Japón

Asia. Economía. Población. Demografía. Política. Religión. Fenómenos naturales. Organizaciones japonesas. Globalización. Efecto dragón. Recesión

  • Enviado por: Laura Romero
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 35 páginas
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  • ¿Está el país situado en un entorno desarrollado, en vías de desarrollo, o subdesarrollado?

  • Japón es un país desarrollado, tiene las mayores reservas de divisas extranjeras del mundo, es la segunda economía más fuerte después de Estados Unidos. Cuenta con una eficiente y capacitada reserva de altos funcionarios, está respaldada por poderosas empresas que forman una red multinacional y además, a pesar de algunas objeciones, es un país con una democracia establecida e instituciones sólidas.

    El estancamiento económico en el que se encuentra Japón en la actualidad es debido entre otras causas al final del estado desarrollista, ahora no se sabe qué industrias deben ser privilegiadas o qué mercados deben ser impulsados. La razón es que Japón ha completado con éxito el proceso de ser desarrollado.

  • ¿Qué relaciones mantiene con los Estados vecinos?

  • De los cinco primeros ministros entre fines de 1954 y mediados de 1972, dos dimitieron por motivos de salud. Los otros tres perdieron el poder debido, por lo menos al parecer, a polémicas sobre asuntos exteriores. Esto es un indicativo de la importancia que en la política japonesa tenían las relaciones con el exterior.

    Económicamente, el modelo aplicado por Japón es de desarrollo mediante captación y transferencia de tecnología a otros países. Está basado en la formación de un núcleo de países que van avanzando detrás de un líder, formando un gran mercado integrado. Kaname Akamatsu, economista japonés que trabajó con el gobierno entre 1930 y 1950, sistematizó el esquema y lo bautizó como Ganko-Keitai, o Modelo de Gansos Voladores. En una serie de libros publicados en japonés, que tuvieron mucha influencia en el mundo académico y en el gobierno, Akamatsu estudió políticas comparadas en Asia y propuso que la única forma de crecer era desarrollando a la vez a países vecinos para ampliar el mercado. El gobierno y las empresas japonesas tenían muy claro que la única forma posible de lograr el desarrollo era haciendo

    crecer al resto de países, para ampliar la demanda mediante la industrialización y el aumento de ingresos. Japón ha ayudado a desarrollarse a países como Tailandia, Corea, Indonesia, Filipina, Malaysia...

    Japón no puede vivir sin una corriente continua de intercambios, puesto que debe comprar materias primas y fuentes de energía y exportar más del 20 % de sus productos. Entre las zonas de intercambios, Norteamérica (principalmente Estados Unidos) ocupa el primer lugar. De Estados Unidos proviene, aproximadamente la tercera parte de las importaciones. China Corea e Indonesia son la segunda fuente de productos brutos. También realiza intercambios con Malaysia, India, Indonesia, Cuba, Brasil, Colombia, México, con Australia y África. Hay que subrayar la importancia de los factores políticos en un reparto de este tipo; los dos grandes países vecinos de Japón (China y Rusia) no tienen, en efecto, mas que unos intercambios relativamente muy pequeños con Japón (5% China y el 2% Rusia).

  • ¿Hay algún problema -fronterizo, cultural, de nacionalismos, etc.- que afecte a sus relaciones de vecindad?

  • Japón ocupa el primer lugar del mundo por el tonelaje actual de las capturas marinas. La localización, sobre todo al norte y al oeste de los fondos favorables, acarrea complicaciones internacionales que se evidencian cada año al comenzar la temporada; los choques con Corea en el mar del Japón, principalmente con Rusia en los mares septentrionales, y con Estados Unidos y Canadá frente Alaska, suscitan contiendas de modo regular. Corea estableció la “línea Rhea, que se extiende localmente hasta 90 millas de sus costas; en 1955 China siguió la misma política y Australia reclamó para sí el uso en exclusiva de la totalidad de su plataforma continental, ámbito preferido por los cultivadores de perlas japoneses. Finalmente, Canadá ha fijado en el meridiano 175º el límite de acción de los navíos nipones.

  • ¿Qué recursos económicos posee?

  • Producciones principales (1990)

    Acero 110 millones de Tm

    Cemento 85 millones de Tm

    Arroz 10 a 15 millones de Tm

    Pesca 11,1 millones de Tm

    Carbón 10,1 millones de Tm

    Gas natural 2010 millones de m3

    Electricidad 799768 millones de Kwh

    Vehículos de turismo 9.950.000 unidades

    Vehículos utilitarios 3.358.000 unidades

    Construcciones navales 6 millones de Tm

    Materias plásticas (y resinas) 5 millones de Tm

    Algodón (hilados) 0,4 millones de Tm

    Lana (hilados) 0,1 millones de Tm

    Textiles químicos 0,6 millones de Tm

    • Agricultura:

    El arroz sigue siendo la producción principal y cubre el 40% de los 5 millones de Ha cultivadas. Los otros cereales son, principalmente, el trigo y la cebada, pero su producción disminuye con rapidez. También es muy antiguo el cultivo de guisantes y judías, de los que los japoneses constituyen los mayores consumidores del mundo. Los boniatos y las patatas (1,4 y 3,8 millones de Tm), así como todas las legumbres templadas, forman parte aún del paisaje natural, al igual que ciertas plantas arbustivas: el té (96.000 Tm sobre 60.000 Ha) y la morera (190.000 Ha) principalmente. De aparición más reciente son las frutas, sobre todo la mandarina y la manzana (2,5 y 1 millón de Tm). Japón tiene poca tierra arable, solo el 11% (es decir, 4,2 millones de Ha) del territorio nacional es cultivable. Las vertientes, a veces acondicionadas en terrazas, incluyen 300.000 Ha de arrozales y 600.000 Ha de campos. El uso generalizado de la doble cosecha anual, cuando lo permite el clima, consigue que esta tierra se utilice como media un 133%.

    • Ganadería:

    En este país en que la tradición no enseñaba mas que la cría de caballos, ha visto en el siglo XX ha visto multiplicarse las empresas ganaderas: en 1990 el Japón contaba con 4,7 millones de cabezas de bovinos,

    11,8 millones de cerdos y una producción industrial de cerca de 334 millones de aves. La ganadería es aún una actividad muy reciente. Su auge expresa cierta prosperidad rural, pues en un principio exige fuertes inversiones. Japón carece de pastos naturales, aunque muchos arrozales o terrazas elevadas han sido convertidas en cultivos forrajeros. El estado ha ayudado a los ganaderos por medio de préstamos e introduciendo sementales de raza. Esta actividad se desarrolla sobre todo en el norte del país, principalmente en Hokkaido, donde el 25% de los agricultores crían bovinos. El consumo individual de carne es aún, sin embargo, de 12 Kg por habitante y año. En realidad, el régimen alimentario evoluciona con lentitud y, por otra parte, el consumo de pescado es mucho más elevado que en los países occidentales puesto que alcanza los 30 Kg al año.

    • La explotación del mar:

    Japón ocupa el primer lugar del mundo por el tonelaje anual de las capturas marinas. La pesca tradicional sigue estando presente a lo largo de toda la costa. De las 200.000 empresas existentes, el 80% tienen un tamaño familiar y utilizan barcos de 3 a 10 Tm. También existen grandes sociedades como la Taiyo Gyogyo que poseen flotas de grandes barcos mecánicos equipados con aparatos modernos.

    • La actividad de transformación:

    Entrado en el concierto de los grandes países industriales a fin del siglo pasado, el Japón se ha elevado con rapidez al rango de los más poderosos, y su producción de acero permite clasificarlos justamente detrás de los Estados Unidos. En porcentajes de producción esta actividad se distribuye así:

    Japón

    La metalurgia pesada y la química (sobre todo petroquímica) caracterizan así el auge actual, puesto que la parte de los textiles no ha dejados de reducirse desde la Segunda Guerra Mundial.

    • Caracteres específicos

    • Descansa ante todo en amplias importaciones. Las materias primas que utiliza están ausentes por completo o son insuficientes. El algodón (16% de las importaciones en valor) procede de Estados Unidos, la India, Oriente Medio, la lana se compra en Australia y en Argentina; casi el 95% del níquel y del hierro; el 90% del cobre y la mitad del manganeso y del cobalto deben importarse, así como la sal y los fosfatos. El cobre, el hierro y el cinc existen en el país, aunque en minas dispersas y de poca importancia, siendo la más notable la mina de hierro de Kamaishi, en la costa pacífica de Tohoku. Lo mismo podemos decir de las fuentes de energía. El carbón existe en sobre todo en los dos extremos del país: en Hokkaido y en Kyüshü, que aseguran cada uno, aproximadamente, el 20% de la producción anual. Existen también cuencas secundarias, no obstante, se deben comprar 30 millones de Tm de carbón de coque cada año. El petróleo procede de Oriente Medio y, en segundo lugar, de Indonesia; la capacidad de refinado del Japón, en 1990, era de 250 millones de Tm. La hulla y el petróleo alimentan grandes centrales situadas cerca de las minas o en las metrópolis y su inmediata proximidad. Tercer productor de electricidad del mundo, Japón obtiene de sus cursos de agua la octava parte del total. Se cuenta mucho con la energía nuclear (Japón poseía en 1990 42 centrales) lo cual permite obtener hasta un 30% de la producción de su energía eléctrica; no obstante, le es necesario para ello importar 7.000 Tm de óxido de uranio a un precio muy elevado, pues el país apenas cuenta con mineral.

