Estado de la pesca en el Mar Mediterráneo

Ecología. Ecosistema costero. Costas. Biología marina. Especies pesqueras. Agotamiento de recursos pesqueros. Conservación de especies marinas mediterráneas. Técnicas de pesca

  • Enviado por: Gerardo Sanchez Martinez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 19 páginas
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INTRODUCCIÓN: ESTADO DE LA PESCA.

El Mediterráneo ha sido considerado históricamente un mar oligotrófico con una afluencia limitada de aguas superficiales del Atlántico, pobres en nutrientes, y de renovación escasa, cuyo movimiento dentro del sistema se ve impedido por varios umbrales. Esta configuración tan peculiar ha contribuido a conformar las cualidades biológicas y pesqueras del mismo. Sus características, debidas a su diseño cuasicerrado, hacen que la actividad humana sea particularmente intensa en su entorno.

Actualmente el estado de este mar no depende sólo de su situación y características geográficas. En las aguas del Mediterráneo concurren numerosos problemas, desde los ambientales (contaminación, eutrofización, degradación de los hábitats costeros) hasta la problemática de la sobreexplotación pesquera. Para preservar su futuro y evitar que las actividades humanas produzcan un daño irreversible, es preciso frenar el actual proceso de degradación .

Un aspecto imprescindible para este fin es el de la conservación de las especies marinas mediterráneas; y en este sentido, el impacto de las actividades pesqueras no sostenibles se ha convertido en serio motivo de preocupación. Los daños producidos por la pesca irresponsable en zonas costeras (pesca de arrastre, palangre) son ya patentes en muchos lugares; además, las operaciones de pesca en alta mar (redes de deriva, barcos industriales) se están convirtiendo también en una amenaza para muchas especies.

Los delfines atrapados entre las redes de deriva, las tortugas bobas, el rorcual o el resto de cetáceos mediterráneos, se ven seriamente amenazados por las artes modernas de pesca;aunque no conviene sobreestimar la importancia de estas especies sólo porque sean estandarte de los conservacionistas. De las quinientas especies de peces mediterráneos, alrededor de cien se explotan comercialmente; las reservas de salmonete, lenguado y pescadilla de las costas están seriamente menguadas. Más preocupante aún es la situación del atún azul, que en su viaje del Atlántico al Mediterráneo occidental, es atrapado masivamente (se ha calculado su desaparición en una tasa del 90% desde 1975).

Las aguas internacionales ocupan la mayor parte del mar Mediterráneo. En ellas operan un creciente número de flotas sin control ni vigilancia que ignoran o desconocen las medidas de conservación y gestión en vigor. Aunque por lo general las aguas jurisdiccionales de los países ribereños se limitan a tan solo doce millas, la falta de control y medidas de gestión eficaces en estas franjas son también patentes en muchos casos.

Los organismos internacionales de investigación con competencias pesqueras, como el Consejo General de Pesca del Mediterráneo (CGPM), han reconocido la carencia o falta de fiabilidad de los datos sobre capturas. Estos organismos tienen grandes dificultades tanto para evaluar las especies comerciales sobre los que se ejerce mayor presión pesquera, como para determinar cuáles serían los niveles adecuados de explotación. Por otra parte, se suelen ver soslayados los efectos de la pesca sobre las especies no objetivo y se desconoce el estado de la mayoría de las poblaciones marinas no comerciales. Todo esto hace más difícil el análisis del problema, tanto desde el punto de vista biológico y económico.

AUMENTO DE LA INTENSIDAD DE LA ACTIVIDAD PESQUERA

El aprovechamiento de los recursos marinos se ha intensificado en estos últimos 30 años, ocasionando conflictos por el acceso a los mismos. A pesar de una mejora en la regulación y definición de los derechos de pesca, la tendencia al crecimiento desmesurado de las flotas y la creación de nuevas técnicas de pesca han concluido en una tremenda sobreexplotación,cuyos efectos son patentes en nuestros días.

