Filósofos: vida y obra

Historia de la filosofía. Marx. Ortega y Gasset. Herbet Marcuse. Augusto Comte. Jean Paul Sartre

  • Enviado por: Bianca Fernandez
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
  • 28 páginas
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I. Karl Marx

1.1 Vida y Obra

Karl Marx nació en Tréveris en el seno de una culta familia judía el 5 de mayo de 1818. Su padre, Heinreich y su madre, Henriette se habían convertido del judaísmo al luteranismo. Su padre era abogado del Tribunal Supremo y magistrado de dicha ciudad. Aunque Marx era el segundo de ocho hijos pasó pronto a ser el primogénito por la muerte de su hermano mayor. Aunque parezca paradójico, el que fuera considerado guía de una revolución, provenía de una confortable familia de clase media. Totalmente judío en sus orígenes, tanto por parte paterna como por parte materna, la conversión llevada a cabo por sus padres fue hecha con el único propósito de que Heinreich Marx pudiera continuar con su profesión debido a las estrictas leyes a las que fueron sometidos los judíos a raíz de la invasión napoleónica; la posición de los judíos en Renania no era fácil ya que a menudo eran chivos expiatorios de la pobreza de los granjeros. Aún cuando consiguieron la igualdad civil por la invasión napoleónica, la proclamación de la Santa Alianza acarrea grandes dosis de antisemitismo, de ahí que la conversión al protestantismo fuese sorprendente teniendo en cuenta que Tréveris era una región eminentemente católica. Ello contribuye a aumentar el sentimiento de alienación de Marx, que no conseguía integrarse, hecho que se acrecentó cuando posteriormente se le denegó un puesto docente en un sistema universitario que no dejaba sitio a los intelectuales disidentes, como luego ocurriría con el y Bauer.

Cursó sus estudios de bachillerato en la escuela superior de Tréveris, en la que en el año 1834 varios profesores de la misma se vieron acusados por sus intervenciones en el Club del Casino de carácter liberal, organización a la que su propio padre pertenecía, el cual sentía una fuerte simpatía por los derechos de los oprimidos que no pudo dejar de ejercer influencia sobre su hijo.

En 1835 termina su bachillerato. Su examen de religión es de tono deísta aunque muy ferviente; en él se hallan influencias del ideal humanista de la Ilustración alemana y del período clásico. En otro examen hala del deber de elegir una profesión pensando en el servicio a la humanidad.

A los 17 años se matricula en la Universidad de Bonn para cursar sus estudios de Derecho. Al año siguiente se muestra como un estudiante turbulento y

tiene un duelo con un joven aristócrata prusiano; gastaba más dinero del que sus padres podían enviarle (hecho que se daría a lo largo de toda su vida). Se compromete en noviazgo secreto con Jenny von Westphalen a la que escribe ardientes poesías románticas, noviazgo que en principio no fue bien visto por la familia debido a la diferencia de edad de ambos ya que Marx era 4 años menor que Jenny.

Continuó sus estudios de Derecho en Berlín, ciudad a la que se trasladó por consejo de su padre; allí recibió la influencia hegeliana de Gans y la antihegeliana de Savigny, máximo exponente de la Escuela Histórica del Derecho.

En 1838 tras un intento de elaborar una primeriza Filosofía del Derecho, se integró en el Club de los Doctores, en el cual trabó amistad con Bruno Bauer que sería íntimo amigo de Marx en los 4 años siguientes, de carácter liberal radical y dominado por la izquierda hegeliana; pese a la crítica que de Hegel hiciera Marx, él mismo reconoció la influencia que tuvo en el desarrollo de su filosofía. Ese mismo año murió su padre, como consecuencia de ello, sus vínculos familiares se debilitaron aún más de lo que ya lo estaban debido al carácter pendenciero de Marx que tantos disgustos había llevado a su familia. Pese a ello Marx siempre guardó un profundo afecto por su padre.

El siguiente año inició su tesis doctoral por consejo de Bruno Bauer, con el propósito de acceder al profesorado universitario; la elección del tema de la tesis se vio influenciada por el interés que los jóvenes hegelianos tenían de la filosofía griega postaristotélica.

Fue eximido del servicio militar, por propensión a la tuberculosis, enfermedad que causó estragos en la familia de sus padres y después en la suya. En 1841 se doctora con su tesis acerca de “Las diferencias entre las filosofías de Demócrito y Epicuro”, que presenta en Jena y que dedicó muy elogiosamente a su futuro suegro, el barón von Westphalen a quien Marx tenía mucha estima desde que lo conoció al trasladarse a vivir muy cerca de su casa. El hecho de que la presentara en Jena es que al ser una universidad pequeña tenía más posibilidades de adquirir el grado de Doctor.

En el año siguiente, Marx comenzó a preparar la discusión de su tesis en estrecha colaboración con Bauer agregando varias notas en las que se dirigía contra Schelling y en las que hablaba del fruto de la filosofía tras Hegel. Ambos tenían previsto formar una revista que se llamaría Archivos Ateos que tomaría como fundamento la crítica de Bauer a los Evangelios bíblicos. Bauer perdió su cátedra al

ser acusado de ateísmo, debido a dicha crítica en la que negaba la historicidad de Cristo y presentaba los evangelios como un invención mística, con lo que Marx pierde la posibilidad de acceder a la universidad en calidad de profesor.

En1843 escribe “La cuestión judía”, en la que se traza una línea divisoria entre el pensamiento meramente democrático y el pensamiento del revolucionario social que parte de una consideración histórica general y no de la inmediatez de las necesidades de esta o aquella clase.

Al terminar sus estudios universitarios, Marx se dedicó durante varios años al periodismo, primero como colaborador y luego como redactor-jefe de la revista Gaceta Renana, que se publicaba en Colonia (donde se unió al círculo de Colonia, también de talante liberal); logró aumentar notablemente la tirada de la misma, y colaboró con Moses Hess, intelectual comunista. A modo de anécdota, en el subtítulo del periódico aparecía la frase "Por la política, el comercio y la industria".

La política general de la Gaceta Renana trataba la pobreza como una cuestión social y no meramente política, pero que no veía en el proletariado una nueva clase social sino sólo la víctima inocente de una mala organización económica.

En cualquier caso, no fue entre la clase obrera alemana donde primero se adoptaron las ideas socialistas, sino que comenzó en Francia, país al que huyó Moses Hess donde se empapó del socialismo naciente y que al volver a su país se encargo de difundirlas.

En sus escritos, Marx defendía la libertad de pensamiento y de expresión, en concreto, fueron muy polémicos sus artículos relativos a la situación socioeconómica de Renania, región a la que pertenecía Tréveris, y sobretodo el primer artículo que publicó relativo a las leyes respecto al robo de madera. Dicho artículo suscitó graves tiran teces con el gobierno prusiano, incluso habiendo peticiones para procesar al autor de dicho artículo.

La situación llega al límite con el proyecto sobre el divorcio que proponía la revista, lo que originó algunas prohibiciones por parte de la censura que provocó la clausura de la revista como medida del gobierno prusiano en 1843, así como la de toda la prensa liberal.

Ello se dio tras la dimisión de Marx como redactor-jefe de la revista, tras lo cual tomo la decisión de emigrar, tomando el cierre de la gaceta como una especie de liberación que le ayudó a tomar tal consideración. Así se produjo el exilio de

Marx a Francia, donde continuó editando desde los Anales franco-alemanes, juntamente con el periodista demócrata Ruge. Era una revista política, con líneas argumentables sacadas de Spinoza, Kant y Hegel. Al creer consolidada su posición económica se casa con Jenny, luego de 7 años de compromiso, tras los cuales ambos continuaban profundamente enamorados el uno del otro tal y como se desprende de las cartas que se escribían y tras haber superado muchos obstáculos familiares.

En esta época se desdice de las teorías hegelianas, iniciando una dura crítica de las mismas, llegando a la conclusión de que las formas del Estado no pueden comprenderse ni desde sí mismas ni desde el desarrollo general de la mente humana, sino que deben tener sus raíces en las condiciones materiales de la vida, debiendo buscarse la anatomía de la sociedad civil en la economía política. En esta crítica aparece perfilada la influencia que ejerció Feuerbach tras la lectura con detenimiento de sus obras.

