Ha habido y hay hombres que rezan, que asisten a ceremonias de culto, que se someten a una moral religiosa, que viven en una organización por motivos transciviles, que se adhieren mentalmente a un conjunto de creencias, que usan un lenguaje peculiar que clasificamos de religioso, etc.
Tanto la historia como la sociología, la psicología y la vida cotidiana constatan unos fenómenos humanos específicos que no se pueden reducir a ciencia ni a arte ni a política ni a filosofía ni a derecho ni a técnica... Se trata de un sector cultural con sustancia propia y lo llamamos hecho religioso porque vincula al ser humano con Dios, a quien considera y entiende como fin último.
El hecho religioso en su vertiente objetiva o real constituye un sector de la cultura y al complejo cultural que de él se deriva se le llama religión, en el que se descubren tres elementos característicos:
En todo sistema religioso se descubre un conjunto de gestos y de prácticas muy cargados de simbolismo que se llevan a cabo a fin de tributar homenaje a un ser trascendente con ánimo de obtener de él sus favores.
En todo hecho religioso también se hallan unas creencias más o menos definidas a las cuales adherirse.
Toda religión conlleva una función social que tiende a integrar a los individuos en una conciencia colectiva.
En la vertiente subjetiva la religión es un sentimiento individual que lleva a creer en la existencia de un ámbito de valores que trasciende la vida cotidiana.
El fenómeno religioso interesa a la filosofía en cuanto ésta reflexiona sobre el sentido y el valor de la religión.
Esta es la afirmación básica del ateísmo que niega la existencia de Dios.
El ateo es el ser humano que no dispone de ningún medio invisible de soporte.
Y el que desecha la religión quita los fundamentos de la sociedad humana.
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ð Importancia de los sentidos externos
Los sentidos externos del hombre son tan importantes como que de ellos parte y depende todo conocimiento. Los sentidos externos son el punto de partida del conocimiento intelectual o racional. El motivo de esta afirmación radica en que los sentidos externos nos ponen en contacto con el mundo que nos rodea. Son como las ventanas que nos permiten contemplar el mundo exterior. Todo ser vivo está de modo consciente o inconsciente en estado de alerta para adaptarse de la mejor manera posible al medio exterior. Si esta adaptación falla puede sobrevenirle una infinidad de perjuicios incluida la muerte. Para que esta adaptación se produzca se hace necesaria una información que sólo los sentidos externos pueden proporcionar; mediante ella quedamos informados del contexto en el que tenemos que desarrollar nuestra actividad y por ella la acomodamos del modo que mejor nos satisface. Si esto no resulta tan natural y comprensible nos preguntamos ahora: ¿es así como sucede? Creo que nadie puede negar lo siguiente: a una persona privada totalmente de los sentidos externos y desde siempre, le serían imposibles estas cuatro funciones:
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ð Cualquier clase de percepción.
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ð Cualquier clase de reacción instintiva.
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ð Cualquier manifestación del conocimiento.
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ð Hasta el acto mismo de pensar.
Venimos al mundo sin ningún conocimiento. Aristóteles decía que cuando nacemos somos como tablas rasas en las que no hay nada escrito y todo comienza con lo que nos proporcionan los sentidos externos. Por eso, cuando alguno de ellos no funciona, desconocemos esa área de la realidad. Eso es lo que le sucede al ciego, o al sordo, o al que no tiene olfato, o carece del gusto, o del sentido del tacto. De todo lo anterior se deduce que los sentidos externos nos resultan necesarios para conocer la realidad.
| Sentidos externos | Órgano corporal | Objeto | Resultado |
| Vista | Ojos | Color | Visión |
| Oído | Oreja | Sonido | Audición |
| Olfato | Membrana pituitaria | Olor (partículas odoríferas) | Olor u olfacción |
| Gusto | Papilas gustativas | Sabor | Sabor o gustación |
| Tacto | Piel | Dureza/resistencia/suavidad/temperatura | Sensación |
Conclusión: Los sentidos externos son para el hombre el principio y origen del conocimiento no sólo sensorial sino también racional. De ahí su importancia y la necesidad de su buen mantenimiento para que sus funciones sean las más apropiadas y perfectas.
Si parte de lo que percibimos llega a nosotros a través de los sentidos externos, otra parte importante procede de nosotros mismos. ¿Qué quiere esto decir? Que la percepción se constituye así en un doble proceso que depende de las características de los estímulos que activan los órganos de los sentidos y también de las características de la persona que percibe. Por ello, la percepción es un fenómeno en el que intervienen no sólo los sentidos externos sino toda la persona, aunque en muchas ocasiones no nos demos cuenta de ello. Con razón los filósofos medievales afirmaron lo siguiente: “todo lo que se recibe, se recibe según el modo y la capacidad del recipiente”. La percepción nos facilita información sobre el mundo y gracias a ella nos ponemos en contacto con él. De este modo el cuerpo humano se convierte para cada uno en el centro receptor del mundo. La percepción no crea el mundo, pero el mundo que percibimos y que está a nuestro lado lo percibimos cada uno con nuestro cuerpo y a través de los sentidos externos.
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2. Imaginación y memoria: juicio general
La imaginación y la memoria son dos sentidos internos del hombre y muy importantes para su vida. Íntimamente relacionados con los sentido externos y dependientes de ellos en todo lo que se refiere a información externa, desarrollan su actividad en ausencia del objeto externo estimulador. Suponen un paso decisivo en el proceso del conocimiento humano y se sitúan más cerca del conocimiento intelectual que del sensitivo.
A los dos se les supone con una base común fisiológica u orgánica que es el cerebro con capacidad éste para almacenar y retener información. También por su poder de actividad en ausencia del estímulo externo, se los supone en íntima conexión con la inteligencia.
A la imaginación se la ha presentado siempre como uno de los elementos del genio. El poeta, el dramaturgo, el novelista, el pintor, el músico, el arquitecto, etc. son personas de gran imaginación. Hasta de los mejores matemáticos, físicos y políticos se dice esto mismo y se les califica de geniales, de personas con gran visión de futuro que es tanto como afirmar su capacidad práctica para concretar y materializar su pensamiento. Se ha estimado la imaginación como la facultad más importante de los artistas que nos presentan en sus obras una nueva manera de ver y entender la realidad. Tan atractiva se ofrece la imaginación, que de ella se suele tener un concepto muy positivo.
La memoria, por el contrario, no ha tenido el mismo buen concepto. Las personas de gran memoria no suelen suscitar la admiración ni la alabanza, todo lo contrario. A las personas de gran memoria se las suele mirar con un cierto desprecio y tendría que ser lo contrario porque sólo se sabe cuanto se recuerda.
Dada la escasa buena fama de que goza la memoria son pocos los que se avergüenzan de su falta, mientras que no es costumbre hacer lo mismo con la falta de imaginación. A la memoria le corresponde el retener y el repetir los conocimientos adquiridos, con la mayor objetividad y fidelidad posibles. La memoria es más realista que la imaginación y por ello con relación al tiempo mira fundamentalmente al pasado siendo su actividad más característica el recuerdo.
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3. La imaginación
La imaginación viene de imagen. Se entiende por imagen la reproducción del contenido de una percepción en ausencia del objeto que la provocó en un momento anterior. (Se entiende por imagen la representación de una realidad ausente). Podemos distinguir dos clases de imaginación:
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ð Imaginación reproductora, que consiste en el proceso de fijar, conservar y reproducir las imágenes que se corresponden con una percepción anterior.
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ð Imaginación creadora o fantasía, que sirve para producir imágenes que no se corresponden con una percepción anterior sino que son fruto de la elaboración creativa de los sujetos.
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4. La memoria
Sin la memoria de nada nos serviría la percepción porque los estímulos pasarían sin dejar huella, cada vez tendríamos que aprender lo que vamos a hacer.
Llamamos memoria al proceso general de adquisición, retención y reproducción de conocimientos. Por ello, nuestra memoria también es un elemento clave de nuestra peculiar forma de conocer la realidad.
