Escultura románica en Zamora

Historia del Arte. Románico. Catedral. Iconografía. Bestiario

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ESCULTURA ROMÁNICA EN ZAMORA

I.-Introducción

Este trabajo se plantea estudiar la escultura románica en la provincia de Zamora, una ciudad que cuenta entre su patrimonio con alguna de las obras más emblemáticas del románico hispano, razón por la cual cuenta con una amplia y abundante bibliografía, ya que ha sido estudiada por historiadores de probado prestigio .

Entre ellos, destaca el trabajo realizado en 1977 por Guadalupe Ramos de Castro sobre el arte románico en la provincia de Zamora, que realiza un estudio muy amplio de todas las manifestaciones románicas, desde la arquitectura hasta las artes industriales, completando la catalogación de los monumentos . Posteriormente, Álvaro Ávila de la Torre, centrándose en la escultura de la ciudad de Zamora, realiza un estudio exhaustivo, analizando detalladamente todas y cada una de las representaciones, llevando a cabo un estudio iconográfico de las mismas .

De modo similar, nosotros, en este trabajo, intentaremos hacer un análisis de las imágenes más frecuentes en los repertorios iconográficos; sin embargo, para tratar de incorporar un elemento novedoso a un tema tan exhaustivamente estudiado, intentaremos agrupar las distintas imágenes por temas, con la finalidad de sacar a la luz las diferentes posibilidades a que puede dar lugar un determinado esquema. Por tanto, no se pretende hacer un estudio exhaustivo de la escultura de cada edificio, sino más bien hacer un análisis iconográfico y estilístico de las diferentes representaciones que cada imagen plástica ha dedicado a un tema.

Para ello, tras abordar brevemente las características del románico en Zamora, aludiendo de modo conciso a la arquitectura y a la propia escultura, pasaremos a analizar los temas iconográficos más frecuentes, limitándonos a hacer una breve descripción de la escena del tema, para, a continuación, describir alguna de las versiones que encontramos sobre el mismo en los distintos templos zamoranos.

II.-La escultura románica en Zamora

II. 1.-El románico en Zamora.

El románico, estilo predominante en Europa en la Baja Edad Media, se desarrolla en Zamora desde finales del siglo XI y mediados del XII hasta finales del siglo XIII.

Dentro de este periodo que estudiamos, destaca la ciudad de Zamora. Más tarde lo harán en importancia también Toro y Benavente, Puebla de Sanabria y Fermoselle; después, una serie de villas, como Alba o Villalpando. Por tanto, es en Zamora ciudad donde encontramos artísticamente el grueso de nuestro trabajo.

El periodo románico en la ciudad de Zamora podemos dividirlo en dos épocas: la primera, desde sus inicios hasta el año en que comienzan las obras de la actual Catedral; la segunda, que se inicia con la construcción del Templo Mayor, fábrica que influirá directamente en esta segunda etapa, que finaliza ya en el siglo XIII.

Esta clasificación en dos etapas está motivada no sólo por una diferenciación cronológica entre ellas, sino también de carácter estilístico, puesto que mientras que en la primera fase vemos ciertas características que acercan las obras zamoranas a otras del románico pleno, en la segunda se ve una cierta originalidad y una mayor relación entre los templos de la ciudad, llegando casi a crear una variante local. Respecto a la escultura, la diferencia entre ambas etapas queda claramente manifestada por la riqueza de temas figurativos en la primera y la tendencia a la decoración vegetal de la segunda .

II.2.-Características de la arquitectura románica en Zamora

Aunque el objeto de este trabajo es la escultura románica, resulta interesante hacer una somera referencia a las características de la arquitectura románica en Zamora.

Nos vamos a encontrar ejemplos de nave única en las iglesias que se desarrollan entre finales del siglo XI y mediados del XII; es el caso de San Claudio de Olivares, el Santo Sepulcro y Espíritu Santo.

Los ejemplos de templos con dos naves son rarísimos, con las excepciones de Santa María de la Horta y San Leonardo, aunque este último fue muy modificado en el siglo XVI; sin embargo esta forma de construcción de dos naves es muy típica en Sanabria en los siglos XV y XVI.

Los edificios de tres naves van a ser normales y se darán en construcciones de cierta categoría; pueden ser de dos tipos: con crucero, como la Catedral o Santa Maria de Azogue de Benavente, o con crucero sin acuse al exterior; a esta tipología pertenecen todas las iglesias de la ciudad de Zamora a excepción de la Catedral.

En cuanto a las cabeceras, si bien la forma más generalizada dentro del románico sea la cabecera semicircular, no lo es en Zamora, donde se da al mismo tiempo que la cabecera plana: Santa María Magdalena, Santa María de la Horta, San Pedro y San Ildefonso y la Catedral son ejemplos de ello.

Respecto a la organización del muro, señalar que es bastante simple; destaca la escasa altura de las edificaciones, y es rasgo típico de todo el románico zamorano la ausencia de tímpanos en las portadas, salvo dos iglesias de Benavente y el tímpano liso de la portada meridional del crucero del Monasterio de Moreruela.

Los apoyos más complejos los encontramos en la Catedral, consistentes en un pilar cuadrado con tres columnas en sus frentes. Un segundo modelo consiste en un pilar cuadrado al que se adosa una columna por lado; lo encontramos en Santiago del Burgo.

