Influencia del pensamiento árabe en la filosofía medieval

Escuela de Traductores de Toledo. Aristotelismo platónico. Alfonso X. Enmendador. Capitulador. Glosador. Islam. Revolución científica

  • Enviado por: Carlos Herrero Galindo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO (Trabajo de doctorado: Influencia del pensamiento árabe en la Filosofía medieval )

INTRODUCCIÓN

Al hablar de la Escuela de Traductores de Toledo podríamos fácilmente pensar, y por otra parte sería lo más lógico, en un centro con profesores y estudiantes o lo que es lo mismo en lenguaje pedagógico actual: en un “sistema de educación formal”, una forma de educación ubicada en un lugar físico donde desarrollarían su labor alumnos y preceptores pero de una forma consensuada y siguiendo un programa, desarrollando un “currículo”. Para algunos especialistas sería evidente la existencia de una institución organizada de enseñanzas científico-filosóficas. Pero esta denominación de escuela no debe llevarnos a engaño y más bien debemos pensar en un equipo de personas que trabajaron juntas y siguieron unos métodos comunes para transmitir a Europa la sabiduría de Oriente, especialmente la de los antiguos griegos y árabes.

Las universidades europeas se habían nutrido hasta entonces de la cultura latina, y aunque se tenía conocimiento de los grandes filósofos griegos, apenas existían traducciones y se ignoraba su contenido. Los árabes, en su expansión por las tierras de Bizancio, herederas de la antigüedad griega, tradujeron, estudiaron, comentaron y conservaron las obras clásicas y finalmente las llevaron consigo hasta la Península Ibérica.

Toledo fue la primera gran ciudad musulmana conquistada por los cristianos (Alfonso VI en 1085), pero con una cantidad ingente de bibliotecas alimentadas desde Oriente, junto a esto encontramos una docta comunidad de hebreos y la llegada de intelectuales cristianos acogidos por el cabildo de su catedral, generándose así una atmósfera cultural que hará de Toledo el nexo de unión entre Oriente y Occidente.

La Escuela de Toledo tuvo dos periodos separados. El primero fue el desarrollado bajo el mecenazgo del arzobispo don Raimundo, que impulsó la traducción de obras de filosofía y religión del árabe al latín. Gracias a su labor en las universidades europeas comenzó a conocerse el aristotelismo platónico. Se tradujeron obras de Aristóteles comentadas por filósofos árabes como Avicena y Alfarabí, de autores hispanojudíos como Ibn Gabriol y también se tradujeron el Corán y los Salmos del Antiguo Testamento. Es en esta fase cuando comienza a recibirse el influjo de la ciencia oriental en Europa a través de obras que sirvieron de manuales a los universitarios del siglo XVI: el Canon de Avicena y el Arte de Galeno. Otras materias como astrología, astronomía o aritmética son objeto de estudio al ser vertidas al latín obras de Al-Razi, Ptolomeo o Al-Juwarizmi..

Con la llegada del rey Alfonso X, comienza la etapa de traducciones de tratados de astronomía, física, alquimia y matemáticas perfilándose obras como el Libro de las Tablas Alfonsíes. Se tradujeron tratados de Azarquiel, Ptolomeo, Abu Ali al-Haitam, pero también obras lúdicas como los Libros de Ajedrez, dados y tablas y recopilaciones de cuentos. Alfonso X fue un rey culto que cultivó la interdisciplinariedad pues se interesó por disciplinas como la historia, el derecho, la literatura... Su labor consistió en seleccionar y dirigir a los traductores y sus obras; se rodeó de sabios musulmanes y judíos, fue mecenas de eruditos y trovadores. En esta segunda fase, las traducciones ya no se hacen al latín, sino al castellano con lo cual el romance se desarrollará y enriquecerá su léxico para ser capaz de abarcar temas científicos que hasta entonces sólo habían sido tratados en latín.

Un cristiano conocedor del árabe traducía la obra original al romance oralmente (puede decirse que la “componía”) ante una persona que dominase el latín, que a continuación, iba Los métodos de traducción evolucionaron con el tiempo: en una primera fase un judío o redactando en lengua latina lo que escuchaba. Más tarde, en la época de Alfonso X, las obras comienzan a ser traducidas por un único traductor políglota cuyo trabajo era finalmente revisado por un enmendador.LOS TRADUCTORES DE LA ESCUELA DE TOLEDO

Por traductores se entienden los eruditos, intelectuales e incluso políglotas que realizaron en el ambiente cultural toledano trabajos de traducción del árabe al latín, cada uno de los cuales o varios de ellos a la vez, utilizaron diversos métodos pero siempre dentro del ámbito de los que podríamos llamar “educación no formal”, es decir sin ninguna línea de actuación concreta como por ejemplo la que seguiría la Academia de Estudios Bíblicos del Cardenal Cisneros en la que el “equipo “ de Nebrija y compañía seguía más o menos unos determinados derroteros. De hecho sólo están documentados algunos traductores que realizaban su trabajo en Toledo.