    • Su estructura dualista. En efecto, en Japón coexisten innumerables talleres de pequeñas dimensiones junto a establecimientos de gran tamaño, herederos de los zaibatsu, las grandes empresas familiares de la época Meiji, que hacen trabajar en sus enormes fábricas a decenas de millares de obreros. Las medidas antitrust, que datan de la ocupación americana (1945-1950), disolvieron esas grandes empresas, pero hoy se han reconstituido y vuelven hoy a formar los grupos poderosos y polivalentes de antaño, bajo los mismos nombres: Mitsui, Mitsubishi, Sumitomo, Yasudaa, Nihon Steel. Las recién llegadas, entre ellas Matsushita, Sony y Honda, se han especializado en una gama de fabricaciones más restringida. Al lado de esos gigantes, el 55% de la mano de obra japonesa en talleres de menos de 100 obreros, que forman el 98% del

    número total de empresas, contra el 0,1 % sólo para las de más de 1.000 obreros. La estructura familiar que persiste en la sociedad japonesa contribuye a mantener estas formas antiguas de producción, y también el hecho de que las mismas operan en estrecha simbiosis con las grandes sociedades, preparando para las mismas las piezas sueltas (de coches, cámaras, radios, etc.) que éstas montan en sus vastas fábricas. Los salarios son muy bajos y un paternalismo arcaico explota sin grandes crispaciones una mano de obra poco favorecida.

    • Las categorías socioprofesionales.

    En la actualidad, el sector terciario es en el que más población trabaja, así como el secundario, mientras que a la agricultura sólo se dedica un 6,1 % de la población.

  • ¿Qué empresa o empresas son más relevantes en su economía? ¿Son empresas nacionales de ese país o son multinacionales?

  • La flota aérea de Japón: JAL, Japan Airlines, ANA, All Nippon Airways.

    En la pesca industrial destaca la gran sociedad Taiyo Gyogyo.

    Otras empresas importantes son: Honda, Suzuki; Nintendo...

  • Indicar los datos más relevantes de los últimos cinco años: PIB, inflación, paro, deuda externa...

  • Paro: durante 40 años, el desempleo era de sólo 2,5 %, pero en sólo 5 años se ha doblado, estando actualmente en 4,5%, subiendo 0,1 punto porcentual cada dos meses, cifra cómoda para economías de occidente, pero no para Japón, donde el mercado de trabajo es sumamente rígido y donde no hay mecanismos flexibles para que un despedido reingrese al mercado laboral. Por tradición, las empresas japonesas sólo contratan a jóvenes recién graduados, por eso despedidos con experiencia no son aceptados fácilmente por las empresas, pasando a engrosar las filas de desempleo permanente

    PIB:en1890 Japón tenía un PBI per cápita de US$ 842, y para 1990 de US$ 16144, habiendo crecido en promedio 3% anual en el periodo de 100 años, tasa que está por encima de Gran Bretaña, Estados Unidos o Alemania. Pero desde 1992 la economía japonesa ha crecido en promedio sólo 1%. En 1997, creció 0,7% y en el último trimestre - 0,4%. -1,3% en el primer trimestre de 1998 y -0,8% hasta junio

    Deuda externa: a mediados de 1997, se estimaba que el monto total de los préstamos fallidos era de unos 170 mil millones de dólares, recientes cálculos elaborados por el mismo Ministerio de Economía muestran que el monto es casi el triple, superando los 600 mil millones de dólares, cantidad similar al PIB de China.

  • Señalar la estructura sociodemográfica del país: distribución por edades, sexos, alfabetización, sanidad...

  • Japón alcanzó los 100 millones de habitantes en 1967. El censo de 1990 arrojó una cifra total de 123.612.000 habitantes. Su densidad de población (331) es una de las más elevadas del mundo. El espectro de la población ha atemorizado en todo tiempo al pueblo japonés, que, el transcurso de los siglos, ha elaborado diversos paliativos. La ley eugenésica de 1948, aplicada ampliamente, permite el aborto y la esterilización de las mujeres y preconiza las prácticas anticonceptivas. De este modo la tasa de natalidad ha pasado de 34,3 %, en 1925 a 9,9 en 1991. Aunque la tasa de mortalidad también ha descendido (de 19,2 % en 1925 a 6,7), la tasa de crecimiento natural ha sido del 0,4 en 1985-1990.

  • ¿Está este país en una región geográfica especialmente afectada por catástrofes naturales? ¿Qué repercusión han tenido y tienen éstas?

  • El carácter inhóspito del medio natural es el resultado de la situación del archipiélago, localizado por una parte en una de las zonas de inestabilidad de la corteza terrestre (el “círculo de fuego” del Pacífico), y, por otra, entre dos mares de donde le llegan monzones y tifones. Podemos distinguir estos violentos acontecimientos naturales según su origen, estructural y tectónico o climático, pero también según su carácter súbito. Algunos por violentos que sean, se presentan cada año, casi en fecha fija, como los tifones, las nevadas, las crecidas catastróficas y los corrimientos de tierras. Otros, por el contrario, llegan inesperada y brutalmente: seísmos, maremotos y erupciones volcánicas. Su gravedad varía de forma considerable, y los más violentos pueden llegar a causar, como el gran seísmo de Kwanto (1923), cerca de 150.000 víctimas. Un tifón de mediana gravedad produce de 500 a 1000 muertes y destruye miles de viviendas. Las erupciones volcánicas, previsibles en la actualidad, ya no amenazan la vida humana, aunque ocasionan fuertes pérdidas materiales. Los seísmos son más graves y siguen siendo imprevisibles

    (el del21 de marzo de 1982 provocó la muerte a 110 personas). Afectan sobre todo a la bahía de Tokio (donde la tierra tiembla 5000 veces al año) y al litoral pacífico hasta Kyushu y, de forma secundaria a las regiones de Nagano y de Fukui (éstas en el mar del Japón). El fuego que a menudo los acompaña (por la caída de los tabiques de papel sobre el hogar de la cocina) es lo que los hace más mortíferos; ésta circunstancia motivó la mayor parte de las víctimas de 1923 y los 3895 muertos que originó el seísmo de Fukui en Junio de 1948. Los maremotos, causados por los seísmos que se producen frente a la costa, ocasionan igualmente grandes estragos. Por otra parte el suelo de las grandes ciudades se hunde varios centímetros al año, debido a los bombeos excesivos de agua potable o como resultado de las grandes obras de construcción que destruyen el equilibrio físico del suelo. En cuanto a los desastres de origen climático, los tifones son los más violentos; han causado 20.000 muertos y destruido 300.000 casas de 1945 a 1961. Agosto, septiembre y octubre son los meses más mortíferos, y el oeste resulta el más afectado. Los hombres protegen sus viviendas rodeándolas de altas murallas (Shikoku) o de setos. Éstos abrigan igualmente de los vientos invernales que barren, cargados de nieve, toda la fachada sur del mar de Japón. Tifones y vientos estivales producen enormes precipitaciones que hacen crecer bruscamente los cursos de agua

  • ¿Qué sistema político impera en el país? ¿Tienen estabilidad política? ¿Es pluripartidista? ¿Es de alguna confesionalidad religiosa oficial?

  • Japón tiene un sistema democrático de gobierno. Todos los ciudadanos adultos tienen el derecho al voto y a presentarse a elecciones nacionales y regionales. El sistema de gobierno japonés se basa en la Constitución de Japón. A veces denominada Constitución de la Paz, porque afirma el compromiso japonés a la paz y su renuncia a la guerra. La Constitución asimismo determina el papel del Emperador, los derechos y deberes de los ciudadanos, las responsabilidades de las diferentes ramas del gobierno y otras normativas sobre la forma de operar del gobierno.

    Bajo La Constitución Japonesa, el Emperador es el símbolo del Estado y de la unidad del pueblo. No tiene poderes relacionados con el gobierno. La Familia Imperial Japonesa tiene una larga historia que se remonta a muchos siglos. Es la dinastía ininterrumpida más antigua del mundo. El emperador Akihito, el

    actual Emperador, accedió al trono en 1989. El y su esposa, la Emperatriz Michiko tienen tres hijos. El emperador y la Emperatriz viven en el Palacio Imperial de Tokyo.