En cuanto a la cubierta, debido a que la mayoría de los templos han perdido su distribución interior, han tenido por ello que cambiar de cubierta, por lo que son pocos los edificios en los que se conserva la original.

Podemos suponer que las iglesias de tres naves, al ser templos de gran importancia, estaban abovedadas; en cuanto a las de nave única, la mayoría debieron poseer techumbre de madera, como se deduce por la ausencia de elementos sustentantes o por la simplicidad de los mismos.

Destaca la catedral que presenta bóveda de ojiva en la nave central, de arista en las laterales y de cañón apuntado en los brazos de crucero, sin olvidar el cimborrio, cuyas cubiertas pétreas están hechas con bloques de piedra que imitan las tejas planas romanas, y van superpuestas originando así un enlosado en escalera.

II. 3. Características de la escultura románica

Centrándonos ya en la escultura, trataremos de hacer una breve descripción de las principales características de la escultura románica.

Hemos de resaltar que el arte románico hace posible el renacimiento de la escultura en piedra, formando parte de los edificios y supeditada a ellos; esto va a ser posible gracias a la incorporación de escultores en las cuadrillas ambulantes de canteros, que irán incorporando la decoración esculpida a la propia arquitectura en los diferentes elementos: capiteles, cimacios, canecillos, arcos, tímpanos, etc.

En efecto, la escultura se subordina a la propia arquitectura, de modo que el artista va a disponer de un espacio definido al que debe de adecuar la escena, llegando incluso a colocar a los personajes en posiciones forzadas. Otra característica esencial, de alguna manera consecuencia de esta “ley de la subordinación al marco”, es la búsqueda de la simetría, de manera que pueden verse animales de dos cuerpos que comparten una sola cabeza en la arista del capitel.

Por tanto, la escultura forma parte física del edificio; en su mayor parte, se trata de relieves que se sitúan fundamentalmente en las portadas, capiteles, jambas y canecillos; en cambio, los tímpanos en la provincia de Zamora en general carecen de decoración.

Sin embargo, la escultura no sólo forma parte física del edificio, sino también parte simbólica del mismo. Así, la iconografía va a tener un fortísimo sentido simbólico, dogmático y místico, destacando su carácter pedagógico y moralizante. Se trata de un arte de ideas, que cumplirá un papel fundamental a la hora de transmitir enseñanzas a los fieles. La Biblia fue una gran fuente a la hora de organizar un universo simbólico; tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento ofrecerán al artista y a los fieles una verdad moral revelada que dejará entrever una serie de misterios sobre la vida futura. El Apocalipsis, que tuvo una gran influencia en la España mozárabe, va a ser uno de los textos más representados; pero también van a aparecer narraciones fantásticas de animales tomadas de los bestiarios, que servían como ejemplos para explicar comportamientos morales y para denunciar virtudes y vicios. En una fase más avanzada, se comienzan a esculpir actividades de la vida diaria: personas desempeñando sus oficios, músicos, bailarinas, animales. Finalmente, en una última etapa, como avanzamos más arriba, abundarán los motivos vegetales y geométricos (pirámides, bolas, rollos etc.); de hecho, se observa en la última fase un predominio absoluto de los capiteles vegetales, que representan tres cuartos del total, lo que viene a confirmar que el románico zamorano no es demasiado rico en iconografía historiada.

La supeditación y el carácter instructivo de la decoración hace que haya una despreocupación por la belleza formal, por la proporción, pues va a primar el principio de claridad para poder entender con un golpe de vista lo representado.

III Principales Temas Iconográficos

Tras hablar brevemente de las características de la escultura románica, pasamos a estudiar con detenimiento algunos de los temas iconográficos que aparecen; en primer lugar, haremos referencia a las representaciones bíblicas, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, seguidamente, trataremos el Apocalipsis, concluyendo con una breve referencia a las representaciones de infiernos y demonios y los bestiarios.

III.1.- Temas del Antiguo Testamento

En cuanto a los temas del Antiguo Testamento, hemos elegido aquellas escenas más representadas desde los primeros tiempos del Cristianismo: Adán y Eva, el sacrificio de Isaac, Sansón venciendo al león y Daniel en el foso de los leones.

III.1.1-Adán y Eva

Adán y Eva casi siempre se sitúan simétricamente de pie a derecha e izquierda del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal . Eva es quien entabla conversación con la serpiente; con frecuencia tiene en la mano el fruto ya mordido y le ofrece otro a su compañero; por su parte, Adán se lleva la mano a la garganta, como si el bocado se le hubiera atragantado. Este esquema permanece inmutable, aunque hay muchas variaciones.

En el interior de la iglesia de Santiago de los Caballeros o el Viejo , el arco triunfal tiene tratamiento de portada; consta de tres arcos abocinados, que descansan en columnas. El segundo capitel aparece decorado con un hombre y una mujer, atados por una gran serpiente, que han sido identificados como Adán y Eva; sin embargo, según señala Ávila de la Torre, hay dudas sobre esta representación, ya que las figuras aparecen calzadas y la mujer lleva una falda, por lo que podría tratarse de dos pecadores. El capitel de la arquivolta inferior está decorado con una pareja, el varón con los brazos cruzados, que aparece junto a dos animales cuadrúpedos, grotescos, con gran cabeza, patas altas y garras muy anchas; podrían ser Adán y Eva junto a animales, pero surgen las dudas, ya que la pareja aparece vestida con una túnica.

