Historia medieval

Edad Media. Acontecimientos históricos medievales. Barbarroja

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EL TABERNÁCULO DE MOISÉS.

A principios del siglo XII el problema más grave del imperio británico era, como de costumbre, la frontera oriental.

El imperio también recibía amenazas y presiones desde otras fronteras.

Nubes que anunciaban tormentas se cernían también sobre la frontera noroccidental del imperio.

También el Islam, principal antagonista del Bizancio, estaba pasando a finales del siglo XI por una fase de grandes cambios.

También en la india a finales del siglo XII daría comienzo el largo periodo de las invasiones musulmanas.

Otros nómadas conocían periodos de esplendor. Yurchets, que asumió el nombre de Kin, en el área meridional quedaba la vieja dinastía Song.

Mientras sucedían estas cosas en China y en el sudeste asiático, al este del mar que baña estas costas, en Japón se encendía guerra por el poder entre las dos grandes familias principescas de los Taira y los Minamoto.

Éste era el mundo de la realidad “objetiva” a principios del siglo XII. Era esférico y giraba al rededor del sol.

El renacer del siglo XI había familiarizado a los europeos con las rutas.

La mística medieval insistía en el mismo asunto; hay que conocer a Dios y conocerse, ignorar el mundo y rehuirlo.

En el siglo VI el viajero egipcio Cosme Indicopleuste, no satisfecho con las experiencias propias, se introducía en la problem´ñatica de la forma del cosmos; lo ignoraba a semejanza del tabernáculo de Moisés, es decir, como una especie de cofre alargado en cuyo interior se encontraba la tierra-cuadrada-, el sol, la luna y los demás astros.

Pues, eran las informaciones. Mas se trataba de nombres de ciudades y de pueblos, deducidos a partir de la literatura bíblica y grecolatina, de noticias históricas o naturalistas. El punto en que los conocimientos geográficos alto medievales tropezaban era, como de costumbre, y a pesar de todo, la forma general del mundo.

De esta manera el ecúmeno se presentaba dividido en tres partes y situado en una cuenca acuática en forma de T inscrita en un círculo. Eran estos los mapas en “ tau”.

Orientados de este modo, los mapas medievales llevaban en su parte superior la imagen del paraíso terrenal: el jardín admirable ceñido por muros intraspasables, setos incandescentes o cortinas de diamantes, y en cuyo centro surgen el Árbol Seco del conocimiento y la fuente de los cuatro ríos del mundo, el Gihon “Nilo”, el Fison ( el indo ), el Tigris y el Eufrates. En la parte inferior se situaban las columnas de hércules, o sea el estrecho de gibraltar. Más allá de estos límites intraspasables se encontraba el océano, por el que no se permitía navegar a los hombres: a pesar de todo, poco a poco los cartógrafos medievales lo rellenaron de islas, quizás deducidas de la misma tradición céltica que nos ha transmitido los viajes de san Brandán.

¿pero cómo poblaba el geógrafo medieval los espacios vacíos en el interior de los continentes?

Un tratado de geografía inspirado en Escrituras, datos transmitidos por Plinio, por Solino, por Isidoro de Sevilla, por Rabano Mauro.

En el centro del ecúmene, allí donde se encuentran los dos brazos de la T, está Jerusalén.

Mas el Asia desconocida se va poblando de gente misteriosas: he aquí, al norte, a los hiperbóreos y a los arimaspos, que luchan con los grifos por la posesión de minas de esmeraldas: he aquí al pueblo infinito de los monstruos. ( los monstruos eran sentidos como una realidad geográfica.

Agustín había elaborado un esquema interpretativo de la historia dividiéndola en seis edades tantas como los días de la creación. Mas equivalían también a las seis edades por las que el hombre transita de la infancia a la vejez.

Este era el mundo del siglo XII, antes de los occidentales empezaran a asomarse al Borde del desierto de Asia central y a zarpas más allá de las columnas de hércules.

A LA ENTRADA DEL TENS CLAR.

En los mapas y en los testimonios iconográficos del tiempo nos encontramos con un mundo deprimido, aterrado, pendiente de los signos de desventura que se anuncian en el cielo y en la tierra a la espera del eterno juez.

El siglo XI es una época de evidente mejora climática, a la que siguió un proporcional crecimiento demográfico.

La deforestación y el abono de las tierras conllevaba a la fundación de nuevos pueblos e incluso de nuevas ciudades.

Pero el siglo XI asistió también a un extraordinario desarrollo del comercio, a una reestructuración general de las redes viarias y sobre todo a un recio incremento de la construcción de nuevos monasterios, cubriendo de un Cándido manto de iglesias, dice Rodolfo el clabro.

El nuevo siglo y la arquitectura romántica nace conel nuevo signo de renovación eclesiástica, una renovación que lleva impresa la huella benedictina y el nombre de un gran monasterio Borgoñón: Cluny.

Cluny fue en verdad el centro motor del siglo XI: dirigió la reforma espiritual de la iglesia; estimuló el movimiento de la pax dei que, en Francia, acabó con las rencillas de los feudatarios que se dedicaban a sus guerras privadas y, por tanto, hizo de los caminos lugares más seguros y abiertos al comercio; favoreció la expansión y la afirmación del movimiento de peregrinos hacia Santiago de Compostela, correlativo y complementario de la reconquista cristiana en España; creó un estilo en la arquitectura, en la escultura, en la pintura mural, en la liturgia.

Igual que la reconquista en España, la cruzada también fue, al menos en cierta medida, el resultado de la propaganda cluniacense.

Este nuevo fermento urbano debe ser considerado en estrecha relación con el renacer de los intercambios, con el florecer de una economía que volvía a ser monetaria y urbano-céntrica, con el emerger y el imponerse de nuevas élites dirigentes ciudadanas y la creación, por tanto, de nuevas instituciones de gobierno a través de las cuales pudiesen expresarse. Las ciudades costeras italianas “ y posteriormente también las provenzales y catalanas” supieron participar en el movimiento cruzado junto a los milites, a los caballeros y a las multitudes de christi, o sea los simples peregrinos. Occidente, al que entre los siglos VII y VIII la talasocracia islámico-bizantina había alejado del mediterráneo para relegarlo a un ámbito continental y obligarlo a una vida dura basada en una economía de subsistencia y en una autarquía forzosa, volvia ahora con renombradas fuerzas a prestar atención a los tráficos marítimos e incluso pasaba, si bien episódicamente y de forma contingente, a la ofensiva.

Veamos ahora con más detalle, con ayuda de algunos ejemplos concretos, cuáles fueron las líneas de desarrollo de este complejo y articulado renacer.

Sin lugar a dudas, y más allá de fáciles tentaciones deterministas, la mejora climática de Europa tuvo un papel importante en el renacer del continente: tanto por facilitar la disminución de ciertas enfermedades, reducir en consecuencia la mortalidad, sobre todo la infantil, como por permitir cosechas más abundantes, lo que favorecía un incremento de las poblaciones. Este aumento, a su vez, dado el bajo nivel de los rendimientos agrícolas del tiempo, sólo podía resolverse en una lucha entablada por señores y campesinos contra el bosque y el brezal, para arrancarles con la deforestación y el abono, nuevos campos de cultivo.

Se ha calculado que en los siglos XI y XIV la población de toda Europa aumentó un 75% .aproximadamente, de un desarrollo demográfico de las ciudades debido a un incremento del número de nacimientos.

El crecimiento demográfico, aunque contenido, acaba conllevando a corto plazo un fenómeno de saturación debido a las extensiones relativamente modestas de tierras cultivadas y a los bajos rendimientos.

Las zonas sin cultivar se iban restringiendo progresivamente.

Un aspecto característico de desplazamiento campesino de los siglos XI y XII fue la colonización de áreas enteras hasta entonces vírgenes, como el centro de Francia.

Ante el patente crecimiento demográfico y el incremento de las tierras abiertas al cultivo, no es de extrañar que entre los siglos XI y XII el nivel cuantitativo de la producción agrícola aumentase de manera considerable.

En este periodo se difundió desde el área atlántica, era la técnica de rotación trienal de los campos.

Mas en muchas zonas del continente se continuó con la vieja “Rotación Bienal” . A pesar de todo las cosechas se beneficiaron, en particular, el perfeccionamiento técnico de los sistemas de arado.

Igualmente importante fue la creciente difusión del uso del hierro en los útiles agrícolas.

La difusión de la utilización del hierro a partir del siglo XI que también encontramos en el armamento defensivo de los caballeros, más pesado.

Estas innovaciones no fueron aplicadas simultáneamente ni con la misma intensidad en todas partes, pero hubo y se reflejaron en la productividad hasta que el punto de los rendimientos netos pasaron, entre los siglos XI y XII, del 2,5 al 4 por unidad de siembra.

Es un echo que el campesino altomedieval, como el de los tiempos posteriores de la crisis demográfica de mitad del trescientos, comían más y mejor, (carne, pescado, frutos recolectados en el bosque, que el campesino de los siglos XI y XIII.

Preparó la crisis de trescientos, puesto que una masa de gente debilitada por una mala alimentación tuvo que hacer frente al impacto de la peste negra.

En la Europa noroccidental habían nacido muchas nuevas ciudades como asentamientos fortificados, en los siglos IX- X al mismo tiempo que se sucedían las incursiones vikingas, húngaras y sarracenas.

Mientras surgía en los territorios de nueva colonización nuevas ciudades que eran rápidamente colonizadas por gente venidas incluso de muy lejos, un movimiento de urbanización cada vez más vertiginoso, a su vez incrementaría el comercio y la manufacturera.

Imponía a las demás ciudades de anterior fundación de nuevas cargas de habitantes, que generalmente se acomodaban en Burgos adosados a la parte externa de los muros. Todo ello creaba situaciones jurídicas, administrativas, políticas, económicas e higiénicas totalmente nuevas que las ciudades debían afrontar rápidamente.

Éstos Burgos debían ser protegidos de alguna manera, con barreras, empalizadas improvisadas y verdaderas murallas.

El desarrollo urbano iba obviamente a la par con el económico, y en particular con el comercial.

En el siglo XII no existía vía continental de comercio más importante que la que tenía su centro de champagne, si exceptuamos la oriental que desde el báltico conducía al Mar Negro a través de la red de los grandes ríos rusos, “de los varegos a los griegos”. Esta última tenia además la ventaja de ser casi toda fluvial; pero estaba gestionada y era monopolizada, por los menos en el siglo XII, por los príncipes Rusos y la administración bizantina.

Durante el siglo XII muchas buenas monedas argénteas se ganaron la confianza de los operadores económicos.

Mientras todo esto acontecía, en chartres se renovaban los principios de la ciencia y de la filosofía. En parís Abelardo sentaba las bases para su revolución del pensamiento lógico, en resumidas cuentas, en este siglo XII se estaba fundando la Europa moderna.

COMO PECES EN EL MAR.

A partir del tratado de verdún en el 843, Francia occidentalis y Francia orientalis (es decir la tierra de los francos, del oeste y del este) se habían ido distanciando progresivamente; y la segunda iba a convertirse en el núcleo constitutivo de lo que nosotros llamamos Alemania.