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5. Esquema de los sentidos internos
| Sentidos internos | Órgano corporal | Objeto | Resultado |
| Imaginación | Cerebro | Lo percibido por los sentidos externos | Reproducción de imágenes |
| Memoria | Cerebro | Lo aprendido | El recuerdo |
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2. LA CONDUCTA: APRENDIZAJE E INTELIGENCIA
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1. Aproximación al estudio de la conducta
En las conductas adaptativas de los seres vivos se observan grandes diferencias, muchas de las cuales se deben a la mayor o menor complejidad de cada organismo. Entre la conducta que el pájaro desarrolla para construir su nido y la que el ser humano realiza para comprender y resolver un problema de ingeniería, hay un abismo.
Explicar estas diferencias en las conductas y determinar la naturaleza de las capacidades o estructuras que las hacen posibles ha sido el empeño de buena parte de la reflexión filosófica y psicológica.
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2. Tipos de conducta
Se pueden distinguir diferentes tipos de conducta, en función de su mayor o menor complejidad en el proceso evolutivo de adaptación biológica de los organismos a su medio.
Es innata y no se aprende ni se modifica con la experiencia. En los seres humanos los instintos desempeñan un papel muy reducido. Precisamente por eso, no estamos programados ni fijados férreamente a nuestro ambiente como los animales.
Aunque los estudios más importantes sobre aprendizaje asociativo se han hecho con animales, ya que requieren experimentación en el laboratorio, tienen una gran importancia para el hombre.
El profesor de fisiología ruso Ivan P. Pavlov (1849-1936), premio Nobel de Medicina en 1904, fue el que elaboró la teoría del aprendizaje asociativo. Pavlov estudiaba las secreciones digestivas de los perros, cuando observó que éstos segregaban saliva ante estímulos distintos de la comida. A partir de esta observación construyó su famoso experimento: operó a un perro para recoger su saliva en un recipiente y así poder medirla mejor.
El proceso que siguió fue el siguiente:
En un primer momento comenzó presentándole sólo comida. Luego continuó presentándole comida al mismo tiempo que hacía sonar una campanilla. Después de acostumbrar al perro durante un cierto tiempo de esta manera le estimuló tan sólo con el sonido de la campanilla. El perro continuó segregando saliva como si se tratara de la comida.
Este sencillo experimento dio lugar a una nueva teoría de explicación de la conducta llamada de aprendizaje asociativo o por asociación.
Aplicación:
Este aprendizaje asociativo es correcto para explicar la conducta del animal que actúa sólo de modo natural o por adiestramiento. Pero no lo es para explicar la conducta del hombre ya que, además de los instintos y el adiestramiento, actúan en él sus facultades superiores, que son: el entendimiento y la voluntad, que posibilitan una acción libre, porque en el hombre no todo se explica por las conexiones en el sistema nervioso.
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3. DE LA INTELIGENCIA PRÁCTICA A LA INTELIGENCIA ABSTRACTA.
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1. Noción de inteligencia
Se llama inteligencia a la capacidad que tiene el hombre de comprender la relación existente entre los diversos factores integrantes de una situación nueva, adaptándose a ella y actuando de manera conveniente para el sujeto.
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2. Tipos de inteligencia
La inteligencia tiene diversas manifestaciones que dan lugar a tres diversos tipos de inteligencia:
Encaminada a la manipulación de objetos y fabricación de utensilios.
Construye el pensamiento abstracto o racional y que es la base fundamental de la actividad lingüística.
Mediante ella se llega a la comprensión de los seres humanos, facilitando las relaciones entre los mismos.
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3. Funciones de la inteligencia abstracta o conceptual.
Son tres:
Mediante esta función el ser humano forma conceptos, entendiendo por concepto la representación intelectual de la esencia de un objeto.
La inteligencia abstracta no se limita a emitir conceptos sino que una vez en posesión de ellos los enlaza o une en la función judicativa que es el acto en el que afirmamos o negamos un concepto de otro.
Esta es la función final de la inteligencia humana. En ella, partiendo de juicios ya conocidos, llegamos a un juicio que nos era desconocido y que se deriva de los anteriores. Así consigue el hombre progresas en sus conocimientos y forma la ciencia.
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4. La conducta inteligente específica de los seres humanos.
Los seres humanos son los únicos a los que podemos atribuir una conducta propiamente racional y que se deriva de su inteligencia abstracta. Gracias a ella los seres humanos ya no necesitan tener presentes las cosas con las que tratan, sino que pueden tratar con los símbolos o las ideas que producen. Con esta inteligencia, el ser humano se libera del mero dato sensible, de la percepción y de la imagen y llega a las nociones de carácter general y abstracto. Gracias a ese proceso de conocimiento superior, hemos desarrollado, entre otros haberes, la técnica, la ciencia y la filosofía, y hemos podido hacer arte, poesía...
TEMA 6
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1. DIMENSIONES DEL LENGUAJE HUMANO
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1. Sintaxis, semántica y pragmática
La principal forma de comunicación humana es la palabra, tanto en su forma oral como en su forma escrita. Pero las palabras siempre forman parte de algún lenguaje natural, de algún idioma. Los idiomas funcionan como códigos que permiten formar infinidad de mensajes. A pesar de las grandes diferencias que existen entre esos códigos lingüísticos, en todos ellos podemos distinguir tres dimensiones básicas.
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ð La dimensión sintáctica se refiere a las relaciones de los signos entre sí. Esta dimensión se manifiesta en un conjunto de reglas gramaticales que nos orientan sobre el modo en que las palabras han de estar colocadas para que el enunciado u oración resultante pueda transmitir un mensaje.
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ð La dimensión semántica se refiere a las relaciones de los signos con sus correspondientes significados. Para transmitir el mensaje correcto no basta con poner las palabras en un orden adecuado, sino que es preciso también escoger las palabras adecuadas por su significado.
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ð La dimensión pragmática se refiere a la relación que se establece entre los signos y los usuarios de tales signos. En el caso del lenguaje, los usuarios son los hablantes, los signos son las palabras, y la dimensión pragmática está constituida por la intención de los hablantes y el contexto en el que ocurre la comunicación. Esta dimensión es indispensable para comprender cuál es el significado exacto de lo que se dice.
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2. La lógica y su lenguaje
El lenguaje lógico busca, ante todo, la precisión. Por eso utiliza el lenguaje como medio para lograr una finalidad que es la de llegar a una conclusión válida, no necesariamente verdadera. Para ello trata de establecer las leyes del pensar correcto. Por este motivo, la definición de la lógica sería esta:
La lógica es la ciencia que estudia el racionamiento formalmente válido.
A la lógica no le preocupa si las premisas son verdaderas o falsas. Esto no es tarea de la lógica, sino de otros haberes humanos, de otras ciencias. Por esto, no es el contenido del pensar lo que a la lógica le interesa, sino la forma o estructura que el pensar adopta.
La característica fundamental de la lógica, y más de la lógica moderna, es la utilización de un lenguaje simbólico-formal que haga posible el cálculo lógico como instrumento eficaz para averiguar la validez o invalidez de los razonamientos.
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2. LA LÓGICA FORMAL
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1. Contenido y forma, verdad y validez
Todo razonamiento consta de cierto número de oraciones, colocadas de tal modo que podamos decir que una de ellas, a la que llamamos conclusión, se sigue o se deriva lógicamente de las demás, a las que llamamos premisas. Generalmente todas ellas son proposiciones, esto es, oraciones enunciativas que podemos considerar verdaderas o falsas. La lógica formal se ocupa del estudio de las reglas que nos permiten distinguir los razonamientos válidos o correctos de los que no lo son. Desde este punto de vista, un razonamiento es válido sólo cuando su conclusión es consecuencia lógica de las premisas.
Un razonamiento es inválido cuando la conclusión no se sigue de las premisas.
Es preciso distinguir claramente entre la verdad de la conclusión, que es cuestión del contenido o “mensaje” de una determinada proposición, y la validez del razonamiento, cuestión de la forma y estructura abstracta del mismo.
