Francisco de Quevedo

Literatura barroca. Salmo XVII. Miré los muros de la patria mía. Métrica y estilo literario. Poesía conceptista

  • Enviado por: Cristina Poveda Sempere
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
publicidad
cursos destacados
Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

publicidad

SALMO XVII

AUTOR: QUEVEDO

El poema objeto de comentario pertenece a Francisco de Quevedo, autor plurigenérico enmarcado dentro del período del barroco, en el S. XVII, pero cuya temática de producción recuerda al renacimiento.

Queve, hombre de letras y corte, enemigo aférrio de Góngora y gran amigo de Cervantes y Lope de Vega, fue creador de innumerables obras de variada temática, tocando todo género literario existente: prosa, drama y verso. En este último género situaríamos el soneto de objeto de estudio.

Dentro de la diversidad temática de su producción lírica, dicho soneto pertenece a los poemas metafísicos, muy frecuentes en la época, donde, desde un punto de vista filosófico se tratan tópicos literarios de la brevedad de la vida, aceptación de la muerte y fugacidad del tiempo, perteneciente al poema de este último tópico.

El tema , tópico literario de la fugacidad del tiempo es tratado aquí contintes melancólicos, donde el autor se rinde al paso inexorable del tiemmpo y la irremediable llegada de la muerte, llorando tiempos anteriores, un pasado glorioso.

El marco estructual del poema se compondría de cuatro partes coincidiendo con su marco formal. En la 1º parte/estrofa el poeta observa desde su casa los muros de su patria, ya viejos y desmoronados, en otro tiempo fuertes y altivos. En la 2º parte/estrofa el poeta sale al campo y describe un paisaje donde la luz del día se mezcla con las aguas heladas de un arroyo y las sombras de ganados. En la 3º parte/estrofa el poeta entra de nuevo a casa y describe la desolación interior producida por el paso del tiempo. En la última estrofa el narrador poeta comenta que el tiempo también ha hecho mella en él y espera rendido a la muerte.

En cuanto al análisis formal se podría decir que el autro hace uso del lenguaje para crear un poema claro y directo, siempre en clave metafórico, haciendo uso de un léxico sencillo y poco artificioso, cargado de adjetivos calificativos, que facilitan la imaginación del lector y su acercamiento al paisaje y al estado de ánimo de sus partes.

Dentro de este léxico abundan palabras del campo semántico de la vida y fugacidad del tiempo (tiempo, edad, caduca, anciana, recuerdo, muerte), tema central del soneto. Con todo esto Quevedo consigue una unidad de coherencia entre las partes de su contenido, ayudándose al mismo tiempo de una sintaxis, sembrada de hiperbatones, donde predominan las oraciones simples, unidas mediante yuxtaposición y coordinación (" Saíme al campo, vi que el solo bebía...."; "...sentí mi esada. Y no halle......"), proporcionando un ritmo rápido. El resto de estructuras sintácticas son estructuras complejas unidas mediante subordinación de tipo sustantivo ("...por quien caduda..."; "vi que el sol...."), adjetiva, ("....que con sombras...."; "....que no fuese recuerdo....") y adverbial (" si un tiempo fuertes...").

Por otro lado, en relacion a las características formales del género lírico, debemos hacer comentariso de su métrica, rima y figuras retóricas. En primer lugar su métrica corresponde a la de un soneto, compuesto por 14 versos endecasílabos, agrupados en dos cuartetos y dos tercetos, cuya rima sería ABBA ABBA CDE CDE. Entre las figuras retóricas cabe destacar que el texto está plagado de metáforas e imágenes metafóricas y como ya se ha dicho anteriormente, abundan los hiperbatones. Entre las metáforas e imágenes metafóricas destacaremos: "..muros de la patría mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados", pudiéndose referir al recuerdo melancólico de la gloria en decadencia de España; "..el sol bebía los arroyos del yelo desatados", donde el sol representa los vesitgios de vida que aún quedan, y el arroyo el curso de la misma, helado porque carece de ellla ; "..quejosos los ganados....con sombras", donde los "ganados quejosos" representan a la humanidad perdida entre "sombras"; " mi báculo". que representa al propio narrador, ya anciano y débil , al igual que " mi espada", que también le representa.Entre los hiperbatones destacamos los versos 3, 4, 9 y 1. Como otras figuras retóricas destacables resaltamos la elipsia verbal del verso 2 (si un tiempo eran fuertes....), donde también encontramos una antítesis (fuertes-desmoronados).Al igual que en el verso 8 (sombras-luz).Cabe destacar también el circumloquio del verso 3 (carrera de lada edad - vida), el encabalgamiento de los versos 5 y 6, y la personificación del verso 8( " con sombras hurtó.....").