Ética en las comunicaciones sociales

Sociología comunicativa. Pontificio Consejo para las comunicaciones sociales. Orientación teológica. Corrupción social. Abusos. Telebasura. Crítica

  • Enviado por: Eduardo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas

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ÉTICA EN LAS COMUNICACIONES SOCIALES.

I. INTRODUCCIÓN.

Estamos en el siglo XXI, el fenómeno de las comunicaciones sociales es un fenómeno en nuestra sociedad que está inmensamente avanzado aunque aún en pleno desarrollo. Como se decía en el Pontificio consejo para las comunicaciones sociales, “La evolución tecnológica está teniendo como consecuencia inmediata que los medios de comunicación resulten cada vez más penetrantes y poderosos”, y en efecto, los medios de comunicación cada vez llegan a más sitios, cada vez enseñan más, cada vez participan más de la vida en comunidad de una sociedad, cada vez influyen más en opiniones populares y cada vez abordan más temas que van desde la política hasta la cultura, desde la religión hasta el propio sexo, desde la vida laboral hasta el más puro entretenimiento y “hobbie”. Los medios de comunicación se expanden y cada vez son más los que llegan a nuestro alcance a través de libros, revistas, periódicos, radio, internet, televisión, panfletos, ect.... Esto no tiene que ser por obligación un problema a plantear, todo lo contrario, puede ser una ventaja en la sociedad de hoy en día el mero hecho de que la gente esté más y mejor informada que hace cuarenta años. Aunque cierto es que deberíamos plantearnos la pregunta de si realmente todo lo que sale en los medios de comunicación es de carácter informativo, didáctico, cultural o al menos de entretenimiento. Porque, como ya anteriormente se ha dicho líneas arriba, estos medios tiene un gran carácter de convicción y de poder y al igual que pueden hacer un gran bien, cosa que nadie duda, pueden causar un gran daño. Es decir, dependiendo de cómo se usen los medios de comunicación social se puede lograr aumentar la empatía, la compasión y en definitiva los valores humanos de una persona o por el contrario se puede conseguir hacer el prototipo de persona encerrado en sí mismo y en su mundo, ególatra, narcisista, aislado y en busca de los placeres de la autosatisfacción hasta tal punto en el que dicho usuario podría llegar a buscar en estos medios los placeres comparables a los de los narcóticos, el aislamiento.

Por ello y para que no nos dejemos caer en la postura fácil de “en los medios de comunicación cabe de todo”, en la trivialidad y en lo banal. Para que no nos vendamos al morbo, a la moda, al sexo, a la codicia, al egoísmo y demás valores meramente superficiales, la Iglesia propone el Pontificio Consejo para las comunicaciones sociales.

En este Consejo no solo se trata el tema de las comunicaciones como manera orientativa sino que además la Iglesia advierte y condena todas aquellas posturas que utilizan los medios de comunicación en función de su único beneficio sin tener en cuenta la sensibilidad y el daño moralmente ocasionado en todas las personas a las que les transmiten esa información. Señala con el dedo a todos esos profesionales vendidos a los nuevos intereses de la gente que abandonan su propia ética y los valores tradicionales que han defendido toda la vida solo por audiencia, dinero o por popularidad.

En contra de lo pensado por mucha gente, la Iglesia no solo se dedica a condenar aquello que ve mal o que simplemente no ve bien, la Iglesia elogia todo aquello que está de una manera bien hecha y por tanto se deshace si es necesario en alabanzas para todos los medios de comunicación en general, entendiendo por medio de comunicación todo aquello que tiene afán de enseñar, informar, culturizar, etc. Y felicita a todos aquellos profesionales que desean usar sus talentos para servir a la familia humana, y están

preocupados por las crecientes presiones económicas e ideológicas tendentes a bajar los modelos éticos presentes en numerosos sectores de los medios de comunicación social.