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2. La lógica tradicional y la lógica moderna
La lógica se presenta como un poderoso instrumento para desarrollar la capacidad de razonamiento que tiene la inteligencia humana. La necesidad de perfeccionar mediante la lógica esta capacidad de razonamiento ya fue entendida por los antiguos filósofos, como Aristóteles, que es considerado su fundador. A través de los siglos, sin embargo, a la lógica aristotélica se le han señalado varias deficiencias, que han hecho necesario un nuevo planteamiento de la misma. Estas deficiencias pueden resumirse en una sola, y es el hecho de que la lógica clásica o aristotélica utilizaba sólo el lenguaje natural para su elaboración. Ahora bien, el lenguaje natural, en sus diversas manifestaciones, tiene unos defectos que le imposibilita para ser utilizado como medio perfecto de la lógica. Fundamentalmente son estos cuatro:
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1) La equivocidad de las palabras que integran una lengua. Son palabras equívocas aquellas que pueden expresar pensamientos muy distintos.
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2) La naturaleza anfibológica de numerosas expresiones. Una frase es anfibológica cuando tiene diversos significados ofreciendo por ello la posibilidad de interpretaciones diversas.
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3) El carácter metafórico o irónico de muchas construcciones lingüísticas.
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4) El significado emotivo o expresivo que suele acompañar a numerosas expresiones.
Por todo ello, surgió la idea y la necesidad de elaborar una nueva lógica que usase de un lenguaje formal y diferente del lenguaje natural mediante unos símbolos análogos o semejantes a los usados por las matemáticas. De esta forma nació la llamada lógica moderna, lógica simbólica, lógica matemática o logística.
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3. El lenguaje formal
El lenguaje formal es un lenguaje semejante al de las matemáticas y está constituido por los tres siguientes elementos:
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ð Por un conjunto de signos que carecen de todo contenido material y de todo significado semántico. Toda su realidad queda en la forma. El número de estos signos es variable. Cuando se encuentran aislados o sin conexión unos con otros se les llama átomos del lenguaje formal.
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ð Un conjunto de signos aislados no constituye un lenguaje, por eso se hace necesaria su relación. Esto se lleva a cabo mediante una serie de operaciones que conectan unos signos con otros. Tales operaciones se expresan mediante unos nuevos signos llamados conectores.
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ð El enlace entre los diversos símbolos no se realiza sino siguiendo unas determinadas reglas de formación. El conjunto de estas reglas constituye la llamada sintaxis del lenguaje formal.
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4. Las proposiciones lógicas
Existen diversos tipos de proposiciones lingüísticas según lo que queramos expresar: emociones, mandatos, dudas, deseos, interrogante...
Ninguna de estas proposiciones le interesan a la lógica. Las proposiciones que le interesan a la lógica son sólo las proposiciones enunciativas que expresan una verdad o falsedad, es decir, las proposiciones afirmativas o negativas.
De acuerdo con esto, podemos definir la proposición lógica como una expresión declarativa que puede ser verdadera o falsa.
Y sólo las proposiciones afirmativas o negativas tienen esta propiedad.
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5. Simbolización de las proposiciones lógicas
Corrientemente, se simbolizan las proposiciones mediante las últimas letras minúsculas del alfabeto a partir de la p. Es decir, que la primera proposición utilizada se designa con p, la segunda con q, la tercera con r, y así sucesivamente.
El signo para representar la conclusión es , antepuesto a la última proposición.
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6. Cómo se define el silogismo
Su definición moderna más correcta es esta:
Se entiende por silogismo aquel tipo de argumento compuesto por tres proposiciones o premisas, la última de las cuales se deduce necesariamente de las otras dos.
En general, el silogismo responde a la siguiente fórmula:
Todo A es B
Todo C es A
Luego: Todo C es B
El silogismo es el método clásico, por excelencia, de la lógica y al que recurre como modelo de precisión y claridad. Puede admitir múltiples variante pero con coincidencia en lo esencial, que es ser vehículos válidos para la obtención de la conclusión.
Destacan entre los diversos silogismos los llamados de inducción y de deducción, que siguen caminos opuestos.
Consiste en un proceso discursivo descendente que pasa de lo general a lo particular o de lo universal a lo singular.
Consiste en el proceso del razonamiento que va de lo particular a lo general o universal. El razonamiento inductivo infiere una verdad universal desconocida a partir de verdades singulares conocidas.
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7. Qué se entiende por inferencia lógica
Podemos definir la inferencia lógica como un proceso en el que, partiendo de unas proposiciones previamente admitidas, se llega a una proposición derivada de las anteriores.
La inferencia lógica también es llamada razonamiento, y es equivalente al silogismo.
TEMA 7
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1. EL ÁMBITO DEL SABER
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1. ¿Qué es saber?
El saber es el resultado de un proceso en el que intervienen dos elementos: un sujeto que conoce y un objeto que puede ser conocido.
Por eso, el saber en sentido estricto está fundamentado tanto subjetiva como objetivamente. Es decir, que se está subjetivamente convencido de ello y además tiene razones para convencer objetivamente a los demás. Sería absurdo decir que se sabe y a la vez pensar que puede ser falso o que se está equivocado, pero también indique el que se pueda dar razón de ello.
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2. Fuentes del conocimiento
El ser humano dispone de dos fuentes principales de conocimiento: la sensibilidad y la razón.
La sensibilidad proporciona la experiencia básica y primera acerca de las cosas, aunque los datos de la experiencia sensible están siempre en un contexto concreto y distinto y que, por tanto, puede variar.
El conocimiento racional, sin embargo, se ha identificado como un tipo de saber que proporciona lo que en las cosas hay de permanente y de fundamental. Esto, no obstante, experiencia y razón, se dan siempre mezcladas y son, por tanto, necesarias.
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3. Los intereses del conocimiento
Todo conocimiento está guiado por intereses: nos interesa conocer para resolver problemas, aumentar nuestro bienestar, acrecentar nuestras posibilidades...
Se trata de intereses particulares, propios de un individuo o grupo, o de intereses comunes a toda la humanidad. De acuerdo con el tipo de interés que nos propongamos que puede revestir el carácter teórico, técnico, práctico, y de acuerdo también con el grado de intensidad que nos mueva a conocer dependerá nuestro conocimiento. Cuando no existe motivación de ningún tipo el aprendizaje resulta prácticamente imposible.
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2. EL SABER CIENTÍFICO
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1. Experiencia como experimentación
En el mundo griego, la filosofía abarcaba todo el conjunto del saber. Pero paulatinamente fueron desgajándose algunas ramas y convirtiéndose en saberes autónomos. Esto sucedió primero en la Edad Media, más tarde en el Renacimiento, y continúa dándose en nuestro tiempo actual.
El objetivo del conocimiento no es determinar qué son las cosas, sino conocer cómo se comportan, lo que equivale a tener en cuenta la experiencia. Para ello no basta con observar qué sucede espontáneamente, sino que es preciso construir la experiencia y controlarla, de modo que muestre los aspectos que interesa conocer.
De este modo es como se elaboran las ciencias experimentales o empíricas con sus diversos métodos, porque cada ciencia adquiere su método propio de experimentación.
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2. Concepto de método y características generales
La ciencia tiene un carácter explicativo y comprensivo, porque explica los hechos, y así, los ayuda a conocer. Y lo hace siguiendo un método.
Se entiende por método un modo de actuar previamente planificado y orientado a la consecución de un fin. Equivale a un camino y se supone que debe ser el más apropiado para asegurar la consecución del fin propuesto.
En este sentido el método se contrapone a lo que se entiende por suerte o azar, y supone un orden y un conjunto de reglas, y nos explica y justifica el porqué tales reglas son adoptadas.
No existe un método común o universal o único debido a que el objeto estudiado y la finalidad buscada por cada ciencia es distinta del objeto y finalidad de las demás. Por eso cada ciencia tiene el suyo.
De las matemáticas, de la lógica y de la filosofía en general, ciencias llamadas teóricas, es característico el método deductivo, que parte de principios universales que aplica luego a realidades concretas.
Por el contrario, las ciencias experimentales, que son todas las demás, como la química, física, biología, medicina, historia, lingüística, etc. hacen recurso del método inductivo, que se basa en la observación y experimentación, que es siempre particular y concreta.
