Grecia Antigua

Historia universal. Edad Oscura. Polis. Colonizaciones. Democracia Ateniense

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LA EDAD OSCURA

Se ha llamado también Edad Media griega y Época geométrica (alude a la cerámica característica el momento.

La Edad Oscura es un término poco afortunado, pues en todo caso es oscura para nosotros, que sabemos muy poco de ella. Se inicia con la desaparición del mundo micénico (palacios, escritura) y concluye con la aparición de las polis (que ha ido gestándose en estos siglos), el inicio de las colonizaciones y la aparición del alfabeto fonético.

-los pueblos del mar-

Los micénicos eran un pueblo marinero, sus naves comerciaban en todo el Mediterráneo oriental, tenían asentamientos en Chipre y en la costa de Siria. A la expansión micénica hacia el este se opusieron dos pueblos, los hititas, que ocupaban gran parte de la actual Turquía y los egipcios.

Estos tres pueblos mantenían un equilibrio de poder, hacia el año l285 ac. Los hititas entraron en guerra con los egipcios, hubo una gran batalla de carros en Kadesh (Siria), que acabó con las fuerzas de ambos estados aunque ninguno resultó vencedor. Egipto sobrevivió, pero el Imperio hitita se hundió en menos de un siglo y la anarquía reinó en el Mediterráneo oriental.

El hundimiento de los hititas constituye un misterio histórico, las excavaciones realizadas en Hattusa, su capital, demuestran que la ciudad estaba fortificada y aun así fue tomada y saqueada, sólo un ejercito con una tecnología avanzada pudo haber roto sus defensas, y los historiadores no tienen datos acerca de ningún enemigo con tales características en esa época.

Se les da el nombre genérico de “pueblos del mar” que es como los llamaron los textos egipcios de la época.

En ll86 ac. Cayó sobre Egipto una gran horda de invasores, que venían por tierra y por mar, los egipcios se les enfrentaron en el delta del Nilo en una terrible batalla y lograron derrotarles. Egipto logró rechazarlos, pero se asentaron en Siria y Palestina, en el país de los hititas y en otros lugares del próximo oriente. Occidente tampoco se mantuvo libre de estos movimientos generales que conmocionaron todo el territorio griego. La mayoría de las ciudades fueron arrasadas, Micenas, Tirinto y Pilos fueron incendiadas, y en la misma época fueron saqueadas Ugarit en Siria, Tarso en Turquía y Troya.

Durante esta época se produjo un hecho trascendental: la generalización del hierro; éste es el mineral más “democrático” por cuanto se encuentra por todas partes, es fácil de trabajar, lo contrario que ocurre con el bronce, patrimonio de unos pocos, ya que el estaño, es uno de los componentes más escasos.

Se ha pensado en la existencia de enfrentamientos y disturbios en el propio seno del mundo micénico. Es decir, la posible reacción de las aldeas contra el palacio improductivo. NO hay pruebas de estos levantamientos populares, pero si aceptamos que pudieron producirse, nos explicaríamos muchas cosas: que unos recién llegados se instalaran con tanta facilidad que algunos elementos del mundo de la aldea, con su basileus y se gerosía, continuaran hasta formar la polis; que desapareciera de raíz un arte tan característico, pues estaba al servicio exclusivamente del palacio que dejó de existir; y finalmente que desapareciera también la escritura que al parecer sólo se utilizaba como elemento de contabilidad: si el palacio precisaba llevar un control, la aldea no.

También puede ser posible la superpoblación, combinada con los cambios climáticos y el hambre, minase la autoridad central y provocase los levantamientos que hemos mencionado con anterioridad.

La guerra de Troya probablemente tuvo lugar en esa situación inestable. Los ataques piratas que realizaban los griegos contra las tierras vecinas encajan en este esquema. La civilización micénica nunca se recuperó y a finales del siglo séptimo ac, Grecia se sumió en un período oscuro que duró más de cuatrocientos años, todo hace suponer que las invasiones centroeuropeas fueron resultado, no la causa, del hundimiento de los hititas y de las ciudades micénicas.

Se cree que en aquel momento se produjo una emigración aquea a Asia menor y que los siglos siguientes aparecieron los tres grupos característicos de la historia de Grecia: los jónicos, los dóricos y los eólios, estos pueblos a su vez formaron los tres principales dialectos del griego de las épocas arcaica y clásica a los que conocemos por su propio nombre.

LA EPOCA ARCAICA

En ella reconocemos la típica civilización griega. A partir de fines del siglo nueve ac. Aparecieron los rasgos que la definen: la polis, las colonizaciones, el arte, la literatura...Generalmente, sin que ello tenga otro valor el puramente indicativo, se suele tomar el año 766, fecha tradicional de la celebración de la primera olimpiada, como el de su inicio, y el 480, año de la victoria sobre los persas, como el de su final; en cualquier caso, encuadramos este período entre aproximadamente los años 800 y 500 ac.

-Los juegos olímpicos-

Los juegos atléticos que tenían lugar en agosto cada cuatro años en Olimpia eran los más importantes hasta el punto que la fecha de celebración fue utilizada como base de cómputo cronológico. Así por ejemplo, algún escritor antiguo refiere que determinado acontecimiento tuvo lugar en el año segundo de la veinte olimpiada, es decir, que si la primera tuvo lugar en el 776 ac, se trataría del año 694 ac. Pero estos juegos no fueron los únicos: cada ciudad solía tener los suyos (como las célebres Panateneas de Atenas); también los tenían grupos de ciudades, y sobre todo estaban los panhelénicos (en los que podían participar todos los ciudadanos griegos), que revestían una trascendencia especial, dado que servían para estimular la conciencia nacional Helena frente a los bárbaros.

