Historia de la Administración

Economía. Humanidad. Intercambio de bienes y servicios. Actividades económicas. Tendencias filosóficas. Trabajo y producción

  • Enviado por: Packman
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 7 páginas

publicidad
cursos destacados
Empresas individuales en mercados de subsistencia
Empresas individuales en mercados de subsistencia
Curso guerrilla para emprender o mantener un negocio individual en mercados de subsistencia Ver más información

Como ser un TRADER PROFESIONAL. Curso AVANZADO
Como ser un TRADER PROFESIONAL. Curso AVANZADO
No hay mejor forma de aprender que al lado de EXPERTOS que ya son consistentes en el mercado. Esa es la...
Ver más información

publicidad

INTRODUCCIÓN

Hablar de economía, es hablar de la historia del hombre, debido a que de una u otra manera, esta se ha visto estrechamente relacionada con el ser humano desde los albores de la humanidad.

Todo individuo, requiere del intercambio de bienes y servicios para satisfacer sus necesidades, por lo que recurre a las diversas actividades económicas que le permitan obtener dichos satisfactores.

Por lo antes mencionado es que la economía como ciencia reviste especial interés y atención y todo aquel que pretenda adentrarse en cualquier tema de esta ciencia requiere conocer los fundamentos básicos para entender y discutir las diferentes filosofías que existen hasta hoy en día.

A continuación veremos un breve recorrido desde la época nómada del ser humano hasta la era actual.

LA VIDA NÓMADA

Por cada siglo que la humanidad lleva de sedentaria pasó 600 de nómada. La información que se posee sobre la conducta económica de las comunidades primitivas se ha obtenido mediante estudios arqueológicos, de pinturas rupestres, fósiles, y deducciones que reconstruyen su vida cotidiana y evolución. Los vestigios más antiguos de las organizaciones humanas encontrados en nuestra época nos indican la existencia de pequeñas agrupaciones nómadas, cuya vida era muy difícil y peligrosa.

Debido al atraso de sus conocimientos y aplicaciones de los mismos, su nivel de producción se reducía a la satisfacción de unas cuantas necesidades básicas, teniendo como consecuencia directa una evolución social y económica muy lenta.

La comunidad primitiva se caracterizó por una vida sexual promiscua, se practicaba la poligamia y la poliandria, en realidad la familia estaba constituida por todos los miembros del grupo, no existía la propiedad privada ni la herencia, la conducta diaria de todos los integrantes se orientaba hacia la lucha por la sobrevivencia grupal, las decisiones más importantes se tomaban en conjunto, los líderes en la caza y la guerra eran nombrados de acuerdo a sus capacidades comprobadas.

La primera gran división del trabajo aparece entre el hombre y la mujer, los hombres se adiestraban para la caza y la guerra, y la mujer era protegida para evitar la desaparición del grupo, sus labores se desarrollaban dentro de la cueva, cuidando a los animales domesticados, los ancianos y los niños, y en la recolección de frutos, y debía estar preparada para defender el patrimonio del grupo.

Las primeras relaciones de producción fueron de estrecha solidaridad entre los miembros del grupo, porque tenían como prioridad la sobrevivencia de éste, la propiedad individual estaba limitada por las necesidades colectivas, y se reducía a los utensilios domésticos, y las armas usadas en la caza y la guerra. El modo de producir de la comunidad primitiva se basaba en la propiedad colectiva sobre los medios producción, y la distribución del producto se realizaba en consideración de las necesidades personales, y de sobrevivencia grupal.

Cuando los grupos nómadas se establecían durante mucho tiempo en regiones con abundantes recursos, cerca de los bosques, ríos, lagos, y cerca de las costas, su vida cambiaba al descubrir como producir alimentos, do­mesticar animales, obtener medios de transporte, fabricar textiles, herramientas, armas, viviendas, y templos. Estos cambios representaron la primera gran revolución económica de la humanidad al permitirle abandonar la vida nómada e iniciar un proceso de vida sedentaria, caracterizado por el fortalecimien­to de la propiedad privada, que cambió radicalmente la historia de la especie, reconociendo el parentesco familiar, y la herencia.