    La legislatura nacional japonesa se denomina la Dieta. La Dieta tiene dos cámaras: La Cámara de representantes y la Cámara de los Consejeros. La mayoría de las leyes nacionales, deben ser aprobadas por ambas cámaras. No obstante, para algunos tipos de leyes, si las dos cámaras están en desacuerdo, la decisión de la cámara de los representantes es considerada válida.

    El primer ministro es un miembro de la Dieta y es elegido por ella. El Primer Ministro nombra al Gabinete. La mayoría de los miembros del Gabinete dirigen ministerios o agencias gubernamentales.

    A continuación voy a comentar el surgimiento y origen de esa democracia:

    La solución política a seguir en el Japón ocupado fue elaborada por el gobierno norteamericano. Su finalidad básica, como se expresaba en una circular enviada la jefe de las tropas aliadas en Japón en 1945, era asegurarse de “que Japón no volviera a ser una amenaza a la paz y seguridad mundial” para poder ser readmitido “como miembro responsable y pacífico en la familia de las naciones”. Los pasos que para ello tendrían que darse serían: “abolición del militarismo y ultranacionalismo en todas sus formas, el desarme y desmilitarización de Japón con un control continuo de su capacidad bélica, el fortalecimiento de los procesos y tendencias democráticas en las instituciones gubernamentales, económicas y sociales, y el fomento y apoyo de las tendencias políticas liberales”. La puesta en marcha de estas directrices fue obra de Estados Unidos. La nobleza, por no ser un concepto democrático a ojos de los americanos, fue abolida. En el invierno de 1945-1946, se hicieron esfuerzos para promover la formación de nuevos partidos políticos de los que podrían surgir nuevos líderes elegidos. Los dos partidos más influyentes eran el Liberal (Jiyuto) y el Progresista (Shimpoto). Los dos eran conservadores en grado variable. Sin embargo, no tardaron en ser afectados por la “purga”, especialmente el Progresista. En 1946, los Liberales ganaron la mayoría de los escaños de la Cámara Baja.

    Para introducir la democracia como Washington exigía, era central una constitución que sustituyera a la de 1889 y que fortaleciera la posición de la Dieta elegida, eliminándose el poder de los militares y de la Corte Imperial. La nueva Constitución entró en vigor el 3 de mayo de 1947. Se estipulaba en la nueva

    Constitución que la Dieta siguiese siendo bicameral, pero las dos cámaras habrían de ser elegidas por sufragio universal: una Cámara de Consejeros con 250 miembros, la mitad de los cuales sería elegida cada tres años y una Cámara de Diputados con 467 miembros (aumentada después con el crecimiento demográfico). La Cámara Baja podía ser disuelta antes de expirar el mandato de cuatro años, una medida que traía pareja la convocatoria de elecciones generales. La Cámara Alta, como el Senado, no podía disolverse. El derecho de decisión en todos los asuntos claves descansaba en última instancia en la Cámara Baja. En el caso de un desacuerdo insuperable entre las dos cámaras, un anteproyecto de ley financiero se convertiría en ley treinta días después de que los diputados lo aprobaran, mientras que cualquier otro anteproyecto rechazado por los consejeros se convertiría en ley si la Cámara Baja lo aprobaba con una mayoría de dos terceras partes. La Cámara Baja sería también la encargada de elegir al primer ministro, que debía ser un civil y miembro de la Dieta. Además su gabinete sería responsable ante la Dieta y no ante el emperador como antes.

    Otro rasgo significativo de la nueva Constitución era la redefinición del puesto del emperador. El emperador ya había promulgado en 1946 un rescripto en el que renunciaba a su supuesta divinidad. El emperador era ahora descrito (artículo I) como “símbolo del Estado y de la unidad del pueblo, debiendo su posición a la voluntad del pueblo en el cual descansa el poder soberano.

    Otro punto que suscitó polémica fue el tema de la llamada “cláusula de la paz” (artículo IX) incluida, según se dijo, a iniciativa del general Mac Arthur. Rezaba esta cláusula que “el pueblo japonés renuncia por siempre jamás a la guerra como derecho soberano de la nación”, comprometiéndose con ese fin a no mantener “fuerzas de tierra, mar o aire, ni ningún otro potencial bélico” (en el futuro esta cláusula supondría una fuente de problemas).

    En 1955, apremiados por grupos empresariales, los liberales y los demócratas acordaron fundirse formando así el Partido Demócrata Liberal (PLD), que desde entonces y hasta agosto de 1993 ha mantenido el poder sin interrupción. Pero lo que enseguida se echaba de ver tanto en 1955 como en los treinta y ocho años siguientes, era una falta de unión en la dirección del partido. Sus rivalidades se centraban en la elección del presidente del partido, destinado a convertirse automáticamente en primer

    ministro, siempre que el PLD retuviera una mayoría en la Cámara Baja de la Dieta. Este cargo de máximo mandatario le permitía al primer ministro dispensar protección, es decir, dar puestos en el gobierno a sus partidarios y, en la proporción que juzgara conveniente, proporcionar cargos ministeriales a algunas otras facciones del partido. Un pilar fundamental de la fuerza de los demócratas-liberales ha sido su estrecha relación con la burocracia. Otro pilar del poder era la empresa japonesa. Una consecuencia lógica de este apoyo de la empresa fue el dar a los demócratas-liberales una inmensa ventaja sobre sus rivales políticos. De estos, el Partido Socialista Japonés (PSJ) seguía siendo el más importante. En 1960 se escindió de ellos un grupo de derechas para formar el Partido Socialista Democrático (PSD). También tenemos que nombrar al Partido Comunista Japonés (PCJ). En 1964 surgió un nuevo partido de la oposición. Estaba patrocinado por una organización budista, Sokagakkai, una de las ramas de las secta Nichiren, que había logrado un rápido desarrollo en los años de la postguerra; y, aunque el nuevo partido tomó el nombre de Komeito (Partido de Gobierno Limpio) para subrayar que sus fines eran tan éticos como políticos, en la práctica sus programas reflejaban más su composición social que cualquier ideario budista. En 1979, Komeito obtuvo 50 escaños, convirtiéndose en el tercer partido más grande del país.

    Desde la derrota del PLD en las elecciones de 1993, tras treinta y ocho años de predominio absoluto, Japón ha asistido a la formación de gobiernos de coalición de muy distinto signo. La alianza entre partidos claramente antagónicos ha creado no poca confusión entre los japoneses. En una encuesta sobre la actitud política de los 752 miembros de las dos Cámaras de la Dieta, se observa que los partidos japoneses presentan un amplio espectro ideológico salvo el Partido Comunista (PC). Así el campo conservador está formado por el PLD, el PL y el Komei, mientras que el renovador lo forman el Partido Socialdemócrata, el PC y el Partido Democrático (PD). Según esta encuesta, se vuelve más comprensible la actual coalición de Gobierno formada por el PLD, el PL y Komei, si bien los tres partidos presentan notables discrepancias en asuntos importantes. Pese a ello, esta alianza ha demostrado su gran eficacia a la hora de aprobar leyes sobre cuestiones pendientes durante muchos años. Primeros ministros de Japón:

    1994 Murayama Tomiichi

    1994 Hata Tsunomu

    1991 Miyazawa Keichiag

    1989 Kaifu Toshiki

    1989 Uno Sosuke

    1987 Takeshita Noboru

    1982 Nakasone Yasuhiro

    1980 Suzuki Zenko

    1978 Ohira Masayoshi

    1976 Fukuda Takeo

    1974 Miki Takeo

    1972 Tanaka Kakuei

    • Sato Eisaku

    1960 Ikeda Hayato

    • Kishi Nobusuke

    1956 Ishibashi Tanzan

    Religión

    Japón tiene dos religiones principales: el sintoísmo y el budismo. Aunque mucha gente afirma no tener ninguna creencia en especial, la mayoría participa tanto de costumbres y rituales tanto sintoístas como budistas. Por ejemplo, la mayoría de las bodas se llevan a cabo de acuerdo con el ritual sintoísta, mientras que los funerales normalmente siguen la práctica budista. La religión sintoísta es originaria de Japón. Se basa en la historia y mitología antigua. La gente creía que existían en la naturaleza fuerzas espirituales (kami), en árboles o en montañas, en el mar o el viento.

    Con el desarrollo del sintoísmo, héroes y otros personajes quedaron incluidos en los kami.

    Antes de que fueran construidos los primeros santuarios, la gente iba a lugares naturales a ofrecer el culto a los kami. Hoy en día, algunos hogares tienen "bandejas para los dioses" en las cuales se les ofrece comida a los dioses.