Nadie discute la necesidad del método como instrumento imprescindible para la consecución segura del saber. Todos lo afirman aunque en muchas ocasiones se descuida.
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3. Fases del método experimental
Son dos: la observación y la hipótesis.
Es la primera fase, aquella en la que el científico pone su atención en el estudio de las características del fenómeno objeto de su investigación. Esta observación puede dirigirse hacia un fenómeno no provocado por el científico o provocado por él.
En el primer caso se habla de observación en sentido estricto; y en el segundo, de experimentación.
La fase de observación es una de las más importantes en el método experimental. En muchos casos el fallo del científico se debe a un defecto de observación o de experimentación del fenómeno.
La hipótesis es una suposición de la que se parte con el intento de sacar de ella una consecuencia. Por este motivo, la hipótesis se define como una explicación provisional del fenómeno, es decir, una formulación provisional de la ley que lo regula.
La hipótesis sirve para encauzar, orientar y dirigir el trabajo científico hasta llegar a la certeza. Para ello organiza los hechos observados pues la simple acumulación sería insuficiente.
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ð Tiene que ser sugerida por los hechos observados pues tiene que responder a la realidad.
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ð Tiene que ser coherente y no llevar contradicciones.
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ð Debe ser verificable o comprobable experimentalmente.
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ð Debe ser lo más sencilla posible, ajustándose a la misma naturaleza de las cosas, ya que la naturaleza no hace nada en balde.
La hipótesis ha de ser comprobada y verificada para pasar de su estado provisional al definitivo de ley.
Una vez que la hipótesis ha sido verificada pasa a la categoría de ley científica, y como tal se formula.
Es la meta de toda formulación científica por ser la más segura y precisa aunque no siempre resulta posible en todos los casos.
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3. CIENCIA, TÉCNICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL
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1. Ciencia, técnica y tecnología
La técnica consiste en saber cómo hacer ciertas actividades. Con frecuencia se entiende como una aplicación del saber científico, y, sin embargo, la relación actual entre ciencia y técnica es de interacción: la técnica plantea retos a la ciencia, la impulsa a nuevos descubrimientos, y la ciencia sería inviable sin la ayuda de la técnica.
Es verdad que entre ciencia y técnica existen diferencias, porque la ciencia pretende sobre todo adquirir conocimientos verdaderos, mientras que la técnica busca sobre todo diseñar acciones útiles. Sin embargo, ambas persiguen la liberación humana mediante el dominio y control del mundo, y el desarrollo técnico sólo puede concebirse en interacción con el progreso científico. La ciencia así entendida es llamada tecnología.
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2. Los problemas de la ciencia y de la técnica
Dado que la ciencia y más concretamente la técnica, pretenden siempre transformar y controlar algún aspecto de la realidad para satisfacer deseos humanos y dado que su valor más definitivo se mide por la eficacia, su actual desarrollo plantea diversos problemas que no podemos olvidar:
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1) ¿Cuál es el interés que predomina en los proyectos científicos más arriesgados, el general o el de los particulares? ¿Por qué o para quién investigan los Estados, las instituciones políticas, las grandes empresas, etc.?
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2) ¿Quiénes son los responsables de las consecuencias negativas que se derivan o se pueden derivar de las nuevas tecnologías? Ejemplos concretos: el impacto medioambiental, las técnicas de ingeniería genética, el armamento nuclear o bacteriológico... Considerando estos problemas, se ha llegado a afirmar que es falsa la idea de progreso sobre la que estamos construyendo nuestra civilización, ya que la satisfacción de egoísmos e intereses, lo que consiguen es acelerar la destrucción de la Tierra.
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3) ¿Quiénes son los que deciden sobre los objetos a investigar? ¿ Con qué fines se hace? ¿Y dónde poner los límites a la investigación? De hecho, son los políticos y las empresas más potentes de los países más ricos, cuando debiéramos ser todas las personas afectadas.
TEMA 8
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1. EL ORIGEN DE LA FILOSOFÍA
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1. El lugar de origen y significado de la filosofía
La filosofía occidental nace en Grecia, concretamente en Mileto (Asia Menor, hoy Turquía) en el siglo VII a.C. Por eso, el vocablo filosofía nos llega del griego, y su significado lo podemos concretar en: amor a la sabiduría.
La tradición griega contada por el historiador Herodoto, atribuye su origen a los tiempos de Solón (640-558 a.C.), del que se cuenta que recorrió numerosos países movido siempre por el gusto o ansia de saber.
En aquellos tiempos, sabio era el que tenía gusto por saber y así, los sabios eran los que sabían acerca del universo, de la vida, de los ciudadanos, etc., y eso suponía un cierto derecho a gobernar y a enseñar cómo debía ser el comportamiento de los habitantes de la ciudad.
De Pitágoras se dice, sin embargo, que no quería que lo llamaran sabio, pues afirmaba que ninguno era sabio sino Dios. Por eso Pitágoras prefería llamarse a sí mismo un “amante” de la sabiduría o un “filósofo”, palabra ésta que parece ser que fue él el primero en usar.
En los diálogos de Platón, reflejo del pensamiento socrático, se describe la filosofía como una actitud inicial de ignorancia.
Sócrates afirmaba que sólo sabía que no sabía nada y era esta convicción de su ignorancia la que le impulsaba a saber, a dejarse poseer por la ciencia.
La filosofía, por tanto, se convierte en deseo, en ansia, en hambre o en amor a la sabiduría. Este deseo de aprender venía provocado por la admiración y el asombro de los primeros filósofos ante las realidades del mundo que no conocían y deseaban conocer, pues no les bastaba con admitir las afirmaciones que no ofrecían prueba.
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2. LA NATURALEZA DE LA FILOSOFÍA
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1. La filosofía como búsqueda de la verdad
La filosofía se caracteriza por ser un amor a la sabiduría (filo-sofía), una aspiración al saber radical, motivada por la admiración. Pero no puede empezar a buscar el saber quien cree poseerlo; por eso, si el motor de la filosofía es la admiración, su punto de partida es la conciencia de nuestra ignorancia: sólo quien se percata de que no sabe puede sentir el deseo de saber.
El filósofo es un intermedio entre el sabio y el ignorante, entre el que ya posee el saber, y por eso no lo busca, y el que hasta tal punto carece de saber, que ni siquiera lo echa de menos.
Este saber procede de las dos fuentes de conocimiento de que disponen los seres humanos, la razón y los sentidos, pero, sobre todo, de la razón, porque es la facultad capaz de unificar lo múltiple y diverso, capaz de abrirnos a la unidad y la universalidad de lo real frente al mundo sensible de lo diverso.
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2. La filosofía como búsqueda de la felicidad
Muy pronto los filósofos empezaron a interesarse por saber no sólo por el afán de saber, sino también por el de averiguar cómo ser felices en ese universo que vamos descubriendo. Se dice que fue Sócrates, en el siglo V antes de Cristo, quien dirigió esa actitud radical propia del filósofo a las cuestiones humanas, y no tanto a las cósmicas.
Puesto que todos los seres humanos queremos ser felices, la gran pregunta es qué hemos de hacer para serlo, individual y comunitariamente.
La filosofía, pues, desde sus orígenes se enfrenta a la doble tarea de saber por saber y saber vivir bien.
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3. LOS MÉTODOS FILOSÓFICOS
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1. Método empírico-racional
A lo largo de la historia se han desarrollado diversos métodos filosóficos, cada uno de los cuales aporta un modo de entender el objeto de la filosofía y también una peculiar articulación de las fuentes de conocimiento, la razón y la sensibilidad, que hacen posible alcanzarlo.
Este método tiene su origen en Aristóteles y ha perdurado a lo largo de la historia hasta nuestros días. En él se parte de la convicción de que contamos con dos fuentes de conocimiento: los sentidos y el entendimiento; a través de ellas accedemos a dos niveles de la realidad: el sensible y el inteligible. Los sentidos nos proporcionan los primeros datos de los objetos, datos que son cambiantes. A partir de ellos el entendimiento concibe lo permanente de la realidad por medio de la intuición y el razonamiento.