LA VIDA SEDENTARIA Al inicio de la vida sedentaria, el aislamiento seguía imperando entre los pueblos, no había caminos porque eran independientes económicamente y no necesitaban de relaciones permanentes con sus vecinos, muchas tierras agrícolas y forestales, siguieron siendo propiedad colectiva, de uso común, y sobre esta propiedad comunal, aparecida en todas las culturas con diferentes modalidades.

Los primeros asentamientos, generalmente, procuraban estar cerca de sus medios de producción.

La vida sedentaria evolucionó las relaciones de producción, y aumentó la división del trabajo, iniciada entre el hombre y la mujer durante la vida nómada, aparecieron otras formas de propiedad que provocaron un cambio de las comunidades primitivas basadas en la propiedad comunal, o de uso común, surgiendo formas como la individual, la familiar, la de los dioses usufructuada por sacerdotes, la de los reyes, la nobleza, y los guerreros.

ESCLAVISMO

La descomposición de la comunidad primitiva condujo a la humanidad hacia una sociedad más evolucionada en cuanto a la división del trabajo y la producción, pero completamente injusta en lo social, se trata de la página más oscura de la historia humana, la esclavitud.

En las nuevas sociedades, donde la producción dependía más del trabajo esclavo, se inicia un capitalismo primitivo que en la mayoría de los casos no llega a su máximo desarrollo por las enormes contradicciones engendradas, y por las relaciones de producción esclavas. El trabajador esclavo carecía totalmente de estímulos para hacer evolucionar las técnicas de producción, mantenía más en su mente la idea de la destrucción, que de la creatividad.

En esta época, la riqueza acumulada ya no sólo sirve para la ostentación, sino para producir más riqueza, ya no se produce únicamente para la familia y el intercambio del excedente a través del trueque, ahora se produce para el mercado, sin buscar directamente la satisfacción de una necesidad primaria, sino para un consumidor desconocido, intercambiando los bienes por dinero, porque el objetivo era la obtención de un beneficio monetario que permitiera comprar cualquier bien o servicio, originándose una casta comercial de gran influencia económica y política. Uno de los mejores ejemplos de la descomposición de la comunidad primitiva, lo encontramos entre el pueblo hebreo.

LA CULTURA HEBREA

Las bases de la religión hebrea se distinguieron por atributos básicos como la justicia y la piedad, y la alianza entre la divinidad y el pueblo, por lo cual, la concentración de la riqueza, produjo la pobreza del pueblo, y la condena de los profetas a las nuevas estructuras económicas y sociales, denunciando la avaricia, y tratando de convencer a la población de regresar a las viejas costumbres que les dieron origen.

Los profetas, con una visión idealista del cambio social, describieron y denunciaron las consecuencias del nuevo orden económico, pero pensaron que el cambio en el espíritu humano era suficiente, sin percibir que los males que condenaban, estaban enraizados profundamente en las condiciones materiales de la existencia, es decir, que en la producción social realizada por los hombres éstos establecen relaciones de producción que corresponden a un nivel de desarrollo de su poder de producción, sobre las cuales aparece una superestructura que condiciona la vida social, jurídica, política, y espiritual, que nos demuestra que no es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia, sino, lo contrario, su existencia social es lo que determina su conciencia. Sólo cuando las relaciones de producción entran en conflicto con el desarrollo de las fuerzas materiales de una sociedad, sobreviene la crisis y el cambio que transforma la base económica y la superestructura social.

La solución de los profetas hebreos consistía en aceptar la ley divina, viviendo conforme a sus normas religiosas, algunos comprenden la imposibilidad del retorno al pasado y revelan terribles castigos, otros cifraron su esperanza en la llegada de un salvador que acabaría con la injusticia, por ello, el nacimiento del cristianismo representa la máxima condena a la sociedad esclavista que respondió con una intensa y permanente represión durante muchos años contra los que aceptaron las nuevas ideas religiosas, que significaban cambios económicos y sociales radicales, pero su idealización en extremo lo desvió de los problemas sociales de su tiempo, sin embargo, durante casi 2 mil años ha sido la fuente de inspiración de muchos pensadores para establecer la justicia social en este mundo.