“Todas las opciones tienen su peso ético y están sometidas a una evaluación ética. Para elegir correctamente es necesario que quienes eligen conozcan las normas del orden moral en este campo y las lleven fielmente a la práctica”.

Para ello la Iglesia aporta diversos elementos a esta cuestión. Además de los anteriormente mencionados, y de los que más adelante mencionaré, la Iglesia aporta una larga tradición de sabiduría moral basada en la revelación divina. La orientación teológica de dicha sabiduría moral es un importante correctivo tanto para el ateísmo, que priva al hombre de su parte espiritual como para las soluciones permisivas o consumistas, las cuales con diversos pretextos tratan de convencerlo de su independencia de toda ley moral e incluso de Dios mismo.

Pero la Iglesia no solo se queda ahí sino que va más allá haciendo referencia al concepto de “dignidad” y subrayando que todos los medios de comunicación sin excepción alguna están llamados a ayudar a la gente a vivir bien y a actuar como personas en comunidad, es decir, a servir a la dignidad humana.

Para hablar acerca de este tema, se convocó el Pontificio Consejo para las comunicaciones sociales en el que se ven todos los aspectos detalladamente y se ve con exactitud el modelo a seguir en el campo de las comunicaciones viendo también los modelos opuestos y en ocasiones, contrarios, a la moral católica.

II. LA COMUNICACIÓN SOCIAL AL SERVICIO DE LA PERSONA HUMANA.

Como antes comentaba, la comunicación social tiene un inmenso poder. Dicho poder le puede servir para bien o para mal y si fuese para bien tendría ese inmenso poder para promover la felicidad del hombre y su realización.

Si este poder de convicción se llevase a cabo cosa que en algunos de los casos nadie pone en duda, los beneficios serían bastante satisfactorios.

La Iglesia presentó un documento en el que se pretendía unicamente dar una visión de conjunto y en la que se veían los diversos beneficios a los que esto conllevaría:

1) Económicos: Los medios de comunicación desempeñan un papel importantísimo en nuestra economía. Sostiene los negocios y el comercio además de contribuir a estimular el progreso económico, el empleo y la prosperidad, promueve mejoras en la calidad de los bienes y servicios existentes y el desarrollo de otros nuevos, fomenta la competencia responsable con vistas al interés público y permite que la genta haga opciones informadas, dándole a conocer la disponibilidad y las características de los productos.

En resumen esto quiere decir que sin medios de comunicación los complejos sistemas económicos no podrían existir, es decir, no podemos prescindir de dichos medios de comunicación.

2) Políticos: La comunicación social ha facilitado sobre todo en estos últimos años todo en el campo de la política, desde que candidatos a cargos públicos expongan sus ideas de un modo más directo y rápido hasta que los ciudadanos esten más enterados de la vida política y por supuesto a través de dichos medios se facilita la información de los ciudadanos en procesos políticos. Aquí es donde se demuestra que estos medios son de gran importancia y deben tener la mayor objetividad posible para no dejarse mover por intereses. Deben tener gran responsabilidad para transmitir las cosas como son, llamando la atenciónsobre la incompetencia, la corrupción y los abusos de poder y de confianza.

3) Culturales: Se facilita el acceso a eventos culturales tales como la literatura, el cine, el teatro, la música, el arte...promoviendo así un desarrollo humano. De manera que se puede culturizar no solo aquel que puede sino todo el que quiere, desde jóvenes que luchan por sacar adelante unos estudios superiores hasta padres de familia que están interesados en obtener una mayor formación en materias aunque no tengan que ver con su vida profesional, sin dejar a un lado a personas de la tercera edad que quieren aprovechar el tiempo en los últimos años de su vida.

Y no solo esto sino que además se crea un clima de familiaridad en las familias que se reunen para estos eventos o personas de la tercera edad que se encuentran solas y que tienen excusa para hacer algo en compañía de personas de condiciones similares sin esa extraña sensación de haber perdido el tiempo.