Entre los numerosos traductores de la época del arzobispo Raimundo se encuentran: Abelardo de Bath, Hermán el Dálmata, Alfredo de Sareschel, Daniel de Morlay, Roberto de Chester, Gerardo de Cremona, Domingo Gundisalvo o Juan Hispalense (¿o Avendehut?).

La primera generación de traductores del árabe tenía exclusivamente intereses científicos con las matemáticas, astrología y astronomía como ciencias predominantes; observamos tanto interés por Aristóteles como por Ptolomeo. Ya en la segunda mitad del siglo XII Gerardo de Cremona se rodea de un equipo auxiliar, seguramente con predominio de los mozárabes como Galib, lo cual nos hace intuir estrechas relaciones entre cristianos y musulmanes, pero a pesar de disponer de un heterogéneo grupo de colaboradores que seguramente fueron elegidos por el dominio de diferentes lenguas, personajes como Gerardo de Cremona, aprendieron el árabe, en concreto Gerardo, natural de Lombardía fue nombrado canónigo de la catedral y apoyándose en sus conocimientos científicos, trabajó en la traducción de 71 obras entre las que podríamos destacar el Almagesto, realizado con la ayuda del tal Galib. Pero es razonable pensar que el gran empujón de estos traductores vino por la “abundancia” de fuentes que les permitió traducir obras de filosofía, matemáticas, astronomía, física, mecánica, óptica, medicina, de astrología, alquimia y geomancia.

Domingo Gundisalvo (Dominicus Gundisalvi), canónigo de la catedral y arcediano de Segovia, se concentró en lograr un perfecto latín en sus traducciones de obras filosóficas, sobre todo relacionadas con el aristotelismo neoplatónico de Al - Farabi y Avicena. Vivo aún en 1181, esta fecha permite vincularle más a los arzobispos de Toledo don Juan y don Cerebruno antes que a don Raimundo muerto en 1152.

Juan Hispalense (¿Iohannes Avendehut Hispanus?), arcediano de Cuéllar y más tarde de la catedral de Toledo que se concentró en traducir obras de Astrología, Filosofía, matemáticas y de medicina. Considerado como el inaugurador de las traducciones medievales toledanas. Carecemos de conocimientos exactos, de testimonios y documentos acerca de su vida y en lo que respecta a su actividad literaria, son numerosas el número de contradicciones que podemos encontrar en los diferentes manuscritos que la mentan, sin embargo en cuanto a su conocimiento de la astrología árabe podemos estar bien seguros pues durante la Edad Media fue considerado referente fundamental en las escuelas de París en lo que a Astrología se refiere.

Avendauth, tradicionalmente identificado con Juan Hispalense por la mayoría de los investigadores, es ahora, gracias a D'Alverny, asimilado al filósofo judío Abraham Ibn Da'ud, refugiado en Toledo hasta que muere en 1160; de este modo se puede considerar tal condición judía de acuerdo con diversos manuscritos en los que le denominan como “israelita philosophus”. De todos los testimonios, el más importante es el prólogo-dedicatoria de la traducción latina del De anima de Avicena, en el cual se presenta como judío filósofo y reconoce junto a la suya, la labor traductora de Gundisalvo. En la segunda mitad del siglo XII tradujo algunas partes y textos del Shifa' de Avicena

Maestro Juan (maestre Iohannes), también identificado con Juan Hispano, realmente sería uno de los intelectuales del círculo toledano, de los componentes de la pseudoescuela de Traductores, pero los que si está documentado es su colaboración directa con Gundisalvo en dos traducciones:

  • Summa theorice philosophie

  • Fons vitae

Alfredo de Sareshel, de origen inglés, estuvo en Toledo probablemente iniciado por el judío toledano Salomón Avenraza al que todavía no se ha podido identificar con seguridad.