Las diferencias sociales y la subordinación de los individuos a la religión y el Estado, hicieron que las cuestiones económicas estuvieran inevitablemente ligadas a la filosofía, la ética, la religión y el derecho.

Los temas económicos abordados por los pensadores de la sociedad esclavista se redujeron a la propiedad y el cultivo de la tierra, a la ganadería, a los méritos y deméritos de las diversas ocupaciones generadas por la intensa división del trabajo, las contradiccio­nes propiciadas por la aparición del monopolio como oposición a la competencia, la reglamentación de los precios como medio de impartición de justicia económica, el trabajo y los salarios, la pobreza, la falsificación de la moneda, los pesos y medidas, y los impuestos.

En la sociedad esclavista la riqueza o la pobreza se aceptaron sin protestas. En Asia, fiel representante del fatalismo económico, se creía que la felicidad era mayor si disminuían las necesidades, idea totalmente opuesta al pensamiento actual.

En Babilonia, el Código de Hammurabi, escrito alrededor del año 2 mil a. de C. fija las características de los salarios para artesanos, y los precios del ganado.

En China, Confucio, entre los años 551-479 a. de C., apoyó la regulación de precios por el Estado, propuso el retiro en la vejez, la igualdad y universalidad de los impuestos, y la abolición de las tarifas aduanales para facilitar el comercio entre las naciones.

LA CULTURA GRECOLATINA

Antes de que floreciera la cultura griega todo el pensamiento económico se redujo a moralizar ciertas virtudes y derechos, a exhortaciones éticas sobre algunos aspectos económicos y sociales, y a tratados sobre agronomía que ayudaban a la producción y a la administración del patrimonio familiar. La mayor parte de los pensadores griegos fueron poetas, filósofos, sacerdotes, legisladores, historiadores, y contribuyendo al desarrollo de la economía.

Sócrates es considerado como el fundador de la filosofía de lo universal y del procedimiento inductivo y definitorio, estimó a la ciencia como el saber conceptual, porque el concepto es lo que nos da el ser de las cosas, su conocimiento verdadero. El conocimiento por conceptos revela en forma impersonal y objetiva la esencia de las cosas que estudiamos.

Se afirma continuamente, en los círculos académicos, que la inmortalidad de la cultura griega no radica en sus éxitos sino en sus intentos por lograr lo que ninguna civilización había alcanzado, ya que sólo pudieran contestar algunas cuestiones que plantearon, pero el reto que heredaron a la humanidad aún es motivo de la investigación científica. Debido a la influencia griega en los pensadores posteriores, se abandonó la superstición institucional y se sembró el germen del pensamiento científico de incalculable valor para la humanidad.

La escuela de Platón representa una voluntad limpia de conocimiento, y la aspiración a una concepción racional y objetiva del mundo y de la humanidad, para él, toda la vida de los humanos debe estar regida por el pensamiento filosófico, y toda la vida moral debe ser reformada por la ciencia.

Las constantes guerras entre las ciudades-estado griegas por la hegemonía, y los conflictos internos entre la vieja clase dominante formada por aristócratas, que se decían descendientes de los dioses, con los grupos mercantiles cada vez más poderosos, y con una creciente influencia entre los campesinos y artesanos libres empobrecidos, aunada a la existencia de una enorme masa de esclavos, contribuyeron al colapso de la civilización griega. En el año 388 a. de C., el imperio macedónico de Alejandro el Magno, ya había conquistado a la Grecia clásica.

Muchos de los pensadores griegos, al igual que entre los profetas hebreos, no estuvieron de acuerdo con las nuevas características de las estructuras sociales que iban surgiendo en la evolución de las ciudades-estado, pero su éxito también fue muy relativo, porque no pudieron evitar el colapso final de aquella sociedad.

En el siglo VI a.de C., Solón, gran legislador griego, intenta combatir las peores consecuencias de las nuevas estructuras económicas, tratando de hacer posible la adaptación pacífica influida por el Estado, prohibe la esclavitud por deudas, y cancela algunas contraidas en determinadas condiciones, pero su esfuerzo por conciliar democráticamente a la caduca aristocracia con los comerciantes, campesinos y artesanos fue inútil.

