Historia de Hispanoamérica del siglo XV y XVI

Historia hispanoamericana. Mercantilismo. Capitalismo. Comercio. Moneda. Economía europea y colonial

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HIPÓTESIS:

“La Economía del siglo XV y XVI se desarrolla en un marco de “Capitalismo Inicial” y una fuerte influencia de las Colonias.”

OBJETIVO GENERAL:

  • Conocer y comprender las formas económicas Europeas y coloniales que se desarrollaron en el siglo XV y XVI.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  • Analizar los conceptos de Capitalismo y Mercantilismo, como conceptos bases de la economía del siglo XV y XVI.

  • Conocer los orígenes del Capitalismo y su desarrollo dentro de las formas económicas de estos siglos y comprender el cambio de ellas entre la Baja Edad Media y Época Moderna.

  • Entender las diversas etapas que fue viviendo la economía en Europa durante los siglos XV y XVI.

  • Analizar las principales rutas comerciales desarrolladas, viendo la importancia de estas para la economía occidental.

  • Comprender el papel de las colonias frente a las economías de las Naciones europeas del siglo XV y XVI.

LA ECONOMÍA DEL SIGLO XV Y XVI.

Para comprender con más claridad el tema estudiado es necesario conocer los conceptos claves y básicos de él, a continuación se entrega una definición de los más importantes:

DEFINICIÓN DE CAPITALISMO.-

Sistema económico en el que los individuos privados y las empresas de negocios llevan a cabo la producción e intercambio de bienes y servicios mediante complejas transacciones en las que intervienen los precios y los mercados. Aunque sus orígenes en la antigüedad, el desarrollo del capitalismo es un fenómeno europeo; fue evolucionando en distintas etapas, hasta considerarse establecido en la segunda mitad del siglo XIX.

Desde Europa, y en concreto desde Inglaterra, el sistema capitalista se fue extendiendo por todo el mundo, siéndole sistema socioeconómico casi exclusivo en el ámbito mundial hasta el estallido de la I Guerra Mundial.

DEFINICIÓN DE MERCANTILISMO.-

Desde el siglo XV hasta el siglo XVIII, una vez que aparecieron los modernos Estados nacionales, el capitalismo no sólo tenía una faceta comercial, sino que también dio lugar a una nueva forma de comerciar, llamada mercantilismo. Esta nueva forma de pensamiento económico, es decir, este nuevo capitalismo alcanzó su máximo desarrollo tanto en Inglaterra como en Francia.

El sistema mercantilista se basaba en la propiedad privada y en la utilización de los mercados como forma de organizar la actividad económica. A diferencia del capitalismo de Adam Smith, el objetivo fundamental del mercantilismo consistía en maximizar el interés del Estado soberano, y no el de los propietarios de los recursos económicos, fortaleciendo así la estructura del naciente Estado nacional. Con este fin el gobierno ejercía un control de la producción, del comercio y del consumo.

La principal característica del mercantilismo era la preocupación por acumular riqueza nacional materializándose ésta en las reservas de oro y de plata que tuviera un Estado. Dado que los países no tenían grandes reservas naturales de estos metales preciosos, la única forma de acumularlos era a través del comercio. Esto suponía favorecer una balanza positiva o, lo que es lo mismo, que las exportaciones superaran en volumen y valor a las importaciones, ya que los pagos internacionales se realizaban con oro y plata. Los Estados mercantilistas intentaban mantener salarios bajos para desincentivar las importaciones, fomentar las exportaciones y aumentar la entrada de oro.

Algunos teóricos de la economía, comprendieron que la riqueza de una nación no se asentaba en al cantidad de metales preciosos que tuviese almacenada, sino en su capacidad productiva. Se dieron cuenta que la entrada de oro y plata aumentaría el nivel de entrada económica, lo que permitiría a los Estados aumentar su recaudación impositiva, pero también supondría un aumento del dinero en circulación, y por tanto mayor inflación, lo que reduciría su capacidad exportadora y haría más baratas las importaciones por lo que, al final del proceso, saldrían metales precisos del país. Sin embargo, pocos gobiernos mercantilistas comprendieron la importancia de este mecanismo.

