La ciudad de las bestias; Isabel Allende

Literatura chilena del siglo XXI. Narrativa hispanoamericana. Novela de fantasía. Aventuras. Animales fantásticos. Expediciones en la selva. Las memorias del Águila y el Jaguar. Realismo mágico

  • Enviado por: Marta
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 9 páginas
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La Ciudad de las Bestias, de Isabel Allende

La Pesadilla

Alexander Cold se despertó sobresaltado por un sueño, soñaba que un buitre negro se llevaba por la ventana a su mama, Lisa Cold. Su madre estaba enferma, estaba en la clínica o tirada en la cama, por eso su padre, John Cold se encarga de la familia.

Alex vivía en la costa californiana y sus dos habilidades son escalar y tocar la flauta, ya que su padre, John Cold lo llevaba a escalar a montañas altas. Además de su madre y de su padre, el tenía dos hermanas, Andrea y Nicole, Andrea tenía doce años y Nicole tiene nueve años. Un día salió de la escuela en busca de su flauta en la casa, cuando llego vio a su papá con una navaja detrás de su mamá, entonces de tiro sobre el y después se dirige a su habitación, allí destruye todo lo que se encuentra en su camino y se tira en la cama como dos horas. Cuando se despierta cae al suelo y se corta la mano con un pedazo de vidrio. Ya había entendido la mala acción que había cometido, así que, angustiado, va a hablar con su padre. Dialogan y el padre primero le cura la herida y luego le dice que a Lisa la van a mandar a un hospital en Texas, así que a Andrea y Nicole van a ir a la casa de su abuela materna y Alex va a tener que ir al departamento de su abuela paterna, Kate Cold.

Dos días más tarde subió al avión que se dirigía al aeropuerto de Nueva York

La excéntrica abuela

Alex llego al aeropuerto de Nueva York. La espero una hora y empezó a preocuparse. A la hora y media de espera decidió ir a la calle cuando una muchacha se le acerco.

Alex la miraba recordando a su amor, Cecilia Burns. Alex le dijo adonde iba y la muchacha le explico que iba al mismo lugar, entonces ambos tenían que tomar el bus que los llevaría a la casa de su abuela Kate Cold. Antes de tomar el bus la muchacha se presento, se llamaba Morgana. Descendieron del bus, Morgana le pidió ir a un local.

Cuando llegaron Alex fue al baño, coloco su mochila en el piso y se lavo las manos. Dio media vuelta y vio que su mochila había desaparecido. Salió del baño y percibió que Morgana no estaba, se dio cuenta que ella le había robado la mochila que contenía el dinero que le quedaba, el pasaje de regreso en el avión y su flauta, lo que le quedaba era su pasaporte, que lo llevaba en el bolsillo de su chaqueta.

El abominable hombre de la selva

Alex camino solo hasta la casa de su abuela, era mas de la medianoche y hacia frío. Llego hasta el edificio donde vivía su abuela. Alex le contó a Kate lo de Morgana y que había perdido su flauta, entonces ella le dio la flauta de su esposo flautista Joseph Cold.

Kate era escritora y le contó a Alex que irían al corazón de la selva amazónica para hacer un informe para la revista Internacional Geographic sobre una criatura rara y extraña, que la llaman la Bestia.

Kate Cold le explicó que la expedición iba al mando del famoso antropólogo Ludovic Leblanc, quien había estado con cierta tribu de indios del amazonas y sostenía que eran los seres más salvajes del planeta: También iría un guía brasileño de nombre Cesar Santos, quién había pasado la vida en esa región y tenía buenos contactos con los indios.

El río Amazonas

Kate y Alex iban en un avión comercial sobrevolando el norte de Brasil. Kate informo que subirían por el río Negro hasta el Alto Orinoco, donde provenía la Bestia.

Bajaron el avión en Manaos, allí se reunieron con los demás miembros de la expedición, el fotógrafo ingles Timothy Bruce con su ayudante mexicano Joel González, y el antropólogo Ludovic Leblanc. El guía brasileño, Cesar Santos, quien debía irlos a buscar en Manaos, no pudo llegar porque su avioneta estaba descompuesta, así es que los esperaría en Santa Maria de la Lluvia, donde el grupo tendría que trasladarse en barco.