Representaban un papel sólo comparable al del teatro y al de los santuarios, como el de Apolo en Delfos, con su célebre oráculo, forjadores también de un sentimiento de unidad, y no eran sólo concursos deportivos, pues incluían también certámenes musicales y poéticos. Aunque privaran los deportes, eran algo más, un auténtico festival donde concurrirían gentes de todo tipo, donde los escritores y pensadores daban publicidad a sus últimas producciones, donde se presentaban novedades de todas clases, y donde se instalaban tenderetes, puestos de venta y atracciones. Los juegos píticos en Delfos, los Istmicos en Corinto y los Nemeos en Nemea, era otras competiciones similares a las de Olimpia.

Los juegos eran anunciados por todo el orbe griego, diez meses antes de su celebración por unos heraldos que proclamaban la tregua sagrada: las guerras y las hostilidades habían de suspenderse durante el mes en que se celebraban. No hacerlo constituía poco menos que un sacrilegio y era objeto de castigo. Eran organizados por los llamados heladónicas, que también los presidían, ayudados por una policía encargada de mantener el orden.

Parece que duraban siete días. El primero se dedicaba a los actos de inauguración y el último a los de clausura, de suerte que las pruebas duraban cinco días. Estas eran básicamente el stadion o carrera de doscientos metros, cuyo vencedor daba nombre a la olimpiada; el diaulos o carrera de cuatrocientos metros; el dolichos o carrera entre tres y cinco kilómetros; el pentatlón o prueba compuesta del salto de longitud, lanzamiento de disco y jabalina, carrera y lucha cuerpo a cuerpo; el pugmee o rudo boxeo en que los púgiles se protegían los puños con tiras de cuero; el pancracia o lucha libre, y, finalmente, las carreras de caballos y cuadrigas. Estas últimas eran patrimonio casi exclusivo ( por el precio de caballos y carros) de nobles, quienes también solían participar en el pentatlón, pero que huían de las otras pruebas en que cada vez se tendía más a una especie de profesionalización de los participantes, contra la que ya entonces se alzaban voces.

Las mujeres no sólo no podían participar, sino que tenían vedada la entrada a las pruebas, al menos las casada. La tradición nos narra el caso de Terenice, mujer cuyo padre y hermano ya fueran vencedores en Olimpia, que se disfrazó de entrenador para ver a su hijo, púgil, en acción. La victoria de éste la entusiasmó tanto que se le cayó el disfraz y fue descubierta. Fue perdonada, pero desde entonces tanto atletas como entrenadores habían de ir totalmente desnudos para evitar casos similares.

El último día se procedía a la proclamación de los vencedores, a los que como único premio se les daba una corona de olivo. Se trataba de un timbre de gloria que no comportaba recompensa en metálico. Sin embargo, los vencedores eran cantados por los poetas (el gran Píndaro dedicó algunos de ellos sus Epínicos o cantos victoriosos), se les erigían estatuas, y, de vuelta a sus ciudades se les tributaban reconocimientos que a veces significaban resolverles la vida. En Esparta, como honor especial, tenían derecho a luchar junto al rey en primera fila en las batallas; e n otras ciudades, aparecía su efigie en las monedas.

Olimpia no fue nunca una ciudad. Se trataba de un conjunto de edificaciones religiosas (templos de Zeus y de Hera, pequeños templetes), deportivas (estadio, hipódromo, gimnasio) y públicas ( Buleuterio, donde se celebraban las sesiones del comité olímpico; Pritaneo, donde se alojaban los huéspedes ilustres), que constituía zona sagrada. El prestigio de los juegos fue tal que continuaron celebrándose hasta el año 393 de nuestra era, a pesar de estar considerados fiestas paganas. Sus templos fueron arrasados por arte del Emperador romano Teodosio II. Las excavaciones arqueológicas se iniciaron hace más de un siglo, y hoy sus ruinas constituyen uno de los mayores atractivos de una visita a Grecia.

-la polis-

La etapa arcaica va muy unida a la aparición de la polis, el pequeño estado que privara en la historia griega hasta la época de Alejandro magno. Polis suele traduciese como “ciudad estado”, termino que no es del todo exacto, ya que alguno de estos estados como Esparta, no tuvo un núcleo urbano de importancia, es decir, se trataba de una extensión de terreno no muy amplia que comprendía la ciudad, aldeas y granjas, tierras de labor y zona de pastos y bosques; tendía a la autosuficiencia y era independiente con respecto a las poleis vecinas.

Este sistema no era un caso insólito en la Antigua Edad: sus contemporáneos, los fenicios, tenían el mismo y no constituyeron un estado unificado, tampoco los etruscos y otros pueblos del Mediterráneo.

La polis se fue gestando durante la edad oscura de suerte que ya parece constituida al inicio de la arcaica, una buena pregunta seria, ¿cómo se produjo su culminación? Los datos arqueológicos son escasos, pero es posible sospechar como debió ocurrir. Los griegos lo explicaban por el sicenismo o unión de aldeas dispersas por la acción de un personaje que se convertía en el héroe nacional. En realidad la polis debió gestarse mediante un proceso largo que no puede atribuirse a la actividad desarrollada por un individuo.

La desaparición del mundo micénico hizo que solo continuara las aldeas y el poblamiento rural como forma de vida en la geografía helena. Las que ocupaban un mismo valle o una región geográfica definida es lógico que por razones de vecindad tuvieran relación entre ellas ( buscar esposa, intercambiar excedentes, litigios por terrenos cercanos, etc...) En estas relaciones ya estaba presente el primer paso para la fundación de la polis.

-Las colonizaciones-

Las colonizaciones griegas poco tienen que ver con el colonialismo de las épocas modernas y contemporáneas, pues no se trataba en un sentido estricto de dominar territorios en beneficio de una metrópolis.