CAPITALISMO.-

ORIGENES DEL CAPITALISMO:

Tanto los mercaderes como el comercio existen desde que existe la civilización, pero el capitalismo como sistema económico no apareció hasta el siglo XIII en Europa sustituyendo al feudalismo. Según Adam Smith, los seres humanos siempre han tenido una fuerte tendencia a “realizar trueques, cambios e intercambios de unas cosas por otras”. Todo este impulso, que surge en forma natural, de comercio e intercambio fue acentuado e impulsado por las Cruzadas, las cuales se organizaron en Europa occidental entre los siglo XI y XIII. Además de que sucesivamente entre los siglos XV y XVI, esto fue impulsado por las grandes travesías realizadas por navegantes, como por ejemplo el descubrimiento del Nuevo Mundo, con lo cual se produce un mayor impulso en la actividad comercial.

El orden económico resultante de estos acontecimientos fue un sistema en que predominaba lo comercial o mercantil, es decir, cuyo objetivo principal consistía en intercambiar bienes y no en producirlos.

Sin embargo, ya antes del inicio de la industrialización había aparecido una de las figuras más características del capitalismo; el empresario, el cual se entiende como el personaje que asume riesgos económicos. También se puede destacar que el elemento clave del capitalismo es la iniciación de una actividad con el fin de tener beneficios en el futuro; ya que este es totalmente desconocido, tanto la posibilidad de obtener ganancias como el riesgo de incurrir en pérdidas son dos resultados posibles, por lo que el papel del empresario consiste en asumir el riesgo de tener pérdidas.

El camino hacia el capitalismo a partir del siglo XIII fue allanado gracias a la filosofía del Renacimiento y de la Reforma. Estos dos movimientos produjeron un gran cambio en la sociedad, lo cual facilitó la aparición de los Estados nacionales que entregaron las condiciones necesarias para el crecimiento y el desarrollo del capitalismo. Todo ello fue posible gracias a la acumulación del excedente económico que generaba el empresario privado y a la reinversión de este excedente para generar mayor crecimiento.

CAUSAS:

Durante el siglo XI se lleva a cavo la formación definitiva de una sociedad feudal, dentro de la cual se realiza la organización de la producción, dentro de ella se destaca la servidumbre, el trabajo forzado, y los servicios, además de iniciarse una extorsión del trabajo, del cual se beneficiaba el señor, el cual a su vez era el mayor y único propietario de las prerrogativas políticas y jurisdiccionales. Pero lamentablemente en seguida de que se formó dicha sociedad feudal; comienza su total descomposición, como por ejemplo: se produjo un cambio de la renta en el trabajo, en rentas en dinero o en especie, formas de propiedad campesina y un desarrollo en el trabajo libre, además de un surgimiento del comercio: ferias comerciales, se reactiva el rubro artesanal, renace la vida urbana, y se forma una burguesía comercial; dentro de esta deformación del orden feudal aparecen las primeras raíces del “capitalismo mercantil”.

Por lo tanto, son varios siglos en los que se lleva a cabo la senda hacia el capitalismo; este es un proceso muy complejo ya que en este se lleva a cabo el desarrollo de la burguesía mercantil y bancaria. Se produce la constitución de los Estados modernos, se expanden los terrenos dentro del intercambio y una dominación a escala mundial, se produce un desarrollo de las técnicas de transporte y de producción, el establecimiento de nuevas formas de producción y el nacimiento de una nueva mentalidad.

Es importante señalar que la primera gran etapa que lleva al afloramiento del mercantilismo es la conquista y el pillaje en América en el siglo XVI y en segundo lugar el ascenso de las burguesías durante el siglo XVII( tema que abarcaremos solo hasta el siglo XVI).