Traba amistad con Heine y acaba su “Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”. En París tomó contacto directo con la clase obrera alemana emigrada y con la francesa; supuso un fuerte impacto para él encontrarse con los mas de 100.000 emigrantes alemanes que había en Francia y que iban allí en busca de mejores oportunidades. Esto hizo que asistiera a la mayoría de las asociaciones de los trabajadores franceses y sobretodo a la Liga de los Justos. Conoce a Bakunin, Prudhon, Blanc y a otros destacados dirigentes del socialismo y el comunismo, adhiriéndose pronto a sus ideas. Pero los anales no pasaron del segundo número, siendo prohibidos por el gobierno prusiano y finalmente Marx se convirtió en un refugiado político. Redacta sus Manuscritos en los que realiza una crítica de la economía política, que reflejan sus opiniones respecto al trabajo alienado, la relación entre capital y trabajo, discusiones sobre la propiedad privada el trabajo y el comunismo y una crítica de la dialéctica de Hegel, en concreto de la Fenomenología. Nace su hija Jenny, lo que hace que su esposa regrese temporalmente a Tréveris. Volvió a París en septiembre de 1844, encontrándose conque Marx acababa de formar la amistad más importante de su vida: la de Friedrich Engels.

Engels era hijo de una familia de ricos industriales, dos años más joven que Marx, autor sin embargo de "La situación de la clase obrera inglesa" obra en la que denunciaba las denigrantes condiciones de vida de los trabajadores ingleses. Se conocieron el 28 de agosto de ese año en el Café de la Régence, su completo acuerdo en todos los campos teóricos fue tal que pasaron junto los diez días

siguientes, de tal forma que su trabajo conjunto data de aquellos días. Esta amistad perduró hasta la muerte de Marx. Juntos publicaron su primera obra "La sagrada familia", en la que hacían una revisión crítica a una obra que Bauer estaba publicando en un periódico, en ella aparecen los primeros visos de la concepción materialista de la historia.

En 1845 Marx fue expulsado de Francia, emigrando a Bruselas en la cual residió 3 años, por iniciativa del gobierno prusiano. Apenas supieron de su expulsión tanto Hess como Engels se mudaron también allí. De esta época destacan obras como las "Tesis sobre Feuerbach" en las que Marx ofrecía un esquema muy breve de las ideas que meses más tarde él y Engels elaborarían de la ideología alemana, obra en la que criticaban también a Feuerbach, en la que se desdecían de su anterior vertiente hegeliana.

En las tesis se contenían las críticas al materialismo de Feuerbach, y al de los materialistas franceses. La tesis final y más conocida es "Los filósofos sólo han interpretado el mundo de diversas maneras; la cuestión es cambiarlo", que constituye una expresión de su compromiso con la revolución, y su preocupación por la realidad social del hombre. Tal vez ese fue el intento de Marx a lo largo de toda su vida, aunque si bien erró en los instrumentos no así en la denuncia que realizó de una época.

En 1846 Finaliza “La ideología alemana”, que trataba de poner en claro los desacuerdos entre Marx, Engels y Feuerbach y tratar de las más recientes manifestaciones del idealismo joven hegeliano, es decir de Bauer y Stirner. En la última parte de la obra ya se perfilaba la revolución como medio de cambiar la sociedad actual, ya que se realizaba una versión del estado actual de la sociedad y su futuro inmediato: ni más ni menos que la revolución comunista.

Ya se definió la idea de materialismo histórico, extrayendo que el factor clave en el establecimiento del comunismo era la abolición de la división del trabajo, teniendo claros ya los medios, fallidos en la sociedad actual.

El segundo volumen de la ideología alemana tenía por objeto el socialismo utópico alemán, que para ellos constituya el socialismo verdadero. Trataron de atraer a ellos para la lucha política activa a diversos líderes de la izquierda socialista, entre ellos Proudhon, pero no lo lograron; este último por ejemplo prefería "quemar la propiedad a fuego lento". Ese mismo año nace su segundo hijo Edgar.

Las diferencias con Proudhon se ahondaron sobretodo en lo que respecta al punto de vista económico viéndose reflejadas al año siguiente con la "Miseria de la Filosofía" analítica e hiriente contestación a la obra de Proudhon "La filosofía de la Miseria". En la primera parte del libro, Marx se ocupa de la teoría del valor y la segunda termina con una importante sección sobre el movimiento de la clase obrera. Contenía también la primera formulación publicada y sistemática de la concepción materialista de la historia.

Como resultado de la correspondencia entre los socialistas de Bruselas y los de Londres entraron a formar parte de la "Liga de los Justos", que posteriormente se llamaría "Liga de los comunistas", y que participó en el levantamiento de Blanquee y Barbes en 1839, que finalmente no resultó.

En 1848 por encargo de la Liga de la que se había constituido Marx presidente, se les encargó a ambos que redactaran el “Manifiesto del partido comunista”, con gran parte del material que les habían proporcionado los comunistas de Londres, que fue publicado ese mismo año. Constaba de 4 secciones, en la primera de ellas presenta una historia de la sociedad como sociedad de clases desde la Edad media, la segunda describe la posición de los comunistas dentro de la clase proletaria, introduciendo la naturaleza de la futura sociedad comunista, en la tercera sección realiza una crítica a los diversos tipos de socialismo. El reaccionario, el burgués y el utópico, mientras que en la última realiza una descripción de la táctica comunista hacia los otros paridos de la oposición.

Justo ese mismo año, la Revolución Francesa del `48 desencadena en toda Europa intentos revolucionarios que llegan a grandes éxitos aunque no duraderos, pero Marx cree llegado el momento de transformar la revolución burguesa radical en proletaria e interviene en París, Colonia y Viena. En Bruselas, el Rey le expulsó ante el temor de que desencadenara una revolución, aunque la nueva Francia triunfal del `48 le acogió. Participó activamente en los congresos, aunque sus principales actividades se dirigieron como es previsible hacia los expatriados alemanes, muchos de los cuales estaban arrebatados por el entusiasmo revolucionario. Poco después partió hacia Colonia, que constituía el caldo de cultivo perfecto, al ser la tercera ciudad más grande de Prusia con cerca de 100.000 habitantes, estando situada en la región más industrializada de Alemania; además, Marx contaba allí con aliados y las leyes renanas eran más liberales que las de cualquier otro Estado alemán. Sus primeros intentos se centraron en fundar un periódico radical: la nueva gaceta renana, pero hubo muchas dificultades

económicas que lo hicieron clausurarse, aunque en ella se trataron temas de interés como apareciendo la noción de lucha de clases mucho más clara, ni siquiera la incorporación de Engels a ella pudo solventar los problemas.

Finalmente Marx es procesado por su intervención por los hechos revolucionarios de Colonia. A consecuencia de ello Marx regreso a París arruinado, en un estado de pobreza que pasaría a ser una constante en los siguientes años. Fue obligado a abandonar Francia y emigró a Londres donde de establecería definitivamente, aún cuando él lo considerara temporal, hasta que se produjera el nuevo estallido revolucionario que él esperaba. Nace su hijo Guido. La situación era precaria, hasta el punto de que en 1850 fue desahuciado, por no poder pagar el alquiler de su casa. Ese mismo año muere su hijo Guido.

A pesar de estas dificultades Marx desarrolló una intensa actividad política, dedicándose a apoyar a los refugiados en el marco de la Asociación Educativa de los Trabajadores Alemanes, la reorganización de la liga de los Comunistas y publicar una revista mensual que siguiera el patrón de la Nueva Gaceta Renana. Colaboró escribiendo artículos para la Revista, que fueron reimpresos por Engels bajo el título de la lucha de clases en Francia que constituye una versión brillante del escenario político francés durante 1848-1849. Resulta curioso como se anticipó en estos artículos lo que sucedería en el siglo xx, ni más ni menos ya hablaba del dominio que podría ejercer los EE.UU. sobre Europa y que se debería evitar la dependencia industrial de ellos porque supondrían terribles consecuencias; la verdad en ese terreno fue un auténtico visionario.

En 1851 nacería su hija Francisca, año en el que escribe “El 18 Brumario de Luis Bonaparte” para el periódico neoyorquino la Revolución, en el que realizaba un brillante análisis político en el que trataba de analizar el trasfondo del repetido triunfo de Napoleón en 1851.

Ese mismo año se disuelve la Liga de los Comunistas como resultado de las graves disensiones entre Marx y Willich, que supuso su separación de la política activa. La controversia entre éstos se prolongaría a lo largo de un tiempo en una lucha dialéctica a través de diversos panfletos y publicaciones tales como “El Caballero del Noble Espíritu” que pondrían fin a la misma.