La nación alemana nacía por tanto del desmembramiento del imperio franco y de la incorporación siempre imperfecta de las étnias francófonas, suabo-alamanas, bárbaras y sajona-turinguias; a fines ciertamente por lengua y cultura, pero muy lejos de constituir un único pueblo.

En el 921 Enrique I de los francos de oriente concluyó u tratado con el rey Carlos III de los francos de occidente en que reconocía la igualdad y la recíproca independencia de ambos reinos, la distinción entre Alemania y Francia era ya definitiva.

El nuevo imperio, nacía ya marcado por un profundo carácter nacional que lo distinguía del precedente imperio carolingio.

Divergencia profunda marcó desde entonces el destino histórico de Francia y Alemania. El reino alemán, con mano fuerte a lo largo del siglo X por los ludolfingos, duques de Sajonia.

Al contrario, el reino de Francia había atravesado un largo periodo de luchas internas conocido como “anarquía feudal”.

Dejando de lado cualquier resto de respeto a las leyes humanas y divinas y despreciando los edictos episcopales, cada cual se comporta como quiere. El más fuerte oprime al más débil y los hombres son como los peces del mar, que se devoran mutuamente. Esta es la causa de lo que vemos en todo el mundo, míseros y robos de los bienes de las iglesias.

Desde finales del siglo X se desarrollaría en toda Francia el movimiento de la

Pas dei, gracias al cual nobles y caballeros, incita incitados por instituciones eclesiásticas, la primera de ella el monasterio de cluny, y a menudo apoyados por las mismas comunidades ciudadanas y campesinas, impondrían mediante la fuerza una drástica disminución de las guerras privadas y de las violencias.

La pax dey será un factor primordial no solo en la reforma eclesiástica del siglo XI, sino también en la reconstrucción de la unión civil francesa.

En Alemania donde la alternativa de las dinastías sajona y francona en el trono había asegurado más de un siglo de paz y seguridad al menos relativas, se delineaba una tendencia opuesta. El reino era aún fuerte con Enrique III de franconia, a quien Conrado había asociado al trono desde 1028.

Soberano ambicioso, estaba especialmente interesado en la gestión del reino de Italia.

El gran soberano falleció en octubre de 1056 sin haber cumplido los cuarenta. Dejaba bajo la tutela de la emperatriz Inés y de Anno, obispo de colonia, a su hijo, el pequeño Enrique IV, nacido en 1050.

Si bien la estratagema de la asociación al trono evitaba crisis dinásticas e impedía el afianzamiento siquiera contingente del principio electivo.

Los cuarenta difíciles años de Enrique IV- desde 1066 que salió de la minoría de edad, a 1105 en que fue obligado a abdicar- Están marcados por el conflicto con el papado romano y las fuerzas reformadoras dentro de la iglesia.

Cuando enrique v murió, en Mayo de 1125, sin dejar herederos directos, forzosamente el principio hereditario sufrió un parón que dejaba una puerta abierta a las ambiciones de la alta nobleza y en particular de los duques. Entre estos ocupaba sin duda una posición muy fuerte Enrique “el negro” descendiente de aquel güelfo que por voluntad de Enrique IV había sustituido a Otón de Nordheim en su trono ducal de Baviera. Pero junto a esta gran familia iba haciéndose cada vez mas importante la de los duques de Suabia.

Concedió la mano de su hija Inés, los büren eran también llamados “Staufer” del nombre del pico rocoso cercano a göppingen, en suabia, sobre el que había erigido un castillo.

Pero a mediados del siglo XI no sólo la alta, sino también la baja nobleza se había aprovechado de las continuas luchas para remodelar las relaciones de fuerza existentes en el país a la luz de los lazos feudales.

De este modo excluía progresivamente a la corona de la posibilidad de una intervención inmediata.

Fue este momento en que la tierra alemana se colmó de castillos.

Cuando Enrique V desapareció, la tarea de elegir al futuro rey de Alemania.

El más aventajado era Federico de hohenstaufen, desde 1105 duque de suabia y heredero, por su madre Inés de franconia.

Otro candidato a la corona era el margrave Leopoldo III de Austria.

Por todo ello fue elegido Lotario.

Concedió, pues, la mano de su hija Gertrudis al nuevo duque Bavaro, Enrique, el señor mas potente del reino de Alemania, Y aun mas. El matrimonio de Enrique de Baviera con Gertrudis de sajona creaba, a algunos años vista, una situación análoga a la motivada por el matrimonio de Federico de suabia con Inés de franconia.

Con ello, a la muerte del rey Lotario el duque Enrique que hubiera podido ser suyas las pretensiones que Federico de suabia había presentado a los nobles alemanes en 1125 y nombrarse candidato a la corona real valiéndose del derecho dinástico.

Era evidente que a estas alturas el conflicto estaba entre Hohenstaufen de suabia. La reacción de estos fue inmediata y el 18 de diciembre de 1127 convocaron una dieta con los príncipes que los apoyaban, que concedieron la corona a un antirrey en la persona de coronado.

Lotario, no tenia ninguna intención de renunciar al trono; por otra, no poseía objetivamente, ni a nivel familiar ni a nivel personal, las fuerzas suficientes para hacer frente al grupo suabo.

WELF Y WEIBLINGEN.

Problemas: el primero y el principal, el de los bienes que Matilde, margrave de toscana, había dejado en herencia a la iglesia de Roma.

La Santa Sede recibió en donación en 1102 los alodios de Matilde, pero la margrave se los había confiado como feudos, en 1111, a Enrique V, no había prestado el homenaje correspondiente, el consideraba que estas tierras eran aun alodiales y que por tanto, le habían sido traspasadas con plenos derechos.

También la cuestión tosco-matildina acababa entrando en el paquete de las rivalidades entre güelfos y hohenstaufen, llamados mas brevemente staufer.

Conrado estaba lejos de rendirse. En 1128 se trasladó a Italia.

Tenía mas de sesenta años, edad muy considerable en aquella época, y la muerte caminaba hacia su lado desde hacia tiempo. Abandonó Apulia en septiembre, acompañó al Papa hasta Frafa, en sabina, desde allí ascendió rápidamente por Italia; atravesó los alpes en pleno otoño y se apagó poco mas allá, en breitenwang, su cuerpo fue llevado a la sajona de sus antepasados y enterrado en el monasterio de lutter, fundado por el.

Con la muerte de Lotario la cabeza del imperio había quedado vacante y las luchas, apenas calmadas, se iban encendiendo de nuevo; por su parte, el antipapa Anacleto moría el 25 de enero de 1138.

Mientras esti acaecía en Italia, en Alemania volvían a escucharse ecos de guerra que retumbaban de castillo en castillo.

El desaparecido rey no tiene varones directos-al de la designación por parte del soberano precedente, pasando por el electivo que era apoyado por la aristocracia laica y, sobre todo, eclesiástica. También en esta ocasión el candidato más fuerte y dotado de mayor número y mejores títulos es descartado, y el motivo de su derrita reside precisamente en el hecho de ser el más poderoso.

El candidato más obvio y en muchos sentidos mas natural a la corona de Alemania -y por tanto también de Italia, de borgoña e imperial- era el duque de sajona y Baviera, Enrique el soberbio.

Su elección acallaría los rumores de nuevos desordenes, permitiría proseguir con la política de expansión alemana hacia el Este europeo y, además, permitiría mantener una línea de conducta algo más firme frente al intransigente Inocencio II, siguiendo las tendencias esbizadas por Lotario en la última etapa de su campaña itálica.

Adalverón de Montreuil, arzobispo de Tréveris, que consiguió que el Papa aceptase la candidatura del excomulgado antirrey de algunos años antes, Conrado de suabia.

Enrique el soberbio controlaba un área compacta que desde el mar del norte llegaba a los álpes, aparte de la herencia matildina obtenida como vasallo del pontífice: Podía por todo ello contemplar con un ápice de ironía a ese antagonista suyo, aprobado por curas, que dominaba con seguridad solamente sus posesiones personales en la alta franconia y al que incluso su hermano Federico de suabia proporcionaba una ayuda muy limitada.

En 1142, durante la dieta de Francfort, el Rey aceptó que sajona retornase por derecho al hijo de soberbio, es decir, a enrique el león; pero Conrado, por su Parte, jugó hasta el final la carta de la política familiar apoyándose tanto en los staufer como en los babenberg y en los Sulzbach, la familia de su mujer.

UN JOVEN SEÑOR DE CABALLEROS ROJIZOS.

Fecha de nacimiento de Federico de suabia. El año era relativamente poco significativo y, cuando era recordado, era gracias al mecanismo de las coincidencias: el año de los grandes fríos, el año de la elevada mortandad, el año de tal guerra y así sucesivamente. La diferencia de cómputo entre los diversos lugares complicaban aun más las cosas.

Alrededor del año 1120, creemos que aún no había cumplido los treinta años, en 1152, cuando accedió al trono alemán, aunque hay quien sostiene que por aquel entonces ya tenía treinta y dos, es decir, que había nacido en 1120.

No se sabe casi nada de la infancia y adolescencia de Federico, del mismo modo que no se sabe casi nada, en general, de la infancia y adolescencia de la humanidad del siglo XII, ni siquiera en el caso de las grandes familias.

Entre los siglos IX y XII la educación cambió bastante, en Alemania no menos que en otras partes, en el siglo X eran célebres las escuelas de los monasterios de corvey y de gandersheim.

Tras el renacer de carolingio era el renacer de otoniano, el que vivificaba la cultura euroocidental.

La aristocracia de los siglos X-XI se inclina mucho más, lógicamente, a que sus hijos aprendan a lcabalgar, a tirar con arco y a cazar, que a leer. Gracias a las chanson de geste sabemos muchas cosas.

A punto de abandonar ese lugar en que ha conocido la serenidad, ruodliep deja que el rey le enseñe algunos preceptos inspirados en la sabia mesura: no dejarse dominar por la ira, ser siempre fiel, buscar la paz, tener presente las verdades religiosas. Surge un atmósfera que estaríamos tentados a definir como cristiano-laico y en la que un sutil toque evangélico acompaña a un tejido moral que parece recuperar las enseñanzas de cicerón y de séneca.

Entretanto la poesía conocía un muevo momento de apogeo.

Por otro lado, las especulas principium y los poemas épicos no nos ayudan demasiado a saber cual era la educación del joven hijo del duque de suabia y de la gran señora de Baviera.

La educación tecibida por Federico debió centrarse en las armas, según las costumbres laicas del tiempo.

El padre de Federico murió en 1147.

El adolescente Federico tuvo, por tanto, que empezar a hacerse cargo del ducado y de la familia.

Y quien sabe si, en el fondo, Federico no guardaba en su corazón una profunda admiración -no osamos decir afecto: entre otras razones porque sentimientos de este tipo tenían entonces un significado muy diferente del actual- por su otro tío, el duque Enrique el soberbio, antagonista de su padre y luego de Conrado. Enrique era hermano mayor de Judith, la madre de Federico, y si bien sabemos muy poco de las relaciones madre-hijo, como de muchas otras cosas, podemos pensar sin hacer demasiadas concesiones a la fantasía que el tío enrique tenia numerosas cualidades que debían agradar al joven. Era sin duda alguna más enérgico que su padre; durante la campaña de Italia de 1137 fue sobre todo él quien se opuso a la petulancia del papa Inocencio II, considerado en Alemania responsable principal de la perdida del prestigio del imperio.