Marcos de Toledo, contemporáneo del anterior pero nacido en Toledo donde aprendió el árabe, siendo canónigo de la catedral toledana y merced a sus estudios de medicina, se dispuso a traducir del árabe al latín los manuscritos de medicina griega existentes en las bibliotecas toledanas de su tiempo; requerido por los arzobispos de Toledo para traducir el Corán al latín, la cual realizó conservando el orden estricto de la oración araba, es decir, utilizando el literalismo. A través de estos y otros trabajos de Marcos de Toledo, se relaciona a la Escuela de Toledo con traducciones de índole religioso-apologética.

Miguel Scoto en 1217 está traduciendo en Toledo Kitab al-hai'a (De motibus coelorum) de Al-Bitruji. En 1220 lo tenemos en Bolonia trabajando para el Papa y en 1228 se encuentra colaborando en la corte de Federico II hasta su muerte en 1235. Es el primero que da a conocer las obras de Averroes al mundo latino.

Hermann el Alemán, es el segundo traductor de Averroes al latín, para lo cual se sirvió de mudéjares toledanos con el problema que conlleva la coordinación y la sistematización de cualquier equipo, por eso a veces se habla de la deficiencia de las traducciones de Hermann, el cual tiene perfectamente documentada su estancia en Toledo.

“ LA ESCUELA TOLEDANA DE ALFONSO X”

Alfonso X fue un polifacético rey que desarrolló una extraordinaria labor como protector de las artes y de las ciencias durante su reinado que abarca los años 1252 a 1284. Entre sus actividades promovió la realización de traducciones (sobre todo del latín al castellano) participando activamente tanto en esta labor como en otras puesto que dirigía y revisaba pesonalmente los trabajos de su equipo.

En el campo científico destacan las traducciones de obras de astronomía, compiladas en los Libros del saber de astronomía, tradujo también obras matemáticas, geométricas, astrológicas y geománticas de origen árabe.

El más importante de los traductores de Alfonso X fue Yehudá ben Moses ha-Kohén, el cual tradujo al latín la Azafeha de Azarquiel, el Libro conplido de los iudizios de las estrellas de Ali Aben Ragel, considerado la mejor síntesis de astrología greco-árabe, el Libro de la ochava esfera de un original caldeo, el Lapidario, tratado astrológico o las Tablas alfonsíes en colaboración con Rabiçag, el personaje más destacado en cuanto a su formación científica destacando los trabajos que forman parte del Libro del saber de astrología. Es de destacar también Abraham de Toledo o Abraham Ibn Waqar que hacia 1270 traduce El libro de la constitución del universo y del famoso al-Mi'raj, traducido al castellano como La escala de Mahoma.

Fue por tanto importantísima la labor regia, por ejemplo las Tablas alfonsíes para el cálculo astronómico basadas en las Toledanas de un siglo antes y calculadas también según el meridiano de Toledo, las Tablas alfonsíes están consideradas como el mayor logro del mecenazgo regio. Destacan otros tratados técnicos a parte de la astronomía, por ejemplo los Libros del relogio sobre la construcción de relojes o los Libros de ajedrez, dados y tablas, así como de obras literarias aunque ciertamente más escasas como Calila e Dimna, versión árabe de una colección persa del siglo VIII, que se convertiría en un clásico de la fabulística europea.

El castellano: lengua de traducción

Durante la primera mitad del siglo XIII palidece un poco la Escuela de traductores pese a lo cual no dejan de aparecer innovaciones, en este caso la utilización del romance como lengua de llegada a los traductores.

La “política cultural” del rey-mecenas Alfonso X el sabio, se centra en las traducciones como forma de captar el conocimiento sobre todo científico (fundamentalmente astrología y astronomía en las que son tan fecundos los árabes) pero es cierto que su interés se extenderá a otro tipo de obras como el Corán, el Talmud y la Cábala y aunque el vehículo de acercamiento desde los originales será el incipiente castellano, la utilización de esta lengua romance no quita para que se hiciesen traducciones a otras lenguas como el latín e incluso el francés pero siempre con el castellano como protagonista del sistemático plan de verter a esta lengua todos los originales posibles pues el nuevo rey pretende poner las traducciones al alcance del vulgo, amante como era del didactismo y con tal fin potencia la realización de versiones en lengua romance , actitud que por otra parte contribuirá a la futura consolidación del castellano como lengua del reino y lo que es más importante, como lengua científica, lengua literaria y en definitiva lengua secularizadora de la cultura al desvincular en cierto modo la primacía de la lengua latina como lengua del saber.