El artista o artistas que trabajaron en Santiago de los Caballeros demuestran un escaso conocimiento técnico, aunque no carente de originalidad. El autor de los capiteles se caracteriza por una gran rudeza; si bien las figuras tienden al bulto redondo, éstas se reducen a los rasgos fundamentales: cabeza redondeada y grande con orejas pequeñas circulares, cuerpos cilíndricos y grandes pies; los animales aparecen desproporcionados, ya que presentan pequeñas cabezas y patas largas terminadas en garras.

Por su rudeza de estilo, lo podemos poner en relación con algunos capiteles de la iglesia de San Cipriano en Ávila, guardan cierta semejanza algunos cuadrúpedos y las figuras humanas, sobre todo las femeninas, muy similares en el tocado y rostros. Iconográficamente la iglesia podría estar relaciona con San Isidoro de León, lo que explicaría también las semejanzas con otras iglesias de Ávila y Cantabria.

Por otra parte, en la Iglesia de San Cipriano , en la cara frontal del capitel derecho del arco de ingreso al ábside central, se representa a Adán y Eva con el Árbol del Bien y del Mal en uno de los laterales. En el cimacio de este lateral aparece la serpiente. Adán y Eva están representados de forma simultánea en el momento de cometer el pecado (la mano de Eva, que lleva una toca en la cabeza, coge el fruto del Árbol) y tras haber cometido el pecado. Conscientes de la falta cometida, se cubren el sexo con una hoja sostenida con una mano, mientras Adán se lleva una mano a la garganta en señal de arrepentimiento. En la otra cara lateral aparece el ángel con la espada en la mano derecha, con larga túnica y sin alas; asiendo a Adán por el brazo, procede a expulsarlos del Paraíso.

El autor de los relieves denota un cierto arcaísmo, se aprecia en los rostros redondeados en los que destacan los ojos, carentes de estudio anatómico, cabellos con forma de casquete, pero denota cierta pericia en las decoraciones abstractas, como el cimacio de entrelazo vegetal. Ávila de la Torre no encuentra ninguna filiación estilística en estas esculturas, si bien abundan características comunes con el arte altomedieval.

III.1.2.-Sacrificio de Isaac

Aunque son varias las escenas representadas de la vida de Isaac, en los ciclos narrativos la que más se repite es la del sacrificio. Isaac se representa con los ojos cerrados arrodillado frente al altar; Abrahán, tras un trágico debate interior, levanta el cuchillo para degollar a su hijo, siendo detenido por la Mano de Dios o más frecuentemente, por un ángel que le muestra un carnero, la víctima, que se encuentra prisionera en una zarza espinosa.

Así, en la Iglesia de San Cipriano, en el muro sur destacan las tres ventanas que se abren en los testeros de los ábsides. La más original se abre en el ábside septentrional; la forman un arco simple que descansa en columnas, en el que destaca el relieve que aparece en el tímpano.

La lectura de este relieve es complicada, ya que en él se mezclan varias escenas; para algunos autores se representarían respectivamente: San Miguel con el Dragón, la Anunciación y el Sacrificio de Isaac; para Ramos de Castro solo está claro el motivo de la derecha, en que se desarrolla el sacrificio de Isaac. En la escena se representa un hombre con un gran palo o espada, con un personaje más pequeño sobre el hombro derecho, a su lado, un altar, un pequeño ser humano con las manos juntas, otro busto humano con las manos sobre el pecho y una forma extraña en el ángulo inferior. Aunque ha habido autores que han querido interpretarlo como escenas de la vida de San Cipriano, para Ávila de la Torre se trata sin duda de un tema preanunciador de la Pasión de Cristo; Abrahán sería un reflejo de Dios Padre entregando a su hijo, Isaac, que ha llevado la madera, símbolo de Jesús; el carnero es Cristo sacrificado, símbolo de la Eucaristía. De modo que en el relieve nos encontramos iconográficamente un resumen de la historia bíblica que se refiere a la salvación del hombre: el Sacrificio de Isaac que representa al Antiguo Testamento, anticipando también al Nuevo; la Anunciación, que es el inicio de la Salvación, y la victoria de San Miguel sobre el demonio, que simboliza el fin de la Historia y la victoria de Cristo sobre el mal.

Estilísticamente su relieve es bastante plano, bajo lo que denota cierto arcaísmo, técnica que nos acerca al mundo visigodo, tanto en los temas como en la ejecución, aunque la obra se encuentre dentro del Románico Pleno.

En el interior de la Iglesia de Santa Marta de Tera , cuya planta de cruz latina de una sola nave, destacar los capiteles de la capilla mayor. En el capitel de la derecha de la ventana del fondo en el lado este, se representa posiblemente el sacrificio de Isaac: un hombre con túnica y manto, agachado en el momento de sacrificar un carnero, al que agarra por uno de los cuernos; detrás está un ángel. Para Ramos de Castro es obra de un Maestro que cultivaba el arte decorativo tal como en Santiago se iba desarrollando.

III.1.3.-Sansón venciendo al león

Es la primera hazaña de Sansón; en el simbolismo cristológico representa la prefiguración de Cristo en el Infierno, vencedor de Satán. Sansón casi siempre monta al león, o aparece representado de rodillas sobre su lomo, coge con ambas manos las mandíbulas del animal y las separa, desarticulándole las mandíbulas. La escena guarda un gran paralelismo con la de Hércules y el león de Nemea.

