Etapas de la Prehistoria

Prehistoria en la Península Ibérica. Edad de bronce. Hierro

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Las etapas de la Historia

La prehistoria

La Prehistoria es la época de la Historia que no tiene tradición oral ni escrita y, por tanto, de ella sólo conocemos los restos del hombre primitivo, de sus moradas y sepulturas, de sus industrias y artes.

Los restos humanos más antiguos que se conocen son de hace más de 50.000 años.

En aquellos tiempos, los hombres, agrupados en hordas poco numerosas, se dedicaban a la caza, a la pesca y a la recolección de productos naturales. Vivían en cavernas, salientes rocosos, chozas de madera o de piel.

En el continente europeo, la población se concentraba en las costas y a orillas de ríos, arroyos y lagos, puesto que el mar y las corrientes fluviales constituían la mayor fuente de alimentos y agua para la subsistencia.

El gran periodo de tiempo que constituye la Prehistoria,
puede dividirse en tres partes:

Edad de piedra: (Desde la aparición del hombre hasta el año 2.500 a.C.)

En este periodo de la Prehistoria, el hombre hacía de piedra gran parte de sus útiles de trabajo, caza y lucha (que luego fabricó de bronce y, finalmente, de hierro, llamándose entonces herramientas).

El uso de la piedra no excluía el de la madera, asta, hueso, marfil, etc., ni siquiera el de algunos metales fáciles de labrar, como el cobre, el oro, la plata y el plomo. Aunque, eso sí, se usaba más la piedra que los demás materiales.

La Edad de Piedra se divide en otros subperíodos: Paleolítico (etapa antigua de la piedra) y Neolítico (etapa nueva de la piedra).

Edad de Bronce: (Desde el año 2.500 hasta el 1.000 a.C.)

En Europa, este periodo de la Prehistoria comenzó hacia el año 2.500 a.C. y terminó sobre el 1.000 a. C.

El nombre de Edad del Bronce se da a una cultura que se distinguió por el empleo del bronce para la elaboración de armas, objetos de adorno y utensilios diversos.

A partir de la Península Ibérica (culturas almeriense y argárica) se expandió, desde el valle del río Guadalquivir hacia el Norte, la cultura del vaso campaniforme, señal del comienzo del Bronce europeo. En Galicia, se encontraban los yacimientos de estaño más ricos, el cual era necesario para la elaboración del bronce (que es una aleación de cobre y estaño). Mientras, las minas de cobre más ricas se localizaban en el Algarve portugués y en la provincia de Huelva (Andalucía, España), cuya explotación comenzó en tiempos remotos. Las espadas encontradas en la ría de Huelva (confluencia de los ríos Tinto y Odiel) son muy características: la hoja y la empuñadura son de una sola pieza de fundición, y a lo largo de la hoja corre un nervio central. En los hallazgos de Huelva abundan mucho las puntas y los regatones de lanza. En todas estas piezas se perciben analogías con las utilizadas en Europa Occidental.

La edad de hierro: (Desde el año 1.000 hasta el siglo VI a.C.)

La Edad del Hierro europea comienza hacia el 1.000 a.C. y finaliza en el siglo I a. C.

Los minerales de hierro son muy diversos y abundantes. Los hay tanto en la superficie terrestre como en el subsuelo. El trabajo del hierro y, especialmente, el beneficio de sus minerales, es muy difícil y necesita elevadas temperaturas. La industria siderúrgica comenzó humildemente, produciendo primero objetos de adorno y más tarde útiles de labranza e instrumentos de paz (como ejes de carro, cadenas, etc.). Durante bastante tiempo se continuó fabricando armas de bronce, pero cuando el hombre tuvo armas y útiles de trabajo de hierro, siendo verdaderas herramientas, se abrieron para él tiempos nuevos, modos de vivir diferentes de los pasados.

Una de las características más importantes de esta etapa son sus espadas, que primero fueron de bronce y posteriormente de hierro. También aparecieron las fíbulas (hebillas, imperdibles), que reemplazaron a las grandes agujas de la cultura de los campos de urnas. Al principio, se siguieron enterrando los restos mortales incinerados. Más tarde, se pasó a la inhumación en túmulos colocados sobre carros. Finalmente, en época tardía, la muerte del señor daba lugar al sacrificio de su mujer y de sus siervos, que eran enterrados con él.

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