Importancia de la educación preescolar

Desarrollo de habilidades. Motivación. Aprendizaje. Rendimiento académico. Desarrollo psicológico del niño. Educación infantil

  • Enviado por: Dan Elí
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
  • 27 páginas
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IMPORTANCIA DEL PREESCOLAR EN EL DESARROLLO DEL NIÑO.

REALIZADO POR:

INTRODUCCIÓN

Entre los 3 y 6 años, los niños experimentan un desarrollo extraordinario de sus habilidades y motivaciones para pensar acerca de lo que hacen, predecir el resultado de sus acciones, el lenguaje y recordar sus experiencias mostrando que las vivencias que adquieren en el preescolar son significativas para su crecimiento integral.

El presente trabajo ha tomado en cuenta antecedentes de estudios referentes a la importancia que tiene la educación preescolar en el auge psico-social de los niños, así como la trascendencia que tiene dicha educación para sus años futuros como estudiante regular. En el mismo se destaca la opinión de una serie de autores conocedores de la materia , con los que se quiso complementar la información referente a la parte psicológica y pedagógica del problema planteado.

De esta forma se espera que toda la información recopilada para desarrollar esta investigación sea satisfactoria y con ella se cumplan los objetivos señalados.

CAPÍTULO 1

EL PROBLEMA

  • Planteamiento del Problema:

  • Actualmente se ha notado una seria desmejora en lo que tiene que ver con la incursión del infante al campo educativo, específicamente se habla de la preparación que el niño está recibiendo en el nivel de Preescolar. Cuando se menciona una desmejora se quiere hacer resaltar el hecho de que el rendimiento académico que se encuentra en niveles superiores como el básico y el diversificado son sumamente bajos, pero eso no es lo más grave, lo que resulta preocupante es que las relaciones interpersonales y el acoplamiento de los niños a nuevos grupos sociales distintos del hogar está cada vez más distorsionado. Esto se traduce en mal comportamiento o problemas de adaptación al medio; tanto educativo como social.

    Entre las posibles causas de este problema se debe destacar una deficiencia en lo referente al material y herramientas actualizadas acordes con las necesidades de los maestros y los niños que lo requieren como apoyo en el aula de clases. A esto se le suma la poca colaboración de los padres quienes creen que el maestro es el que lo debe hacer todo y no se encargan de complementar esta formación en sus hogares negándole al niño la oportunidad de explorar sus talentos y satisfacer sus dudas y necesidades.

    Toda esta situación acarrea una serie de conflictos que traen como consecuencia un desnivel y mucha dificultad en los niños para lograr un óptimo avance en su desarrollo psicosocial, ya que el preescolar es el inicio de una etapa en la que es necesario que se inculquen enseñanzas que le sirvan para su futuro tanto educativo como personal, y si esto se ve opacado con una educación mediocre es indudable que a medida que va avanzando y creciendo su vida también lo será.

    De persistir esta situación lamentablemente lo que se conseguirá es que estos niños se llenen de dudas y confusiones que los llevarán a cometer muchos errores en sus vidas futuras y tomarán decisiones equivocadas en las que los valores familiares, educativos y sociales se verán afectados negativamente convirtiéndolos en adultos frustrados.

    Definitivamente éste es un problema que es urgente resolver y lo más idóneo sería atacarlo de raíz, es decir, desde el mismo momento en que el niño es inscrito en el preescolar. En primer lugar, es imprescindible que la comunicación y ayuda de padres y maestros sea unida y cooperativa para que el niño encuentre apoyo en todo lugar y momento. Este acoplamiento también servirá para lograr un excelente acondicionamiento de las aulas de clase aportando lo necesario para que no se carezca de material de ningún tipo. Esto aunado, por supuesto, a la ayuda obligatoria que se debe recibir de los entes gubernamentales.

  • Formulación del Problema:

  • Por todo lo anteriormente expuesto, este trabajo busca analizar la importancia del preescolar en el desarrollo psicológico del niño.

  • Objetivos:

  • Objetivo General:

    • Analizar la importancia del preescolar en el desarrollo psicológico del niño.

    • Objetivos Específicos:

      • Analizar el desarrollo psicológico del niño en edad preescolar (4 a 6 años).

      • Analizar las estrategias de enseñanzas de la educación preescolar.

    • Justificación:

    • La siguiente investigación es de suma importancia ya que tiene como finalidad aclarar y ampliar aspectos relacionados con la necesidad que tiene el niño de recibir una buena educación preescolar determinando como influye en su desarrollo psicológico, debido a que en esta etapa es cuando el pequeño presenta cambios en todos los niveles de su personalidad, y es allí cuando hay que ponerle mayor atención a la manera en que se desenvuelve el niño; que tipo de cuidado recibe y que estrategias de enseñanza aplican en aula para lograr un óptimo avance escolar.