Este método se denomina “empírico-racional”, porque empieza por la experiencia física del movimiento y culmina en las elaboraciones del entendimiento, de manera que “nada hay en el intelecto que antes no haya estado en los sentidos”.
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4. PRESENTE Y FUTURO DE LA FILOSOFÍA
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1. La filosofía, ¿para qué?
Nuestro mundo está marcado por dos rasgos, que parecen hacer superfluo el saber filosófico:
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ð La celeridad o rapidez de los cambios sociales que no nos dejan tiempo ni para pensar en ellos.
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ð Los saberes positivos o pragmáticos, que resultan ser los únicos que se valoran por motivo de su practicidad.
Por ello, necesitamos más que nunca de un saber como el filosófico para:
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ð Intentar conocer cuáles son los fines que podemos y debemos proponernos racionalmente.
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ð Tratar de alcanzar una dimensión de lo universal, que nos permita superar la particularidad de las ciencias, de las culturas y de las sociedades determinadas.
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ð Proveernos de criterios que nos permitan una crítica racional y personal, con la que valorar y rechazar los dogmatismos o imposiciones de fuera.
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ð Poder argumentar en base a una estructura sistemática, que permita hacer comprensibles nuestros argumentos y contradecir los de los demás.
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ð Por eso la filosofía o actitud filosófica se entiende como un saber integrador de los distintos saberes, no solamente teóricos sino también prácticos.
TEMA 9
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1. LA NOCIÓN DE REALIDAD
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1. El hecho de la realidad
Todo lo que llamamos realidad lo podemos dividir en tres apartados:
La realidad se nos presenta muy difícil de conocer por estos tres motivos:
Conclusión: El problema de la realidad nos trasciende, nos sobrepasa porque es superior a nosotros y, sin embargo, a él tenemos constantemente que acudir para tratar de conocerlo cuanto más mejor.
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2. Modos de lo real
Los podemos reducir a cuatro:
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ð Lo posible y que todavía no existe pero para lo que se dan las condiciones para que exista.
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ð Lo contingente o lo que es actualmente, pero que puede dejar de ser y pudo no haber sido.
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ð Lo necesario, que es lo que existe y no puede no existir ni ser de otra manera.
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ð Lo virtual, que tiene un soporte técnico, como el ofrecido por el ordenador, fuera del cual no existe.
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2. PROBLEMAS EN TORNO AL CONOCIMIENTO
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1. ¿Es posible el conocimiento?
Esta cuestión ha provocado, al menos, cuatro respuestas:
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ð El dogmatismo, que es la actitud de quienes están seguros de conocer, pues suponen la competencia de nuestras facultades cognoscitivas.
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ð El escepticismo, que es la actitud de quienes consideran imposible obtener conocimientos fiables porque piensan que nunca hay una justificación suficiente para aceptar algo como verdadero.
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ð El subjetivismo y el relativismo, que son las actitudes de quienes niegan la posibilidad de alcanzar verdades universalmente válidas. Para el subjetivismo averiguar qué es verdadero, depende de cada sujeto. Para el relativismo reconocer algo como verdadero o falso depende de cada cultura, época o grupo social.
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ð El pragmatismo identifica lo verdadero con lo útil.
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3. TEORÍAS DE LA VERDAD
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1. Ideas generales sobre la verdad y la certeza
No es nada fácil llegar a la verdad, y más difícil todavía llegar a la certeza y, sin embargo, una y otra nos resultan básicas a los hombres. El hombre necesita distinguir la verdad del error, y la certeza de la opinión, de la duda y de la ignorancia.
En el error ha incurrido innumerables veces el hombre, el hombre como humanidad o conjunto y el hombre como individuo particular. Esto ha sido debido a las siguientes causas:
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ð A la pereza intelectual para investigar, acción ésta que requiere siempre mucho esfuerzo.
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ð Al orgullo humano que nos hace sobrevalorarnos en exceso y creer que sabemos más de lo que sabemos.
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ð Al interés propio que oscurece el recto ejercicio de la inteligencia. De ahí la facilidad de tomar como verdadero o falso, lo que favorece o contradice nuestros intereses particulares.
Estas tres causas son las que han motivado las constantes y continuados errores de la humanidad. De ahí que conocer lo que se entiende por verdad y por certeza, no sólo nos interesa, sino que nos es necesario.
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2. Qué se entiende por verdad
En griego la palabra verdad (alétheia) significa lo que no está oculto, lo que está manifiesto. Por eso llamamos verdaderos a aquellos conocimiento que se ajustan a la realidad conocida, es decir, afirmamos que hay verdad en nuestro conocimiento cuando conocemos las cosas tal y como son. Su definición más generalizada e la siguiente:
Entendemos por verdad la adecuación o correspondencia que existe entre el conocimiento y la cosa conocida.
Por eso lo que pensamos o decimos será verdadero si al comprobarlo coincide con la realidad a la que se refiere.
La palabra adecuación, que significa igualdad, no hay que entenderla en sentido literal, puesto que es imposible que exista y se dé la igualdad entre el conocimiento y las cosas conocidas. Hay que tomar su significado como sinónimo de semejanza. Y así será verdadero aquel conocimiento que se ajusta o se asemeja a la cosa conocida.
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3. Qué se entiende por certeza
Decimos del hombre que es un animal de certezas porque no le basta con conocer sino que necesita además saber que está cierto de aquello que conoce. Y esto es algo que necesitamos constantemente en la vida individual normal, en la vida comunitaria o social, y también en el campo científico y técnico. La certeza es pues sinónimo de seguridad.
Las afirmaciones anteriores nos obligan ahora a precisar qué entendemos entonces por certeza. Para ello nos es necesario distinguir otros estados de la mente que carecen precisamente de la seguridad propia de la certeza.
Prescindiendo de la ignorancia, que es un estado negativo de conocimiento en el cual la mente desconoce por entero la realidad, no encontramos con la duda.
La duda es un estado mental en el que no somos capaces de inclinarnos ante las diversas opciones que se nos presentan porque son semejantes, en fuerza, las razones a favor y en contra. En esta situación las razones a favor y en contra quedan equilibradas y, por eso, la voluntad no se pronuncia ni se decide.
Un peldaño superior lo constituye la opinión, es decir, se pronuncia afirmativa o negativamente por una de ellas, aún admitiendo que las razones que se aducen a favor no son suficientes para anular las razones que se presentan en contra. Por eso, la opinión es susceptible de error.
Frente a estas situaciones nos encontramos con la certeza, que podemos definir como el estado en el que la mente afirma la verdad de un juicio sin admitir ninguna posibilidad de equivocación. Por eso, la certeza es sinónimo de seguridad frente a la duda y la opinión.
TEMA 10
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1. EL MUNDO DE LA ACCIÓN
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1. El hacer consciente y voluntario
En el conjunto de nuestra actividad hay cosas que hacemos intencionada y voluntariamente, y otras cosas que no.
Esto nos permite distinguir una triple clase de acciones: las voluntarias, las involuntarias y las biológicas.
Las acciones voluntarias son aquellas de las que la persona humana es consciente, las acepta y de ellas se hace responsable. En ellas interviene el entendimiento y la voluntad.
Las acciones involuntarias son aquellas de las que la persona humana no es responsable por ignorancia o por haber sido forzada a su realización.
Las acciones biológicas son aquellas que se dan en la persona humana de una manera instintiva y natural, y son comunes a los animales.
Las acciones que aquí nos interesan son las conscientes y voluntarias, que es lo mismo que decir libres, y que se realizan con la intención de conseguir un fin.
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2. El proceso o fases del acto voluntario
En el acto voluntario o acto de querer, en apariencia tan sencillo, se da una serie de fases distintas entre sí desde un punto de vista lógico y también desde un punto de vista temporal. Este número de fases se concreta en cuatro, de las que las dos primeras son exclusivas de la inteligencia y las dos últimas corresponden a la voluntad con la colaboración de diversos órganos o miembros corporales.