Federico acudió valientemente, casi huyendo de sus tierras y con pocos amigos secuaces, a la llamada de rebelión de su otro tío materno, güelfo de memmingen. Al principio quedó deslumbrado por la generosidad de éste. Pero probablemente se dio cuenta bien pronto de que había cometido un error, y se percatío sobre todo que su puesto estaba en la otra parte, al lado de Conrado.

Venganzas particulares y guerras privadas ensangrentaban Alemania.

A parte de todo esto, seguramente en el corazón del suabo se abría paso la convicción de que el reino no seria nunca próspero hasta que no hubiese sido pacificado. La misma inseguridad política de los dos últimos soberanos habían mostrado dramáticamente frente a la furia pontificia se debía a la debilidad crónica de una corona a merced de las facciones.

El precio de estos apoyos era siempre alto.

Sin duda la convicción de que era necesario reesforzar la corona y el profundo sentido de la cosa pública.

Se veían favorecidos sobre todo por el hecho de que el era -y sentía- heredero de las tradiciones suaba y bávaro-sajona unidas, el príncipe en quien las dos familias que desde hacia dos siglos regían Alemania podrían sentirse representadas.

ESPIRA. CONSTANTINOPLA, JERUSALEN.

Podemos afirmar que desde la desaparición del Islam no ha vuelto a encontrar una verdadera unidad.

Para el Occidente cristiano, sin embargo, el Islam era la única cosa.

A mediados del siglo XII el mundo cristiano tenía la impresión de que el Islam estaba, en su conjunto, perdiendo terreno.

Grandes victorias cristianas que entendían el entusiasmo de caballeros y monjes occidentales; hasta el punto de que, como atestigua bernardino de clairvaux, era difícil mantener la disciplina en los mismos monasterios. Y puesto que la idea de cruzada empezaba a perder sus connotaciones originales de peregrinación armada hacia Jerusalén para asumir las nuevas de guerra contra el infiel, Los nobles de la baja Alemania del norte con el apoyo de daneses y polacos, se lanzaban en 1147 a una tumultuosa carrera de conquista, que fue reconocida como cruzada, a través del noreste europeo hasta pomerania.

El Papa Eugenio III cuando, debido a las apremiantes peticiones que llevaban a viterbo, anunció la cruzada.

La llamada de Eugenio cayó sobre un terreno ya abonado por las emociones y los miedos colectivos. En toda Europa se seguían con preocupación las señales celestes: tempestades, inundaciones, carestías, epidemias: según la mentalidad del tiempo, cada desgracia, natural o social, debía tener necesariamente una explicación en los pecados del hombre y el aproximarse de los últimos tiempos. El mundo envejecía, el señor estaba cansado de la humanidad. A los signos palpables de su cólera se unían los prodigios del cielo: los eclipses de sol, y de luna. En 1129 se había extendido una nueva epidemia “el fuego de san Antonio” en 1144 fue de inaudito a dureza, seguido por una gran carestía. Los cascos de los corceles de los jinetes del Apocalipsis golpeaban el cielo de Europa. Era necesario hacer penitencia.

El alto clero y el rey de Alemania no dudaron -como ya había sucedido durante la primera cruzada- en defender a las comunidades judías.

Conrado de hoenstaufen no tenía - a deferencia del rey de Francia- ninguna intención de abandonar su reino en un momento tan delicado, dejando libertad de acción a una aristocracia pendenciera e infiel y a las turbulentas fuerzas que agitaban la naciente vida ciudadana. Además, la situación romana no se había solucionado y seguía constituyendo un grave peligro la política nómada, totalmente falta de perjuicios, que podía acarrear más daños a los intereses de aquel reino.

Pocos días antes, el mismo guelfo VI había decidido hacerse cruzado: pero semejante ejemplo podía considerarse una razón más que aconsejaba a Conrado quedarse en Alemania y reforzar sus posiciones, ahora que tantos súbditos inquietos tomaban el camino de tierra santa.

Mas no resistió un nuevo sermón que recitó durante una reunión de toda la corte dos días después, en la festividad de Juan Evangelista. El abad se dirigió al rey hablándole en primer persona, como si fuese cristo.

Antiguos cronistas y modernos historiadores han insistido en pintar con vivos colores el soberbio episodio: la catedral de espira retumbante con los gritos de los nobles alemanes que piden la cruz, el santo bramante y lleno de ador que al final se derrumba exhausto en el suelo, Conrado se salta de su asiento, envuelve el frágil cuerpo en el manto real y lo pone a salvo del terrible abrazo de la muchedumbre enardecida.

Conrado, por sun parte, podía haber cogido la cruz arrastrando por su entusiasmo o por el de los nobles y caballeros del reino; mas no por ello olvidaban sus intereses dinásticos. Le fue aún más fácil en el clima de místico fervor que siguió a la toma de la cruz, arrancar a la aristocracia alemana el consenso necesario para asociar al trono a su joven hijo enrique. La sucesión estaba, por tanto, asegurada.

En la dieta de Francfort de mayo de 1147 se nombró rey a Enrique y se concretaron los detalles de la empresa. Conrado hubiese querido partir en pascuas.

Eugenio III ya había autorizado a Alfonso VII de Castilla a combatir su cruzada no en Siria, sino en las fronteras de su reino; y pocos meses mas tarde, en junio el conde de Portugal y el obispo de porto convencían a toda una flota anglo-flamenco-frisona, que se encontraba en la desembocadura del duero y se dirigía a tierra santa, de que no había ninguna necesidad de llegar al mar de levante para combatir a los infieles: los tenían a dos pasos. A este cambio de opinión se debe la toma de Lisboa.

En Francfort, tanto Conrado como bernardo se encontraban en una situación parecida. La nobleza del norte alemán, guiada por el jovencísimo duque de sajona, Enrique, pidió unánimemente participar en la cruzada y gozar de las ventajas espirituales: mas no propuso como meta tierra santa, sino las tierras al este del elba. Bernardino se tomó cierto tiempo e informó al Papa, que autorizó a los cristianos del norte de Europa a dirigir su cruzada no contra los musulmanes de Siria-Palestina, sino contra los eslavos paganos del este del Elba.

En mayo de 1147 Conrado III dejaba banberg y se dirigía a ratisbona, puerta de la ruta danubiana; había confiado a wibaldo, abad de corvey y de stavelot, la tutela del joven rey Enrique. Los cronistas proporcionan, respecto a la entidad del ejercito cruzado Alemán, cifras inmensas pero poco creíbles; de todos modos debía ser imponente y quizás alcanzase las veinte mil personas, la mayoría de las cuales, sin embargo, eran peregrinos casi inermes, lo que planteaba un grave problema militar.

Luis III fue algo mas lento en moverse. Su ejercito, entorpecido por gran cantidad de carros llenos de trastos de lujo, se dirigió a metz -punto de encuentro de las tropas francesas- sólo después de Pentecostés, o sea, a primeros de junio.

Se tratase de un iter militar o de una peregrinatio de penitencia, la expedición cruzada francesa se parecía, en parte, a una gran partida de caza o a una fiesta de mayo: características poco adecuadas para una empresa sagrada.

Los primeros compases de la relación entre los alemanes y los bizantinos fueron ejemplares; os problemas comenzaron mas tarde, con el verano ya avanzado, cuando había sido alcanzada y superaba la ciudad de Sofia. Los alemanes empezaron a darse al saqueo y Conrado, cuya intervención se requirió para que cesasen los desmanes, tuvo que admitir que entre sus filas había elementos que no era capaz de controlar.

El momento políticamente más grave se dio en las proximidades de adrianopolis y su protagonista fue precisamente el joven duque de suabia: un pequeño noble alemán, que se había alejado algo de l grueso de las tropas porque se encontraba indispuesto, fue acecinado por unos bandidos.

Por un momento incluso dio la impresión de que el basileus Manuel había impedido a las cruzadas llegar a Constantinopla. El 10 de septiembre las cruzadas llegaron a dicha ciudad, y tras unos problemas que hubo en el territorio por saqueos y demás Manuel consiguió con un suspiro de alivio, hacer atravesar el bósforo a sus huéspedes.

Los alemanes reducidos a la mitad de sus hombres, los cuales habían salido valientemente de bamberg, salieron de nicea y este contingente llego a attalia, en cilicia. Las cruzadas de Conrado, por el contrario fueron atacadas cerca del dorileo mientras estaban abrevando desordenadamente a los caballos, nobles y caballos se dieron a la fuga con su rey dejando a la soldadesca, al pueblo que no iban a caballo.

La cruzada de Luis había conocido situaciones más agradables: el paso por los Balcanes, y las dificultades de los alemanes. también con los franceses había una desconfianza y un desprecio por los bizantinos. los caballeros de Luis eran más refinados y los peregrinos menores en número y mejores en cuanto a disciplina que los alemanes. Su estancia en Constantinopla fue or ello relativamente ordenada y agradable: a principios de noviembre también ellos se encontraban en nicea. Esos meses entre efeso y acre, transcurridos parte en una Constantinopla serena, parte en la frescura de la travesía primaveral del mar de levante, parte entre la espléndida acre y Jerusalén, fueron sin duda los mejores vividos por el joven cruzado Federico de Suabia.

En Antioquia el drama francés desembocó en comedia, pero estuvo a punto de rozar la tragedia. El trayecto desde Anatalia a puerto de san Simeón, la escala de Antioquia, había sido cubierta por mar. Antioquia era por aquel entonces una de las ciudades más espléndidas del cercano oriente: Allí, la reina Leonor encontró la dulzura de su lengua d'oc y de los olivos de su tierra, junto a su tío, Raimundo de portier, hijo de Guillermo noveno duque de Aquitania. Los duques de Aquitania, miraban de arriba a abajo a los toscos y santurrones capetos: y ello sin duda, tuvo que irritar a Luis.

Raimundo era un hombre metido en su mundo, y creía que el principal problema era recuperar Adesa, reconsolidar la frontera del Eufrates y rechazar la ofensiva de norandino. Pero las explicaciones que dio Leonor no hacían mas que aumentar la desconfianza de Luis, todo esto llego a un altercado, envuelto en una serie de sucesos. La voluntad de Luis fue la que prevaleció y Leonor tuvo que ser sacada de Antioquia a la fuerza.

En la reunión de acre, faltaban muchos de los más grandes señores de tierra santa, de todos modos fue solenne y fastuosa. Había muchos Alemanes además de franceses .

No se sabe como se llegó a atacar damasco, que era la unica capital islámica dispuesta a comportarse amiga de los francos, pero eso no quiere decir que los franco-sirios hubiesen fraternizado.

Pronto en el campo se desató la polémica los franco-sirios los cuales le dijeron a Francia y Alemania que levantasen el sitio.