      Dicha investigación beneficia principalmente a los niños que ingresan al preescolar dado que si reciben una educación acorde a sus necesidades lograrán desarrollar su autoestima, ciertas habilidades y conductas básicas, lo que les permitirá integrarse fácilmente a niveles superiores de su vida social, y a un sistema educativo más avanzado.

      Entre los aportes que deja este trabajo al área educativa se pueden mencionar las mejoras en el desarrollo intelectual y emocional del niño que se incorpora al preescolar, donde los maestros se darán a la tarea de crear conductas sociales que lo ayuden a desenvolverse mejor en el ambiente que los rodea, logrando que el pequeño adquiera experiencias que influyan en las actitudes hacia el proceso de aprendizaje, en el concepto que el niño tiene de sí mismo, y en la capacidad para formar y mantener relaciones sociales y emocionales en el futuro.

      CAPÍTULO II

      MARCO TEÓRICO

    • Antecedentes:

    • Sobre el tema de preescolar, y la influencia que tiene éste en el desarrollo psicológico del niño, son numerosos los trabajos realizados por distintos investigadores. Entre estos se destaca el realizado por Cordeviola, M. (1986). El objetivo principal de éste fue el de " Determinar la trascendencia de la preparación que se recibe en el preescolar en la incursión del niño al sistema educativo formal". (pág. 23).

      Para lograr el avance de su investigación, Cordeviola procedió de la siguiente manera:

      Se presentan dos casos de niños en "edad preescolar", en dos situaciones distintas.

      El primero, de nombre Andrés, con 6 años y medio, y el otro, llamado Carlos, con seis años de edad. A ambos niños se les hizo un seguimiento desde los 3 años.

      Andrés, en el transcurso de ese tiempo, cursó el período preescolar de manera normal, trabajó los tres niveles y logró un avance positivo conforme a lo esperado, consiguiendo ascender favorablemente al 1er grado de Educación Básica. Andrés demostró estar apto para avanzar.

      Entre tanto , los padres de Carlos pensaron que esa preparación previa a la Educación Básica se la podrían dar ellos en casa y obviaron esta etapa dedicándose a "instruirlos por su cuenta. (pág. 26).

      Con lo descrito en este procedimiento, es obvio que son dos situaciones completamente distintas y el seguimiento que se le hizo a estos niños fue intensivo, el investigador tuvo los siguientes resultados y conclusiones:

      Ambos niños optaron para ser inscritos en la misma institución. Allí se les hizo una prueba inicial de conocimiento en la que realizaron una serie de actividades y se le realizó una pequeña entrevista individual. Ambos dieron respuestas satisfactorias y fueron admitidos.

      Al cabo de tres meses de iniciadas las actividades regulares del colegio se fueron presentando una serie de situaciones que dieron paso a muchas reflexiones.

      Luego de varias entrevistas a los maestros, resultó bastante interesante observar que Andrés y Carlos eran buenos estudiantes, con un rendimiento aceptable; pero había algo que los diferenciaba notoriamente.

      Andrés tenía muchos amiguitos con los que jugaba regularmente, se le consideraba un niño agradable, conversador y que comparte mucho en grupo. Por el contrario, Carlos pasaba la mayor parte del tiempo sólo, era raro verlo acompañado de algún otro niño, siempre buscaba la compañía de la maestra o de algún otro adulto, su sociabilidad era muy pobre. (pág. 30).

      Conclusión:

      Con todo lo observado se determina que la formación que se recibe en el preescolar no es vana e insignificante, como se cree, allí se pones de manifiesto y se desarrollan no solamente las habilidades intelectuales, sino además ( y lo que resulta más importante todavía), las capacidades de interrelación y sociabilidad que posee cada niño.

      Esto se evidencia en estos dos niños (Andrés y Carlos), es cierto que tienen habilidades cognitivas muy positivas, pero si no se ayuda a Carlos a mejorar su manera de relacionarse con sus compañeros, se le dificultará su futura vida en comunidad.

      (pág. 46).

    • Bases Teóricas:

    • Desarrollo psicológico del niño en edad preescolar:

      El niño tiene necesidad de explorar, conocer y actuar sobre el mundo que lo rodea y es a partir de allí que construye y avanza en sus conocimientos. El niño necesita tomar decisiones, planear y llevar a cabo acciones para así ubicar, dominar y controlar el ambiente que lo rodea.