Durante las primeras décadas del siglo XIII continúa la afluencia a Toledo de intelectuales y eruditos atraídos por el dinamismo cultural de la ciudad, algunos de los cuales ya hemos mencionado en el apartado de traductores pero durante la época de Alfonso X se acentúa el localismo en los traductores puesto que la mayoría de ellos son toledanos, destacando los de origen judío y al mismo tiempo que se produce le cambio de procedencia de los artífices de las traducciones, se produce también el cambio de temática puesto que ahora, sobre las obras filosóficas, predominan las astrológicas, astronómicas, físicas y matemáticas. Ahora el mecenas no es el poderosísimo arzobispo de Toledo, ahora el mecenas es el rey, un rey que se preocupa por estos temas, un rey escritor, un rey científico, en definitiva un rey “sabio”.

Durante este periodo sobresalen figuras como Alvaro de Oviedo, Judá Ben Mosa, Ha-Kohen. Isaac Ibn Cid, Abraham Alfaquí o Samuel Ha-Leví Abulafia.

Junto con los nuevos temas y los nuevos traductores, evolucionan los métodos de trabajo: junto a la fórmula de dos traductores (uno conocedor del árabe y otro de la lengua en la que se hacía la versión) aparece ahora la figura del traductor único, políglota. Surgen tareas nuevas como consecuencia de la sistematización del trabajo en equipo: enmendador, capitulador y glosador, encargados de revisar y completar la labor de los traductores, enriqueciendo por supuesto, la obra original con sus aportaciones.

REPERCUSIÓN DE LA ESCUELA

La actividad traductora desarrollada en Toledo supuso un apoyo importantísimo para las universidades y sus planes de estudio, sobre todo para las de París, Bolonia o Montpellier puesto que la enseñanza universitaria estaba basada en el análisis y la discusión de textos por lo que a partir del siglo XIII, se nutrirán de las traducciones llevadas a cabo en Toledo con las influencias que eso conlleva pues se extiende el aristotelismo, el sufismo, el emanatismo y sobre todo el averroísmo. Gracias a las traducciones, se generaliza la corriente aristotéliotomista y la escolástica. En literatura, el Libro de la escala de Mahoma puede que haya incluso inspirado a Dante su Divina Comedia.

La aportación más importante de la Escuela es la concerniente a las disciplinas científicas: medicina, matemáticas, astronomía y astrología; el ya mentado Canon de Avicena, la trigonometría islámica, el sistema sexagesimal, las Tablas astronómicas de Al-Juwarizmi y las obras patrocinadas por el rey Alfonso X, serán el punto de partida de la astronomía europea y fuente de los trabajos de Galileo, Copérnico, Kepler con sus estudios a cerca de las órbitas de los planetas u de la óptica como el anteojo de Galileo con su sistema de tubo portaobjetivo y de Newton con sus estudios sobre el campo gravitatorio de la tierra.

No se hubiese llegado a nada, a conseguir estas traducciones sin el método previo, esto es: la adopción del método experimental por parte de los árabes islámicos, basado en la experiencia, la observación y la analogía, básico para el desarrollo de la ciencia moderna.

La idea de que el ocaso de la Escuela corresponde con el fin del reinado de Alfonso X está en proceso de revisión pues se aprecia una continuidad de la labor traductora en Toledo entre los siglos XIV y XVI sobre todo con sentido revisionista de las obras anteriores pero en estos momentos de “conversiones”, la comunidad judía está más ocupada en un tipo de literatura aljamiada que será una literatura filosófica y polémica que nos ayuda a comprender los orígenes del movimiento conversionista y el clima intelectual, la literatura homilética y exegética ofrece valiosa información , especialmente en los primeros años del siglo XV sobre la postura religiosa de los judíos en ese período.

LAS TRADUCCIONES COMO MEDIO DE LOS ESTUDIOS INICIALES DEL ISLAM EN EL CONTEXTO DEL CONFLICTO RELIGIOSO Y EMPUJE DE LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA.

Las Cruzadas hicieron conocer a los francos una cultura superior, mientras los contactos con los musulmanes en España y Sicilia dieron a la Europa cristiana acceso a la herencia científica del mundo antiguo transmitida y continuada por los árabes: las traducciones, a partir del undécimo siglo enriquecieron los estudios científicos, médicos y filosóficos.