En cuanto al tema del pillaje colonial en América es importante destacar además, lo que sucede en España.

  • EL PILLAJE EN AMERICA Y LA IMPORTANCIA DE LA RIQUEZA DEL PRINCIPE.- (SIGLO XVI).

Lo primero a destacar es que las cruzadas en Europa habían servido para coleccionar importantes tesoros. Además de que las actividades económicas como lo fueron: el comercio, la banca y las finanzas, comenzaron a surgir en las repúblicas italianas en los siglos XIII y XV, sucesivamente en Holanda y luego en Inglaterra.

Debido a que los acontecimientos y desarrollos que se realizaron en la segunda mitad del siglo XV tales como: los avances en la metalurgia, el empleo de carros en los trabajos de minas, y un gran progreso en la explotación de los metales y producción de los textiles; dieron paso a la fabricación y utilización de los primeros cañones y armas de fuego, el perfeccionamiento en la construcción de las carabelas y las técnicas de navegación lo que a su vez permitió el paso y apertura de nuevas vías marítimas que trajeron grandes beneficios económicos.

Hay que destacar que, los medios del florecimiento del comercio, de los descubrimientos y de las conquistas son: los capitales, mercancías más abundantes y armas.

La mayoría de los grandes monarcas gracias a la descomposición del orden feudal, conquistan, se enriquecen en casi todos los ámbitos, forjan en la guerra imperios y reinos, es decir, se ven beneficiados con la caída de este orden, ya que desde ahora el hombre que adquiere más riquezas es el que posee el mayor poder dentro dela sociedad y dentro del plano económico.

La moral en la Edad Media predicaba el precio justo y prohibía el préstamo a interés, pero esta está gravemente dañada ya que Calvino justifica el comercio y el préstamo con interés.

“ Monarcas ávidos de grandezas y riquezas, estados luchando por la supremacía, comerciantes y banqueros alentados a enriquecerse: ésas son las fuerzas que animarán el comercio, las conquistas y las guerras, sistematizarán el pillaje, organizarán el trafico de esclavos, encerrarán a los vagabundos para forzarles al trabajo” (Beaud, Michel, 1984).

Durante la confluencia de esta dinámica surge lo que se denomina “los grandes descubrimientos”: en 1487 Días dobla en cabo de Buena Esperanza; en 1492 Cristóbal Colón descubre América; en 1498 Vasco de Gama, luego de bordear Äfrica hace su llegada a la India; con estos acontecimientos se abre una inmensa cacería de riquezas como lo son: el comercio y el pillaje.

  • ESPAÑA FRENTE AL ORO DE AMÉRICA.-

A principios del descubrimiento Colón informa al Consejo de Castilla en España, que decidió tomar como posesión a un país desprotegido y sus habitantes no se podían defender. La conversión de los habitantes de ese país a la conversión del cristianismo justificó el proyecto de Colón, pero la verdadera razón fue la esperanza de descubrir y poseer nuevos tesoros y riquezas que se adquirirían en esta nueva tierra. Se debe destacar que todas las demás empresas que llevaron a cabo los españoles fue con el fin de zacear la sed sacrílega de oro.

Por otra parte, Cortés que fue el conquistador de México, denunciaba que “los españoles colonizadores sufrían una enfermedad del corazón que sólo el oro podía curar”.

El año 1503 es un año importante para la historia de España, ya que llega desde las Antillas el primer cargamento de metales preciosos, además que en 1519 comenzaba el pillaje del tesoro del pueblo azteca de México y en 1534 el del pueblo inca del Perú.

“Según los datos oficiales, entre 1521 y 1660 fueron traídos de América a España dieciocho mil toneladas de plata y doscientas toneladas de oro; otras estimaciones doblan las cifras” (Beaud, Michel, 1984).