      Los diferentes procesos y manifestaciones psicológicas del niño no están todos presentes desde el nacimiento (como la presencia del lenguaje articulado); ni tienen las mismas características cualitativas en todas las edades ( por ejemplo: los movimientos de un niño de 4 años son más complejos que los de uno de año y medio). También se da el caso de conductas que desaparecen con el paso del tiempo (como el gateo). Con esto se puede afirmar que el conjunto de cambios psicológicos que experimenta el niño con el aumento de su edad, se le llama desarrollo psicológico.

      Cuando se habla de desarrollo psicológico se toman en cuenta una serie de cambios que ocurren en el tiempo en los ámbitos físico, motor, cognitivo, emocional y de lenguaje del niño y que se caracteriza por una diferenciación donde las distintas manifestaciones psicológicas aparecen como fenómenos con carácter propio de una manera uniforme. Por ejemplo: las emociones del niño muy pequeño son pocas y simples y quizás se podrían resumir en agrado o desagrado, pero a los dos años se han diferenciado muchas de otras respuestas emocionales tales como rabia, sorpresa, alegría, etc.

      Otra característica de este desarrollo es la denominada integración jerárquica en la que los diferentes procesos psicológicos del niño son controlados a niveles cada vez más altos de su psiquis, por ejemplo, los movimientos de un niño pequeño para tomar objetos son al comienzo solamente reflejos; cuando el niño crece, ese mismo tipo de movimiento pasa a ser controlado voluntariamente por éste, quien puede usarlo cuando lo desea para tomar algo que le interesa. Se puede decir que ese movimiento tenía una integración o control al comienzo y que luego ha pasado a controlarse a un nivel jerárquico más elevado.

      Ahora bien, la atención educativa que deben recibir los niños preescolares debe interpretarse como un sistema de interrelaciones profundas entre el niño y sus compañeros, entre el niño y su maestro, la familia, el ambiente y la comunidad. En tal sentido es importante tener presente en qué momento un niño se encuentra en edad preescolar. Según Alonso, A. (1990):

      El preescolar comienza cuando aparece el adualismo, conducta especial sumamente rara del niño en la cual el pensamiento mágico se mantiene todavía pero empiezan a venir realizaciones y procesos lógicos. Cabe la posibilidad de que aún con un pensamiento mágico existan ciertos esquemas que vayan apuntando a algo lógico. En ese momento es en el que realmente el niño deja de ser un infante para convertirse en un preescolar en el sentido del desarrollo y la variación; aun y cuando es difícil que se dé a una edad específica, por lo que debe ser objeto de un estudio individualizado (pág. 82).

      Por lo anterior, se debe destacar que la individualidad es una condición que debe considerarse de forma primordial y por esto debe existir un esfuerzo permanente por hacer conscientes la naturaleza de las interrelaciones, aprovecharlas y canalizarlas a beneficio de las condiciones que rodean al niño, ya que las necesidades de cada uno difiere, y de acuerdo a dichas diferencias deben ser atendidos, logrando con esto que el pequeño llegue a ser un adulto equilibrado con un estado de conciencia que le permita participar activamente en su vida social futura.

      Los cambios propios del desarrollo psicológico están determinados, además, por otros factores que influyen enormemente en su avance, como la interacción entre la herencia (características con las que el niño nace) y el ambiente ( aprendizaje en el medio que se desenvuelve) las cuales interactúan permanentemente.

      El niño también forma parte de un sistema de relaciones que influyen en su desarrollo que se inician en el hogar con sus padres y miembros de su familia, luego otros niños y adultos distintos, las relaciones en el colegio, y más tarde la comunidad en la que se desenvuelve. Como se mencionó anteriormente, los niños de edad similar presentan un desarrollo similar, pero existen grandes diferencias individuales que incurren en su ritmo de desarrollo, por ello, los cambios o etapas ocurren en una secuencia más o menos fija, pero el momento cronológico en que se dan varía de un niño a otro.

      El desarrollo presenta períodos críticos en que el niño está particularmente dispuesto a experimentar cambios psicológicos significativos, donde las condiciones en que transcurren los primeros años de vida son sumamente importantes.

      Con respecto a esto, Vegas de Sousa, M. (1989) señala:

      Los años comprendidos entre los dos y los seis son los años mágicos de infancia, probablemente en ninguna otra época de su vida será confrontado con tantos desafíos, conflictos, ansiedad y temores. Es la época cuando el niño se aparta de su madre y ensancha su mundo para incluir en él a otros niños, otros adultos, nuevas habilidades físicas y motoras, intelectuales y sociales.