El grupo remonto el río Negro para dirigirse a Santa Maria de la Lluvia, una aldea en pleno territorio indígena. La tripulación y la mayoría de los pasajeros eran caboclos, como se llamaba a la gente del Amazonas, iban también algunos soldados, un par de jóvenes americanos -misioneros mormones- y una doctora venezolana, Omayra Torres, quien llevaba el propósito de vacunar indios.

Ludovic Leblanc sostenía su teoría sobre los indios, la teoría del “macho alfa” o “la supervivencia del más fuerte”, que consta en que los hombres más violentos mandan, obtienen más mujeres y pasan sus genes a más hijos, mientras que los otros tienen que conformarse con lo que sobra. Viajaron por el río Negro.

Llegaron a Santa Maria de la Lluvia, solo quedaron a bordo la tripulación, el grupo del Internacional Geographic, la doctora Omayra Torres y dos soldados.

En el embarcadero de Santa Maria de la Lluvia los esperaba el guía brasileño César Santos que estaba con su hija Nadia Santos. Mientras la doctora Omayra Torres se llevaba a los misioneros mormones al diminuto hospital, César Santos se disculpo por no haberlos esperado en Manaos como era lo acordado, explico que su avioneta había sobrevolado el Amazonas, pero era muy antigua y se le caían las piezas del motor, encargo otro motor que debía llegar en esos días, luego los llevo al hotel

Cesar Santos procedió a organizar el equipaje de la expedición y a planear el resto del viaje con la escritora Kate Cold y los fotógrafos, entretanto Nadia invitó a Alex a recorrer los alrededores, ella tenía a sus hombros a un monito negro, llamado Borobá. Empezó a llover, y entraron a una iglesia, donde encontraron al padre Valdomero, el vivía allí desde que se fundo el pueblo, hace cuarenta años, una vez se perdió en la selva y los indios le salvaron la vida, también vio a la Bestia, un gigante de más de tres metros de altura, que se movía muy lentamente, despedía un olor terrible y el mismo escucho que decía algo.

El chamán

La tormenta cesó súbitamente y los chicos volvieron al hotel. El antropólogo Ludovic Leblanc había contratado un indio llamado Karakawe para que lo abanicara. Momentos más tarde llegaron el capitán Ariosto, jefe del cuartel, y Mauro Carías, el empresario más rico de los alrededores.

Después de la cena, Alex y Nadia salieron al embarcadero, Allí apareció Walimai, Nadia hablo con él y le explicó a Alex que era un chamán, un brujo muy poderoso que habla a través de sueños y visiones, puede viajar al mundo de los espíritus cuando desea y era el único que conoce el camino hacia el dorado, la ciudad de oro que desean los conquistadores. Walimai anda siempre con su mujer, que era un espíritu joven y bonita que no se puede ver. Walimai le dio a Nadia un talismán, que servia para que a ella no le pase daño y para llamarlo con tan solo soplarlo, él le predice a Nadia que use el talismán porque se avecinaba peligro, que el Rahakanariwa, el temible espíritu del pájaro caníbal, anda suelto. Cuando aparece hay muerte y destrucción, que los extranjeros no tienen que ir a buscar a la Bestia porque varios morirían pero ella y Alex tendrían que ir.

El plan

Ambos llegaron a la aldea y se pusieron a dormir. Alex le pareció escuchar un susurro de voces, decidió ir a averiguar. Fue a despertar a Nadia y ambos fueron a la puerta.

Eran el capitán Ariosto y Mauro Carías, que estaban entornando una conversación. Estaban diciendo que el antropólogo, la escritora y los fotógrafos saldrán diciendo lo que ellos quieren, que tienen una persona de su confianza en la expedición, que en menos de tres meses ya habrán desocupado la zona y que se harán ricos.

Los muchachos volvieron a sus hamacas, extenuados.