Esta tendencia a explotar el máximo posible produce un desequilibrio natural de toda una cadena trófica de la cual, seamos posiblemente el mayor depredador,con lo que de ello se deriva. Por lo tanto, para determinar las posibilidades de la continuidad de la pesca en el mediterráneo a lo largo del tiempo, es importante conocer las características naturales de los recursos pesqueros y la cantidad que puede ser objeto de explotación humana, sin que ello ocasione un desequilibrio natural. Biológicamente, los factores más relevantes a considerar son el reclutamiento, el crecimiento de los individuos y la mortalidad. Combinando esta información,se obtienen modelos que explican la dinámica de una población de peces explotada comercialmente, posibilitando la posterior realización de estimaciones sobre el potencial de pesca y sobre el estado de los recursos en cada momento y lugar. La información relativa al ciclo vital de una especie y al de la vida marina en general, es fundamental para establecer los límites de explotación del recurso pesca.

2.1 - EL CICLO DE VIDA MARINA

En los sistemas acuáticos en general, y en el marino en particular,el fitoplancton representa una buena parte la producción primaria en la cadena trófica, el cual constituye la base alimentaria del zooplancton, que a su vez supone el principal nutriente de los animales comedores de plancton, los planctófagos; éstos nutren a los ictiófagos, con lo que culmina la pirámide trófica. Los restos orgánicos de todos ellos son aprovechados por las bacterias y otros microorganismos para convertirlos nuevamente en productos inorgánicos (sales minerales), comenzando nuevamente el proceso.

Conviene pues, distinguir los organismos fotosintéticos (productores primarios) de los productores secundarios, entre los que se encuentran los peces y otros organismos aptos para el consumo.

Podemos distinguir, a efectos del interés pesquero, cinco especies diferentes de peces (encuadrados en el segundo nivel de producción secundaria): litorales, pelágicas, neríticas, bentónicas y migratorias:

- Litorales son aquellas especies que habitan sobre la plataforma continental, zona que recibe luz solar en la franja paralela a la costa. Aquí habitan especies intermareales de crustáceos y moluscos, siendo de especial interés comercial el mejillón.

- Pelágicas son aquellas que pueden vivir tanto cerca de la costa como en aguas libres, aunque no suelen bajar más de los doscientos metros de profundidad; suelen vivir en grandes agrupaciones. En el Mediterráneo estas especies se encuentran muy explotadas; jureles, caballas, anchoas, sardinas (pequeños pelágicos) y emperador (gran pelágico) son las especies más extraídas. Todos ellos, excepto el atún (de ahí los problemas con el mismo), tienen en común una alta productividad (crecen mucho en poco tiempo) y una alta natalidad, a parte de una alta tasa de renovación (nacen y mueren muy rápido).Son en general, los denominados r-estrategas. Se capturan mucho con el fin de confeccionar harina de pescado, usada generalmente en acuicultura.

- Neríticas son las que guardan alguna relación con la costa, pero no dependen de ella para sobrevivir, y suelen vivir en mar abierto; suelen ser de crecimiento más lento que las pelágicas, de las cuales se suelen alimentar. No son especialmente explotadas en aguas mediterráneas, en relación con otras especies pelágicas o bentónicas.

-Bentónicas son aquellas que viven en el fondo o dependen de él para su supervivencia. Dentro de éstas, las más importantes comercialmente en los países mediterráneos son las demersales, en las que destacan la merluza, el salmonete, la bacaladilla, el calamar, el rodaballo, el rape y la gamba roja entre otras.Aunque no se puede generalizar, muchas de estas especies, por sus condiciones de entorno y su tipo de alimentación son llamados k-estrategas, de crecimiento lento y tasa reproductiva baja, cuya estrategia adaptativa se apoya en la longevidad de los individuos; así pues, una extracción de individuos en estas poblaciones es difícilmente recuperada.

2.2 - EXTRACCIÓN DE ESPECIES Y FLOTA

Aunque la plataforma del Mediterráneo es relativamente estrecha, aproximadamente el 24% de la superficie de este mar se encuentra sobre la plataforma continental (0-200 m). Estas aguas costeras y de la plataforma son las más productivas. Los estudios realizados en el pasado mostraban que la producción primaria sobre la plataforma superaba en unas cuatro veces en términos de superficie, y en más de 40 veces, en cuanto a volumen, a la de las aguas más profundas. Las primeras estimaciones de la producción pesquera comercial de todo el mundo fueron muy bajas; expresando las cifras en términos de superficie de plataforma continental, se obtiene en 1972 un rendimiento de 0'96 t/km2 en el Mediterráneo, frente a 3´44 t/km2 en los océanos; sin embargo, para 1986, aumentando estas cifras proporcionalmente al incremento de las capturas registradas, se obtienen respectivamente, 3'2 t/km2 y 5'24 t/km2 de producción en las zonas de las plataformas. En la década de los 90 las capturas siguen aumentando desmesuradamente. Se puede apreciar una subida tanto en la pesca mundial como de los estados ribereños del Mediterráneo, siendo en estos últimos el aumento proporcionalmente mayor.