El aumento de población y a veces la mala distribución de la propiedad, produjeron lo que los griegos llamaron stenojoia, cuya tradición es “falta de tierras” la solución que buscaron a este problema fue realizar una apoikia o “abrir nueva casa” en otro lugar. La ciudad afectada organizaba una expedición al mando de un jefe ( oikistes), que tras consultar al oráculo de Delfos sobre el lugar idóneo donde instalarse, fundaba una nueva ciudad que constituirá desde el principio de una nueva polis independiente de su ciudad madre, a la que solo estará unida por lazos de tipo afectivo pero no político.

La navegación experimento grandes avances y recibió un fuerte impulso. Sin duda antes de la fundación de estas nuevas ciudades se produjo una etapa mas o menos larga de tanteo que cristalizo en un buen conocimiento de todas las posibilidades de las costas mediterráneas.

Las fundaciones seguían unas normas que, con pocas variantes, comprobamos en casi todas ellas. Para la primera instalación se eligió un pequeño islote cercano a la costa y en una bahía que sirviese de puerto natural, con agua potable. Rodeados de mar, los griegos se sentían mas seguros.

El mayor numero de fundaciones se produjo entre los años 750 y 675 a.C. y afectaron sobre todo Sicilia y el sur de Italia: la zona recibió el nombre de Magna Grecia. Alguna de ellas alcanzo el esplendor: Siracusa, Catania, Región, Neapolis, Taras... destacaron como ciudades fundadoras Calcis y Eretria (ambas en la isla de Eumea), Megara y Corinto. También se colonizo la zona de la Calcidica, al noroeste de la Grecia actual.

Un segundo periodo ocupa aproximadamente desde el 675 hasta el 550 a.C. En el la colonización fue mas difusa, abarco el Mar Negro,( la ciudad de Mileto fundo allí unas poleis), el norte de África, y el extremo occidente donde gentes procedentes de Focea, en el actual Turquía, fundaron Masalia y Emporion, en torno al 600 a.C. Las fuentes escritas citan otras en las costas de España que no se han localizado y cuya existencia incluso ha llegado a negarse, como fuere en cualquier caso es seguro que no prosperaron.

-cambios políticos-

Las consecuencias del comercio y las colonizaciones fueron muy grandes; repercutieron en los sistemas políticos vigentes hasta entonces y provocaron cambios sociales. Hubo otras dos importantes novedades: la creación del alfabeto a partir de los signos del fenicio y la aparición de la moneda acuñada que poco más tarde se extendió por las vecinas ciudades griegas. Las primeras monedas griegas datan del 600 a.C.

El sistema de gobierno de los nobles o los oligarcas, se había sustituido a la antigua realeza, se mostró poco adecuado a la nueva situación incapaz de resolver los nuevos problemas planteados. Muchos griegos habían navegado y comerciado, conocían otros pueblos; la población ya no era solo de campesinos, su forma de ver la vida era muy diferente de la de los nobles terratenientes que formaban el gobierno.

Por otro lado la aparición de los hoplitas o infantería coordinada en el ejercito, hizo que los nobles, que con su caballería gozaban de la superioridad militar, ya no fuesen imprescindibles para la defensa de la colectividad.

Grecia Antigua
Los conflictos sociales se continuaron y algunos de gran envergadura, con el animo de poner fin a ellos surgieron las figuras del legislador y el tirano.

El legislador era un personaje al que las partes enfrentadas en la ciudad otorgaban un mandato de 5 a10 años para que solucionase, mediante la promulgación de leyes la tirantez social. Aunque los había en todo el mundo helénico, la mayoría aparecieron en las colonias recién fundadas, en el sur de Italia y en Sicilia respectivamente.

A diferencia del anterior, el tirano no era designado por nadie: se imponía generalmente con el apoyo de los mas pobres, de los que en aquellos momentos corrían el risgo de caer en la esclavitud sino podían pagar sus deudas y también de los comerciantes artesanos.

-el arte, el pensamiento y la literatura-

En lo que hace el arte se conoce esta etapa como orientalizante, nombre que indica las claras influencias orientales que penetran a través de las ciudades de Asia menor. Precisamente estas ciudades conocieron en aquellos tiempos uno de sus momentos mas brillantes y no la casualidad que en ellas surgieran los literatos y filósofos de los que destaco Tales de Mileto.

Las cerámicas corintias desbancaron a las geométricas y se impusieron a otras contemporáneas como las de Rodas, Mileto, Naucratis o Laconia.

En arquitectura es de destacar sobre todo el templo, que adquirió sus características de finitorias que, con muy pocas variantes, perduraron durante toda la historia helena. También la escultura, con escasos precedentes anteriores, tomo entonces ese aire que la hace identificable incluso por el profano: junto a los animales fabulosos generalmente destinados a su aplicación arquitectónica, aparecieron las representaciones de muchachas (korai) siempre vestidas, y muchachos (kouroi) siempre desnudos en actitud de avanzar, ambos con su característica Grecia Antigua
“sonrisa arcaica”.

En la literatura, Hesiodo de Ascara (siglo VIII a.C.) con sus Trabajos y días nos describió la vida de un campesino de la época como el mismo lo era, su decepción ante los jueces corrompidos, su desconfianza hacia la navegación y su fe en la justicia divina y en el trabajo.

La poesía, ya sea amorosa, satírica, elegiaca o patriótica, contó con autores como Tirteo, Solon, Oteognis y sobre todo Alceo, Safo y Pindaro en el siguiente siglo.

Es el momento en que nació la filosofía, entonces unida a las matemáticas, la geometría, la astronomía y la ciencia en general. El primer filosofo conocido, Tales de Mileto, que vivió en el siglo sexto fue conocido por su aportación a las matemáticas mas que por otra cosa; y lo mismo que ocurre con Pitágoras de Samos, que enseño en el mismo siglo en Crotona. Se invento la maquina de vapor, pero no tuvieron para ella ninguna aplicación industrial, considerándola como un juguete.