El Jaguar negro

Antes de partir, los miembros de la expedición fueron invitados al campamento de Mauro Carias. La doctora Omayra Torres se disculpo, porque debía llevar de vuelta a los jóvenes mormones a Manaos en un helicóptero del ejército.

Fueron hasta el patio en cuyo centro había una jaula que contenía encerrado a un jaguar negro. Alex se aproximo como un trance, fascinado por la visión de ese enorme felino. El jaguar se detuvo, lanzó un formidable gruñido y luego fijo su mirada amarilla en él, el muchacho se quito los lentes, se encontraban muy cerca, mientas los ojos de ambos se trataban en un silencioso dialogo. Se encontró solo frente al animal en una vasta planicie de oro, rodeado de altísimas torres negras, bajo un cielo blanco donde flotaban seis lunas transparentes. Oyó al felino decir su nombre: Alexander, Alexander, mientras el decía el nombre del felino. Jaguar. El animal y el muchacho repitieron tres veces esas palabras y el cielo se tornó negro y las seis lunas empezaron a girar en sus orbitas y desplazarse como lentos cometas.

En ese momento Mauro Carias ordenó poner a un mono en la jaula, Alex estaba dispuesto a abrir la cerradura para rescatar a los dos animales, al mono de una muerte segura y al jaguar de su prisión. El jaguar de un zarpazo tumbo al mono y con un mordisco de sus mandíbulas lo destrozó. En el momento César Santos sacó su pistola del cinto y le disparo a la fiera un tiro en la frente.

Alex le explico lo que paso con el jaguar a Nadia, y ella le dijo que era su animal totémico, el espíritu del animal lo llevaba él. Mientras tanto César Santos explicó a los miembros de la expedición que remontarían el río en lanchas de motor, internándose en las tierras indígenas hasta el pie de las cataratas del Alto Orinoco. Allí armarían el campamento y dejarían una franja de bosque para improvisar una pequeña cancha de aterrizaje. Él volvería a Santa María de la Lluvia para buscar su avioneta. Con el avión podrían ir a la zona de las montañas, donde tendría su guarida la Bestia.

Los miembros de la expedición, incluyendo a Matawe, el guía indio empleado por César Santos, hicieron los preparativos para el viaje por el río Negro hasta el Alto Orinoco.

La expedición

El grupo se encontró río arriba, Alex espero la oportunidad para contarle a su abuela Kate Cold la charla secreta que habían tenido Mauro Carías con el capitán Ariosto.

Entraron en territorio venezolano, un soldado de la embarcación cayó a los pies de Alex, asustando a todos los tripulantes. Lo mataron con un dardo, pero César Santos dio la orden de continuar. A partir de allí el viaje se torno de mal en peor, la vegetación se hizo más densa y la luz del sol sólo los alcanzaba cuando navegaban en el centro del río.

Al tercer día de navegación, vislumbraron una familia de venados a la orilla del río. César Santos mató a uno con su rifle. Se encontraron en un lugar apacible donde el río formaba una laguna. Allí comieron y decidieron echarse al agua, todos menos Ludovic Leblanc, que no se metía al río por ningún motivo, César Santos y dos de sus hombres destazaban al venado y encendían fuego para asarlo.

Un grito escalofriante llamo la atención a todos los que estaban nadando en el río, el grito provenía de Joel González, porque una anaconda estaba envolviendo su cuerpo. Kate Cold, Alex, Timothy Bruce y dos de los soldados arrastraron a Joel González a la orilla, quien fue atendido de inmediato por la doctora Omayra Torres.

La gente de la neblina

Esa noche colgaron las hamacas entre los árboles y César Santos asigno los turnos. El tercer turno le correspondía a César Santos, su hija Nadia y uno de los soldados. Todos se despertaron y olieron un olor muy denso. Escucharon que César Santos le decía que no salgan del campamento y Karakawe, quien tenía el turno de vigilar al amanecer, informo que uno de los caboclos, que vigilaba con él había desaparecido. César Santos, Timothy Bruce y dos de los soldados salieron del campamento para buscarlo. En el campamento sonó un balazo y luego la voz de César Santos, un minuto más tarde apareció Timothy Bruce diciendo que habían encontrado al caboclo, fueron a verlo y lo encontraron tirado de bruces entre unos helechos. Al amanecer, decidieron colgar el cuerpo a un árbol lo más alto que pudieron, y acordaron que uno de los soldados y Matawe conducirían a Joel González de vuelta a Santa María de la Lluvia. Los demás se quedarían donde estaban hasta que llegaran refuerzos.