La ubicación de los puertos de base obedece tanto a la localización de las pesquerías como a su proximidad a los mercados. Por regla general las unidades salen y retornan a los puertos en el mismo día . Esta circunstancia, unida al tipo de mar y a la gran demanda de pescado fresco en la zona, hace que las embarcaciones traten de obtener del modo más rápido posible la mayor cantidad. Esta tendencia conlleva la creación de nuevas tecnologías y métodos de pesca altamente perjudiciales a largo plazo.

Las especies objetivo que constituyen la base de la producción pesquera en biomasa y en valor económico son dos tipos que hemos mencionado anteriormente: las pelágicas, también conocidas como pescado azul y las bentónicas o demersales (pescado blanco). Especies éstas que suponen aproximadamente el 80% de los desembarcos totales. Las especies demersales de las zonas generalmente estrechas de las plataformas están intensa o excesivamente explotadas (debido a sus altos precios); hay pruebas de que las tasas de extracción superan el 50%. Sin embargo, los peces pelágicos pequeños, a excepción de la anchoa, están sometidos generalmente a tasas más bajas (debido a los menores precios percibidos por estas especies y valor comercial menor en relación con demersales e invertebrados).

TENDENCIAS EN LAS PESQUERÍAS

TENDENCIAS EN LAS PESQUERÍAS DEMERSALES

En la actualidad parece haber pocas excepciones a la tesis de que las poblaciones demersales están intensamente explotadas. Los niveles más altos se registran en las estrechas plataformas insulares (Chipre, Malta y Las Baleares) y también en zonas con elevada densidad de flotas, como ocurre muy especialmente en el Mediterráneo Español.

Aunque las estadísticas actuales sobre las flotas no son equitativas en algunos casos, hay muestras suficientes para afirmar un aumento progresivo de la potencia de pesca de las embarcaciones y un mayor uso de equipo mejorado, ayudas electrónicas... con lo que se ha elevado la eficacia de pesca de las flotas. Las pruebas biológicas apoyen la tesis de que la sobreexplotación es mucho más acusada en la parte Occidental del Mediterráneo.

Pese a la enorme diversidad de fauna de peces e invertebrados, parece poco probable que en este mar queden recursos demersales sin explotar. Los incrementos de pesca se pueden deber a una intensificación del esfuerzo (lo más probable) o a un aumento general de la productividad del sistema, lo que es altamente improbable.

TENDENCIAS EN LAS PESQUERÍAS DE PELÁGICOS PEQUEÑOS

Los pequeños pelágicos suelen presentar generalmente pronunciadas fluctuaciones en el tamaño de sus poblaciones. La mayoría de los recursos importantes están asociados con características hidrográficas tales como afloramientos, frentes y corrientes giratorias. La tecnología de teledetección, totalmente asentada en la actualidad, permite detectar estos fenómenos, así como los incrementos de fitoplancton que se consideran parcialmente responsables de los aumentos de biomasa de pelágicos pequeños.

Mediante estas modernas tecnologías se ha podido examinar el estado de estas poblaciones, en diferentes puntos en los que se extraen estas especies: en el Golfo de León se ha podido apreciar una fuerte disminución de la anchoa; a su vez, en Marruecos la población de sardinas se encuentra plenamente explotada; en Argelia, con la introducción del arrastre pelágico la anchoa también ha sufrido una sobreexplotación; ello también es patente en los alrededores de las Baleares.

El conocimiento del estado de explotación de los recursos pelágicos es aún menor que en el caso de las especies demersales. Sin embargo, las pocas estimaciones disponibles reafirman la idea de que las tasas de explotación de pelágicos son, en general un poco inferiores al 50%, si bien, fluctúan mucho según las regiones, debido a las variaciones considerables de la biomasa pelágica.