En esta época se adhiere al movimiento cartista en oposición a Engels. Muere su hija Francisca siendo tal su situación económica que ha de pedir dinero para poder pagar el funeral. La situación de su esposa también era penosa ya que

las dificultades mermaron su salud, perdiendo Marx a su secretaria ya que Jenny se ocupaba activamente de la obra de Marx apoyándolo siempre incondicionalmente. También la amistad con Engels fue incondicional hasta el punto de que sino fuera por los ingresos que aportaba Engels mediante giros no podrían haber sobrevivido, quitándose Engels de sí para ayudar a Marx, tal y como

se desprende de la abundante correspondencia que mantuvieron y que han ayudado a configurarles.

En 1854 Marx aprende español y publica sus artículos acerca de la Revolución española. En 1855 nace su hija Leonor y muere su hijo Edgar, reanudando en 1857 sus estudios respecto a la economía, perfilándose las ideas que posteriormente configurarían “El Capital”. Ello fue debido a la crisis del `57 que tanto había predicho, lo que le animó a continuar estudiando los fundamentos de la economía, escribiendo la introducción, que no sería publicada y en la que se refería a la producción socialmente determinada de los individuos, rechazando el punto de parida de Smith, Ricardo y Rousseau. Inicia su trabajo con la “Crítica de la Economía política”(obra de escaso contenido y que luego sería adaptada a varios capítulos de “El Capital”), que finalizaría 2 años después en los que se inicia una abundante correspondencia con Lassalle.

En 1860 lee “El origen de las especies de Darwin”, en el que cree que se confirma el punto de vista materialista y dialéctico en las ciencias de la naturaleza. A los años siguientes regresa a Alemania, tratando de recuperar sin éxito la nacionalidad prusiana, siendo su situación económica ruinosa, que parece que se solventó algo al heredar Marx unos pequeños fondos por la muerte de su madre en 1863.

En 1864 se funda la Asociación Internacional de Trabajadores, de la que Marx es elegido miembro de su comité provisional, encargándose de redactar sus estatutos y su discurso inaugural, mientras trabaja en la redacción de “El Capital” que finaliza al año siguiente.

“El Capital” consta de 2 partes distintas, en los primeros 9 capítulos contienen las definiciones abstractas generales que son más o menos aplicables a todas las formas de sociedad, denota una fuerte hechura hegeliana que dificultan su comprensión, mientras que la segunda parte contiene una descripción de la génesis histórica del capitalismo, que es muy vívida.

La primera sección de la primera parte es un resumen de la Crítica de la

Economía Política, la segunda es una breve exposición sobre la transformación del dinero en capital. Así considera que en la era capitalista la gente compra para vender más caro. La tercera parte introduce la noción clave que Marx aportó a la economía: la plusvalía, es decir el excedente de tiempo no pagado al trabajador que solo recibe estrictamente lo que necesita para vivir, devengando tal excedente en dinero que se ahorra el fabricante, situación que se sigue dando en la actualidad y

que responde a una crítica al sistema liberal que imperaba en el siglo XIX, y que resulta aplicable por desgracia a muchos países en la actualidad.

Fue publicado en Hamburgo en 1867, los otros 2 volúmenes que lo iban a componer no vieron la luz en vida de Marx y surgen de la recopilación que de sus escritos realizó Engels.

En el segundo Marx se refería al movimiento circular de la renta, y a los ciclos de producción y el tercero a que ocurría cuando el capitalista procedía a vender sus productos a cambio de efectivo dinerario.

De esta forma, propugnaba que todo en la sociedad capitalista llegaría a un momento en que el desarrollo sería tan grande que caería en una crisis, momento que supondría la caída de la burguesía y la instauración de la sociedad comunista en la que primaría la igualdad.

En 1868 su segunda hija Laura se casa con Paul Lafargue un socialista francés. Al año siguiente Engels pone a su disposición una renta anual que alivia su situación económica, Inicia su estudio del ruso, ahondándose cada vez más las diferencias entre él y Bakunin.

En 1871 escribe “La guerra civil en Francia” y ayuda cuanto puede los revolucionarios de la comuna de París, sus hijas también estrecharon vínculos con el comunismo, Jenny se casa con Charles Longuet, periodista y defensor de la comuna.

A pesar del tiempo transcurrido, en Inglaterra se le denegó la ciudadanía inglesa cuando la solicitó en 1874. La última década de su vida fue mucho más tranquila, su casa ya no era el lugar de cita de los refugiados de la Comuna o de los dirigentes sindicales británicos, en gran parte debido a la decadencia de la Internacional. Aun así, no dejó de escribir, publicando en 1875 “Anotaciones marginales al programa de Gotha” en la que critica algunos aspectos de las bases ideológicas sobre las que se había unificado el socialismo alemán, y lucha contra

los primeros revisionistas del marxismo, curiosamente el primer partido social-demócrata se había constituido en el país que le expulsó.

En 1881 muere su esposa y 2 años después le seguiría su hija Jenny, luego él. Fue enterrado en el cementerio de Highgate en 17 de marzo de 1883.

II. Augusto Comte

2.1 Vida y obra

Nació en Montpellier el 19 de enero de 1798. Pertenecía a una familia muy católica y realista. Entró en 1814 en la Escuela Politécnica y dio grandes pruebas, no sólo de facultades especulativas, sino también de no hallarse conforme con los medios existentes de enseñanza y las formas de la sociedad, llegando a creer que estaba destinado a desempeñar en el siglo XIX la misión de Bacon, e iniciar una nueva revolución filosófica.

Las Ciencias matemáticas y las Ciencias físicas ocupaban su atención, al mismo tiempo que las cuestiones sociales, y llegó a convencerse y a estar persuadido de la idea de que había llegado el tiempo en que toda ciencia y toda filosofía debían ser estudiada desde el punto de vista social, como el más importante. Con estas ideas que fermentaban en su cerebro, y siendo aún muy joven, sufrió la influencia, poderosa entonces, de la escuela San Simoniana, que comenzó a figurar en París, inmediatamente después de la restauración de 1815. El genio de Saint Simón, quien contaba entonces 55 ó 60 años, produjo una especie de fascinación magnética sobre un gran número de jóvenes ardientes, a quienes inició en sus doctrinas, y los cuales, aún cuando pocos de ellos al llegar a la edad madura siguieron la filosofía de su maestro, se distinguieron después por distintos conceptos. Uno de éstos, y el más joven, fue Comte, a quien se llamó el Benjamín de la escuela San Simoniana. Saint Simón cifraba en él grandes esperanzas, y cuando en 1820 la escuela dio a la publicidad, como una de sus obras de propaganda, una exposición de las bases científicas de su sistema, se encargó a Comte la preparación de la obra, que se tituló Sistema de política positiva, obra que sólo en parte satisfizo a Saint Simón, quien dijo de ella que mientras exponía las generalidades de su sistema desde el punto de vista aristotélico, examinaba sus aspectos religioso y sentimental. Lo cierto es que Saint Simón y Comte comenzaban a estar en desacuerdo. La discrepancia no se manifestó franca y decidida hasta

después de la muerte de Saint Simón, ocurrida en 1825. Entonces Comte se separó en absoluto del bando San Simoniano, en el cual figuraban Enfantin, Bazard, Rodríguez y Agustín Thierry, quienes permanecieron fieles a las doctrinas de su maestro.

Comte se manifestó después en completo desacuerdo con su antiguo maestro, y dijo que su temporal conexión con aquel filósofo entusiasta había sido, más que una ayuda o apoyo para el desarrollo de su inteligencia, una interrupción. Mas lo cierto es que hay tales coincidencias entre las subsiguientes obras de Comte y las especulaciones cardinales promulgadas por Saint Simón, que a no suponer que el discípulo influía sobre el maestro hasta un punto y en una extensión que no es lo probable ni lo habitual en tales casos, es imposible no acusar a Comte de cierta apariencia de ingratitud por sus alusiones a aquella parte de su educación.