Nadia le contó a Alex que en la noche anterior, antes de que el soldado fuera asesinado durante el turno de Karakawe, ella vio al indio manipulando la radio. A partir de aquí los dos creyeron que él era la persona que había mencionado Mauro Carías.

En la noche del siguiente día, Alex y Nadia se internaron en la vegetación por los extraños gestos de Borobá, el animal daba saltos y tironeaba la ropa de su ama. Allí vieron aparecer casi de la nada a uno seres casi invisibles, como fantasmas. Luego de algunos minutos estos seres desaparecieron. De regreso al campamento Nadia le explico a Alex que debieron ser la “gente de la neblina”, los invisibles, los habitantes más misteriosos del Amazonas, se sabe que existen, pero nadie ha hablado con ellos.

Raptados

Nadia había visto a Karakawe rondando la caja de vacunas, lo que levanto la sospecha de que él era la persona de Mauro Carías. Nadia, Kate y la doctora Omayra Torres fueron al río a bañarse. Cuando llegaron al campamento Nadia le dijo a Alex que había visto a la gente de la neblina y que creía que venían por su música, así que se internaron unos metros afuera de la espesura y de repente ambos se vieron rodeados por los indios, quienes se lo llevaron por los tobillos y las axilas. Los llevaron hasta un lugar donde oyó la voz de Nadia y las manos de borobá, allí se tranquilizo y ella le explico que los indios se asustaron porque creyeron que él iba a gritar, y que querían que fueran con ellos. Vio a todos los indios, uno de ellos que tenía una corona de plumas, parecía más pequeño y más viejo inicio un largo discurso, en el que hablo del Rahakanariwa, de los nahab, como llamaban a los forasteros, y a un poderoso chaman, no lo nombro, pero Alex entendió que se refería a Walimai. Los indios se reunieron en círculo en torno a Alex y Nadia, ofreciéndoles una maza cocida y mosato, una bebida fermentada hacha con mandioca masticada y saliva, que sólo era tomada por los hombres. Por el golpe recibido en la cabeza y el masato, Alex se traslado sin esfuerzo al planeta de las arenas de oro y las seis lunas en el cielo fosforescente, pero también los indios sintieron la influencia del licor, así que yacían en el suelo roncando . Apareció la Bestia, pero los únicos que estaban sobrios y despiertos a la hora de su aparición eran Nadia y Borobá.

Alex se despertó, y Nadia le contó que había visto a la Bestia, era una criatura de forma humana, enorme, con brazos que terminaban en garras curvas y una cabeza pequeña. Los indios regresaron listos para emprender la marcha, trotando en fila a la zaga del jefe, a quién Nadia llamo Mokarita, también había un indio más alto y fornido, que se refería a sí como Tahama. A las cuatro o cinco horas de caminar, llegaron a un río claro y profundo, siguieron por la orilla un par de millas y surgió una montaña muy alta y una catarata, formando abajo una inmensa nube de espuma y agua pulverizada.

La aldea invisible

Ascendieron la montaña, Nadia tenía miedo a la altura, entonces Alex ayudo a Nadia a subir. Llegaron hasta una cueva donde Tahama le dijo a Alex que alguien se había quedado atrás, así que él debía ir a buscarlo. Descendió de la montaña y vio que Mokarita estaba enganchado en una raíz que emergía de la montaña, lo agarro y tiró de la cuerda para que los que estaban en la cueva comenzaran a hilar la soga con cuidado. Ya todos estaban en la cueva y subieron hasta la cima.