Así pues, no hay fuentes totalmente fiables sobre el estado de los recursos pesqueros en el Mediterráneo, ni bases de datos normalizadas al respecto; de las informaciones parciales de diversas instituciones, los datos facilitada por instituciones de la marina en sus distintas formas e indicativos relativos al tonelaje y potencia de las flotas, se puede inferir que la situación, aunque crítica en todo el mediterráneo, lo es mucho más en su zona septentrional y occidental que en lo que concierne al litoral español.Aún así, la situación de los recursos pesqueros y litorales del mediterráneo español es también muy grave.

TÉCNICAS DE PESCA Y MEJORAS TECNOLÓGICAS

El inminente agotamiento de los recursos pesqueros en el Mediterráneo se debe (obviando la falta de gestión) a la sobreexplotación de los recursos pesqueros, propiciada por el aumento de capacidad extractiva de las flotas pesqueras, siendo éste aumento debido a las mejoras tecnológicas y nuevas artes de pesca, principalmente.Otras artes de pesca destructivas no inducen una especial sobrepesca, sino daños ecológicos irrecuperables.

La pesca afecta al medio marino de diversas formas, siendo la principal el declive de las poblaciones de especies objetivo (las que se pretenden pescar) y el efecto colateral de esquilmación de las no objetivo. Normalmente las especies no objetivo (aquellas que no se quieren pescar, pero son atrapadas por las artes de pesca) acaban siendo arrojadas por la borda, casi siempre muertas o inviables (esto lo he podido comprobar en persona multitud de veces). La reducción de algunas poblaciones puede distorsionar la cadena trófica marina, privando a su vez a otras especies del alimento.

MEJORA TECNOLÓGICA

En la pesca a gran escala los barcos tienen un papel muy importante, pues de ellos depende en gran parte la efectividad de los artes, y en algunos casos, estas embarcaciones deben adaptarse a las necesidades del procedimiento de pesca (mejoras en la capacidad, material del casco y propulsión). Otros cambios importantes se refieren a las mejoras técnicas incorporadas en las embarcaciones para facilitar la pesca y en los materiales utilizados en los artes de pesca. Entre el instrumental incorporado a los barcos, destacan las referentes a las técnicas de detección del recurso (ecosondas, sonares, radares de superficie y sistemas de detección vía satélite). También adquiere gran importancia las técnicas que han incrementado la eficacia y seguridad en la pesca (grúas hidráulicas de izado, sistemas automáticos de cebado, rodillos transportadores, radio boyas ...). Un avance importante en la efectividad se produjo con la llegada de nuevos materiales para la fabricación de los paños de las redes y los cables o cabos.

Otra innovación importante en la pesca han sido las técnicas de conservación y procesado. En la actualidad se utilizan diversos sistemas industriales para la congelación del pescado, como son los túneles de congelación, los congeladores de placas, los congeladores por rociado con gas licuado... Estas técnicas introducidas en los barcos pesqueros ha permitido incrementar notablemente su radio de acción y realizar a bordo tareas de procesamiento industrial (congelación, troceado, fileteado y empaquetado).

TECNICAS DE PESCA

En la pesca comercial se pueden distinguir artes pasivas y activas ;entendemos por artes pasivas aquellas que se basan en esperar a que la presa se enrede en el aparejo o pique el anzuelo por si misma. Por el contrario, las artes de pesca activas tratan de capturar las presas yendo al lugar en el que se encuentran. Los artes de pesca activos, sobre todo el de arrastre, han ido incorporando a lo largo del tiempo avances tecnológicos, incrementando así su rendimiento y capacidad pesquera. Esto no es tan notorio en los artes pasivos, salvo lo que concierne a las dimensiones de redes y aparejos.

La diversidad de ecosistemas que coexisten en el Mediterráneo genera la existencia de decenas de artes de pesca artesanal. Sin embargo, desde el punto de vista económico y del impacto sobre los recursos pesqueros, hay artes que predominan :El arrastre, el más significativo, el cerco(con su aplicación en la pesca oceánica), palangre y las redes de deriva.Otros tipos de pesca están en franca decadencia y practicamente abocadas a la desaparición, como es el caso de la pesca artesanal.

