Felicidad

Ética. Feliz. Ser humano. Voluntad. Razón. Bienaventuranza

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¿Por qué ser feliz es un problema?

Antes que todo se debe saber qué es la felicidad. La felicidad o bienaventuranza perfecta es causa primera y fin último del hombre y es el que lo sacia de todo deseo pues es autosuficiente y , además, se opone a cualquier malestar tanto físico como espiritual. “El hombre, en su calidad de humano( voluntad y razón), siempre obra por un fin y este es el bien”.

El problema se presenta porque el hombre, en su vida activa( entiéndase como terrenal), no puede ser feliz; puede lograr tener bienaventuranza imperfecta, pero que carece de la perfección del fin último pues no tiene bondad en sí misma. Por lo tanto el hombre no es feliz hasta que consigue el fin último.

La bienaventuranza perfecta o felicidad sólo se consigue en la visión, por parte del hombre, de la esencia divina y en la delectación de esta misma. Es decir, en la contemplación de Dios y el descanso de la voluntad en la contemplación, respectivamente. Es importante hacer la diferencia entre bienaventuranza perfecta e imperfecta. La primera, se logra con la contemplación de Dios en la forma espiritual del hombre, es decir, cuando el alma se separa del cuerpo al finalizar nuestra vida terrenal ; la segunda se puede lograr en este mundo mediante la recta disposición de la voluntad. Por consiguiente, el hombre puede llegar a la bienaventuranza perfecta mediante la bienaventuranza imperfecta, pues lo que es perfecto en potencia puede llegar a ser perfecto en acto.

Hay dos tipos de actos, los que tienen su fin fuera de sí mismos y los que tienen su fin en sí mismos. La felicidad es un acto cuyo fin está en sí mismo por lo cual es la única causa primera y fin último.

Como el objeto de la voluntad es el bien, el hombre a lo largo de su vida trata de acumular los bienes que son objeto de sus deseos, pero es necesario saber que estos deseos no son fin último, es más, estos están subordinados al fin último. Esto se puede comprobar con el hecho de que el hombre cuando obtiene el objeto de su deseo no queda saciado y así comienza a desear mas bienes despreciando los que ya tiene. Pero es importante, aún así, que el hombre tenga siempre una recta disposición a la voluntad, pues mediante ella se va perfeccionando para lograr la contemplación de Dios; además de que todo lo que desea el hombre lo hace bajo la razón de bien para de esta manera llegar al bien perfecto sin olvidar que es el bien perfecto o fin último el que mueve todos los otros deseos. Agrego a esto que los hombres consiguen la bienaventuranza perfecta o felicidad mediante méritos, pues la bienaventuranza perfecta es premio de las operaciones virtuosas. “Si sabéis esto, seréis bienaventurados si lo practicáis”.

Por lo tanto y tras lo anteriormente expuesto, se puede concluir que ser feliz es un problema porque el hombre no conoce la verdadera felicidad hasta que se muere y sólo después de esto, y si ha tenido rectitud de voluntad, puede llegar a hacerlo mediante la contemplación de Dios, aunque esto no pueda ser comprobado empíricamente.

Summa Teológica, Santo Tomás; 1ª 2ae, qq 1, art. 1

Jn 13,17