Intervencionismo y liberalismo en Keynes

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  • Enviado por: Joe Flowers
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El objeto central de este breve estudio es abordar un debate presente en el ámbito de la ciencia económica durante la segunda mitad del siglo XX y sobre el que se han vertido muchas y muy variadas opiniones. Dicho debate se centra en la cuestión siguiente:

¿ Fue John Maynard Keynes un autor intervencionista ? o, por el contrario, ¿se le puede considerar como partícipe del liberalismo económico?

Los factores más importantes que contribuyen a alimentar esta polémica son los siguientes (R.B. Ekelund y R.F. Hebert, 1.992):

1) A menudo, las formulaciones teóricas de Keynes fueron un tanto ambiguas y dejó sin un completo desarrollo numerosas líneas de actuación.

2) Los poskeynesianos influyentes han fijado las interpretaciones de las ideas de Keynes.

La bibliografía es extensa, pues nadie puede refutar, se acepten o se rechacen sus postulados, el hecho de que J.M. Keynes ha sido una de las figuras que más profundamente ha influido en el devenir político - económico de la presente centuria. De la que tenemos disponible, quizá sea el trabajo de Lucas Beltrán “ Keynes y el liberalismo económico” (1.983) el que hace un mejor seguimiento de la cuestión. Pasemos, pues, al desarrollo de las distintas visiones.

En primer lugar, antes de analizar las ideas de Keynes, es preciso situarlo dentro de su contexto personal. Como refleja L. Beltrán (1.983), en su vida se produce un choque de ideas antagónicas. Por una parte, pertenece a la sociedad inglesa, caracterizada por su conservadurismo y liberalismo en esa época. Fue alumno de Alfred Marshall en el Kings College de Cambridge, por lo tanto fue educado bajo la doctrina neoclásica liberal. Pero, asimismo, participa del mundo reformista de sus amigos intelectuales y compañeros de Universidad. Dicho encuentro de ideas se ve reflejado en la polifacética e intensa vida de Keynes y, por supuesto, en su pensamiento económico.

En un primer momento de su carrera , parece que Keynes participa de las ideas liberales del neoclasicismo. Como ya hemos apuntado, la influencia de Marshall fue importante. Sus primeras obras “Indian Currency and Finance” (1.913) y “Las consecuencias económicas de la paz” (1.919) se pueden considerar obras de un autor plenamente liberal.

Comienza a cambiar su actitud con la publicación de “A tract on monetary reform” (1.923), en el que se manifiesta partidario de un sistema monetario dirigido por las autoridades.

Avanza en su intervencionismo cuando en 1.930 publica su “Treatise on money”. En él plantea fuertes intervenciones estatales en el proceso económico (aunque parece darles poca importancia), ya que duda de que la política monetaria pueda controlar por si sola la coyuntura económica (Beltrán, 1.983).

Pero a pesar de ello, continúa manteniendo sus posiciones liberales, en particular en el campo del comercio exterior y el mercado de capitales. En este Tratado sobre el dinero Keynes afirma:

“ ¿Podemos permitirnos conceder un grado desproporcionado de movilidad a un solo elemento del sistema económico mientras persiste la rigidez en otros?. Si hubiera la misma movilidad internacional en todos los aspectos como la hay nacionalmente, podría ser diferente.” (Torrero, 1.996).

Llegados a este punto nos encontramos que en 1.936 Keynes publica su obra cumbre: “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”. Esta Teoría general fue origen de lo que habría de llamarse “revolución keynesiana”, al ser considerada punto de partida de una “nueva” ciencia económica. En el tratamiento de esta obra es en el que se centra el estudio de R.B.Ekelund y R.F. Hebert (1.992), que es el que analizaremos a continuación, y que subraya más el carácter intervencionista de la obra de Keynes. Esta obra la escribe en un entorno caracterizado por la fuerte depresión, circunstancia que es determinante para comprender la obra.

En esta obra Keynes apuesta más fuerte por el intervencionismo, a través de una intensiva utilización de la política fiscal (impuestos y gastos gubernamentales) para influir en el ciclo económico. Keynes argumentaba la intervención basándose en lo siguiente: La ley de Say (Toda oferta crea su propia demanda) no se cumple. La economía se encontraba a un nivel notablemente inferior al de pleno empleo. Para acercarse a este nivel era necesario aumentar la demanda agregada (= consumo privado + inversión privada). Aceptaba que la inversión privada por si sola no lo haría y propone que a través de los gastos e ingresos del gobierno (política fiscal) se compensara esta insuficiencia de la demanda agregada, con el objetivo de incentivar la producción y luchar contra el desempleo. Un nivel de precios flexible (lo cual constituye uno de los pilares fundamentales del liberalismo) y decreciente no sería suficiente para arreglar la situación pues tendría efectos positivos sobre la producción, pero también negativos sobre la inversión, que es una variable fundamental en el pensamiento keynesiano. En 1.988 el economista norteamericano Meltzer aporta una visión diferente sobre la obra de Keynes (Torrero, 1.996). Considera que el objetivo fundamental del autor de Cambridge en sus teorías, intervencionistas o no, era “reducir el nivel de incertidumbre en la economía y , por tanto, el de riesgo, lo cual favorecía que la inversión fuera mayor y menos volátil”.

