Filósofos e ideologias filosóficas

Historia de la filosofía. Santo Tomás de Aquino. Decartes. Hume. Locke. Vida y obra

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Contexto histórico

anto Tomás vivió en la Alta Edad Media, una época de cambios en el mundo y de fuertes reformas en la Iglesia Católica.

No hubo en toda la civilización occidental, época más entregada a la lógica, más preocupada por el razonamiento, las discusiones, la clasificación y la abstracción, que el siglo XIII. Esa fiebre especulativa explica con qué intereses apasionados los pensadores cristianos habían acogido los tratados de Aristóteles, sucesivamente traducidos del árabe al latín en España. Estos tratados y otros pensamientos no Católicos llegaron a Europa debido al progreso de las comunicaciones, lo cual acortó las distancias e hizo mayor el contacto con la filosofía precristiana.

A fines del siglo XIII se desarrollaron los órganos financieros eclesiásticos. La cúpula de la iglesia se había enriquecido gracias a lo que recaudaba en sus iglesias de las donaciones de los nobles más poderosos y a causa del dinero que provenía de las cruzadas. Esto produjo una centralización del poder de la iglesia que favoreció a la cohesión y a la unidad de ésta.

En esta época se le reprochaba a la iglesia el estar demasiado bien establecida, demasiado vinculada a las riqueza. Esto iba en contra de los esfuerzos realizados desde mediados del siglo XI, desde el decisivo reconocimiento de la economía monetaria, para restaurar, contra la jerarquía, la pobreza evangélica. Además, las criticas, condenaron la estructura misma de la iglesia y especialmente la monarquía pontificia que al final del siglo XIII se habían hecho demasiado italiana, demasiado política y demasiado ávida de recursos.

En esa época se popularizó la infidelidad (mantenimiento de una dama fuera del matrimonio cristiano) junto con un refinamiento de todos los placeres. Todo esto separó progresivamente a los miembros de la clase superior de los conceptos y de las obligaciones prescriptas por la iglesia y aparejó una reversión de los valores morales. La iglesia también se veía amenazada con perder la dirección de las costumbres, el control del pensamiento, e incluso su misma función, el papel de intercesora entre el hombre y Dios, debido a las continuas influencias del pensamiento Aristotélico en Europa.

La primera reacción de la iglesia contra la desviación de las costumbres, del pensamiento y de la practica religiosa fue violenta y represiva. Condenó los tratados más peligrosos del "nuevo Aristóteles"; en París, el comentario de la metafísica y de la física fue prohibido en 1228. El Papa invitó a los teólogos a no mezclar en sus demostraciones los principios de la filosofía pagana.

Federico II elaboró la primera legislación coherente en este terreno que instituía en particular la pena de la hoguera para los herejes, luego instrumentada por los Papas que, a partir de 1231, tomaron la dirección de la persecución a los herejes mediante la "inquisición".

Otro asunto urgente de la iglesia en esta época era integrar el poderoso movimiento a favor de la iglesia con las formas religiosas más accesibles a los humildes. Los Papas sobre todo favorecieron la formación y el desarrollo en el seno de la iglesia de dos equipos religiosos, animados por el espíritu nuevo: las ordenes mendicantes, dominicos y franciscanos. (Ver más adelante “Órdenes mendicantes”)

En este período la iglesia también empezó a tomar parte en la educación avanzada con el propósito de combatir la herejía. Las universidades del norte de Italia (Bolonia, la más antigua y protegida por los emperadores y también Padua, Modena, Vicenza) se mantuvieron siempre rebeldes a la influencia pontificia; en cambio, de 1212 a 1246 el cuerpo de maestros y de estudiantes parisienses buscó el apoyo de la Santa sede contra el preboste del rey de Francia; el Papado creó en Italia las Universidades de Roma, Siena y Plasencia, protegió las escuelas de Montpellier, fundó enteramente en 1229 la universidad de Toulouse para difundir las doctrinas sanas en un medio muy contaminado por la herejía cátara, favoreció por ultimo el florecimiento de Oxford, donde maestros ingleses introdujeron con éxito los métodos de enseñanza de París.

Los integrantes de la órdenes mendicantes, que eran desde su origen intelectuales preocupados de formarse en las mejores escuelas, extendieron, después de París y de Bolonia, su influencia por las grandes ciudades universitarias. Estos eran rigurosamente disciplinados y ofrecían, por lo tanto, todas las garantías de ortodoxia en la educación. Los Papas, que habían confiado a ellos la dirección de la Inquisición, los impulsaron a la enseñanza y se introdujeron así en las Universidades.

Desde 1240, las nuevas congregaciones, en estrecha relación con la Santa Sede, tomaron la dirección de los estudios teológicos y se dedicaron al gran problema que planteaba desde hacía algunos años la difusión del pensamiento griego. Se esforzaron en conciliar la filosofía de Aristóteles (cuyos nuevos tratados: la política, la retórica, la económica, acababan de propagarse) y solucionar con ello el peligro creciente de ruptura entre la actividad intelectual y la disciplina de la iglesia. Dos dominicos, ambos de la Universidad de París, Alberto de Colonia y Tomás de Aquino, consiguieron adaptar lo esencial de la filosofía de Aristóteles al dogma cristiano.

Las Universidades, sin embargo, no se habían sometido dócilmente a la disciplina intelectiva que quería imponerles Roma. En París, de 1233 a 1257, una crisis violenta había levantado contra la autoridad pontificia a los maestros seglares que querían reducir el numero de cátedras confiadas a los dominicos y franciscanos, dudando de su solidaridad y juzgándolos de demasiado sometidos a una disciplina extraña a la de la corporación.

Al mismo tiempo, el "nuevo Aristóteles", se había difundido, en especial por mediación de la escuela de Salerno y el pensamiento de Averroes, que era musulmán. Tan peligrosa doctrina, comprometió, a partir de 1270, las tentativas Tomistas de conciliación entre la razón y la fe.

Vida de Santo Tomás

Santo Tomás de Aquino nació en 1225 en el castillo de su familia en Roccasecca en la campaña romana. A los 6 años fue enviado al monasterio Benedictino de Monte Cassino donde recibió su primera educación. A los 9 años ingresa a la universidad de Nápoles para estudiar las 7 artes liberales (gramática, retórica, dialéctica, aritmética, música, geometría y astrología) . A los 14 años, todavía con los estudios incompletos y debido a la muerte de su padre, ingresa en la orden de los Dominicos. Su madre, como se oponía a que fuera sacerdote, lo encerró un año en el castillo de su familia para hacerlo desistir. Cuando quedó liberado, se dirigió a París a completar sus estudios de teología. Allí tuvo como profesor al filósofo alemán Alberto Magno. Ya en 1250 fue ordenado sacerdote. En unos años se pasó a la universidad de Coloña siguiendo a su profesor.

Ya recibido de doctor en teología fue nombrado profesor de filosofía en la Universidad de París. Desde 1259 a 1269 sirvió como consejero y profesor en la Curia Papal en el Vaticano. Luego de esto regresó a París, donde siguió impartiendo clases.

Santo Tomás dejó París en 1272 y fue a Nápoles, donde organizó una nueva escuela Dominica. Muere en 1274, mientras viajaba a Lyon, en el monasterio de Fosonova.

Santo Tomás fue canonizado y proclamado Doctor de la iglesia en 1323 por el Papa Pío V. Hoy es el patrono de todas las escuelas católicas.

Sus obras

Suma Teológica (1265-1273): Obra que abarca desde reflexiones a cerca de la naturaleza hasta el tema de Dios, pasando por la Metafísica general, el hombre y la moral, donde podemos ver como Santo Tomás “proporciono a la iglesia un sistema doctrinal que la puso de acuerdo con el mundo natural”.

Esta obra se dividió en tres partes: sobre Dios, la vida moral del hombre y Cristo, la última está inacabada.

Santo Tomás dice que primero se estudia a Dios en sí mismo, luego como creador y gobernante y se termina considerándolo como fin supremo de todas las criaturas racionales.

Summa contra Gentiles (1261-1264): Es un estudio razonado con la intención de persuadir a los intelectuales musulmanes de la verdad del cristianismo.

Elaboró cuestiones sobre la potencia, el mal y la unión del Verbo encarnado.

Santo Tomás dice que la Suma contra Gentiles viene de la fe, la gracia divina y las Escrituras.

Aquino en esta obra se propuso demostrarle a alguien que no fuera cristiano

la importancia del cristianismo y la existencia de Dios.

Summa filosófica (1261-1264) Aquino trata de demostrar con argumentos filosóficos la verdad de la concepción cristiana del mundo.

En estas dos obras Aquino establece el sistema cabal, que se convirtió en la filosofía de la iglesia.

El núcleo del sistema es la diferencia entre la “teología natural” y la “teología revelada”.

Filosofía de Santo Tomás

La Ética

Santo Tomás sostiene que todos los hombres obran por un fin, y que los diversos fines pueden ser, a su vez, medios para la obtención de otro fin.

Afirma que todo el universo, incluido el hombre, ha sido creado por un ser perfecto, eterno, infinitamente poderoso e inteligente, que da razón de ser al orden natural del cosmos, de los seres animados y del hombre. Dios es la causa primera de todas las criaturas, orientadas en conformidad con su propia naturaleza, a su perfección.

Santo Tomás analiza los distintos tipos de bienes en los cuales el hombre puede buscar la felicidad.

B

I

E

N

E

S

Finitos

O

Creados

Del

Cuerpo

EXTERNOS

Ej: las riquezas.

Estas son sólo medios para obtener un fin.

INTERNOS

Ej: la perfección física, la salud, el placer sensible.

No pueden constituirse en un fin porque el cuerpo es un medio al servicio del alma.

Del

Alma

Ej: honor, gloria, fama.

No son en sí mismos una perfección sino que la suponen en quien las recibe.

Ej: El alma misma y sus facultades.

Las potencias anímicas se ordenan a sus actos, y éstos a sus objetos, de modo que las potencias son medios y no fines en sí mismos.

INFINITO E INCREADO: Dios:

El conocimiento de Dios brinda la única felicidad total para el hombre

El ir descartando los distintos bienes para afirmar como conclusión que Dios puede constituir la única felicidad, es solo el primer camino que emprende Tomás; tal como lo hizo Aristóteles, ensaya una segunda vía para afirmar la misma conclusión: el alma tiene dos potencias o facultades, la inteligencia y la voluntad. La voluntad es el apetito que tiende al bien, pero no es capaz de conocer por sí mismo sino que apetece aquello que la razón le muestra.

La razón, es capaz de conocer o aprender la esencia de las cosas. Este conocimiento es diferente del que nos brindan los sentidos.

La razón práctica es aquella capaz de conocer el bien; por lo tanto, puede conocer el bien universal, y éste es el objeto de la voluntad.

Sin embargo, la voluntad nunca quedará completamente satisfecha, puesto que ella desea el bien ilimitado y no lo encuentra en el orden natural. No obstante, ese bien existe y es Dios.

Podemos diferenciar entonces, dos tipos de felicidad: una imperfecta y natural, propia de esta vida y otra perfecta y sobrenatural, inaccesible durante nuestra actual existencia.

Para que el hombre comience a obrar bien irá incrementado las virtudes, que son disposiciones estables para obrar bien, es decir, "refuerzos" que reciben nuestras facultades que facilitan el obrar recto.

Las virtudes se clasifican en las intelectuales y las morales. Las primeras perfeccionan el intelecto, las segundas, la voluntad y los apetitos.

Las virtudes morales son tres: la justicia, la fortaleza y la templanza. La virtud intelectual principal es la prudencia que nos permite determinar el termino medio. Esta rige a los otras, de manera que, cuando se obra bien, los apetitos sensibles se encuentran guiados por la razón.

Al obrar guiados por la razón, estaremos obrando también conforme a la ley natural que orienta nuestros actos hasta el fin último, es decir Dios.