    El budismo nació en la India y se introdujo a Japón (a través de China y Corea) aproximadamente a mediados del siglo VI. Existen varias sectas del budismo. Los templos budistas contienen estatuas religiosas (butsuzo) y los visitantes a los templos, generalmente queman incienso frente a las estatuas. Muchas familias tienen altares budistas en los que se les da culto a los antepasados.

    El cristianismo llegó a Japón de la mano de misioneros españoles y portugueses a mediados del siglo XVI, pero los cristianos forman solo un pequeño porcentaje de la población. Japón alberga también

    diversos grupos religiosos nuevos, la mayoría de los cuales fueron fundados por líderes carismáticos en los últimos dos siglos. En la actualidad además de templos budistas y santuarios sintoístas, existen comunidades y lugares de culto para los católicos, protestantes, cristianos de la iglesia oriental ortodoxa, mormones, judíos, hinduistas, musulmanes y seguidores de otras religiones.

  • ¿A qué Organizaciones Internacionales pertenece?

  • Contribuciones Internacionales: como miembro responsable de la comunidad internacional, Japón intenta ayudar en el desarrollo de otros países. Una forma de hacerlo, es a través de un programa de Asistencia Oficial al Desarrollo, en el que Japón dona o presta dinero a otros países, ofrece asesoría técnica, instrucción y ayuda de expertos, o envía voluntarios para prestar ayuda. El Gobierno Japonés dona una gran cantidad de Asistencia Oficial al Desarrollo a países en vías de Desarrollo; en 1993 Japón pasó a ser el mayor donante del mundo en Asistencia Oficial al Desarrollo, aportando 11,295 millones de dólares. Japón también alienta los esfuerzos de organizaciones no gubernamentales en todo el mundo.

    Japón, bomba de relojería

    Lo que está sucediendo en Japón hubiera parecido increíble hace una década, cuando las industrias europea y norteamericana se esforzaban por estudiar los secretos del milagro asiático y se derramaban ríos de tinta sobre la superioridad de la clase dirigente nipona.

    Japón, la segunda potencia económica del mundo, es hoy una nación que va a la deriva, con una crisis de liderazgo político sin precedentes, incapaz de afrontar la quiebra de su sistema financiero, consecuencia de la alocada política de expansión en los años 80, y una recesión que se agrava cada día que pasa.

    Las propias estimaciones que baraja el Gobierno presidido por Keizo Obuchi sitúan la magnitud de los créditos irrecuperables en torno al 30% del Producto Interior Bruto, lo que exigiría una inyección de fondos cercana a los 600.000 millones de dólares para sanear los bancos en dificultades.

    Pero el tiempo corre y el Gobierno es incapaz de ponerse de acuerdo con la oposición sobre un plan para intervenir las entidades financieras insolventes. Hace ocho días, Obuchi anunció a bombo y platillo un pacto parlamentario para acometer la crisis, pero 24 horas después quedó claro que existían grandes disparidades sobre su interpretación. El fiasco fue implacablemente criticado por la prensa financiera internacional.

    El Partido Liberal Democrático (PLD), que gobierna el país, y la oposición negocian frenéticamente este fin de semana para acercar posiciones, sabedores de que con el paso del tiempo aumenta el escepticismo de la comunidad internacional sobre la capacidad de Japón de hacer frente a sus problemas.

    El 26 de septiembre de 1998, las principales formaciones políticas dieron luz verde a la virtual nacionalización del LTCB, un banco que será fusionado o subastado tras ser saneado con fondos públicos. El Gabinete de Obuchi era partidario de conceder ayudas a las entidades financieras sin cambiar la propiedad. La oposición, encabezada por el Partido Demócrata, exigía -y al parecer ha logrado- que los bancos en crisis sean, primero, nacionalizados y, luego, saneados.

    EEUU y Europa presionan para que el ajuste se haga de manera rápida y definitiva, por muy altos que sean los costes económicos y sociales. Pero las autoridades japonesas temen que el crash bancario suma al país en una profunda crisis y agudice la recesión y el paro, que supera el 4% (el más alto desde 1945). Dado que los tipos de interés están por debajo del 1% y que el yen ha sufrido una notable depreciación, el margen de maniobra del Gobierno es mínimo. Los usos políticos y la cultura japonesa contribuyen, además, a que la toma de decisiones sea extremadamente lenta y compleja.

    Si Japón no reacciona y su situación se deteriora todavía más, EEUU y Europa tienen motivos para sentirse preocupados, ya que una nueva caída del yen o una repatriación de los capitales invertidos en el Tesoro estadounidense podrían desestabilizar la economía mundial y desencadenar una recesión.

    A cinco minutos de la Estación Central de Tokio, se encuentra el comercial distrito de Nihonbashi donde se ubican los grandes almacenes y sedes de las empresas más antiguas y tradicionales de Japón. "Maruzen" es la principal librería de la zona, y su lista de libros más vendidos es una especie de barómetro del ánimo nacional.

    Entre los más buscados libros de economía y negocios están la edición en japonés de La Crisis del Capitalismo Global, del filántropo y especulador George Soros, Terminó la Recesión del comentarista económico Keitaro Hasegawa, una Visión de la Nación, del controvertido senador de tendencia conservadora Shintaro Ishihara y Sarariman Sabaibaru que puede traducirse como Manual de Supervivencia para Empleados de Kenichi Ohmae que fue lanzado a comienzos de enero y ha vendido en dos meses más de 120 mil ejemplares.

    El sentimiento de crisis se observa con claridad. Un libro sobre el desorden monetario mundial, otro sobre la recesión, el tercero discutiendo la posibilidad de Japón como nación, y el cuarto es un vademécum para empleados en peligro.

    Japón tiene las mayores reservas en divisas extranjeras del mundo, es la segunda economía más fuerte después de Estados Unidos, cuenta con una eficiente y capacitada reserva de altos funcionarios, está respaldada por poderosas empresas que forman una red multinacional y además, a pesar de algunas objeciones, es un país con una democracia establecida e instituciones sólidas.

    La pregunta es entonces ¿Qué le pasa a Japón? Hay cientos de informes, comentarios en la prensa, declaraciones de sabios y análisis de organismos internacionales. Pero Japón sigue siendo un sujeto enigmático, raro, porque parece que se mueve por leyes diferentes al de la economía convencional.

    Soros, el millonario inversionista, también dijo una vez que todas sus predicciones especulando con el yen siempre habían dado fallado porque parece que ese mercado se mueve con variables propias que merecen una interpretación diferente. Del mismo modo, durante la crisis del petróleo en la primera mitad de los 70, muchos pronosticaron el final del milagro japonés. Pero Japón logró superar con éxito esa crisis y para comienzos de los 80, cuando Estados Unidos estaba en recesión, Japón estaba gozando de gran expansión, sus empresas estaban comprando propiedades en todo el mundo e invirtiendo en todos los países. Nadie podía explicar con claridad cómo con el mundo en recesión Japón estaba en plena expansión.

    Ha llegado hoy el momento de preguntar ¿Es este el fin de un modelo que ha permitido colocar a Japón en el club de países avanzados? La economía está estancada desde comienzos de los 90, y en recesión en los últimos dos años. Ahora con tres trimestres consecutivos de caída en la producción y pronóstico de crecimiento de menos dos por ciento para 1999 y una cifra similar para el 2000, está al borde de la depresión o en términos menos drásticos utilizados por los informes del gobierno "en recesión deflacionaria".

    Japón 100 años antes del 2000

    Para entender lo que ocurre en Japón hay que ubicar la recesión japonesa y su relación con la crisis de largo plazo. Con mayor información sobre la economía japonesa está ahora muy claro que la principal razón que explicó el desarrollo de Japón desde la Segunda Guerra Mundial, es la mayor productividad de la economía. Gregory Mankiw, un economista de Harvard, señala en uno de los mejores libros de texto escritos a la fecha, Principios de Macroeconomía, que "entender la variación en estándares de vida en el mundo es muy fácil, la explicación puede ser resumida en una simple palabra: productividad".

    Esta precisión es necesaria para la ciencia económica, porque en economía se deben considerar muchas variables, incluyendo los factores culturales y la geopolítica, pero nunca debe ser al revés. El análisis

    económico no debe partir de que una situación está determinada por la cultura, la etnia o la herencia histórica. Todas ellas son explicaciones complementarias al análisis de las variables económicas.

    Las estadísticas muestran que en 1890 Japón tenía un PBI per cápita de US$ 842, y para 1990 de US$ 16 144, habiendo crecido en promedio 3 por ciento anual en el periodo de 100 años, tasa que está por encima de Gran Bretaña, Estados Unidos o Alemania. Japón es conocido también por las tasas de crecimiento acelerado alcanzadas desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Los índices de producción manufacturera e industrial se doblan cada cinco años entre 1950 y 1970, y desde 1946 hasta 1976 la economía se expande 55 veces.