ARRASTRE

El arrastre en el Mediterráneo es, por regla general, de fondo (demersal). Las embarcaciones trabajan en las zonas arenosas de la plataforma continental en busca de peces blancos o en el talud a la búsqueda de crustáceos (gamba). Las principales especies desembarcadas son: entre los peces, la bacaladilla, el salmonete, la merluza, el besugo, el rape y el lenguado; entre los crustáceos y moluscos, la gamba, el pulpo y la cigala.

La pesca de arrastre de fondo consiste en remolcar un gran saco de red, con dos puertas metálicas para mantenerlo abierto, por el lecho marino, para la captura de estas especies . La red de arrastre captura todo lo que se encuentra a su paso, ya sean peces, invertebrados o cualquier otro organismo;las puertas y cadenas metálicas, que se fijan a la parte inferior de la red para evitar que ésta flote, provocan la destrucción del sustrato y las comunidades vegetales del fondo marino, con efectos que pueden llegar a ser irreversibles.

El típico arrastrero mediterráneo utiliza una red de unos 2 metros de alto y 20 metros de ancho como mínimo, que suelen barrer, en tan solo 3 horas, más de 100.000 metros cuadrados de fondo marino.

Una parte importante de la flota arrastrera realiza sus operaciones sobre la plataforma continental (hasta los 150 metros de profundidad aproximadamente).. En un solo arrastre pueden capturarse más de 50 especies diferentes, muchas de las cuales carecen de interés comercial y son descartadas.

Por otra parte, se capturan grandes cantidades de juveniles y se destruyen las comunidades de Posidonia oceanica, la cual forma extensas praderas conocidas como “algueros” que ofrecen cobijo y alimento a más de 400 especies vegetales y a varios miles de especies animales;

CERCO

El cerco trabaja en la superficie y concentra por medio de luces los cardúmenes de pescado azul. Va estableciendo un cerco sobre el banco de peces con barcos y redes, hasta conseguir atraparlo en un espacio reducido. Al tratarse de peces migratorios, las capturas son más irregulares. Se trata de una pesquería más inestable y menos rentable que la del arrastre, pero sus consecuencias no son tan graves; sin embargo, el estado actual de escasez en el que se encuentran los recursos pesqueros, hace de este tipo de pesca un factor más de abuso en el Mediterráneo. Las principales capturas son jurel, anchoa y caballa. Su variante, la pesca oceánica, está dirigida principalmente a la pesca de túnidos, aunque captura también numerosas especies asociadas, principalmente tiburones y algunas especies de mamíferos y reptiles marinos.

La pesca de túnidos tiene gran tradición en el Mediterráneo, capturándose el atún rojo (Thunnus thynnus) desde épocas muy antiguas con el arte de almadraba. En la actualidad esta especie es capturada con grandes cerqueros que faenan en todas las aguas del Mediterráneo y con palangres de superficie, arte este utilizado principalmente por flotas del lejano oriente. La segunda especie en importancia es el pez espada (Xiphias gladius), capturado principalmente con palangre de superficie, pero habiéndose generalizado la pesca con redes de enmalle a la deriva, aunque estas están prohibidas o reguladas en algunos países.

Las embarcaciones que faenan al cerco para atún rojo y atún blanco (Thunnus alalunga), lo hacen en caladeros alejados de la costa, en mar abierto y siguiendo las migraciones de esas especies, así como aprovechando la entrada de las mismas en el Mediterráneo para la puesta.

PALANGRE INDUSTRIAL

La pesca con palangre consiste en la utilización de largas hileras de gruesas cuerdas, que componen la línea madre y pueden tener longitudes de decenas de kilómetros. A su vez, éstas van cargadas de miles de sedales colgantes, con sus respectivos anzuelos para capturar la especie objetivo. Lo que en un principio parece ser un método selectivo, acaba siendo una pérdida de especies no objetivo que caen en los anzuelos (ej: tortugas marinas). Además, esta técnica utilizada en buques industriales y combinada con redes de cerco, produce descomunal aumento en las capturas.

Éste es el caso del pez espada y el atún rojo. El Mediterráneo es el único lugar de puesta del atún rojo en el Atlántico oriental. Una flota de palangreros de gran tamaño sigue a los atunes en su migración, y los captura masivamente durante la época de puesta (de junio a agosto). Estos pesqueros incumplen las recomendaciones internacionales para la pesca del atún, siendo casi todas sus capturas exportadas a Japón. Además se pescan enormes cantidades de juveniles, afectando a toda la cadena de crecimiento del atún.