Conrado salia para Tesalónica pensando que el único objeto importante era el de la alianza con _Bizancio contra Roger de Sicilia. Conrado abandonó el territorio habiendo acordado una alianza con Manuel por la que atacaban a los normandos y se repartían a Italia para ambos. Luis esperó hasta 1149 y luego embarco en un barco de la flota sículo-normanda puesta a su disposición.

A Federico, la cruzada debía haberle enseñado mucho. En primar lugar la empresa había entrado en contacto con los más grandes señores de Europa: el conde de champagne, el de Flandes, el marqués de Montserrat o el conde Guido guerra, el mismo Rey de Francia pero no menos importante era que había tenido la oportunidad de entrar en mayor confianza con algunos personajes del reino de Alemania: Otón de Fresinga, entre otros. Además, durante la cruzada se había ganado definitivamente la estima de su tío el Rey.

DE CORONA A CORONA.

Ignoramos a que años se remonta exactamente el matrimonio de Federico con Adela, los cuales al final tuvieron que disolver el matrimonio ya que no tuvieron descendencia. La disolución del matrimonio se realizó con facilidad y con el consentimiento de la iglesia, en base al pretexto de la consanguinidad: existía, en efecto, entre los dos cónyuges un parentesco en sexto grado. Claro que consanguinidades tan lejanas solo preocupaban cuando la cosa se estimaba conveniente. Tras la cruzada güelfo de Menming al regreso de una visita a roger de sicilia y bien abastecido de oro normando, había empezado sin perdida de tiempo, a organizar una rebelión nobiliaria. Gúelfo aspiraba a recuperar Baviera, pero el joven Rey Enrique, que durante la ausencia del padre, enpeñado en la cruzada, había dado buenas pruebas de sí, lo derrotó y casi lo hizo prisionero. En esa ocasión se evidenciaron las dotes de moderación política y capacidad como mediador del duque de Suabia: Federico consiguió que los prisioneros fueran rápidamente liberados por los vencedores y que güelfo volviera a los privilegios anteriores.

Se estaba perfilando una situación en la que el equilibrio interno de Alemania estaba estrechamente relacionado con el internacional, debido a las relaciones entre la corona y la nobleza romana.

Era necesario, por tanto, fomentar por una parte la corrupción y cualquier forma de rebeldía o de dificultad política interna de Alemania y por otro que inútil era esperar ayuda por el otro lado de los alpes. Roma se había levantado nuevamente contra el Papa y entonces Eugenio III aceptó, por tanto, la ayuda normanda. La jugada normanda se agravó porque Eugenio III había sido obligado de nuevo a abandonar roma, el Papa estaba expuesto a abandonar la alianza con Palermo, y por tanto, el proyecto de una cruzada franco-normanda contra Constantinopla, pero a cambio la intervención romana de Conrado debía ser rápida y resolutiva. Mientras tanto Roger no permanecía inactivo y nuevos fermentos de rebeldía recorrían Sajonia, esto hizo que el emperador de Constantinopla se declarara dispuesto a intervenir en breve contra Roger.

Enrique, duque de Sajonia aun estaba en rebeldía, pero ya era cuestión de prioridades y Conrado ya había hecho su elección. Estableció doce meses para la preparación del ejercito.

La embajada alemana tenía el cargo de intentar conseguir que la vuelta del Papa se efectuara con el consenso del senado.

Enrique hijo de Conrado había muerto poco antes de 1147, Conrado tenía otro hijo, Federico conde de Rothenburg, más este era un muchacho de seis años, y Conrado confió las insignias reales a la tutela de su joven hijo, a su sobrino Federico de suabia. El hecho de que Federico fuese hijo de un Staufer, y además depositario de las insignias reales, respondía a dos importantes elementos a su favor, en el plano de la candidatura al trono.

Enrique el león, duque de Sajonia y conocido de la cada welf, aspiraba a recuperar aquella Baviera. El único obstáculo lo constituya el prelado.

La conoración de Federico se celebro en la capilla palatina, la gran iglesia octogonal erigida por Carlomagno a imitación de san Vitale de Ravena. Los obispos de Bamberg y de Tréveris fueron enviados a Roma con una carta mediante la cual el soberano informaba al pontífice de su elección, y le aseguraba su voluntad de conservar su fidelidad de la iglesia. La contestaciós de Eugenio III y le advertía de que llegaban tiempos dificilis para el control del reino por parte de la iglesia, y aprobaba su propuesta.

Por otra parte, Eugenio III, no estaba en condiciones de desavenirse con el rey Alemán, al contrario le dijo que bajase rápido para Italia para ser coronado y para cumplir las condiciones que había dicho Conrado y no pudo cumplir por que había muerto.

En el plano político el pontífice sabia bien que tendría que pagar el auxilio del rey Alemán.

Normalmente se divide el reino de Federico en dos particiones cronológicas,y se afirma que desde 1152 a 1158 abría solucionado las cuestiones de Alemania, y después pasaría a las de Italia que se veian más difíciles de resolver.

Para los problemas de Alemania, el soberano sabia, que Enrique de león era la clave para la paz, ya que él era el más poderoso.

1156 ya que se caso con Beatriz, esa unión significo un giro en la historia de Alemania y sobre todo para el territorio que esta entre el Rin y el Rodano, sobre el cual el rey tenía interés de poner un núcleo de poder al mismo tiempo estatal y familiar. Pero sobre todo fue un año inolvidable para él: el matrimonio Burgundio, distanciamiento de Bizancio, arreglo de las cuestiones bávaras y la creación de un nuevo ducado en austria.

Con su nuevo colaborador, Reinaldo, encontró al ministro que necesitaba para pasar de una política predominantemente Alemana a otra realmente imperial. Se abría una nueva fase que se inauguraba con el descenso a Italia en 1158.

MIRABILIA URBIS.

Resulta complejo trazar un retrato del físico y del carácter del rey Federico. Por otra parte, algunos de los aspectos físicos a los que se hace referencia, fueron confirmados por un examen de los restos de Carlomagno.

Se trataba de biografías ejemplares que debían constituir un paradigma. Sin embargo el objeto redactados por el tío de Federico, Otón de Babemberg, en la cual siguiendo el paradigma de San Agustín y de Pablo Orosio, se narraban los acontecimientos de la civitas terrena y, por tanto, del imperio romano como símbolo de decadencia. Otón había tratado también un tema muy del agrado de su imperial sobrino, el paso de la monarquía universal de los griegos a los romanos y de estos a los germanos.

A la Gesta Friderici debemos un primer retrato de Federico. Nosotros nos limitaremos a considerar a los que a groso modo fueron coetáneos suyos, mas alguna noticia sobre sus faciones y en general sobre su aspecto físico que nos llega de una tradición icnográfica aun más incierta que la cronística, mucho menos utilizable desde el punto de vista histórico. De ese rostro afilado rodeado por una corta barba rojiza, de esos labios que esbozan una misteriosa sonrisa, emana un sentido de fuerza y al mismo tiempo una especie de mensaje inquietante. Sus ojos parecen haber conservado un desprecio soberano, quizás una severa superioridad. Un rostro gentil que daba la impresión de que iba a empezar a reír, y sin embargo en esta expresión jovial hay algo de feroz, es una sonrisa que inspiraba miedo. Otón dice que es bien proporcionado, su estatura es más elevada y su porte esta por encima de la media, el cuerpo es ágil pero al mismo tiempo robusto. Tiene los cabellos rubios y rizados, siempre bastantes cortos, que justo le cubren las orejas, sus ojos son de azul penetrante. El camina de forma elegante, tiene una voz fina y goza de una buena salud.

Sus pensamientos se basaban en ocupar Italia, el soberano tenía la intención de fundar entre Italia, Alemania y borgoña, un fuerte núcleo de poder territorial y dinástico que convertiría en la roca de su dominio: desde allí tenía la impresión de poder intervenir rápidamente en todo el imperio. Por otra parte, en Constanza, una fuerte representación de nobles y de embajadores de las ciudades lombardas para pedir la confirmación de antiguos, privilegios o para solicitar su intervención a fin de reparar agravios e injusticias.

Federico no contrario al desarrollo urbano y que apoyase con prejuicios a los nobles feudatarios. Ha sido ya suficiente demostrado que no era siempre rígido: alguna vez supo mostrarse dúctil y posibilista hasta el oportunismo. Su visión del problema derivaba del principio de que la realidad del reino itálico estaba objetivamente ligada al imperio, y hasta aquí todo funciona, con la condición de darnos cuenta de que en Italia no existía ningún vacio de poder en el sentido político de la palabra, pero sobre todo en la parte septentrional de ésta, existía todo lo contrario a un vació de poder: una carrera despiadada por el predominio, por la hegemonía entre los diversos centros urbanos.

El rey de Alemania se sentía también atraído hacia la península por las perspectivas de una acción directa contra el rey Normando de Silicia. En octubre de 1154, Federico salía de augusta por la ruta del tirol, una expedición militar del imperio, la que se dirigía a roma para la coronación imperial.

En la llanura de Roncaglia, parecía tender hacia una racionalización del sistema feudal a favor de la alta aristocracia, su actitud es comprensible: en el reino de Alemania no faltaban ciertamente centros urbanos, incluso importantes, sin embargo, en roncaglia, los representantes de las ciudades se encontraban codo con codo con los de la feudalidad cisalpina.

Los enviados de como, de Lodi y de pavía renovaron sus acusaciones contra Milán. Por otro lado, los mensajeros milaneses respondieron ofreciendo a Federico la bonita suma de cuatro mil marcas de plata para que este confirmase a su ciudad su dominio sobre lodi y como, naturalmente, la propuesta fue rechazada. Federico necesitaba dinero, pero no canjeado por un poco de dinero las prerrogativas regias en una poco ventajosa maniobra de arriendo.

Entre tanto se delineaba el mapa de la hegemonía milanesa, de su microimperialismo. En definitiva , la presencia de Milán constituya el catalizador dinámico de todo el sistema político-territorial lombardo.

Federico había entrado en contacto con el oriente durante la cruzada, y puede que también se hubiese hecho una idea de la importancia de las colonias latinas en tierra santa y en Constantinopla.

Sin duda debía tratarse del proyecto de asaltar al reino síluco-normando: el rey aleman esperaba el apoyo tanto de pisa como de Génova, ignorando a las rivalidades de los dos centros marineros.

A medidas del siglo XII el movimiento comunal estaba desarrollando sobre todo al norte del Po y, por tanto, era lógico que las enemistades y las luchas fuesen aquí mas feroces.

Mas por toda Italia centro-septentrional era un duelo, en un primer momento Federico debió creer que podía comportarse en ese ovillo de luchas, Como Alejandro el grande frente al nudo gordiano.

Una vez levantadas las tiendas de roncaglia, se dirigió en primer lugar contra Milán. Mas no oso a atacar al propio Milán, era demasiado rica y potente. A Principios de 1155 el rey se dirigía hacia Novara y vercelli, una vez atravesados asaltaba Asti y Chieri, por ultimo acampaba amenazante en las inmediaciones de Tortona seguía un duro asedio.

Federico, alentado por un triunfo que en verdad le había costado, en términos de tiempo, demasiado caro, ceñía en la iglesia de san miguel la corona férrea de rey de Italia.