Pero R.B.Ekelund y R.F. Hebert llegan aún más lejos en sus afirmaciones al propugnar que Keynes no consideraba suficientes las inyecciones singulares, sino que abogaba por “ un programa planificado en gran escala de política fiscal discrecional, así como un fortalecimiento de los estabilizadores incorporados (como la imposición progresiva)”. Como se puede apreciar , Keynes parece perder su fe en política monetaria y la deposita por completo en la política fiscal activa.

Beltrán afirma que Keynes experimentó un renacimiento de sus ideas liberales en los últimos años de su vida, aunque dichas ideas nunca habían abandonado su pensamiento. El propio Keynes escribió:

“Me siento impulsado, no por primera vez, a recordar a los economistas actuales que las enseñanzas clásicas encerraban algunas verdades permanentes de gran importancia, que es posible nos pasen desapercibidas, porque las asociamos con otras doctrinas que ahora no podemos aceptar sin muchos retoques. En estas materias hay corrientes subterráneas profundas; podríamos llamarlas fuerzas naturales, incluso la mano invisible, que están empujando hacia el equilibrio.”

Esta conservación de ideas neoclásicas se manifiesta por ejemplo en el tema de la inflación, considerada por Keynes como un gran mal, tal vez como el mayor en el mundo económico, aunque esto sorprenda a algunos, sobre todo a los que creen que las altas tasas de inflación de los años 70-80 son consecuencia directa de las doctrinas keynesianas durante varias décadas.

Finalmente este autor expone que los cambios en la opinión de Keynes se deben en gran parte a la influencia de sus discípulos, los cuales eran casi todos “más intervencionistas y socializantes que él”.

La última visión que vamos a exponer es la que señalan en su artículo T. Mancha y J.E.Villena (1.993). Se han formulado diversos intentos (Hicks, Modigliani y Patinkin) de reconciliar los postulados keynesianos con el pensamiento neoclásico de la ortodoxia anterior, los cuales se fundamentan como punto de partida en dos elementos que Keynes retiene del pensamiento neoclásico: la función de demanda de trabajo y la función de demanda de inversión, que procedían de la función más general de demanda de producción. A partir de ellos, se crea lo que se ha llamado “Síntesis neoclásica”, donde el modelo keynesiano es considerado un caso particular del modelo neoclásico, y no un modelo aparte.

Una vez concluida la revisión de la bibliografía y contrastadas las distintas visiones, personalmente participo más de las ideas que exponen en su artículo Tomás Mancha y José Emilio Villena al hablar de la “síntesis neoclásica”, que considera el keynesianismo como un modelo particular del modelo neoclásico liberal.

Considero que J.M.Keynes fue un economista liberal notablemente heterodoxo, pues mantiene siempre el liberalismo a lo largo de su carrera (aunque es cierto que con algunos altibajos). Este liberalismo se plasma muy significativamente en campos como el mercado de capitales o el del comercio exterior. Pero al repasar su obra encontramos varias ideas innovadoras que no permiten catalogarlo como un autor plenamente liberal.

Keynes aboga por el intervencionismo en materia de política fiscal, y por ello se le cataloga como un autor intervencionista, pero me parece que esta postura se encontraba muy sesgada por el contexto histórico y económico bajo el cual elabora su Teoría general. Creo que si su entorno no se hubiese caracterizado por la fuerte depresión, Keynes hubiera preferido que fuesen el consumo y la inversión privada los que impulsaran la demanda agregada, sin que el Estado tuviera que hacerlo a través de los impuestos y el gasto público. Desde mi punto de vista son algunos de sus discípulos y alguno de sus detractores los que tratan de subrayar más fuertemente el carácter intervencionista de Keynes.

Mi particular visión del tema se ve reforzada por el texto que recoge Lucas Beltrán en el que el propio Keynes declara que muchos de los postulados e ideas de los economistas clásicos eran ciertos y no se debían dejar de lado.

Debo reconocer que esta perspectiva no era la que tenía antes de realizar este estudio. Por ello creo que todas las personas que tienen interés por el mundo de la teoría económica deberían en algún momento de su vida abordar cuestiones como ésta, pues resulta sumamente enriquecedor y satisfactorio.

BIBLIOGRAFÍA:

-Beltrán, L. (1.983) “ Keynes y el liberalismo económico”. Revista de Occidente, n 21-22.

-Ekelund R.B. y Hebert, R.F. (1.992) “J.M.Keynes, la teoría general y el desarrollo de la macroeconomía” en “Historia de la economía y su método”, Cap. 19. Mc Graw- Hill.

-Mancha Navarro, T. y Villena Peña, J.E. (1.993) “El estado actual de la macroeconomía: implicaciones básicas desde la perspectiva de la política económica”. ICE Tribuna de Economía, n 718.

-Torrero Mañas, A. (1.996) “Consecuencias del esfuerzo de convergencia nominal para el conjunto de la economía española”. ICE El impacto de la UEM, n 756.

_______________________________________J.M.Keynes: ¿intervencionista o liberal?

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