Sigue siendo cierto lo que afirmaron los filósofos medievales: “Nada es querido si antes no es conocido”. Esto significa que para que la voluntad decida realizar algo, ese algo se tiene antes que conocer; y a la inteligencia le corresponde esta función, puesto que sólo la inteligencia es la que conoce.
Una vez conocido el fin que se pretende conseguir se consideran o se valoran los motivos a favor de su realización o en contra, y esto es también exclusivo de la inteligencia que es la única facultad humana que comprende las cosas y sus razones.
Después de las dos anteriores se llega a esta tercera en la que de algún modo se dice quiero o no quiero tal fin o tal objetivo, y esto es propio de la voluntad que es la que decide.
Tras la decisión de la voluntad se llevan a cabo o se realizan los actos necesarios para la consecución del fin propuesto, necesitando, con mucha frecuencia, la colaboración corporal.
Salvo la fase de ejecución, todas las demás se dan, necesariamente, en el acto voluntario. A veces estas cuatro fases se dan muy rápidamente, y a veces, como sucede con la deliberación, necesitan mucho tiempo.
Con respecto a la ejecución, a no ser en caso de negación o por imposibilidad, siempre tiene que darse; pues sigue siendo cierto que la verdadera decisión de la voluntad se manifiesta en la acción.
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3. LA ACCIÓN SOCIAL
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1. El concepto de acción social
Hasta ahora hemos hablado de las acciones como si cada persona actuara para alcanzar sus metas sin contar con las acciones que pueden efectuar los demás.
Sin embargo, la mayor parte de nuestras acciones son sociales, porque para su realización contamos con más de un sujeto, es decir, contamos y necesitamos de los demás.
La colaboración mutua es lo que nos hace sociales.
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2. La acción comunicativa
Acción comunicativa es la interacción de, al menos, dos sujetos que entablan una relación interpersonal, con medios verbales o extraverbales, con el propósito de comunicarse, de entenderse sobre una situación. Aunque cada uno de los sujetos pretenda seguir sus metas personales, se comunican para poder coordinar los planes de acción de común acuerdo porque valoran el mutuo entendimiento desde el que pueden actuar conjuntamente.
En la acción comunicativa se cumple el fin más propio del lenguaje, que es entenderse.
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4. TRABAJO E INTERACCIÓN
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1. El reino de la necesidad: el trabajo
El significado del término “trabajo” y la valoración que el trabajo merece varían con las épocas y las culturas.
En la Antigüedad y en la Edad Media la dimensión creativa que pueda tener el trabajo apenas se percibe porque se entiende como una “actividad productora de objetos” que ata a los seres humanos a la naturaleza, que deben transformar para poder sobrevivir. En Grecia, el trabajo es menos valorado socialmente que las actividades científica, contemplativa, política o militar, y por eso no son los hombres libres los que lo realizan.
El hombre libre es el ciudadano, que dispone de tiempo para participar en la esfera pública y dedicarse al estudio, porque confía el trabajo a las mujeres y a los esclavos que quedan en casa. De ahí que se produzca una separación entre la vida privada, doméstica, en la que los esclavos y mujeres producen lo necesario para la subsistencia, y la vida pública, de la que se ocupan los ciudadanos. El trabajo pertenece al reino de la necesidad, no al de la libertad, es signo de inferioridad social y conlleva esfuerzo y fatiga.
En el mundo moderno, con es surgimiento del sistema capitalista, se produce una transformación asombrosa del trabajo: abandona la esfera doméstica y ocupa el centro de la pública, porque la economía ha pasado a ser un potente motor de los cambios sociales, cuando antes se reducía al gobierno de la casa.
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2. Las cinco principales características del trabajo en el mundo moderno
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ð El trabajo confiere valor a las cosas. Por ejemplo, un campo cultivado es infinitamente más valioso que uno inculto, y los productos que consumimos han sido elaborados por medio del trabajo y eso es lo que los hace valiosos.
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ð El trabajo justifica el derecho de propiedad.
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ð El trabajo es medida del intercambio. En una sociedad mercantil se necesita una medida, un patrón por el que comparar unas mercancías con otras y fijar un precio para intercambiarlas.
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ð El trabajo es el factor estructurante de la sociedad. En la sociedad moderna la economía es uno de los factores que explican su constitución y cambios, y la economía funciona sobre tres supuestos:
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ð La naturaleza es un instrumento al servicio de las necesidades y deseos humanos que hay que explotar por medio del trabajo.
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ð Los medios de producción son de propiedad privada.
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ð La sociedad se divide en dos clases sociales: capitalistas y proletarios. El trabajo socialmente relevante es que se desarrolla en las fábricas, no el doméstico. Lo realizan personas libres, con capacidad de aceptar un contrato o rehusarlo.
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ð El trabajo es esencial al ser humano.
De ahí que, el desarrollo de la técnica permite garantizar un progreso indefinido en la producción de bienes y, por tanto, mayores posibilidades de liberarse de la sujeción a la necesidad natural.
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3. Del trabajo, como algo esencial al ser humano, al “puesto de trabajo”.
El ser humano no es solamente trabajador, sino miembro de una familia, de una comunidad religiosa, de una comunidad política y ciudadano del mundo. La capacidad de trabajar es sólo una de sus características junto a otras.
Pero en la sociedad consumista cambia el concepto de trabajo: lo que las personas quieren no es un trabajo, sino un “puesto de trabajo” a través del cual conseguir el dinero suficiente para obtener bienes de consumo. La meta consiste en trabajar el menor tiempo posible para disfrutar en el tiempo libre.
Las nuevas tecnologías permiten sustituir cada vez más a las personas por máquinas, reduciendo el tiempo de trabajo necesario para que una sociedad produzca su riqueza.
TEMA 11
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1. EL ÁMBITO DE LA ÉTICA
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1. Moral y ética
Prescindiendo de etimologías y orígenes los términos moral y ética se utilizan, generalmente, como sinónimos. Con ellos nos referimos a los principios, valores y actitudes que las personas deberían asumir para comportarse de acuerdo con su dignidad de personas.
Actualmente, la palabra moral o ética suele tomarse en dos acepciones diferentes:
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ð Como referencia directa al comportamiento humano y a su calificación de moral e inmoral.
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ð Como parte de la filosofía que se ocupa del estudio del comportamiento humano, en cuanto bueno o malo.
Normalmente se dice que el objeto de la ética o de la moral son los actos humanos, que son aquellos que provienen de la libertad humana, para diferenciarlos de los actos del hombre, que son aquellos que provienen de fuerzas no controladas directamente por la voluntad.
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2. La conciencia moral: sus funciones
La conciencia moral es la capacidad de darse cuenta de que unas formas de vida, unos valores son más humanizadores que otros. Esto hace que su primera función es la de captar los principios por los que distinguimos entre lo moralmente bueno y malo.
La segunda función es la de formular juicios prácticos, teniendo en cuenta los principios generales y los datos de la situación. La mejor forma de comprender lo que exige un principio moral es tratar de aplicarlo.
La tercera función es la autocrítica. La conciencia actúa como un juez que alaba unas acciones y desaprueba otras, castigándolas en este último caso con el remordimiento.
2. VIVIR MORALMENTE
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1. No hay personas amorales
Las personas somos inevitablemente morales porque, a la hora de actuar, imaginamos distintas posibilidades, entre las que nos vemos obligadas a elegir, y además hemos de justificar nuestra elección, si queremos comportarnos como seres racionales. Imaginar posibilidades, tener que elegir entre ellas y justificar la elección son tres momentos de la estructura moral de las personas, que hacen que ninguna sea amoral.
Un ser es amoral cuando actúa automáticamente y, por lo tanto, no es dueño de sus actos ni responsable de ellos. Éste es el caso de los animales. Las personas, por el contrario, podemos comportarnos moral o inmoralmente en relación con unas normas de conducta determinadas, pero no somos amorales.
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2. Saber ser justo
Saber ser justo es ser capaz de ignorar el interés de unos pocos o de uno mismo en favor del interés de todos.
Lo justo se refiere a aquello que es exigible a cualquier ser racional; mientras que lo bueno, lo que proporciona la felicidad, lo es solamente para una persona, un grupo o una cultura.
