Francisco José Gabilondo Soler

Músico. Autodidacta. Canciones de cuentos. Astronomía. Piano. Compositor. Radio. Disco de oro. Cri-cri

  • Enviado por: Angel González
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 6 páginas
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UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MEXICO

ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS

DESARROLLO HUMANO

FRANCISCO GABILONDO SOLER

Por:

San Angel, México D.F. a 3 de Mayo de 2000

FRANCISCO GABILONDO SOLER CRI-CRI

(1907-1990)

Francisco José Gabilondo Soler nació el 6 de octubre de 1907 en la ciudad de Orizaba, estado de Veracruz; una linda ciudad provinciana rodeada de bosques, ríos, cerros y mucha lluvia. Allí, creció ese niño de ojos azules y cabello castaño, en un lugar bastante campirano; donde el agua corría abundantemente alrededor de la ciudad (si no es que estaba lloviendo), con serranías para escalar y una visión de bosques al pie de un volcán nevado. Siendo suficientemente travieso, Pancho Gabilondo mostró gran interés por aprender y estudiar.. pero no por ir a la escuela. Creció muy alto y era aficionado a aprender; así, aprendió todo lo que pudo, especialmente geografía, matemáticas, astronomía, cuentos y música. Estos dos últimos los aprendió más, de modo que los combinó en distintos tamaños y formas. Tanto se dedicó a eso, que acabó trabajando de compositor.

Organizaba excursiones personales al campo, con el afán de conocer sus libros, sin el barullo molesto de sus compañeros y profesores poco interesantes.

Aprendió mucho por sí mismo; no sólo aquello puesto en páginas escritas, sino lo que sus oídos le permitían asimilar: el rumor del campo, el murmullo del bosque, voces de mil seres diferentes y el canto del agua. A toda esta musicalidad, se sumó una abuelita alegre que entusiasmaba al chico con cuentos infinitos y alegres melodías al piano. Al crecer y habiéndose graduado de soñador profesional, Francisco Gabilondo se convirtió en músico para plasmar en canciones el cúmulo de cuentos, sueños, anécdotas y cantos naturales, los más de ellos salidos de aquellos bosques.

Como autodidacta, indagó en varias áreas del conocimiento, pero la que realmente le apasionó fue la astronomía, disciplina que no pudo ejercer profesionalmente debido a la limitante económica. Así, incursionó en boxeo, toreo, natación e, incluso, estudió linotipista. Cuando contaba con 19 años, Pancho Gabilondo se interesó por la música. Decidido a aprender, solicitó le permitieran practicar en la pianola de unos baños públicos. Primero accionaba el mecanismo y se fijaba donde bajaban las teclas; después él ponía los dedos en el mismo lugar. Practicando continuamente, aprendió a dominar el teclado y ser un excelente pianista.

A los 21 años, comienza a componer canciones para niños desde el punto de vista de ellos, recordando su infancia, atribuida a un grillito. Durante muchos años por la XEW pasaron su programa llamado. Al Oscurecer y posteriormente hizo cuentos y canciones grabadas en discos RCA Víctor y editados por Editorial Novaro y Selecciones de Readers Digest para México y Sudamérica. Durante 45 años estuvo dedicado a los niños y a las observaciones astronómicas. En 1972, ya contaba con su propio observatorio, la sociedad astronómica de México, el cual por problemas de la vista, cedió a Instituto Politécnico Nacional y a la Universidad de Guadalajara.

Sus 300 canciones son muy conocidas en la República mexicana, Cuba, Chile, Guatemala, Colombia, Uruguay, Argentina y Paraguay. En Europa especialmente en Yugoslavia.

Una de sus obras fue grabada por una banda norteamericana de Nueva York; se trataba del fox-trot Montecarlo, del cual ya no queda evidencia alguna. Impulsado por el auge de la radio, para 1932, incursionó en melodías de corte humorístico, donde plasmaba costumbres de eses tiempo y realizaba critica social. El bate (poeta) Ruiz Cabañas lo bautizó como El Guasón del Teclado cuando se presentaba en la XYZ; algunas canciones de esa serie fueron Vengan Turistas y Su Majestad el Chisme.