Fueron las derrotas de los cruzados las que despertaron en las mentes más doctas de la Iglesia la conciencia de la necesidad de una “armadura espiritual” en la lucha contra los sarracenos y más concretamente un preciso conocimiento del Corán. El abad de Cluny, Pedro el Venerable (1092-1156), que precisamente en España había experimentado en primera persona el fructífero encuentro entre Islam y Cristianismo, así como el espíritu de la Reconquista, el que en 1143 encargó a Roberto de Ketton (de Chester) la primera versión en latín del Corán. Pedro ordenó que fuesen traducidos un cierto número de textos de polémica árabe-cristiana y de apologética sobre Mahoma y sobre el Islam que precisamente se encontraban disponibles en la misma Toledo donde se estaba desarrollando una potente labor traductora. Tras enviar tales traduccione a Bernardo de Claraval en el Liber contra sectam sive haeresim Saracenorum, éste se marcó el objetivo de hacer frente a la “perversa secta de los sarracenos” con la fuerza da la palabra y de la razón. Es evidente que la fuerza de las traducciones toledanas, sobre todo en la primera fase bajo los auspicios de los arzobispos de Toledo se centraba en disciplinas sobre todo filosóficas, no es extraño pues que Bernarde basase su “razón” en los frutos de este trabajo.

En el siglo XIII dominicos y franciscanos siguieron su ejemplo. Órdenes Mendicantes cuya principal misión es la predicación, necesitan un profundo adiestramiento lingüístico y un “conocimento del otro”, la forma de aprenderlo es a través de las obras ya traducidas aunque hay otros traductores como Ricolde de Montecroce (c.a 1242-1320) hacia 1290 escribió el Propugnaculum, pero este traductor ya empleaba el nuevo método de traducción acorde con laépoca pues habís estudiado en Baghdad la lengua y la religión de los árabes con lo que hemos de suponerle un buen conocedor de esa lengua y por lo tanto no tendría necesidad de ningún intermediario.

Pese a todo esto, las fuentes de información concernientes al Islam siguieron siendo irregulares. Hasta el siglo XVII la versión del Corán hecha por Roberto de Ketton teniendo como fuentes los manuscritos de Toledo, constituyó el punto de partida para las sucesivas traducciones en lenguas vernáculas europeas, hasta tal punto que fue mejorada y ordenada en 1689 por el italiano Ludovico Marraci (1612-1700). Sabiendo esto, no es de extranar que la obra de Newton estuviese influída a su ves por las traducciones toledanas, quizá más de la época alfonsí pues el rey se cetró principalmenta en la actividad científica. Incluso en los intentos de la Iglesia de Roma por acercarse a las Iglesias orientales tras la ruptura se sirven de estas traducciones pues dichos intentos de la Curia roman favorecieron la creación por el cardenal Fernando de Médici de una imprenta (1586-1610) la cual publicó por vez primera importantes obras árabes impresas en bellísimos caracteres árabes y entra estas no sólo se encontraban textos teológicos cristianos destinaos al clero en lengua árabe sino también la encilopedia médica (el Canon) de Avicena, obra científica donde las haya; manuales de enseñanza gramatical y estractos de la geografía de al-Idrisi , todos signos del interés científico que suscitó el Renacimiento, modelos aupados a hombros de la Escuela de Traductores de Toledo sin cuyas traducciones, salvadoras de las tradiciones del mundo antiguo, se puede decir que hubiese sido “más complicado” llegar a la Revoluicón científica.

BIBLIOGRAFÍA

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Del libro:

LA ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO EN LA HISTORIA DEL PENSAMIENTO

Según Rose, se podría entender la “Escuela” como un centro superior de enseñanza, como una incipiente universidad. Para la defensa de esta tesis sólo cuenta con el testimonio de Daniel de Morley y las referencias de éste en su Philosofia.

Aquí subyace la problemática de considerar o no como universidades las madrasas o incluso las enseñanzas impartidas por los doctos ulemas, pero si debemos tener en cuenta las escuelas jurídicas tradicionales surgidas en torno a los siglos VIII y IX: Malikita, Hanafita, Shafi'ita y Hanbalita que recogen las tradiciones legales o shari'a por los secuaces de Malik, Abu Hanifa y al-Shafi'i respectivamente, siendo este último el que identificó la Sunna (dogma ética, y ley basadas en la Palabra Revelada) con las tradiciones formales del Profeta

Me parece importante resaltar el elemento árabe en la cultura musulmana pues sobre todo en el alto Medioevo es cuando los musulmanes cultos comienzan a adoptar la lengua árabe como medio para dejar memoria de sus aventuras y descubrimientos, por ejemplo la geografía árabe consta de una amplia parte descriptiva, tradición libraria cuyo origen en parte es extranjero pero en relación directa con los viajes y viajeros, árabes y no árabes, musulmanes o infieles.