En 1826 sufrió una enfermedad a la que él llamó «una crisis cerebral», que durante algún tiempo se creyó incurable, pero de la cual sanó al fin y vivió para propagar la filosofía a la cual va unido su nombre. Vivía entonces de lo que le producía una cátedra de Matemáticas que desempeñaba en la Escuela Politécnica; pero algunas diferencias que tuvo con sus colegas y el advenimiento de Luis Napoleón al Imperio, lo hicieron perder su cátedra, reduciéndole a la mayor indigencia, viviendo entonces de los donativos voluntarios de sus admiradores en Francia e Inglaterra. Publicó durante un período de veintiséis años una serie de obras dedicadas todas a dilucidar su Filosofía positiva, y en las que, aún aquellos que no simpatizan con el sistema ni en sus doctrinas fundamentales ni en su espíritu, y aun los que lo abominan, reconocen gran poder intelectual, y una extraordinaria fecundidad y facultades asombrosas de generalización. Las obras de Comte son: Sistema de política positiva; Consideraciones sobre las ciencias, los sabios y el poder espiritual, publicada en El Productor, periódico San Simoniano; Tratado elemental de Geometría analítica; Discurso sobre el espíritu positivo; Tratado filosófico de Astronomía popular; Discurso sobre la totalidad del positivismo; Sistema de política positiva, o tratado de sociología, instituyendo la religión de la humanidad; Calendario positivista; Catecismo positivista.

De sus obras la más importante es la titulada Curso de filosofía positiva, cuyo primer volumen se publicó en 1839. En esta obra expone y desarrolla el autor su sistema filosófico, pero de una manera oscura. Ha sido precisa la pluma rápida y elegante de Littré para que los profanos pudiesen formarse de esta filosofía una idea acabada y clara. He aquí los fundamentos de la filosofía positiva: una hipótesis teológica y después metafísica ha presidido, dice Comte, los comienzos de la

humanidad; ha sostenido sus pasos y favorecido su primer desarrollo. Después ha comenzado el estudio de las leyes reales, estudio débil en un principio, lento y mal seguro en su marcha; pero vencidas las primeras dificultades fue creciendo y engrandeciendo con gran rapidez. La confrontación fue inevitable, y, operándose por sí misma sucesivamente, hizo retroceder a la hipótesis primordial. Pero en los pasados tiempos la confrontación fue parcial solamente, y en el día es general y se

verifica en todo el saber humano. Una vez en posesión de este conjunto o totalidad, las ciencias, para transformarse en filosofía, no tienen más que una cosa que hacer, y es ordenarse según un sistema determinado. Cumplida esta elaboración satisfarán todas las condiciones de una filosofía, es decir, que proporcionarán los primeros principios de todas nuestras nociones, colocadas en el orden verdaderamente natural. Este último trabajo es el que Comte ejecutó en su obra. En primer lugar es preciso reconocer con precisión la verdadera extensión del dominio especulativo, es decir, determinar cuál es el número de las ciencias puras, de aquellas que corresponden a leyes distintas y que no se aplican a un objeto natural particular. Así, la Astronomía es una ciencia pura o especulativa, porque estudia las leyes que rigen las composiciones y descomposiciones de los cuerpos. Pero la Geología no es una ciencia pura, porque se ocupa de un objeto natural particular del globo terráqueo y acude para la resolución de todos los problemas que le están sometidos a los medios que le proporcionan o le ofrecen las ciencias puras, por ejemplo: la Astronomía, la Física, la Química, etc. Tal es la distinción importante que debe hacerse entre las ciencias especulativas y las ciencias concretas. La Filosofía, como eminentemente especulativa, no puede incorporarse sino a ciencias especulativas. Es necesario, pues, enumerarlas para establecer desde un principio el verdadero dominio de la filosofía positiva. Comte distingue seis ciencias puras: las Matemáticas, la Astronomía, la Física, la Química, la Biología, y la ciencia social. Las Matemáticas descubren las leyes de la extensión y del movimiento. A la Astronomía corresponde el estudio de la distancia, el volumen, la forma del Sol y de los cuerpos planetarios, las órbitas que recorren y las fuerzas que los mueven. La Física estudia todos los fenómenos de la gravedad, de la electricidad, magnetismo, calórico, luz y acústica. La Química penetra en la constitución molecular de las sustancias, reconoce los elementos indescomponibles, o no descompuestos al menos, y determina las composiciones que presiden a las combinaciones definidas. La Biología investiga todas las formas que reviste la vida, desde el último vegetal hasta el hombre, abarca la jerarquía de estos seres, cada vez más complicada y elevada, se familiariza con los modos que regulan la manifestación de los fenómenos vitales, se ocupa en precisar la relación constante que existe entre la estructura anatómica y la función, presenta las facultades cada vez más superiores, según la escala zoológica, y, combinando la

consideración del órgano y de las facultades, disputa el estudio del hombre intelectual y moral a la Metafísica. En fin, la ciencia social sigue la evolución de las sociedades, distingue las fases necesarias y determina y establece la ley de estos cambios. Este sucinto resumen comprende la totalidad del saber humano. Nada se omite, nada, sino lo que es inaccesible a la inteligencia del hombre: la investigación de las causas finales. Junto a esta doctrina coloca Comte a la actividad humana, pasando por tres estados correspondientes a los tres estados por que ha pasado la humanidad, y estos tres estados de la actividad los llama: actividad militar conquistadora, actividad militar defensiva y actividad pacífica.

Sin entrar en controversia alguna impropia de este lugar, se hará notar aquí que el sistema de Augusto Comte tiene analogías con la filosofía de Hegel, que consiste en la identificación de lo subjetivo (hombre) con lo objetivo (Dios y el mundo). A lo subjetivo de la filosofía alemana sustituyó Comte la humanidad. Sus discípulos, cuyo núcleo estaba en París, se impusieron la misión de propagar las ideas del maestro, ya por medio de publicaciones especiales y por la propaganda oral.

Su obra titulada Tratado elemental de Geometría analítica, de dos y de tres dimensiones, la publicó en el año 1843, a la cual siguió poco después un tratado popular de Astronomía, que fue muy bien recibido y mereció grandes elogios. En 1844 publicó su Discurso sobre el espíritu positivo, dando una forma popular a las doctrinas que expuso en su obra más importante. Poco después sufrió una segunda crisis, no cerebral, sino sentimental, que operó ciertas modificaciones y cambios en sus ideas. Una afección, a la que alude varias veces en pasajes autobiográficos, por cierta señorita llamada Clotilde, cuya muerte le causó gran dolor, descubrió en él lo que Saint Simón había ya previsto: la deficiencia de su filosofía bajo el aspecto sentimental y religioso. Remediar esta deficiencia fue el objeto de los últimos años de su vida, no modificando sus ideas positivistas, pero supliendo el positivo con cierta efusión del corazón. Para ello trató Comte de encontrar o fundar una nueva religión que pudiera estar de acuerdo con los principios fundamentales del positivismo; mas como su filosofía niega toda deidad o espíritu invisible, y no admite más que la humanidad, hizo a la humanidad objeto de un nuevo culto. En 1848 publicó su Discurso sobre la totalidad del positivismo, en el cual la noción de la nueva religión fue promulgada como un apéndice necesario a su filosofía. En el año siguiente, una obra muy original, cuyo título ya se ha citado, Calendario positivista, culto sistemático de la humanidad o sistema general de conmemoración pública. En esta obra proponía un sistema de culto o adoración de la humanidad por la humanidad misma, representada en sus grandes hombres de todas las

edades, a doce de los cuales especificaba como dignos de presidir los doce meses del año; a otros hombres, pero de menor importancia, los designaba para presidir las semanas, y, por fin, a otros a quienes pudiera llamarse dioses menores, les hacía presidir los días de la semana. Es de notar que entre estos hombres la mayoría de ellos eran franceses. A más de esto estableció también algunas de las formalidades del nuevo culto. En 1852 apareció su Catecismo positivista, o sumaria exposición de la religión universal. Comte llegó a practicar la religión que había ideado, adjudicándose el título de pontífice de su propia religión. Sus discípulos en este punto fueron muy escasos en número. En su obra Sistema de política positiva o Tratado de Sociología instituyendo la religión de la Humanidad, cuyo primer tomo se publicó en 1851, se quejaba de la deserción de sus discípulos que le abandonaron uno tras otro, y se dolía de que no veía ni adivinaba un hombre a quien poder nombrar su sucesor en la cátedra de la nueva filosofía y el pontificado de la nueva religión.

Los últimos años del pensador francés quedaron marcados por la alienación mental, las crisis de locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Murió en París el 5 de septiembre de 1857.

