Juvenilia; Miguel Cané

Literatura hispanoamericana contemporánea. Generación 80 argentina. Narrativa y novela. Élite porteña

  • Enviado por: La Hiena
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 13 páginas
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Trabajo práctico: Análisis de “Juvenilia” de Miguel Cané y relaciones pertinentes de la obra con lo histórico.

“De nuevo sonrío a través de los años, pero quisiera volver a esas horas incomparables, a esa explosión de la savia, trepando al árbol al son de los cantos primaverales y desenvolviéndose en hojas, en flores, en perfumes.”

ððγ Miguel Cané, el autor:

Este autor nace en Montevideo el 27 de enero de 1851 en Montevideo, en un hogar de emigrados desde argentina, sus padres huían del despotismo rosista. En 1853 regresan a Buenos Aires.

En 1863 muere su padre, hecho al que alude en la obra “Debía entrar en el colegio nacional tres meses después de la muerte de mi padre, la tristeza del hogar, el espectáculo constante del duelo, el llanto silencioso de mi madre, me hicieron desear abreviar el plazo y yo mismo pedí ingresar tan pronto como se celebraran los funerales.” El Colegio Nacional había sido creado ese mismo año por Mitre sobre la base del Colegio de Ciencias Morales.

En 1868 se gradúa de bachiller . En Juvenilia dice que “esos años le enseñaron a amar el estudio” y que “la preparación les ha hecho fácil el acceso a todas las sendas intelectuales”. Inicia su actividad política en el partido autonomista y trabaja como periodista en “La Tribuna”.

En 1870 realiza sus primeros viajes a Europa, en 1875 se casa con Sara Belaustegui. Dos años más tarde publica sus ensayos.(corpus de relatos breves) El año siguiente obtiene su título como abogado.

En 1880 comienza una intensa etapa de escritor, periodista y político. Ocupa varios cargos en el gobierno como secretario, embajador, etc y escribe “Recuerdos Literarios”. En el `83 se traslada a Austria y allí desempeña el cargo de embajador. Al siguiente año se publica Juvenilia, que había sido escrita con anterioridad. En los años siguientes sigue publicando sus propias obras así como también traducciones y críticas literarias. En esos años también ocupa cargos políticos importantes en la embajada de Francia, en el senado, como decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, etc.

El 5 de septiembre de 1905 muere en Buenos Aires.

ððγ La generación del '80.

Europa y América. Segunda revolución industrial, ideas y hechos.

Mundialmente, el siglo XIX presentaba la siguiente imagen: Las grandes potencias europeas perdieron sus colonias americanas ya que las naciones comienzan a desarrollarse políticamente como países independientes. Las monarquías declinaron su carácter absolutista y los burgueses adquirieron mayor libertad y mayor participación en lo público. La ciencia y la técnica lograron descubrimientos importantes para el cambio en la industria, en las comunicaciones y en las condiciones de vida. Los adelantos (el acero y el motor de combustión, el telégrafo, etc) cambiaron radicalmente las condiciones de trabajo y producción. Como consecuencia de esta industrialización creciente y poderosa del hemisferio norte, el resto del mundo se transformó totalmente. El imperialismo económico (países productores de materias primas y consumidores de manufacturas - países industrializados) ubicó a los países en posiciones casi extremas.

Junto a los adelantos económicos surgieron nuevas ideas sobre la ciencia, la educación, la sociedad, la religión y nuevas expresiones artísticas. La cultura europea también llegó a América y permitió el “banquete” de los intelectuales americanos.

Así, entonces, en 1880, Europa encabezó la transformación, fue centro del capitalismo universal, de las luchas sociales y de los movimientos artísticos representados por Rimbaud, Mallarmé, Visen, Rodin, Wagner... El parnaso expresivo del cuidado de las formas estilísticas, la impasibilidad y no la exaltación del sentimiento, el simbolismo, el naturalismo, las obras de tesis, todo esto significó nuevos caminos para el arte.

El cambio político y social de la Argentina:

Durante el gobierno de Rosas la Argentina había quedado fuera de la carrera mundial, la economía feudal reinante estaba lejos de las ideologías modernas y de las ideas de progreso extranjeras.

