Escuela

Proceso de evaluación. Función social y educativa del colegio. Sistema escolar y social. Formación escolar

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SOMOS uno, implicados en Otros. Viviendo entre reflejos de algo que llamamos realidad. En ella está el mundo, el otro, yo, la familia, la sociedad, diversos tiempos y espacios. Somos e interactuarnos.

Espacios con situaciones concretas que a la vez nos van formando, nos estructuran y a veces, des estructuran. Entre esos muchos espacios y tiempos está la escuela.

LA ESCUELA, frase querida, entendida, tomada y utilizada de diversas formas en nuestro tiempo. Cuántos de nosotros suspiramos, sonreímos o hacemos gestos al hablar de la escuela. Muchas veces pasamos o estamos en la escuela, trabajamos o tenemos alguna relación con este espacio, sin entender cuál es o será la función social de ésta.

En teoría y en discurso, en escritos o pláticas hablamos de la escuela como espacio de y para la educación, el crecimiento, el desarrollo intelectual, de la superación personal. Se dice que hay que estudiar para ser mejores, para vivir mejor, para ser alguien, mejores en qué, vivir mejor cómo, somos alguien con la escuela y sin la escuela. De tal forma se vincula a la escuela con la educación muchas veces sin entender que hay ámbitos, procesos y circunstancias, que si bien incluyen a la escuela. No es solamente ésta quien tenga que funcionar por sí y sola.

La escuela es un espacio privilegiado para la construcción del conocimiento, a la vez que se inserta en un sistema en donde funciona y convive con otros sistemas: la familia, lo cultural, lo religioso etc.; y más aún tendrá injerencia uno en el otro, Interactuarán de diversas formas (todos estos sistemas) y tendrán mucho que ver en la formación del imaginario social e individual del sujeto, que éste también actuara en ellos: interacción del sujeto con su medio, se adapta a la vez que modifica.2

Visto de esta forma, la escuela y su función educativa en la construcción del conocimiento toma un papel sumamente importante, que a veces no se ve no se quiere ver, o tal vez no hemos encontrado el camino y los mecanismos para lograr un buen funcionamiento del sistema escolar dentro del sistema social.

Pareciera entonces que la escuela ha entrado en esa casilla humana del deber: debes ir a la escuela, porque si o porque tiene que ser, y cuando entra el debes como coerción, muchas cosas se modifican, procesos y sentimientos se ven afectados, por ende los esquemas del sujeto se ven modificados. Y aquí cabría una reflexión: dado que el niño v el adolescente están en ese proceso de formación tanto intelectual corno espiritual y humana, con miras a la adaptación en su medio, interactuando, construyendo su YO, tratando de entender qué es esto que lo rodea, qué y quién es él, cuál es y será su función aquí; y en medio de todo esto ve a la escuela como un debe de ser" (y vaya que hay muchos de estos en nuestro ámbito), y no como un espacio donde puede ser, construir-se y modificar-se, a través de la construcción de conocimientos; qué pasa con sus esquemas, que idea de formación y educación tendrá; cómo verá la escuela, qué sentimientos provocará esta imagen, cómo se moverá su subjetividad, cuál será su actitud ante la sociedad y la vida (recuerdo una frase que oí en una conferencia: “mi proceso de aprendizaje se vio interrumpido cuando ingresé a la escuela” , me hace mucho ruido).

Que angustia sentía cuando me decían: “corre, porque van a cerrar la puerta”. Y entonces la escuela, ese gran espacio donde el tiempo se colapsaba y aparecían salones, canchas, niños y niñas, maestros, un micrófono, bancas, pizarrones y yo. Qué era esa realidad que a veces distaba mucho de la de afuera. Nos vemos bien, peinados unos, otros no tanto, parece que limpios, parece que iguales y con uniforme. El balón pesa pero es divertido, aunque coma dos tortas , o una, o tal vez ninguna: me gusta correr y gritar, a veces permanezco sentado, a veces leo, escribo, escucho, bostezo, sueño: a veces alegre, a veces triste. Qué hará papá, qué hará mamá, por qué ellos no vienen a la escuela. Esa niña se parece a mi hermana, aquél niño a mi tío, no a papa, todo esto me recuerda a alguien más, a algo más.

No podemos escapar de nosotros mismos, no puede haber divisiones, somos uno con otros en algún tiempo y espacio, formamos parte de un todo, a la vez que el todo forma parte de nosotros. Los sujetos llevarnos todo a todos lados.

Si nos ubicamos en el espacio escolar, la escuela, encontramos sujetos, individuos con distintas funciones que interactúan, ínterdependen y cumplen con roles, roles que muchas veces no dicen en sí la profundidad y el gran significado que tienen en la interrelación y en el funcionamiento escolar.

Podemos pensar en cuatro de esos elementos: alumnos, maestros, directivos v padres de familia. Gran problema el querer entender el funcionamiento de una manera simple, ya que debemos tomar en cuenta que estos elementos no forman parte de una manera exclusiva del sistema educativo y la actividad escolar. Son y están en otros espacios, en otros sistemas, no cumplen sólo los roles que aquí se les otorgan, cumplen a la vez con otros roles.