A principios de 1934 y gozando de cierto reconocimiento por su trabajo con música festiva, Gabilondo solicitó a Emilio Azcárraga, dueño de una importante radiodifusora, una oportunidad. Azcárraga bajó el ánimo del compositor haciéndole ver que realmente no podría competir con figuras como Lara o Curiel, pero le dijo: "-Yo he notado que cuando usted toca sus tonterías, los chamacos se pegan a la radio. Agarre la Marcha de Zacatecas y póngale letra para chamacos".

Gabilondo escuchó, pero mejor pensó en intentar un trabajo por su cuenta. Con algún material que consideraba más o menos aceptable, Pancho Gabilondo le presentó el número al Gerente Artístico de una importante emisora. Aunque extrañado, el Sr. Othón Vélez estuvo bien dispuesto para el estilo y le brindó una oportunidad en la XEW. El 15 de octubre de 1934, a la 1:15 de la tarde, Francisco Gabilondo Soler interpretó sus primeras canciones de fantasía: El Chorrito, Batallón de Plomo, Bombón I y El Ropero. Fue un pequeño espacio de 15 minutos sin patrocinador, publicidad, con poca paga y a prueba. Sólo contaba con su voz, el piano y mucha imaginación. Así, continuó, sin aparente éxito, con su programa sin nombre ni personaje. Aunque algunos creían que su número sólo duraría algunas semanas, se mantuvo en la radio durante casi 27años.

Iniciado el programa de radio, el gerente artístico de la estación sugirió que las canciones fueran las aventuras de algún animalillo. Contando ya con la ayuda de un violinista, Gabilondo pensó en un grillo, y por influencia del francés, decidió llamarlo Cri-Cri, El Grillito Cantor. Las canciones de Cri-Cri son relatos de la aventuras de El Grillito Cantor en el bosque, en el país de los cuentos o en lugares lejanos. Con la creciente popularidad del programa de Cri-Cri, Francisco Gabilondo Soler aprendió a leer y escribir música, a hacer los arreglos para el creciente número de nuevos músicos, escribir los textos que se leían antes de las canciones y determinar la producción general y línea artística del personaje.

Exploró estilos y géneros diferentes para sus composiciones musicales, aunque hay un carácter particular en todas ellas que las identifica, de inmediato, como canciones de Cri-Cri. Con el tiempo la serie de radio aumentó en tiempo y recursos. Se afianzó en el gusto del auditorio; hasta convertir el anochecer del domingo en el momento de fantasía musical. Cri-Cri, El Grillito Cantor dejó de transmitirse el 30 de julio de 1961.

Recibió en varias ocasiones el disco de oro además de otras presas de organismos no oficiales. El gobierno del estado de Veracruz, lo homenajeo con una estatua en su ciudad y el gobierno de Nuevo León construyó una fuente dedicada a sus canciones.

Francisco Gabilondo Soler recibió visa permanente para ingresar al País de los Sueños el 14 de diciembre de 1990, cuando cumplió 30,385 días de edad, donde optó por irse a vivir definitivamente, mientras dormitaba tranquilamente en su casa del Estado de México, como a la 1:40 de la tarde. Pero dejó una maleta con 216 canciones y kilos de cuentos con las aventuras de su alma musical: Cri Crí, el Grillito Cantor.

HOMENAJE A CRI CRI EN LA EXPO 2000 DE HANNOVER

El Grillito Cantor, trasciende fronteras, ya que en octubre próximo, como parte de las actividades de la Expo 2000 de Hannover, Baja Sajonia, Alemania, se le rendirá un merecido homenaje a Don Francisco Gabilondo Soler, a quien los mexicanos conocemos cariñosamente como Cri-Cri.

En él, se interpretarán varias de sus canciones, como La Muñeca Fea, Caminito De La Escuela y muchas otras canciones, acompañado por una orquesta alemana, dirigida por el maestro Eduardo García Barros.