Armonía entre la razón y la Fe

El planteo de Santo Tomás esta determinado históricamente por la introducción en la época de la doctrina de la doble verdad: "algo puede ser verdadero en lo religioso y falso en materia filosófica y viceversa". Pero si bien Tomás reconoce que la fe y el conocimiento racional son diferentes, no admite que sean opuestos, sino perfectamente armónicos.

Filosofía y teología tienen un mismo objeto: Dios; allá considerado como causa primera de todo ente y estudiado mediante la luz natural (la razón).

La prueba de que se trata de dos dominios armoniosamente relacionados entre sí la encuentra el Santo Tomás en el hecho de que la filosofía ha podido alcanzar verdades coincidentes con las de la fe, ejemplo: la existencia de Dios.

La razón no puede alcanzar totalmente a Dios, ni mucho menos. No obstante, el conocimiento racional es más claro que el de la fe, pero la infinitud de Dios supera cuanto la razón pueda alcanzar.

Mas ello no quiere decir que los misterios sean antirracionales, sino suprarracionales, esto es, no opuesto a la razón, sino que son superiores a ella y la sobrepasan.

Las supuestas contradicciones entre la razón y la fe no son más que aparentes. Si embargo, si a pesar de todo se produjese un verdadero conflicto entre el saber natural y el sobrenatural, ello no podría significar sino una sola cosa: que la razón es víctima de un error. En tal caso la razón debe subordinarse a la fe, la filosofía y la ciencia a la teología.

En consecuencia, como la razón ayuda a la fe, también ésta debe ayudar a la primera, cuidando que no caiga en el error y señalándole la meta hacia donde debe dirigirse.

Santo Tomás puede entonces establecer, a modo de principio general, las relaciones entre razón y fe de la siguiente manera: "Los dones de la gracia se añaden a la naturaleza de modo tal que no la suprimen, sino que más bien la perfeccionan; de donde resulta que la luz de la fe no destruye la luz del conocimiento natural".

La razón cuando se ocupa de Dios

Como la disciplina que ocupaba a Santo Tomás era más bien la teología, Dios ocupaba en su pensamiento un lugar central. Esto se demuestra en la estructura de la Summa Teológica: se estudia primero a Dios en sí mismo, luego como creador y gobernante de todas las cosas y luego como fin supremo de todas las criaturas racionales.

Con respecto a Dios, la razón se plantea dos problemas: el primero, referido a su existencia y el segundo, a su naturaleza. Para eso Santo Tomás propone cinco demostraciones o vías.

A) PRIMERA VÍA: Prueba por el movimiento (ex motu)

Es cosa cierta, y consta por los sentidos que todo lo que se mueve es movido por otro.

Llamamos "motor" a lo que mueve; y es claro que para que algo se mueva; se necesita un motor.

Entonces, si lo que mueve al motor a su vez es movido, es preciso que el mismo sea movido por otro; y éste, por otro.

Es preciso afirmar un primer motor inmóvil, es decir, que mueve sin ser movido por nada.

Un primer motor que no es movido por nada es lo que todos entienden por Dios, un ente perfecto. Por lo tanto Dios existe

B) SEGUNDA VÍA: Prueba por la causa eficiente (ex causa efficienti)

Descubrimos que en las cosas sensibles hay una ordenación de las causas eficientes. Vemos, por ejemplo, que la calle esta mojada por efecto de la lluvia, que ésta a su vez es el efecto del desprendimiento del agua de las nubes, etc. Este caso se trata de una serie de efectos eficientes convenientemente subordinados a sus causas.

Todo efecto depende de la causa eficiente que lo produce. Si no fuera así, ese hecho sería causa eficiente de sí mismo, lo que equivaldría a decir que es algo antes de serlo.

Mas tampoco es posible que en las causas eficientes se proceda al infinito, por lo tanto hay que admitir una causa eficiente primera.

Esta causa es lo que todos llaman Dios. Por lo tanto Dios existe.

C) TERCERA VÍA: Prueba por lo posible y necesario (contingencia)

Se lama "contingente" todo ente que es, pero que "podría" no ser, es decir, lo que tiene potencia de ser y de no ser; por tanto, alguna vez no fueron y alguna vez dejarán de ser.

Veremos cómo un árbol, hubo un tiempo en que no fue tal; luego quiere decir que fue generado y llegará un momento en que dejara de ser; el árbol es algo "posible que sea y que no sea", algo contingente.

Todo lo que puede no ser, alguna vez, fue; de otra manera, si hubiese sido siempre, no sería contingente, sino necesario.

Hubo un tiempo en que nada era. Nada hubiese podido comenzar a ser; porque de la nada, nada sale, es decir, que para que algo comience a ser se precisa de un ente ya existente.

Es falso que todo sea contingente y es preciso admitir algo necesario para explicar el hecho de la existencia de los entes contingentes que nos ofrece la experiencia.

Todo ente tiene la causa de su necesidad fuera de sí mismo, o bien no. Si la tiene fuera de sí mismo, es preciso otro ente necesario que lo cause.

Pues bien, tal ente necesario, que existe por virtud de su naturaleza, es aquello a lo cual todos llaman Dios.

D) CUARTA VÍA: Por los grados de perfección (ex gradibus perfectionis)

Es una prueba cuya comprensión se recuerda con la reacción de la idea de Bien.

Se encuentra en las cosas algo más o menos bueno, verdadero y noble; cosas mejores o peores.

La realidad se nos ofrece en grados de perfección, como una jerarquía.

Toda jerarquía supone un grado o término supremo, conforme al cual se "mide" la mayor o menor perfección de cada cosa. Tiene, pues, que haber un ente absolutamente perfecto, "algo que es verísimo, y óptimo, y noblísimo".

Sólo lo supremamente perfecto puede otorgar la perfección mayor o menor que algo posea: este algo participará de ella. Por lo tanto, "hay algo que es para todas las cosas la causa de su ser, de su bondad y de cualquier otra perfección".

Pero justamente a esto lo llamamos Dios. Luego, Dios existe.

E) QUINTA VÍA: Por el orden o gobierno del mundo (ex gubernatione rerum)

Observamos en la naturaleza orden y finalidad. En efecto, vemos que algunas cosas que carecen de conciencia o conocimiento obran por causa de un fin. Esto ocurre siempre de la misma manera para conseguir lo que les sea óptimo.

Pero cuando algo carente de conocimiento se orienta hacia un fin, se trata de algo dirigido; por tanto lo debe dirigir hacia ese fin algo consciente e inteligente.

Todo orden supone un ordenador, el orden pues, debe tener una causa final.

Por tanto hay algo inteligente que ordena las cosas naturales hacia su fin. Hay, pues, una inteligencia suprema,"y a esto lo llamamos Dios". Por lo tanto, Dios existe.

CONTEXTO HISTÓRICO

René Descartes (1596-1650) fue un filósofo, científico y matemático francés, a veces considerado el fundador de la filosofía moderna.

Nacido en La Haye, Turena, Descartes era hijo de un miembro de la baja nobleza y pertenecía a una familia que había dado algunos hombres doctos. A los ocho años le enviaron a la escuela jesuita de La Flèche en Anjou, donde permaneció ocho años. Junto a los típicos estudios clásicos, Descartes recibió enseñanzas de matemáticas y escolasticismo, con el propósito de orientar la razón humana para comprender la doctrina cristiana. El catolicismo ejerció una gran influencia en Descartes a lo largo de toda su vida. Cuando concluyó sus estudios en la escuela, cursó derecho en la Universidad de Poitiers, y se licenció en 1616. Sin embargo, nunca ejerció la profesión jurídica; en 1618 entró al servicio del príncipe Mauricio I de Nassau-Orange, con la intención de seguir la carrera militar. Descartes sirvió en otros ejércitos, pero su interés se centró siempre en los problemas de las matemáticas y la filosofía, a los que dedicó el resto de su vida.

Descartes peregrinó a Italia de 1623 a 1624 y permaneció en Francia desde 1624 a 1628. En este periodo, se dedicó al estudio de la filosofía y también realizó experimentos de óptica. En 1628, después de vender sus propiedades en Francia, se trasladó a Holanda, donde vivió en diferentes ciudades, Amsterdam, Deventer, Utrecht y Leiden.

Fue quizá durante los primeros años de su residencia en Holanda cuando Descartes escribió su primera obra importante, Ensayos filosóficos, publicada en 1637. La obra se compone de cuatro partes: un ensayo sobre geometría, otro sobre óptica, un tercero sobre meteoros y el último, el Discurso del método, que describía sus especulaciones filosóficas. Éste fue seguido por otros ensayos, entre ellos Meditaciones metafísicas (1641; revisado 1642) y Los principios de la filosofía, (1644). El último volumen lo dedicó a la princesa Elizabeth Stuart de Bohemia, que vivió en los Países Bajos y con quien Descartes había entablado una profunda amistad. En 1649 Descartes fue invitado a la corte de Cristina de Suecia en Estocolmo para dar a la reina clases de filosofía. Sin embargo, los rigores del invierno del norte le provocaron en 1650 una neumonía que causó su muerte.

FILOSOFIA

Descartes trató de aplicar a la filosofía los procedimientos racionales inductivos de la ciencia, y en concreto de las matemáticas. Antes de configurar su método, la filosofía había estado dominada por el método escolástico, que se basaba por completo en comparar y contrastar las opiniones de autoridades reconocidas. Rechazando este sistema, Descartes estableció: “En nuestra búsqueda del camino directo a la verdad, no deberíamos ocuparnos de objetos de los que no podamos lograr una certidumbre similar a las de las demostraciones de la aritmética y la geometría”. Por esta razón determinó no creer ninguna verdad hasta haber establecido las razones para creerla. El único conocimiento seguro a partir del cual comenzó sus investigaciones lo expresó en la famosa sentencia: Cogito, ergo sum, “Pienso, luego existo”. Partiendo del principio de que la clara consciencia del pensamiento prueba su propia existencia, mantuvo la existencia de Dios. Dios, según la filosofía de Descartes, creó dos clases de sustancias que constituyen el todo de la realidad. Una clase era la sustancia pensante, o inteligencia, y la otra la sustancia extensa, o física.

RAZON Y METODO

1. - UNIDAD DEL SABER Y DE LA RAZÓN

En la primera de sus reglas para la dirección del espíritu afirma Descarte: “Todas las diversas ciencias no son otra cosa que la sabiduría humana, la cual permanece una e idéntica, aun cuando se aplique a objetos diversos, y no recibe de ellos más distinción que la que recibe la luz del sol de los diversos objetos que iluminan.”. Las distintas ciencias y los diversos saberes, son pues, manifestaciones de un saber único.

Esta concepción unitaria del saber proviene, en último término de una concepción unitaria de la razón. La sabiduría es única porque la razón es única: la razón que distingue lo verdadero de lo falso, lo conveniente de lo inconveniente, la razón que se aplica al conocimiento teórico de la verdad y al ordenamiento práctico de la conducta, es una y la misma.

2. - LA ESTRUCTURA DE LA RAZÓN Y EL METODO

Puesto que la razón, la inteligencia, es única, interesa sobremanera conocer su estructura y funcionamiento, para poder aplicarla correctamente, y de este modo, alcanzar conocimientos verdaderos y provechosos.

Hay dos modos de conocimiento, según Descartes: la intuición y la deducción. La intuición es una especie de “luz o instinto natura” que tiene por objeto las naturalezas simples: por medio de ella captamos inmediatamente conceptos simples emanados de la razón misma, sin posibilidad alguna de duda o error. La intuición es definida por Descartes del siguiente modo (Regla III): “Un concepto de la mente pura y atenta, tan fácil y distinto que no queda duda ninguna sobre lo que pensamos; es decir, un concepto no dudoso de la mente pura y atenta que nace de la sola luz de la razón, y es más cierto que la deducción misma”.