LA EPOCA CLÁSICA

El nombre de esta etapa indica que fue considerada como el momento cumbre de la civilización griega. Puede resultar discutible esta apreciación, pero en cualquier caso la seguimos utilizando por razones practicas. Nos centraremos en las dos ciudades-estado mas significativas: Esparta y Atenas.

Esparta: también llamada la ceremonia constituye un caso singular entre las poleis griegas por su militarismo, el cual esta en la base de su organización social y política y las condiciona absolutamente.

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Situada en el suroeste del Peloponeso, en el valle de Eurotas (uno de los menos ricos del país), nada hacia sospechar en sus comienzos los derroteros que tomaría a partir del siglo VI ac y que la caracterizarían y diferenciarían de los otros estados. En efecto, hasta ese momento estaba abierta al comercio y a las influencias exteriores, e incluso participaba con sus poetas Tirteo y Alcman en el gran movimiento literario de la época arcaica.

Parece que las causas hay que buscarlas en su peculiar manera de solucionar su stenojoia(su falta de tierras)ante el aumento demográfico. Mientras que lo usual era fundar colonias, Esparta conquisto sus tierras vecinas es decir Mesenia, región agrícola y ganadera de cierta importancia.

Según la tradición, un solo personaje, fue el creador de las instituciones y organización espartanas: el sabio legislador Licurgo, que vivió en el siglo IX ac, sabedor de las duras condiciones que imponía a sus conciudadanos, pero convencido de ellas, logro la promesa del pueblo de que las mantendría en activo hasta que el regresara de un viaje.

El grupo dominante era dorio, aunque quizás, mezclado con los descendientes de la aristocracia aquea: los espartiatas o ciudadanos de pleno derecho. A parte de los derechos, tenian obligaciones muy duras. De entrada , si el niño nacía débil, era “expuesto” en el vecino monte Taigeto, donde se le dejaba morir. Los niños sanos permanecían en su casa hasta los siete años. A partir de esa edad el estado se hacia cargo de ellos para educarlos con una clara orientación guerrera. Aprendían a leer y escribir, algo de danza y música, y poco más. El niño formaba parte de un “rebaño”o compañía donde imperaba una férrea disciplina. A los doce años había de procurarse parte de su sustento robando la comida, pero había de hacerlo sin que les sorprendieran so pena de castigo, y se sometía anualmente a las pruebas de azotes con látigo, en la que vencía quien más resistiese sin quejarse. A los veinte ingresaba oficialmente en el ejercito y los treinta accedía a la ciudadanía . Seguía el servicio hasta los sesenta. A partir de entonces se le consideraba desligada de sus obligaciones militares. Les estaba prohibido el trabajo manual y el comercio.

El siguiente grupo social lo constituía los periecos (los de alrededor), que carecían de ciudadanía pero gozaban de ciertos derechos, como tener una organización autónoma, recibir un lote de tierra y formar parte del ejército en tiempos de guerra. Eran quienenes se encargaban del comercio reducido y de las tareas artesanas. Su situación no debió ser desesperada, pues no hay constancia de rebeliones ni siquiera en los momentos más críticos y propicios para ello.

Finalmente, el grupo mas desheredado era los hilotas, amplia capa de la población reducida a un estado de semiesclavitud y a un trato brutal. La mayoría eran mesenios y trabajaban los lotes de tierra de los espartiatas en muy duras condiciones, recibían una pequeña parte del producto. Dado su número, para evitar sublevaciones, y tenerlos sujetos por el terror, anualmente se organizaban las crípticas, consistían en la caza por parte de los espartiatas, de los hilotas que potencialmente pudieran representar un peligro. Se comprende que estos aprovechaban cualquier situación favorable para sublevarse. Esparta no tuvo nunca una ciudad en el plano urbanístico.

La componían cinco aldeas con santuarios y lugares de reunión comunes. Carecía, por tanto de murallas. El estado era el dueño de todo y tenía un carácter comunal porque se beneficiaba los espartiatas; trataba de evitar las desigualdades en el reparto de las riquezas y era el dueño de la tierra, que repartía el kleroi o lotes trabajados por hilotas para el mantenimiento de los ciudadanos. No tenía moneda de plata o bronce como las otras ciudades, sólo piezas de hierro que hacían imposible la acumulación de riqueza.

Al frente del estado encontramos, como rasgos de arcaísmo, dos reyes hereditarios, pero con poderes muy limitados a pesar del prestigio de esta institución. Los cinco eforos eran los verdaderos árbitros de la constitución, elegidos anualmente, inspeccionaban el cumplimiento de las leyes y de las costumbres, incluida la de los teyes. La asamblea estaba constituida por todos los espartatas mayores de edad. No tenía carácter decisorio pero si consultivo, constituyendo un excelente barómetros para conocer el grado de aceptación de determinadas propuestas. No se agotaba, pero aquella propuesta que provocaba una aclamación superior a las otras era la preferida.

Finalmente, la gerusía o consejo (de ancianos) estaba formada por dos reyes y veintiocho espartatas mayores de setenta años. Se encargaba de preparar las propuestas que iban a ser prometidas a la asamblea y de los asuntos judiciales.