Toda la actividad que se desarrolló en América, produjo una disminución en la densidad de población indígena, debido principalmente a las guerras que se desataron entre españoles e indígenas americanos, además de usar a la población como esclavos que se transportaban a Castilla y otros que se utilizaron para los trabajos de explotación en las minas, entre otras actividades.

Las principales fuentes de riquezas durante todo el siglo para España fueron: la producción de caña, para azúcar, ron y melaza, el comercio de esclavos negros, el pillaje y extracción de metales preciosos de América. Por su parte el rey devuelve sus enormes prestamos extranjeros para alivianar la carga, y financia sus guerras, él como así también los comerciantes enriquecidos, los aventureros, y los nobles; compra por oleadas los metales preciosos que provienen de América.

  • LA IMPORTANCIA DE LA RIQUEZA DEL PRINCIPE Y EL USO DE LA MONEDA.-

A medida que los metales se hacen abundantes el precio comienza a elevarse; ya que en Europa occidental a modo de ejemplo el precio del trigo, una vez que había subido entre el comienzo y la mitad del siglo se cuadruplica en la segunda mitad.

CAPITALISMO INICIAL.-

EL COMERCIO:

La economía a fines del siglo XV correspondía a relaciones económicas internacionales, las que surgen debido principalmente al establecimiento de factorías mercantiles en Siria por parte de la Europa occidental, lo que produjo a su vez la formación de grandes rutas comerciales a nivel internacional. Además de los posteriores descubrimientos en el siglo XVI.

Son dos las rutas más importantes que se extienden hacia el Mediterráneo las que provienen desde el Extremo Oriente, estos comerciantes transportaban especies como: seda, joyas de lujo, tejidos y diversas especias, estas dos rutas son las siguientes:

Las que constituían las etapas caravaneras de Asia Central y las rutas marítimas que se expandían por el Océano Indico. Dentro de esta actividad comercial transoceánica que comienza a surgir, se destacan los lugares de depósitos como lo son: Trípoli, Chipre, Damasco, Beyruth y Alejandría, (las cuales eran las principales ciudades de comercio). Se puede inferir que estos lugares eran puntos de reunión de mercaderes provenientes de diversos lugares de occidente tales como: genoveses, catalanes entre otros, estos comerciantes cumplían la función de trasportar las espacies que adquirían de Oriente hacia la principales ciudades europeas de Occidente.

Una de las rutas que comenzó a adquirir importancia fue la que comenzaba a aparecer en medio de los Alpes, gracias a este proceso mercantil, abriendo paso para su desarrollo comercial además a ciudades del sur de Alemania entre otras.

Además de estas rutas de comercio surge otra, la que se encontraba en el norte, en donde se unía el comercio del Mediterráneo con el del Báltico, se forma así el comercio entre las ciudades llamadas Anseáticas que extendían sus rutas desde el paso de Calais hasta Wisby y también de las ciudades del lejano mar Oriental y las más conocidas: Brujas, Hamburgo, Brema, Lübeck y Dancig, entre otras.

Es necesario destacar un hecho importante, el cual se produjo por todas estos avances, lo que fue la devastación de la conocida ruta caravanera del Asia Central, la cual fue causada por las campañas de Tamerlán, en los inicios del siglo XV. Esta ruta que era la más importante de todo el comercio transasiático, sufrió su descomposición por más de cien, lo que produjo un corte en las comunicaciones entre Oriente y Occidente; por esta razón empezó a tener mayor auge la ruta Oceánica.

Dentro del mar Mediterráneo se pudo observar un cierto cambios en el equilibrio de las tres ciudades mercantiles más importantes. Podemos destacar la guerra incesante de Barcelona contra Juan II de Argón, lo que significo una década de sacrificios desgastadores en el plano económico y financiero, los problemas que existían entre los genoveses y las repetidas disputas entre Génova y esta ciudad, terminaron con los cimientos de estas ciudades por lo tanto surge la oportunidad para Venecia d establecerse como la primera potencia cristianan del Mediterráneo. Lo que originó a su vez el remarcado auge de las rutas trasalpinas y la gran importancia y esplendor de la ciudades alemanas danubianas al finalizar el siglo XV.