Todo el conocimiento intelectual se despliega a partir de la intuición de naturalezas simples. En efecto, entre unas naturalezas simples y otras, aparecen conexiones que la naturaleza descubre y recorre por medio de la deducción. La deducción, por más que se prolongue en largas cadenas de razonamientos, no es, en último término, sino una sucesión de intuiciones de naturalezas simples y de las conexiones entre ellas.

Como la intuición y la deducción constituyen el dinamismo interno y específico del conocimiento, este ha de aplicarse en un proceso de dos pasos:

1. - En primer lugar un proceso de análisis hasta llegar a los elementos o naturalezas simples.

2. - En segundo lugar, un proceso de síntesis, de reconstrucción deductiva de lo complejo a partir de lo simple.

A estos momentos se refieren las reglas segunda y tercera del Discurso del método: “Dividir cada una de las dificultades en tantas partes como sea posible y necesario para resolverlas mejor” (regla segunda); y “ Conducir por orden mis pensamientos comenzando por los objetos más fáciles y simples de conocer para subir poco a poco, por pasos, hasta el conocimiento de los más complejos; suponiendo incluso un orden entre aquellos que no se preceden naturalmente los unos a los otros” (regla tercera).

Esta forma de proceder no es, pues, arbitraria: es el único método que responde a la dinámica interna de una razón única. Hasta ahora, piensa Descartes, la razón ha sido utilizada de este modo solo en el ámbito de las matemáticas, produciendo resultados admirables. Nada impide, sin embargo, que su utilización se extienda a todos los ámbitos del saber, para que se produzca unos frutos igualmente agradables.

CUADRO GENERAL DEL DISCURSO DEL MÉTODO DE DESCARTES

BLOQUES

CAPÍTULOS

OBJETIVOS

Eliminar todo aquello que he aprendido

Establecer nuevos principios: “método”

4º,5º Y 6º

Organizar y unificar el saber humano

Respetar costumbres y creencias.

1ª PARTE DEL DISCURSO

Anuncio de nuevos principios para la ciencia.

  • Recurre a la razón que todos poseen y a todos iguala.

  • La razón se mide por el “buen uso” que de ella se hace.

  • Manifiesta haber descubierto un método.

  • Historia de su pensamiento

  • No se propone construir un modelo.

  • Balance negativo de sus estudios.

  • Balance

  • Aunque cansado desea buscar la certeza.

  • Decide encontrarla dentro de sí mismo.

  • 2ª PARTE DEL MÉTODO

    REGLAS DEL MÉTODO

    REGLA DE LA EVIDENCIA

  • No captar nada como verdadero hasta no conocer con evidencia que es.

  • Evitar precipitación.

  • Aceptar lo que se presente de forma clara y distinta.

  • REGLA DEL ANÁLISIS RESOLUTIVO

    Dividir los problemas en las partes necesarias para resolverlas mejor.

    REGLA DE LA SÍNTESIS O COMPARACIÓN

  • Conducir con orden los pensamientos desde el más simple al más complejo.

  • Ordenar incluso a los que no se proceden de modo natural.

  • REGLA DE LA ENUMERACIÓN

  • Hacer recuentos completos seguros de no haber olvidado nada.

  • Repetir el análisis y la síntesis tantas veces como fuera necesaria para no tener ninguna duda.

  • 3ª PARTE DEL MÉTODO

    NORMAS DE LA MORAL PROVISIONAL

    CONFORMISMO SOCIAL

  • Obedecer las costumbres, leyes y religión del país.

  • Ante diversas opiniones observar las más moderadas.

  • CONSTANCIA DE VOLUNTAD

  • Lo más firme y constante son las acciones

  • Seguir las opiniones elegidas con decisión

  • MODERACIÓN DE DESEOS

  • Procurar vencerse a uno mismo.

  • Intentar cambiar los propios deseos antes que el orden del mundo

  • BUSQUEDA DE LA VERDAD EN TODO MOMENTO

  • Dedicar la vida al cultivo de la razón.

  • Calma ante la larga tarea.

  • 4ª PARTE DEL MÉTODO

    FUNDAMENTACIÓN METAFÍSICA DE LA EXISTENCIA DE DIOS

    BÚSQUEDA DE CRITERIO DE VERDAD FIRME Y SÓLIDO.

  • La duda metódica

  • La evidencia del primer principio.

  • LA EXISTENCIA DEL ALMA, DE DIOS Y DEL MUNDO.

  • El alma sustancia pensante distinta del cuerpo.

  • Existencia de Dios

  • Dios, fuente de verdad garante de la existencia del mundo y final de la duda.

  • b.1) Hombre imperfecto descubre a Dios, ser perfecto

  • b.2) Pruebas

    -Gnoseológica.

    -De la causalidad

    -Ontológica.

    5ª PARTE DEL MÉTODO

    ARTICULACIÓN DE LA FÍSICA

    PRINCIPIOS GENERALES

  • Estos principios:

  • -son verdaderos

    -derivan de los metafísicos de la creación, conservación e inmutabilidad divinas.

  • La física es verdadera ciencia:

  • -Por su método: matemático-deductivo

    -Por su objeto: extensión y sus propiedades.

  • Objeto: extensión material o real.

  • ORIGEN Y FORMACIÓN DEL UNIVERSO

  • Primer momento: Dios crea materia y la dota de movimiento.

  • Sería similar al caos presocrático.

  • Sucesivamente aparece el resto de los cuerpos del universo (aire, tierra, animales y plantas).

  • EL MUNDO ANIMAL

  • Los animales carecen de alma (Vegetativa, Sensitiva y Emocional).

  • Circulación sanguínea por calor del corazón que se dilata y se contrae.

  • Carecen de lenguaje: máquinas sin razón.

  • Hombre diferente del animal.

  • d.1) Consta de alma inmortal e independiente del cuerpo.

    6ª PARTE DEL MÉTODO

    Reflexiona sobre la tarea y alcance de la investigación científica.

    Tras la condena de Galileo, se plantea publicar sus investigaciones aduciendo razones a favor y en contra:

    A FAVOR: -El bienestar de la Humanidad.

    -El progreso científico.

    EN CONTRA: -Evitar controversias.

    Descartes piensa que el progreso científico debe dominar la naturaleza debiéndose practicar la filosofía haciendo de los hombres maestros y dominadores de la naturaleza, por lo que es necesario combinar racionamiento teórico con observación personal.

    LA PRIMERA VERDAD Y EL CRITERIO

  • - LA DUDA METODICA

  • Al caracterizar el racionalismo, el entendimiento ha de encontrar el sí mismo las verdades básicas a partir de las cuales sea posible deducir el edificio entero de nuestros conocimientos. Este punto de partida ha de ser una verdad absolutamente cierta, de la que no sea posible dudar en modo alguno. Solo así el conjunto del sistema quedaría firmemente fundamentado.

    La búsqueda de un punto de partida absolutamente cierto exige la tarea previa de eliminar todos los conocimientos, ideas y creencias que no aparezcan dotados de una certeza absoluta: hay que eliminar todo aquello de lo que sea posible dudar. De ahí que Descartes comience con la duda. Y esta duda es metódica, es una exigencia del método en su momento analítico. El escalonamiento de los motivos para dudar presentados por descartes hace que la duda adquiera la máxima radicalidad:

  • La primera y más obvia razón para dudar de nuestros conocimientos se halla en la falacia de los sentidos, que nos inducen a veces a error. Ahora también, ¿qué garantía existe de que no nos inducen siempre a error? La mayoría de los hombres consideran altamente improbable que los sentidos nos induzcan siempre a error, pero la improbabilidad no equivale a la certeza y, por eso, la posibilidad de dudar acerca del testimonio de los sentidos nos queda totalmente eliminada.

  • Cabe, pues, dudar de que las cosas sean como las percibimos por medio de los sentidos, por ello no nos permite dudar de que existan las cosas que percibimos. De ahí que Descarte añada una segunda razón -más radical- para dudar: la imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño. A veces los sueños nos muestran mundos de objetos con extremada viveza, y al despertar descubrimos que tales universos no tienen existencia real. ¿Cómo distinguir el estado de sueño del de vigilia y cómo alcanzar certeza absoluta de que el mundo que percibimos es real? ( como en el caso de las falacias de los sentidos la mayoría de los hombres -si no todos- cuentan con criterios para distinguir la vigilia del sueño; pero estos criterios no sirven para fundamentar una certeza absoluta.)

  • La imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño permite dudar de la existencia de las cosas y del mundo, pero no parece afectar a ciertas verdades, como las matemáticas: dormidos o despiertos, los tres ángulos de un triángulo suman 180º en la geometría de Euclides. De ahí que Descartes añada el tercer y más radical motivo de duda: tal vez exista algún espíritu maligno -escribe Descartes- “de extremado poder e inteligencia, que pone todo su empeño en inducirme a error” (Meditaciones, 1). Esta hipótesis del “genio maligno” equivale a suponer que tal vez el entendimiento humano es de tal naturaleza que se equivoca siempre necesariamente cuando piensa gastar la verdad.

  • En definitiva, hay que encontrar un camino que dote a la conciencia de un criterio de certeza, firme y sólido del que deducir la realidad.

    El único criterio para descubrir la verdad, según Descartes, será la Duda Metódica.

    Pues duda y certeza son expresiones de la capacidad racional, formas del pensamiento porque quien duda piensa, quien piensa existe. Convirtiéndose esta afirmación en la primera evidencia que desvanece todos los motivos de duda, el principio de la filosofía cartesiana.

    De todo menos del propio hecho de pensar se puede dudar, porque la duda ya es pensamiento en sí misma, el “cogito, ergo sum”, de esta manera, se convierte en regla general del saber, criterio universal y paradigma de toda verdad y certeza.

    2. - EL COGITO Y EL CRITERIO DE LA VERDAD

    La duda llevada hasta este extremo de radicalidad parece abocar irremisiblemente al escepticismo, esto pensó Descartes algún tiempo hasta que, por fin, encontró una verdad absoluta, inmune a toda duda, por muy radical que esta sea: la existencia del propio sujeto que piensa y duda. Si pienso que el mundo existe, tal vez me equivoque en cuanto a la existencia del mundo, pero no cabe error en cuanto a que yo lo pienso; igualmente, puedo dudar de todo menos de que yo dudo. Mi existencia pues, como sujeto que piensa (que duda, que se equivoca, etc.), está exenta de todo error y de toda duda posible. Descartes lo expresa con su célebre frase: “pienso, luego existo”.

    Mi existencia como sujeto pensante no es sólo la primera verdad y la primera certeza: es también el prototipo de toda verdad y toda certeza. ¿Por qué la existencia del sujeto pensante es absolutamente indubitable? Porque se percibe con toda claridad y distinción. De ahí deduce Descartes su criterio de certeza: todo cuanto perciba con igual claridad y distinción será verdadero y, por tanto, podrá afirmarse con inquebrantable certeza: “en este primer conocimiento no existe si no una percepción clara y distinta de lo que afirmo; lo cual no sería suficiente para asegurarme de la certeza de una cosa, si fuera posible que lo que percibo clara y distintamente sea falso. Por tanto, me parece que puedo establecer como regla general que todo lo que percibo clara y distintamente es verdadero.” (Meditaciones, III).

    Descartes pretende encontrar un fundamento seguro para el conocimiento científico ¿De qué puedo estar seguro, qué es lo que hay más allá de lo imaginable? ¿Qué es aquello de lo que no puedo dudar en absoluto? Si quiero tener una seguridad con el conocimiento científico no puedo dudar. Y esto lo piensa porque en el mundo en que vive se han renovado algunas corrientes de pensamiento antiguas como las del escepticismo (los sofistas de los tiempos de Sócrates). Descartes parte de esta duda hasta llegar a la certeza. De entrada deja fuera los sentidos, “los sentidos me engañan” puesto que alguna vez me engañan no los puedo tener como conocimiento científico. ¿Qué me queda entonces?, el entendimiento. ¿Qué hago? Pensar, razonar..., pero se puede llegar a conclusiones falsas. No me sirve como punto de partida, puesto que me puedo equivocar. Si quito mis razonamientos me quedan mis ideas, pero también puedo tener ideas falsas. No me puedo fiar del contenido de mis ideas.