Los latinos, aún hoy día, la sabiduría de los antiguos romanos en la escritura de las ciudades y en el gobierno de la cosa pública. Aman tanto la libertad que, se rigen por Cónsules antes de que por señores.

La situación italiana se había revelado, mucho mas compleja de lo esperado, por otra parte, se debe comprender que no es cierto que Federico marcase desde un principio su política italiana con la antipatía y desconfianza hacia las ciudades, ni que apoyara siempre, y a pesar de todo, a los feudatarios en contra de ellas.

En principio no desaprobaban ni siquiera que las ciudades hubiesen constituido magistraturas propias o que tendiesen a extender su autoridad sobre el territorio circundante. Lo que no toleraba es que las ciudades se hubiesen aprovechado de la larga ausencia del imperio usurpándole los derechos que ahora se empeñaban en mantener.

Federico dio pruebas en diversas ocasiones de estar dispuesto a consentir a las comunas el goce de los derechos reales de que se beneficiaban.

Entretanto la cristiandad tenia un nuevo Papa en Adriano IV, el demostraba no tolerar la situación creada en roma por la rebelión.

A primeros de mayo Federico pasaba el po, Los boloñeses le acogieron solemnemente, entre la comuna de Bolonia y la población universitaria no eran buenas; la turbulencia de los estudiantes creaba a menudo problemas de órden público.

La tradición nos dice que Federico intervino imponiendo que los estudiantes fuesen mejor considerados. De todos modos, de este contacto entre Federico y la universidad de Bolonia podría haber germinado su interés por el derecho romano.

Desde Bolonia Federico cruzó los apeninos, dirigiéndose con decisión hacia Roma.

Había sucedido lo que nadie hubiera podido pensar nunca. El Papa Adriano IV, había lanzado el veto contra Roma, lo que significaba que dentro de sus muros no podía celebrarse ninguna ceremonia religiosa. En el caso romano, al daño espiritual se sumaba el material, ya que Roma vivía en buena parte gracias a las rentas que les proporcionaban las visitas y las limosnas de los peregrinos.

Los romanos se sublevaron y obligaron al senado a echar a Arnaldo y a los suyos.

Federico no vio la Roma de las estatuas de bronce dorado y de los tesoros enterrados. En realidad se reducía a un centro relativamente amplio en relación con la medida de las ciudades de la época. Ciudad de iglesias y de campos, Roma era también una ciudad de hoscas, altas, sombrías torres, las fortalezas de las grandes familias.

Los romanos, tras la altanera respuesta que dio a sus embajadores en sutri, le habían cerrado las puertas y vigilaban en armas desde sus fortificaciones. El rey de romanos no pudo entrar en la ciudad de la que había sido elegido soberano por una asamblea de nobles alemanes.

El ejercito imperial llegó a roma sobre el 18 de junio, y ese año Federico ciñó la corona imperial de san pedro. La ceremonia fue efectuada con precipitación. De buena mañana Federico, desmontó del caballo y antes de entrar en la gran iglesia juró que sería fiel defensor de la iglesia de Roma. Después tomó de manos del Papa los símbolos del poder imperial.

Evidentemente Federico las conocía, o por lo menos las consentía. La costumbre de la unión regia fue inaugurada en el siglo VIII para dar un soporte carismático a la coronación usurpatoria de los pipinos en lugar de los merovingios.

Federico concedía mucha importancia a lo que los teóricos del tiempo llamaban momen imperii, la dignidad imperial; y como fiel cristiano, y sobre todo como hombre de su tiempo, no podía dejar de valorar la importancia de una ceremonia de coronación.

La breve ceremonia de san pedro se dirigía principalmente contra el senado, aunque es posible que Federico infravalorara este aspecto de la cuestión.

Puede ser que , para afianzar el ligamen entre el emperador y el vicario del príncipe de los apóstoles, se introdujera justamente con Federico una costumbre nueva que se consolidaría bajo Enrique IV, su hijo y sucesor en el trono imperial: aquella según la cual al emperador se le atribuía la dignidad canónigo de San Pedro.

Por otro lado, la comuna no odiaba tanto a Federico como al Papa Adriano. En la tarde del 18 de junio, mientras el pontífice y el emperador festejaban la coronación, los hombres parapetados por otro lado el Tíver organizaron una rápida escaramuza, penetraron en la ciudad, mataron a algún soldado imperial, asaltaron algunos prelados. Federico interrumpió el banquete y pasó a un duro contraataque. Los romanos fueron rechazados y muchos de ellos cayeron muertos en el tiver, mientras que otros fueron hechos prisioneros.

Mas ésta era, con toda evidencia, una miserable victoria sobre su pueblo.

Las fuentes militares, tratan de presentar el acto militar del 18 como un triunfo, y acusan a los romanos de haber obrado corrompidos por el oro siliciano.

Federico había recibido la espada del defensor del eclesial, pero a sus limitadas fuerzas les había costado repeler el tumulto y tanto el emperador como el Papa abandonaron Roma a toda prisa.

Adriano y Federico, unánimes, tomarían la ruta del norte en dirección a Sabina.

Entonces Alnardo fue entregado al verdugo y, su ejecución, suena a una rabiosa venganza. Mas tarde se dijo que Federico se había disgustado por la ejecución.

A finales de ese mes, en dirección a la costa adriática acaeció un nuevo y grave hecho de guerra.

El emperador había acampado cerca de las fuentes del clitumno, se encontraba en las inmediaciones de spoleto, un ducado considerado la llave del control de Italia central. Pedía que la ciudad le entregase el fondrum, el impuesto que se le debía a título de hospitalidad para él y para sus tropas durante la estancia en ese territorio. Contemplaban desde el valle su ciudad elevada y enrocada alrededor de las memorias romanas y de las iglesias, encerrada dentro de las antiguas murallas, en el interior de ese recinto había nacido el movimiento comunal, también allí como en otros lugares el vació de poder creado por varios decenios de ausentismo de los reyes alemanes había sido colmado por las fuerzas locales.

Los espoletanos aceptaron pagar el impuesto, pero luego debieron surgir problemas o cantidad del pago, que según las fuentes alemanas se efectuó en moneda falsa. Pero lo más grave era que los habitantes de spoleto habían capturado y retenían como rehén a uno de los más grandes señores feudales de tuscia.

De todos modos, los espoletanos, sin duda querían tratar con el emperador, pero, aún no había entendido conque tipo de personaje se enfrentaban. Quizás habían pensado que tener rehén fuese una carte ventajosa, se dieron cuenta demasiado tarde de todo lo contrario.

El venerable domo de la ciudad se derrumbó en llamas; gran parte de la población fue pasada por las armas.

Federico, se vanagloriaba de esa empresa: así se trataba de los rebeldes al imperio.

Una vez terminada la embriaguez del saqueo, apagados los fuegos de los vivaques, hubo que seguir hacia el norte.

El ejercito del emperador llegó así a ancora, cremallera Italia-central entre los dos imperios, entre oriente y occidente. Allí Federico tuvo un encuentro con los embajadores del basileus Manuel, que jugaba sobre otros dos tableros, el de las relaciones con el Papa, con el que trataba la posibilidad del fin del cisma entre la iglesia latina y la griega; y el de los varones de Italia meridional rebeldes al rey Guillermo, a los que ofrecía su apoyo no sólo militar , sino también como señor por derecho a estas tierras-jurídico.

Desde las tierras llegaban rebosantes noticias de las victorias de las fuerzas conjuntas de los Bizantinos y de las fuerzas rebeldes. Federico quizás intentó entonces, una vez mas, convencer a los suyos de que hubiese sido suficiente con el acto de presencia en Apulia para salvar las relaciones diplomáticas con Bizancio y para impedir que la posible expulsión del rey Normando revertiese solo en ventaja de basileus.

En la primera mitad de septiembre Federico estaba ya en territorio Alemán. Le esperaban muchas cuestiones, la primera de todas la disputa entre Enrique el león y la segunda entre enrique jasomirgott, que resolvió de manera brillante asignando el ducado de Baviera al primero y creando el ducado de Asturias para el segundo. Sabemos también que abandonó la carta diplomática del matrimonio con una princesa griega para jugar en cambio una burgundo-alemana, uniéndose con la condesa Beatriz.

Wibaldo de stavelot, a su regreso de Bizancio en 1156, encontraba por tanto, una situación muy diferente de la que había dejado el año anterior: el matrimonio burgundo de Federico constituía una causa objetiva de distanciamiento diplomático respecto al basileus, y de hecho el emperador daba claros indicios de quererse apartar de una alianza que corría el peligro de no proporcionarle ninguna ventaja en Italia meridional y que le alejaba cada vez más de Papa.

Con el acuerdo Guillermo le dio la vuelta a la situación precedente, al recibir una legimitación que la reforzaba frente a la aristocracia y ofreció al pontífice lo que el emperador no podía garantizarle una constante defensa y un apoyo seguro contra la comuna de Roma.

Entretanto Federico regresaba a Alemania glorioso por las dos coronas ceñidas en Italia, la itálica y la imperial. Había aprendido a temerle, pero de aquí ha hacerse obedecer el camino era muy largo.

Federico, al salir de esa Italia daba la espalda también a la alianza con el Papa entretanto se encaminaba a la ruptura con el emperador bizantino, que cada vez mostraba mas claramente sus propósitos neojustinianeos de penetración de su poder en Occidente.

QUOD PRINCIPI PLACUIT, LEGIS HABET VIGOREM.

Enrique poderoso con la posesión de todos esos territorios que le convertían en el más grande y poderoso señor de Francia, él se proponía sus derechos de nieto de un rey de Inglaterra y descendiente de Guillermo el Conquistador. Era el rey más poderoso de occidente pero a pesar de ello también tenia sus razones de inquietud: primero, la legitimidad, y luego que el rey de Francia no le perdonaría nunca el haberle sustituido. Por eso se apoyo en la persona de Federico I y refiriéndose a el en términos que suenan casi a obsequio formal.

Cuando la misiva del rey de Inglaterra llega al destinatario, se iban perfeccionando una serie de raras intentes con el duque ladislao de bohemia a quien Federico permitía ceñir, en determinados días festivos, la corona real. Pero a fines del siglo Bohemia se convertía oficialmente en reino. La concesión de la corona no preveía en absoluto un alejamiento de Bohemia del universo Romano-germánico: por el contrario, era un gesto con el que el emperador quería subrayar su función como rex regum, y por esa razón la carta de Enrique de Inglaterra le resultaba tan favorable para su política actual. Y con el mismo espíritu se llevaba a cabo, una gran expedición polaca. Polonia había intentad redimirse de la hegemonía alemana pero el giro imperial de la política federiciana hacia aun más inaceptable, ese intento que e todos los modos hubiese sido difícilmente tolerados.

Un significado particular adquiere la presencia de la delegación griega, a pesar de de la irritación que le provocaba el comportamiento invasor de los legados griegos, Federico sabia que no podía romper con el imperio Bizantino, del mismo modo que no lo podía hacer con el papado. La perspectiva de una alianza greco-alemana bendecida por el pontífice había motivado tiempo atrás la diplomacia del abad de Corvey.