4) Educativas: Los medios de comunicación son importantes instrumentos para la formación de personas, hoy en día depende en gran parte de ellos que la gente joven se forme de acuerdo con una serie de valores o se forme sin un rumbo fijo al que mirar y sin saber lo que se quiere. Por otro lado, los jóvenes que quieren llevar a buen puerto una formación vocacional tienen todos los medios a su disposición para hacerlo, el problema es que también hay otros a su alcance que no son tan útiles y no solo eso sino que además son bastante nefastos y pueden dispersar la mente del joven en cuestión. Pero de ellos hablare más adelante.

5) Religiosos: Gracias a ellos la vida religiosa de mucha gente se enriquece viendo a personas a través de estos medios de carácter religioso que pueden servir para su evangelización. Además también se informa de acontecimientos e ideas, noticias información para todos aquellos que estén interesados. Estas cosas son las que proporcionan mayor aliento a las personas de hoy en día y son las que transmiten ese espíritu de superación. Y no solo estamos hablando de la religión Católica, estamos hablando de cualquier tipo de creencia religiosa perteneciente a cualquier tipo de religión.

El problema es, aunque más tarde hablaremos de él, que hoy por hoy parece que ninguna religión es bienvenida en nuestra sociedad y eso se debe al poco afán de autocontrol que hay y al desacuerdo de someterse a unas normas o a unos principios para mejorar uno mismo.

En todos estos ámbitos los medios de comunicación social se pueden utilizar para construir y favorecer la comunidad humana. “Para llegar a ser verdaderamente hermanos y hermanas es necesario conocerse. Para conocerse es muy importante comunicarse cada vez de forma más amplia y profunda”, esto es lo que se dice en el Pontificio Consejo para las comunicaciones sociales. Y un punto que destaco yo de este Consejo es: “La comunicación lleva consigo algo más que la sola manifestación de ideas o expresión de sentimientos. Según su más íntima naturaleza es una entrega de si mismo”.

Este tipo de comunicación es el que aprueba la Iglesia porque busca el bienestar y la felicidad de todos los miembros de una comunidad pero dentro del respeto al bien común de todos. En mi opinión y, por lo que a continuación vamos a ver, este tipo de medios de comunicación es un tanto utópico e irreal porque nunca todos los medios de comunicación van a ser así, siempre la mayoría de ellos o al menos unos cuantos estarán guiados por una serie de intereses bien sean socio-económicos o de popularidad o de cualquier cosa que les alimente de dinero, fama, prestigio, ect....pero no de fé.

III. LA COMUNICACIÓN SOCIAL QUE VIOLA EL BIEN DE LA PERSONA.

Los medios de comunicación también se pueden utilizar para corromper la sociedad, bloquear la comunidad y demás fines totalmente negativos con las malas intenciones de marginar a una persona, difamar, calumniar, degradar la dignidad de la persona, favorecer la hostilidad creando la mentalidad de ellos contra nosotros, ridiculizando a toda aquella persona que se haya opuesto a tales fines. Estos medios presenta todo aquello soez y de mal gusto como algo agradable y atractivo.

Aquí se presenta todo lo que es banal, degradante, “cutre”, y lo más curioso, se ve el interés que tiene la gente por mover esos hilos de títeres que tristemente no saben que están siendo utilizados para los intereses de otras personas. En estos medios suelen ser temas favoritos aquellos que tienen que ver con el sexo, la raza, el morbo, el espectáculo sea al precio que sea.... pero no hay temas concretos, son temas variados porque se apuntan a cualquier moda que surja en el momento, son medios de comunicación a la deriva guiados por todo lo que venda y les dé bien sea dinero, bien poder o bien simplemente fama, aunque unas cosas van unidas a otras llegando hasta puntos insospechados donde se llegan a cometer cosas que no solo crítica la Iglesia como si fuera una maniática del asunto sino que también critica la sociedad y en muchos casos, como la pornografía son penalizables si infringen normas como las de la mayoría de edad. En efecto estamos hablando de la pornografía infantil como ejemplo de hasta donde han llegado algunos medios para intentar captar el morbo de una audiencia que ya, sin rumbo y sedientos de cualquier cosa, “se comen lo que les echen”.