Por otro lado en el Atlántico se desarrolla con gran impulso las exploraciones en el mar hacia occidente y la India. Otro factor importante fue el descubrimiento de la ciudad de Guinea como centro importante dentro de la economía de este siglo, además de los llamados “rescates” en este lugar sobre todo: esclavos, marfil y oro, dieron el inca - pié para llevar al esplendor los puertos de Andalucía, Portugal y Lisboa principalmente. Esta última ciudad era ahora un paso obligado dentro del comercio de productos como: lanas, especias, tejidos; dentro de la cuna del comercio como era el mar Mediterráneo, los Países Bajos e Inglaterra. De aquí en adelante se desarrolla una prosperidad admirable, seguida de las expediciones llevadas con éxito por el Mar “ Tenebroso” y el “Cabo de las Tormentas”.

El importante comercio que se desarrolla ahora, que se basa primordialmente en las ferias, las cuales se celebraban todos los años en las diversas ciudades, todavía poseía características medievales, en el sentido que se conoce este concepto. Diversos factores fueron los que llevaron a estas ciudades y territorios a la admiración de su actividad mercantil y comercial. Todo esto se basa en el desarrollo de nuevas formas de administración y de manejo comercial, los cuales son necesarios mencionarlos.

Primero que nada se debe destacar el nacimiento del Capitalismo, esta nueva evolución económica se inicia en el siglo XIII, en sus primeros indicios, cuando Europa se encontraba en un punto de su evolución más relevante, es decir, cuando se había terminado el proceso de reconquista del mediterráneo y sus limites orientales estaban bien delimitados, por lo que se debe señalar que Europa contaba en este momento con dos siglos en que por fin se había reestablecido dentro del ámbito de la economía y administración; más específicamente dentro de la actividad comercial, agrícola y artesanal, cuyas actividades eran las que siempre dieron las bases para una sociedad con mayor estabilidad e ingresos económicos. Algunos estudiosos del tema establecen que entre los siglos XIII y XIV se dan los primeros impulsos de lo que constituiría más adelante, el capitalismo. A pesar de lo mencionado, la economía de la época mencionada posee todavía sus características propias de la época medieval: una producción limitada al consumo local, economía solamente de ciudad y de corporación, escasa circulación de la moneda, una constante rutina en el manejo de los negocios, y trabajos que solo eran necesarios para sanear las necesidades individuales y del diario vivir. Por lo tanto, los fenómenos más complejos dentro de la vida económica solo salen a relucir en los inicios del siglo XV, cuando surge un movimiento económico renovador y renacentista, y es precisamente desde este momento que se puede hablar con toda libertad de un capitalismo inicial, es decir, los inicios de la formación del capitalismo como el nuevo movimiento económico, el cual es uno de los factores que componen el impulso hacia el renacimiento en todas sus vías sociales, políticas, económicas religiosas, y otras.

Esta nuevo enfoque económico surge de la inquietud existente en la época, en la nueva forma de concepción de ideas y conjunto de manifestaciones históricas, lo que se conoce como Renacimiento (nombrado anteriormente); en el plano político se forman el Estado Nacional y autoritario, en el plano social se llevan a cabo ideas espirituales, individuales y en la ciencia se desarrolla un impulso racionalista y experimental, el hombre quiere experimentarlo todo, surgen inquietudes por la concepción de la vida y el hombre mismo; en el plano religioso se produce un cisma muy profundo e interno dentro de la religión católica, y en el plano económico ( el cual es le que nos interesa), se impulsa el deseo de lucro, la formación de empresas comerciales, y una profunda racionalización de la producción, el comercio y el negoció, de esto se puede señalar que, surgen nuevas ideas de producción en una escala, podría decirse a escala internacional, el Mediterráneo se abre, ahora existe la posibilidad de ir en busca de nuevas oportunidades, a través de rutas marinas principalmente. Este periodo en que se produce un cambio significativo en lo económico; es necesario mencionar que se llevo a cabo una fusión de dos principios diferentes, uno es la idea de empresa, conquistas y lucro; es decir, un impulso del hombre por crear nuevas formas básicas de la economía, debido a las oportunidades que presentaba la época, y el otro principio es el propio de la Baja Edad Media, nos referimos a la ordenamiento y conservación que pertenecían a la típica burguesía de este periodo de la historia.