Pero con el tiempo las relacione entre el emperador y el papado se habia calentado y había una tensión existente desde Grecia hasta todo el imperio. Ello provocó que el emperador mandase tropas al norte de Italia a conquistar unnas tierras para demostrar que el emperador esta por encima de todo eso, pero la muerte de Anselmo de havelberd y la desapación de Otón provoco que cambiara el panorama hacia un intento de armonía entre el imperio y el papado.

En este siglo XII ha sido inventado la parte intelectual, y con el se ha inventado su integración, su organicidad respecto al poder. Sin embargo frente a las perentorias pretensiones federicianas de restablecer la regalia, los juristas de Bolonia dudaron, casi se echaron atrás. Precisamente como buenos conocedores del derecho imperial antiguo, son concientes de que las ciudades no podrán aceptar nunca en serio una cosa que en realidad no es ni siquiera la restauración de viejas costumbres, sino una absoluta innovación. Las comunas italianas nacieron y se desarrollaron durante el vació de poder del regio.

Por lo que respecta a los feudatarios presentes, éstos reconocen en el soberano germánico uno de ellos frente a las cada día más invasoras ciudades, y además han perdido en muchos casos el usufructo de los regalía por culpa de las comunas, por lo que en roncalia tienen ya poco que perder.

Definir la política de Federico como absolutista es un sin sentido. Lo que más le interesaba, en primer lugar, reivindicar para el imperio el monopolio del poder público, por supuesto este poder podía seguir siendo en cada uno de los señores, pero con la condición de que se conociese sin ambigüedades y sin confusiones que el soberano era su fuente.

En este plano, la regalia eran todos los derechos y poderes sobre la carreteras, sobre las vías de agua, sobre la moneda, sobre los bienes vacantes que podían ser gestionados por las diversas fuerzas, pero que seguían siendo dependientes del rey, que era quien originariamente los concedía: Por tanto, eran revocables por su parte en cualquier momento. Debe quedar claro que Federico no tenía ninguna intención de gobernar directamente la regalia , aunque hubiese querido no hubiese tenido, burocráticamente hablando, ni las fuerzas ni los instrumentos. Por otro lado, la política militar estaba determinando, una necesidad tal de liquido que sumas de este tipo estaban lejos de constituir una base suficiente. Su discurso político de roncaglia se articula sobre dos puntos: 1)- reivindicar todos los derechos que las leyes naturales diesen al soberano, 2)- impedir la formación de coaliciones feudales o ciudadanas o feudo-ciudadanas. A Federico no era el dinero lo que más le interesaba.

No podemos decir que roncaglia fuera un sueño, en todo caso era un punto de salido que el soberano cogió erróneamente como un punto de llegada. Ahora al pronunciar una ley igual para todos, establecía las premisas para acabar con esas rivalidades, al prohibir todas las alianzas entre los nobles y los ciudadanos y al imponerse como su único Interlocutor se señalaba como su rival común.

Resumiendo, el princeps pacis había establecido en el reino una paz igual para todas las ciudades, más sin duda a sus ojos había ciudades mas iguales que otras.

Poco después de que roncaglia había empezado a abrirse camino, la conciencia de Federico era temible como enemigo pero también incomodo como aliado. Tras una navidad en alba, a primeros de enero de 1159 Federico se encontraba en Turín, triunfante acogido por el obispo. Gracias al favor imperial el prelado se convertía en señor de la ciudad, poco después el soberano reconocía la comuna asti, a cuyo cargo dejo a tres ciudadanos escogidos por el mismo. Entretanto, Reinaldo se dirigía con Otón al difícil encuentro con los milaneses, ya irritados por la política de cerco que el emperador llevaba a cabo respecto a ellos, con el pretexto de cumplir los decretos de roncaglia.

Parece ser que en el origen del tumulto que se produjo no había elementos de la clase dirigente ciudadana, sino gente del pueblo. Se trataba una vez más de las clases medias y bajas milanesas. Pudiera ser que en aquella ocasión la clase dirigente milanesa los hubiesen cogidos por sorpresa. Reinaldo se daba cuento de que el tumulto será indicio de una radicalización de la s posturas antiimperiales en Milán. Federico no perdió en absoluto la calma cuando tuvo conocimiento del incidente. Pensaba en plantear la guerra pero duraría mucho, como el de créeme que duró seis meses, y se puso el ejercito en un serio apuro hasta que en 1160 Crema se tuvo que rendir la ciudad fue destruida sin misericordia.

La clave de la situación seguía siendo dominar Milán, las cosas estaban en el mismo punto que cuando el emperador había venido un año y medio antes. Federico seguía en Italia y el Papa y el rey de Sicilia estaba preocupado por su presencia, pero el emperador seguía allí, y bajo los muros de la ciudad de Crema le llego la noticia de la muerte de el Papa ingles.

SALVE MUNDI DIMINE.

Reinaldo Dassel. Siguiendo una muy antigua tradición la de los piadosos robos de reliquias, el canciller imperial efectuaba ahora en sordina la translatio a su colonia de los restos venerables de los reyes Magos y de los mártires naborio y feliz.

¿Que significado tenia la translatio? No estamos muy bien informados sobre la importancia y la intensidad del culto a los magos en el Milán de los siglos XI y XII. Si tal culto fue en verdad importante e intenso, podría ser entendido el expolio como otro castigo para los milaneses. Hoy se duda que el culto a los mahos estuviese realmente tan desarrollado en Milán antes de que en el doscientos, lo difundieran los dominicos. Y se insiste en que se haya, en cambio, expandidos desde colonia justamente a fines del siglo XII.

Las reliquias de los mahos habrían sido descubiertas casualmente y el primer potestas imperial de Milán, enrique obispo de Lieja, las habría solicitado al emperador para su catedral. Pero lo imprevisto de su muerte le habría impedido realizar la translatio. No se reconstruirá aquella compleja vicisitud ligada a las imágenes de los magos, a su culto, a sus reliquias.

La exégesis cristiana y posteriormente la filología moderna han atormentado el secreto de los magos. La primera hizo de ellos y de los dones que ofrecieron el símbolo ora de la edad del hombre y de las dimensiones del tiempo ora de los estados del mundo estudiada para las civilizaciones indoeuropeas, ora de las tres razas de la tierra, descendientes según la Biblia de los tres hijos de Noe, a fin de poder suministrar un significado cósmico a la escena del ofrecimiento de los dones en la gruta de Belén. La segunda ha relacionado el nombre de los magos con un nombre étnico originario de media o lo ha referido al antiguo termino persa magu don, con el que se indicaba la religión zaratustra.

Los cristianos occidentales conocían a los magos mediante el texto de mateo en el que no son ni reyes ni tres, pero en el que hay una referencia precisa a su origen oriental y a sus conocimientos astrológicos. Y así, aunque mateo solo hiciese querido hacer alusión a los maguseos caldeo-mesopotámicos de sus tiempos, conocidos interpretes de cielo estrellado. Un siglo después de Federico, el veneciano marco polo volvería a encontrar, y no por casualidad, al internarse justamente en aquel oriente, a los magos y su leyenda reflejada y retejida, desde entonces en adelante, desde la tierra de los mongoles a la india. Fueran originariamente persas o indios o mas tarde mongoles o abisinios los magos habían tenido descendientes. Y su mas ilustre progenie fuera sin duda aquel misterioso rey sacerdote cristiano de extremo oriente el llamado preste Juan. Desde el inicio, por tanto, los presupuestos de la leyenda del preste Juan se soldaban con la cruzada y con la condición escatológica que esta suponía.

El Preste Juan es rex regnum: setenta y dos reyes reconocen su poder supremo. El tema del poder supremo del emperador se impone con vigor justamente en el año 1162, el año de la toma de Milán. Se convierten en sus portavoces hombres como el notario bucardo y el anónimo rimador llamado archipoeta. Buscardo exalta, con ocasión de la toma de Milán, la potencia y la gloria del emperador. Se iba perfilando la posibilidad de que Alejandro decidiera deponer a Federico y ofreciese la corona gemano-romana al basileus Bizantino, quien no ocultaba la ambición política neojustinianeade una vuelta a la unidad del imperio Romano. Para este fin el disponía de un arma especial para convencer al papa, el ofrecimiento de la resolución del cisma.

Buscardo pretendía mostrar a Federico como el único rey cristiano, contra quien podían congregarse únicamente los enemigos de la fe.

El gobierno efectivo del orbe terráqueo tampoco se sometía a discusión, su primacía universal consistía en su dignidad, en el papel de fiador de paz y justicia, en su oficio providencialmente dispuesto. La tensión de los dos emperadores no puede no puede hacerse derivar de la política de Manuel hacia Alejandro III y las comunas Italianas, o de las miras de Federico sobre el reino de Sicilia, sobre el del mediterráneo. Brotaba de la profunda conciencia, de un papel conceptualmente universalista al cual ninguno de los dos, podía renunciar. Esta visión cósmica y cristiana del poder imperial podía apoyarse en el derecho romano, pero deriva más bien del universalismo propio de la concepción carolingia y otoniana de la monarquía sagrada. Era el soberano del fin del mundo, el choque cósmico se respiraba en el aire del XII, así se interpretaba la lucha entre Cristiandad e Islam.

Propósitos de castigo y venganza, declaraciones de magnanimidad y justicia: el emperador de Ludus de anticristo se parece en todo a Federico, el cual, intentaba imponer su pontífice y se ilusionaba creyendo haber vencido la resistencia lombarda, una propaganda vertiginosa, le proyectaba al centro de un ideario político-teológico en el que se le exaltaba.

La situación de Italia central se hacia cada vez más precaria para la caza Suaba, el papa Alejandro III espiaba el momento apropiado para su retorno a la ciudad de la que era obispo. Todo el alto clero de Begoña había desertado de la causa de Pascual III.

En abril de 1165 el rey de Inglaterra se encontró en ruan con Reinaldo de Dassel, al que el emperador continuaba confirmando importantes encargos, y se estableció un acuerdo por el cual Enrique se comprometía a reconocer a Pascual III. Federico renunciaba a retroceder de la línea dura aconsejada por Reinaldo. La improvisada y repentina del partidismo del rey de Inglaterra, tiene toda la apariencia de una estratagema aplicada por Reinaldo para recuperar el terreno político perdido y obligar todavía al soberano, por lo menos en lo relativo a política eclesiástica.

En el año 1165 marca el cenit de la tensión ideológica-propagandista de Federico I, pero marca también, con el regreso de Alejandro III a Roma, el inicio de un periodo de grandes dificultades. La decisión de la dieta de Wurzburgo, con la obligación del juramento de fidelidad a Pascual III, había generado contradicciones, reticencias y ambigüedades que hubiera sido políticamente sabio dejar de lado.

Una fuerte coalición venía perfilándose encontra de Enrique: en ella participaban Conrado, conde palatino del Rin, Federico duque de Bohemia. y mas grave aunque menos segura era la noticia, difundida en los inicios de 1166, de una conjura entre el mismo emperador tramada por personajes como los arzobispos de tréveris, magdeburgo y Salzburgo, el mismo duque de Suabia y los duques de güelfo VI y Bertoldo de zähringen. Federico se desplazaba continuamente, preside dietas, administra justicia, resuelve litigios. En Italia. Allí entre marzo y abril, Alejandro III ha elegido obispo para una ciudad que ya no existe, Milán.