Ante ellos apareció el Ojo del Mundo, como llamaba la gente de la neblina a su país. Mokarita le señaló los tepuis, las residencias de los dioses. Siguieron la marcha ante los ojos de los dos chicos surgió Tapirawa-teri, la aldea de la gente de la neblina, en medio del bosque.

La gente de la neblina tenía distintas costumbres que los demás indios del Amazonas, por ejemplo no codiciaban bienes, el único castigo era la soledad, era común tener varias esposas y maridos, si un hombre moría, su familia era adoptada por otro o lo hombres partían en excursiones en busca de esposas si no nacían suficientes niñas.

Rito de iniciación

Mokarita murió al amanecer, Nadia llamo a Walimai con su talismán, pero el chamán no aparecía. Los indios prepararon yopo, un polvo verde que permite ver visiones, uno de los indios tuvo la visión de que el causante de la muerte de Mokarita era Alex, entonces lo persiguieron, ellos estaban drogados, por eso cayeron uno a uno. Las mujeres encontraron al forastero, que lo llevaron a la aldea y lo ataron a un árbol, pero Nadia lo desato. En el mismo momento llegó Walimai, quién alivió la tención en Tapirawa-Teri, el chamán preparo el funeral de Mokarita y les dijo a los indios que el forastero tenia el alma del jaguar negro, animal sagrado, y que el había venido desde muy lejos a ayudarlos, también que eran tiempos en el que el Rahakanariwa podía devorarlos a todos.

El chamán preparo una poción mágica, que permitió a los chicos ser sus animales totémicos, Alex el del jaguar y Nadia el de un águila, quien se dirigió a lo más alto de un tepui, donde brillaban tres huevos de cristal.

Una vez terminado el funeral, eligieron al nuevo jefe por visiones. La visión más fuerte había sido de Iyomi, la viuda de Mokarita, de modo que ella sería la nueva jefa. Ella nombro a otros jefes, el jefe para la guerra y la caza, Tahama; jefe para aplicar al Rahakanariwa, Águila; jefe para negociar con los nahab y sus pájaros de ruido y viento, como llamaban a los helicópteros de los forasteros, Jaguar; jefe para visitar a los dioses, Walimai. Prepararon el rito de iniciación de Alex, en el que las mujeres, dirigidas por Iyomi, le afeitaban la coronilla con una piedra afilada y lo pintaban de color negro, luego los hombres, dirigidos por Tahama, soplaban un instrumento, le dieron de comer moras amargas y lo dejaron ovillado en el suelo, luego golpeaban la tierra con los pies, fumaron cigarros de hojas y salmodiaron cánticos e torno a él, escucho la historia del Río de Leche, que contenía las semillas de la vida pero también putrefacción y muerte. Lo llevaron al río, allí lo hundieron al agua, lo frotaron con hojas abrasivas para desprender la pintura negra y le pusieron pimienta sobe la piel ardiente mientras lo amenazaron con sus lanchas y lo golpeaban con sus varillas con intención de asustarlo. Enseguida le salió su animal totémico, lo cual fue celebrado por los indios que lo llevaron al árbol sagrado, donde estaba Tahama con la prueba final.

Alex tuvo que poner su brazo en un tuvo donde había hormigas de fuego, contuvo el dolor hasta que pudo soportarlo, entonces Tahama retiró el tuvo y él volvió a la aldea.

La montaña sagrada

Alex tuvo la visión de su madre, la vio en el hospital de Texas, estaba pálida y demacrada. Ella también lo vio con claridad. Nadia le dijo que las niñas de la tribu no necesitan ceremonia, saben cuándo han dejado la niñez porque el cuerpo les sangra y les avisa. Walimai le dijo a Nadia que irían a la montaña sagrada donde viven los dioses porque allí buscarían los tres huevos de cristal que servirían para ayudar a la gente de la neblina.

Emprendieron el viaje al más alto de los tepuis, al chamán lo acompañaba su mujer espíritu. Llegaron a la base del tepui, donde se encontraron con laberinto de piedras que salían diferentes túneles y pasadizos. Finalmente salieron del laberinto a un balcón y vieron al El Dorado, la ciudad de oro. Bajaron a la cuidad por una escalera de piedras.