En el momento en que comienza la activación de esta fusión se reorganiza los cambios de producto, es decir, comienzan nuevas formas de producción y mercado, en donde se destacan dos agentes importantísimos y esenciales como lo son: el señor o hombre que se ha enriquecido, el cual posee los medios de producción, y el otro es el trabajador u hombre de tierra, que se encarga de la labranza de la tierra y de los demás trabajo productores de bienes y servicios dentro de la sociedad y le mercado moderno, todo esto es medido y vigilado por las reglas del racionalismo económico como lo señala Vives, lo que da origen ya al capitalismo, este racionalismo consiste en la administración de los víveres y bienes que entrega la tierra, los cuales se comienzan a guardar en las enormes bodegas (ya en la Edad Media), con el fin de poseer mayores oportunidades de manejo de la producción, además de los prestamos que comienza a dar el señor que en este momento posee una mayor riqueza a parte de otros servicios, como ejemplo.

Lo que más se debe destacar dentro del inicio del capitalismo y lo fundamental para que se mantenga como principio, es la importancia que poseen en este plano los empresarios y comerciantes que son los mayores poseedores de capital y riquezas los cuales son la base clave del Capitalismo.

Según los estudiosos, los primeros capitalistas que se formaron se enriquecieron solo por las oportunidades que se le presentaron en este tiempo, pero existe ideas firmes y defendidas de que el capitalismo en sus inicios, entregó grandes avances dentro de la economía ya que poseían gran relevancia la acumulación de las rentas rústicas y urbanas, el famoso préstamo a interés, la explotación de los filones metalíferos, la intervención en la recaudación de impuestos pontificios tanto reales como principescos, entre otros. Hay que destacar que este fenómeno fue impulsado por el aporte de capitales que provienen del comercio medieval, y que da paso para la formación de capitales modernos.

Los grandes propietarios de riquezas, durante el siglo XV se dedicaron a explotar filones argentíferos en grandes cantidades, especialmente en la Europa central, lo cual también contribuyó a acelerar el cambio de la economía de la Edad Media. Estos filones fueron explotados en estados como: Alemania, Bohemia, Tirol y Hungría, de donde se extraían grandes cantidades de plata y metales preciosos, como ejemplo se puede citar el famoso yacimiento Ioachimstal, ubicado en Bohemia que hacia el año 1561, se comenzó a explotar. Todos estos metales preciosos se transformaron rápidamente gracias a la mano de obra en finas joyas y divisas además de grandes cantidades de objetos de valor; lo que produjo a su vez el enriquecimiento de la población y de los hombres que ya poseían alguna fortuna. Lo que más se puede destacar como resultado de la transformación del metal, es el rapido desarrollo de la circulación de la moneda, la cual se encontraba algo restringida en el siglo XIII por el comercio de metales finos a Oriente, sobre todo por Levante, lo cual trajo como resultado un gran aumento en el precios de los objetos y las especias, los que poseían un precio mediocre en el siglo XIV.

La plata fue uno de los metales causantes de una seguidilla de problemas, económicos principalmente, que después de la llegada de oro y plata americanos se solucionaron.