Argentina consiguió ese año la clave de la federalización de Buenos Aires, el país trató de organizar sus instituciones dentro de las formas democráticas, era necesario estabilizar los procedimientos, aunque en la práctica no se llevó a cabo todo tal como fue pensado.

La estabilidad democrática fue más una aspiración que una realidad, pero se lograron atenuar las convulsiones sociales y las luchas interiores. Desde aquel momento y por varias décadas, el país se mantuvo en una paz aparente solamente quebrada de forma fugaz por una crisis en el 90.

“Una aristocracia intelectual cuyos miembros habían permanecido en el destierro durante la parte de un período de quince años, organizó al país en todas sus actividades”

Los hijos de esta aristocracia gobernaron en 1880 y siguieron en su tarea de la conducción de la República: Muchos de ellos compartieron la afición literaria. Los hombres de profesiones intelectuales trataron de ceñirse a la tarea elegida y fueron abandonando la política.

La inmigración que había sido impulsada por las presidencias de Avellaneda , Roca y Sarmiento influyeron decisivamente en la estructura social. En 1895 los extranjeros constituyeron casi la tercera parte de la población Argentina. El inmigrante quebraba el sistema de vida hasta el momento propio del país pero se fue integrando con el tiempo. Sarmiento tuvo cierto temor por las consecuencias que podría haber tenido la política inmigratoria pero en realidad se podría decir que favoreció a la agricultura, a la producción y a la población de los desiertos.

La “elite” porteña del 80

El impacto inmigratorio fue recibido por el puerto de Buenos Aires, y eso se reflejó de inmediato en las calles pobladas de gente extraña, en los nuevos gustos y aficiones, nuevos modos de vida al estilo europeo, sobre todo asimilado de Francia. Había coches tirados por caballos de raza, calles empedradas, casas modernas, el nuevo teatro Colón, la arquitectura europeizante, etc. Dos factores primordiales fueron el fundamento de la nueva situación económica y del impulso intelectual de la oligarquía gobernante, que se inspiraba en la fuerza constructiva de la Europa moderna y en la cultura y el refinamiento europeos.

Empresas de todo tipo muestran la actividad de la burguesía porteña que embellece, mejora y moderniza su ciudad desde el poder. Son destruidos los restos del antiguo puerto y la vieja recova y se construye Puerto Madero. Se instalan las aguas corrientes. En las mansiones que comienzan a construirse, el lujo y la suntuosidad son algo común. “París despacha sus objetos de arte: gruesas alfombras, gobelinos, tapices suntuosos, telas sedosas y crujientes, jarrones, ánforas, cofres, bibelots, estatuillas, porcelanas, vajilla italiana, mármoles, bronces luminosos. Paredes enteras se tapizan, se coleccionan muebles como joyas, arañas, terracotas...”

Los periódicos reflejaban en sus crónicas de bailes el lujo que llena los salones porteños. Las tiendas exponían maravillosas mercancías importadas.

Estas modificaciones profundas en los modos de vida eran las aspiraciones de la clase alta porteña y eran posibles por la prosperidad económica que siguió a la estabilidad política. Esta prosperidad se dio en parte por el trabajo agrícola de los inmigrantes como por el impulso recibido por el movimiento comercial de iniciativa privada en manos extranjeras. El préstamo exterior llegaba también para incrementar la capacidad productiva.

La situación económica había cambiado radicalmente, se exportaban por el puerto de la capital toneladas de cereales, había mejorado la cría del ganado vacuno, se introdujo el ganado lanar, aparecieron empresas que procesaban la materia prima (frigoríficos) y otras industrias de galletitas, cigarrillos y cerveza.

Los gobernantes pertenecían siempre al mismo grupo, la clase alta, refinada y culta que ponía principal acento en las inquietudes intelectuales y en construir un país ideal. Pero al mismo tiempo la clase menos favorecida comenzó a levantarse con huelgas y rebeliones, fruto de las ideas europeas sobre las luchas sociales que traían obreros inmigrantes.