Al acercarse a El Dorado comprendieron que no era una ciudad y tampoco era de oro.

Las Bestias

Alex y Nadia vieron a la Bestia, era un girante de más de tres metros de altura que se movía con lentitud. La Bestia se acercó hacia ellos y hablo con Walimai. El chamán les dijo a los muchachos que habrá un consejo de dioses.

Al día siguiente comenzó el consejo en el centro de la ciudad, al frente del anfiteatro. Alex y Nadia contabilizaron once bestias, tres machos y ocho hembras. Los dos chicos se enteraron de muchas cosas, Walimai recitó un largo poema dando las noticias de la tribu, desde con los últimos nacimientos, hasta la muerte del jefe Mokarita. Se enteraron que la tribu dos veces se había penetrado al interior del tepui, la primera hace cuatrocientos años para protegerse de conquistadores españoles que habían llegado al ojo del mundo. Los soldados buscaban El Dorado, estaban ciegos de codicia y fueron asesinándose unos a otros. Los que quedaron fueron exterminados por las Bestias y los guerreros indígenas. La segunda vez fue hace tres años, cuando nahab llegaron al Ojo del Mundo con sus pájaros de ruido y viento, salieron desilusionados. La gente de la neblina se oculto en el tepui por las predicciones de Walimai de que los nahab volverían, lo hicieron y las Bestias salieron a matarlos. También que había dos Bestias afuera del tepui.

Walimai preparo una pasta dorada que fue tomada por las Bestias, él, los chicos y Borobá, que les hizo tener a todos la misma visión, que el Rahakanariwa estaba sellada en una caja de madera mientras dioses y humanos estaban atados a los árboles y aguardaban su muerte. Soñaron con los nahab matándose unos a otros, vieron al pájaro caníbal destruir la caja dispuesto a devorar todo a su paso, pero entonces un águila blanca y un jaguar negro lo desafiaban a una lucha mortal. Una de las Bestias pregunto cual seria la recompensa si los dos forasteros ganan, entonces Alex pidió el agua de la salud, él sabia que en El Dorado se encontraba la fuente de la eterna juventud, mientras que Nadia pidió por los tres huevos de cristal. Espantado, Walimai indico a los chicos que habían violado la norma de reciprocidad, no se puede recibir sin dar.

Para entonces las Bestias estaban muy enfadadas, así que Alex toco la flauta para calmarlas y Nadia empezó a danzar con la energía de la tierra.

Los huevos de cristal

A cambio de la música y de la danza, las Bestias otorgaron a los chicos lo que solicitaban. Nadia tenía que ir al tope del tepui, donde estaban el nido con los tres huevos de cristal, mientras que Alex debía descender a las profundidades de la tierra, en el interior del tepui, donde se encontraba el agua de la salud. Walimai les advirtió que tenían que llegar antes del anochecer

Nadia subió por la misma escalera tallada en la roca por donde había descendido con Walimai y Alex desde el laberinto hasta la base del tepui. Llegó al balcón, donde terminaba la escalera, desde allí tenía que subir colgada de lo que pudiera.

Llego a la cima, allí no encontró el nido, pero lo vio en una hendidura formada por rocas, quiso levantar los huevos, pero no pudo, entonces se acordó de la norma de reciprocidad, para recibir hay que dar, entonces dejo su talismán, el que le había dado Walimai, y pudo levantar los tres huevos de cristal.

El agua de la salud

Mientras Nadia escalaba el tepui, Alex bajaba por un pasaje angosto hacia el vientre de la tierra. Cuando parecía que el pasaje terminaba, oyó un rumor de agua, siguió para adelante y entro en una especie de cueva, se encontró en la orilla de una laguna, donde una muchacha lo llamaba llamando su atención, su figura le hacía acordar a su amo, Cecilia Burns.