Existen miles de abusos en cada una de las áreas que antes hemos mencionado:

1)Económicos: Se usan en muchas ocasiones para fines codiciosos haciendo referencia a una concepción economicista del hombre. En dichas circunstancias los medios de comunicación son explotados en beneficio de unos pocos en vez de beneficiar a todos.

En estos casos se crea un clima de malestar sembrado de tensiones envidias y rencor para ver quien se lleva la mejor parte. Frente a tales injusticias, no es valida la postura que toman algunos de los medios de pasar del tema, es de justicia y por tanto hay que hacerlo, el denunciar esto y hacerlo público.

2)Políticos: Se utilizan por políticos sin escrúpulos que utilizan los medios para la demagogia y el engaño, apoyan políticas injustas y regímenes opresivos que hoy en dia, en el siglo XXI no son de recibo. Y las cadenas de televisión, radio e incluso algunos periódicos están movidos por estos intereses políticos e incluso movidos por algunos de ellos de los que obtienen beneficio, no son objetivos y niegan, en ocasiones, la realidad guiados por la codicia, la avaricia y el prestigio y se dejan llevar por la trivialidad.

Así podríamos seguir y siempre es más de lo mismo, intereses económicos, culturales, políticos, religiosos, educativos, etc...un sin fin de intereses que siempre seguiran estando ahí movidos por esos pocos que son los que en realidad perciben los beneficios mientras que somos nosotros los que colaboramos a que sus objetivos se lleven a cabo, porque en el fondo todos y cada uno de nosotros, los miembros de esta comunidad somos un poco culpables de lo que pasa.

Mientras nos dejemos llevar por el morbo, el sexo, el mundo de la poca intimidad o del corazón, los programas de telebasura apuntados a cualquier moda de lo más degradante que haya, las revistas de mal carácter, las emisoras de radio movidas por políticos a los que se les ve venir de lejos, los programas cuya única preocupación es degradar a la Iglesia y la labor de nuestro Papa, Juan Pablo II, y todo aquello que degrade la dignidad del hombre y que nos haga, en definitiva exclavos de la turbación de cuatro gatos sin escrúpulo alguno, mientras nos dejemos llevar por eso, seguiremos colaborando a que no cambien los medios de comunicación y tristemente nos tendremos que conformar con la dura realidad pudiendo hacer de estos un instrumento de formación para esa gente que se siente sola, para esa gente que no se puede permitir un formación adecuada, para esa gente a la que le gustaría culturizarse de una manera recta, para esa gente que pretende simplemente estar informada acerca de lo que está ocurriendo en su país pero de una manera objetiva y verídica y dejar y si nos paramos a pensar, para la mayoría de la gente porque de esta farsa de televisión solo salen beneficiados unos pocos y los que seguimos perdiendo el tiempo sin que nada nos aporte nada, viviendo a la deriva, somos nosotros.

Por otro lado, y creo que es justo decirlo, en natural que caigamos en esta necedad, nuestro instintos naturales nos piden morbo, nos piden algo duro, algo fuerte que nos impacte, que nos provoque sensaciones fuertes. Pero eso es porque somos humanos y hemos nacido con unos instintos a los que podremos dominar o no pero que siempre estarán ahí.

La Iglesia Católica critica a todos estos medios y propone algunos principios éticos importantes para llevar a cabo en estos medios tales como la solidaridad, equidad, justicia, responsabilidad, subsidiariedad... Proponiendo siempre una información veraz, puesto que la verdad es esencial en la libertad espiritual y a la comunión autentica entre personas.

Estos son entre muchos otros unos de los aspectos que propone la Iglesia y a partir de aquí cada uno es libre de hacer lo que piensa y lo que quiera, de vivir conforme a lo que piensa o de pensar conforme vive.

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