La “élite”

La transformación fue el resultados de proyectos y de la acción de una clase, un grupo elitista de hombres progresistas porteños que querían modificar el país desde la capital. Eran liberales desde lo económico (libre empresa, introducción de capitales extranjeros, etc) pero eran conservadores y centralistas en lo político. Ideológicamente se mostraron partidarios de la tolerancia religiosa, facilitaban la incorporación de nuevos grupos humanos, tomaron a su cargo el registro de civiles, se encargaron de la educación.

Posteriormente, cuando la presión popular exija participación en una democracia, la tendencia que se perfilará es la tradicionalista, la del gaucho y la clase pobre.

La cultura porteña.

Por el puerto, así como llegaban los productos europeos, también llegaba la cultura del extranjero. Arte, libros, ideas...

Cada vez más, los jóvenes porteños pertenecientes a una clase media alta, estudiaban en Europa y en sus estadías en Buenos Aires se reunían para leer revistas y libros de autores europeos o para enterarse de las últimas noticias europeas.

Los hombres que concentraban el poder, los que deliberaban en el Congreso, se reunían después en lugares como el Jockey Club, Recoleta o iban al teatro donde actuaban artistas europeos.

Muchos de los autores leídos por este grupo pertenecían al romanticismo aunque el mismo estaba en crisis. También estaban en boga los autores naturalistas y relistas. La influencia del parnaso aparecía. Bien conocidas eran las páginas de Poe y la de muchos autores simbolistas, pero la literatura española despertaba muy poco interés frente a la influencia de autores Franceses. La prensa de la década reflejan la adhesión cultural a Europa. El arte plástico tiene también sus representantes en estas costas, que siguen modelos europeos. También aparecen los primeros y entusiastas orientadores de la ciencia, el derecho, las investigaciones históricas y filosóficas en los periódicos

La literatura de la generación del 80

Estos escritores suelen ser clasificados en dos grupos: los prosistas y los poetas. Los prosistas son absorbidos por su labor literaria que los poetas. Entre los primeros podemos destacar a Mansilla, Wilde, Cané, Avellaneda, Goyena, González, etc. Entre los poetas cuentan Gutiérrez, Andrade, Obligado, Méndez, Palacios... El tono general fue dado por el influjo del gusto europeo, pero lo autóctono y lo popular surgían con vigor en algunos literatos.

El país y los hombres del 80

La década de los 80 señala el cambio que se produjo en la conciencia política de concepción de estado y de organización económica y social. En estos años ya se perfilan los partidos políticos que actuarán durante muchas de las décadas posteriores y los grupos que definen considerablemente la estructura social actual.

Los hombres que actuaron en el 80 habían nacido en los últimos años de la tiranía, en el exilio de sus padres y tuvieron que enfrentar duras circunstancias históricas, eso se ve reflejado en su literatura. Si bien el valor literario de estos textos es discutible constituyen un testimonio histórico de una época y una ideología. La formación intelectual y artística, el gusto literario y la europeización llevaron a estos hombres a tener una vasta cultura en literaturas extranjeras, mejor denominadas como europeas. La literatura entró con ellos al modernismo que luego impondría Rubén Darío. Es un aporte importante el hecho de modernizar, de civilizar, de culturizar la argentina, pero fue un grave error negar lo propio del país que define su identidad y su espíritu. Muchas obras anteriores de nuestro país tenían eco en el exterior, pero ni siquiera eso las ayudó a ingresar al selecto paladar de los lectores argentinos.

ððγ El autor

Adolescente hijo de exiliados del gobierno de Rosas, iniciaba, con tristeza y duelo por la muerte de su padre, en 1863 su vida en el internado del Colegio Nacional de Buenos Aires. Comenzaba el aprendizaje que lo llevaría a una participación activa en la vida de su país: como periodista, escritor y político. Muchos de sus compañeros siguieron el mismo camino y se consagraron como hombres del 80.

En este colegio comenzaron a admirar la literatura extranjera (francesa) y la ciencia del positivismo.