-Los primeros tiempos del estado ateniense

La península del Ática, que preside Atenas, no es ni era una de las zonas más favorecidas de la Grecia continental. Su suelo rocoso sólo permitía una agricultura difícil, salvo en unas llanuras no muy estrechas (Eleusis o maratón). En los primeros siglos de su historia no sobresalió especialmente en el conjunto de las poleis contemporáneas, pues salvo una cierta actividad en la época geométrica (cerámicas de Dypilón), su papel parece haber sido de segunda fila. Sin embargo, en un momento dado se convirtió en la primera de las poleis. Su papel fue de tal calibre para los siglos V y IV ac., que incluso hoy confundimos la historia de Grecia con la historia de Atenas, y más concretamente “democracia griega” con “democracia ateniense”. Este fue el gran logro que no ha dejado de admirar a los investigadores de todas las épocas y sigue siendo hoy motivo de interés y discusión. Esta culminación de su evolución política se vio acompañada de un gran momento económico y sobretodo literario y artístico como raras veces se ha producido en la historia. Nuestra cultura occidental no podría explicarse sin esta extraordinaria aportación ateniense. Pero ha sido un mundo excesivamente mitificado, sobretodo en el siglo XIX, y conviene verlo con sus pros y sus contras.

Las excavaciones que comenzaron a fines del pasado siglo en la Acrópolis evidenciaron que en el lugar hubo un asentamiento micénico, del que ignoramos casi todo. Para los siglos siguientes las noticias son parcas. Aristóteles, que en el siglo IV ac escribió la Constitución de Atenas, recogió la leyenda de que se libraron de los dorios y que Teseo, el héroe que dio muerte al minotauro en Creta, fue el autor del sinecismo de las diversas poblaciones del Ática en una polis que se llamó Atenas (nombre en plural de la patrona, Atena o Atenea) en el siglo XIII ac. La realidad es que se hizo más tarde, como el resto de l orbe griego.

Podemos deducir que conoció un sistema de gobierno monárquico sustituido, en la primera mitad del siglo VII, por un régimen de tipo aristocrático, hecho a la medida de los eupátridas o nobles terratenientes que, a través del areópago, organismo superior al que pertenecían, elegían a los arcontes o supremos magistrados. Los demiurgos (pequeños campesinos libres, artesanos y comerciantes), y los georgoi (trabajadores del campo), ambos ciudadanos, estaban supeditados a ellos. Por supuesto, los esclavos no contaban: carecían de derechos.

Parece ser que los latifundios eran cada vez mayores, en perjuicio de los primeros agricultores, que ante un año de malas cosechas se veían obligados a pedir un préstamo, y si la mala racha continuaba y no lograban devolverlo, podían legalmente caer en la esclavitud, además de serles incautadas sus tierras. La situación resultaba difícil, pero no hemos de pensar que lo fuera más que en otras poleis., como se deduce de que no participaran en las colonizaciones (¿no sentían agudamente la falta de tierra?), y el que en el 640, al producirse un intento de tiranía por parte de Cilón, el pueblo no lo secundase. No olvidemos que antes que nada, el tirano era un defensor de los intereses populares. Además comenzaban a tener importancia los comerciantes y los artesanos, que querían también participar en el gobierno de la ciudad, aunque sólo fudera para defender sus intereses, tan contrapuestos en tantos puntos a los de los terratenientes.

En el año 621 ac se hizo preciso que el arconte Dracón redactara por primera vez un código de leyes, hasta entonces no escritas y sujetas a la interpretación exclusiva de los eupátridas. A pesar de su rigor parece ser que se trataba sólo de una recopilación de las antiguas leyes y no una obra personal. A pesar de ello, encontramos ciertos rasgos de modernidad que pueden ser innovaciones, y que nos muestran hasta que punto la sociedad ateniense de la época se caracterizaba aun por notables rasgos de primitivismo: por ejemplo, a partir de entonces se hizo responsable de un asesinato al que le hubiere cometido y no a toda su familia, y se comenzó a distinguir entre crimen fortuito y premeditado.

Estas leyes mostraron pronto su insuficiencia, pues en el 594 ac se encargó el arconte Solón de realizar un nuevo código, con medidas de mayor alcance: abolición de las deudas de los pequeños agricultores y prohibición que bajo cualquier concepto un ciudadano pueda caer en la esclavitud. Tomó también medidas económicas de gran importancia para el futuro. La más notable de las cuales fue la protección del cultivo del olivo y la vid, así como la prohibición de exportar trigo.

Sin embargo, lo que dio más fama a Solón entre sus contemporáneos fue la división de los ciudadanos en cuatro grupos según la riqueza de cada uno (expresada en medimnos o medidas de trigo), en vez de pertenecer a la nobleza. La pertenencia a uno u otro grupo sería también para la organización militar ( los del primero serían los mandos, los del segundo la caballería, los del tercero la infantería pesada y los del cuarto la infantería ligera y los marineros), pues no existía entonces el ejército profesional y se componía de ciudadanos que habían de costearse su equipo. No puede considerarse un sistema democrático, pues sólo podían ser arcontes los miembros de los tres primeros grupos, pero si que representó un avance considerable en el camino hacia este. Además, la creación de la boulé o consejo de cuatrocientos miembros significó la participación directa de un buen número de ciudadanos en los asuntos públicos. Solón fue también un celebrado poeta de la época y buena parte de su obra es una justificación de su labor política.

Tras él, se desarrolló una etapa de anarquía, lo que demuestra que su obra también resultó insuficiente. Había tres tendencias principales: las representaba por los paralios o habitantes de la costa, la de los pedieos o habitantes de la llanura, y la de los diacrios o habitantes de la montaña. Apoyándose en estos últimos , Pisístrato, tras dos fallidos intentos, instauró la tiranía en 547 ac.