Platón, decepcionado por la decadencia de la democracia, y la corrupción que imperaba en Atenas describe en La República, dando origen al socialismo utópico, al estado ideal en un plano hipotético, que daría a sus ciudadanos la felicidad, sosteniendo que sólo era posible alcanzarla en comunidad, manifiesta su desapego por la búsqueda de la riqueza, afirmando que el hombre bueno no necesita de ésta para ser feliz y virtuoso, condena la usura, y estima que es necesario limitar la riqueza para evitar males sociales, prohibe y restringe el uso de los metales preciosos, y limita a la propiedad privada en determinadas condiciones.

Para Platón el estado ideal debería dividirse en tres clases sociales; la inferior, integrada por los grupos de artesanos y campesinos, cuya virtud sería la templanza; la intermedia, constituida por los guerreros, cuya característica sería la virtud del coraje; la clase superior, integrada por los filósofos y los gobernantes administradores, cuya virtud sería la sabiduría, sin poder poseer propiedades, ni aún a su mujer e hijos, para evitar su corrupción; y finalmente se encontrarían los esclavos, que no formarían parte de ninguna clase, porque para este pensador, de origen aristocrático, la esclavitud de los no griegos era algo perfectamente natural, se trataba de instrumentos con vida, sin voluntad propia, en su sociedad ideal, no busca realmente acabar con las desigualdades sociales, sino subordinar el egoísmo natural de los humanos a los intereses del Estado.

Aristóteles, el discípulo más distinguido de Platón,

favorece la igualdad entre los ciudadanos y recomienda la intervención del poder público, y está convencido de la necesidad de limitar la propiedad privada, aconseja que el Estado intervenga en la educación de la juventud, para que ésta pueda desarrollar sus potencialidades, recomienda que todo Estado tenga una constitución que ponga las bases de su organización política. En su obra, La Política, recopila 150 constituciones de diferentes ciudades-estado griegas, y se preocupa por el origen y la evolución del Estado desde la gran familia primitiva hasta la aldea para terminar en el conjunto de aldeas autosuficientes, y las ciudades-estado.

Aristóteles no acepta plenamente la existencia de la esclavitud, pero también, al igual que su maestro, la reconoce como necesaria, utilizando a los prisioneros de guerra.

Con respecto al Estado ideal lo acepta en parte, pero no acepta plenamente la visión comunitaria de Platón, porque la desaparición de la propiedad privada despojaría a los ciudadanos de un gran estímulo, propone un uso común condicionado de la misma, en aparente contradicción. Para este pensador es un error identificar los conceptos de riqueza, dinero, y bienestar, se puede ser rico y no tener bienestar.

Aristóteles manifiesta que la forma más recomendable para establecer una economía sana debe basarse en la agricultura y no en el comercio, que para él no era una actividad natural. Había dos formas de apropiarse de riqueza; era natural cuando tomaba de la naturaleza los medios de susbsistencia con el propósito de satisfacer sus necesidades vitales; y antinatural, cuando se adquiría a través del intercambio y el uso del dinero, porque provocaba un deseo ilimitado de acumulación que generaba gran desigualdad, aunque en alguno casos le daba cierta legitimidad. También, nos explica cuestiones de la evolución de la moneda, regida por los mismos principios que influyen en todas las mercancías, cuando vale por su valor intrínseco, y de la moneda que vale por lo que representa.

Ni Sócrates ni Platón ni Aristóteles abordaron los problemas centrales de la economía ni realizaron obras sistemáticas sobre ésta, porque las cuestiones económicas estaban estrechamente vinculadas a la filosofía, la ética, la religión y el derecho, y sólo fueron abordadas en forma colateral.

Ante la decadencia de la civilización griega, surge Roma como la gran heredera de sus conocimientos, constituida inicialmente como una república próspera y poderosa, que pronto se convirtió en el más temido imperio que condujo a la sociedad esclavista hasta a su máximo nivel de desarrollo, dentro de un capitalismo aún primitivo, que se destruyó posteriormente.