Había estudiantes provincianos y actuaba contra ellos en el bando porteño, la agitación política del momento llegaba hasta el colegio. Él y sus compañeros admiraban a Jacques, odiaban la rígida disciplina. “Corrí a la portería y encontré a Fidanza pálido, desencajado, repitiendo como en un sueño: “¿Monsieur Jacques ha muerto?”. La impresión fue indescriptible, se nos hizo un nudo en la garganta, y nos miramos unos a otros con los rostros blancos, lívidos, como en el momento de una desventura terrible”. “Los castigos me irritaban, los consejos me ponían en un estado de nervios insoportable: no podía continuar en el Colegio.”

En el 1868 obtiene su bachillerato. Después de la Universidad comienza su vida pública, sus amigos y su familia pertenecen a la clase gobernante, su camino lo lleva a Europa y a los cargos importantes en el gobierno. Luego será decano y fundador de la Facultad de Filosofía y Letras, embajador en varias naciones, Director de Correos, etc.

Los hombres de su clase y la educación eran necesarios para construir el país según los lineamientos prefijados por el poder..

Era un insaciable lector pero la literatura fue tangencial para él. Su trabajo le exigía la transformación del país. Sus lecturas favoritas fueron las de autores franceses e ingleses. A pesar del tono romántico predominante se notan las características modernistas, la adjetivación intensamente original, asociadora de sensaciones distintas que animan los objetos, sinestesia y elaboración literaria de los objetos. Ante los cambios en su país, asume funciones públicas, aplica su interés a un aspecto de la nueva estructura: lo cultural. Desempeña múltiples funciones: periodismo, literatura, docencia y cargos públicos.

“Más tarde dictaba una cátedra de historia en la Universidad ...Era una época en la que vivía agobiado por el trabajo, a más de mi cátedra, dirigía el correo, pasaba más de dos horas diarias en el Consejo de educación, y sobre todo, redactaba “El Nacional”, tarea ingrata, matadora ...”

ððγLa obra

La obra analizada es una unidad, que solo esta lograda cuando hay equilibrio, ajuste, coherencias... El autor en la obra, el lector, el mundo imaginario o la realidad representada, los recursos técnicos, etc, serán analizados a continuación.

El autor, el narrador

Miguel Cané escribió sus recuerdos en “largas horas de tristeza y soledad”, evocando el pasado, “intento matar esas horas”. Los recuerdos no tratan de revelar una parte oscura de su vida sino que reviven los años que para él tuvieron ese color blanco de la inocencia y de la inconsciencia, cuando aún la esperanza coronaba los sueños futuros. Ya maduro, se encuentra con sus antiguos amigos de colegio, ahora fracasados, y su propia vida llena de pena lo hacen ver con cierta ironía, a veces amarga, a veces tierna, a sí mismo, de muchacho.

Los ideales y los personajes famosos eran asociados a lo cotidiano e intrascendente como en el capítulo que narra la rebelión de los estudiantes y se los compara con los revolucionarios franceses. Lo dicho manifiesta la actitud escéptica ante la vida, en la cual no tienen grandes ideales ni gestos heroicos. Añora los entusiasmos, los fervores, todo que animaba aquella exaltación juvenil.

El autor es un hombre adulto y refinado revive los años de estudiante, con la alegría del el reencuentro pero con la tristeza de la frustración y de la madurez.

La lengua utilizada tiene un matiz expresivo ya que traduce en sus palabras la emoción y el sentimiento, toda la nostalgia del recuerdo: “¡Cuán presente tengo aquel cuarto, débilmente iluminado por una lámpara suavizada por una pantalla opaca...!”

La lengua expresiva está al servicio de un propósito: elaborar literariamente los recuerdos en forma de crónica, de charla, de narración fragmentaria. De esta manera escribían los hombres de la época, ya que la literatura no era su único oficio, sino que sus actividades eran muchas.

“Cuantas veces he intentado apartarme de mi inclinación, escribir, en una palabra, sobre los asuntos que no amo, no he conseguido quedar satisfecho.”

ððγEl lector

La relación entre autor y lector es muy estrecha ya que el lector se dirige al lector, es alguien que le habla a un grupo de alocutarios, ya que los pronombres y los verbos que se dirigen al receptor están siempre en tercera persona del plural, para incluir al lector, para dar una sensación de “charla viva”. “Me preguntareis quizás qué beneficio positivo reportaba”. “En cuanto a mí, recordaba bien que de los ocho a los doce años no había faltado casi ni una noche a la Ópera, mi padre me llevaba siempre consigo, era, pues un diletante de raza y tradición.”