El interés por el atún atrae tanto a pesqueros mediterráneos como a otras flotas (Taiwan, Panamá, Honduras, Sierra Leona). Se estima que en el Mediterráneo se capturan cada año más de 18000 toneladas de atún rojo. Sin embargo, esta cifra no es fiable, ya que aparte de las operaciones “piratas”, muchos países tampoco controlan sus flotas ni informan sobre sus capturas.

DERIVA

Las redes de deriva se calan en alta mar “a modo de cortina”. Están suspendidas por una cuerda con flotadores y caen verticalmente en el agua como una muralla. Su longitud supera en ocasiones los 20 kilómetros y su caída (anchura vertical) es de unos 16 - 20 metros. La ONU ha condenado este tipo de pesca por su peligroso impacto ambiental.

Este arte es responsable de la desaparición de especies emblemáticas para los conservacionistas, como delfines , cachalotes, tortugas marinas... Se estima que el total de mamíferos marinos atrapados cada año en las redes de deriva del Mediterráneo es de unos 5000 ejemplares.

La red de deriva sustituye a la palangre debido a su mayor eficiencia, en el Mediterráneo su uso es especialmente acusado en España, y sobre todo Italia. Las especies objetivo son dos: el atún blanco, y sobre todo el pez espada.

En España se prohibió su uso en 1990, pero muchos aún siguen utilizando las redes de deriva. Y por si fuera poco, algunos de los barcos subvencionados para cambiar sus aparejos vendieron sus redes a pescadores marroquíes, con lo que introdujeron este método de pesca en el país africano, generando su rápida expansión.

PESCA ARTESANAL

También se denomina pesca de artes menores. Es importante por ser de tipo familiar; representa un porcentaje de unidades que puede ser el 90 % de la flota nacional; realiza una pesca multiespecífica y con rotación en el tipo de artes a lo largo del año; es muy importante en la economía pesquera nacional y surte al mercado nacional de pescado fresco, de alta calidad y valor comercial.

Agrupa mas de 50 artes y aparejos de pesca en el Mediterráneo español, con características regionales y locales diferenciadas, principalmente basadas en las especies objetivo, el tipo de embarcación utilizada, el área de pesca y la época del año en que se practica.

Se agrupa también dentro de esta denominación la pesca lagunar, que en ciertos países mediterráneos tiene gran tradición e importancia, aunque no es así en el caso andaluz mediterráneo.

Ya hemos mencionado el tipo de flota que se utiliza por cada tipo de pesquería. Insistiremos en el carácter artesanal de las mismas en los países del Mediterráneo occidental. Según datos recientes, la flota pesquera española que faena en el Mediterráneo estaría formada por 4.916 embarcaciones distribuidas por pesquerías de la forma siguiente:

 

<div align="center">

PESQUERÍA

Nº DE BARCOS

Arrastreros

1114

Cerqueros

458

Palangre de fondo

228

Palangre de superficie

139

Artes menores

2977

TOTAL

4916

</div>

 

Los desembarcos de esta flota son de gran importancia a juzgar por los datos correspondientes a los diez primeros meses de 1997 incluidos en el Informe presentado por la delegación española en el IV Encuentro Interregional celebrado en Italia en Noviembre de 1997:

 

<div align="center">

COMUNIDAD AUTÓNOMA

DEMBARCOS (Tm.)

VALOR (MPts.)

Cataluña

53.000

49.934

Andalucía

42.536

10.425

Murcia

6.800

2.000

Baleares

3.645

2.380

Valencia

57.000

17.000

TOTAL

162.981

49.934

</div>

 

Con respecto al resto de los países de la cuenca occidental que faenan por tanto sobre los mismos recursos en ocasiones, la composición en número de unidades, TRB, Potencia y número de pescadores en los cuatro países considerados se detalla a título indicativo, en la Tabla siguiente (Datos IEO, 1989):

 

<div align="center">

PAÍS

Nº UNIDADES

TONELAJE

POTENCIA

Nº HOMBRES

ARGELIA

1481

 

 

 

ESPAÑA

6819

66.754

522.399

27.000

FRANCIA

3574

22.007

193.193

3.000

MARRUECOS

2325

??