2.2 EL POSITIVISMO

Consiste en no admitir como válidos científicamente otros conocimientos, sino los que proceden de la experiencia, rechazando, por tanto, toda noción a priori y todo concepto universal y absoluto. El hecho es la única realidad científica, y la experiencia y la inducción, los métodos exclusivos de la ciencia. Por su lado negativo, el positivismo es negación de todo ideal, de los principios absolutos y necesarios de la razón, es decir, de la metafísica. El positivismo es una mutilación de la inteligencia humana, que hace posible, no sólo, la metafísica, sino la ciencia misma. Esta, sin los principios ideales, queda reducida a una nomenclatura de hechos, y la ciencia es una colección de experiencias, sino la idea general, la ley que interpreta la experiencia y la traspasa. Considerado como sistema religioso, el positivismo es el culto de la humanidad como ser total y simple o singular.

2.2.1 La ley de los tres Estados

Según Comte, los conocimientos pasan por tres estados teóricos distintos, tanto en el individuo como en la especie humana. La ley de los tres estados, fundamento de la filosofía positiva, es, a la vez, una teoría del conocimiento y una filosofía de la

historia. Estos tres estados se llaman:

  • Teológico.

  • Metafísico.

  • Positivo.

2.2.2 EL POSITIVISMO Y LA FILOSOFIA

Es aparentemente, una reflexión sobre la ciencia. Después de agotadas éstas, no queda un objeto independiente para la filosofía, sino ellas mismas; la filosofía se convierte en teoría de la ciencia. Así, la ciencia positiva adquiere unidad y conciencia de sí propia. Pero la filosofía, claro es, desaparece; y esto es lo que ocurre con el movimiento positivo del siglo XIX, que tiene muy poco que ver con la filosofía.

Pero en Comte mismo no es así. Aparte de lo que cree hacer hay lo que efectivamente hace. Y hemos visto que:

- Es una filosofía de la historia (la ley de los tres estados).

- Una teoría metafísica de la realidad, entendida con caracteres tan originales y tan nuevos como el ser social, histórica y relativa.

- Una disciplina filosófica entera, la ciencia de la sociedad; hasta el punto de que la sociología, en manos de los sociólogos posteriores, no ha llegado nunca a la profundidad de visión que alcanzó en su fundador.

Este es, en definitiva, el aspecto más verdadero e interesante del positivismo, el que hace que sea realmente, a despecho de todas las apariencias y aun de todos los positivistas, filosofía.

2.3 LA OBRA DE COMTE

El objetivo de Comte fue crear una ciencia de la sociedad en la que se pudiera predecir el curso de los acontecimientos para formular leyes. Los pilares del conocimiento fueron orden, progreso, estabilidad y cambio.

Las leyes que rigen a la sociedad debían descubrirse y ser tan exactas como las leyes naturales.

La base de la nueva ciencia es "la observación y el razonamiento debidamente combinados". Toda teoría científica se basa en la observación de

hechos, pero que deben ser guiados por la teoría. "La observación de los hechos es la única base sólida de los conocimientos humanos".

Los hechos sociales como tema de observación, la ciencia social se ocupa de establecer sus relaciones mutuas.

La observación es indispensable para conocer la realidad, Comte ataca las doctrinas empíricas y exige un cuadro teórico porque "no hay jamás acción sin una especulación preeliminar".

La ciencia se compone de leyes no de hechos, el fin de la ciencia es ampliar el dominio racional a expensas de lo experimental. El conocimiento de hace científico hasta que se organiza y generaliza. Toda observación aislada es inútil por empírica.

Ninguna observación es posible a menos que esté dirigida mediante una teoría. A esta nueva ciencia social la llama primeramente FÍSICA SOCIAL, acuñando luego la palabra SOCIOLOGÍA. El objetivo de esta ciencia social es: mejorar la condición humana descubriendo las leyes que conseguían predecir los hechos sociales, buscando que el hombre aprenda a utilizar estas leyes para sus propósitos colectivos.

La Sociología es la ciencia del presente. En su libro Curso de Filosofía Positiva, escrito entre 1830 y 1842, descubre la ley de los tres estados de la humanidad o ley del progreso humano. Las ciencias deben pasar por estos tres estados; teológico o ficticio en el se explican la naturaleza de las cosas apelando a la voluntad de los dioses o de un dios. El estado metafísico o abstracto, los fenómenos se explican por las categorías filosóficas abstractas. El estado científico o positivo, que explica los hechos mediante la aclaración de las causas.

La atención debe centrarse en averiguar cómo se producen los fenómenos para llegar a las generalizaciones; y que éstas puedan observarse, pero sobre todo, comprobarse. Esto último o sea la comprobación es la base de toda ciencia.

Cada uno de los estados tiene su imagen en las actitudes políticas y de comportamiento de los hombres:

- El estado teológico se refleja en el derecho divino de los reyes.

- El estado metafísico se refleja en los conceptos como el contrato social, la igualdad de las personas o la soberanía popular.

- El estado positivo por el análisis científico o sociológico de la organización política.

Comte pugnaba para la edificación de una sociedad estable gobernada por una minoría de científicos doctos que resolvieran los problemas humanos por métodos científicos acorde a las nuevas condiciones sociales.

Aunque rechazaba la idea de un dios, Comte reconocía el valor de la religión por contribuir a la estabilidad social. En su obra Sistema de Política Positiva (1851 - 1854) propone una religión de la humanidad que lograra mejorar la conducta social y humana.

En el estado teológico todo es ficticio y preparatorio. La mente busca las causas y los principios de las cosas, lo más profundo y lejano, predomina la imaginación.

En él se dan tres fases:

Fetichismo en el que a las cosas se les atribuye un poder mágico.

Politeísmo una serie de divinidades cada una de los cuales presenta un poder: el agua, la madre tierra, el bosque, el trueno, etc.

Monoteísmo es la fase superior, en la que todos los poderes divinos se concentran en uno solo llamado Dios.

El estado Metafísico es crítico y de transición.

Explica la naturaleza de los seres, su esencia, sus causas, sin recurrir a las figuras sobrenaturales del estado anterior. Es la búsqueda de los conocimientos absolutos.

En este estado el concepto es la naturaleza, a diferencia del concepto de Dios del primer estado. El estado metafísico es crítico y negativo, un ensayo o preparación para llegar al estado positivo.

El estado positivo es real y definitivo la imaginación es dominada por la observación. El positivismo busca hechos y sus leyes, no las causas y principios

(1° estadio). Ni esencia o sustancia (2° estadio). Se atiene a lo positivo a lo dado, al dato, busca las leyes de los fenómenos; es decir de las relaciones invariables.

Comte buscaba llevar al estado positivo el estado de la humanidad, la ciencia de la sociedad.

Apunta que el paso de un sistema social a otro nunca es continuo y directo. La historia de la humanidad oscila entre lo "orgánico" y "lo crítico"; Lo orgánico corresponde a la estabilidad y la armonía, en el periodo crítico, se deterioran las tradiciones, se cuestionan las certezas, la sociedad se desequilibra, desquicia, perturba.

La ley de Comte o de las tres fases cuando se aplica a la organización social tiene características de dominación política. En la fase teológica es dominada por sacerdotes y gobernada por militares. La metafísica situada en la edad media y el renacimiento, es dominada por sacerdotes y abogados. La fase positiva es gobernada por administradores industriales y guías morales científicas y corresponde a la era industrial. Es como contemplar la historia de nuestra vida en la que hay una infancia teológica, una juventud metafísica y una adultez positiva o científica.

III. JEAN PAUL SARTRE

3.1 VIDA Y OBRA

Jean Paul Sartre nació en París, Francia el 21 de Junio de 1905 en el seno de una familia burguesa. Huérfano de padre a la edad de un año. Es el fundador del existencialismo ateo, filósofo por encima de todo, pero también novelista, dramaturgo y crítico literario.

Cuando tenía once años, en 1916, su madre se casó de nuevo y la familia se traslada a "La Rochela". En el liceo de La Rochela cursó los estudios secundarios. Su padre respondía al nombre de Jean Baptiste. Siendo éste oficial de la marina en 1904, es decir, un año antes de que Sartre naciera, conoció a Anne Marie Schweitzer y le "hizo un hijo al golpe". Esa es la forma de expresarlo que tiene Sartre. Lamentablemente Sartre no llegó nunca a conocer a su padre.