      La evolución de la personalidad durante esta etapa de la vida se lleva a cabo principalmente por la práctica continua de una serie de conductas que la cultura le impone al niño por ser apropiadas para su edad, sexo, familia, escuela, etc. Estos factores innatos combinados entre sí y en interrelación con las personas significativas que pueblan el ambiente del niño, producirán un ser adulto con una personalidad clara, precisa y única. (pág. 24 ).

      Las relaciones sociales infantiles forman parte fundamental en lo referente al desarrollo psicológico de los niños y éstas suponen interacción y coordinación de los intereses mutuos, en las que el niño adquiere pautas de comportamiento social a través de los juegos, especialmente dentro de lo que se conoce como su grupo de pares (niños de la misma edad, con los que comparte tiempo, espacio físico y actividades comunes). De esta manera pasan, desde los años previos a su escolarización hasta su adolescencia, por sistemas sociales progresivamente más sofisticados que influirán en sus valores y en su comportamiento futuro. El cambio hacia el mundo social adulto es apoyado por los fenómenos de liderazgo dentro del grupo de iguales, donde se atribuyen roles distintos a los diferentes miembros en función de su fuerza o debilidad. Además, el niño aprende a sentir la necesidad de comportarse de forma cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver problemas entre grupos. La conformidad (obediencia de las normas del grupo social) con este grupo de pares alcanzará su nivel máximo cuando el niño llegue a la pubertad, y nunca desaparecerá del comportamiento social del mismo, aunque sus manifestaciones entre los adultos sean menos obvias.

      Durante la edad preescolar aparece un notorio contraste entre el excesivo desarrollo de las facultades mentales y el crecimiento; esta diversidad es una de las grandes características de dicha edad y ha sido motivo de muchas investigaciones por parte de psicólogos y ha servido de base para plantear estrategias de educación, constituyendo esta última actividad uno de los más difíciles problemas de la pedagogía actual. Con relación a esto cabe citar a Lira, M. (de) (1990), quien opina:

      Centrar la tarea del preescolar en el niño no significa de ninguna manera dejar la educación al azar de los deseos infantiles. Supone, por el contrario, una planificación rigurosa. Pero esta planificación no está ya basada en lo que los adultos creen que deben transmitir, sino en lo que sabemos que los niños pueden descubrir, en sus posibilidades reales de avanzar en la construcción del conocimiento.

      A medida que el niño progresa en la construcción de su pensamiento es capaz cada vez de cooperar y avanzar en la construcción de ese pensamiento y a través de este desarrollo el niño será cada vez más solidario con sus compañeros y comprenderá cada día mejor el punto de vista de los demás y esto repercutirá tanto en su vida socioemocional como en su vida intelectual presente y futura. ( pág. 539).

      Si se concibe al ser humano como un producto de la interrelación entre la herencia y el medio ambiente en el que se desenvuelve, es importante prestar mucha atención al desarrollo integral del niño en el período preescolar. Las dificultades en los procesos cognoscitivos, perceptivos, de lenguaje, memoria y otros, conllevan problemas emocionales que repercuten en el proceso de socialización del niño.

      Este desarrollo socioemocional es importante no sólo en sí mismo, sino también para la evolución cognoscitiva. Se debe señalar que la mentalidad de los niños pequeños difiere cualitativa y fundamentalmente de la de los adultos, y que en la enseñanza de la primera infancia se deben tomar en cuenta estas diferencias.

      En la opinión de Llovera, J. R. (1991):

      La atención al niño preescolar se hace preventiva al definirla como el conjunto de acciones tendientes a proporcionar a cada uno la cantidad de estimulación necesaria para que desarrolle al máximo su potencial, con esto se logrará atender alguna manifestación de tempranos desajustes. Esta actividad preventiva es muy importante en el período preescolar, y la familia como la escuela son centros para organizarla como dos sistemas de influencias interactivas de las cuales los niños se nutren, en relación con ellas crecen y construyen estrategias para orientar su desarrollo. (pág. 291).

      En definitiva, esta diversidad de estudios sobre la influencia que tiene el preescolar en el progreso psicosocial del niño, hace pensar entonces que la función primordial de éste es enseñar al pequeño las habilidades y los conocimientos intelectuales acumulados por la sociedad para lograr un óptimo avance psicológico en el infante. Asimismo, una educación normal también incluye tareas de socialización más amplias, es decir, se espera que los centros de enseñanza transmitan valores sociales y morales que sean acordes con las ideas de convivencia con la comunidad. Los mensajes que se dan con respecto a estos valores pueden actuar poderosamente en su desarrollo.