    Me queda, pues, mi propio pensas, “si de algo estoy seguro es que estoy pensando, aunque sea falso, Si estoy pensando es que soy, y como el alma piensa siempre, puedo concluir: pienso luego existo (COGITO ERGO SUM).

    LAS IDEAS

    1. -LAS IDEAS, OBJETO DEL PENSAMIENTO

    Tenemos ya una verdad absolutamente cierta: la existencia del Yo como sujeto pensante. Esta existencia indubitable del yo no parece implicar, sin embargo, la existencia de ninguna otra realidad. En efecto, aunque yo lo piense, tal vez el mundo no exista en realidad; lo único que es cierto es que yo pienso que el mundo existe. ¿Cómo demostrar la existencia de una realidad extramental, exterior al pensamiento? ¿Cómo conseguir la certeza de que existe algo aparte de mi pensamiento, exterior a él?.

    El problema es enorme, sin duda, ya que a Descartes no le queda más remedio que deducir la existencia de la realidad a partir de la existencia del pensamiento. Así lo exige el ideal deductivo: de la primera verdad, “yo pienso”, han de extraerse todo nuestros conocimientos, incluido, claro está, el conocimiento de que existen realidades extramentales.

    Antes de seguir adelante con la deducción, veamos, como hace Descartes, qué elementos tenemos para llevarla a cabo. El inventario nos muestra que contamos con dos: El pensamiento como actividad (yo pienso) y las ideas que piensa. En el ejemplo citado, “yo pienso que el mundo existe”, esta fórmula nos pone de manifiesto la presencia de tres factores: el yo que piensa, cuya existencia es indudable; el mundo como realidad exterior de pensamiento, cuya existencia es dudosa y problemática, y las ideas de “mundo” y de “existencia” que indudablemente poseo (tal vez el mundo no exista, pero no puede dudarse que poseo la idea de “mundo” y de “existencia”, ya que si no las poseyera, no podría pensar que el mundo existe).

    Descartes tiene tres tipos de ideas.-

    1.- Unas que parece que vienen de fuera. (parece que vienen de mis sentidos, no me sirve de punto de vista).

    2.- Ideas de las sirenas, que son las fácticas, las que formamos a partir de otras ideas. Tenemos la idea de mujer y la de pez, si las juntamos nos sale la idea de sirena.

    3.- Ideas especiales que no pueden venir de fuera, que no me las he podido inventar, porque son superiores a mí mismo y a mi ser. Está en mí desde siempre (innatas). Si tengo la idea de infinito, la causa de la idea de infinito tiene que ser infinita. Tenemos un segundo ser (el primero es el ser pensante), el ser que es la causa de mi idea de infinito, el Ser infinito(Dios).

    CIENCIA Y MATEMÁTICAS

    1. - Ciencia

    La filosofía de Descartes, a veces llamada cartesianismo, le llevó a elaborar explicaciones complejas y erróneas de diversos fenómenos físicos. Estas explicaciones, sin embargo, cobraron valor al sustituir los vagos conceptos espirituales de la mayoría de los autores clásicos por un sistema de interpretaciones mecánicas de los fenómenos físicos. Aunque al principio estuvo próximo a la teoría de Copérnico sobre el Universo, con su idea de un sistema de planetas giratorios moviéndose alrededor del Sol, renunció a esta teoría cuando fue considerada herética por la Iglesia católica. En su lugar ideó una doctrina de los vórtices o torbellinos de materia etérea, en la que el espacio estaba pleno de materia, en diversos estados, girando sobre el Sol.

    En el campo de la fisiología, Descartes sostenía que parte de la sangre era un fluido misterioso, que él llamó espíritu animal. Creía que el espíritu animal entraba en contacto con la sustancia pensante en el cerebro y fluía a lo largo de los canales de los nervios para animar los músculos y otras partes del cuerpo.

    Los estudios de Descartes sobre óptica le llevaron al descubrimiento de la ley fundamental de la reflexión; el ángulo de incidencia es igual al ángulo de reflexión. Su ensayo sobre óptica fue el primero que publicó una exposición de esta ley. El que Descartes tratara la luz como un tipo de fuerza en un medio sólido, preparó el terreno para la teoría ondulatoria de la luz.

    Biografia

    David Hume nació en el seno de una familia en Edimburgo acomodada el año 711 y murió en esta misma ciudad en 1766. Su vida transcurrió entre Edimburgo, París y Londres.En vez de seguir el estudio de las leyes, a lo que le orientaba la tradición familiar, quiso probar fortuna en el comercio, pero sin mucho éxito, lo cual le llevó a abandonarlo pronto. Tras un período de intensa dedicación a la lectura, en 1726, durante una estancia de varios años en Francia, escribió su obra más importante, el Tratado sobre la naturaleza humana, que no sería publicado hasta el año 1740 en Londres. Esta obra no tuvo el reconocimiento que esperaba.

    Hume tuvo que atraerse la atención del público por medio de una serie de ensayos menores, antes de encontrar alguna consideración. Posteriormente, decidió reelaborar los temas y problemas del Tratado y así, en 1748 publicó la Investigación n sobre el conocimiento humano (que refunde la primera parte de su primera obra), y en 1751 sacó a la luz la Investigación sobre los principios de la moral (en la que se vuelven a tratar los temas del libro tercero del Tratado). Tras aspirar por dos veces, de forma infructuosa, a un cargo académico, aceptó un puesto como bibliotecario en Edimburgo, donde escribió una Historia de Inglaterra que le haría rico y famoso. Más tarde, como secretario de legación, vivió en París varios años, y allí entró en contacto con varios pensadores franceses, como Rousseau. Ocupó luego un alto cargo en el gobierno inglés, en Londres, pero pronto se cansó de la vida pública y se retiró a Edimburgo, donde pasó los últimos años de su vida, hasta su muerte, ocurrida en 1776, rodeado de sus amigos y seguidores. Hume llevó el empirismo de Locke hasta sus últimas consecuencias.

    Según Hume, el conocimiento humano se compone de impresiones sensibles y de ideas, que se forman a partir de los datos de los sentidos. No podemos ir, pues, más allá de lo que nos aportan los sentidos, y la existencia y verdad de las ideas resultan injustificables para nosotros. El propio Hume reconoció que este análisis del conocimiento lleva inevitablemente al escepticismo. Además, su filosofía desemboca en un emotivismo moral, dado que de las proposiciones o verdades de hecho no pueden deducirse los mandatos o recomendaciones morales. En definitiva, los valores y las normas morales se basan únicamente en el sentimiento y no en la razón.

    TRATADO SOBRE LA NATURALEZA HUMANA

    Es un tratado sobre metafísica, cuyos principios son:

    • Sentimientos de placer y dolor(feelings).

    • Creencia(believe).

    • Costumbre(costums).

    Esto supone el abandono de otras posiciones que él va a demostrar que son indefinibles. Estas son:

    -Abandonar la pretensión del mundo en si, conocemos nuestra experiencia pero la sustancia del mundo no la conocemos.

    -Renunciar el uso del principio de causalidad, mediante el cual la gente piensa que puede conocer la causa de naturaleza ya que la verdadera causa no la conocemos.

    -Renunciar a creernos libres, porque es nuestro pensamiento el que determina el pensamiento de otro pero si el pensamiento esta determinado, el hombre no es libre.

    -Hay que abandonar la creencia en Dios. No creer en la religión pero piensa que tiene que haber un maestro del universo.

    Dentro de la filosofía moral Hume distingue entre:

    -Filosofía fácil y asequible.

    -Filosofía precisa y abstracta. Dentro de la abstracta hay dos tendencias: escepticismo y dogmatismo.

    La filosofía moral se basa en el estudio de la naturaleza humana y puede llamarse razonamiento profundo o verdadera metafísica.

    Hay que partir de lo inmediato, del estudio de las ideas. El problema será moverse en el mundo de las ideas. También recoge la idea de Locke de hacer una topografía mental.

    Según Descartes las ideas las tiene el alma, según Locke las tiene el alma pero están en el cerebro y según Berckeley están en el alma, al igual que los anteriores. Hume niega la existencia del alma y se centra en el estudio de las ideas.

    TEORIA DEL CONOCIMIENTO

    La teoría de Hume depende del psicologismo de Locke pero no es empirista como la de este, ni espiritualista como la de Berckeley, pero sigue siendo una psicología de la naturaleza humana.

    Distingue entre ideas verdaderas y falsas:

    -Si las ideas dependen de la experiencia son verdaderas.

    -Si van mas allá de lo que puedo conocer son falsas.

    Según Hume lo innato se puede entender de varias maneras; cuando algo pertenece a la naturaleza humana y el hombre la hace personal decimos que es innata.

    Según Locke para hacer la teoría del conocimiento hay que partir de las ideas, que son de sensación, de reflexión y mixtas. Podemos distinguir dos clases de ideas de reflexión: de percepción y voliciones.

    Hume no esta de acuerdo con esta clasificación porque esto implica que las sensaciones son inconscientes pero también son percepciones las de sensación.

    La impresión es inmediata y el recuerdo es la idea, esto es una diferencia cronológica.

    Otra diferencia es que la impresión es mas viva, más excitante¼ mientras que una idea es menos excitante, más mortecina, apagada.

    El origen de una impresión remite al mundo exterior. La relación entre la impresión de sensación y el mundo exterior es de correspondencia.

    Todas las sensaciones e ideas son singulares, según los empiristas las ideas son universales pero las de sensación por lo menos son singulares. Mediante la abstracción se generaliza. La idea universal se obtiene reflexionando.

    Hume dice que no tenemos ideas universales ya que el papel de la reflexión es provocar en nosotros sentimientos:

    -Directos: cuando reflexiono sobre algo inmediato se produce en mi una sensación directa.

    -Indirectos: cuando la reflexión se hace sobre las ideas busca la vanidad.

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    LEYES DE ASOCIACION DE IDEAS

    -La semejanza: permite pasar de una idea a otra que se le parezca.

    -La contigüidad: cuando paso a otra idea que no es semejante en el tiempo y en el espacio.

    -La causalidad: es una especie de relación(supongo una potencia). Paso de una idea a otra porque pienso que es la causa.

    Estas leyes funcionan para todos los seres humanos y forman una serie de ideas compuestas.

    TEORIA DE IDEAS COMPUESTAS

     

    IDEA DE RELACIÓN

    Hay dos tipos de relaciones:

    -Entre los objetos del mundo exterior.

    -Entre las ideas.

    Las verdades de razón basadas en relaciones de ideas son verdades necesarias y su verdad se puede demostrar deductivamente y negarlas es caer en contradicción porque son verdades basadas en la semejanza de las ideas. La semejanza puede ser de dos tipos: de cantidad y de cualidad. Hay relaciones de cualidad exigibles para dar el numero de cantidad. Una verdad de hecho nunca es una verdad necesaria, lo contrario siempre es posible sin caer en contradicción.

    Las verdades de hecho no se pueden deducir, sólo constatar. Son verdades contingentes. Las verdades de hecho se basan en la contigüidad y tratan cuestiones de identidad y causalidad.

    Como derivada de las verdades de hecho tenemos el espacio y el tiempo que son ideas. El máximo realismo de espacio y de tiempo se dio con Aristóteles que decía que el espacio era un continente donde cabían las cosas y el tiempo es la misma realidad del movimiento. El otro realista fue Newton, según él había que precisar mas que era el espacio y el tiempo. Dijo:

    -Hay un espacio absoluto por debajo de todos los espacios relativos.

    -Hay un tiempo absoluto por debajo de todos los tiempos relativos.

    La relación que Newton establece entre espacio y tiempo es que ambas tienen una realidad divina.