Desde niño era muy enfermizo, sin embargo, mostró un espíritu precoz e imaginativo, dado a inventar fantasías. Inmediatamente aprendió a leer se dedicó de lleno a la lectura. En 1921 inicia su bachillerato demostrando gran inteligencia y habilidad. En 1924 ingresó a la escuela normal superior de París donde cursó sus estudios de filosofía.

En 1929 obtuvo el título de "agregado" junto con Simone de Beauvoir a quien conoció aquel año en la Sorbona y con la que había de permanecer desde entonces. Después de haber cumplido el servicio militar en Tours, fue nombrado profesor del Liceo de El Harve y más tarde de León. En 1933 marchó a Alemania becado por el Instituto Francés de Berlín para estudiar filosofía alemana. Conoce allí la fenomenología de Husserl y la filosofía de Heidegger la cual va a surtir gran efecto en él. En 1935 retorna a Francia, inicia su ardua labor literaria, considerada como el primer momento de su fecunda carrera de escritor. Sus primeros ensayos son filosóficos. En 1936 escribe: "La trascendece de l'ego" y "La imagination".

En 1938 escribe "La Nausée", la famosa novela diaria que introduce ya la temática existencial. En 1940, al estallar la guerra, Sartre fue hecho prisionero durante el victorioso avance Nazi. Duró 9 meses en el campo de concentración, durante ese tiempo escribe una pieza teatral para sus compañeros. Fue liberado por razones de salud. De regreso a París es nombrado profesor de Filosofía en el liceo "Condorcet".

Tomó parte en el movimiento de resistencia contra las fuerzas de ocupación alemana. En 1939 escribe "Le Mur", colección de 5 relatos donde ya niega la existencia de Dios y considera al hombre como dueño absoluto del bien y del mal; de la verdad y de la mentira concluyendo que la existencia se identifica con la libertad. Escribió más tarde La Trilogía: "Les chemins de la liberté" que comprende "La Sursis" 1943, "L'age de la raison" 1945 y "Le mort dans l'ame" 1949.

En el teatro es donde Sartre logra sus mejores obras. En 1943 escribe "Les Mouches", en 1944 "Huis Clos". Es donde aparece la famosa frase de Sartre "El infierno son los demás". En 1946 aparece "Morts sans sepulture", en ese mismo año aparece "Le putain respecteuse". En 1948 escribe "Les Mains Sales". En 1951 aparece "Le Diable et le Bon Dieu". En 1953 se estrena "Kean", en 1955 "Nekrossow", 1959 "Les Sequestres d'Altona" y por último una adaptación de "Las Troyanas" de Eurípides en 1965.

La obra filosofía fundamental de Sartre es publicada en 1943, en medio de esa actividad febril, lleva por título "L'être et le neant", la venía preparando desde años anteriores. A partir de 1943, la fama mundial de Sartre está en auge y en adelante es considerado como el jefe del existencialismo ateo de la Escuela de París. En 1945 abandonó la enseñanza para dedicarse de lleno a su labor literaria y a viajar por el extranjero. En el mismo año 1945 funda junto a Merleaw Ponty, la revista "Les Modernes", órgano difusor del movimiento y donde escribió diversos trabajos y artículos.

En 1946 viaja a Estados Unidos, viaje que significó el inicio de otros que van a conducirle pronto por África, Escandinava, Rusia y en 1959 a Cuba.

Sartre escribe críticas literarias, en este campo son importantes una introducción sobre "Baudelaire" 1947, como prefacio a una edición de este autor y sobre todo "Qu'est-ce que la litterature?" recogido en "Situations II". Sus ideas morales las expone en la obra "Saint Genet, comedien et Martín" escrita en 1952.

El tercer momento de la actividad intelectual de Sartre es como escritor marxista. Se hizo revolucionario marxista en nombre de la libertad existencial. Escribió un extenso artículo: "Materialisme et Revolutions" publicado en "Temps Modernes" 1946. Escribe "Les comunistes et le Paix" a favor del comunismo por su solidaridad con el proletariado y la clase humilde oprimida.

En 1960 publica "Critique de la Raison Dialectique". En la atmósfera del marxismo dedicó los últimos volúmenes de la miscelánea Situations, V, VI, VII (1964-1965) y otros artículos. En 1971-1972 escribe "L' idiot de la famille" Gustave Flaubert. Su compañera y colaboradora Simone de Beauvoir hizo lo que podíamos llamar, el papel de esposa; no logró tener hijos.

Sartre no era muy dado al exhibicionismo y la publicidad, no le interesaba lograr éxito social ó prestigio, esto lo demostró rechazando el Premio Nóbel de Literatura en 1964. Quizás se debió también a su temperamento despectivo y contradictorio. En 1972 se filma la película "Sartre" de Alexandre Astruc, cuyo texto es la continuación de "Les Mots". En 1975 proyecta el libro "Pouvoir et Liberté" que no aparecerá, aquí plantea la libertad como la idea de su trabajo.

Sartre se caracterizaba por una actitud generosa y desprendida. Su conducta privada está en contraste con la perversión y satanismo de sus personajes y con la atmósfera obscena y nauseabunda que domina en sus obras. Tenía un desbordante poder imaginativo, desde su infancia vive de continúo de su imaginación y fantasías. Posee el valioso "don" de evocar a voluntad, escenas vivas, que no distan casi en nada de lo real. Dotado de una capacidad para dar cuerpo a situaciones irreales y vivirlas como si fueran reales.

Se ha notado a través de todos los escritos de Sartre, la ausencia de una mirada de amor hacia el mundo y la humanidad. No aparece para nada el perfume de una flor, la sonrisa de un niño, todo ello delata una existencia vacía y carente de sentimientos nobles.

En los últimos años de su vida la actividad literaria ha sido víctima de una reducción considerada. Esto se debió a que a partir de 1975 había perdido casi del todo la vista. No obstante, Sartre da muestra de un amante a ultranza de la lectura y escritura. Apenas pudiendo leer algo, sin embargo, se dedica a dictar a su secretaria sus pensamientos. Con esto siente un gran alivio en medio de su dolorosa situación. La labor principal de Sartre fue siempre la lectura y elaboración de sus obras.

Sartre falleció el 15 de Abril de 1980, siendo las 9 de la mañana. Así termina una vida privada de fecundidad y que aún muerto sigue teniendo vigencia, ya que su movimiento está muy en boga en nuestros días.

IV. JOSE ORTEGA Y GASSET

4.1 VIDA Y OBRA

Nació en Madrid, el 9 de mayo de 1883. él ha dicho que nació sobre la rotativa de un periódico. Es textualmente exacto; nació en un piso sobre la imprenta de un periódico -El Imparcial- que dirigía su padre, don José Ortega Munilla, y sus libros dejan oír un rumor nativo a rotativa, porque muchos de sus capítulos han sido antes artículos de periódicos. "El articulo de periódico -ha escrito- es hoy una forma imprescindible del espíritu", y los libros futuros han de recoger en su forma y estilo la experiencia ganada en el periódico. Mas al mismo tiempo siguió, en lugar más recóndito -la Cátedra de Metafísica de la Universidad Central, en la que muy joven, en 1910, sucedió a don Nicolás Salmerón-, una áspera labor de rigurosa filosofía que se descubre como inspiración, músculo y armazón hasta en sus pasajes más literarios.

Sus pensamientos no han sido ocurrencias inconexas y casuales, sino "meditaciones" a las que el análisis no ha helado con su frío ni ha quitado la apariencia encantadora de "visiones"; éste ha sido el milagro de este autor; que sus ideas aún analizadas y desarrolladas filosóficamente, guardan todavía su calor de emoción, su palpitación primera, su entereza original. Por razón de esta equilibrada combinación de elementos era, para los que necesitan clasificaciones, ante todo, un gran escritor o principalmente un filósofo, sin ver que su gran realidad humana no se prestaba a estas disecciones porque ambos componentes eran constitutivos, inseparables.

Así como el crítico de pintura Francisco Alcántara decía que la luz de la Castilla central es la quintaesencia de todas las luces provinciales, en la persona de Ortega y Gasset -castellano de nacimiento- se cruzaban sangres oriundas de los cuatro costados de España -de Galicia, de Andalucía, de Extremadura y de la Rioja-por virtud de esta fusión ha sido Ortega y Gasset el español armonioso. Acaso nadie ha sentido como él, en la propia entraña, la rica variedad española a la par que la esencia única de lo español, el tirón centrífugo de las regiones y la fuerza de la magna Castilla que, con solo mirarlas quietamente desde su altiplanicie, las retiene y enlaza.