      Estrategias de enseñanza de la Educación preescolar:

      El currículum del nivel preescolar adopta como fin último facilitar el desarrollo integral del niño, lo que conlleva dos efectos prácticos de importancia: uno es que todas las actividades a realizar con el niño han de respetar y adecuarse al proceso y ritmo de su desarrollo, graduándose de acuerdo a la secuencia con que aparecen las diferentes necesidades, intereses y habilidades, esto ha de hacerse respetando también las diferencias individuales y estilos personales que muestran los niños de una misma edad. El otro efecto práctico de esta concepción es que las actividades se definen según la relación que guardan con las diferentes áreas en que se divide el desarrollo: física, psicomotora, cognitiva, socioemocional y de lenguaje. Con relación a este punto, es bueno destacar que ésta es una división metodológica para hacer más fácil el trabajo, pero esas áreas en el niño se dan integradas, todas están relacionadas entre sí; por ello, una actividad dada puede favorecer el desarrollo del área cognitiva, pero al mismo tiempo permite a los niños una intensa interacción socioemocional, además de favorecer sus destrezas motoras. En este sentido, la orientación curricular preescolar adopta como fin central el facilitar el desarrollo integral del niño

      Los fines generales de la educación preescolar se consideran a la luz de un principio, el cual sitúa a ésta como un proceso que, además de ser orientado por el maestro, implica una interacción profunda entre el niño, la familia y la comunidad. Para Eliason, S. J. (1987), este principio resume los fines generales del preescolar así:

    • Asistir a las familias en la atención y cuidado de sus hijos menores de 6 años. Esta asistencia se entiende en el sentido de que la institución preescolar y los maestros están compartiendo tareas y responsabilidades con los padres y familiares del niño.

    • Proveer a los niños con experiencias de naturaleza cognitiva, psicomotriz, lingüística, social y emocional que enriquezcan su vida y faciliten el desarrollo pleno de sus potencialidades en las diversas áreas de su personalidad, así como en los aprendizajes posteriores.

    • Fortalecer a las familias y a las comunidades en sus capacidades para atender y educar a los niños pequeños. Este es un fin de gran importancia dada la creciente cantidad de niños que viven en condiciones de pobreza.

    • Prestar especial atención a las características del desarrollo de aquellos niños que, por venir de ambientes depravados económica y culturalmente, se encuentran en una situación de riesgo para su desarrollo futuro.

    • Contribuir a la formación de hábitos de trabajo y de solidaridad social que permitan la participación futura del niño en la vida democrática y en la solución de los problemas de la comunidad.

    • Fomentar el desarrollo de actividades e intereses positivos en el niño hacia los valores de su lengua, de su cultura y de su medio ambiente. (pág. 17).

    • Es necesario hacer notar que en la historia de la educación han tenido lugar muchos cambios, y para comprender dichos cambios es necesario entender en qué medida se ha modificado también la concepción del hombre, de la vida y, en general, del mundo. En este sentido el enfoque pedagógico del Currículum a nivel preescolar se fundamenta en una concepción humanista y dinámica del mundo y del hombre. Todo esto se traduce en una concepción integral del ser humano poseedor de potenciales para construir su conocimiento su conocimiento, gracias a la permanente interacción con el ambiente ya que al actuar sobre él, no sólo lo transforma sino que a su vez es modificado éste.

      Para Armas, R. F. (1988) la concepción del hombre está firmemente arraigada en las siguientes creencias:

      Creer en:

      • La bondad del ser humano, en su capacidad de dar amor.

      • La tendencia natural y biológica del ser humano hacia su autorrealización.

      • El respeto a la dignidad humana.

      • El ser humano como aprendiz activo a lo largo de su vida, director y ejecutor de sus acciones.

      • El ser humano como sujeto responsable de cuanto siente y hace.

      • La potencialidad del ser humano para construir una sociedad democrática.(pág. 70).

      El perfil del niño preescolar responde a la concepción curricular adoptada, centrada en el niño; con esto se aspira a formar un niño participativo, autónomo, espontáneo creativo y crítico.

      El diseño curricular del Nivel Preescolar se basa en un modelo que tiene como soporte tres principios íntimamente relacionados, derivados de la concepción humanista y de una concepción de aprendizaje.