Se perfila el peligro de Manuel no sólo apoye a las ciudades septentrionales rebeldes, no solo se alíe con Guillermo de Silicia, sino que hasta proponga al papa que le reconozca como único emperador cristiano. Hay que darse prisa, hay que volver a imponer la autoridad imperial en lombardía.

<<A LANCIA E SPADA IL BARBARROSSA IN CAMPO>>

El epíteto “Barbarroja” no había sido utilizado antes del doscientos: pero se reempataba al siglo anterior y era lógicamente de origen italiano. Había venido a Italia para colocar a pascual III en Roma, eliminar el peligro de una cabeza de puente Bizantina en ancora, donde Manuel había colocado una guarnición.

Cerca de Roma, tuvo lugar un encuentro memorable entre los imperiales y los romanos que habían salido de su ciudad para doblegar a tuscolo, fiel a Pascual. Es una extraordinaria victoria imperial, puesto que parece ser que la proporción de fuerzas era de diez a uno a favor de los romanos. Apenas el emperador hubo nombrado Lombardía, explotó la revuelta.

El emperador se acercaba a marchas forzadas; Las llamadas desesperas al rey de Silicia, el único que hubiese podido socorrerle, quedaban sin respuesta. La ciudad leónica fue expugnada y durante el asalto se incendió la pequeña iglesia de Santa María in turri, adyacente a san pedro, llegando el fuego a rozar la venerable basílica. El papa Alejandro se salvó por los pelos y se refugió en la gran fortaleza de los frangipane. En el coliseo, vencedor, Federico sabia perfectamente que su victoria no tenía sentido si con ella no se encontraba solución al cisma.

Jugó a fondo el papel del triunfador generoso y propuso un bis del concilio de Pavía de 1160: un nuevo tribunal eclesiástico al que deberían someterse tanto Alejandro como Pascual y que elegiría libremente al papa legítimo. Federico tenía la ventaja de la fuerza, Alejandro contaba con el apoyo de la mayor parte de la iglesia. Conducía las negociaciones por parte papal un gran noble: Conrado de Wittelsbach arzobispo de Maguncia que el emperador había expulsado de la sede arquiepiscopal para castigarlo por su fidelidad a Bandinelli, le elevó a cardenal. Con Federico se encontraba el hermano de Conrado, Otón. Gracias al rechazo de Alejandro, la propaganda imperial pudo anunciar con amargo triunfo a los romanos, que la paz no era posible sólo porque al soberbio Rolando le importaba más su mitra que la unidad de la iglesia.

Los vencedores cantaron el 29 de julio el te deum en la basílica de San Pedro. Federico podía celebrar su triunfo sobre la ciudad y el mundo, como patricio romano e invistió las insignias. Su papa pascual fue solemnemente elevado al trono de San Pedro. El 1º de agosto este pudo renovar con toda solemnidad la ceremonia de la coronación de Federico. A diferencia de 1155, Beatriz también coronada. Era el triunfo.

Una tormenta veraniega, la antigua fiebre que mata sin razón aparente, mueren los obispos del imperio, los grandes feudatarios, los valerosos guerreros. La tormenta y la epidemia son siempre signos de la ira de Dios. En torno a Federico reinan ahora el desconcierto y el terror.

La muerte colectiva al día siguiente de la victoria, es una señal.

Federico no se desanima: si tiene dudas, si alberga algún temor, los mantiene cerrados en su corazón. Juan de Vico prefecto de Roma y estipula con los romanos un acuerdo que incluye la necesidad de que estos le juren fidelidad.

Reina, por pocos días, sobre su ciudad. Pero el 6 de agosto tuvo que poner fin a su permanencia en Roma.

El ejercito imperial levantó las tiendas llevándose con él al papa Pascual, ya que se sabía perfectamente que no se podría mantenerse solo en Roma. Se le dejó nuevamente en Viterbo, y Federico se dirigió hacia el norte como un derrotado, no tenía ya prácticamente ejército. Muchas ciudades de lombardia habían expulsado a los rectores imperiales, se habían negado a cumplir sus obligaciones feudales y habían llamado a los obispos partidarios de Alejandro III.

Federico aceptó la confrontación: las ciudades que tenía en su contra eran, para el, enemigas en doble sentido, como rebeldes y como cismáticas. Con el ejército reforzado sometió inmediatamente a correrías y saqueos el milanesado, siendo rápido y validamente contestado por loditanos, brescianos, bergamascos, cremoneses y parmesanos. Los milaneses le obligan a encerrarse en pavía y le asedian. Los Lombardos debieron de creer que lo tenían ya en sus manos y que bastaba con un apretón final. Había que demostrarle que había perdido definitivamente, su única alternativa era aceptar que las relaciones entre el imperio y las ciudades volviesen a ser como en los tiempos de Enrique V.

El 1º de diciembre de 1167, los representantes de dieciséis ciudades, establecieron unirse en una confederación Lombarda, estaban: Venecia, Verona, Padua, Vicenza, Treviso, cremona, vergamo, Brescia, Milán, Lodi, Parma, piacenza, Mantua, Ferrara, Bolonia y módena. Federico abandonó a escondida Pavía, con cuya fidelidad no contaba ya demasiado.

La confederación Lombarda se iba reforzando y, nombraba sus propias instituciones.

Cada ciudad elegía un rector para la confederación las reuniones eran intermitentes se constituían en tribunal para dirimir los litigios surgidos entre los participantes en la confederación. Al finalizar el invierno el emperador se decidió a enfrentarse a los Alves, entretanto Felipe de heinsberg, sucesor de Reinaldo de dassel como arzobispo de colonia, había colocado en roma a pascual III, e Italia central y toscana parecían aun en general, subordinadas a Federico. Pero Alejandro recibía continuamente mensajeros en Benevento y conspiraba con las comunas lombardas, con el rey de sicilia, con Venecia, con el basileus Manuel. Federico había dado un cauto paso hacia Alejandro, para eludir el juramento ue el mismo había hecho en Wurzburgo en 1165: mas en vano. No le quedaba mas remedio que llegar a Alemania ni siquiera esto parecía cosa fácil. Desde el mes de marzo de 1168 hasta el mes de septiembre de 1174 Federico no volvió a poner un pie en Italia. Mas las cuestiones alemanas eran importantes, y las había dejado demasiado tiempo de lado a favor de las italianas Era necesario resolverlas antes de volver a Italia y saldar las cuentas con liga, porque Federico quería saldarlas. Empezó convocando una serie de dietas entre Bamberg y Wurzburgo, en las que liquido algunas cuestiones fundamentales. Seguro de esta reorganización de un reino, que por el momento parecía pacificado, el 24 de junio de 1169 Federico hacia designar por la dieta s su segundogénito enrique, de cuatro años, rey de romanos, y el 5 de agosto le hacia coronar en Aquisgran: la coronación del heredero designado era una practica habitual bizantina, pero en occidente el ultimo caso se remonta a dos siglos antes, se desconocen las razones por las que se descarto al primogénito Federico. Pascual III había muerto, en septiembre de1168, y la posición del nuevo papa imperial, Juan, abadf de strumi, que había asumido el nombre de Calixto II, no parecía muy fuerte. Los prelados que se pronunciaban a favor de Alejandro aumentaban cada DIA en numero y prestigio. La atención del emperador se iba centrando cada vez mas en enrique el león continuaba comportándose como soberano prácticamente independiente de sus ducados en como soberano practicamtne independiente de sus ducados, en los que estaba tanto mas seguro desde que en 1170 había desaparecido su rival Alberto el oso margrave de Brandenburgo. Enrique ostentaba el poder, el decoro, la magnificencia de un rey. Y era real también su política exterior por supuesto en sintonía con la del emperador, pero marcada por una personalísima huella. El hecho de que fuese yerno de enrique de Inglaterra le confería un inmenso prestigio, de tal calibre que le hacia ser ponderado en cualquier momento un valioso aliado, su influencia sobre Dinamarca aumentaba su prestigio, sus relaciones con Alejandro no eran malas, no le reconocía como papa,.

Federico estaba pensando en un nuevo descenso a Italia. Intentaba entretanto establecer relaciones con Hungría y concedía la investidura del ducado de bohemia al hijo de sobieslao. Una vez solucionadas las cuestiones alemanas y orientales el soberano se dispuso a descender a Italia. En mayo de1174 tuvo un nuevo coloquio con enrique el león en ratisbona: sabia que la nueva campaña iba a ser dura, y por ello le hubiese gustado poder contar con el apoyo de su primo, y quizás prefería tenerlo a la vista que saberlo en Alemania de nuevo incontrolable. Pero enrique no tomo parte en la nueva empresa.

En este quino descenso a Italia, en otoño de 1174 Federico iba a encontrar muchas cosas cambiadas respecto a seis años antes que había pasado. Milán no solo había resurgido de sus ruinas, sino que había asumido de nuevo su papel hegemónico en toda Italia septentrional ganándose el leadership de una liga lombarda que se había convertido en un organismo colosal el prestigio del papa Alejandro III se había hecho universal, has el punto de que mantener el cisma sonaba caso ridículo, la influencia del rey de cecilia y del emperador de Constantinopla había crecido y las relaciones de ambos con el papa y las comunas lombardas se habían reforzado aún mas. La fuga de Federico de Italia en marzo de 1168, había dejado a sus enemigos en un estado eufórico y con la convicción de que debían aprovechas la ocasión. Los lombardos no tenían ninguna intención de dar marcha atrás la liga se dotase de un sello propio, es una prueba clara de su voluntad de sustituir al imperio como autoridad publica.

Las adhesiones habían aumentado hasta incluir todos los centros principales de las que son para nosotros las regiones de piamente, liguria, beneto, emilia-romana, incluyendo las ciudades que como como o pavía tenían a sus espaldas una tradición imperial consolidada pero que fueron inducidas o incluso obligadas a unirse a la societas para no sufrir el aislamiento y la presión militar de las otras llegaron a treinta y cinco. A ella tuvieron también quisieran o no, que unirse los feudatarios. La liga tenia tres puntos débiles que estaba concebida para guerra y no para la paz para función adecuadamente precisaba de un enemigo común sin el que hubiese languidecido rápidamente el segundo lugar era el resultado de un converger de intereses diferentes y de fuerzas desiguales, que por era fatalmente candidata al nacimiento de rivalidades internas y la constitución de hegemonías no gratas en la misma medida a todos sus miembros por ultimo, existía una cierta confusión entre los poderes de los rectores de la liga y las prerrogativas de los dirigentes de cada una de la comunas.