En San Claudio de Olivares , el capitel frontero correspondiente al arco de triunfo en el muro sur se decora con grandes volutas y en la parte central aparece un hombre sentado sobre un león, Sansón, que se representa vestido, con barba, sin bigote y con larga cabellera. Sentado sobre el león, intenta desquijarlo asiéndole por las mandíbulas superior e inferior. El brazo izquierdo está representado en posición muy forzada, casi imposible. La fiera apoya sus garras delanteras, bien marcadas, sobre el astrágalo o collarino inferior del capitel.

En cuanto a la técnica, se caracteriza por formas gruesas, rostros alargados y expresivos, con ojos redondeados y negros, las garras de los animales son altas y puntiagudas. La mayoría de los investigadores han relacionado esta iglesia con edificios del Camino Francés, concretamente con San Isidoro de León . Ávila de la Torre la vincula con la zona de Sepúlveda, y la ciudad de Ávila .

En la Iglesia de Santiago de los Caballeros encontramos, apoyados en el muro, una piedra y un cimacio, que pudieron pertenecer a la primitiva ventana de la cabecera . El cimacio aparece con decoración y, aunque está muy erosionado, en un lado se adivina a Sansón desquijarando un león.

En Santiago del Burgo , en una ménsula contigua al capitel de la nave central, aparece un personaje montado sobre un león, del que no se ve la cabeza, aunque sí la melena, por lo que deducimos que nos encontramos ante la representación de Sansón sobre el león, si bien también podía tratarse de Heracles, que también vence al león, y ello si consideramos que en el capitel frontero aparece un hombre con una maza, el atributo con el que se representa a Hércules. En todo caso y como señala Ávila de la Torre, es patente el mensaje que nos quiere dar la iglesia, el tema del Bien que vence al Mal y que es habitual en el Románico.

Estilísticamente nos encontramos con un templo complejo, pues comparte características con templos cercanos, como la Puerta del Obispo de la Catedral, y por otro lado, algunos capiteles historiados y sus ménsulas correspondientes responden al trabajo de un mismo artista cercano a Mateo, relacionándolo con Galicia; pero también hay otra serie de capiteles que evocan formas altomedievales y musulmanas.

III.1.4.-Daniel en el foso de los leones

Daniel salvado de los leones es la imagen del alma salvada del mal , pero al mismo tiempo es el símbolo de Cristo resucitado saliendo del sepulcro sellado; para los teólogos de la edad media, el foso de los leones es la imagen del Infierno; los siete leones hambrientos simbolizan los Siete Pecados Mortales. La composición más frecuente se reduce a un hombre entre dos leones .

En un relieve de la Iglesia de San Cipriano que se encuentra a la derecha de la puerta meridional, aparece posiblemente la representación de Daniel entre los leones; las bestias, dos cuadrúpedos rampantes, flanquean a un personaje con túnica corta decorada con incisiones haciendo rombos y con las manos juntas sobre el pecho .

En el crucero de la Colegiata de Santa María la Mayor , de planta reducida de tres naves, crucero poco pronunciado y cabecera tripartita, los capiteles historiados son obra, según Guadalupe Ramos, de un artista consumado de gran dominio técnico. En el capitel de la izquierda, Daniel sentado en actitud paciente (con su mano sobre el rostro), espera entre tres leones a cada lado y hojas de palma de fondo; solo aparece otro igual cerca de Burdeos en la Abadía de Nôtre-Dame, en L'Éntre-deux-Mers y otro muy similar en Anay-le Duc. Estos capiteles franceses se fechan antes del siglo XII, por lo que deben de beber de la misma fuente.

III.2-Temas del Nuevo Testamento

Por lo que se refiere a los temas del Nuevo Testamento, haremos referencia a la Anunciación, la Epifanía y el Apocalipsis.

III.2.1.-La Anunciación

El esquema de la Anunciación es muy simple: el ángel da su anuncio a una joven muchacha que está hilando la púrpura, de pie o sentada; también puede llevar entre sus manos un aguamanil y estar junto a una fuente, aunque lo más frecuente es que lea con actitud devota.

En la Iglesia de San Cipriano, en el relieve que aparece en el tímpano de la ventana que se abre en el ábside central, se mezclan varias escenas a las que ya hicimos referencia y que han dado lugar a diferentes interpretaciones; para algunos autores se trataría de San Miguel con el Dragón, La Anunciación y el Sacrificio de Isaac.

Se trata de dos figuras que aparecen en el centro de la composición, con túnica larga y nimbo, y que podrían tratarse de diferentes representaciones, si bien la más probable parece ser la Anunciación, si tenemos en cuenta la iconografía de todo el conjunto que, como ya comentamos, hace referencia a la salvación del hombre.

III.2.2.-Epifanía

Imagen muy repetida, puede sustituir a todo el ciclo cristológico. Ha sido representada de múltiples maneras, la más sencilla de las cuales sucede en la gruta de Belén, con la Virgen, el Niño y los Tres Magos .