Todo esto motiva que la noción tradicional de justicia afirme lo siguiente: “La justicia es la virtud moral que inclina a la voluntad a dar a cada uno lo suyo”.
En teoría esta noción parece lógica, natural, racional e indiscutible. La dificultad surge cuando se trata de precisar, en concreto, qué se entiende por eso de “dar a cada uno lo suyo”. Por eso, la justicia se ha entendido siempre como la virtud que une todas las demás virtudes en la vida de comunidad. Esto motiva que a la justicia se la denomine “la virtud por excelencia de la comunidad”.
De aquí que podamos afirmar que la justicia se exige mientras que a la felicidad se invita.
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3. ¿HAY CRITERIOS MORALES UNIVERSALES?
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1. ¿La moral es algo subjetivo?
Cuando alcanzamos cierta edad y madurez nos damos cuenta de que los contenidos morales, los deberes, valores y formas de vida, cambian con las épocas, las culturas y los grupos, de modo que parece imposible hallar criterios comunes. Pero, por otra parte, utilizamos expresiones morales como “esto es injusto” que parecen implicar a toda la humanidad.
Puedo entender que en la Edad Antigua la esclavitud no fuera inmoral porque se tenía una idea distinta del ser humano y, sin embargo, seguir pensando que aquello era un atraso y que la esclavitud es injusta y no debería existir. Además, me atrevería a defenderlo con argumentos, por ejemplo, que toda persona es libre y tiene una igual dignidad. Con ello demuestro creer que en ciertas cuestiones morales hay razones que valen, no sólo “para mí”, sino también para cualquier persona.
Ante esta situación nos preguntamos: ¿es la moral algo “subjetivo”, como se dice a menudo, o ciertos criterios morales valen para todos? A lo lago de la historia han ido perfilándose dos respuestas, cada una de las cuales se pronuncia por uno de los miembros de la disyuntiva. En este apartado veremos las que niegan la posibilidad de encontrar criterios universales.
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2. El relativismo moral
El relativismo moral consiste en afirmar que los principios de lo justo y de lo bueno sólo podemos encontrarlos en el interior de cada grupo determinado y sólo valen para él, pero no para todos los seres humanos. Pensando de este modo, lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo son siempre relativos a algún grupo, dependen de sus formas de vida, y resulta imposible a los distintos grupos ponerse de acuerdo, alcanzar unos principios con validez universal. Lo dicho de cada grupo valdría también para cada persona individual.
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3. El escepticismo
Afirma el escepticismo que, puesto que no podemos encontrar ningún criterio para preferir unas opciones u otras, ninguna es mejor, y es imposible distinguir realmente entre lo justo y lo injusto, entre lo bueno y lo malo. Aunque nos veamos obligados a tomar decisiones, nunca encontraremos para ellas una justificación racional.
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4. El subjetivismo
Para el subjetivismo, las cuestiones morales, a diferencia de las científicas, son subjetivas, porque mientras en el terreno científico es posible ponerse de acuerdo atendiendo a los datos o a los experimentos, en el caso de los juicios morales no se puede recurrir a ellos y, por tanto, es imposible llegar a ponerse de acuerdo con razones.
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5. El emotivismo
Según los emotivistas, las afirmaciones morales sólo pretenden expresar emociones y sentimientos, y no aumentar nuestro conocimiento, porque de ellas no puede decirse que sean ni verdaderas ni falsas. Verdaderos o falsos son los enunciados lógicos y matemáticos, y también los enunciados de hecho que podemos comprobar empíricamente, pero no los morales.
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4. LA SABIDURÍA MORAL
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1. Saber ser feliz
Para ser una persona moralmente sabia es preciso aprender a ser feliz. Y para eso es indispensable entrenarse, cultivar un conjunto de virtudes, la más importante de las cuales es la prudencia. Es prudente quien sabe actuar buscando lo que le conviene, pero no lo que le conviene en un momento puntual, ni siquiera a medio plazo, sino en el conjunto de su vida. Pero los ideales de felicidad no son universales y esto nos motiva a distinguir dos aspectos de la moral: lo justo y lo bueno, la justicia y la felicidad.
TEMA 12
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1. Introducción general
Uno de los valores humanos que más se aprecia es el de la libertad, en sus múltiples aspectos de: libertad física, política, religiosa, de pensamiento, de expresión, de prensa, de acción...
De la libertad todo el mundo habla, la libertad es algo que todo el mundo desea. La dificultad reside en cómo entender y definir lo que la libertad significa. Una fórmula simplista dice lo siguiente: “ser libre es hacer lo que le apetezca a uno”. Pero existen también otras complejísimas formulaciones filosóficas en torno al problema.
Los seres orgánicos o sin vida no son libres, tampoco lo son los vegetales y, ni siquiera los animales gozan de libertad, pues se encuentran forzados a actuar por sus instintos. Sólo el hombre lo es y sólo el hombre se ha planteado este problema desde los inicios del pensar filosófico.
Para aclarar un poco el problema que nos ocupa, nos conviene partir de las nociones generales de libertad y determinación, para comprender mejor la relación que guardan entre sí.
La libertad es una propiedad de la voluntad en el sentido de ser una consecuencia del proceso del acto voluntario. De ahí que la podamos definir como una indeterminación respecto de los bienes a elegir.
Frente a la libertad está la determinación, que es todo lo contrario. Por determinación se entiende el influjo de una serie de causas a las que siguen efectos invariables y necesarios. Por eso, determinado es lo que se explica por sus antecedentes.
Después de estos conceptos nos preguntamos: ¿se considera el hombre libre o no?
Ya hemos indicado que la fórmula más simple es que nos consideramos libres cuando podemos hacer lo que queremos, o con otras palabras: nos sentimos libres cuando no tenemos trabas externas que nos impidan realizar lo que nos apetezca.
Sin embargo, este tipo de libertad es superficial e insuficiente por tratarse de una libertad de espontaneidad, ya que en ella no interviene la razón ni la voluntad, facultades de las que carecen los animales. El animal sólo obedece a la norma rígida de sus instintos, de la que no puede salirse. Por eso, el animal carece de libertad, es decir, de la libertad de querer, que es propia del hombre.
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2. Los diversos determinismos
Determinado es aquello que se explica por sus antecedente y ocurre de una forma necesaria. Por eso decimos que puesta una causa el efecto se sigue de modo fijo.
Aplicar este esquema tan rígido para explicar las acciones humanas parece excesivo. Sin embargo, los defensores de las teorías de los diversos determinismos entienden que la conducta del hombre, aunque libre en apariencia, se rige por una causalidad fija que no conocemos, pero esto contradice nuestra conciencia de libertad, porque: ¿quién afirma que no es libre?
Para responder a esta pregunta necesitamos de un nuevo concepto: el de la coacción, que es una fuerza exterior que nos obliga a hacer algo en una circunstancia concreta. Por ejemplo, ir a la cárcel, no pasar la frontera, pagar los impuestos, cumplir las normas de tráfico, cumplir el reglamento del colegio, etc.
La coacción, si es exagerada, puede anular nuestra libertad exterior, no la interior.
Dos son los tipos de determinismos: los que provienen del interior de la persona (determinismo biológico y psicológico) y los que provienen de su exterior (determinismo físico, educacional y teológico).
Según este determinismo nuestra constitución corporal, es decir, lo heredado de nuestros padres, condiciona tan fundamentalmente nuestro actuar que elimina o anula nuestra libertad.
Esta constitución heredada comporta en cada individuo un conjunto de tendencias por las que los seres humanos quedarían divididos en hombre constitutivamente buenos o constitutivamente malos, eliminando con ello su responsabilidad moral y legal.
Entre los defensores de este determinismo se señalan al médico, antropólogo y criminalista italiano César Lombroso (1836-1909). Éste escribió una obra titulada “El hombre criminal” en la que sostiene la teoría en la que existe un criminal nato, es decir, de nacimiento. Si la teoría de Lombroso parece exagerada, y creemos que lo es, es necesario admitir un cierto condicionamiento biológico. Los condicionamientos biológicos no son tan radicales ni tan extremistas como los determinismos. Los condicionamientos biológicos explican en el hombre una serie de tendencias fundamentales que no anulan la libertad pero sí la pueden hacer más difícil. Por eso es cierto que estamos en parte condicionados por nuestra propia biología, siempre que con esta afirmación no anulemos nuestra libertad.