La principal consecuencia que provocó el aumento de la circulación monetaria fue un avance a favor de las transacciones e intercambios mercantiles, lo cual fue impulsado por un aumento en la demanda. Debido a esta razón y al avance en las costumbres y en la cultura de la sociedad europea, que fue impulsada por el Renacimiento, los hombres deseaban adquirir una mayor cantidad de objetos de lujo, materiales refinados, etc. Se podría decir, que se originó un mayor consumismo y un crecimiento de la demanda por parte de la gente de la época.

Se puede destacar que hasta las grandes cortes tanto reales como principescas, sin dejar fuera al pontificado, comenzaron a poseer nuevos bienes: muebles, vestuario, comida, entre otros. Los hombres que ahora se destacaban eran los”nuevos ricos”(según Vicens Vives), los que gastaban grandes cantidades de dinero, uno de estos hombres fue el destacado francés Jacques Coeur, el cual tenía en su poder los magníficos palacios. La población urbana por su parte también aumentó al igual que la demanda de productos alimenticios, especies nacionales y exóticas, lo que nos hace percibir la presencia de una vida con mayor necesidad de satisfacción, en donde lo superficial y lo material es lo característico de ello y lo cual cada vez se hace más necesario.

Dentro de la actividad política de cada una de las monarquías nacionales, era necesaria la posesión de grandes sumas de dinero, ya que tanto reyes como príncipes necesitaba abastecer y mantener a un ejercito poderoso, numeroso y sobre todo vigente, al cual era esencial pagar suntuosos sueldos para poder mantenerlos; por lo demás se debía satisfacer las necesidades de dinero de la burocracia, que a medida que pasaba el tiempo aumentaba considerablemente.

Las guerras por su parte adquirían importancia como caso principal a tratar, ya que cada día aumentaban, y por tal razón se debía contar con una suma considerable de riquezas y dinero para financiarlas, lo cual no era posible con tan solo tener una economía de tiempos medievales.

Los empréstitos que daban las casas de banca florentinas del siglo XIV fueron sustituidos por el crédito que comenzaba a entregar el mimo hombre enriquecido y los grandes comerciantes los que tomaron definitivamente el lugar de estas casas de banca. Estos personajes pertenecían ahora a una categoría de primera línea, que ya venía tomando importancia desde el siglo XII; en este ámbito se destacan las familias de: los Pacis, Médicis, Strozzi, en Florencia, por ejemplo, que aumentaron su fortuna aún más, con prestarle dinero a los mismos papas, como por nombrar alguno:

EL RENACER DE LA ECONOMÍA.-

Durante el periodo de la historia que se extiende desde el siglo XV hasta 1560 aproximadamente, se produce un renacimiento dentro de la sociedad, en toda Europa, este renacer también abarcó el ámbito económico que se expreso más firmemente alrededor de 1540, en donde se manifestó la primera revolución económica.

Como ya hemos señalado el siglo XVI es de gran importancia ya que durante la mitad de este se revela una época completamente capitalista según lo afirma Henri Hauser. Este es el siglo del capitalismo.

Los hombres que ahora poseen una cierta cantidad de capital son los precursores de las primeras actividades económicas que se llevan a cabo en Europa occidental, ellos son los que entregan a artesanos, soldados agricultores pastores, entre otros