Si prestamos la debida atención a la exposición hecha con humor e ingenio, imaginamos al hablante como un hombre de mundo que hace permanentemente alusión a los conocimientos filosóficos, mitológicos, históricos... “Más allá , el jardín de las Hespérides, los Campos Elíseos, el Edén, la tierra prometida.”

ððγEl referente

El mundo al que se refiere el autor es el mundo del colegio, una institución insertada en el seno de la vida social, en la cultura, en una época determinada. Allí llegan dosificados los problemas de la sociedad y la política, y se reflejan entre los alumnos y sus relaciones.

Juvenilia se desarrolla luego de la caída de Rosas, en la época de la organización del país. En la obra, Cané se encuentra en una plaza con el presidente de Argentina, el alumno había sido expulsado y el presidente lo lleva a su casa... Él estaba caminando solo, en la noche y se encuentra con el chico sentado en la plaza... En otra parte, algunos de los alumnos, escapan de la escuela y asisten a un debate político donde se resuelven temas fundamentales para el progreso del país.

También hace eco en la obra, las oposiciones provincianos-porteños, liberales-clericales, perteneciendo Cané al grupo de la elite porteña liberal. Los grupos de alumnos se oponían dependiendo esta división de sus creencias y pensamientos. “La pluma ha corrido inconscientemente, quería hablar del antagonismo entre porteños y provincianos, y heme aquí, bien lejos de mi objeto.”

La obra presenta el mundo en el que se educaron los hombres que actuarían en los 80's, sus maestros, sus cátedras, sus valores y actitudes.

Juvenilia está ambientada en la época de la Buenos Aires previa al aluvión inmigratorio, sin embargo aparecen ciertos elementos extranjeros como el italiano y el vasco que hacen más pintoresca la obra.

Los personajes principales son un grupo de alumnos, grupo en el que Cané participa, aunque no el principal en la acción ya que no hay protagonista, sino un grupo que protagoniza.

En el relato, aparecen bien determinadas e individualizadas, personalidades como Jacques, a quien respetaban y admiraban, por traer todas sus ideas de Europa, ideal de civilización. “Jacques los reemplazaba con una exposición luminosa, por sus trazados gráficos y sus palabras”

ððγLiteratura del '80, valoración de la estética y el proyecto político.

La prosa de la literatura del 80 es ligera y verosímil o costumbrista pero tiene algunos elementos implícitos como las adhesiones a un proyecto político. Las obras literarias de esta época operaron efectos ideológicos sobre el imaginario del progreso, y el escritor se autoidentifica con un rol productor de una estética ideologizada.

El concepto de lenguaje cambia y el sistema se convierte en un medio de acción que facilita y apoya otros modos de acción social y crea activamente un contexto propio.

La generación del 80 ha demostrado la permanencia y estabilidad entre los hablantes, se trata de un proyecto integral económico y político que funda un lugar en la historia literaria. Es necesario decir que no se trata de una literatura argentina sino de una arte de la escritura bonaerense editada e institucionalizada por la importancia social y política de sus autores.

Los escritores postulan explícitamente el testimonio, la evocación, y la contemplación artística como goce espiritual. Pero Lotman afirma “En determinados momentos históricos, el texto, para poder percibirse estéticamente necesita poseer una función no solo estética sino por ejemplo, política, religiosa, etcétera”.

La elite dirigente ejercía actividades públicas de reconocimiento social: médicos, abogados, periodistas, y además, literatos. “Las novelas, durante toda mi permanencia en el Colegio, fueron mi salvación contra el fastidio pero al mismo tiempo me hicieron un flaco servicio como estudiante. Todo libro que no fuera romance, me era insoportable, y tenía que hacer doble esfuerzo para fijar en él mi atención.” El rol asignado al ejercicio de lo literario admitía interrogaciones problematizadoras sobre la realidad y la política, la religión y la economía, etc. La producción literaria abarcó desde la charla al artículo periodístico, del ensayo a la autobiografía, desde cuentos a novelas de estructura compleja. Más allá de las dedicatorias explícitas, todo texto implica una situación de diálogo, y es más evidente, en la generación del 80, la orientación hacia un destinatario, por la utilización de la pronominalización en 3ª pers. del plural y los verbos conjugados en esa misma persona para los enunciados parciales hacia el oyente.