La laguna era de agua blanca, como de leche, pensó si podía ser el agua de la salud, pero se acordó de la historia del Río de Leche, que traía muerte y putrefacción, así que resistió la tentación de estar con Cecilia Burns, y siguió el sendero dejando atrás la laguna. Vio piedras preciosas en las paderes del sendero, que ahora se había hacho mas ancho. De súbito el sendero se había terminado en un cúmulo de piedras, así que quito las piedras de a una, abriendo un agujero. Pasó al otro lado y se dio cuenta que estaba en el corazón del cráter, donde había vapor caliente y un pozo profundo donde había lava ardiente. Se dio cuenta de que a la derecha se abría otra sala, en ella la temperatura era más soportable, vio a un murciélago gigantesco blanco, entonces toco su flauta y la criatura se quedo paralizada, que al moverse el muchacho noto un hilo de agua. Pensó que ese hilo era la fuente de la eterna juventud, así que puso su calabaza, pero el agua no salía.

Se acordó de la norma de reciprocidad, para recibir hay que dar, entonces dejo su flauta y el hilo de agua comenzó nuevamente a correr llenando su calabaza. Una vez cubierta, hizo el camino de vuelta.

Se encontró con Nadia, y ambos regresaron al anfiteatro de la ciudad de oro, frente al consejo de las Bestias, donde los esperaba Walimai con Borobá. El chamán le dio a Alex una bolsita con hojas que la tenía que mezclar con el agua de la salud. Salieron del tepui y entraron al laberinto, lo recorrieron y entraron a una cueva a pocos metros de la salida, allí Walimai sacó unas hojas para que los dos muchachos olvidaran el camino para entrar al tepui, pero no el recuerdo de haber visto a las Bestias. Al día siguiente el chamán les indico el pasaje por donde debían salir al exterior. Salieron al bosque.

El pájaro caníbal

Los viajeros emprendieron el viaje a Tapirawa-Teri, al acercarse vieron a los helicópteros que habían alcanzado la zona. Se escondieron detrás de un árbol y vieron a soldados, luego a Kate Cold, César Santos y a Timothy Bruce. Cuando los vieron dejaron su escondite y fueron con ellos, que los recibieron.

Luego llegaron los demás, Mauro Carías, el capitán Ariosto, Omayra Torres y Ludovic Leblanc. Kate le contó a los chicos lo que pasó en sus ausencias, que lo salieron a buscar toda la noche, al día siguiente llegó un helicóptero, el bote con Joel González había llegado a Santa María de la Lluvia. En el helicóptero estaban el capitán Ariosto y Matawe, Kate amenazo con la prensa a Ariosto para traer más refuerzos, en el que vino Mauro Carías en el segundo helicóptero.

Esa noche, cuando todos estaban durmiendo, Nadia salio del campamento y llamo Walimai para que hable con la gente de la neblina para que se vacunasen. Al día siguiente Iyomi fue al campamento y hablo con Nadia, luego se alejo en la vegetación. Aguardaron el resto del día sin ver a nadie, la doctora Omayra Torres encontró a Karakawe metiendo las manos en sus cajas de vacunas.

Por la tarde, apareció en el campamento la tribu completa de la gente de la neblina, su jefe, Iyomi, hablo con Nadia, luego se fueron por el bosque.

Nadia despertó por la medianoche al sentir que la doctora Omayra Torres dejaba el campamento, la siguió y vio que Mauro Carías la besaba, él le dijo que en un par de días habrían terminado, regresarían a la civilización y que la necesitaba, entonces Nadia regreso a la tienda.

Por la mañana la gente de la neblina regresó dispuesta a vacunarse, mientras Nadia de llevaba aparte a Alex para contarle la conversación de la doctora Omayra Torres con Mauro Carías, entonces se preguntaron el interés de Mauro Carias en vacunar a los indios, y dedujeron que tenia que ver con la visión que tuvieron con la poción de Walimai en la ciudad de oro. Entonces Alex y Nadia fueron al campamento y le dijeron a los indios que en la jeringa estaba el Rahakanariwa.