En la Iglesia de Santo Tomé , las representaciones más interesantes se encuentran en los capiteles. En el ábside septentrional nos vamos a encontrar con una representación de la “Majestad Mariae”, motivo de origen paleocristiano, relacionado con la Epifanía. Representado en el capitel frontero, aparece María sentada en un trono con el Hijo en el regazo, transposición del Cristo en Majestad; solo el Niño va coronado, lo que nos indica su datación temprana; aparece inclinado para romper la frontalidad; a ambos lados, una estrella y tres Reyes Magos, con larga túnica y cofres en las manos. Se trata de la única escena en España donde aparecen seis Magos; se puede interpretar como una manera de buscar la simetría, si bien es necesario recordar que en un cáliz de piedra del siglo IV conservado en el Museo Nacional de Roma, aparece una composición similar, que a su vez sigue el modelo de una moneda de Tréveris del 324 que presenta a Fausta con su hijo, y a los lados alegorías de la felicitas y pietas.

La escultura de Santo Tomé fue ejecutada por varios artistas o grupos de artistas; un grupo, cercano a San Isidoro, debió de realizar la mayoría de los capiteles, cimacios y canecillos, entre los que se encuentra este capitel de la “Majestad Maria”, y otro grupo imitó el trabajo de los primeros más toscamente y con una mayor esquematización.

En la Iglesia de San Cipriano, en el interior del ábside central, al lado del Evangelio, la Virgen, en una esquina del capitel, sostiene sobre sus rodillas al Niño. A la derecha de la Virgen, en la cara central del capitel, están representados dos de los Magos, que llevan largos vasos con ofrendas. Detrás de ellos está el tercer Mago, en la cara lateral contigua. La estrella aparece representada, curiosamente, sobre la frente del primer mago. En la cara lateral, que está a la izquierda de la Virgen, se puede apreciar un ángel turiferario de menor tamaño.

III.2.3.-Apocalipsis

Apocalipsis significa “Revelación” y hace referencia a la lucha de los enemigos contra la Iglesia, representada en una visión alegórica de lo que sucederá al Final de los Tiempos. Basado en el último libro del Antiguo Testamento, es riquísimo en alegorías y simbolismos. Las miniaturas mozárabes, especialmente los manuscritos ilustrados del Beato de Liébana, suministraron a Occidente la iconografía para plasmar el Apocalipsis.

San Miguel venciendo al demonio aparece en la iglesia de San Cipriano en el relieve de la ventana del ábside central. Ya hemos aludida a la escena más arriba, relacionándola también con la Anunciación y con el Sacrificio de Isaac. En el lado izquierdo aparece un personaje tumbado y, sobre él, otro con capa, identificado como San Miguel venciendo al dragón.

En este mismo templo, en el muro meridional, aparece representado un monstruo, un cuadrúpedo en actitud rampante, de larga cola y siete cabezas con grandes fauces; se ha identificado con la bestia apocalíptica, de la que Beato nos explica su significado: es un dragón de siete cabezas, que representan a los reyes, con cuernos, que indican los reinos, y con una gran cola, que son los profetas injustos o predicadores mentirosos (libro VI Cáp.2) . Aparece también en este muro meridional, un crismón, representación muy poco frecuente en el románico zamorano; tiene forma circular, con el nombre de los cuatro evangelistas y restos del tetramorfos; está mal conservado.

En la puerta de la fachada Norte de la Colegiata de Santa María la Mayor en Toro, nos vamos a encontrar con una de las portadas más bellas de un románico ya avanzado. En la arquivolta exterior de la puerta de tres arcadas escalonadas, protegida por una orla de cogollos, sobre un baquetón liso, se sientan los veinticuatro ancianos del Apocalipsis, si bien no aparecen como ancianos sino en la edad perfecta .

Se deduce del largo periodo de construcción que debieron de existir varios maestros, no solo constructores, también escultores; Ramos de Castro habla de hasta cinco maestros escultores.

Para esta investigadora, esta portada es la que plantea mayores problemas; es difícil tanto la datación como la filiación en la atribución del maestro que pudo realizarla. Si bien es necesario no ignorar que guarda grandes similitudes con la puerta central del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela. Este parecido se puede ver en los instrumentos, colocación y forma de tocarlos y en ciertos motivos vegetales que aparecen en la segunda arquivolta; por otra parte, al igual que en Santiago, los ancianos se asientan sobre baquetones, aunque varíe el número; además, en Toro hay más variedad de instrumentos y son más antiguos, y los ancianos presentan más hieratismo que en Santiago, donde aparecen dialogando entre ellos; los ropajes son mas arcaizantes, no tienen tanta riqueza de plegados; es por esto por lo que esta portada parece anterior al Pórtico de Santiago, si bien para Guadalupe Ramos no cabe duda que Mateo debió de conocerla e inspirarse en ella para realizar la suya.

III.3.-Infierno y demonios

La tradición escatológica cristiana es pobre en descripciones de infierno y paraíso; sólo se narra el castigo, el fuego y los tormentos, pero no dice nada de su arquitectura o ambiente. En el Nuevo Testamento, el Infierno aparece citado como un lugar de fuego inextinguible, de llanto y crujir de dientes. Sin embargo, partiendo del Corán, surgió una literatura islámica donde se describía el viaje de Mahoma a las mansiones celestiales e infernales; por lo tanto, es posible que se tuvieran en cuenta estas fuentes musulmanas, ya que en lo relativo al infierno era parecido al cristianismo.

El demonio simboliza todas las fuerzas que oscurecen y debilitan la conciencia, es un centro de noche por oposición a Dios, que lo es de luz. Los demonios son ángeles caídos que obedecen a Satán, el príncipe de las tinieblas. Se le representa de diversas formas, ya que como el Júpiter pagano es capaz de adoptar múltiples apariencias.