El imperio romano se extendió continuamente por todo el mundo antiguo divulgando los conocimientos griegos y propios, construyendo ciudades, estadios, escuelas, caminos, fortalezas, y monumentos de sus dioses y gobernantes, todos los pueblos conquistados fueron sometidos también culturalmente, imponiéndoles costumbres, leyes, idioma, artes, y religión. Su centralismo se combinó con una adecuada descentralización que finalmente dio origen a varias naciones.

A pesar de sus importantes aportaciones a la cultura occidental, la historia romana es la historia de la conquista, de una misión militar y política, desmedida, sin límites, oscilante entre la guerra y la diplomacia, pero su pensamiento económico fue tomado de los griegos, y en esto radicó parte de su decadencia, porque cometieron los mismos errores y excesos, al basar su economía en el trabajo esclavo, el desprecio al comercio, al trabajo manual, y al desarrollo de la industria, clasificando los oficios y las profesiones como liberales y vulgares, prohibiendo estrictamente estas últimas a los ciudadanos romanos.

A diferencia de los griegos, que se preocuparon por la búsqueda de una moral especulativa como camino para encontrar la verdad, los romanos no se interesaron demasiado por una definición teórica de ideales éticos, y consideraron a los griegos como frívolos, vanos, y faltos de energía, la mayoría de los ciudadanos romanos eran incapaces de sudar en los gimnasios, tocar instrumentos musicales, y enfrascarse en complicadas búsquedas filosóficas, prefirieron considerarse como hombres prácticos, guardianes de sus costumbres, hacedores de cosas, y determinantes de hechos en su realidad cotidiana.

Así, como entre los hebreos y los griegos, se levantaron voces de protesta y de alerta sobre de decadencia social, en Roma sucedió los mismo, pero el pensamiento romano no fue capaz de lograr transformar las estructuras económicas y sociales lo suficiente como para seguir evolucionando. Uno de los filósofos más destacados, Cicerón, de origen aristocrático, es reconocido como uno de los grandes juristas de Roma, y es la figura de mayor influencia en el pensamiento romano, escribió sobre la respetabilidad de las ocupaciones, consideró a la agricultura como la actividad más digna, despreció a la industria y al comercio, sobre todo, en pequeña escala, afirmando que se engañaba a los consumidores, también escribió sobre la formación de los precios, las inconveniencias de la libertad de comercio, el dinero, la división del trabajo, defendió a la propiedad privada, y vio como natural y necesaria a la esclavitud.

Los estoicos, que despreciaban al placer y al dolor, representados por Séneca y Plinio, principalmente, estuvieron en contra de la esclavitud, apoyaron el comercio entre las naciones, condenaron la avaricia y el lujo, y todos los excesos de los gobernantes, pero finalmente, también sus críticas resultaron infructuosas para el cambio.

La principal aportación romana al mundo científico se dio en las ciencias sociales, crearon una ciencia llamada Derecho, que con el paso del tiempo se ha convertido en la base legal de los sistemas políticos actuales. De 527 a 565, d. C., se codificaron las fuentes del derecho en el, Corpus Juris Civilis, con importante información sobre las instituciones económicas del imperio romano.

Los juristas romanos como Papiniano, Paulo y Gayo, influyeron en la economía positiva con sus investigaciones sobre la esclavitud, naturaleza y significación del dinero, el interés, la población, separaron el derecho de la religión, fundaron el derecho a la propiedad con la característica de uso y destrucción, y reconocieron la inmunidad del individuo ante los actos arbitrarios del Estado.

Los agrónomos, entre los que figuraron Catón y Columela, fueron otro grupo importante de pensadores, aportaron ideas sobre la economía agrícola, criticaron la concentración de la tierra, y su alquiler, y el aumento de la fuerza de trabajo esclavo en la producción agropecuaria, sin embargo su influencia política fue muy limitada.

LA DECADENCIA DEL IMPERIO ROMANO

Mas poblada del imperio, rodeada de romanos pobres, extranjeros y esclavos, carente de trabajos productivos por la falta de desarrollo industrial, se convirtió en una urbe consumidora, estéril económicamente, llena de rentistas ociosos, sedientos de acumular riquezas y disfrutar de los placeres mundanos.

