Fragmentación del espacio escénico

Cine. Plano cinematográfico. Primer plano. Escena planificada

  • Enviado por: Alva
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad
publicidad

FRAGMENTACIÓN DEL ESPACIO ESCÉNICO

(de Manual básico de lenguaje y narrativa audiovisual. F. Fernández y J. Martínez. Ed. Paidos)

Hoy día, todos admitimos como natural el recorte del cuerpo humano en la pantalla y sabemos que obedece a unas necesidades expresivas. Sin embargo, la aceptación de este recorte fue un largo proceso en el que, progresivamente, el lenguaje cinematográfico alcanzó su pleno desarrollo. El realizador es consciente del tiempo que deben permanecer en pantalla los planos según sus valores informativos y dramáticos. La fragmentación del espacio en que se desarrolla la acción, su presentación al espectador ha de ser objeto de una cuidadosa planificación.

En los comienzos del cine el punto do vista de la cámara abarcaba un campo único, encuadrado en plano general y las escenas se desarrollaban íntegramente en aquel espacio invariable, de forma similar a como ocurría en el teatro.

Sin embargo, en el teatro, el espectador concentra su atención en aquella parte de la escena sobre la que gravita la carga dramática de la acción, explorando el escenario constantemente en busca de nuevos centros de interés. El uso de prismáticos en el teatro es un antecedente del primer plano cinematográfico.

El plano general cinematográfico no es un espacio a explorar como la realidad, sino que obliga a efectuar una mirada centrada únicamente en la acción de los personajes. No se pueden apreciar los detalles ni la expresión de los rostros de los personajes.

Si en los comienzos de la fotografía y el cine sólo se tomaban imágenes que abarcasen toda la acción no era debido únicamente a limitaciones técnicas, sino a que consideraban que los márgenes de la pantalla no debían cercenar parte alguna de los sujetos u objetos.

La fragmentación de los sujetos mediante el acercamiento de la cámara o del zoom implica, además, el aumento de tamaño de la imagen seleccionada y su aislamiento respecto a los demás elementos de la escena.

Los espectadores actuales (que han nacido ya con el lenguaje visual evolucionado y lo han hecho connatural con la frecuentación cinematográfica y la diaria contemplación de la televisión) no son conscientes del extremo carácter artificial de los primeros planos. En los inicios del cine no se podía entender el corte de la figura ni su magnificación.

La Llegada de un tren de los Lumière, que provocó la desbandada del público asistente a la proyección; el disparo hacia el público en plano medio con que comenzaba el “Asalto y robo de un tren” (Great Train Robhery, 1903) de Porter, que tuvo que ser montado al final del film para que los espectadores no saliesen huyendo antes de verlo, son casos reales que han quedado en la historia como prueba evidente de la artificialidad del lenguaje cinematográfico.

Artificialidad que resume de forma ejemplar el primer plano, cuya integración ha sido tan perfecta que los espectadores actuales lo percibimos con total naturalidad.

EL REVOLUCIONARIO PRIMER PLANO

En los primeros años del cine, en Inglaterra surgieron una serie de cineastas conocidos como la Escuela de Brighton, que se adelantaron a sus contemporáneos en la aplicación de recursos de lenguaje propiamente cinematográficos, como es el caso de la utilización de primeros planos.

George Albert Smith recurrió al intercalado de primeros planos en medio de la escena para ampliar detalles que escapan al ojo del espectador.

Smith fue consciente de la posible pérdida de naturalidad que supondría presentar a los personajes cortados por el encuadre y ampliados enormemente de tamaño. Por ello comenzó utilizando recursos o trucos que lo justificasen.

Así, el plano detalle de “El pícaro dependiente“ (As Seen Through a Telescope, 1901) —en el que se observa cómo el dependiente de una zapatería, al colocar un zapato en el pie de una señorita, aprovecha para acariciarle el tobillo—, está presentado desde el punto de vista de otro personaje que observa la acción con un telescopio.

En otras escenas se utilizaba el artilugio de ver con una lupa, mirar a través de una cerradura, o de unos prismáticos...

Aunque en contadas ocasiones, el propio Smith incluyó también planos de detalle de forma directa en medio de la acción. En “El pequeño doctor” (The Little Doctor, 1901) intercala un plano de detalle en que un niño, jugando a doctor, da una cucharadita de jarabe a un gatito, en este caso sin recurrir a artificios para justificar un plano de estas características.

Pero fue el estadounidense Edwin S. Porter quien, copiando las imágenes de Smith, utilizó el primer plano puro, sin artilugios tales como telescopios o lupas que utilizaban los creadores de la Escuela de Brighton.

Tanto Smith como Porter utilizaban el plano de detalle como respuesta a una exigencia funcional de aumento de tamaño para hacer visible un detalle del plano general. Aunque este hecho por si sólo suponía una revolución en el lenguaje cinematográfico aún no se había cargado al primer plano de expresividad dramática.