    Aunque el crecimiento de posguerra fue impresionante, la historia económica de Japón no es sólo producto de la alianza con Estados Unidos, país que le ofreció incentivos para crear una barrera contra gobiernos adversos en Asia, a través de ayuda económica y mercados de exportación. El surgimiento de Japón se inicia con la reforma Meiji a fines del siglo pasado, proceso que es necesario analizar porque es el que más utilidad reviste para el resto de países en desarrollo.

    El nuevo estado de la reforma Meiji sentó las bases del actual Japón. Después de tres siglos de aislamiento, el nuevo gobierno Meiji abolió el feudalismo y fundó una república. Los nuevos líderes comenzaron a trabajar para modernizar el país. Para ello se comenzó a enviar al exterior a diversas misiones compuestas de especialistas para hacer apuntes de lo que estaba ocurriendo en el resto del mundo. Al regreso, esos especialistas ocuparon los puestos en la administración. En esa época de mentalidad colonial, la consigna era "país rico, ejército fuerte". En términos económicos la receta elaborada en coordinación con los Zaibatsu, los grupos de poder económico del país, tuvo resultado.

    El modelo aplicado por Japón es de desarrollo mediante captación y transferencia de tecnología a otros países. Está basado en la formación de un núcleo de países que van avanzando detrás de un líder, formando un gran mercado integrado.

    Kaname Akamatsu, economista japonés que trabajó con el gobierno entre 1930 y 1950, sistematizó el esquema y lo bautizó como Ganko-Keitai, o Modelo de Gansos Voladores. En una serie de libros publicados en japonés, que tuvieron mucha influencia en el mundo académico y en el gobierno, Akamatsu estudió políticas comparadas en Asia y propuso que la única forma de crecer era desarrollando a la vez a países vecinos para ampliar el mercado.

    El gobierno y las empresas japonesas tenían muy claro que la única forma posible de lograr el desarrollo era haciendo crecer al resto de países, para ampliar la demanda mediante la industrialización y el aumento de ingresos.

    El eje Estado-Empresas para el desarrollo

    La Segunda Guerra Mundial interrumpe ese esquema, pero vuelve a reaparecer luego, con la internacionalización de procesos de producción que las empresas llevaron a cabo en el resto de Asia. El crecimiento de los llamados tigres asiáticos sería inexplicable sin considerar el papel de la inversión japonesa.

    El modelo no cambió después de la guerra, siguió siendo coordinación estado-empresarios, y los conglomerados Zaibatsu, disueltos por las fuerzas de ocupación de Mac Arthur, pronto reaparecieron con el nombre de Keiretsu.

    La estrecha coordinación entre el gobierno, la empresa privada y los trabajadores permitió crear un sistema que aumentó la productividad y el crecimiento de las empresas. El gobierno desde la primera mitad de este siglo trabajó estrechamente con el sector privado para financiar y dirigir las industrias que eran prioritarias para lograr el desarrollo. Desde fines de la Segunda Guerra Mundial, la relación con la empresa privada se moderniza, y se coordina con el fin de seleccionar industrias estratégicas para el desarrollo, es así como progresivamente se pasa de textiles a químicos, industria pesada, automotriz, electrónicos, hasta semiconductores y robótica.

    El Ministerio de Industria y el Ministerio de Economía dirigieron la política industrial y ofrecieron diversos incentivos a las empresas consideradas estratégicas, asumiendo con gran eficiencia, además, el papel de promotores del comercio exterior, coordinando con las empresas privadas de comercialización global de Japón la forma de ingresar a mercados extranjeros y al mismo tiempo copiar tecnología extranjera para mejorarla.

    Japón logró formar una estructura muy eficiente, compuesta de conglomerados empresariales llamados Keiretsu y empresas de comercialización global, las Sogo-Shosha. Además, dieron nombre propio a técnicas de producción como los Círculos de Control de Calidad, JIT o Sistema Justo a Tiempo, Círculos de ZD o "Defecto Cero", que permitieron elevar la productividad, y se convirtieron en técnicas de enseñanza obligatoria en las escuelas de administración de todo el mundo.

    El agotamiento del modelo

    Japón está sufriendo una crisis de madurez por el agotamiento de su modelo de desarrollo cuyos principales elementos son los siguientes.

    a) El final del estado desarrollista: ahora no se sabe qué industrias deben ser privilegiadas o qué mercados deben ser impulsados. La razón es que Japón ha completado con éxito el proceso de ser desarrollado, y no es posible conformarse con copiar tecnología y mejorarla, sino que es necesario innovar y crear productos nuevos. Esto es muy difícil en un sistema que obstaculiza el individualismo y la creación.

    b) La quiebra de los Keiretsu: éste sigue siendo el corazón industrial de las industrias de Japón. Una estructura piramidal de empresas, bancos y comercializadoras. Pero con la apertura del sistema financiero llamado "Big Bang", cada vez más instituciones financieras están estableciendo alianzas estratégicas fuera de su Keiretsu, y del mismo modo industrias manufactureras están haciendo negocios con proveedores que ofrecen menores precios fuera de su conglomerado.

    c) La baja en el crecimiento acelerado: el cambio tecnológico y la innovación están decayendo por la estructura igualitaria de las empresas en el que se privilegia los años de servicio para ofrecer promociones y ascensos. Se está formando una peligrosa espiral en donde la falta de incentivos desalienta la innovación, y a su vez merma la productividad de las empresas.

    d) El límite al empleo vitalicio: con la desaceleración de la economía, es muy difícil mantener el pleno empleo, o el empleo de por vida que es el orgullo de las grandes corporaciones. Durante 40 años, el desempleo era de sólo 2,5 por ciento, pero en sólo 5 años se ha doblado, estando actualmente en 4,5 por ciento. El igualitarismo característico de Japón y la moral de los trabajadores está decayendo.

    e) El envejecimiento de la población: con las mejoras en el campo de la medicina ha aumentado la población de tercera edad, pero al mismo tiempo se ha reducido la tasa de natalidad. Eso significa que en una década el sistema de seguridad social, la atención médica y las pensiones no podrán ser financiadas por el estado y la empresa privada.

    La recesión del fin de la burbuja económica

    Mientras que el resto de países desarrollados pide a Japón rápidas definiciones para que su recesión no arrastre a Asia y produzca una depresión mundial, el gobierno japonés está entrampado debido a que muchas de las medidas necesarias para sacar a Japón de la crisis, al mismo tiempo, podrían afectar el crecimiento futuro del país. Pero los temas son graves y urgentes:

  • La deuda interna: el final de la burbuja económica de fines de los 80, dejó una enorme cantidad de préstamos irrecuperables en los bancos y otras instituciones financieras provocando la quiebra de importantes bancos, Yamaichi una de las principales casas de valores y el Banco de Crédito a Largo Plazo, un banco semigubernamental. Se calcula que la montaña de deudas llega hasta el billón de dólares. Aunque el gobierno ha destinado fondos para procesar esas deudas, es casi imposible solucionar los problemas sin provocar quiebras masivas de bancos.

  • La escasez de crédito: los bancos no quieren prestar por la recesión y están en posición de espera provocando el llamado "Credit Crunch", que está llevando a la quiebra a pequeñas y medianas empresas.

  • La deflación amenaza a las empresas: los precios están comenzando a bajar en rubros tales como alimentos y electrodomésticos, iniciando una contracción de la producción que de no ser controlada podría provocar una acelerada depresión. El peligro es que la deflación japonesa es producto de baja demanda y exceso de capacidad ociosa, pudiendo acelerar las quiebras y multiplicar los problemas del sector bancario.

  • Pero los problemas de Japón son mundiales por el tamaño de su economía, y aunque es importante preocuparse sobre lo que pasará en las próximas décadas, debe hacerse algo ahora para impedir que Japón entre en depresión y arrastre al resto de Asia provocando una depresión mundial.

    En el corto plazo es necesario aumentar la demanda para que se reactive el aparato productivo y las importaciones desde el resto del mundo. Esto se está incentivando con reducciones tributarias y mayor gasto en obras públicas, pero como señala Krugman, tal vez debe provocarse una pequeña inflación que acelere el gasto. También deben ser procesados de inmediato los enormes préstamos irrecuperables producto de la euforia especulativa en la bolsa de valores de finales de los 80.

    La Sociedad de Información y la globalización

    A la crisis del modelo y a la grave recesión, se suman elementos estructurales adicionales. El retardo en la globalización y la competencia internacional, y el desfase en la tecnología y sociedad de información.

