Escultura griega

Arte griego. Estilo arcaico. Periodo clásico. Helenismo. Relieve. Escultura exenta. Kouros

  • Enviado por: Jake Bengio
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 8 páginas

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Introducción

La escultura en general nos permite conocer detalles de la sociedad que la produjo. En el caso de la escultura griega podemos conocer tanto su religión como el tipo de sociedad e ideas de esa época.

El tema principal de la escultura griega es la representación del cuerpo humano, en la que los artistas plasman su concepción de ideal de la belleza física. El cuerpo se concibe como un conjunto en el que sus partes guardan unas proporciones determinadas y sus miembros tienen unas medidas justas.

La escultura en la Grecia antigua, representa una gran importancia para la escultura de hoy en día. Ellos influenciados por las culturas en las que se encontraban imbricados, fueron afectados y llevados a copiar en parte, las formas y técnicas de estas culturas.

La historia griega tuvo tres periodos, los cuales los vamos a profundizar desde el ámbito de la escultura en este trabajo, estas fueron la época arcaica, la clásica y la helenística.

Además el análisis que haremos en este trabajo será basado en las diversas reliquias griegas, hoy encontrada en los museos, para lograr entender la importancia de este.

Escultura griega

La escultura en Grecia

Los griegos empezaron a esculpir en piedra inspirándose en las piezas monumentales de Egipto y mesopotamia. Las esculturas de bulto redondo compartieron la solidez y la característica posición frontal de los modelos orientales, pero,como podemos comprobar en la Dama de Auxerre (s 630 a.C.) y en el torso femenino encontrado en el santuario de Hera en Samos (s 570 a.C., ambas en el museo del Louvre, Paris), sus formas son mas dinámicas que las de la escultura egipcia. Las esculturas masculinas y femeninas a partir aproximadamente del año 575 a.C., reflejan en su rostro la denominada sonrisa arcaica. Aunque esta expresión no parece obedecer las razones especifica en las figuras o situaciones en las que aparecen reproducida, quizá fue empleada por los griegos como un artificio que proporcionaba a las figuras un rasgo humano distintivo.

La evolución de la escultura griega se divide en tres periodos: el arcaico (VII-Va.c.), el clásico (V-IV a.c.) y el helenístico (a partir de finales del siglo IV a.c.).

Las primeras manifestaciones escultóricas fueron los “xoana” pequeñas figurillas de madera que la tradición atribuía a Dédalo. En los Kuroi y en las Korai se reflejan las características principales del periodo arcaico que son la rigidez, el hieratismo, la ausencia de movimiento y los rostros inexpresivos. Cuando los arqueólogos descubrieron los primeros kuroi -en singular Kouros- que significa muchacho, pensaron que eran representaciones de Apolo, ahora los especialistas creen que representan a atletas que habían ganado en las competiciones deportivas. Se les representa desnudos y con los labios arqueados hacía arriba, lo que se conoce como sonrisa arcaica. Las Korai -en singular Kores- son representaciones femeninas vestidas, que se ofrecían como exvotos en la Acrópolis.

En el periodo clásico la escultura alcanza su máxima perfección, se crean los tipos que se consideran más representativos del ideal clásico, el cuerpo humano se representa perfecto en su justa medida.

En el siglo V destacan artistas como Mirón preocupado por la representación del movimiento, Policleto que estableció que la medida del cuerpo debía ser siete veces la de la cabeza y Fidias que se caracteriza por la serenidad de los rostros, la flexibilidad y la trasparencia de las vestimentas.

Después de Fidias, en el siglo IV se presta menos atención a la idealización y la escultura se humaniza, sobresalen Praxiteles, Scopas, que se interesó el estudio de la expresión, y Lisipo cuyas obras más interesantes son los retratos.

Durante el Helenismo los ideales de armonía y medida son sustituidos por nuevos valores: se prefieren los cuerpos retorcidos en vez de las posturas serenas del clasicismo, se concede importancia a la expresión de lo dramático, se representan temas cotidianos, hay una tendencia a las grandes dimensiones frente a las proporciones clásicas.