      En primer lugar, se tiene la concepción humanista propiamente dicha, modelo creativo el cual está centrado en la persona y no en las relaciones de poder y autoridad; por ende, el poder es distribuido y compartido entre todos los miembros del grupo. La relación es íntima, humana y horizontal, condición básica para el desarrollo pleno de la personalidad. Hay respeto incondicional a la persona ya la derecho de elegir "ser persona". Ésta concepción propone proteger los derechos del niño como persona y el desarrollo de una plena cualidad humana dirigida hacia el niño, el amor como parte de una aventura humana y existencial. De esto puede deducirse que esta concepción humanista de la educación está orientada por un principio fundamental: el respeto al niño. Respeto desde el punto de vista intelectual, por considerarlo un ser pensante, capaz de construir su propio conocimiento. Respeto desde el punto de vista social y moral, por considerarlo como una persona capaz de participar activamente en la elaboración de las normas que rigen la vida del grupo al que pertenece.

      Esto implica también, respeto por el niño desde el punto de vista de su desarrollo socioemocional, facilitando experiencias significativas para que exprese sentimientos libremente; se sienta querido, aceptado y comprendido; lo que facilita además un clima donde el niño pueda intentar hacer algo sin miedo al fracaso. Con esto se logrará el desarrollo de la identidad, autoestima, autonomía, creatividad e integración social.

      En este sentido, se asume que el aprendizaje de los niños pequeños debe concebirse como un sistema complejo de interrelaciones del niño con su maestro, con los otros niños y con sus padres y la comunidad, por lo que el desarrollo del niño será armónico y coherente en la medida en que también lo sean los elementos y factores que de una manera y otra inciden en su desarrollo.

      El segundo principio es la Autonomía, que significa llegar a ser capaz de pensar por sí mismo. En este proceso el niño pasa a ser capaz de pensar por sí mismo con sentido crítico, teniendo en cuenta el punto de vista de los demás. La autonomía aparece con la reciprocidad, cuando el respeto mutuo es suficientemente fuerte como para hacer que el individuo sienta el deseo de tratar a los demás como él es tratado , esto quiere decir que la autonomía implica la mutua regulación de deseos o negociaciones, llegar a decisiones que sean adecuadas para todos los implicados.

      En consecuencia cuando se dice Desarrollo de la autonomía, en el nuevo currículum, se quiere significar la capacidad del niño de tomar decisiones de acuerdo con sus posibilidades y nivel del pensamiento.

      Kamii, C. (1988), dice al respecto que:

      La habilidad para tomar decisiones debe ser fomentada desde muy temprana edad, porque cuanto más autónomo sea el niño, mayores posibilidades tiene el desarrollo pleno. Desde muy temprana edad a los niños se les debe colocar en situación de tomar pequeñas decisiones en el hogar, de esta manera será capaz en el futuro de abordar decisiones más complejas e importantes. Sin embargo, la autonomía no significa libertad ilimitada, al niño que se le permita hacer todo lo que desea sin considerar el punto de vista de los demás, permanece atrapado en sí mismo. (pág. 28).

      De allí la importancia que se le concede en el nuevo enfoque a la creación de una atmósfera de libertad que le permita al niño autodirigirse. Los niños que participan de los beneficios de este currículum han de tener control sobre las cosas que le suceden.

      El tercer principio es el constructivismo: La concepción constructivista o interaccionista, ampliamente conocida por su gran influencia en el sistema educativo venezolano, conduce al enfoque centrado en el niño, con el que se pretende determinar cómo se concibe el aprendizaje del pequeño en este nuevo enfoque.

      Las investigaciones psicológicas han demostrado claramente que el niño elabora por sí mismo operaciones lógico matemáticas, procesos de representación, relaciones espacio temporales, adquisición del lenguaje, etc. En relación a esto Koplowitz, H. (1988) opina que: "... los valores morales y el conocimiento no son aprendidos por internalización de lo externo, sino construyéndolo desde adentro, a través de sus interacciones con su medio ambiente. El niño aprende relacionando todo lo que se le ha enseñado modificando activamente sus propios conocimientos". (pág. 26). Este pensamiento deja claramente definido que el constructivismo se refiere al proceso en el un individuo desarrolla su propia inteligencia y conocimiento.

      El diseño curricular del nivel preescolar dice que es fundamental plantear a los niños situaciones de aprendizaje acordes con el desarrollo espontáneo que éstos presenten. A este respecto, Lerner, D. (1987), menciona ciertas condiciones para que el niño construya por sí mismo su conocimiento:

      • La acción que el niño realiza sobre los objetos, la cual debe ser entendida como un proceso que va más allá de la simple manipulación.