En el capitel izquierdo de ingreso al ábside septentrional de la iglesia de San Cipriano se representa una escena de difícil interpretación: la parte inferior presenta unas líneas verticales terminadas en volutas, que para Ramos de Castro parecen ser olas encrespadas de una mar embravecida, y para Ávila de la Torre representan llamas altas y encrespadas; sobre ellas, un cuadrúpedo le agarra una pierna a un hombre que, a su vez, le está abriendo las fauces; a la derecha aparece otro cuadrúpedo, con la cabeza vuelta, de la que le sale una soga que recorre todo el capitel. En el lado derecho del capital está representado otro cuadrúpedo con rostro de felino sonriente, y sobre él una cabeza humana junto a una voluta sogueada; en el ángulo se representa una piña. Parece una representación de los condenados al infierno, que, siguiendo la escatología musulmana “eran como animales paciendo y atados mediante una soga”.

En San Claudio de Olivares, en el capitel más cercano al ábside de la arquería septentrional, entre caulículos, encontramos dos bustos, uno femenino y otro más grotesco, que podría ser el de un mono; se trata de un animal negativo, porque representa al hombre que quiso ser Dios, por lo que es símbolo del demonio y también de la lujuria.

III.4.-El bestiario

Un bestiario es una colección de fábulas referentes a animales reales o quiméricos. Alcanzaron una gran popularidad durante la Edad Media, ya que se extraían lecciones morales de las costumbres de los diferentes animales. Podían representar virtudes o vicios e incluso demonios, pues no hay que olvidar que muchos animales tienen un significado ambiguo; de ahí que cada imagen, para poder ser interpretada correctamente, deba de analizarse en su contexto.

III.4.1.-La serpiente

La serpiente es el símbolo por antonomasia del pecado y del demonio.

En la Iglesia de Santa Colomba, sirviendo de columna al atrio, hay un fuste y un capitel haciendo de basa, en el que se representa un ave de cuerpo septiforme y cabeza de serpiente, aunque puede que se trate de dos arpías de largos cuellos enredados y un torso de cuadrúpedo. Simboliza el demonio y el pecado.

La portada septentrional de la iglesia de San Claudio de Olivares está compuesta por tres arquivoltas de medio punto en las que se van representando en orden ascendente, el Agnus Dei (el Cordero de Dios) inscrito en un óvalo, alrededor los hombres distribuidos como calendario (es decir la representación de Enero, como una pareja comiendo; la de Febrero, como unos hombres calentándose, etc., fuera de todo contexto temporal), a continuación las plantas y por último los animales; se trata por tanto de una representación del Creador con sus criaturas. En la arquivolta superior aparece representada un ave rodeada por una larga hoja que, para A. Viñayo, se trata de una serpiente; pero también aparecen dos grifos enfrentados, un felino, un dragón que devora a un cuadrúpedo, dos aves enfrentadas picando una rama, etc.

En la iglesia de Santa María Magdalena, de la que se sabe que desde 1282 pertenecía a la Orden de San Juan, en el tramo central del muro sur se abre una majestuosa portada, frente a la que se impartía justicia y se reunía el concejo, el fuero de la ciudad. Está compuesta por cinco arquivoltas ligeramente apuntadas y una chambrana. En la jamba izquierda se representan tres serpientes de cuerpo retorcido, que parecen enfrentarse.

III.4.2.-El dragón

El dragón es un ave con cabeza perruna, de grandes ojos y cuencas profundas, con orejas puntiagudas y fauces alargadas. Su cola es de serpiente y, en ocasiones, en lugar de patas de ave muestra pezuñas. Simboliza, como la serpiente, el demonio y el pecado.

En la citada portada de San Claudio de Olivares nos encontramos una representación de un dragón. El capitel izquierdo del arco de acceso al ábside de la Iglesia de Santa María de la Horta se decora con dos parejas de dragones enfrentados que muerden una pequeña cabeza.

III.4.3.-Los centauros

Los centauros tienen cabeza y tronco humanos y resto de caballo o equino; simbolizan la fuerza bruta y la lujuria y con frecuencia se les representa con arco y flechas disparando a las sirenas; se dedican a acosar y tentar almas.

En los capiteles de la arquería del muro sur de la Iglesia de San Claudio de Olivares, en el segundo capitel común para las dos columnas, aparecen representados en la parte frontal, dos centauros lanceándose y con las grupas opuestas. Uno con la cabellera larga e imberbe, otro con barba puntiaguda y gorro frigio. En el lateral derecho que mira a la nave aparece una sirena, que con una mano se sujeta la cola y con la otra su largo cabello, peinado con raya al medio. Para Ávila de la Torre representa la tentación y el pecado.

IV.-Conclusiones

Hemos visto cómo la decoración escultórica está marcada, en una primera etapa del románico zamorano, por su carácter figurativo, destacando su supeditación al marco arquitectónico y, fundamentalmente, su carácter instructivo y simbólico, de modo que la escultura románica, en el primer periodo comprendido entre finales del siglo XI y mediados del siglo XII, es a la vez elemento físico y simbólico del edificio.

Las imágenes utilizadas para la representación de los temas iconográficos están influenciadas, en muchas ocasiones, en otras obras, fundamentalmente de León, que, a su vez, van a influir en posteriores obras del norte peninsular y la meseta. Esta vinculación se va a deber, principalmente, a la incorporación de escultores en las cuadrillas ambulantes de canteros.