-de la tiranía a la democracia-

Paradójicamente la tiranía de Pisistrato supuso la consolidación de las instituciones existentes y un allanamiento en el camino hacia la democracia. En efecto, no suprimió la obra soloniana(solo se preocupo de que los principales cargos los ocuparan simpatizantes suyos), y por otra parte el dilatado periodo de paz que represento su gobierno sirvió para asentar estas innovaciones. Asimismo, aumento la producción vinícola y sobretodo oleicola, y se incremento el comercio, garantizándose el suministro de trigo de Ucrania y de los metales de la Clcidica. Fue inusualmente benévolo con sus enemigos y protegió a los más pobres, especialmente a los campesinos. Con el comenzó verdaderamente Atenas a ser una polis importante: su política de obras publicas, con la que luchaba contra el paro, se concreto especialmente en la construcción de un templo de Atenea (el primitivo Partenón), y su política religiosa y cultural en la institución de las fiestas Panateneas y las grandes Dionisiacas. Según la tradición, en estas ultimas, en 535, Tespis represento la primera tragedia teatral de la historia griega. También hizo Pisistrato realizar por escrito la forma definitiva de La Iliada y La Odisea, los poemas homéricos transmitidos oralmente hasta entonces.

A su muerte en el 528 a.C., le sucedieron sus hijos Hipias e Hiparco. El asesinato de este ultimo, aunque fue por un drama de celos, pronto adquirió valor de símbolo de liberación. Hipias, impopular por su radicalización tras la muerte de su hermano, marcho al exilio en el 510 y la tiranía fue abolida.

Dos años después Clistenes fue elegido arconte y realizo una serie de reformas que prácticamente significaron la instauración de la democracia. Estas consistían básicamente en la creación de 10 nuevas tribus con carácter territorial frente a las cuatro tradicionales que se basaban en lazos de sangre y parentesco, y de la nueva Boulé, que ahora tendría 500 miembros y que se convirtió en el órgano mas importante al preparar las sesiones de la Ecclesia o asamblea. Con ello quedo instaurada la isonomia, es decir, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Para garantizar el buen funcionamiento de la democracia y evitar los intentos de poder personal, instituyo el Ostracismo; consistía este en la posibilidad de enviar al exilio por 10 años a cualquier sospechoso de atentar contra el orden constituido, por medio de una votación anual en la asamblea en que cada ciudadano podía escribir en un ostrakon (trozo de pieza cerámica rota) el nombre pertinente: si había mayoría, sin mas, se le obligaba a abandonar el país.

La democracia quedaba, pues, asentada. Muy poco después, toda Grecia en general y Atenas en particular, habían de pasar una dura prueba en la que se jugaba su propia supervivencia: las guerras medicas.

-las guerras medicas-

Las ciudades helenas de la costa de Asia Menor vieron crecer a sus espaldas el naciente Imperio Persa que, con cierta rapidez, se fue anexionando a los estados vecinos. Estas ciudades cayeron también en la órbita de los persas. Hacia el año 500 ac. Hubo sublevaciones contra los nuevos amos.

Entre las ciudades sublevadas destacó Mileto, cuya petición de ayuda respondió Atenas enviando veinte naves. Los persas arrasaron Mileto en el 494 ac. Y prepararon una gran expedición contra Grecia continental y las islas. La primera fracasó al naufragar la escuadra, pero en el 490 ac. Una mixta tierra-mar desembarcó en la isla de Eubea.

Las ciudades griegas, con pocas expediciones, decidieron formar parte común contra el invasor, contra el cual desembarcó en el norte del Ática, y allí se enfrentó , en la llanura del Maratón, ha reducido el ejército ateniense, al mando de Milciades, que sorprendentemente venció al persa. Las repercusiones de este éxito fueron enormes de cara a la moral de Helena.

Conjurado momentáneamente el peligro, Atenas envió a Melciades y triunfó la tendencia que representaba Temístocles, consistente en apostar por el mar, convertir a Atenas en la primera potencia marítima. Para ello logró que se invirtiera el grueso del presupuesto en la construcción de naves y en la potenciación del puerto del Pirineo.

Esta política dio sus frutos. Cuando en el 483 ac. Los persas volvieron a organizar una expedición que según el historiador Herodoto estaba compuesta por millones de hombres, los griegos ya habían formado una alianza contra ellos. Pero su avance fue comparable a pesar de la heroica defensa del paso de las Termópilas por el espartano Leonidas y sus hombres que fueron aniquilados. Atenas tuvo que ser evacuada y sus habitantes trasladados a las vecinas islas de Salamina y Egina. Los persas entraron en la ciudad y la destruyeron.

El rey Jerjes, al mando de ochociento cincuenta barcos se aprestó a dar el golpe de gracia a los griegos, que en una situación desesperada, con Atenas en manos del enemigo, se le enfrentaron en Salamina, bajo del mando de Temístocles que contaba con trescientos ochenta trírrenes. Temístocles logró que los persas le presentasen batalla de manera que a un barco griego sólo se le pudiese enfrentar uno persa. Los persas consiguieron una gran derrota, perdiendo más de doscientos barcos.

-El siglo de oro ateniense

Coincidió este momento con la figura de Pericles, que regió como primer magistrado durante años como a partir del 461 ac. los destinos de la polis.

A el se le considera como el culminador de la democracia ateniense al eliminar las prerrogativas que aun tenía el Areópago, principal reducto de los nobles, en beneficio de la ecclesia y la boulé, al permitir la posibilidad de que un mayor grupo sociales pudieran acceder a las magistraturas, y al instaurar el sistema de la Mistoforia o pago de dietas a los ciudadanos que ejercieran como jurados o fueran miembros del consejo: la paga era de dos óbulos diarios, suma modesta, pero que permitía que todos, hasta los más humildes pudieran ejercer sus derechos políticos aunque se quedaran sin el jornal diario de sus trabajos.

Ciertamente pocas veces en la historia de la humanidad podemos encontrar un grado similar de democracia. Pero esta democracia era restrictiva ya que sólo afectaba a los ciudadanos tanto ricos como pobres, eran sólo una parte y la más numerosa de la población. Si no se era por nacimiento era muy difícil acceder a la ciudadanía. El mismo Pericles dispuso leyes limitativas impidiendo tenerla a quien no fuera hijo de padre y madre atenienses, con lo que paradójicamente su propio hijo, que tuvo su compañera Aspásia, fue extranjero en su propia ciudad.