    La globalización significa que más países están entrando al circuito productivo mundial modificando las tendencias del consumidor y la estrategia de las empresas. Este proceso se inició hace una década con el fin de la guerra fría, y la mayoría de los países desarrollados y de las grandes corporaciones se han adaptado con comodidad. Para que Japón pueda conectarse a la globalización es necesario que se eliminen los conglomerados Keiretsu para alentar la competencia y las alianzas con empresas extranjeras en mercados mundiales. Además se requiere que el sistema de toma de decisiones en las empresas

    japonesas sea más dinámico dando mayor autonomía a ejecutivos intermedios e independizando ramas comerciales.

    Es paradójico que aunque Japón no ha logrado ingresar a la globalización con éxito, sus productos como los videojuegos "Nintendo" son uno de los símbolos de la era de la cultura global. Un retroceso, o un retardo mayor podría hacer irreversible el cambio, razón por la cual existe ya un sentimiento de urgencia en las empresas y el gobierno japonés.

    La tecnología de información es el otro elemento preocupante. Las empresas han sido muy exitosas aplicando tecnología a la producción en masa, convirtiéndose en líderes en fabricación de electrónicos, automóviles y en mejora de productos, como los mencionados videojuegos y los semiconductores. Hoy, sin embargo, Estados Unidos, varios países de Europa, y con grandes perspectivas Singapur en Asia, tienen el liderazgo de industrias de software y de otras ramas intensivas en conocimiento, como consultoría y servicios. En sólo 10 años, la industria mundial ha virado de hardware a software y de manufactura a servicios.

    Este rápido cambio ha replanteado el mapa productivo mundial. Por ejemplo, la preparación de programas de software se está transfiriendo a Malasia y la India. Silicon Valley concentra el desarrollo de nuevos lenguajes y sistemas, mientras que gran parte del hardware es fabricado en Taiwán y el sur de China. Rápidas alianzas han permitido expandir negocios en el mundo en desarrollo y reducir los precios de productos manufacturados. Esto afecta el corazón de la producción japonesa, porque los sueldos son demasiado elevados en Japón haciendo cada vez más difícil añadir valor agregado a los productos.

    Aisladas y sobreprotegidas, las empresas japonesas no tienen la fuerza, ni el dinamismo que hace falta en esta era. Uno de los requisitos para ganar impulso es que las empresas pierdan su nacionalidad. Con sucursales e intereses mundiales es difícil señalar hoy de que país es "IBM", "Siemens", "Nike" o "Royal Dutch Shell", sus intereses son globales y sus mismos ejecutivos provienen de muchos países. Mientras tanto, las empresas japonesas siguen manteniendo un extremado localismo, controlando todo desde las

    sedes en Japón, contratando sólo a empleados japoneses y muchas veces observando con temor a empresas que piden formar alianzas.

    Japón en transición

    Grandes cambios están ocurriendo que van a modificar profundamente el Japón que conocemos hoy. Esa revolución silenciosa está comenzando desde la empresa. Aunque lentamente, cada vez más corporaciones están estableciendo acuerdos con multinacionales extranjeras, lo que obligará a ser más independientes del estado. Al mismo tiempo, el mercado laboral se está flexibilizando acabando con el empleo vitalicio y basando las remuneraciones en rendimientos y productividad antes que en antigüedad de los empleados.

    Peter Drucker, el padre de la administración moderna, habló de la "Paradoja del Éxito" que se produce en las organizaciones cuando un esquema ha sido demasiado exitoso y sus miembros no ven necesario el cambio, eso es lo que pasa hoy en Japón que es como un pesado mamut que le falta la flexibilidad para cambiar. Pero por otro lado el economista austríaco Joseph Schumpeter dijo que "la recesión es la madre de la invención", y esta crisis es una oportunidad para que las empresas y el gobierno cambien.

    Japón está en transición, y lo que está surgiendo es una organización totalmente nueva con mayor individualismo y empresas más independientes. ¿Eso es la occidentalización de Japón? Probablemente no, porque así como el país siempre ha sido flexible sus soluciones han sido muy peculiares, inclasificables y en abierto desafío de escuelas y teorías.

    Las grandes corporaciones también se han visto obligadas a abandonar su ética paternalista. El llamado sistema administrativo japonés se basa en tres pilares, el empleo vitalicio, los ascensos por antigüedad, y la existencia de sindicatos orientados hacia la productividad de la empresa. Este sistema sólo puede mantenerse si la economía crece sin detenerse, por eso con la recesión, muchas están aplicando la 'risutora', palabra que viene de reestructuración, una forma políticamente correcta de denominar a los despidos masivos.

    La principal causa de la crisis japonesa es la devaluación de activos, propiedades y terrenos, producto del fin de la 'economía de burbuja'. Los apuros financieros han creado también una contracción del crédito que está afectando a las pequeñas y medianas empresas, provocando quiebras masivas que amenazan con destruir la estructura piramidal de los conglomerados empresariales conocidos como Keiretsu.

    Al mismo tiempo, la crisis asiática ha agravado la situación, limitando la demanda de productos japoneses en su zona de influencia económica, y haciendo caer las exportaciones. Los bancos nipones también han sufrido un nuevo golpe con la quiebra de empresas de Asia, en especial Tailandia e Indonesia, donde estaban fuertemente expuestos.

    Mientras que la crisis se agrava el gobierno esta políticamente paralizado. El nuevo gabinete de Keizo Obuchi, del tradicional Partido Liberal Demócrata, está mostrando una serie de contradicciones. Desde que a finales de julio asumiera el cargo, el ministro de hacienda, Kiichi Miyazawa, ha propuesto una serie de medidas que han provocado discusión al interior del PLD. El gabinete ha planteado crear un 'banco puente' para financiar a los bancos con deudas incobrables, emitir bonos para cubrir el déficit fiscal, lanzar un paquete de gasto en obras públicas, y reducir el impuesto al consumo y a las empresas. Estas propuestas no han podido ser aplicadas con celeridad por contradicciones al interior del partido gobernante y enfrentamientos con los altos funcionarios.

    Por esta razón continúa la volatilidad en el mercado de valores y los vaivenes del yen. La falta de seguridad también está afectando al resto de mercados asiáticos y a las bolsas mundiales. Es evidente que el gabinete de Obuchi es un grupo ministerial de transición, que puede ser obligado a renunciar si la crisis económica provoca una nueva crisis política.

    Japón frente a la crisis asiática

    En cierto modo, Japón contribuyó a agravar la crisis económica de Asia por haber depreciado el valor del yen desde comienzos de la crisis monetaria, cancelar planes de inversión en la región y no haber actuado con la celeridad que merecían las circunstancias cuando el problema comenzó en Tailandia. Sin embargo,

    suministrando capital a Corea del Sur, a industriales y agricultores de Tailandia e Indonesia, y otorgando financiamiento a través del FMI, Japón es ahora, al mismo tiempo, el muro de contención para que la crisis de Asia no se extienda en mayor magnitud.

    El efecto dragón

    El Efecto Dragón todavía no ha tocado fondo. Hong Kong aun no ha devaluado, la recesión de Corea del Sur está profundizándose, mientras que la crisis de Japón parece estar recién comenzando, Taiwán podría decidir devaluar para no perder competitividad. Si estas cuatro economías no aplican las medidas necesarias en cualquier momento podría resurgir el efecto dragón.

    Aunque las monedas de Asia ya se han devaluado en promedio 30% pueden seguir cayendo porque las causas de fondo se mantienen. En economías débiles con poca base industrial como Tailandia e Indonesia, la devaluación puede continuar en forma permanente. Los problemas mas graves del Efecto-Dragón son los que recién están comenzando. Corea del Sur y Japón están sufriendo ya sus consecuencias. En Corea del Sur, en los últimos dos meses la moneda se ha depreciado en casi 35%. Un problema similar ocurre en Japón, donde el sistema financiero tiene préstamos fallidos acumulados desde que a comienzos de los 90s terminara la euforia financiera. Numerosos bancos y financieras han quebrado, pero el problema se ha agravado con el reciente cierre de la Casa de Valores Yamaichi, que tiene mas de 24 mil millones de dólares de deudas acumuladas, convirtiéndose en la mayor quiebra en Japón de la era de posguerra.

    ¿Quién Arroja el Salvavidas?

    Pero la cuestión preocupante es ¿Quién arroja el salvavidas?. El Fondo Monetario Internacional ha preparado paquetes de rescate para los países afectados: 17 mil millones de dólares para Tailandia, 23 mil millones para Indonesia y 650 millones para Filipinas. Ahora el FMI acaba de elaborar un paquete de rescate de casi 20 mil millones de dólares para Corea del Sur (país que tiene una deuda externa de mas de 110 mil millones de dólares) que el gobierno surcoreano ha aceptado diciendo que estudiará los programas de estabilización con cuidado porque podrían acabar con la industria del país.