??

??

</div>

 

Se comprueba que los datos de la flota española oficial no son coincidentes con la establecida en 1989 a partir de los datos científicos, por diversas causas: bajas incentivadas, desguaces, cambios de puerto base y principalmente por la gran cantidad de embarcaciones artesanales que son oficialmente inexistentes.

 

EL FUTURO DE LA PESCA EN EL MEDITERRÁNEO

Gran parte de las capturas en el Mediterráneo proceden de las flotas comunitarias y muchos caladeros están sometidos a una pesca abusiva. La presión pesquera sobre algunas poblaciones es tan alta que los rendimientos decrecen y muchas pesquerías no serían viables de no estar subvencionadas. A veces los propios pescadores exigen el cierre de sus caladeros, ya que ni con subvenciones les resulta rentable pescar.

Además de la sobrecapitalización, una tendencia que domina muchas pesquerías es la industrialización. El mar se puebla de pesqueros cada vez más grandes y equipados de altas tecnologías. Se crean compañías mixtas y asociaciones temporales que dan acceso a pesqueros industriales, enormes para la escala del Mediterráneo. Además, redunda en una clara pérdida de puestos de trabajo por lo que el futuro de miles de pescadores artesanales es incierto. Muchas flotas locales serían viables si no se vieran obligadas a competir con sistemas de pesca tan agresivos.

El medio marino sufre también las consecuencias de esta presión pesquera excesiva. La desaparición de praderas de Posidonia oceanica, a causa de los destructivos métodos de pesca (arrastre), puede llegar a ser irreversible, afectando a todo el ecosistema, y sobre todo a las comunidades de peces juveniles ; la Comisión Ballenera Internacional ha alertado sobre la posible extinción de algunas poblaciones de cetáceos, como el delfín listado, debido a la pesca con redes pelágicas de deriva.

Los conflictos pesqueros entre países se ven agravados, debido a los cada vez menos existentes caladeros ( como es el caso de Marruecos con muchos países europeos) y los inestables precios tienden al alza.

Objetivamente, lo recomendable sería preservar la diversidad y la riqueza del mar y asegurar el futuro de las comunidades locales que dependen de él. Se debería elaborar un sistema de reparto equitativo de los recursos, establecer mecanismos multilaterales para la vigilancia y desarrollar métodos de pesca selectivos. Todo esto es lo que se conoce como el enfoque precautorio.

Pero hacer todo esto compatible con las peculiaridades de la ordenación del territorio en el espacio litoral y con las demandas económicas de la población del Mediterráneo hace estas posibilidades irreales.

ORDENACIÓN DEL TERRITORIO EN EL ESPACIO LITORAL

Las actividades relacionadas con la pesca suelen estar restringidas a la franja territorial genéricamente denominada “litoral”; esta zona puede definirse, según el ITUR, como “la franja de interacción física, biológica, social y económica de la tierra y el mar”.Obviando el poco rigor de la definición, ésta nos da una idea de la compleja red de interacciones que , de una forma u otra, influyen colateralmente sobre los ecosistemas marinos costeros, y por tanto, sobre la pesca.Podemos diferenciar una parte del litoral, que denominaremos “costa”, restringiéndola por el mar hasta la isobata aproximada de los 200 metros, y por la tierra a unas pocas decenas de metros; y por otra parte, una zona de influencia litoral, mucho más amplia.

La zona de influencia litoral acoge, además de la actividad pesquera, otras muchas actividades que de forma creciente, ganan importancia con respecto a la primera; entre ellas podemos destacar:

1.- Urbanización litoral: la concentración de la población en zonas cercanas a la costa y que genera un importante volumen de actividades relacionadas con la construcción.

2.- Turismo: usualmente es turismo masivo, conllevando una importante oferta hostelera, recreativa, construcción de segundas residencias y un efecto notable degradante del medio natural.

3.-Industria: generalmente relacionada con el transporte portuario de una u otra forma, no son infrecuentes los puertos privados para una determinada multinacional(Ej: el puerto de carga de Acerinox en Algeciras o los muelles de Solvay en la bahía de Santander).