      • La reflexión sobre su propia acción y los resultados que ella produce en los objetos y personas del medio.

      • El intercambio permanente con los otros desempeña un papel fundamental en la construcción de un conocimiento cada vez más objetivo.(pág. 20).

      Con todo esto, un modelo de enseñanza centrado en el niño, es aquél que considera a éste el eje del proceso educativo y se inspira en la necesidad de lograr un profundo conocimiento de su desarrollo evolutivo a fin de utilizar todos los elementos del currículum en función de la satisfacción de las necesidades e intereses del niño, como base fundamental para su desarrollo pleno e integral.

      La preocupación de los docentes por incorporarse a los movimientos que se pueden llamar renovadores con los que se logren llenar las expectativas referidas al desarrollo infantil lograron despertar ideas innovadoras. Fruto de estas ideas es la nueva estrategia de educación denominada "Aula Abierta".

      Éste es un moderno sistema de enseñanza-aprendizaje basado en la pedagogía de la acción, el cual constituye el movimiento más interesante e innovador de la educación contemporánea. El punto de partida de esta estrategia está basada en la libertad, la individualidad y la capacidad del hombre de aprender por su propia experiencia. Ésta se conoce como una educación fundamentalmente de dentro hacia fuera, es decir, basada en las necesidades del estudiante. La educación empieza con la vida y se debe proceder gradualmente, adaptándola a las diversas etapas del desarrollo del individuo. La educación debe enseñar a vivir, ser activa y realizarse en un ambiente de libertad. Además debe atender a todos los aspectos: físico, intelectual, social y emocional, es decir, que debe ser integral.

      En este sentido se destaca el carácter de la educación como "aprender haciendo", pues sólo la acción manual e intelectual promueve la experiencia, y la educación no es otra cosa que una continua reconstrucción de la experiencia. Este principio de la educación por la acción rechaza el aprendizaje mecánico y formal, rutinario y tiránico; pero se opone igualmente al anarquismo educativo.

      La enseñanza por la acción debe acudir al interés productivo del niño, a su libertad e iniciativa para el progreso social. El sistema de Aula Abierta le da un nuevo sentido a la conducta activa de educando, al concebirla como algo que surge en una forma espontánea y no como una imposición externa, es decir, una actividad que surge desde dentro hacia fuera. Ésta se da en función de las necesidades e intereses del educando, o sea, que se trata de una actividad funcional y por ello la tarea del aprendizaje debe partir del niño, de sus necesidades e intereses. De todo lo anterior, Ruiz, G. A. (1989) señala que:

      La pedagogía de la acción, en la cual se basa el sistema de Aula abierta, se puede resumir en el siguiente conjunto de principios pedagógicos:

    • Actividad: sirve de base o fundamento al Aula abierta. La idea fundamental aquí es la del aprendizaje práctico y experiencial, ya que, el niño aprende mucho más haciendo que escuchando o viendo lo que otros dicen o hacen.

    • Libertad: la educación verdadera procede desde adentro hacia fuera, en forma espontánea y basándose en las necesidades e intereses del educando, y no como algo impuesto.

    • Responsabilidad: el niño tiene la libertad de aprender en base a su propia experiencia y al contacto directo con los objetos. Se siente dueño de sus propias experiencias y las ejecuta con mayor satisfacción, por ende, con mayor responsabilidad.

    • Creatividad: la posibilidad de desarrollar el aprendizaje a partir de experiencias directas y en un ambiente de libertad y responsabilidad debe conducir al acto de crear.

    • Individualidad: tomando en cuenta las diferencias individuales en cuanto al proceso de desarrollo físico, intelectual y emocional del niño, sólo puede concebirse el aprendizaje efectivo en función de la atención individual de los alumnos.

    • Sociabilidad: el niño es, por naturaleza, un ser social, es decir, que requiere de otros seres humanos para su propio desarrollo; por lo tanto, la escuela debe fomentar en él su vinculación con los demás. (pág. 13).

    • Partiendo de la aplicación de los principios de la pedagogía de la acción y en base a experiencias anteriores se obtiene que el maestro debe crear las condiciones favorables para cada tipo de aprendizaje en el momento oportuno en el proceso de desarrollo del niño, sin apurar o forzar estos aprendizajes y organizando las actividades en forma continua. Ello significa que el maestro deberá tomar en cuenta estas diferencias y no aspirar a que todo el grupo adquiera una destreza en forma simultánea, sino proporcionar a los niños distintas oportunidades y distintos medios para lograr un aprendizaje. Es necesario proporcionar bastantes oportunidades para actividades de aprendizaje en las cuales los niños puedan experimentar en lugar de recibir conocimientos en actitud pasiva; lo cual significa que el maestro debe enseñar en forma activa, es decir, mediante la creación de un ambiente que favorezca las actividades de aprendizaje iniciadas por los niños y de orientarlos en direcciones provechosas.