Manchas de sangre

Los soldados detuvieron a los chicos, mientras Karakawe dijo que el era del Departamento de protección del indígena y contó que su misión era averiguar por qué perecían en maza las tribus del Amazonas, sospechaba de Mauro Carías y le dijo a Ariosto que hará examinar las vacunas que tendrían sarampión. Ante esto, el capitán Ariosto saco su pistola y le disparo a Karakawe, que cayo muerto al piso. Mauro Carías empujó a la doctora y vació los frascos de vacunas, que al caer los indios creyeron que el Rahakanariwa estaba suelto, entonces Tahama le dio un garrotazo a Mauro Carías, los soldados disparaban tiros y los hombres antes de huir disparaban flechas, mientras los indios desaparecían. Había tres soldados heridos de flecha, varios indios muertos, el cuerpo muerto de Karakawe, el cuerpo inerte de Carías, una mujer atravesada por las balas y su bebe que quedo tirado en el piso. Leblanc lo agarró y se lo dio a Kate.

El capitán Ariosto ordenó a todos que se pongan contra un árbol, y dispuso que llevasen a Mauro Carías y a los tres soldados a un helicóptero. Leblanc fue a hablar con Ariosto para distraerlo, que autorizo a que prepararan la cena, mientras Nadia trataba de llamar a Walimai y mandaba a Borobá al bosque. El capitán mando a atar a Alex en un árbol, le tenía un odio ciego al tratar de arruinar su plan de vivir millonario en Miami.

Leblanc invitó al capitán Ariosto a tomar alcohol y a jugar naipes para distraerlo.

Protección

Nadia había aprendido a hacerse invisible con la gente de la neblina y lo utilizó para salir del campamento. Alex seguía atado al árbol, pero sintió que unas manos lo estaban tocando, se dio cuenta que era Borobá y que al lado estaba Walimai, que lo desato con la navaja suiza de Alex y lo llevo a la selva, mientras dos Bestias fueron al campamento. Walimai lo llevo a Alex con Nadia que lo estaba esperándolo. Allí pasaron toda la noche hasta el amanecer, donde siguieron a Walimai al campamento, allí no había rastros de la expedición, y siguieron la marcha sin hacer preguntas.

Luego de lo que pasó con el Rahakanariwa en la vacuna, Walimai fue a visitar a la tribu de la gente de la neblina, le dijo que Jaguar y Nadia eran amigos, pero necesitaban ayuda, también dijo que dos Bestias fueron al campamento anulando amigos o enemigos por igual, y que Tapirawa-Teri tenía que ser reconstruida en otro lugar del Ojo del Mundo.

Luego los indios fueron a la aldea a recoger los cuerpos de los indios para un funeral apropiado, después volvieron para llevarse a los demás. Los forasteros reaccionaron uno a uno, Kate Cold fue la primera, ella fue despertando a todos de uno a uno. Todos estaban despiertos y aparecieron la gente de la neblina. Luego aparecieron Walimai y los dos chicos.

Esa noche los forasteros comieron con la gente de la neblina. Al día siguiente los indios llevaron a los forasteros a Tapirawa-Teri, donde estaba el cuerpo del capitán Ariosto. Los forasteros se despidieron de la gente de la neblina, aprontándose para regresar a Santa María de la Lluvia.

Caminos separados

Llegaron a Santa María de la Lluvia, donde los miembros de la expedición se instalarían en el hotel. Al día siguiente irían de vuelta a Manaos, donde tomarían el avión a sus países. Harían la travesía en barco por el río Negro. Joel González, el ayudante de Timothy Bruce, que estaba bastante repuesto, iría con ellos.

César Santos le mostró a Kate Cold una muestra de las vacunad que contenía el virus del sarampión, mientras que Timothy Bruce tenía rollos de fotografía para comprobar lo sucedido, por el cual con estas evidencias se podía comprobar los abusos contra los indígenas y la doctora Omayra Torres iría a tribunales.

Walimai le había dado una cesta con los tres huevos de cristal a Nadia, que se lo dio a Alex para que cuando él llegue a su país, que se lo de a su abuela. Finalmente Alex y Nadia se despidieron.