    Según Hume esto no tiene sentido. No hay mas espacio que el que yo experimento y más tiempo que el que yo mido. El espacio y el tiempo son dos modos de relacionar yo las cosas conmigo.

     

    IDEA DE MODO

    Las ideas de modo se reducen no a modos de ser sino a modos de yo pensar. Los modos sólo existen en el pensamiento. El modo no es una realidad sino una clasificación de la realidad.

     

    IDEA DE SUSTANCIA

    Toda idea de sustancia es una idea compuesta, porque si fuera simple seria un punto matemático y, por tanto no existiría.

    Se supone que las sustancias compuestas son reales, pero hay que ser mas críticos, ya que para decir que algo es real hay que decir que es un hecho que solo podemos afirmar con recursos en la experiencia.

    La llamada sustancia material tampoco existe. Llamamos sustancia a una colección de ideas simples que las nombramos con un único nombre y nos referimos a ellas como si fueran sustancias, pero en realidad son accidentes.

     

    IDEAS ABSTRACTAS O UNIVERSALES

    Hume no reconoce la existencia de las ideas abstractas, porque las ideas tienen un origen concreto como lo es la impresión

    Una idea no puede ser universal porque tendría que representar a todos los individuos o ninguno. Una idea no puede representar a todos los individuos porque esto se hace por medio de una copia. Si la idea que yo tengo es una copia universal tendría que tener una idea de "hombre"de todas las edades, tallas, razas¼ Para poder representar todos los tipos de hombres tendría que tener una capacidad de pensamiento e imaginación infinita.

    Hume adapta una postura nominalista: "solo existen nombres comunes para cosas individuales e ideas individuales.

     

    IDEA DE EXISTENCIA

    La existencia se puede predicar de la sustancia. Los accidentes existen por la sustancia, mientras que esta existe por si misma.

    Según los empiristas lo primero que existe son las ideas y mis impresiones.

    Toda existencia tiene que tener una referencia actual o posible. Aquí hay dos controles:

    -Lo que existe tiene que ser compatible con las demás cosas que veo, toco,¼ , con el resto de mi experiencia.

    -Tiene que ser compatible con las experiencias de los demás.

    La critica de existencia fundamenta el fenomenismo de Hume: "solo conocemos los fenómenos. No puedo afirmar con certeza que existe algo que no percibo. Lo máximo que puedo hacer es admitir la probabilidad de su existencia.

    La idea de existencia nos remite a una cuestión de hecho. Estas son contingentes mientras que las verdades de razón son necesarias.

     

    IDEA DE ALMA

    La sustancia espiritual es necesario que exista para que en la sustancia se pueda fundar la idea de unidad. Somos una única sustancia, con lo que se asegura la identidad, la unidad del yo.

    Hay dos tipos de identidad desde el punto de vista de la lógica:

    -La identidad lógica hay que suponerla, de lo contrario se violaría el principio de no-contradicción, es una necesidad analítica.

    -La identidad ontológica de algo no es analítica sino sintética.

    Hay tres ideas que avalan el alma:

    -Unidad del yo.

    -Identidad del yo.

    -Inmortalidad del yo.

    *Critica de la inmortalidad

    La mejor idea de inmortalidad viene de la reencarnación. El problema, según Hume, es que en el fondo, las religiones lo hacen para controlar la conducta humana para crear miedo de ir al cielo o al infierno. La idea de alma tiene que ser simple y no compuesta. Según Hume un Dios que castigue con castigos eternos pecados temporales, sería un mal juez.

    Dios, el alma del mundo, es inmortal.

     *Idea de identidad

    Toda cosa es lo que es o es lo que pienso o no lo es. Esto hay que darlo por supuesto.

    El problema es ontológico existe una entidad que sea idéntica a si misma a lo largo del tiempo.

    Para saber a qué llamamos "yo", Hume recurre a su experiencia, usa la palabra yo para unir los actos psicológicos.

    Para decir que soy el mismo de ayer me baso en:

    -La de semejanza: es una relación de razón. Las matemáticas ya dicen que tiene que haber un solo objeto y un solo sujeto. Por analogía, por semejanza también el polo subjetivo tiene que ser igual. No es necesario ni que el objeto ni el sujeto sean permanentes.

     IDEA DE DIOS

    Esta idea contiene otras dos: la de Dios y la de existencia. No tenemos ninguna experiencia de Dios.

    Hay tres argumentos:

    -El argumento ontológico: analiza la idea de Dios, basado en el análisis de la idea. Las relaciones de ideas producen verdades tautológicas, negarlas es caer en contradicción.

    -El argumento causal se basa en la experiencia. Nadie ha tenido experiencia de ver a Dios creando el mundo. No podemos decir que existe porque no tenemos experiencia, es una suposición.

    -El argumento teológico todo esta dice que bien ordenado, por lo que debe haber un ordenador. Este es el argumento más verosímil para Hume.

     

    IDEA DE CAUSALIDAD

    Cuando hablamos de causalidad hablamos de una idea de relación.

    Puede haber una diferencia de tiempo entre la causa y el efecto. Cuando veo un efecto me viene al pensamiento la causa, aunque no la haya visto y viceversa. Por ello se habla de deducción y de reducción:

    -El paso de efecto a causa es de reducción.

    -De causa a efecto es la deducción.

    En la idea de causalidad hay dos contenidos:

    -Logicos: relaciones de ideas.

    -De hecho: relaciones de hecho.

    Características de la lógica de la causalidad:

    1)Para que haya lógica debe haber contigüidad.

    2)Siempre hay una anterioridad de la causa sobre el efecto.

    3)Hay una unión constante entre causa y efecto.

    4)La misma causa produce siempre el mismo efecto y el mismo efecto es producido por la misma causa.

    5)Si varios objetos producen los mismos efectos es que tienen algo en común, que es la verdadera causa.

    6)Si las mismas causas producen efectos diferentes es que no son tan semejantes.

    7)Si hay diferentes grados en los efectos es porque también hay grados diferentes en las causas.

    8)Si un objeto existe durante un tiempo sin producir ningún efecto y de pronto lo produce se debe a la concurrencia de otra cosa.

    Además de esta lógica hay unas creencias añadidas:

    -La creencia en la existencia del relativo, en esto se basa el argumento que dice que si existe el mundo, existe Dios.

    -La unión constante se debe a un vinculo real, algo que ata, conecta... o bien algo que salta de la causa al efecto. La critica es la idea de causa, que es una idea de relación y hacen falta dos sustancias para relacionarlas. Al ser una idea de relación es compuesta. Hume dice que son 3 las ideas:

    1:Idea de contigüidad.

    2:Idea de prioridad.

    3:Idea de conexión.

    Si tú niegas las dos primeras es caer en contradicción

    La conexión es la idea que depende de los hechos. No tenemos experiencia de la conexión, se trata de una creencia. Las leyes de asociación de ideas explican cómo un fenómeno psicológico conecta con otro: entre mis ideas di que hay conexión.

    Nosotros sólo sabemos que hay una contigüidad y una prioridad.

    LA ESTETICA LA MORAL Y LA POLITICA

     Hume aplica a la estética, la moral y la política los mismos criterios que había utilizado para resolver problemas metafísicos.

    De la moral, la política, la estética así como de las creencias religiosas depende la paz social. Son terrenos en los que se deciden las acciones a partir de unos valores. Hume quiere asegurar la convivencia social buscando un fundamento a la conducta que depende de valores.

    Los juicios de valor don operaciones de la mente y por tanto percepciones.

    Hume afirma que la moralidad se discierne por los sentimientos. La moralidad evita o produce acciones humanas y esta claro que la razón no puede evitar o producir una acción. Por tanto, las reglas morales no son conclusiones de la razón.

    La razón, al no poder ser nunca motivo de una acción de la voluntad, no puede oponerse a la pasión, por lo que sólo una pasión puede oponerse a otra pasion. La razón influye sobre nuestra razón de dos modos:

    -informándonos de la existencia de un objeto adecuado para la pasión.

    -Proporcionando los medios para ejercer una pasión.

    Los valores estéticos, morales o políticos tampoco consisten en cualidades de los objetos o de los actos en cuestión. Si algo merece el nombre de "bueno", "bello", "justo" se debe a las reacciones sentimentales que se suscitan en el sujeto. Este es el fundamento del llamado emotivismo moral de Hume.

    También en el campo de los valores existen leyes, leyes de la naturaleza humana que regulan su apreciación. La única justificación de los juicios de valor esta en nuestros sentimientos.

     

    La fuerza moral

    En la conducta humana podemos reconocer la existencia e una "fuerza moral", que esta en nuestra propia naturaleza humana. La causa de nuestros actos morales es el placer y el dolor.

    No son las ideas las que regulan la vida humana, hace falta un impulso y éste son las pasiones, que son producidas por la reflexión interna que se hace al considerar en la mente las impresiones.

    Las relaciones abstractas entre ideas y las conexiones reales entre las ideas y la existencia, provocan en la mente emociones, deseos y pasiones que influyen en las acciones.

    La razón influye sobre conducta de dos modos:

    -Informándonos de la existencia de un objeto adecuado para la pasión.

    -Proporcionando los medios para ejercer una pasión.

    Los valores de la razón son la verdad o falsedad, que consisten en un acuerdo o desacuerdo de ideas y hechos.

    Los sentimientos son los que marcan la dirección de la fuerza que nos lleva a calificar de buenas o malas. Hume adopta así la doctrina del emotivismo moral.

    La causa ultima de la satisfacción o desagrado de una acción hay que buscarla en la educación recibida y en las muchas convenciones humanas. La aprobación o censura social produce y robustece en nosotros el sentimiento moral que guía nuestras acciones.

    A su vez, la pasion social depende de la utilidad social o individual que nos aporta determinada conducta. El utilitarismo social se une así al emotivismo.

     

    Ensayo sobre el suicidio

    Hume no pretende inducir a nadie al suicido, sino criticar la superstición de los que tienen miedo al suicidio por motivos supersticiosos y de los que niegan a los suicidas los honores fúnebres. Los argumentos contra el suicidio no pueden ser supersticiosos, como el miedo al castigo divino en una vida eterna condenación después de la muerte.

    Hume argumenta que si el suicidio es de naturaleza criminal ha de construir una trasgresión de nuestros deberes para con Dios, para con nuestro prójimo o para con nosotros mismos. Si no hay tales transgresiones no hay tal crimen.

    Entre las fuerzas que pueden provocar la muerte esta la misma acción suicida. Ningún uso o aplicación de las leyes generales de la materia y el movimiento, puestas por Dios, puede significar una trasgresión.

    El argumento metafísico de los que consideran el suicidio un crimen o culpa se basa en la hipótesis de la inmortalidad del alma. Esta hipótesis supone que el alma es una sustancia y nosotros no conocemos las sustancias por lo que no podemos afirmar que existan. Si, a pesar de los argumentos en contra se afirma la existencia de la sustancia espiritual, se trata de una creencia. Pero como todas las creencias, basadas en los sentimientos, están en un plano de igualdad nadie tiene derecho a imponer la suya sobre los demás.

    Si la convivencia personal no permanece, como no ha permanecido la conciencia de posibles vidas anteriores, no tiene sentido, dice Hume, asustar a la gente con superstición de la predestinación, del pecado y la amenaza de penas eternas. Ningún pecado puede ser tan grave que merezca castigos infinitos.

    La muerte es inevitable; contra la muerte nos ha dotado la naturaleza de un sentimiento de aversión natural. El ir en contra de la muerte está fundado en las pasiones humanas.

    Hume termina el ensayo apelando cínicamente a la obligación de creer en la Revelación Divina como único medio de asegurarnos de esta "grande e importante verdad" de la inmortalidad.