En el determinismo psicológico no son las tendencias constitucionales, biológicas o genéticas las causantes necesarias de nuestra acción, sino los motivos, los fines o los bienes que se presentan a nuestra razón. Uno de los defensores de esta teoría fue el filósofo y matemático alemán Guillermo Leibniz (1646-1716). Según él, la voluntad queda determinada por el motivo más fuerte o por el bien más importante que se presenta a su consideración. Sigue en esto la teoría del filósofo francés Juan Buridán, muerto hacia 1960, que trató también de la libertad humana. A éste se le atribuye erróneamente la fábula del asno de Buridán, que dice que si colocamos un asno entre dos haces de heno idénticos muere de hambre por no saber por cuál decidirse. ¿Qué hay que decir a todo esto?
Que si los motivos nos vienen impuestos desde el exterior, por ejemplo: por costumbre social, miedo o cualquier otro modo de violencia, y no podemos reaccionar contra ellos, sí existe determinismo psicológico; pero si los motivos vienen presentados por nosotros mismos ya no podemos hablar de determinismo psicológico, sino de autodeterminación porque somos nosotros los que nos decidimos a actuar de esa manera, es decir, conforme a las razones que hemos descubierto, que son las más importantes y las que más nos interesan.
Para los defensores de este determinismo el hombre es un ser más entre los innumerables seres de la naturaleza. Todos los seres naturales vivos o no vivos, es decir, orgánicos o inorgánicos están sujetos a las leyes físicas que se cumplen siempre y el hombre no va a ser la única excepción. La creencia en la libertad se basa en un falso orgullo humano por considerarse el hombre un ser especial dentro del universo. Si pudiéramos conocer todos los factores que intervienen en la decisión de la voluntad, la conducta humana se podría predecir o conocer con la misma certeza que la de un eclipse de luna o de sol, o el paso de un cometa, etc. La objeción fundamental que se opone a las razones que se dan para seguir defendiendo el determinismo físico es, que las leyes físicas o naturales no son las únicas leyes aplicables a los seres vivos, y en particular al hombre. De aquí que intentar explicar toda la actividad humana sólo por leyes físicas, es algo, no sólo inexacto, sino claramente erróneo.
Existen muchas teorías educacionistas que niegan la libertad en el hombre, pues entienden que el hombre es un simple animal de costumbres recibidas.
Si bien es cierto que la educación influye y puede condicionar la libertad, las influencias y los condicionamientos de la educación no tienen porqué suprimirla, sino sólo orientarla y reforzarla. De hecho, la finalidad de la educación no es suprimir la libertad sino favorecer su desarrollo atendiendo a la realidad propia de cada persona.
El determinismo teológico, tan constante y tan influyente en la historia de la humanidad y de las diversas culturas, lo podemos resumir en estas palabras: “Todo en el mundo y desde siempre se haya previsto y todo sucede según una ley inmutable impuesta por un ser superior al que nada escapa su control, incluidas las acciones que llamamos voluntarias y libres de los hombres”.
Por eso, en una naturaleza así determinada o predeterminada por ese ser superior, al que llamamos Dios, no queda sitio para la libertad. De ahí que los seguidores de esta doctrina se limiten a vivir sin ninguna preocupación ética o moral, es decir, a su antojo.
¿Es esto cierto? Para los que admiten un Dios creador y distinto de las realidades del mundo, que actúan de acuerdo con su naturaleza, el problema de la libertad, aunque difícil de entender, queda justificado. Y es que Dios, por su conocimiento, sabe desde siempre lo que cada ser humano va a hacer durante su vida, tanto si va a hacer el bien, como si va a hacer el mal; pero no interviene en las acciones de los hombres pues éstos actúan conforme a como son y quieren, y querer supone libertad.
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3. Pruebas experimentales de la libertad
Las pruebas de la libertad más que conceptuales, son experimentales y las podemos concretar en las cuatro siguientes:
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1) Prueba psicológica, es decir, a partir de la experiencia personal de la propia libertad.
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2) Prueba sociológica o jurídica. Toda legislación existente, con sus leyes, penas, castigos y premios, supone la libertad del hombre y carecería de sentido sin ella.
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3) Prueba moral. Todo el orden moral, así como los sentimientos de obligación y responsabilidad, suponen también la libertad y carecen de sentido sin ella. Sin la libertad no podríamos hacer lo bueno ni evitar lo malo.
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4) Prueba metafísica. Esta prueba deriva de la naturaleza de la inteligencia y voluntad humanas. Por la inteligencia se entiende o conoce el bien y el mal, y por la voluntad se quiere o se rechaza libremente.
TEMA 15
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1. LAS REGLAS DE JUEGO DE LA CONVIVENCIA
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1. Las normas de convivencia y sus clases
Existen varios tipos de normas que los seres humanos nos damos para orientar el comportamiento de las personas en la sociedad:
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ð Las normas morales son las que presentan una exigencia de carácter universal, puesto que indican el modo en que cualquier persona debería conducirse si es que quiere comportarse humanamente. Cada uno ha de asumirlas como propias de modo consciente y libre; obligan en conciencia.
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ð Las normas jurídicas las establecen las autoridades en el seno de cada comunidad política, y van dirigidas a todos los miembros de ella. Cuentan con el respaldo de la fuerza pública, que, llegado el caso, puede exigir el cumplimiento de estas leyes por medio de la violencia. Cuando no las cumplimos, se dice que nuestra conducta ha sido ilegal.
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ð Los usos sociales son costumbres que no tienen el rango de normas morales ni tampoco la obligatoriedad de las jurídicas: saludos, reglas de vestir, normas de cortesía, etc. En general, el incumplimiento de un uso social no es inmoral ni ilegal, por más que la sociedad pueda mostrar de muchas maneras su rechazo al infractor.
TEMA 16
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1. LA SOCIEDAD Y SU ORGANIZACIÓN
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1. Diferentes formas de organización social
Toda sociedad implica una forma de organización, un conjunto de reglas de conducta que definen cómo deben ser las relaciones entre sus miembros. Este orden social no viene determinado por la naturaleza, sino que son las personas las que lo crean y lo modifican, dando lugar a diferentes formas de organización social. Estas formas han ido aumentando su complejidad conforme lo han hecho los problemas a los que cada sociedad debía enfrentarse. Básicamente podemos distinguir las siguientes formas de organización:
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ð Tribal: pequeñas comunidades, estructuradas a partir de lazos familiares y con una economía de subsistencia.
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ð Esclavista: comunidades de un tamaño mayor, como ciudades e imperios, con una economía donde lo esencial de la producción corre a cargo de los esclavos.
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ð Feudal: estructurada alrededor de los señores feudales, jefes militares y políticos encargados de establecer el orden público y la protección militar; la economía es básicamente rural, fundada en los vínculos de vasallaje.
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ð Moderna: apoyada en el desarrollo de la industria y del comercio; el Estado nacional es el núcleo de la organización política.
El Estado moderno es hoy la forma más importante de organizar la sociedad, pero no la única.
TEMA 17
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1. Concepto general de democracia
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ð Punto de partida
Es la consideración de la persona humana como tal, de la que se valoran por encima de todo: su libertad, dignidad e igualdad.
La democracia es en afirmación clara y expresiva de Abraham Lincoln: “El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
En la democracia la soberanía pertenece al conjunto de ciudadanos sin distinción de origen, sexo, raza, fortuna o capacidad. El gobierno, sin embargo, lo delega en sus representantes.
En los estados democráticos modernos, democracia significa el modelo representativo que supone la aceptación de la mayoría manifestada en la elección de los representantes y llevada a cabo en las diversas elecciones.
En este sistema de gobierno es natural y consecuente la presencia de los partidos políticos que dependen de la votación popular libre.