La Inmigración en Argentina desde 1800

Inmigrante. Italianos. Integración

  • Enviado por: Bárbara Caletti
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas

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Introducción

Nuestro país está habitado mayoritariamente por descendientes de europeos que llegaron a la Argentina en los últimos 150 años. La Argentina presentaba una situación ideal para aquellos europeos, que decidían dejar su tierra natal debido tanto a pobreza como a las enfermedades que los azotaban.

Por su parte, nuestro país necesitaba poblar su extenso territorio apoyando los flujos inmigratorios europeos. esto lo hizo mediante el Preámbulo y la Ley Avellaneda, dictadas ambas en la Constitución Nacional de 1853. Aquí había una inmensa labor que realizar para lograr un crecimiento económico-cultural-social, y uno de los países que presentaba la capacidad de trabajo necesaria para llevar a cabo esta proeza era Italia, tierra pobre en recursos, mas rica en tradiciones y mano de obra desempleada.

No debe, entonces sorprendernos si hacia fines de 1800 comienza la gran emigración en masa, producto de la limitación territorial de Italia, hacia principalmente la Argentina, Chile y Uruguay; y los Estados Unidos.

Este flujo de población en masa coincide con la entrada en crisis de la anterior economía agrícola y el incipiente desarrollo industrial. El desarrollo de estos inmigrantes en nuestro país se dio gracias a un arduo trabajo y a una circunstancia propensa al ascenso social de las clases más humildes. Los inmigrantes europeos, en general, eran vistos como los agentes que convertían a la Argentina en un país moderno y desarrollado.

Entre 1876 y 1935 entraron a la Argentina algo más de 2 millones de italianos, hoy ese flujo inmigratorio ha concluido, pero no así el espíritu de trabajo y alegría que caracteriza a su gente ya arraigada a la tradición de esta joven nación, que es la Argentina.

Integración de los italianos a la sociedad argentina

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Es imposible de medir la importancia e influencia de las migraciones italianas para la formación de la sociedad argentina, tal como la conocemos en la actualidad. A diferencia de lo ocurrido en el caso de EE.UU. o australiano, la inmigración italiana acá fue absolutamente permitida por el Estado; que, salvo en fugaces momentos, no ocasionó ninguna restricción durante el fuerte período de inmigraciones en masa (de 1880 a 1930).

Es por eso que no se puede hablar de un movimiento migratorio sólo en cadena, que se caracteriza por la capacidad de gestión de la red de relaciones interpersonales entre parientes o paisanos; este modelo es más representativo en EE.UU., donde las restricciones impuestas por el gobierno no pudieron impedir un flujo migratorio de dimensiones extraordinarias. Aquí el Estado Argentino apoyó, por medio de pasajes subsidiarios, de contratos privados o estatales, la llegada de los europeos, estableciendo además mecanismos migratorios de tipo impersonal. Igualmente, esto no quiere decir que se sepa de la existencia de episodios de padronismo, protección y clientelismo que a menudo facilitaban el establecimiento de la población italiana, sobretodo en los períodos tardíos de toda la corriente migratoria. La extremada variedad de mecanismos migratorios definió los distintos modelos de inserción de los italianos en la sociedad argentina; y a su vez esto explica las diferencias que eso conlleva para el proceso de asimilación entre el inmigrante y la sociedad receptora.

Una cadena migratoria, a diferencia de los mecanismos impersonales, implica una inserción territorial y ocupacional entre parientes o paisanos; lo que significa compartir espacio laboral, actividades recreativas o religiosas, participar de las mismas instituciones étnicas. De este modo, ciertos asentamientos, producto de cadenas migratorias, como los albaneses de Luján, los acerneses de Tucumán o los varazzinos de la Boca tuvieron altas tasas de endogamias.

Es importante destacar sobre la ausencia de datos que nos permitan cuantificar las características de esta inmigración; las fuentes públicas argentinas no solían incluir datos sobre los diferentes grupos étnicos, por ejemplo los censos no establecen diferenciaciones y especificaciones sobre el origen de los inmigrantes, ni datos exactos. Esto explica, en parte, el retraso en materia de estudios sobre los temas relacionados a la población extranjera en al Argentina, que por otro lado se debe a lo innecesario que se consideraba analizar un grupo social tan heterogéneo como lo son los inmigrantes.