    El trabajo de Child Breves observaciones, de 1668, fue responsable de que John Locke, filósofo de la libertad y fundador del empirismo moderno, empezara a discutir cuestiones económicas. Por aquella época, el protector, paciente y amigo de Locke, Anthony Ashley Cooper, que más tarde sería el primer conde de Shaftesbury, fue nombrado ministro de Hacienda y, en su nombre, realizó Locke un memorándum exponiendo sus criterios acerca del interés y del sistema monetario. Este memorándum de 1668 fue publicado en una edición, corregida y aumentada en 1892 cuando volvía a debatirse la cuestión de la reducción del tipo legal máximo de interés, junto con los problemas de la reforma monetaria. El folleto de 1692, que lleva por título Consideraciones acerca de la disminución del interés y del aumento del valor del dinero -la última frase se refiere a la adulteración o depreciación- fue seguido tres años más tarde por otros dos que trataban principalmente de las cuestiones monetarias.

          Las Consideraciones de Locke, ostensiblemente dedicadas a dos problemas específicos, contienen bastantes ideas generales, aunque en forma desordenada y difusa para constituir un tratado que toca los temas más descollantes de la economía. En su tiempo, se había producido una importante literatura económica y la gran biblioteca de Locke, de varios miles de volúmenes, incluía 115 títulos de economía. Esta disciplina no tenía por entonces ni nombre, ni método especial, ni posición propia dentro de la jerarquía de las ciencias, aunque Petty. con su «aritmética política», había intentado proporcionarle las tres cosas. Lo que los escritores ingleses habían de llamar economía política» era probablemente para Locke una parte periférica de la más amplia ciencia de la política. Esta, a su vez, pertenecía a la filosofía moral, definida por Locke como "el arte de guiar al pueblo para que se comporte con rectitud en sociedad y de mantener una comunidad entre sus vecinos".

          En la cuestión del interés, Locke había leído el opúsculo de Manley y había empleado algunos de sus argumentos. No se sabe si hubo algún contacto personal entre Locke y Petty, pero Locke estaba al tanto de sus escritos y poseía una copia del Tratado de las tasas y contribuciones, publicado por primera vez en 1662. La teoría del valor~trabajo enunciada por Locke en sus Dos ensayos sobre el gobierno civil, de 1690, es mencionada en el libro de Petty, si bien brevemente y solo entre paréntesis. Petty era algo mayor que Locke -no más de diez años- y ambos tenían edades aproximadas cuando fueron a Oxford; Locke veinte años y Petty veintiséis. Sin embargo, en 1652, cuando Locke llegó a Oxford, Petty, aunque lo suficientemente precoz como para ostentar el cargo nominal de vicedirector del Brasenose College y de profesor de anatomía, estaba con licencia y había empezado ya una nueva etapa de su polifacética carrera. Hubo limitadas oportunidades de contactos personales entre Locke y Petty a partir de 1668, cuando Locke fue elegido miembro de la Royal Society, fundada por Petty y otros, en 1660 Petty fue un miembro activo mientras estuvo en Londres. Asistió a las sesiones de la Sociedad y, desde 1674, fue vicepresidente de la misma. Sin embargo, en la época en que Locke entró a formar parte de ella, el número de miembros se había incrementado a doscientos y las oportunidades de un contacto más que formal entre ellos, era mucho menor.

          Además de lo aprendido en los libros, entre las diversas actividades de Locke al servicio de Lord Ashley, hubo una al menos, que le proporcionó una cierta experiencia de la economía práctica. En 1668 era secretario de los Lords Propietors de Carolina y un año más tarde, ayudó a trazar la Fundamental constitution for the governrnent of Carolina. Más tarde, en 1696, cuando su fama se había extendido y la Revolución de Orange y la caída de los Estuardo habían dado poder e influencia a los amigos de Locke, su carrera llegó a su cenit, al ser nombrado uno de los «Comisionados de Su Majestad para promover el Comercio de este reino y para inspeccionar y mejorar las Colonias de América y del resto del mundo», cargo importante y bien remunerado, que le ponía por encima de los gobernadores de las colonias.

          Locke, administrador cuidadoso y ahorrativo, consiguió aumentar su pequeña herencia paterna, mediante una serie de y variadas inversiones, tanto en empresas coloniales como del país. Era nieto de un tratante en paños; su sobrino y heredero, hijo de un abacero, terminó su carrera como Primer Canciller de Inglaterra y fue el fundador de una floreciente dinastía que ha llegado hasta nuestros días. Tanto la vida de Locke como muchos de sus pensamientos reflejan la "aparición de una clase media" movida por la fe en la razón y en la ciencia, por la creencia en la bondad innata del hombre, por el optimismo acerca de su futuro y por su insistencia en defender frente al estado los derechos fundamentales de los ciudadanos. En lo que a la libertad política, la tolerancia religiosa y la propiedad privada se refiere.. Saftesbury fue más su amigo que su superior. Su carrera no careció de reveses y vicisitudes y en ocasiones sintió su vida en peligro, cuando los trastornos políticos fueron causa de que se le espiara en Oxford, de que se le privara de su cargo académico y de que se le enviara al exilio. Aún después de que la Revolución de Orange hubo puesto fin a los odiados Estuardo, Locke no creyó oportuno declararse autor de los Ensayos sobre el gobierno civil. Los cambios de la política eran impredecibles y la suerte corrida por Algernon Sidney, otro teórico Whig, que había sido martirizado por su causa, fue para él siempre una advertencia. Locke encontró refugio temporal en Holanda y vivió allí una vida segura y confortable, gracias a su independencia económica. A la vista de su propia experiencia personal, es comprensible que considerara que la propiedad era la forma mejor de liberarse de la inseguridad política y personal y de la dependencia de los demás. En sus escritos, ha hecho surgir más de una vez la cuestión de ¿Cómo puede haber justicia cuando no existen bienes personales o derecho de propiedad? » Y en sus Ensayos sobre el gobierno civil define a éste como «poder despótico ejercido sobre los que han sido despojados de toda propiedad».

          En las Consideraciones de Locke, el tema tratado era la restricción legal del tipo de interés. La discusión de este asunto le llevó a desarrollar una teoría sobre el dinero -su naturaleza y sus funciones, la demanda del mismo y su relación con los precios y con la tasa de cambio-. Al mismo tiempo que una teoría de la oferta y la demanda, tanto en términos generales como en sus aplicaciones especificas al dinero y a la tierra.

          Un tipo de interés alto, será un «handicap» para el comercio. Los vendedores se encontrarán en desventaja competitiva y el coste del dinero se llevará parte de sus ganancias. «No hay otra forma de resarcirse de esto, como no sea mediante una frugalidad y laboriosidad general o siendo los dueños absolutos del comercio de alguna materia, de la que el mundo no tenga más remedio que comprarnos a nuestro precio, porque no le sea posible obtenerla de ninguna otra manera. » No hay otra forma de conseguirlo, porque la misma necesidad de dinero regula su precio». «El presente estado del comercio, del dinero y de las deudas elevarán el interés a su valor verdadero y natural»

    .     La regulación legal de la tasa de mercado es una empresa llena de peligro y que debería evitarse. Los prestatarios encontrarían una forma de burlar el control legal y los presuntos prestamistas que no tuvieran la habilidad de obtener un rédito mayor del legal, pondrían sus fondos en manos de los banqueros. Esto monopolizaría los préstamos y al ser barata la tenencia de dinero, muchos se sentirían inclinados a mantenerlo ocioso. El resultado sería que la oferta de fondos para préstamos se vería reducida, produciéndose una contracción del comercio y una caída del valor de la tierra.

          Si tiene que haber un tipo legal de interés, lo mejor será rnantenerlo cerca del valor natural abonado por la «presente escasez» de dinero. La responsabilidad de que el tipo natural de interés sea alto depende de dos factores:

    1.      La escasa oferta de dinero respecto a las deudas y, 

    2.     La escasa oferta de dinero respecto al volumen comercial. El primer factor actúa en raras ocasiones, como, por ejemplo, en los pánicos financieros, cuando todos los acreedores tratan a la vez de recuperar sus fondos. EI segundo factor se hace sentir en todo momento.

          La teoría de Locke sobre el interés es, por lo tanto, una teoría "monetaria" e interpreta el interés como precio del dinero. EI que varíe el tipo de interés no es causa inmediata de variaciones en la cantidad de tierra, de dinero o de productos en Inglaterra, por lo que no tiene influencia directa sobre los precios; indirectamente, sin embargo, al afectar a la cantidad de dinero o al volumen de mercancías del país, sí puede tener dichos efectos.

          Los criterios de Locke acerca del dinero reflejan la aparición del papel moneda, hacia el que su actitud, sin embargo, es mucho más cauta y reservada que la de, por ejemplo, Davenant. Distingue dos funciones del dinero:

      1.      Como «forma de contar», sirve como unidad de medida del valor; y,

       2. Como «fianza», es como un derecho para reclamar unas determinadas mercancías. Si sólo tuviera que servir para contar, es decir, como moneda imaginaria, no se necesitaría ni oro ni plata. El papel moneda podría también utilizarse como un título para la obtención de mercancías en las transacciones estrictamente interiores; en las transacciones internacionales, sin embargo, son indispensables el oro y la plata. Locke fue, según esto, exponente de una determinada forma de metalismo.

          La cuestión de por qué se requiere dinero en metal para fines internacionales se contesta en la «teoría del consentimiento» de Locke: «La humanidad, al haber consentido en dar un valor imaginario al oro y a la plata los ha convertido por consentimiento general en las señales o prendas comunes que aseguran a los hombres que recibirán cosas de valores determinados, a cambio de cantidades concretas de dichos metales». Una legislación interior puede hacer aceptable el uso del papel moneda para dentro del país, pero no podrá nunca darle el valor intrínseco que el consentimiento general de la humanidad ha fijado en el oro y en la plata». El valor intrínseco de los metales preciosos utilizados en el comercio, es idéntico a su cantidad, "no es otra cosa sino su cantidad".

          En la discusión que Locke realiza sobre el volumen que debe tener el "stock" monetario de un país, se hace una distinción entre los fines interiores y los internacionales. Para fines internacionales no se necesita simplemente "más oro y plata" sino «más en proporción al resto del mundo o a nuestros vecinos». Locke llega a esta conclusión por medio de un proceso de aproximación gradual. Arranca de un modelo completamente irreal, «una isla separada del comercio del resto de la humanidad». En dicha isla, cualquier cantidad de dinero será suficiente cuando cada residente tenga «bastante para contar y suficiente para que le sirva como fianza, aumentando cuando aumen­e la cantidad de artículos". En el caso de esta imaginaria economía aislada, podría servir como moneda «cualquier material no perecedero». Su valor estaría determinado por su cantidad y en relación con el volumen de mercancías, es decir, estaría en línea con la teoría cuantitativa del dinero.

          ¿En qué forma debe modificarse todo esto para adaptarse al caso del mundo real o de cualquier país que no esté aislado sino envuelto en el comercio internacional? En estas condiciones, sigue manteniéndose la teoría cuantitativa del dinero, tanto para el mundo como un todo como para cada país en particular. En otros aspectos, sin embargo, hay que hacer dos importantes modificaciones a la teoría aplicada a la economía de la isla incomunicada. Primero, la sustancia de que está hecho el dinero deja de ser algo de poca importancia, entrando el oro y la plata a ocupar el lugar que les corresponde como metales monetarios, siendo éstos los únicos que pueden ser universalmente aceptables para realizar los pagos internacionales. Segundo, ya no servirá «cualquier cantidad de dinero». En su lugar, se requerirá «una cierta proporción» entre la cantidad de dinero de un país y su comercio.

          Lo que parece que Locke quiere dar a entender cuando habla de esto es que la razón de la cantidad de dinero de un país respecto a su «movimiento mercantil» no debe ser «mucho menor» de lo que sea en otros países. Si ello no ocurre así, los productos del país no alcanzarán unos precios «iguales o, al menos, aproximados a los precios que tienen los mismos tipos de artículos » en el extranjero, con la consiguiente pérdida sufrida por el país en su comercio. Si la cantidad de dinero de un país en este sentido es insuficiente, se producirá una serie alternativa de circunstancias adversas; pero, si embargo, no aclara, qué alternativas son las más probables. Si escribimos la ecuación de cambio en su formulación moderna, MV = PT (donde M es la cantidad de dinero, V su velocidad, P el nivel general de los precios y T el volumen de transacciones (PIBr), la insuficiencia o la disminución de M se reflejará, bien en una insuficiencia y disminución de P, o bien en un comportamiento similar de T.