Estudió el Bachillerato en el Colegio de los Padres Jesuitas de Miraflores del Palo (Málaga), donde recibió del Padre Gonzalo Coloma la enseñanza de las lenguas latina y griega, que poseía a la perfección.

En 1904 se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad Central con una tesis sobre los terrores del Milenio; fue poco después profesor en la Escuela Superior de Magisterio y más tarde -como queda dicho- catedrático de la Central hasta 1936. Dos veces estuvo en Alemania, en las Universidades de Berlín y Leipzig y, finalmente, vuelve a Marburgo en 1911. Era entonces esta pequeña ciudad la Meca de la filosofía kantiana, donde pontificaban sus últimos apóstoles, Cohen y Natorp. El futuro "meditador de El Escorial" -pudridero de reyes, silla de piedra granítica al pie de la áspera cordillera carpeto-vetónica- absorbe en aquella pequeña ciudad gótica, "junto a un manso río, ceñido de redondas colinas", lo que se ha llamado "la corriente central del pensamiento europeo". Diez años vive ortodoxamente dentro de la filosofía kantiana. "Yo la he respirado -decía- como una atmósfera y ha sido a la vez mi casa y mi prisión." Pero un día se evade. "De la magnífica prisión kantiana solo es posible evadirse ingiriéndola. Es preciso ser kantiano hasta el fondo de sí mismo y luego, por digestión, renacer a un nuevo espíritu."

Mucho antes, su primer escrito, el artículo "Glosas" -en la revista Vida nueva, de 19 de diciembre de 1902- ya señalaba su descontento hacia la filosofía tradicional por su visión del "hombre en general". En aquel artículo ya están en germen muchas de sus ideas posteriores, que tuvieron un primer desarrollo en artículos publicados en los Lunes de El Imparcial, donde colaboró asiduamente, comentando también -como antes en Faro y otras revistas, como Europa- temas y sucesos de la vida pública en que ejercía "la crítica como patriotismo". En 1914 pronunció en el teatro de la Comedia su famosa conferencia "Vieja y nueva política", en que oponía dos Españas: la "España oficial" y la "España vital", expresiones todas que han quedado, porque Ortega siempre tuvo el acierto literario de forjar alguna expresión afortunada que se perpetuaba como moneda de brillo y troquel inalterables. Aquella conferencia era la presentación de la "Liga de Educación Política", que se aproximó al Reformismo para alejarse en cuanto éste hizo ademán de aliarse a los viejos partidos monárquicos. En este aspecto público de su vida ha de recordarse también la fundación -en 1915, con un grupo de escritores, Baroja, Azorín, D'Ors, Pérez de Ayala, Antonio Machado- de la revista España. Semanario de la Vida Nacional que ha dejado honda huella en la juventud

española de aquel tiempo, y su artículo "Bajo el arco en ruina", en que anunciaba los separatismos de las regiones y las clases sociales. Consecuencia de aquel artículo fue la fundación, en 1917, de El Sol, donde siguió escribiendo con su firma y sin ella, y reunió en su torno una selección de grandes escritores. Más tarde fundó la "Agrupación al Servicio de la República" y fue elegido diputado por León en las primeras Cortes republicanas. Pero ya a finales de 1931, en artículos publicados en el diario Luz y, sobre todo en la conferencia del "cine" de la Opera, patentizó rotundamente su grave disconformidad con la política de los Gobiernos de la República. Una vez aprobado el Estatuto de Cataluña, su discrepancia le llevó a ausentarse definitivamente del Parlamento y, en general, de la vida política, para consagrarse exclusivamente a la filosofía. La primera enunciación clara de su filosofía aparece en su primer libro Meditaciones del Quijote (1914), donde se encuentran ya casi todos sus conceptos fundamentales, anticipándose en muchos años a las teorías filosóficas que después habían de correr en Europa bajo otros nombres. En 1916 publicó el primer tomo de El Espectador, al que seguirían otros siete, que constituyen una verdadera Enciclopedia artística, literaria y filosófica. Leyéndolos dijo el crítico alemán Ernst Robert Curtius: "Ortega y Gasset es talvez el único hombre que puede hablar hoy en Europa, con igual seguridad de juicio, con igual brillantez en la expresión, de Kant y de Proust, del arte prehistórico y de la pintura cubista, de Scheler y Debussy." Y agregaríamos, de la teoría de la relatividad y de las evoluciones históricas, de la discontinuidad de la materia y del Estado moderno, de Mallarmé y de la etnografía, etc.

Especialmente famoso es su libro La Deshumanización del Arte (1925) que constituye un diagnóstico profundo de las características del arte nuevo. En este sentido ha sido un "europeo". Hay muy pocos europeos que lleven en sí la integridad de la cultura europea, sin trozos truncos, sin cegueras parciales, sin cerrazones especialistas. Uno de ellos ha sido Ortega y Gasset. En sus empresas culturales -la Revista de Occidente y sus ediciones, la "Biblioteca de Ideas del siglo XX- derramó por los países de habla española todo el pensamiento europeo. "Cultura -ha dicho- es el sistema vital de las ideas de cada tiempo." Él las ha vivido y han vivido en él, lo que no excluía una crítica aguda de la misma cultura que vivía tan plenamente. La filosofía de Ortega y Gasset combate contra el racionalismo, el idealismo y el utopismo y, si se permite la palabra, contra el infinitismo de la cultura. La cultura europea -decía- se ha apartado de la vida en la nave del racionalismo. Pero como las tripulaciones de los veleros antiguos en largas travesías, ha enfermado por falta de vitaminas. "Cultura anémica" la ha llamado Ortega en el primer tomo de El Espectador, añadiendo: "La vida tiene que ser culta, pero la cultura ha de ser vital." El tema de nuestro tiempo (1923) -así se llama otro

de sus libros fundamentales- consiste en vitalizar nuevamente a la cultura, colocar otra vez la razón en su sitio; es decir, dentro de la vida. Este principio va a la vez contra el racionalismo. La "razón vital" de Ortega -desarrollada en libros posteriores: En torno a Galileo, Historia como sistema, Ideas y creencias, Ensimismamiento y alteración, Prólogo a un tratado de montería-, núcleo de su filosofía, es la superación de la antítesis de razón y vida. Este principio es el que ha salvado a la filosofía española de caer en los errores del existencialismo.

Pero siendo un "europeo" era un "español". En su primer libro decía -y podría repetirlo hasta el final de su vida- que siempre había estado "haciendo con los más humildes rayitos del alma experimentados de nueva España". Por toda su obra corre esta preocupación: ¿qué es España?, ¿Qué puede ser todavía?, ¿Cuál es su forma suprema de coexistencia con los demás pueblos, con esta época? Con esta amorosa preocupación ha recorrido los viejos caminos de España, por las tierras que el Cid cabalgó, por la ruta manchega de Don Quijote, primero a lomo de mulo, después en automóvil. Su última enfermedad le sobrevino tras una de estas excursiones por los pueblos españoles.

Fruto de esta preocupación fue su España invertebrada (1920), donde al análisis de la situación española, al que siguió el de la situación europea en su famoso libro La rebelión de las masas (1930) -traducido a casi todas las lenguas del mundo- se unen los primeros esbozos de una sociología que había de desarrollar después de exponerla en Argentina, Holanda, Alemania, en sus conferencias del "Instituto de Humanidades" -fundado en 1948 por él mismo- sobre "El Hombre y la Gente", en el año 1949, precedidas un año antes por las del Círculo de la Unión Mercantil sobre "Un ensayo de historia de Toynbee". Esta actividad de conferenciante es otro de los capítulos importantes de la obra de Ortega. Ya en 1916 y 1928 sus conferencias en Buenos Aires atrajeron tal afluencia de público que fue menester una intervención de la policía. En 1929 su curso con el tema "¿Qué es la filosofía?", comenzado en el salón "Rex" de Madrid, tuvo que ser trasladado, por insuficiencia de local, a un teatro.

En 1936, al estallar la Guerra Civil española, se traslada a Francia, Holanda, luego Argentina, Portugal, etc., y hasta 1945 no vuelve a España, donde permanece sólo sucesivas temporadas, pero sin reanudar el ejercicio de su cátedra ni participar en modo alguno en la vida pública y conservando, hasta su muerte, su domicilio de Lisboa.