ÉPOCA ARCAICA (Siglos VIII - VI a.C. )

Este primer periodo se extendió desde finales del siglo VIII al siglo VI a. de C. En ese tiempo, el arte griego sentó las bases de todas sus manifestaciones artísticas, con un particular desarrollo de la arquitectura.

Lejos del monumentalismo de otras culturas, los griegos concibieron su arte siguiendo el postulado de Protágoras según el cual «el hombre es la medida de todas las cosas».

Durante el periodo arcaico, la escultura griega se caracterizó por la rigidez y la llamada «sonrisa arcaica». Así, las representaciones humanas que, sin duda, pretendían exaltar la belleza y la armonía de los jóvenes atletas y de las vírgenes de los templos, son esculturas que carecen de movimiento, aunque pretenden transmitir esa sensación. Son característicos de este periodo los Kuroi (que son atletas o Apolos desnudos) y las Koré, (jóvenes vestidas y con la ya denominada sonrisa "arcaica" en los que la anatomía está aún reducida a esquemas geométricos). Ambos temas son frontales, rígidos y de volumen poco naturalista con formas anatómicas artificiales y vestidos muy esquemáticos por lo que la expresión anatómica es deficiente. Aún no existe un estudio de las proporciones entre las distintas partes y los cuerpos resultan algo acortados. Sin embargo se puede observar el progreso en la evolución a través de las obras. De las cabezas, cabe destacar la sonrisa ya citada y el tratamiento del pelo, siempre rizado en bucles simétricos. Es un periodo que podríamos considerar de formación de las bases estéticas de la escultura griega.

Las culturas de la antigüedad conciben la imagen como doble de la persona representada y utilizan formas convencionales en la expresión artística. La escultura griega de esta época tiene unas características muy similares a las de otras culturas de su entorno como son la artificiosidad y escaso naturalismo.

El relieve muestra generalmente las figuras con la frontalidad del mundo antiguo (piernas y cabeza de perfil, tronco y ojo de frente) en posturas imposibles; por otra parte apenas hay sensación de profundidad ya que no se representa la fuga, el fondo es neutro y las figuras son, en general, yuxtapuestas por lo que no aparecen distintos planos de profundidad.

Escultura griega
Escultura griega

ÉPOCA CLÁSICA (Del siglo hasta el 330 a.C.)

Con el final de las guerras médicas se producen una serie de cambios en la concepción escultórica, la “SONRISA ARCAICA” desaparece. Se produce la plena integración del personaje en el espacio, se da una mayor profundidad al rostro.

El realismo del movimiento intelectual y el ideal atlético dominan este periodo. Esta nueva visión es patente con la koré ofrecida por Eutidikos en el 480.

En esta época la búsqueda del naturalismo llega a su máxima expresión alcanzando la perfección en todos los aspectos técnicos. Hay que observar que la perfección se expresa con formas ideales, no realistas, pues no se muestran las peculiaridades individuales y deformaciones de la naturaleza sino el individuo como prototipo ideal por lo que no se representa a una persona concreta sino a un ser genérico y perfecto. Las personas representadas son adultas jóvenes completamente formadas y en todo su vigor.

En una primera fase (entre los años 480 y 450 a.C.) se producen algunas obras que anticipan los logros que se van a conseguir en esta época tanto en la escultura exenta como en el relieve. Algunas figuras tienen una posición semifrontal y otras giran en un movimiento pronunciado como el Discólobo aunque se abandona esa línea por una posición más estática. Los músculos y los pliegues de las ropas mejoran y son más reales que en la época precedente.

Entre los años 450 y 330 a.C. la escultura exenta rompe la frontalidad presentando las figuras en escorzo y levemente giradas; el movimiento es suave para no deformar la anatomía por lo que no se expresa el sentimiento en el rostro, para no perder su perfección. Se conoce éste como movimiento deambulatorio y consiste en que la figura se apoya sobre una pierna y retrasa la otra, la cadera se desplaza formando una línea oblicua, no paralela a la línea del suelo a la vez que los hombros presentan la inclinación contraria. Esto produce en las piernas una suave curva que se compensa con la curva contraria en el tronco (en el Renacimiento recibe el nombre de "contraposto"). Posteriormente se agudiza ese movimiento y se conocerá con la denominación de "ese praxiteliana" por el escultor que la generaliza. Dada esta postura suele ser necesario establecer un tercer punto de apoyo para la estabilidad de la escultura y se consigue con un tronco de árbol o una túnica que llega hasta el suelo y que se unen a la figura principal con algún soporte artificial.