En su mayoría se quedaron en la zona de la pampa húmeda, ocupando las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, provincia de Buenos Aires, parte de Córdoba, y la cuidad de Bs. As. Para darse una idea, en 1895 los italianos representaban un 27,3% de la población total de Bs. As.; un 27,6% en la provincia de Santa Fe y un 15, 2% dentro de la provincia de Bs. As. El momento de mayor porcentaje dentro de la capital argentina fue en 1887, con 32% de la población italiana.

Es importante destacar que no todos los italianos creían que llegaban para quedarse. En la Argentina, el pasaje de una expectativa de estadía breve a un asentamiento se produjo antes que, por ejemplo, en Estados Unidos; que poseía un porcentaje inferior de inversiones estructurales como los son la vivienda y la educación para los hijos.

Existe igualmente un alto porcentaje de retornos, que se podrían interpretar como un “fracaso” para los italianos; muy vinculado con la obtención de tierras, posible móvil para la mayoría de los emigrantes italianos. La causa de la reversión del flujo migratorio fueron las necesidades de la estancia pastoril tanto hacia las ciudades, donde aparentemente las condiciones de vida eran menos precarias que en la pampa gringa, como hacia Italia.

Sin embargo la asimilación cultural de la población italiana dentro de la sociedad argentina fue rápida, dejando como resulta una sociedad bastante homogénea para los movimientos migratorios que acababa de recibir. Esto se debe a la singular y débil base demográfica argentina preexistente a la inmigración de masas. Otras posibles causas fue la creación de fuertes estructuras institucionales comunitarias por la primera ola migratoria italiana les permitió al resto de los inmigrantes ser acogidos y adaptados con menos problemas aún. Uno de los rubros más importantes a nivel de estructura fue el de los bancos, controlada por la naciente burguesía italiana. Además, la alta tasa de masculinidad de la población inmigrante, que limitaba la posibilidad de matrimonios entre connacionales y la formación de grupos étnicos cerrados; y la existencia de un período de 20 años de este siglo en donde la inmigración se vio prácticamente interrumpida. Otro factor debió haber sido el fácil cambio lingüístico, siendo las exigencias de comunicación resueltas sin mayor problema.

Germani, autor de Asimilación de los inmigrantes en el medio urbano que posee un capítulo llamado “La inmigración masiva y su papel en la modernización del país” propone cambiar el término “asimilación” por “fusión” dentro del caso argentino. Luego de un estudio sobre indicadores del proceso de fusión, rescata la existencia de dimensiones de pluralismo cultural en la Argentina anterior a la 1ª guerra mundial; pero estas divergencias son básicamente irrelevantes. Esto, en parte, se explica debido a la condiciones culturalmente abiertas de la sociedad argentina, y el rol de modernizante que se esperaba de los inmigrantes: claro agente de modernización.

La falta de una identidad nacional explícita era un rasgo común entre la mayoría de los emigrados europeos; sin embargo la burguesía o logró adaptar muchas de sus costumbres y símbolos, e incluirlos dentro de la identidad argentina. Así por ejemplo subsisten hoy en día los gnoquis del 29, o cualquier otra pasta en los domingos con la “nona”, el pan dulce, el café cargado como único desayuno, el gusto por el vino, la pasión por el fútbol, etc.

El porcentaje de inmigrantes dentro de la población presentó diferentes impactos dentro de la sociedad nativa y los consecuentes cambios de rol. Es esencial recordar que, por más que nuestro país estaba poco poblado, el flujo migratorio representó un excedente dentro de la mano de obra. Esto produjo todo un proceso de reacomodamiento dentro de los estratos socioeconómicos.

Ocuparon un papel central dentro del sistema económico y, con excepción de los sectores altos, en un único sistema de estratificación social; compartiendo su llegada con la época de quizás más crecimiento económico en la Argentina (1870-1914). Además, el aumento de la población, su concentración en áreas urbanas el crecimiento económico crearon pautas de consumo y un mercado totalmente nuevos.