RUTAS DE COMERCIO CON AMÉRICA.-

Historia de Hispanoamérica del siglo XV y XVI

REVISAR PRIMERO NO IMPRIMIR

EL CAPITALISMO INICIAL

CAMBIAR esto va primero

Durante los siglos XIII y XIV aparecieron tímidamente en Europa los primeros síntomas de lo que se conoce como primer capitalismo o capitalismo mercantil. El proceso de su formación se avivó en el siglo XV, cuando confluyeron y se combinaron armónicamente factores tan poderosos como la tendencia de las Monarquías autoritarias a intervenir en las economías nacionales, el espíritu de empresa de los individuos, el deseo de conquista y de lucro y la racionalización de la producción y de los negocios. Igualmente, la transformación de la economía medieval fue posible gracias a la acumulación de capitales procedentes de rentas rústicas y urbanas, a la recaudación y administración racional de los impuestos estatales y a la explotación de las minas de plata de Europa central, que aumentaron con rapidez la riqueza pública, la circulación monetaria y la demanda. El resultado de todo ello fue la aparición de una coyuntura favorable para las transacciones mercantiles. A todos esos factores de expansión de la economía europea se unieron, desde comienzos del siglo XVI, los grandes descubrimientos geográficos auspiciados por los nuevos Estados, el crecimiento de los mercados, la ampliación de las fuentes de materias primas y la renovación de las técnicas de organización empresarial, de producción y de financiación, que no hicieron más que acelerar el proceso de formación del capitalismo inicial. Paralelamente, las políticas de las nacientes Monarquías nacionales estaban exigiendo, para lograr la mayor concentración de poder y de soberanía posible, sumas cuantiosísimas de dinero, es decir, recursos financieros para mantener ejércitos permanentes y burocracias, que no procedían de ingresos por impuestos, sino de empréstitos de particulares. Nacen de esta manera desde finales del siglo XV, aunque lentamente, las economías nacionales vinculadas al poder de las Monarquías autoritarias. Como consecuencia de ello, la actitud del poder político frente a los problemas económicos tenderá a ser cada vez más proteccionista, reglamentista e intervencionista. O dicho de otra manera, la política no tuvo en adelante más objetivo que asegurar la supervivencia, el engrandecimiento y la prosperidad del Estado con relación a los demás Estados soberanos. De este modo surge en la Inglaterra de Enrique VIII, en la Francia de Luis XII y de Francisco I y en la Castilla de los Reyes Católicos un conjunto de prácticas y de medidas económicas estatales encaminadas a fortalecer la soberanía nacional, denominadas historiográficamente "mercantilismo". En realidad, las teorías que se formularon desde el siglo XVI (incluso algunas, de forma rudimentaria, aparecen a principios del siglo XV), aunque sirvieron para elaborar las primeras políticas económicas de las Monarquías autoritarias, nunca constituyeron un cuerpo de doctrina que hiciera posible hablar de mercantilismo como tal. Existieron, eso sí, teóricos de muy diverso y, a veces, controvertido pensamiento que se preguntaron unánimemente de qué manera se podría enriquecer a las Monarquías o a los países y que explicaron durante decenios la conducta de los estadistas y les sirvieron de fundamento. Sin embargo, la historiografía del siglo pasado interpretó de manera simplificada el pensamiento de los tratadistas economistas de los siglos XVI y XVII. En primer lugar, consideró que aquéllos partían de una idea básica: la administración y la gestión de las finanzas públicas es similar en su funcionamiento y en su finalidad a la de un patrimonio privado, estimando que ningún Estado podía enriquecerse si no vendía a otro Estado más que le compraba y que sólo una balanza de comercio favorable podía impulsar la entrada en el país de metales preciosos, prueba irrefutable de enriquecimiento nacional. Finalmente, se interpretaba que, desde el punto de vista de las técnicas y prácticas económicas, estos tratadistas mercantilistas recomendaban a los Estados, para conseguir tales fines, un sistema de primas a la exportación y de altos obstáculos arancelarios a la importación, así como medidas de control de los movimientos monetarios. Sin embargo, sería inexacto reducir el pensamiento de los llamados mercantilistas a las cuestiones relativas al funcionamiento de una economía estatal. Además de tratar esos problemas, el pensamiento económico de los siglos XVI y XVII se ocupó también de examinar la naturaleza de la propiedad privada, las cargas impositivas, el socorro o la asistencia de los pobres, los transportes, el trabajo, la población, el precio del dinero, la usura y la banca, etc. No cabe duda de que los problemas monetarios fueron los preferidos por los estudiosos de la economía política del siglo XVI y, especialmente, por los españoles.

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