4.-Transporte no marítimo: basado en infraestructuras viarias terrestres y en instalaciones aeroportuarias.

Todas estas , y otras actividades, suponen una importante influencia en el medio litoral, especialmente en zonas muy humanizadas, como el caso de la cuenca mediterránea en Europa, y en concreto en España.En la tabla siguiente se recogen algunos de los efectos derivados de estas.

La gran diversidad de usos actuales del espacio litoral (en otro tiempo restringidos a los portuarios de transporte y comercio y a la actividad pesquera) ha tenido una innegable influencia en los recursos humanos, técnicos y financieros dedicados a la pesca.Por otra parte, también han supuesto un incremento en la presión antrópica sobre los ecosistemas marinos.

Una parte considerable del potencial humano tradicionalmente empleado en el sector pesquero se reconvirtió al sector servicios, dada la creciente demanda de éste, y se redistribuyó en actividades constructivas, hosteleras, recreativas,...ello supuso una cierta disminución del número de pequeñas embarcaciones dedicadas a la pesca de bajura, y un pequeño decremento en las grandes embarcaciones de pesca de altura.

Paralelamente, la potencia y grado de tecnificación de las embarcaciones(sobre todo las grandes) aumentó exponencialmente, de modo que una pequeña parte de la población anteriormente dedicada a la pesca efectuaba mayores capturas que toda la pequeña flota tradicional.

Las capturas incrementaron su tendencia a la baja(que aún continúa) y la recuperación de las poblaciones se tornó cada vez más difícil. Con ello se cierra un circulo vicioso, rebajando la rentabilidad de la actividad pesquera para las empresas, para los empleados y para los autónomos de la pesca.

En el caso de los pescadores, la rebaja de su poder adquisitivo ha dado lugar ,en el caso del litoral español, a la aparición de una considerable picaresca y a un aumento del volumen de movimiento de dinero negro.

Un ejemplo es el de las pensiones por invalidez. En muchos pequeños pueblos pesqueros, la sanidad no es competencia del INSALUD, sino que está transferida a un organismo llamado Fundación General de la Marina ; este organismo posee su propio personal contratado y una gestión autónoma, no demasiado accesible a inspecciones o controles. Es una práctica general pedir la baja permanente por invalidez, debida a artrosis incapacitante, antiguas lesiones,etc, y que esta sea concedida. Así, se cobra una pensión de invalidez (a costa de los fondos de la UE para medidas sociales en el sector pesquero) y , por supuesto, la actividad pesquera continúa.

ASPECTOS PAISAJISTICOS DE LOS ECOSISTEMAS MARÍTIMOS

Los aspectos paisajísticos asociados a ecosistemas marítimos y costeros han sido, sin duda, los factores clave determinantes de una cierta conservación de estos, a pesar de las agresiones en el espacio litoral. Sin ser estrictos en su significado, los aspectos estéticos del paisaje marítimo se pueden calificar con algunas de las cualidades citadas por González Bernáldez en su libro Invitación a la Ecología Humana ; así, un ecosistema marino tendría componentes derivados de su estructura(fundamentalmente una superficie de masa de agua), con una perspectiva casi ilimitada, o muy amplia, carente de refugios, con una coherencia alta y baja complejidad en su interpretación, elevada legibilidad y congruencia y con una gama fría de colores(Azul y verde, fundamentalmente), que no inducen a la alerta, sino a la relajación. En relación con las escenas acuáticas, cabe también destacar las investigaciones de Ullrich, según las cuales éstas inducirían una cierta cuota de bienestar psicológico por sí mismas. Por otra parte, se podría aceptar la reflexión de que ancestralmente fuera adaptativamente valioso encontrar satisfacción en la comprensión de una escena tan legible como una “marina” y la estimulación por parte de ésta para la búsqueda de propiedades ocultas o no patentes.

La conservación de estas cualidades estéticas supone un atractivo innegable para un turismo del tipo no masivo, de mayor nivel económico y muy rentable para las poblaciones que sepan exponer una oferta turística suficiente para estos requerimientos. Las escenas asociadas con la pesca tradicional y el folclore que las rodea constituyen otro complemento de atractivo turístico que ha contribuido a su perpetuación en el tiempo, haciéndolas posibles incluso cuando la rentabilidad no sea demasiado alta.