En 1949 fue llamado a pronunciar el discurso inaugural del centenario de Goethe en Hamburgo; después sobre el mismo tema pronunció varias lecciones en Aspen (Estados Unidos). Aún, más recientemente, en Alemania, Suiza, Inglaterra e Italia. Era el filósofo más leído y escuchado por un público internacional y, desde luego, el de mayor influjo sobre los españoles contemporáneos, hasta tal punto que puede decirse que ha sido en España más que un hombre, un "acontecimiento". Sólo un "acontecimiento" puede influir de tal forma sobre los aspectos más heterogéneos de un país, sobre la literatura, la política, la filosofía, las artes, la enseñanza, las maneras y los estilos, sobre las capas sociales más distanciadas. A un hombre solo no se le puede reconocer este fortísimo poder de trastocación y reforma. Muere en Madrid el 18 de octubre de 1955.

4.2 IDEAS Y CREENCIAS

Las ideas se tienen; en las creencias se está. - "Pensar en las cosas" y "contar con ellas".

Cuando se quiere entender a un hombre, la vida de un hombre, procuramos ante todo averiguar cuáles son sus ideas. Desde que el europeo cree tener "sentido histórico", es ésta la exigencia más elemental. ¿Cómo no van a influir en la existencia de una persona sus ideas y las ideas de su tiempo? La cosa es obvia. Perfectamente; pero la cosa es también bastante equívoca, y, a mi inicio, la insuficiente claridad sobre lo que se busca cuando se inquieren las ideas de un hombre -o de una época- impide que se obtenga claridad sobre su vida, sobre su historia.

  • 0 -

El azoramiento de nuestra época. - Creemos en la razón y no en sus ideas. La ciencia casi poesía.

Resumo: cuando intentamos determinar cuáles son las ideas de un hombre o de una época, solemos confundir dos cosas radicalmente distintas: sus creencias y sus ocurrencias o "pensamientos". En rigor, sólo estas últimas deben llamarse "ideas". Las creencias constituyen la base de nuestra vida, el terreno sobre que acontece. Porque ellas nos ponen delante lo que para nosotros es la realidad misma. Toda nuestra conducta, incluso la intelectual, depende de cuál sea el sistema de nuestras creencias auténticas. En ellas "vivimos, nos movemos y somos". Por lo mismo, no solemos tener conciencia expresa de ellas, no las pensamos, sino que actúan latentes, como implicaciones de cuanto expresamente hacemos o pensamos. Cuando creemos de verdad en una cosa no tenemos la "idea"

de esa cosa, sino que simplemente "contamos con ella".

  • 0 -

La duda y la creencia - El "mar de dudas" - El lugar de las ideas.

El hombre, en el fondo, es crédulo o, lo que es igual, el estrato más profundo de nuestra vida, el que sostiene y porta todos los demás, está formado por creencias. Éstas son, pues, la tierra firme sobre que nos afanamos. (Sea dicho de paso que la metáfora se origina en una de las creencias más elementales que poseemos y sin la cual tal vez no podríamos vivir: la creencia en que la tierra es firme, a pesar de los terremotos que alguna vez y en la superficie de algunos de sus lugares acontecen. Imagínese que mañana, por unos u otros motivos, desapareciera esa creencia. Precisar las líneas mayores del cambio radical que en la figura de la vida humana esa desaparición produciría, fuera un excelente ejercicio de introducción al pensamiento histórico).

V. HERBERT MARCUSE

5.1 SU VIDA

Nace en 1898 en Berlín de buena familia. Sirvió en el ejército, pero no en combate sino limpiando los asnos para la infantería en Berlín.

Participó abreviadamente en 1918 en las revoluciones alemanas. Se gradúa en 1822 de literatura alemana con una maestría de la universidad de Freiburg. Durante los cuatro años siguientes trabaja como librero en Berlín.

En 1928 Herbert fue a Freiburg como ayudante del profesor Martin Heidegger.

En sus proyectos critica al marxismo existente como ortodoxo rígido y ve necesidad de centrarse en el INDIVIDUO. Le preocupa la liberación individual, bienestar personal y la transformación social

En 1933 desarrolla la nueva teoría del Estado y de la economía, más allá de lo que Marx había previsto.

En Diciembre de 1942 ensambló la oficina de la información de la guerra como mayor analista en la oficina de la inteligencia, señaló "la presentación del enemigo" maneras propuestas que los medios de masas de los países aliados podrían presentar imágenes del fascismo alemán.

De 1945 a 1951 trabaja en el departamento del Estado de los Estados Unidos. Al año siguiente se traslada a la universidad de Columbia, luego a Harvard y estudia el Marxismo Soviético (Guerra Fría).

Fue profesor de Ciencias Políticas en Brandeis. Su trabajo más importante fue Hombre dimensional, donde dice que la sociedad industrial avanzada crea necesidades falsas.

5.2 Elementos de su pensamiento

Uno de los elementos fundamentales del análisis e interpretación filosófica de Marcuse es el marxismo, el cual no ve como una ideología, sino como una teoría práctica. Por eso se inspira más en los escritos de la primera etapa de Marx, que en la tesis dogmatizadas del marxismo-leninismo oficial.

Marcuse analiza la estructura de las sociedades capitalistas, altamente industrializadas, y concluye reconociendo que las masas obreras de tales sociedades, se han ido integrando, en su mayoría dentro del sistema social neo-capitalista. De ahí que se plantee el problema y análisis de la alineación. El desarrollo tecnológico y la automatización han transformado el mundo industrial y post-industrial a un grado tal que Marx ni siquiera pudo imaginar. De tal manera que en las sociedades industrialmente más avanzadas se está logrando integrar al “sistema” a las masas obreras, sin que éstas hayan sido auténticamente liberadas.

El otro elemento constitutivo de Marcuse es la aplicación del psicoanálisis de Freud a la realidad social. Marcuse ha tomado los conceptos de ellos, súper-yo, represión y sublimación, así como también las oposiciones entre el principio de placer y principio de realidad, entre pulsiones de vida y pulsiones de muerte.

CONCLUSIÓN

Karl Marx, parte de la posición de Hegel para tomar una orientación opuesta, invirtiendo la orientación de la dialéctica. Como hemos podido estudiar, Karl venía de una familia acomodada, lo cual es irónico siendo él, iniciador del socialismo. El materialismo es la teoría de Marx que plantea que nada existe, sólo la materia. ¿Podemos decir que todo es materia? No. Porque también existen los sentimientos, la fe, la ética, los valores... que son más bien manifestaciones del yo interior y deben vivir en cada persona, aunque no sean palpables, más que por sus manifestaciones.

Augusto Comte, por otro lado, basa su obra en la unidad de la humanidad. El positivismo, es una corriente que se niega a admitir otra realidad que no sea la de hechos y a investigar otra cosa que no sean las relaciones entre los mismos hechos. Toda la obra de Comte es admirablemente coherente desde sus primeros escritos. Uno de sus grandes aportes se encuentra en la rama de la Sociología, siendo él, padre de esta ciencia. Pero aunque no refutamos el positivismo, tenemos que admitir que al igual como en el materialismo, hay verdades que no son demostrables (como la existencia de Dios).

De la contingencia de la existencia humana parte Jean Paul Sartre, sin ningún determinante; de ahí afirma que el ser es absurdo, irracional y hasta obsceno. Su corriente filosófica (existencialismo) afirma la supremacía de la existencia sobre la esencia. Nosotros hemos concluido que la esencia realmente es más grande y divina, pues aún cuando la existencia del hombre termina, es su esencia y su forma de trascender que siguen vivos para siempre.

José Ortega, europeo de corazón y nacido en España, ve la perspectiva como una unión de la circunstancia. Y estas dos, forman parte de una misma realidad. Para Ortega vivir es ser responsable del mundo, vivir hacia el futuro, porque la vida es sistemática e histórica.

Finalmente, estudiamos a Herbert Marcuse, quien reflexiona sobre la cultura del día de hoy como un fenómeno social. Y esto es una realidad clara y precisa, porque vemos el papel que juega la sociedad en la forma de actuar del hombre, y de hecho si la sociedad reprime algún rasgo cultural, este se limita, reduce o hasta desaparece.

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