Importante apoyo económico de los Arzobispos de Toledo como lo acreditan los documentos del Capítulo catedralicio toledano, sostén económico que más tarde correría a cargo del rey Alfonso X.

Raimundo de Sauvetat (1124-1152): Monje cluniacense y sucesor de Bernardo de Sèdirac en el palio arzobispal, primer señor de Alcalá asistió al I Concilio de Letrán y realizó la separación de bienes del patrimonio toledano entre la “mensa capitularis” y la “mensa episcopalis”.

Los planes de estudio del Bachillerato en Medicina de la Universidad de Alcalá (entonces Complutense) contemplaban cuatro cursos: dos años la Cátedra de Galeno y otros dos la de Avicena, completándose el plan con una asignatura de Lectura Medicinal y seis meses de prácticas con un doctor médico o licenciado en ejercicio de la facultad.

Juego estratégico de origen indio que naturalmente llegó a Europa a través del caudal musulmán y que nos puede servir de ejemplo para comprender la llegada de determinadas influencias orientales a la Península

Avicena: filósofo musulmán persa (980-1037). Sus grandes conocimientos de la medicina le valieron el sobrenombre de Príncipe de los médicos. Su obra El canon de la Medicina, traducida al latín fue durante siglos la base de la enseñanza médica en Europa y en Asia. Como filósofo se distinguió por su obra Kitabach chifa (Libro de la curación), que es una enciclopedia de la Filosofía.

Enciclopedia filosófica de Avicena o Kitab al Shifa' (Libro de la curación)

Obra de al-Ghazzlai (Maqasid al-Falasifah)

Obra de Salomo ibn Gabriol (Avicebron), cuya obra influye en la filosofía de Gundisalvo, a través del cual alcanza la Univeridad de París y la filosofía mendicante-franciscana a través de Duns Scoto.

Filósofo y médico musulmán nacido en Córdoba (1126-1198). Su filosofía está influída por la de Aristóteles. Sus dos principios fundamentales son la eternidad del mundo y el intelecto activo, la inteligencia común del género humano, distinta de la individual. Su doctrina de la doble verdad, una según la razón y otra según la fe ha sido muy discutida.

Al-Zarqali, siglo XI.

El sufismo es una doctrina musulmana que considera el mundo como una emanación de Dios. El ascetismo pio (zuhd), la adoración a Dios (`ibada) directa hacia el más allá y el éxtasis místico (fana'), todo esto se combinaba en el movimiento sufi', llamado así a causa del ábito de lana (suf) de los ascetas

Es probablemente el texto que junto con el de Galeno exhiben en sus manos los personajes representados por Rembrandt en sus representaciones de las lecciones de anatomía tan populares en el ambiente holandés del siglo XVII. Estas lecciones de anatomía se solía realizar ante un gran público y el médico mientras aprovechaba para enseñar a sus alumnos leyendo tratados de medicina probablemente en latín pero vertidos a esta lengua en el Toledo medievasl. (Ej. “Lección de anatomía del doctor Tulp”)

Edessa cae en 1144 y Jerusalén en1187 a manos de Saladino.

Se podría calificar más bien de paráfrasis que de versión traducida.

Hasta 1542 Martin Lutero no traduce esta obra al alemán, ejemplo de la influencia en la cultura europea que tuvieron todas estas traducciones, consideradas como base para muchos razonamientos filosófico-religiosos.

Entre los autores de geografías y Rihlas (libros de viajes) nos combiene diferenciar aquellos que verdaderamente viajaron como Ibn Battuta y aquellos que como al-Idrisi se limitan a escuchar relatos de los viajeros que van llegando al lugar donde ellos se encuentran, por tanto sería conveniente tener en cuenta el motivo de los visjes y la procedencia de los visjeros que podríamos clasificar en:

  • Prisioneros de guerra, no olvidemos la expansión militar del Islam

  • Mercaderes, durante la Edad Media fueron los verdaderos conocedores deo Océano Índico

  • Peregrinaje a los Santos Lugares, lo que supone entrar en contacto con la multitud de pueblos musulmanes que integraban el Dar al -Islam ( o mundo musulmán)

  • Doctos itinerantes en busca de tradiciones (hadith)

  • Emisario político, normalmente espías.

  • Trotamundos por amor al arte, los cuales incluso se aventuravan en el Dar al-harb (o mundo no musulmán).

  • Pilotos y marinos profesionales cuyas observaciones enriquecían verdaderamente las Rihlas y las geografías con descripciones agudísimas.