Este carácter simbólico se debe a la mentalidad del hombre del románico, que vive bajo la perspectiva de Dios; es por esto por lo que la mayor parte de las obras artísticas se refieren a un mundo religioso, regido por una concepción teológica, tanto del mundo como de la vida humana. Por otra parte, el carácter instructivo puede explicarse también en la necesidad de atraer hacia el cristianismo a las distintas fes que en ese momento, y como consecuencia de las distintas repoblaciones y del carácter fronterizo de Zamora, se habían asentado en la ciudad.

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MENÉNDEZ PIDAL, L., “Restauración del cimborrio y de las cubiertas pétreas en la Catedral de Zamora”, en Archivo Español de Arte (AEA), 1961 JUL-SEP; XXXIV, 1961.

PITA ANDRADE, J. M., “Estructuras arquitectónicas del románico en España”, Goya, 43, (1961).

RAMOS DE CASTRO, G., El arte románico en la Provincia de Zamora. Excma. Diputación Provincial de Zamora. Zamora, 1977.

RÉAU, L., Iconografía del Arte Cristiano. Iconografía de la Biblia Vol.1 “Antiguo Testamento Tomo 1 Volumen 1" Editorial Serba,. (2ª ed.). Barcelona 1999.

VIÑAYO GONZÁLEZ, A., Pintura románica. Panteón Real de San Isidoro. León: Publicaciones de la Cátedra de San Isidoro de la Real Colegiata. León, 1971.

VI.-Índice.

I.-Introducción 1

II.-La escultura románica en Zamora 1

II. 1.-El románico en Zamora 1

II.2.-Características de la arquitectura románica en Zamora 2

II. 3. Características de la escultura románica 3

III Principales Temas Iconográficos 4

III.1.- Temas del Antiguo Testamento 4

III.1.1-Adán y Eva 4

III.1.2.-Sacrificio de Isaac 5

III.1.3.-Sansón venciendo al león 6

III.1.4.-Daniel en el foso de los leones 7

III.2-Temas del Nuevo Testamento 7

III.2.1.-La Anunciación 7

III.2.2.-Epifanía 8

III.2.3.-Apocalipsis 8

III.3.-Infierno y demonios 9

III.4.-El bestiario 10

III.4.1.-La serpiente 10

III.4.2.-El dragón 11

III.4.3.-Los centauros 11

IV.-Conclusiones 11

V.-Bibliografía 12

VI.-Índice 13

Manuel Gómez Moreno, José Manuel Pita Andrade, Isidro Bango Torviso, Joaquín Yarza, Guadalupe Ramos de Castro o Álvaro Ávila de la Torre, entre otros.

RAMOS DE CASTRO, G., El arte románico en la Provincia de Zamora. Excma. Diputación Provincial de Zamora. Zamora, 1977.

ÁVILA DE LA TORRE, Escultura Románica en la ciudad de Zamora. Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo” (C.S.I.C.). Zamora, 2000

De la primera fase sólo conservamos seis de las numerosas iglesias que entonces se construyeron: San Claudio de Olivares, Santiago el Viejo, Santa María la Nueva, Santo Tomé, San Cipriano y San Isidoro. Del segundo periodo conservamos la Catedral y los templos de San Pedro y San Ildefonso, Santiago del Burgo, San Juan de Puerta Nueva, San Vicente, San Esteban, los Remedios, Santa María de la Horta, San Leonardo, Santa María Magdalena, Espíritu Santo, Santo Sepulcro y San Frontis. Junto a estas iglesias de la ciudad de Zamora, no podemos dejar de destacar otras como la de Santa Marta de Tera, muy próxima a Benavente, la Colegiata de Santa María la Mayor, en Toro, o Santa Colomba, en Rosinos de la Requejada, cercana a Puebla de Sanabria.

PITA ANDRADE, J. M., “Estructuras arquitectónicas del románico en España”, Goya, 43, (1961),pp. 2-11. “El análisis del testero de nuestras iglesias resulta aleccionador. Si se cierra con muros planos, adoptando la capilla o capillas planta rectangular, cabe reconocer en seguida una ordenación que tiene arraigo en nuestro arte de la Alta Edad Media, cristalizando en el estudio del arte asturiano; el sistema se desarrolla, sobre todo, en los templos del occidente de la Península y pervive hasta enlazar con el que se usa en los monasterios cistercienses”.

Según MENÉNDEZ PIDAL, la catedral de Zamora es la única que conserva completas las cubiertas pétreas originarias. Son de piedra tanto las escamas semicirculares talladas en la misma losa de piedra, como las nervaduras “unas crestas diseñando arquillos, menos dos que forman escalera, rematando en una bola, pedestal del gallo de bronce”. Restauración del cimborrio y de las cubiertas pétreas en la Catedral de Zamora, 1961, pp. 193-213.

RÉAU, L., Iconografía del Arte Cristiano, Barcelona 1999.

Templo de nave única, fechado en 1168.

MÂLE, E., L'art religieuz du XIIe siècle en France. 1928, p. 357, lo interpreta como Adán y Eva unidos por el pecado, por su parte GUERRA, M., 1986, p, 301, unifica la narración del Pecado Original con la iconografía del pecado, representando las figuras enredadas en tallos sinuosos.