Literatura y política:

La lucha por el poder se da en todos los círculos de la sociedad, lo que implica que la política esté estrechamente relacionada a la literatura, una actividad institucionalizada con la cual la política mantiene relaciones, tal como en otos círculos, el periodismo y la publicidad.

La obra como tal es un acontecimiento único, no responsable del arte de gobernar, las mediaciones como la crítica o la enseñanza vuelven políticos sus efectos, al apropiarse de ella e imponer sistematizaciones e interpretaciones. La literatura se relaciona con la política al operar integrada en el desarrollo de una cultura o de un momento histórico determinado.

La literatura no es representación sino práctica significante, trabajo, trasformación del sistema de la lengua hecha por la escritura literaria.

El discurso político literario recibe marcas de otros dos discursos: el de la publicidad: porque se dirige a otro con el fin de imponer o persuadir desde el lugar del poder discursivo y el de la historia que impone credibilidad a partir de la relación entre el texto y la referencia extra-textual a la que menciona y la cual legaliza al discurso.

ððγEl colegio Nacional.

“Estudiábamos seriamente en el colegio, sobre todo en los tres meses que precedían a los exámenes, en los que el gimnasio y los claustros perdían su aspecto bullicioso para no dejar ver sino pálidas caras hundidas en el libro, en las pizarras llenas de fórmulas algebraicas y en los rincones, pequeños Sócrates ocupados en discutir con los ateos venidos, no ya de Jonia, sino de los Andes o del Aconquija”

Se origina por decreto del Presidente Bartolomé Mitre en 1863. Por decreto dispuso la fundación del Colegio Nacional, una casa de educación científica preparatoria, en que se cursarán las Letras y Humanidades, Ciencias Morales, y Ciencias Exactas. En ese decreto se afirma que uno de los deberes del Estado es fomentar la educación secundaria a fin de proporcionar mayores facilidades a la juventud de las provincias que se dedica a las carreras científico - literarias.

“Llamado a Buenos Aires por el gobierno del general Mitre, tomó la dirección de los estudios en el Colegio Nacional, al mismo tiempo que dictaba una cátedra de física en la Universidad. Su influencia se hizo sentir entre nosotros...”

La enseñanza secundaria fue concebida como preparatoria para la universidad y destinada a un grupo reducido de la población, los dirigentes. Tuvo un objetivo político claramente determinado y complementario de la función asignada a la escuela primaria. El sistema se inspiraba en los célebres colegios ingleses, casi todas las capitales de provincia, como era el propósito inicial, contaron con su colegio nacional. Con esta institución surgen varios problemas que tienen su origen ya que muchos establecimientos funcionaban en ciudades pequeñas con el objetivos político apuntado. El profesorado era escaso y a veces sin preparación y generalmente constituido por inmigrantes europeos.

El sistema educativo organizado durante la segunda mitad XIX poseyó esencialmente objetivos políticos y el colegio tuvo por finalidad “formar elites homogéneas e integradas con los valores de la elite central”.

Lo permanente fue una estructura de cinco años , sin división de ciclos y carente de articulación con el nivel primario. Los programas eran enciclopédicos, informativos, analíticos, hechos para atiborrar de nociones, pero no para formar ni estimular el trabajo personal y grupal.

Henríquez Ureña, Pedro. “las corrientes literarias en la América hispánica” México, 1949.

Lacau, María y Rossetti, Mabel, “Antecedentes del modernismo en la argentina”, de Revista Cursos y conferencias.

Rivero, Ma. Cristina; Summarium (Centro transdisciplinario de investigaciones de estética), Santa Fe, Ed Fundación Banco Bica, 1993.

Lotman, Jury, “La estructura del texto artístico”, Madrid, Istmo, 1983

Barthes, Roland, “El placer del texto”, México, Xxi, 1982

Tedesco, Juan Carlos, “Educación y sociedad en la Argentina”