    "El mundo esta sufriendo un nuevo tipo de crisis", afirma Noboyuki Ueda, del Instituto de Investigación Económica LTCB en Tokio, quien sostiene que los programas de rescate aplicados hasta hoy, que son preparados para un solo país, son inútiles si no están dirigidos a apoyar a una región en conjunto. Paquetes de rescate como el de México en 1992, no pueden ser aplicados en Asia, donde además no existe un país, ni siquiera Japón, que pueda cumplir las funciones de banco principal de la región, como lo es Estados Unidos en su radio de influencia en Centro y Sudamérica.

    Por esa razón, Japón y varios países de Asia propusieron que se forme un Fondo Monetario Asiático, con reservas de los mismos países miembros, para que funcione como seguro contra emergencias financieras, pero que además puedan aplicar un estilo de rescate "a la asiática", menos recesivo y que tome en cuenta las peculiaridades de los países. El plan fue encarpetado en la reunión de ministros de Hacienda de Asia, pero la propuesta sigue presente para futuras coordinaciones.

    ¿Existe Riesgo de Recesión Mundial?

    Los efectos del crack de 1929 fueron tan dramáticos que cada vez que hay desplomes en las bolsas de valores surgen temores de recesión mundial. En el mismo numero en que reportaba sobre el crack de octubre pasado, la revista norteamericana Business Week incluía un preocupante articulo sobre la posibilidad de deflación mundial ["The threat of deflation", 11/Nov/97], ocasionada por la crisis del sudeste asiático. En este momento ya hay sobreproducción mundial de semiconductores y automóviles, productos químicos, plásticos y acero -bienes que son producidos en gran parte en el sudeste asiático-. En la medida que la recesión se agrave en Asia el consumo caerá en esos mismos países, y la devaluación provocará un flujo de exportaciones baratas al resto del mundo. En Estados Unidos la producción esta creciendo a 4.5% mientras que el consumo solo a 2,5%, y es difícil absorber mayor producción del exterior sin afectar a las empresas del país, de modo que ante ese "cuello de botella" el resultado puede ser una baja generalizada de precios.

    La deflación es una caída generalizada de precios provocada por sobreproducción y reducción de la demanda y puede llevar a una recesión mundial. La misma Business Week afirma que durante la

    depresión de la década del 30 que siguió al crack del 29, la deflación fue de 10% anual, ocasionando un círculo vicioso de desempleo, baja de salarios, y quiebra del sistema bancario. Esta vez el problema puede repetirse si no se controla la oferta, es decir -paradójicamente- si no se cierran más plantas de producción en el Asia.

    Es interesante observar que las revistas económicas japonesas no han dado relevancia a la crisis de Asia y que los mismos funcionarios y la prensa parecen haber despertado del letargo recién con la quiebra de Yamaichi, que a pesar de todo no ha merecido el peso que le ha dado la prensa extranjera. Al anunciar la quiebra, la palabra "kiki", que significa en japonés crisis no fue utilizada por los noticieros japoneses, a diferencia de los informativos de CNN, la BBC y las paginas en Internet de la prensa mundial. En parte esto demuestra que Japón aun no toma en serio el problema.

    Alan Greenspan, Presidente de la Reserva Federal norteamericana ha declarado que no hay razón para preocuparse, que la situación esta controlada y que la crisis de Asia no afectará a Estados Unidos. Pero, ¿hasta donde se puede ser optimista?, es probable que en Japón se multipliquen las quiebras, se calcula que el sector financiero tiene todavía más de 250 mil millones de dólares en préstamos fallidos ante los cuales el gobierno japonés guarda un silencio absoluto, Yamaichi es solo la punta del iceberg, porque es casi seguro que en los próximos meses ocurran mas quiebras. Los bancos japoneses tienen enormes montos de Bonos del Tesoro norteamericano y para evitar las bancarrotas podrían comenzar a venderlas, deprimiendo el precio de esos títulos y causando problemas imprevisibles en la banca estadounidense.

    ¿Podemos esperar una pronta solución a la crisis japonesa? Japón tiene grandes activos, pragmatismo, flexibilidad y una población dispuesta a hacer sacrificios si de interés nacional se trata.

    Hoy todas las miradas están puestas sobre Japón. Los países de Asia con China a la cabeza le piden que reactive su economía para solucionar los problemas de la región, Rusia solicita ampliación de préstamos para que sus mercados financieros no se desplomen, Estados Unidos exige que aumente la demanda interna para que salga de la recesión, y los países de Latinoamérica no se atreven a aconsejar recetas, pero los corredores de bolsa de sus países comienzan sus jornadas con nerviosismo cuando se enteran que el mismo día, 12 a 14 horas antes por la diferencia horaria, los mercados financieros de Tokio se han desplomado.

    La solución a esta crisis no es fácil. Paul Krugman, economista del Instituto Tecnológico de Massachusetts, M.I.T, sostiene que Japón está hundido en una "trampa de liquidez", y que la solución es crear una inflación administrada que obligue a la gente a consumir para reactivar el aparato productivo interno.

    Esta propuesta coincide en parte con lo que sugiere Estados Unidos, que exige a Japón que aumente la demanda interna para que crezcan sus empresas, y aumenten las importaciones desde el resto del Asia.

    El FMI también ha presentado sus alternativas. En un reciente documento [Informe Anual del FMI sobre la situación de países miembros], el organismo pronostica que Japón tendrá un crecimiento negativo de ­0,7%, y pide a Japón que elimine los montos de deudas incobrables del sector financiero, que reduzca los impuestos al consumo y a las empresas, y que liberalice el sistema de ahorros que actualmente es administrado por el Ministerio de Correos y Telecomunicaciones.

    Pero Japón, más que en una trampa de liquidez o de consumo, está atrapado entre la recesión de corto plazo y sus propios problemas futuros. Se calcula que para el 2010 el sistema de bienestar social entrará en crisis porque la cantidad de nuevos nacimientos está decreciendo y las personas viven más. Con menor fuerza de trabajo activa y más retirados, será imposible que la sociedad pueda pagar las pensiones y los gastos en cuidados médicos de la población de tercera edad. Por esta razón se elevó el impuesto al consumo en abril del año pasado, y se han efectuado una serie de proyecciones para impedir que el déficit fiscal aumente. Pero, qué se puede hacer, si justamente lo que se requiere para que la economía se reactive es impulsar el consumo.

    Una salida sería liberalizar Japón y dejar que ingresen numerosas empresas extranjeras. Se debería liberalizar completamente el sector financiero permitiendo el ingreso de la banca internacional para que amortigüe las quiebras y absorba a los desempleados, como ha ocurrido con los despedidos de Yamaichi, muchos de los cuales han sido contratados por la nueva sucursal de Merril Lynch. Esta puede ser una

    solución pero choca contra un tabú y es permitir que empresas extranjeras controlen sectores de la banca y que ingresen en ramas industriales amenazando a las similares niponas. Japón siempre ha limitado el ingreso de compañías foráneas mediante una complicada red de aranceles, barreras al comercio, y regulaciones.

    A pesar de la crisis, Japón sigue siendo una economía muy poderosa. Es el país que tiene más reservas, cuenta con industrias que superan en productividad a empresas extranjeras, y su administración, aún con los escándalos, es muy capaz y organizada . La economía japonesa tiene mucha capacidad de recuperación porque los fundamentos sociales son sólidos, por ejemplo, la educación es de calidad, y el ahorro es elevado. Japón tendrá una rápida recuperación en los próximos años y, 'Asia dará un viraje', Corea del Sur y Tailandia serán nuevamente considerados como países de elevado crecimiento para el 2003, e Indonesia podrá estar en la misma vía para el 2008. Algunos economistas proponen que se organice de inmediato un Banco Central de Asia con sede en Tokio, que permita financiar el crecimiento de Asia y minimizar las crisis.

    ¿Qué ocurriría si finalmente la crisis asiática estalla?. En un estudio titulado Depresión Asiática - Recesión Mundial' [julio de 1998], elaborado por "S&P-DRI", una filial especializada en escenarios futuros de la empresa de consultoría económica "Standard & Poor's", se calcula que hay de 20 a 25 por ciento de probabilidad de que Japón se recupere, pero al mismo tiempo hay un 5 por ciento de posibilidad de que todo ocurra mal y que Japón arrastre al resto del mundo en una recesión global.

    El peor escenario se describe de la siguiente forma: la confianza de las empresas se quiebra y comienza a haber fuga de capitales, el índice Nikkei baja a menos de 14,000 yenes [en agosto ya cayó varias veces por debajo de ese valor] y el dólar se dispara a 200 yenes [entre fines de agosto y comienzos de septiembre está fluctuando entre 135 a 145 yenes por dólar], China se ve obligada a devaluar y Estados Unidos y Europa caen en recesión, hundiendo tras de sí a Latinoamérica.