Templo de tres naves sin crucero, de las primeras décadas del siglo XII.

Del último cuatro del siglo XI, Gómez Moreno la calificó como la “Lourdes de ha ocho siglos”. GÓMEZ MORENO, M., Santa Marta de Tera (Benavente, Zamora), Madrid, 1908, pp. 80-87.

RAMOS DE CASTRO, G., 1977, p. 327.

Con referencias históricas documentadas en el año 945, de nave única y ábside semicircular.

Así, esta representación (muy abundante en el románico) la encontramos en el Panteón Real de San Isidoro.

Como ejemplo, este mismo tema de Sansón desquijarando al león, aparece en el capitel del arco de ingreso a la cabecera, de la iglesia de San Vicente de Ávila.

La ventana actual es lisa y de derrame interior, pero por tamaño coincide con la piedra.

Templo de tres naves, cabecera tripartita de testero plano, de la segunda mitad del siglo XII, principios del XIII.

GRABAR, A., Las vías de la creación en la iconografía cristiana. Madrid, 1985, p. 129.

Para RÉAU, L., 1999, este ideograma, frecuente en las pinturas de las catacumbas y bajorrelieves de los sarcófagos, es un motivo oriental, el dios solar flanqueado por dos leones de fuego.

ÁVILA DE LA TORRE, 2000, pp. 73-74, aporta ejemplos en los que Daniel aparece en actitud pensativa y no orante como es habitual.

Fue erigida como colegiata por los Reyes Católicos, pero Gómez Moreno (GÓMEZ MORENO. M., Catálogo Monumental de la Provincia de. Zamora, (1903-1905). Madrid, 1927. p. 206) y otros autores recogen que antes había sido abadía “fundada según la tradición por Alfonso VII”. Consta documentalmente que en 1240 no se habían terminado las obras (RAMOS DE CASTRO, G., 1977, pp. 345-365).

RAMOS DE CASTRO, G., 1977, p. 145, VIÑAYO GONZÁLEZ, A., Pintura románica. Panteón Real de San Isidoro. León. León, 1979, p.451, ÁVILA DE LA TORRE, A., 2000, pp. 68-70.

San Mateo no hace referencia ni al nombre ni al número de los Magos. Durante la Edad Media se fundamentó la idea de que los Reyes Magos fueron tres, representantes de las tres edades de la vida y de las tres partes del mundo conocidas hasta el siglo XV. Aparecen por vez primera sus nombres en el Liber Pontificio de Rávena del siglo IX, de donde lo recogerán el Pseudo Beda y otros en el siglo XI. RÉAU, L., 1999.

Su historia fue complicada; parece que Alfonso VII donó el monasterio para que el cabildo y el obispo pudieran utilizarlo como lugar para vivir y trabajar mientras construía la nueva catedral, de lo que se deduce que el monasterio de Santo Tomé y la iglesia son el mismo edificio; su construcción se sitúa en el primer cuarto del siglo XII. Del templo primitivo se conservan la cabecera, compuesta por tres ábsides rectangulares, y el muro norte.

GRABAR, A., Las vías de la creación en la iconografía cristiana. Madrid, 1985, pp. 85, 202.

Flavia Maxima Fausta, hija de Maximiano Hércules, segunda esposa de Constantino I .(293-326)

GARCÍA MAHIQUES, R., La adoración de los pastores. Imagen de la Epifanía en el arte de la antigüedad. Vitoria 1992, pp. 42, 54.

ÁVILA DE LA TORRE, A., 2000, p. 66. Estamos al final de una cadena iniciada en el altomedioevo, continuada por San Pedro de Teverga, programada en San Isidoro, transportada a Tera y heredada en Santo Tomé, y todo bajo el patronazgo regio.

FERNÁNDEZ DURO, C., La iglesia románica de San Cipriano, 1879, p. 111.

RAMOS DE CASTRO, G., El arte románico en la provincia de Zamora, Zamora,1977, pp. 352.

(MATEO, 5,29), (MARCOS, 9, 43-49)

RÉAU, L., 1999. pp 83-89.

ÁVILA DE LA TORRE, A., 2000, pp. 75-76, Vid también RAMOS DE CASTRO, G., 1977, p. 153.

Los datos eran tomados de autores antiguos como: Aristóteles, Plinio "el Viejo", Herodoto, Plutarco, Eliano, Solino, etc.

ENCICLOPEDIA DEL ROMÁNICO EN CASTILLA Y LEÓN-ZAMORA. 2002, p. 115. Para Ramos de Castro el motivo del capitel es de dragones. 1977, p. 317.

BUENO DOMÍNGUEZ, M. L., 1 El Concejo de Zamora. Siglos XII.XIV. Actas del primer congreso de Historia de Zamora. 1991, pp. 121-122.

Se especula si el centauro imberbe y de larga melena pueda ser hembra, ENRIQUEZ DE SALAMANCA, C., Rutas del románico en la provincia de Zamora. 1989, p.73, y GÓMEZ MORENO,G., 1927, p.89; para GUERRA, M., Simbología románica. F.U.E., 1986, p. 6, todos los centauros deben de ser machos.

Para GUERRA, M., 1928, pp, 6 y 271, los centauros de San Claudio están luchando por la sirena, por lo que ambos deben de ser machos.

ÁVILA DE LA TORRE, A., 2000, p.40.

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