La escuela pública y el conventillo (viejas casonas porteñas donde se hospedaban simultáneamente varias familias inmigrantes europeas hasta mejorar posición social) tienen un papel importante dentro de este proceso de fusión, puesto que no permitieron la formación de ghettos cerrados en la mayoría de los casos (los ya mencionados casos de Luján, Tucumán, la Boca). Existieron diversas Sociedades Mutuales Italianas en la Argentina, así también como barrios mayoritariamente italianos, aunque desde 1887 hasta 1914 se distribuyen parejamente dentro de la mayoría de los barrios de Bs. As.

A diferencia de los italianos que llegaron a EE.UU. (la mitad que los que llegaron a la Argentina); aquí se derivó la existencia de una colectividad socialmente mucho más diversificada, debiendo recalcar especialmente la alta movilidad social ; ya que había tanto mano semicalificada, profesionales manuales calificados y no manuales bajas (empresarios de empresas, obreros, comercio y empleados); es decir que representaban en su mayoría una clase media con diferentes matices. En cambio allá los italianos estaban muy concentrados en profesiones poco calificadas de alto riesgo y bajo status, habiendo menos posibilidades de cambiar de estrato social.

El problema de la escasísima participación dentro del sistema político formal de los inmigrantes, durante los primeros tiempos, extraña al hablar de una rápida síncresis cultural. Sin embargo existe un desinterés o dificultades de la gran mayoría de los inmigrantes para incorporarse al sistema político. Una de las posibles causas son los bajísimos índices de nacionalización de extranjeros, debido a una ausencia de una política estatal como la que sí hubo en EEUU, en donde la élite nacional ni el sistema de partidos excluían a los inmigrantes en materia política. Quizás también influyó en algunos casos la falta de nacionalismo, las élites inmigrantes no lucharían por un país en el cual estaban “de paso”.

Sin embargo con el paso de los años los italianos, y todos los inmigrantes en general, empezaron a tener una participación más efectiva dentro de la política nacional. A partir de 1890 los sindicatos, fundados principalmente por los inmigrantes con ideas anarquistas o socialistas, cobran fuerza; y en 1920, con una ola de industrialización, la importancia política de los italianos (o sus descendientes) es esencial para entender la política argentina.

Conclusión

A partir de la investigación que produjo este trabajo pudimos realmente darnos una idea acerca de la importancia que tienen los flujos migratorios para cualquier sociedad. Con respecto a l aspecto demográfico, es sabido que cualquier flujo de población causará trastornos que influirán al futuro de la población. También tiene gran importancia dentro de un ámbito histórico-económico, pues son un importante factor y sector social que interviene dentro de las actividades económicas de un país. Dentro de la cultura popular, pues aportan costumbres y simbolismos que la sociedad preexistente carecía. Así también influyen en los campos científicos y artísticos, pues tras la asimilación de la población inmigrada, formarán parte de los movimientos culturales y expresaran a un sector de la sociedad, aportando a la cultura nacional de ese país.

La influencia que ejercen dentro de la sociedad es inmensa, es por ello que este trabajo nos permitió un análisis de las dimensiones que había tenido la inmigración italiana a nuestro país. Posiblemente si no hubiera ocurrido, la realidad argentina actual sería absolutamente distinta.

Índice

  • Introducción a la inmigración italiana en Argentina__________________________pag.

  • Integración de los italianos a la sociedad argentina__________________________pag.

  • Influencia en los campos artísticos______________________________________pag.

  • Desarrollo de la economía____________________________________________pag.

  • Conclusión_______________________________________________________pag.

  • Bibliografía_______________________________________________________pag.

Bibliografía

  • DEVOTO, Fernando; Movimientos migratorios: historia y problemas; Buenos Aires; 1992; ed: Centro Editor América Latina, Col: Los Fundamentos de las ciencias del hombre; Primera parte: Del crisol al pluralismo: treinta años de historiografía sobre la emigración europea en la Argentina; Segunda parte, capítulo tercero: Las cadenas migratorias italianas