    La realidad se está adelantado a los pronósticos. Japón ya está en recesión, Rusia está en crisis abierta, las economías del sudeste asiático están atravesando por su peor depresión en 40 años, Wall Street está pasando por bajas repetidas y Latinoamérica resiste, porque mal que bien, las reformas del sector financiero han permitido capear el temporal, pero tarde o temprano la crisis puede llegar por el lado de baja en los precios de materias primas y escasez de capitales.

    Un peligro latente para que la recesión se vuelva global es que China se vea obligada a devaluar. Hasta el momento China ha declarado que no va a devaluar, y las autoridades están interviniendo en el mercado para sostener el yuan, o renminbi. Pero, las buenas intenciones serían inválidas si el yen cae a un nivel excesivamente bajo. Diversos especialistas consideran que el nivel límite para que el renminbi pueda resistir sin devaluar es que el yen alcance la cifra de 150 a 160 yenes por dólar. Por el momento no hay señales de que el yen baje demasiado, porque Japón y EEUU han llegado a un acuerdo para sostener el valor del yen.

    Sin embargo, en una reciente reunión de la Cámara de Comercio Sino-Japonesa, Jiang Zemin, el presidente de China dijo que la competitividad de sus exportaciones están sufriendo por el bajo valor del yen. Esto puede ser una señal de alarma que preceda a la devaluación del renminbi.

    El peligro sería que Japón fracasara en su intento de reactivar la economía, y que alguna situación inesperada, tal como una crisis en Sudáfrica, el empeoramiento de la situación en Rusia, o una sorprendente revelación de que alguno de los cinco primeros bancos de Japón está al borde de la bancarrota, impulse a la baja al yen japonés, creando las condiciones para que ocurra el peor escenario.

    El misil que cambia el mapa de Asia

    Corea del Norte disparó un misil que sobrevoló Japón. El proyectil se dividió en dos partes, los impulsores cayeron al oeste, en el Mar de Japón, y la punta del cohete cruzó Aomori, la norteña Prefectura del país, y cayo en el Océano Pacifico a menos de 300 kilómetros del suelo japonés.

    El recién desarrollado misil balístico Taetodong 1 demostró que tiene un alcance de 2000 kilómetros con lo cual incluye en su objetivo a todo el país.

    No es casual que ese mismo día el yen subiera de 142 a 135 yenes por dólar en Wall Street. El disparo ocurrió a las 12 del mediodía, hora de Japón, y horas después, en la mañana del mismo lunes en Nueva York, el yen comenzó a valorizarse. Los inversionistas han apostado a que la relación Japón-Estados Unidos se va a fortalecer por este acontecimiento.

    La provocación desesperada de Corea del Norte obliga a Japón a construir urgentemente un sistema de defensa antimisiles con Estados Unidos. Todos los partidos de oposición japoneses que estaban en contra del aumentar el gasto militar se han quedado callados, porque la amenaza es tan clara que es necesario defenderse.

    Pero el problema no es solo asiático. Por la enorme hambruna y la falta de divisas, Corea del Norte ha estado vendiendo tecnología nuclear y de misiles al Medio Oriente. Informes de inteligencia estadounidense indican que parece que los norcoreanos le hicieron una demostración a los clientes del Medio Oriente del alcance de su nueva arma, disparándola sobre Japón.

    Si los misiles son comprados por Irak, Afganistán, Libia u otros países contrarios a Estados Unidos, peligrarían las reservas de petróleo y la estabilidad del Medio Oriente, justo en momentos en que están ocurriendo ataques terroristas indiscriminados contra propiedades de Estados Unidos en el exterior. Como varios parlamentarios norteamericanos han declarado, el otro peligro es que Corea del Norte logre desarrollar misiles que lleguen hasta Norteamérica.

    Aunque China trata de ser indiferente, tiene tibias relaciones con los norcoreanos y no han condenado el disparo efectuado contra Japón. Clinton estuvo en China durante dos semanas para poner de socio en el Asia a China y bajar el perfil de Japón, pero el silencio de los chinos pone en evidencia una realidad, una cosa es la economía y otra la política.

    Ahora nuevamente se fortalecerá la alianza nipo-estadounidense, y eso incluye mantener fuerte a Japón -incluyendo su economía- y al mismo tiempo Tokio aumentara la contribución económica y la cooperación militar con Estados Unidos. Japón fortalecerá las relaciones también con Corea del Sur y Rusia para contrarrestar a China y Corea del Norte. El misil ha reunificado a Washington con Tokio y va a modificar de inmediato el balance de poder en el Asia-Pacifico.

    Hacia un Gobierno de coalición en una era de coaliciones

    Encuesta sobre la ideología de los parlamentarios japoneses (Kabashima Ikuo)

    Desde la derrota del Partido Liberal Democrático (PLD) en las elecciones de 1993, tras 38 años de predominio absoluto, Japón ha asistido a la formación de gobiernos de coalición de muy distinto signo. La alianza entre partidos claramente antagónicos ha creado no poca confusión entre los japoneses. Para arrojar un poco de luz sobre estas sorprendentes alianzas, Kabashima realizó una encuesta sobre la actitud política de los 752 miembros de las dos Cámaras de la Dieta. En el gráfico publicado se observa que los partidos japoneses presentan un amplio espectro ideológico salvo el Partido Comunista (PC). Así el campo conservador está formado por el PLD, el Partido Liberal (PL) y el Kômei, mientras que el renovador lo forman el Partido Socialdemócrata, el PC y el Partido Democrático (PD). Según esta encuesta, se vuelve más comprensible la actual coalición de Gobierno formada por el PLD, el PL y Kômei, si bien los tres partidos presentan notables discrepancias en asuntos importantes como la defensa y el diseño de un gobierno pequeño. Pese a ello, esta alianza ha demostrado su gran eficacia a la hora de aprobar leyes sobre cuestiones pendientes durante muchos años.

    La falta de capacidad de decisión de los políticos japoneses, sería la causa básica de las crisis tanto financiera como política que han afectado al país en el último decenio del siglo. Esta carencia se puso de manifiesto inmediatamente después de las pasadas elecciones a la Cámara de Consejeros del 12 de julio de 1998, cuando la nueva generación de políticos se enzarzó en interminables discusiones sobre la crisis financiera pensando más en impresionar a una emocionable opinión pública que en establecer prioridades y aplicar las medidas más adecuadas.

    La formación de la coalición entre el PLD de Obuchi Keizô y el PL de Ozawa Ichirô a principios de este año causó disgustó y entusiasmo en amplias capas de la población. Lo cierto es que el funcionamiento de esta coalición acabó con la idea, muy extendida entre comentaristas y políticos, de que el Gabinete de Obuchi sería un gobierno provisional habida cuenta de la poca confianza que suscitaba el primer ministro. Pocos eran los que pensaban que Obuchi fuera capaz de salir airoso en las negociaciones en la Dieta debido a la falta de mayoría de su partido. En el marco de confusión de intereses y estrategias políticas que reina en Japón, la coalición modificó el equilibrio entre las fuerzas gubernamentales y la oposición, a la vez que reforzaba el poder del primer ministro Obuchi. Con esta coalición se satisfacía la demanda ciudadana de una mayor estabilidad política para poder encarar la crisis económica.

    Desde su nombramiento como primer ministro Obuchi ha desplegado una intensa actividad diplomática con la que ha recuperado la buena imagen de Japón, que en los últimos años andaba a remolque de los acontecimientos. Obuchi, a diferencia de sus predecesores, ha sabido plantear propuestas para el noroeste asiático y ha encarado la crisis financiera asiática impulsando la "revitalización económica de Asia". El país ha recuperado su imagen gracias a la política de estimulo económico, al estilo keynesiano, puesta en marcha por el Gabinete de Obuchi, y a su constante presencia diplomática a través de políticos con experiencia en relaciones exteriores, que han hecho oír con claridad la voz de Japón. Para que Obuchi pueda consolidar su buen inicio en el terreno diplomático, se aconseja que el Gabinete sea lo suficientemente fuerte para emprender políticas dinámicas y que su diplomacia corresponda a su potencia, que el Gabinete esté formado por ministros con talento y, que el Gobierno, apoyado en un equipo fuerte, sea capaz de tomar iniciativas estratégicas.

    BIBLIOGRAFÍA

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    Ver capítulo XII: Producción y crecimiento, en Mankiw, Gregory. Principles of macroeconomics, The Dryden Press, Estados Unidos, 1998

    Akamatsu resumió sus estudios en un influyente artículo publicado en inglés en 1962 al retirarse de la vida universitaria activa, en “The Developing Economics”, Revista de investigación del Instituto de

    Algunos se permiten ciertas bromas. Dicen que Matsushita, la mayor empresa de electrodomésticos y otros artefactos de Japón, es en realidad, Mane-Shita, que en japonés significa se copió, haciendo el juego de palabras para decir que Matsushita siempre ha copiado y que no tiene capacidad de innovación

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