          Locke no explica con detalle la disminución de T excepto para hacer observar que si no existiera en el país suficiente dinero para pagar los productos cuando éstos "cambian de manos», a los precios más elevados que rigen en el exterior, una gran parte del comercio del país sufriría un serio colapso. Locke no explica el por qué de todo ello. Si M disminuyera el 50 por ciento, 'quedarían sin pagar la mitad de nuestras rentas, sin encontrar salida la mitad de nuestros productos y sin empleo la mitad de nuestros trabajadores; con ello se perdería evidentemente la mitad de nuestro comercio». La disminución de P, que es una alternativa de la de T, significaría que los precios, salarios y rentas quedarían reducidos al 50 por ciento o a la mitad de lo que son en el exterior. No habría escasez de productos del país, pero éstos serían muy baratos y los extranjeros muy caros con lo que «ambos casos nos empobrecerían". Locke no discute la cuestión de si las exportaciones inglesas no deben alcanzar precios prácticamente iguales a los que rigen en el país de destino de las mismas o si las mercancías extranjeras importadas a Inglaterra deberían venderse allí a precios no mucho más altos que los precios ingleses. Afirma que la importación de productos extranjeros seria desalentada y, peor aún, los artesanos, marineros y soldados emigrarían a otros países donde se les pagara mejor.

          Así pues, el argumento de Locke en su conjunto, sirve para apuntalar sólidamente por la base la idea de una balanza comercial favorable. Un país debe procurar tener una balanza comercial favorable para que su «stock» de dinero no quede por debajo del de los otros países, pues ello tendría deplorables efectos, no sólo sobre el comercio, sino también sobre la agricultura, el empleo, los salarios, las transacciones comerciales y los movimientos migratorios. El asunto se hace todavía más urgente debido a que el "stock" monetario mundial crece continuamente, tanto en forma absoluta, como respecto a la cantidad de bienes. Esto implica tanto la idea de una inflación ininterrumpida y universal como la noción de que un país que permanece inmóvil se va quedando atrás: es decir, como la cantidad o «stock» de dinero que poseen los demás países va aumentando, una nación no puede permitirse el lujo de limitarse a mantener su propio «stock», sino que debe procurar aumentarlo también.

          La teoría de Locke respecto al dinero y a los precios difiere, según esto y en importantes aspectos, de los criterios de otros mercantilistas: No considera que los precios bajos sean un buen estímulo para la exportación. No se imagina tampoco la desaparición del tesoro en las arcas del rey, en los abismos sin fondo orientales o en la práctica del comercio, con lo que se conseguiría que M permaneciera estable con la correspondiente estabilidad de P. En su análisis y frente al aumento de M, P sólo puede permanecer estable si aumenta T, y he aquí precisamente el rasgo nuevo de su argumento:

          la posibilidad de otra alternativa. Para que todo ello quedara completo habría que decir que Locke estableció la importancia de V, aunque no desarrolló dicho pensamiento en ningún lugar de su obra.

          En cierto sentido, la teoría de Locke puede considerarse como un paso atrás, ya que su pensamiento está más alejado de la teoría del movimiento automático del metal, de lo que estuvo el de otros autores anteriores. Esta doble paradoja -de que fuera una de las pocas figuras relevantes de la historia intelectual de la humanidad que dejara de ver la posibilidad de que un país puede acumular tesoros indefinidamente- es quizá menos misteriosa si se contempla a la luz de la opinión de Locke sobre el alza secular del "stock de dinero mundial". Si esta cantidad de dinero «crece diariamente, debido a que «las minas suministran a la humanidad más de lo que [ella] gasta y consume con el uso de aquélla, no debe rechazarse la posibilidad teórica de que toda la humanidad vea aumentar sus stocks monetarios. Debe observarse también, que mientras en un contexto Locke está en favor de que un país adquiera más oro "en proporción con el resto del mundo", en los pasajes que contienen la parte principal de su argumentación, expresa su alarma frente a una situación en la que un país tenga "mucho menos dinero que los otros". No se declara explícitamente en ningún momento a favor de unos precios más altos de los que rijan en el extranjero -como es de suponer ocurriría en un país que poseyera mayor proporción de oro-,  sino que desarrolla su argumento sobre la hipótesis de que los precios han bajado sustancialmente por debajo del nivel del extranjero. Esto debido a que la cantidad de dinero del país era menor que la de los otros países. Resulta así posible encontrar dos razones por las que no se pone en movimiento el flujo automático de metal. Según la primera, el alza de M llevará consigo un alza de T, combinación ésta que hará innecesario el que P varíe en forma significativa. Según la segunda, M y P pueden aumentar a la vez, aproximándose pero no excediendo de los M y P del exterior, dejando así de ser causa de una inversión en el movimiento comercial.

          En el análisis que hace Locke de la posición económica de un país respec­to al exterior, el "stock" de dinero tiene otra función además de la de mantener los precios y la producción a un nivel adecuado. Locke explica esta función en su teoría de los cambios extranjeros, en la que señala que además de los movimientos de bienes hay otros factores, si bien de menor importancia, que determinan la tasa de cambio: el «stock" de dinero de un país y los movimientos de capital. El último es considerado cuantitativamente menos significativo y menos fugaz que el movimiento de bienes; por otra parte, puede haber sido inducido por un movimiento anterior de artículos, como, por ejemplo, cuando los extranjeros adquieren en el comercio de mercancías una cantidad que pueden luego prestar en el país donde la ganaron. Queda así imperturbada la primacía del comercio de mercancías, un asunto sobre el que habían insistido anteriormente los críticos de los bullonistas; «es el comerciante no el usurero el que regula el cambio».

          En cuanto a la cantidad de dinero del país, si es grande con respecto a la cantidad que posean otros países, será causa, de que el cambio del país se eleve por encima de la paridad, lo mismo que haría un saldo de exportación.

          Ambas cosas regulan el cambio en todo el comercio mundial, y en ambas el que la tasa de cambio sea mayor depende de lo mismo, es decir, de la mayor abundancia de dinero en un país que en otro; sólo con esta diferencia, allí donde el superávit de la balanza comercial eleva el cambio por encima de la paridad, habrá una abundancia de dinero que los comerciantes llevarán de un país a otro; cuando la riqueza del país eleva el cambio por encima de la paridad hay abundancia de dinero en todo el país.

          La idea de que la abundancia de dinero elevará la tasa de cambio -trayendo probablemente más dinero al país, conclusión ésta que no saca Locke, sin embargo, explícitamente- le aleja todavía más de la teoría del movimiento automático de metal. Según esta teoría, la abundancia de dinero invertiría el movimiento del comercio y sería causa de una posterior salida de metal. La teoría de Locke implica lo contrario y, aunque él no hizo demasiado caso de ello, había de convertirse en la base de las teorías inflacionistas de mercantilistas posteriores partidarios del papel moneda, tales como Law.

          Aunque los criterios de Locke acerca de las necesidades monetarias de un país para fines internacionales, son una versión extrema del pensamiento mercantilista, su teoría de la demanda de dinero para fines interiores contiene una afirmación sobre la demanda de dinero para transacciones, que es sorprendentemente moderna. Relaciona una vez más el volumen de las ne­cesidades monetarias de un país con el comercio del mismo, «aunque es di   fícil determinar la proporción en que debe encontrarse, pues no importa sólo la cantidad de dinero sino también su velocidad de circulación». Realizó un cálculo aproximado de las necesidades de efectivo de los distintos grupos económicos: hacendados, trabajadores y "corredores". Es decir, comerciantes, aunque no de los consumidores, ya que «son tan pocos los consumidores que no son a la vez trabajadores, corredores o hacendados, que pueden considerarse como una parte despreciable dentro del cálculo». Para cada grupo, las necesidades de numerario están íntimamente relacionadas con la duración de los períodos de pago y Locke pide una reducción de los más dilatados para «poder arreglarse» con menos dinero. Los corredores -intermediarios- cuyas actividades amplían al circuito monetario y cuyos beneficios son a costa de las ganancias de los trabajadores y de los terratenientes son «peor que los tahúres» puesto que no sólo tienen en sus manos constantemente una gran parte del dinero del país,  sino que obligan al público a que les pague por tenerlo». Compara el trabajo de los comerciantes con el de los industriales, saliendo estos favorecidos en la comparación, pues dicho trabajo puede llevarse a cabo con una pequeña cantidad de dinero» y "es merecedor de que se le apoye".

          La teoría general de Locke del valor y del precio, es una teoría de la oferta y la demanda. "El precio de un artículo sube o baja en proporción al número de compradores o vendedores". » En diferentes formulaciones, relaciona la oferta o cantidad (quantity) con la demanda o salida (vent) de los productos. Lo que regula el precio de los artículos no es otra cosa que su cantidad con respecto a las posibles salidas de los mismos. » Subraya en este pasaje el elemento subjetivo de la demanda:

          «Las salidas que tendrá una cosa cualquiera dependerán de lo necesaria o útil que sea dicha cosa; la utilidad o la estimación estarán guiadas por el capricho y determinadas por la moda». Aumentará o disminuirá, con lo que una parte mayor del dinero circulante en la nación será gastado en este [artículo] más que en otro cualquiera".

          La teoría cuantitativa del dinero constituye un caso especial dentro de esta teoría general. Los mercantilistas eran aficionados al dicho del Eclesiastés; «El dinero satisface todas las cosas». Si, según esto, todos están dispuestos a aceptar dinero «sin límites» y a conservarlo, la demanda o «salida del dinero será siempre suficiente o más que suficiente». Esta es, en realidad, la conclusión de Locke, aunque en otro momento afirma que la demanda de dinero «varía muy poco» ya que el deseo de dinero es constante y casi en todos los sitios el mismo». La primera formulación está más acorde con el criterio de Locke acerca de las necesidades monetarias del país para fines internacionales y la segunda con su demanda para transacciones interiores. Pero, independientemente de que la demanda de dinero sea constante, limitada o ambas cosas, concluye que, en cuanto al dinero respecta, la salida del mismo, o sea, su demanda, es inmaterial, y su valor, a diferencia del de otros bienes, está exclusivamente regulado por su cantidad.

          Locke sigue entonces examinando lo que determina la oferta y la demanda. Los bienes, en general, se consideran valiosos debido a que pueden ser cambiados o consumidos. Su utilidad es una condición necesaria pero no suficiente para ponerles un precio. Deben también ser escasos. Así, el aire y el agua son útiles pero no tienen un precio «porque su cantidad es muchísimo mayor que la necesidad de ellos". En la discusión sobre lo que determina la demanda, Locke demuestra su familiaridad con asuntos tales corno los que hoy son conocidos como «efecto snob, «efecto demostración» y «consumo suntuoso:

          La moda no es, en su mayor parte, más que la ostentación de riqueza y el alto precio de los artículos que se paga por seguirla más bien hace aumentar que disminuir la salida de dichos productos. Su importancia y magnificencia está en el gasto y no en su utilidad; y la gente entonces piensa y dice que vive bien, cuando pueden ostentar cosas raras y extranjeras que sus vecinos no pueden pagar.