A pesar de la dificultad que representa hacer un estudio demográfico, algunos historiadores han calculado en cuarenta mil el número de ciudadanos, incluidos esposas e hijos, para la Atenas de esta época sobre la población algo mayor de trescientos mil habitantes. Aunque había ricos, la mayoría eran pequeños propietarios de tierras, jornaleros y artesanos.

Junto a estos ciudadanos había un grupo muy activo con derechos limitados, los metecos o extranjeros. Eran libres y generalmente griegos nacidos en otras ciudades, que preferentemente se dedicaban al comercio y a la industria (no podían poseer tierras) y vivían sobre todo en el Pireo. Su número, con sus familiares, pasaba de los setenta mil. Eran ellos los grandes importadores y exportadores de alimentos y productos manufacturados y los dueños de los principales talleres, aunque también los había de profesiones liberales o intelectuales (el filósofo Aristóteles lo era). No podían votar ni participar en las instituciones del estado.

El grupo más numeroso era el de los esclavos. Se supone su número en unos ciento quince mil. Aunque protegidos, carecían de todos los derechos políticos. Su suerte era muy diversa y también su consideración. Rara era la familia que no poseía al menos un par; estos esclavos domésticos recibían un trato más humano que en el mundo romano. Podían trabajar también en muy diversos oficios o formar parte del ejército en convivencia con los libres, y comprar su libertad con su trabajo y pasar a la categoría de metecos, aunque ello no fuera aún excesivamente corriente en esta época. Otra suerte diversa era la que corrían los cientos de esclavos que trabajaban en las minas, especialmente en las de plata del Laurion, en duras condiciones y con una alimentación miserable. La mayoría de los esclavos no eran griegos.

Las mujeres, por muy hijas y esposas de ciudadanos que fueran, tampoco podían intervenir en los organismos ni votar. Su consideración queda bien patente en la obra del comediógrafo Aristófanes “La asamblea de las mujeres”, en las que critica con fuerte conservadurismo a las instituciones democráticas, según él caídas en la demagogia; cuando se propone un gobierno femenino, pone en boca de un personaje: “¡Que se haga¡ Después de todo es la única novedad que no se ha ensayado en Atenas”, dando a entender como el colmo de la degradación de las instituciones el que la mujer pudiera participar en los asuntos públicos.

La mujer rica permanecía en casa recluida en el gineceo y no participaba en fiestas, banquetes o actos públicos. Pero la inmensa mayoría trabajaba, aunque pocos eran los trabajos, en comparación con los hombres, a que podían dedicarse (vendedoras, nodrizas, comadronas...). Un caso aparte constituían las bailarinas, músicas y prostitutas, mal consideradas, pero con un grado superior de libertad al común de las mujeres, y las hetairas, generalmente extranjeras, únicas mujeres cultas que abrían sus salones a los intelectuales y artistas, discutían con ellos, abrían academias para enseñar a las jóvenes, asistían a fiestas y banquetes, etc. Mal vistas en general por las “virtuosas”, muchas de ellas llegaron a alcanzar merecida fama. La más conocida de este momento fue Aspasia de Mileto, compañera de Pericles durante muchos años, famosa por su inteligencia y belleza.

Atenas se había convertido en la primera potencia naval y aprovechó esta circunstancia para crear un imperio marítimo. He aquí la gran contradicción de la política de Pericles: democracia en el interior e imperialismo en el exterior. Y lo más chocante es que el buen desarrollo de lo primero iba condicionando al éxito de lo segundo. Para mejor defenderse del siempre potencial peligro persa, Atenas y otras ciudades e islas formaron una confederación o liga, que tomó el nombre de Delos por ser en esta isla sagrada de Apolo donde se guardaba el tesoro federal. En ¡principio todas las ciudades estaban en pie de igualdad, y se suponía que si una de ellas era atacada, formarían todas las otras frente común con ella. Cada una aportaba una asignación y Atenas ponía además sus barcos. Desde un principio, pues, Atenas estaba en superioridad de condiciones. Cuando el peligro persa hubo pasado algunas ciudades intentaron separarse de la liga que ya les resultaba gravosa, pero Atenas no lo permitió y procedió con una represión contra ellas, instalando en las rebeldes las llamadas cleruquías o auténticas colonias militares de castigo. Estas colonias, como se ve, nada tenía que ver con las de la época arcaica que estaban lejos del carácter imperialista ateniense.

El verdadero carácter de la liga quedó al descubierto cuando en el 454 ac. el tesoro común fue trasladado a Atenas, que progresivamente fue imponiendo a los aliados unas condiciones que mostraban claramente quien era el dueño: los pleitos entre ellas sólo podían dividirse ante los tribunales atenienses, la adopción de constituciones similares a la ateniense, la prohibición de acuñar plata. Los políticos de la época, según los historiadores y pensadores contemporáneos, eran muy conscientes de que el bienestar y la primacía de Atenas iban unidos al mantenimiento de este imperio.

Quizá nunca en la historia se ha dado un caso similar de concentración de tantos intelectuales y artistas ilustres en tan reducido espacio, sino es en la Florencia de los Medicis, en el Renacimiento. Allí convivían los filósofos Protágoras, Zenón y Sócrates, de tanta trascendencia a pesar de no haber dejado nada escrito, maestro de Platón y Jenofonte entre otros. También eran contemporáneos los trágicos Esquilo, Sófocres y algo más tarde Eurípides con sus inmortales obras que meditan el destino del hombre; el comediógrafo Aristófanes; los escultores Peonos, Agorácrito, Alcameno y Fidias. Muchos eran atenienses pero otros procedían de otros lugares de la Hélade y es sintomático que hubieran de trasladarse a la capital del Ática para encontrar el ambiente propicio donde desarrollar sus ideas. Ciertamente Atenas era la escuela de Grecia.