Son en sí, de manera individual, un sistema, formando parte a la vez de otros sistemas: la comunidad, la familia, la sociedad, el país, el mundo, el planeta. Esto nos da como resultado un sin fin de procesos, construcciones y de construcciones, que muchas veces no se toman en cuenta en el ámbito educativo, o no se le da el valor v el peso real en el proceso de formación de los alumnos. Y aquí tendríamos que hacer otra reflexión, encaminada principalmente a los alumnos: qué ve y cómo ve su proceso, su ser y estar en la escuela cuando su situación familiar lo contradice en ideologías, costumbres y actitudes. Los valores que tratamos de promover en la escuela, ¿ son compatibles con los que ve en la familia, la calle o los medios de comunicación?, ¿encuentra funcionalidad y aplicación de los contenidos temáticos en sus actividades extraescolares?, en una palabra, ¿tendrá correlación la escuela con lo demás ?. Y cómo le planteamos la evaluación, qué sabe de lo que es calificar, qué piensa del número, qué siente.

Todo proceso tiene un principio, un fin y una consecución hacia una etapa siguiente. El proceso de formación escolar también tiene un principio un fin y esa parte esencial que da paso a otro proceso, por ser así encontramos diferentes elementos puntuales, concretos, cuantificables, algo que alcanzar, por lo tanto debe haber un momento, un espacio, un proceso de evaluación. Hay que dar un resultado cuantificable, una calificación.

Tendríamos que pensar qué ha sido y cómo ha sido este aspecto en nuestro sistema educativo, y no tardaríamos mucho en hacer algunos comentarios desde nuestra experiencia y observación. No podríamos negar que en muchos momentos y espacios, la evaluación se ha utilizado, o mal utilizado, o tal vez no se ha entendido -o no se ha querido- como parte fundamental en el proceso de formación. En muchas ocasiones en el ámbito educativo se ha manipulado, distorsionado y prostituido. Se le ha querido ignorar y no darle el peso que merece, tal vez porque es un espacio sumamente delicado, en el que se mueven aspectos objetivamente subjetivos.

Sólo necesitaríamos asomarnos un poco a estos procesos para ver que muchas veces lo que se dice y se reporta en las planeaciones, los acuerdos institucionales, distan mucho de ser y reflejar la realidad. Y que muchas veces no evaluamos, sino utilizamos este termino para etiquetar, dividir, denigrar, para controlar y ejercer un poder, una autoridad que tal vez necesitamos para nosotros mismos y no somos capaces de reconocer nuestras tremendas lagunas emocionales, cognitivas y humanas.

No somos capaces de damos cuenta del daño que hacemos con una mala evaluación o una evaluación mal entendida. Se nos olvida que quienes participamos en el proceso educativo, y principalmente maestros y alumnos en este espacio que debería ser privilegiado y tomado como un espacio y oportunidad de crecimiento y mejoría mutua de la evaluación, nos ubicamos desde distintas posiciones, con diferentes roles y cargas sociales, y más aún con historias y subjetividades muy diferentes; y podríamos hablar aquí y principalmente por parte del maestro, de vicios y distorsiones de la realidad, debido a la complejidad "normal" de la vida humana.

Es aquí y desde aquí donde creo, de una manera personal, podríamos hacer un análisis de lo que entendemos por evaluación. Tratar de ver y entender cómo nos ubicamos en este proceso, qué papel asumimos en este sistema en donde todo lo que hago, de una manera u otra, influye en el otro, a la vez que consciente o inconscientemente el otro influye en mí.

¿Realmente entendemos o tomamos en cuenta las cargas, las historias y las subjetividades que interactúan en el proceso de evaluación? Esto sin meternos aún al entendimiento y diferenciación de lo que puede ser en este proceso la medición, la acreditación y la calificación, o aspectos como la autoevaluación y heteroevaluación.

¿Cómo vamos y cómo le entrarnos al proceso de evaluación?,

¿Cómo llevamos el vaso a la fuente?

De tal forma y después de estas reflexiones, sabemos que hay bastantes escritos sobre evaluación, y que han sido muchos teóricos que le han entrado al análisis, y sin embargo y a pesar de eso, vernos con tristeza y cuestionamientos que muchas cosas, prácticas y procederes parecen seguir igual, o peor, en algunos casos. Y entonces, qué hacer, cómo entrarle y qué proponer. Considero que nos ha faltado, antes de entrarle a la teoría v los mecanismos, echamos un clavado hacia nosotros, mirar para adentro, ver qué hay, qué traigo, qué veo. Darnos cuenta que no somos de ayer sino de siempre, que traemos cargas e historias, que hay fantasmas que no desaparecen aunque cerremos o abramos los ojos. Aquél que está frente a mi, también ES y tiene algo, ve la vida distinta a mi.

Debemos entender que somos un pequeño sistema en otro sistema, funcionando e interactuando, ínterdependiendo. Nos ubicamos en un tiempo y espacio, no estamos ni llegamos solos, traemos mucho y muchos con nosotros. “Para comprender por qué alguien se comporta de una manera determinada, hay que saber cómo vio las cosas, con qué pensó que tenía que luchar, que alternativas creyó tener en sí”.

UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MÉXICO

CAMPUS TEXCOCO

Materia:

Métodos y Técnicas de Investigación

Cualitativa en Educación

30- Noviembre - 2002