          Hay algunos bienes cuya demanda se debe a que proporcionan una entrada de ingresos; en relación con esto, Locke desarrolla una temprana teo­ría de la capitalización. El principal ejemplo es la tierra, cuyo valor se debe "a que su constante producción de bienes vendibles proporciona unas determinadas rentas anuales". El multiplicador, conocido como «renta anual» en la literatura primitiva, aplicado a una ganancia anual constante y perpe­tua de la tierra da, en una primera aproxímación, que el precio de la tierra es inverso al tipo de interés. Así, con una ganancia anual de mil libras, el valor de la tierra seria de diez mil libras a un tipo de interés del 10 por ciento, de veinte mil libras si éste fuera del 5 por ciento y así sucesivamente; esto es así según parece, porque al variar el tipo de interés variarán también los respectivos valores de capital necesarios para producir una ganancia anual de mil libras. Esta regla que relaciona los altos valores de la tierra con los tipos de interés y viceversa fue sometida por Locke a una prueba empírica y el resultado le hizo dudar de su validez. La tierra que se encuentra en un emplazamiento favorable, como por ejemplo en la vecindad de centros indus­triales, tiene un valor debido a su escasez, lo que da por resultado unos precios superiores.

          Las fuerzas que mueven la demanda de dinero son, en parte, las mismas que incluyen en la demanda de bienes y también en parte similares a las de la demanda de tierra, dependiendo de si el dinero se quiere como medio de cambio o como fondo para préstamos. El dinero «puede procurarnos, me­diante el cambio, lo necesario o conveniente para la vida y en esto radica su naturaleza como artículo de consumo; la única diferencia es que normalmente nos resulta útil mediante el cambio y casi nunca mediante su consumo directo». Como fondo para préstamos, «resulta ser de la misma naturaleza que la tierra, pues nos da una cierta renta anual que llamamos uso o interés. Por el uso de la tierra, el arrendatario paga una renta, por el uso de los fondos prestados, el prestatario paga un interés. El interés y la renta surgen de la desigual distribución del dinero y de la tierra. El prestatario o el arrendatario tienen menos dinero, o menos tierra, que la que los pueden o quieren utilizar; el prestamista o el terrateniente tienen, en cambio, más de lo uno o de la otra.

          Locke estudia también el problema de la desigualdad de la riqueza, sin resolverlo satisfactoriamente, en sus Dos ensayos sobre el gobierno civil, de 1690, que es su mayor aportación a la filosofía política

          Locke desarrolla su teoría sobre el fondo de un estado natural que no es necesariamente una situación histórica, sino la que hubiera podido existir en ausencia de un gobierno y una sociedad civil. Para Hobbes, el estado na­tural habría sido una guerra «de todos los hombres contra todos», donde la fuerza y el engaño habríian hecho la vida «solitaria, mísera, sórdida, brutal y corta». Para Locke, sin embargo, el estado natural no sería un estado sin ley, sino ordenado por la ley natural. «La razón, que es donde radica dicha ley, enseña a todo el que quiera consultarla que todos los hombres deben ser iguales e independientes y que no debe dañarse ni la vida, ni la salud, ni la libertad, ni las posesiones de los demás. »

          Sin embargo, la ley de la razón no se interpreta ni se pone en vigor por sí misma y los hombres procuran escapar de los males que aquejan al estado natural, estableciendo una sociedad civil por medio de un contrato social y creando un gobierno que sea como algo en que confiar. Siendo cada persona a la vez parte y beneficiaria de ello. El fin principal y la causa de que los hombres creen este medio de convivencia es para «la mutua defensa de sus vidas, libertades y pertenencias, de todo aquello a lo que yo doy el nombre general de propiedad».

          Locke usa, por lo tanto, la palabra propiedad, tanto en el sentido amplio indicado, en el que abarca una extensa gama de intereses y aspiraciones hu­manas, como en un sentido más estricto, cuando se refiere a los bienes mate­riales. El meollo de su argumento está en que se trata de un derecho natural y en que se deriva del trabajo. Al considerar que la propiedad es un derecho natural que se encuentra por encima del gobierno, Locke difiere de Hobbes, para quien la propiedad es una creación del estado soberano. Al hacerlo pro­ceder del trabajo, discrepa también de Grotius y de otros exponentes de la ley natural que consideran que depende de un consentimiento general o contrato.

         

    La teoría del valor-trabajo. - Según Locke, la naturaleza ha dado a la humanidad la tierra en común, al mismo tiempo que ha suministrado también a cada hombre algo que pertenece a su propia persona. Del mismo modo que el cuerpo es propiedad de cada uno, así ocurre también con «el trabajo de su cuerpo y con la labor de sus manos». Al aplicar un trabajo a los productos de la naturaleza, el hombre se apodera de ellos y los hace de su pro­piedad. El trabajo no es sólo el origen de la propiedad, sino que marca también la diferencia de valor entre las cosas. Locke considera que el trabajo es lo suficientemente importante, como para ser considerado corno las nueve décimas, o quizá las noventa y nueve centésimas partes del valor de las co­sas, pudiendo atribuirse el resto a la naturaleza. La teoría del valor-trabajo, que había de llegar a ser uno de los puntos centrales del pensamiento de los economistas clásicos, rigió sin sufrir serios ataques hasta pasado 1870, probando con ello ser más consistente que la teoría de la propiedad-trabajo de Locke, que pronto encontró rivalidad en las teorías que justificaban la pro­piedad privada sobre bases utilitarias. Sin embargo, la idea de Locke de que la propiedad precede al gobierno, y su conclusión posterior de que el go­bierno no puede «disponer arbitrariamente de las pertenencias de sus súbditos", fue una de las grandes fuerzas que dieron lugar a la edad moderna. Incluso en nuestros días, se refleja en las enmiendas quinta y decimocuarta de la Constitución de los Estados Unidos que prohiben que ninguna persona pueda ser «privada de la vida, de la libertad o de la propiedad, sin el adecuado proceso legal».

          El trabajo, que crea la propiedad, contiene también en sí mismo uno de los limites a la acumulación: la capacidad de producción del hombre. El otro limite es la capacidad de consumo del hombre; ambas son consideradas por Locke como lo suficientemente moderadas como para impedir que las mercancías se estropeen o desperdicien o que los hombres se roben unos a otros. Así dice:

          La naturaleza ha establecido perfectamente la medida de la propiedad, 'mediante la posibilidad limitada de trabajo del hombre y lo que es conveniente para su vida. Ningún trabajo de ningún hombre podría sojuzgar o apoderarse de todo, ni podría tampoco consumir para su disfrute mas que una pequeña parte de ello; por esto, es imposible que ningún hombre, vistas las cosas de esta forma, pueda invadir los derechos de los demás o adquirir para sí una propiedad con perjuicio de su vecino.

          Mediante estas limitaciones sobre la acumulación de bienes perecederos y sobre los factores que los producen, era posible evitar algo que Locke consideraba como una ofensa «contra las leyes comunes de la naturaleza». El que las cosas se desperdiciaran conforme se fueron introduciendo productos más duraderos, los que estaban expuestos a estropearse con rapidez podían irse produciendo en mayores cantidades de las necesitadas personalmente por el productor e irse cambiando por otros productos de carácter menos perecedero, ciruelas por nueces, nueces por un objeto de metal, ovejas por municiones, lana por una piedra brillante o por un diamante. Los que acumularan riqueza de esta forma no ofendían la ley, «pues lo que excediera de los limites de la propiedad justa no estaría basado en la amplitud de sus posesiones, sino en el carácter perecedero de las cosas».

          La introducción del dinero marca la culminación de este proceso. He aquí una «cosa duradera que los hombres pueden conservar sin que se estropee y que, por consentimiento mutuo, puede cambiarse por otras cosas más útiles pero perecederas, que sean necesarias para la vida». La introducción del dinero hace posible la acumulación ilimitada de propiedades sin causar pérdidas debidas al desperdicio de las mismas. El mismo «consentimiento tácito y voluntario» de la humanidad, que da valor al oro y a la plata y justifica su uso en forma de dinero, justifica también las desigualdades en la propiedad privada. El oro y la plata -concluye Locke- pueden ser atesorados sin daño para nadie», puesto que no se estropean ni decaen en manos de su poseedor. Con la introducción del dinero por consentimiento general, se desvanecen los límites que la ley natural había puesto originalmente a la acumulación y a la desigualdad. Locke no admite explícitamente que haya un conflicto entre la ley natural y lo que el hombre ha dispuesto por consen­timiento general. Señala, sin embargo, que la desigualdad ha tenido lugar debido al tácito acuerdo de usar el dinero y no por el contrato social que establece la sociedad civil; añade que las leyes de la tierra pueden regular la propiedad. Quizá implique esto que una de las funciones del gobierno sea moderar el conflicto existente entre la acumulación ilimitada de propiedad que ha autorizado el consentimiento general y la casi igual distribución de riqueza autorizada por la ley natural. Locke no dice nada acerca de los principios de gobierno que deberían aplicarse para realizar esta función moderadora, caso que hubiera que aplicar algunos.

          ¿Se dio entonces cuenta de este conflicto? O bien, ¿creía realmente que el oro y la plata podían atesorarse sin perjuicio para nadie? En una carta privada, escrita seis años después de la publicación de sus Tratados, comen­ta «Los ricos pueden ser los instrumentos para realizar cosas tan buenas que yo creo que el pretender condenarlos es vanidad y no religión ni filoso­fía». En los primeros años de la década de 1660, unos treinta años antes, había escrito una serie de ensayos sobre la ley natural que, no permitió nunca que fueran publicados. En uno de éstos dijo: «Cuan­do un hombre agarra para sí todo lo que puede, quita del montón de otro hombre, lo mismo que él añade al suyo propio y es imposible que nadie se haga rico si no es a expensas de alguna otra persona". Se dio cuenta del problema planteado por la acumulación ilimitada, pero no consi­deró que fuera cosa suya contribuir a su solución. Los marineros cogidos sin salvoconducto y haraganeando serían reclutados para el servicio naval y los que fueran de mayor edad o estuvieran mutilados deberían ser enviados al correccional, donde tendrían que realizar pesados trabajos. Los niños mendigos debían ser «duramente azotados», implicando con ello que su obligación de realizar un trabajo productivo empezaba a los tres años de edad. A un mendigo que falsificara su pase se le podría imponer el castigo de cortarle las orejas.

          La mente de Locke, inclinada tanto al racionalismo como al empirismo, fue tan fértil que no todos los elementos de su pensamiento forman un todo coherente. Así la teoría del valor-trabajo de sus Ensayos sobre el gobierno civil, está hombro con hombro con la teoría de la oferta y la demanda desarrollada en las Consideraciones. Por otra parte, Locke basa la propiedad en el trabajo, para admitir al final la acumulación ilimitada de riqueza, fisura ésta de su pensamiento que explica el atractivo que su teoría de la propiedad tuvo, tanto sobre la naciente clase capitalista de su tiempo, como sobre los socialistas de una época posterior. En su filosofía política, Locke nunca deja de señalar las limitaciones del poder del gobierno. Al insistir en un gobierno debido al consentimiento del gobernado, prepara el terreno para la monarquía constitucional inglesa. Es difícil reconciliar el liberalismo de su pensamiento político, que apoya el derecho del pueblo a rebelarse contra el tirano, con aquéllos de sus criterios económicos que estaban empapados en la tradición mercantilista. Locke no veía contradicción entre el derecho natural del pro­pietario y los controles opresores establecidos para sostener la teoría de la balanza comercial mercantilista. Este tipo de elementos contradictorios en el pensamiento humano no eran, sin embargo, raros en unos tiempos en que se había perdido el sistema de valores integrado de la Edad Media y se andaba a tientas en busca de uno nuevo. Davenant, cuyos criterios generales acerca de la política económica eran más avanzados que los de Locke, era enemigo mortal de los Whigs, con los que Locke estaba asociado y a los que debía su ascenso y posición.  

        En el campo de la economía propiamente dicha, las conclusiones más claramente liberales de Locke son las relacionadas con su oposición a la re­gulación del interés. Si dudó en declararse a favor de las generalidades libe­rales, tales como las que pueden encontrarse en los escritos de Davenant, es quizá porque su mente penetrante era capaz de darse cuenta de las ramifi­caciones de tales pensamientos y de sus contradicciones con el principio de la balanza comercial.  

    Filósofos e ideologias filosóficas

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