Fue Griffith quien primero se preocupó de resaltar la expresión de los personajes en sucesivos acercamientos a la cámara. Su primera utilización fue en 1908 en “For love of Cold” donde la cámara pasaba de un plano general a otro más cercano. Más tarde en “Balket at the altar” (1908) mostrará como plano final un plano medio de la protagonista leyendo un libro y, posteriormente, en “After many years” (1908) recurre a hacer aparecer a la protagonista detrás de la maleza de modo que sólo se le vea de hombros para arriba consiguiendo, así, centrar la atención del espectador en el rostro de la protagonista sin tener que recurrir al cambio de escala óptica que provoca el primer plano.

El desconcierto que provocaba el primer plano hizo que Griffith intentase otras soluciones alternativas. Los responsables de los estudios cinematográficos le decían que parecía que los personajes nadasen o flotasen sin piernas. Por eso, utilizó recursos como el enmascaramiento de parte de la pantalla, oscureciendo parte de la superficie del fotograma, hasta que en 1914 se decidió a usar el primer plano deforma directa, al servicio de la expresividad dramática de la escena. Una buena muestra son filmes como “El nacimiento de una nación” (The Birth of a Nation, 1915), o “Intolerancia” (Intolerance, 1916).

LA ESCENA PLANIFICADA

Si contemplamos en nuestro televisor una obra de teatro retransmitida en directo podemos observar que, a diferencia del teatro, donde puede apreciarse en todo momento el conjunto del escenario, vemos en cada momento la parcela enmarcada que ha decidido el realizador. Es él quien ve la obra por nosotros y decide la fijación de la atención y lo que conviene resaltar.

Una misma obra realizada por personas diferentes tendrá resultados diversos en pantalla, y en todos los casos, el espectador de televisión asistirá no a la obra sino a la visión que de la obra presenta el realizador.

La realización en directo suele ser multicámara, es decir, utilizando varias cámaras a la vez, y seleccionando lo que se ha de emitir desde una mesa de mezclas donde el realizador decide la imagen que verá el espectador.

Se realiza, de este modo, un montaje en directo que permite combinar diferentes vistas del suceso captado en tiempo real.

Los diferentes puntos de vista de cada cámara suponen también diferentes encuadres y distintos campos de imagen.

La selección del campo implica la decisión del lugar de emplazamiento de la cámara, el ángulo de toma (picado, normal o contrapicado), y el plano que enmarca.

La previsión de los planos que se emitirán es la planificación y suele ser realizada a partir del guión técnico donde el realizador anota el plano de encuadre que desea para cada escena o fragmento.

Esta selección es necesaria tanto si las tomas han de ser grabadas para su ulterior montaje como si ha de efectuarse una retransmisión en directo.

La selección del plano de encuadre responde a necesidades informativas y expresivas.

La información condiciona el tamaño del plano y su duración.

Un plano debe permanecer en pantalla el tiempo necesario y suficiente para que el espectador pueda relacionar sus elementos significativos. Así, un plano general de una acción ha de durar más en pantalla que un plano de detalle de la misma acción, puesto que el plano general contiene más elementos de información y requiere más tiempo para apreciarlos.

Pero la duración del plano viene condicionada también por otros factores. Además del tamaño de la imagen hay que considerar la complejidad de la imagen encuadrada, su movimiento o acción, el diálogo, el movimiento de la cámara o del zoom, y la relación del plano con los que le anteceden o le siguen en el montaje.

Una imagen simple puede mantenerse en pantalla menos tiempo que una imagen compleja en la que es preciso dar tiempo al espectador para que realice recorridos perceptivos que le permitan extraer toda la información que contiene.

La acción, los movimientos del referente, obligan a mantener el plano durante el tiempo que dura la acción y, también, y el desarrollo de los diálogos.

Los movimientos de la cámara e incluso el zoom hacen que el plano deba mantenerse durante todo el tiempo que precisa su realización, viéndose afectado el movimiento y el propio mantenimiento en pantalla del plano por la necesidad de permitir que el espectador capte todos los detalles que contiene la transición de un primer plano a plano general o viceversa.

Por otro lado, la duración de un plano se establece, asimismo, con el desarrollo dramático que han presentado los planos anteriores o por la relación de causa efecto que la comprensión de los planos anteriores provoca en la comprensión de los posteriores.

En cuanto al valor expresivo del plano, los planos generales describen el ambiente e informando la situación de los personajes y de sus desplazamientos, los planos medios centran la atención sobre la acción, y los primeros planos exploran la expresión del personaje, nos introducen en sus sensaciones.

'Fragmentación del espacio escénico'

Angulación: contrapicado, normal y picado

Para observar a una persona que habla a otra desde un lugar elevado se suele utilizar un ángulo contrapicado (de abajo arriba), y para adoptar su punto de vista al observar a otro personaje, se utiliza el ángulo picado (de arriba abajo). Así se informa sobre la situación en el espacio físico de cada personaje.

El ángulo es también portador de significados expresivos. El ángulo contrapicado magnifica al sujeto y el ángulo picado lo reduce.

La planificación debe ser decidida por el realizador que considerará la información y la expresión de cada plano y del conjunto.

El paso de la visión en plano general a la fragmentación del espacio en diferentes planos de encuadre fue el paso decisivo en la construcción del actual lenguaje del cine, los cómics y la televisión.