El volumen es más naturalista reflejando muy bien la anatomía humana; las posturas de las figuras son reales, con soltura y no rígidas; los vestidos se adaptan al cuerpo con unos pliegues fieles a la realidad y las figuras tienen proporcionadas las partes siguiendo el canon de belleza. Polícleto establece un canon de proporciones de 8 cabezas y posteriormente lo corrige Lisipo por el de 10 cabezas.

El relieve presenta las figuras en escorzo, y se abandona definitivamente la antigua frontalidad; el volumen refleja con precisión, como en la escultura exenta, la anatomía humana y las figuras se adaptan al marco en el que están realizadas de forma que no disminuyen artificialmente sus tamaños sino que mantienen la misma escala. La sensación de profundidad se consigue sobre todo superponiendo las figuras o sus partes en distintos planos a pesar de que el fondo sigue siendo neutro.

Ejemplo monumental de este periodo es la decoración de uno de los grandes conjuntos el templo de Zeus en Olimpia la figura de Zeus enmarca dos grupos, en los cuales se representa la carrera de carros entre Enomao y Pelops por la mano de la hija del primero. En el frontón occidental se representan la lucha entre centauros y lapitas, en este caso el eje central es la figura de Apolo. Tanto el Poseidón como El auriga de Delfos son los ejemplares en bronces más sobresalientes de este estilo severo. Fuera de Grecia, destaca el llamado trono ludovisi en Magna

Escultura griega
Escultura griega
Escultura griega

ÉPOCA HELENÍSTICA (Desde el año 330 al Siglo I a.C.)

Hacia el final del S. IV a.C., en los tiempos de Alejandro Magno, Se trata de un periodo caracterizado por la expansión de la cultura griega y su contacto con antiquísimas y nuevas civilizaciones, lo que dará lugar a lo que conocemos como helenismo.

Durante los primeros años de esta fase se mantiene la influencia de Praxíteles y Escopas, cuyo centro de influencia se sitúa en la ciudad de Atenas. La Venus de Milo se mantiene en esa línea, de igual modo que lo hacen la Venus arrodillada, la Venus capitolina o la Venus calipigia.

Al haberse alcanzado ya la perfección en la época clásica se produce un cambio en la investigación de los escultores: ahora se busca más el naturalismo realista que la perfección e idealización. Sin embargo en esta época se siguen realizando esculturas que, por sus características formales (equilibrio, armonía, suavidad), parecerían clásicas.

En escultura exenta (o de bulto redondo) aparecen temas nuevos de personas "no perfectas" por no estar en la plenitud de las formas como son niños o viejos e incluso personajes como el Hermafrodita, ser que es hombre y mujer a la vez. También se realizan muchos retratos con la expresión fiel del rostro retratado siguiendo una tradición que comenzó a finales de la época anterior con los primeros retratos de Alejandro Magno.

El movimiento de las figuras suele ser mucho más intenso que en épocas precedentes: los cuerpos giran, se retuercen y ya no podemos contemplar la escultura únicamente desde una posición frontal sino que debemos rodearla y verla desde varios puntos para percibirla íntegramente. Con ese fuerte movimiento la anatomía se marca con intensidad y el estado de ánimo se representa en el rostro.

En el relieve los volúmenes son también muy marcados y expresivos mostrando un movimiento muy intenso que entrelaza los cuerpos. La sensación de profundidad se representa mediante ese dinamismo y superposición de cuerpos y partes que producen distintos planos a la vez que se utiliza el distinto resalte (con alto, medio o bajorrelieve) para conseguir ese efecto.

Durante el último periodo de la época helenística, Atenas se encuentra de nuevo en el centro de la cultura.

Falta portada, conclusion y bibliografia...

Yo ocupe...”enciclopedia autodidacta” editorial, oceano

“La antigua grecia”

Fotos: Internet.

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