Aunque la arquitectura de la época clásica cuenta con buenos ejemplos fuera de Atenas, como los templos de Bassae en la Arcadia y de Zeus en Olimpia, tuvo su máximo exponente en el nuevo ordenamiento de las Acrópolis, destruida por los persas y restaurada a partir del 450 ac. no hay duda de que se trata de un hito de la historia del arte, pero también hemos de referirnos a su aspecto negativo: la reconstrucción se hizo con el dinero de la liga de Delos, es decir, a expensas de los aliados a la fuerza de Atenas, que lo justificaba en tanto que ella había sido destruida en la guerra.

La restauración constituía de entrada una posibilidad excepcional, pues permitía desarrollar el corazón de la ciudad, sobre un amplio espacio libre, todas las ideas estéticas y artísticas del momento. De hecho no puede separarse de los nombres de los arquitectos y escultores el de Pericles, principal impulsor y protector del proyecto. El peso de la parte arquitectónica lo llevaron Ictino, Calícrates y Mnesicles, y el de la escultórica Fidias. El edificio principal, iniciado en 477 ac, fue el templo de Atenea Pártenos, un edificio mayor de los usuales de su género, todo el en mármol del Pentélico, con ocho columnas de frente, proyectado con un cierto sentido escenográfico en función del ojo del espectador; así, por ejemplo por ejemplo se ensanchan las columnas en el centro para que parezcan rectas desde la posición del que las contempla, o se exageran los relieves de las figuras del frontón. Además de ésta, en un pequeño saliente se construyo el templete de Atenea Nike y los Propileos o pórticos de entrada al recinto, la obra de Mnesicles. El conjunto se completaba con enorme estatua de Atenas de oro y marfil, obra del escultor Fidias.

En la escultura de la época dominaba el llamado canon, un texto atribuido al escritor Policleto, lo que se exponían lo que se considera proporciones ideales del cuerpo humano. Es de destacar la búsqueda de la sensación de movimiento, del que es conocido exponente el Discóbolo de Mirón.

-la guerra del Peloponeso-

La superioridad de Atenas no iba a ser aceptada por los otros estados griegos, especialmente por su tradicional enemiga y competidora en cuanto a primacías, Esparta, máxime cuando los atenienses sojuzgaban por la fuerza a otras ciudades. El conflicto que conocemos como la guerra del Peloponeso bien documentado a través del historiador ateniense Tucidides, testigo presencial, tuvo como consecuencia el declive de Atenas como potencia hegemónica, pero también el des Esparta pero en general de toda la Helade: al final se hizo patente que la polis estaba en crisis.

Los espartanos estaban decididos a eliminar el predominio de Atenas, que en cualquier momento podía pasar a controlar su economía, y por tanto, todas sus decisiones políticas. Pero Esparta contaba con muy pocos guerreros, por ello decidió no atacar hasta que se diese una situación propicia.

La oportunidad llego en el 431 a.C., cuando la rebelión de algunas zonas alejadas del imperio hizo que gran parte del ejercito ateniense hubiese de desplazarse lejos de Atenas. Esparta lanzo entonces sobre Atenas a sus falanges de hoplitas, magníficamente entrenados, contando además con la ayuda de otros aliados del Peloponeso disconformes con la hegemonía ateniense.

Los espartanos y sus aliados, la liga del Peloponeso, sitiaron Atenas, pero sin poder cerrarle su salida al mar.

Los atenienses siguiendo la opinión de Pericles optaron por el abandono del territorio y por el repliegue de la población tras los muros de la ciudad, seguros como estaban de abastecerse gracias a su superioridad marítima. Así, permitieron que durante dos años los espartanos saquearan sus campos, pero en el segundo año el hacinamiento dentro de la ciudad provoco una epidemia de peste, magistralmente descrita por Tucidides, de la que fue victima el propio Pericles. Poco después, en 426 a.C. llego a la máxima magistratura Cleon, tachado de demagogo por parte de los escritores antidemocratas y, especialmente por Aristofanes, que lo parodio en varias de sus divertidas comedias. Hay que hacer constar que la mayoría de los escritores atenienses de la época culpaban a la excesiva democracia en manos de un pueblo voluble y de unos ambiciosos demagogos, que según ellos de los males de la polis y de mas de uno se declaraba ferviente admirador de Esparta.

Una serie de sucesos desgraciados para los atenienses, como la defección de importantes ciudades de la liga de Delos y una arriesgada expedición a Sicilia hicieran que en el 421 a. C. Se firmara la paz en condiciones ventajosas tanto como para los atenienses como para los espartanos, pero no aceptada por los aliados.

Los espartanos llegaron incluso a vencer en una batalla marítima y ello significo el fin de la guerra.

Atenas, como derrotada hubo de pagar un precio muy alto: perdida de su imperio, agricultura arruinada, desmantelamiento de sus murallas, instalación de una guarnición espartana en su suelo y liquidación de su régimen democrático.

Aunque luego fue restaura la democracia e incluso hubo momento de cierta reactivación Atenas ya no volvió a ser lo que fue. Pero su prestigio cultural se mantuvo incólume durante siglos y nunca se perderá del todo. Así, durante el imperio romano las familias ricas enviaban a sus hijos a estudiar ahí por el prestigio que otorgaba. Durante la edad media como patria de las escuelas platónica y aritostelica que había sido, no había dejado de ser admirada. El interés creció a partir del Renacimiento, y los neoclásicos y los románticos la mitificaron. No es de extrañar que cuando en la primera mitad del siglo XIX los griegos se sacuden la dominación turca y nace el moderno estado independiente, se elija a Atenas, entonces una pequeña población., como capital. hoy es, con mucho, la mas importante ciudad del país.

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