Federico se daba cuenta de que su papel en el cisma se estaba volviendo insostenible y buscaba un pretexto para poder salirse honorablemente jugo diplomáticamente que involucraba a varias potencias cristianas y cuyo fin ultimo era sin duda por punto final al estancamiento al que la permanencia de los pontífices había llevada a la iglesia. Se pensó que quizás los dos abades de citeaux figuras autorizadas de la cristiandad alejandrina, pudieran interponer sus nuevos oficios para pacificar a Federico y Alejandro. De hecho, en marzo Alejandro había fijado el encuentro. Se dijo que el objetivo final de la embajada era, por parte de Federico, inducirá Alejandro a coronar emperador a su hijo enrique a cambio, este le reconocería como Papa verdadero y el cisma concluiría sin necedad de que Federico renegase del juramento de Wurzburgo. El reconocimiento pontificio significaría seguridad en la sucesión al trono la casa suaba seguiría siendo su dueña. Las negociaciones fracasaron, el Papa Alejandro había escondido a los lombardos la bula, ordenaba cortar las rutas comerciales entre toscana y lombardía, si los toscanos no se adherían a la liga, y combinaba excomunión e interdicción contra aquellas ciudades que hubiesen tramado en su contra. Alejandro no tenía evidentemente la intención de romper del todo con Federico. Al confirmar su excomunión confirmaba también que rehusaba deponerlo. Federico no descuidaba por su parte seguir negociando.

La hija de Federico sería ofrecida como esposa al rey de Francia. Alejandro escribiría rápidamente a Fluís para obstaculizar esa posible unión, cuya finalidad era aislar no tanto y no sólo al papa, sino mas bien a la liga.

Federico había decidido acabar con todos los titubeos y había empezado enviando a toscana a cristian de magancia para preparar su descenso e impedir nuevas afirmaciones de la liga en aquella región, como había auspiciado el Papa.

En septiembre de 1174, Federico bajaba a Italia. Había tomado la ruta de Suabia, Borgoña y Moncenisio: como era un feroz ritual mágico devénganla, volvía por la misma ruta que había tenido que recorrer perseguido y disfrazado en marzo de 1168.

Los confederados se declaraban dispuestos a pagar al imperio ciertos impuestos, más querían de este el derecho de disponer de regalía.

El imperio estaba dispuesto a ceder en muchos puntos incluso esenciales con las ciudades, no aflojaba en la cuestión eclesiástica y en todo lo que podía causar algún perjuicio al prestigio del imperio. Y la misma existencia de Alejandría era para el una afrenta intolerable. Por otro lado, la alianza con el papa y el mantenimiento de Alejandría eran los dos puntos moralmente decisivos de la liga. Ésta peor tanto no aceptó el arbitrio de los cónsules de cremona y abandonó las negociaciones.

Rechazado el apoyo de León, no le quedaba más que contar con lo que Alemania podían recoger la emperatriz y los vasallos fieles y estrechar las relaciones con los aliados italianos. También la liga se estaba preparando. En mayo habían llegado ya los refuerzos alemanes. Es improbable que una de las dos partes buscaba la batalla. Federico sabía bien que estaba en condiciones de inferioridad numérica y táctica, la gente de la liga voluntad defensiva. Por otro lado los confederativos tenían un ejercito en el que abundaban los soldados de a pié, útiles para la defensa de castillos y de ciudades, y no para las batallas campales. El 26 de mayo de 1176, entre Ticino y Olona , en la carretera de Pavía, los caballeros de la vanguardia de ambos ejércitos se encontraron y los imperiales, aunque absolutamente inferiores en número dispersaron a los enemigos y los pusieron en fuga. La persecución de los fugitivos se detuvo ante el espeso de las lanzas de los soldados de a pie: los caballeros de la liga pudieron de este modo contraatacar.

La liga era sin duda más fuerte que Federico: las fuerzas a caballo mas menos estaban compensadas, las mas comunas lombardas podían contar con unos 4.000 soldados a pie. El mismo Federico que , que combatía en medio de la reyerta, junto a su desandarte desapareció tragado por las oleadas de la batalla y fue dado por muerto. Federico se había escondido con unos pocos compañeros, ocultándose a los vencedores. Cuando llegó a Pavía por caminos secundarios y poco transitados, la emperatriz se había vestido ya de luto. Estaba vencido, cansado, sin ejercito. Pero estaba vivo y bastaba con esta noticia que se esparciese para rematar a la liga una parte de los frutos de la victoria. Federico quería venganza, la llamaba justicia. Y el derecho romano le daba la razón.

IN VIRGA FERREA.

En 1175 las negociaciones de montebello habían fracasado en parte porque las comunas no habían aceptado la propuesta del emperador que tendía a alejarlos de la alianza con el Papa. Federico se daba cuenta de que no era imposible e que fuese el papa quien abandonase a las comunas.

Se partía de dos presupuestos: Alejandro, deseaba cerrar lo antes posible la cuestión del cisma. Además, entre los inerrantes del cisma empezaban a correr tensiones y resentimientos que hacían presagiar una cercana crisis de la confederación.

La noticia de la derrota del basileus llegó rápidamente a Europa occidental. El papa ya cansado y a las respuestas de la vejez prudencia respecto al emperador. Francia e Inglaterra estaban ya de nuevo en guerra, y de tierra santa no llegaba ya noticias tranquilizadoras. Entretanto en el sur de Francia, la llanura padana, toscana `pagaban, la vuelta de la iglesia a la pureza de los orígenes y difundían un credo nuevo.

Federico se comprometía a reconocer a Alejandro III como único y legítimo papa iba a devolver al legítimo pontífice regalía y las posesiones del llamado patrimonio de san pedro que así como el gobierno de roma .

Una cláusula del secreta de4l acuerdo establecía que, si el esmerador no pudiera establecerse con la liga, el papa y el emperador tomarían unilateralmente todas las decisiones pendientes mediante el nombramiento de un colegio arbitral. Alejandro III procedía en su táctica de distanciamiento de las columnas de la liga.

El acuerdo entre la liga y el pontífice, ganador del plano pontífice y militar, se mostraba engañoso con el diplomático. Habrían ganado la guerra, pero ahora corrían el riesgo de perder la paz. El emperador trabajaba sutilmente, continuamente para ensanchar las grietas en la confederación contraria. La propuesta de un nuevo concilio que los pactos de Anagni no le habían satisfecho de l todo, y por ello intentaba ahora, por un lado, intimidar a Alejandro, y por otro profundizar el desacuerdo entre éste y las comunas lombardas. Pero la idea fue abandonada.

No quedaba otro camino que llegar lo mas pronto a una paz definitiva con el Papa.
Federico era evidente de que no tenía intención de estipular con el Papa un acuerdo que incluyese a las comunas lombardas, y de echo provocaba a la liga con amenazas y con pretensiones y cortó por lo santo: también a el le interesaba hacer la paz con el emperador y entrar, con su apoyo, en Roma; propuso, por tanto, que el rey de silicia y las comunas aceptasen de momento una tregua con el imperio, dejando para más tarde los problemas mas complejos. El delegado silucolombardo aceptó las comunas d la liga, de nuevo aisladas, no pudieron oponer resistencia alguna.

El emperador aceptó estipular en chioggia, el 21 de julio, una tregua de 15 años con Guillermo II al que por fin reconocía como rey de Silicia y otra de eis con las comunas lombardas. Federico aceptaba reconocer a Alejandro como Papa verdadero, y a cambio era absuelto de la excomunión ; a Calixto III, obviamente depuesto, le era reconocido el derecho a gobernar una abadía; los obispos excismáticos, tanto en Italia Como en Alemania, recibirían un tratamiento adecuado caso por caso y gran parte de ellos conservarían el cargo previo reconocimiento del error cometido.por ultimo se anunciaba un futuro concilio ecuménico en que la vida de la iglesia iba a ser organizada.

La ceremonia que se celebró entonces quedaría grabado largo tiempo en la historia de occidente. Los dos viejos antagonistas estaban ambos conmovidos hasta las lagrimas. El emperador se postró y el anciano pontífice se apresuró a levantarle y abrazarle, dándole el beso de la paz mientras al rededor de ellos se levantaba triunfal el canto del te deum. Al final de la ceremonia el pontífice a penas pudo contener al emperador, que a toda costa quería prestarle oficio del estribo. Veintidós años antes, la negociativa a cumplir este gesto había llevado al papado y al imperio al borde de la ruptura: pero el suabo había cambiado. Y sobre todo habían cambiado los tiempos.

El 1 de agosto, ratificando solemnimete la paz con el papa y al tregua con el rey de silicia y con las comunas. La diplomacia bizantina estaba constantemente intrigando para impedir que el rey siliciano ganade una hegemonía real sobre los potentados musulmanes. Alejandro III había manifestado en múltiples ocasiones su deseo de organizar una nueva cruzada y de los que venecianos odiaban al basileus.. en la otra paz de Venecia se delineaban ya las condiciones espirituales políticas y impulsarían la tercera y la cuarta cruzada.

Con las cruzadas llegó la polémica de que paete es la que manda sobre las demás y en este punto se impuso el emperador Federico que poco a poco se fue imponiendo a las demás.

Al final del siglo XII Federico era ya el dueño de todo el imperio, y aparecía rodeado de gloria, dulce, y terrible como el señor del Apocalipsis que gobernaba sobre los pueblos “in virga ferrea” , con centro de hierro.

HACIA LA CASA DEL PADRE

La monarquía medieval es una institución itinerante, lo reyes del medievo no tienen una capital al estilo antiguo.

Cuando en Jerusalén se cambio de rey la cruzada era vencida y capturada aunque luego saladino las dejo ir. Aunque luego Conrado llevo a cabo otra, y llamo para que le ayudasen a todos los aliados.

La marcha a través de los Balcanes había sido demasiado lenta, y Federico sabia perfectamente que el invierno Anatolio es muy duro. Pero el 10 de junio de 1190, domingo, y no se sabe con seguridad como sucedió, si el caballo llevó al rey al agua o Federico creía poder cruzar ese rió, su dueño de avanzada edad, cansado por el viaje, y pesado por las armas, pudo ser que muriera ahogado. Con él se fue un mito en la historia.

Lo que para la cristiandad era otra dura prueba para los musulmanes era un milagro de Ala. el mando de la cruzada la cogió su hijo Federico de Suabia, que lo hizo lo mejor que pudo pero los cruzados solo eran gente desorbitada y iban aprovechando cualquier ocasión para desertar. Y de ese modo acabo la última cruzada con la muerte del rey mas grande de la edad media y del imperio Alemán.

ER IST NIEMALS GESTORBEN.

La cruzada de Federico hizo acallar a muchos que decían que él iba a acabar con el mundo y con la cruzada esas voces callaron. Pero con el tiempo y después de Federico II se empezaron a olvidar del mito de Barbaroja.

Pero cuando en el romanticismo se empieza a mirar a esa oscura época y empiezan a nacer los nacionalismos, se comienza a ver a Federico, Barbaroja, como el primero que hizo de la nación alemana un imperio y quizás seguir haciéndolo más grande pero la muerte se llevo unos sueños un poco cansados.

De Barbaroja se han echo muchos libros , cuentos, hipótesis y se han escrito cosas de todo tipo. Pódenos partir de que es el primer rey que hace el intento de agrandar el imperio germano-romano, y Alemania en definitiva. Con Federico comienza este libro y con él va acabar, este libro y la época de esplendor del imperio Alemán.

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