      Para favorecer el aprendizaje entre niños, es necesario que se disponga de suficiente tiempo para ello y que se ambiente el aula de tal manera que favorezca la formación de grupos pequeños y la comunicación entre los niños. Es importante que el maestro alimente la estabilidad emocional del niño, así se mantendrá un clima de aceptación y confianza en el aula.

      Todas estas actividades las abrevia Woolner, R. B. (1988) en seis principios fundamentales que son:

    • El niño puede adquirir destrezas y conocimientos solamente cuando ha alcanzado la madurez necesaria para cada uno de ellos y los adquiere en forma secuencial.

    • Los niños tienen distintos ritmos y estilos de aprendizaje.

    • Los niños aprenden a través de la experiencia.

    • Son capaces de planificar sus propias actividades de aprendizaje y aprenden más efectivamente cuando se les permite hacerlo.

    • Aprenden tanto o más unos de otros, de lo que aprenden del maestro.

    • El niño aprende mejor cuando se siente seguro emocionalmente. (pág. 18).

    • CAPÍTULO III

      MARCO METODOLÓGICO

      El presente trabajo es un estudio documental. Se partió de una situación bastante delicada como lo es la influencia que tiene el preescolar en el desarrollo psicológico del niño, dicha situación dio origen a una serie de objetivos que guiaron el avance de la investigación.

      En principio se procedió a investigar en diferentes bibliotecas y otras instituciones, como el Ministerio de Educación, donde se consultaron fuentes directas e indirectas; esta información fue recopilada utilizando el proceso de fichaje.

      Tomando en cuenta la información que se recogió en las fichas, se procedió al progreso del tema. En primer lugar se describió cómo es el crecimiento, tanto físico como emocional, en un pequeño en edad preescolar, y cómo influye éste en su desarrollo psicológico; luego se describieron, en forma muy completa, las estrategias que se utilizan en el colegio para optimizar dicho desarrollo. Con esto se llegó al logro de los objetivos del trabajo y, por ende, el problema planteado tuvo una respuesta satisfactoria, lo que se evidencia en las conclusiones finales.

      CAPÍTULO IV

      CONCLUSIONES

      En conclusión, se pudo constatar que, definitivamente, el papel que juega el preescolar en el desarrollo psicológico del niño es importante y, por ende, imprescindible ya que a esta edad el pequeño es formado y educado no solamente por la interacción de la familia y su comunidad, sino también por las actividades que realiza dentro de la institución, donde los estímulos, normas, valores y recursos forman parte de su desarrollo integral.

      Es cierto que los conocimientos son necesarios, pero, con el ritmo del mundo actual tiene mucho más sentido que se ayude al niño a aumentar las destrezas que necesita para desempeñarse efectivamente en cualquier situación que se le pueda presentar.

      Tomando en cuenta los principios pedagógicos investigados, el objetivo principal del preescolar es el de capacitar a cada niño, durante sus primeros años de escuela, a ser un participante activo y autónomo de su propio aprendizaje. Para ello, es necesario que el pequeño posea una imagen positiva de sí mismo, como persona y como sujeto que aprende y que forma parte de una sociedad; en función de sus capacidades y habilidades. La madurez del niño se percibe en términos de su funcionamiento intelectual, la fuerza de su confianza en sí mismo, su iniciativa, su creatividad y su capacidad de relacionarse con los otros, lo que le permitirá participar en la vida social, política y económica de su país.

      CAPÍTULO V

      REFERENCIAS

      Alonso, A. (1990). Formación de conceptos y aprendizaje temprano. Editorial

      Paidos. Buenos Aires.

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      Fundamentos. Madrid.

      Eliason, S. J. (1987). Una guía práctica para el currículum en preescolar. Editorial

      Mosby. San Luis.

      Gesell, A. (1990). Análisis Clásico de la Psicología Infantil.

      Kamii, C. (1988). La autonomía como finalidad de la educación. UNICEF,

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      Llovera, J. R. (1991). Estudio y observación del niño. Editorial Limusa. México.

      Vegas de Sousa, M. (1989). Aspecto psicológico del preescolar. Ministerio de

      Educación. Caracas.

      Woolmer, R. B. (1988). Educación y Pedagogía. Editorial Paidos. Buenos Aires.

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