En cuanto al comercio internacional con el Mediterráneo, la India y China, quedó bajo el control de las provincias orientales, y el déficit comercial creció constantemente, debido a la política de libre cambio y a la decadencia fabril de Egipto.

Al no poderse compensar el déficit con sus exportaciones tradicionales de hierro, plomo, y cobre, se saldaba con oro, provocando la escasez del metal amarillo, la depreciación de la moneda, el aumento de los precios que hacían menos competitivos sus productos, y un déficit fiscal que afectaba seriamente el financiamiento del imperio.

La necesidad de la estabilidad económica hizo que la búsqueda de minas de oro se convirtiera en una obsesión, y motivo de grandes y costosas campañas militares de conquista. Finalmente se intentó

salvar al imperio sometiendo al individuo al Estado, considerando a éste como una entidad viva, representante de todos los ciudadanos, y dirigida por el emperador, y así, en nombre de la igualdad y la justicia, también se sometieron todas las actividades económicas a la protección imperial, dando origen a un estatismo que intentó dirigir a la economía y uniformarlo todo.

Entre los años de 235 a 268, la crisis del imperio se agudizó, la ideas de libertad y solidaridad fortalecían la idea de la democracia ante un Senado que ya únicamente representaba los intereses de la vieja aristocracia, tan sólo en 33 años hubo 23 emperadores impuestos por los senadores y militares.

El imperio que se había dividido en occidental con capital en Roma y en oriental con capital en Bizancio o Constantinopla, situada en la entrada del Mar Negro, región hoy conocida como Estambul, representó la sobrevivencia del imperio ante la conquista de Roma por los bárbaros, pero tampoco pudo transformar la vida económica y social, y gastó sus energías, en la época de la cristiandad, en resistir los embates de sus enemigos, hasta su destrucción y desaparición.

La sociedad esclavista romana fue incapaz de autotransformar­se, y el colapso, nuevamente, como sucediera con Egipto y Grecia, fue inevitable, y de nuevo la humanidad pospuso el cambio por varios siglos.

Otras de las causas que influyeron en la decadencia de su economía, podemos encontrarlas en las luchas internas de carácter agrario, entre los terratenientes, y los que demandaban reformas; guerras civiles apoyadas por miembros de su poderoso ejército; invasiones bárbaras que asolaron al imperio hasta que Roma fue capturada; rebeliones esclavas que debilitaron el proceso económico, ya afectado por la escasez de esclavos; la llegada del cristianismo a Roma fue como la puntilla para un toro moribundo, porque el pensamiento y la acción cristiana contradecía total y radicalmente al pensamiento romano, y a las bases que sustentaban a la sociedad esclavista.

En Roma existían muchos dioses, y para el cristianismo sólo había uno, el esplendor romano se había fincado en las guerras de conquista, y el cristianismo pregonaba el amor y la paz, inclusive para los enemigos; sí muy pocos trabajos eran dignos para los romanos, para el cristianismo había que ganarse el pan con el sudor de la frente; para los romanos sólo había una vida, y para los cristianos continuaba después de la muerte; en el imperio sólo había hombres libres, esclavos y castas, en cambio, en el pensamiento cristianismo todos los humanos eran iguales ante su dios. Hablar de libertad e igualdad en un sociedad basada en la esclavitud constituía un hecho notable y totalmente revolucionario para la especie humana.

Con semejantes ideas contrarias al orden político y cultural establecido por el imperio, la persecución de los cristianos se multiplicó con gran saña durante varios siglos, hasta que todo el territorio europeo se convirtió al cristianismo, y en el año 313, el emperador Constantino el Grande, mediante una ordenanza promulgada en Milán, proclamó la libertad del culto cristiano, designándose protector de la Iglesia Católica, y en el año 380 fue declarado religión oficial de un imperio que ya se desintegraba para transformarse, con la abolición de la esclavitud, en una sociedad diferente con relaciones de producción de servidumbre, dando inicio a una larga época llamada Edad Media, también conocida como Feudalismo.