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Ernesto Che Guevara


Revolucionario cubano. Guerrilla argentina. Líder guerrillero. Militar. Fidel Castro. Sociedad comunista. Revolución socialista. Documental



Biografía
 
Ernesto Che Guevara

Ernesto Che Guevara

Ernesto Che Guevara
Tenemos un plan para ti
 



Ernesto Ché Guevara

Ernesto Che Guevara

“Hasta La Victoria Siempre”

INFANCIA

Un hecho fortuito determina que el nacimiento de Ernesto Guevara se produzca en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, el 14 de junio de 1928. Sus padres, Celia De la Serna -de ocho meses de embarazo- y Ernesto Guevara Lynch, con las ideas puestas en la compra de un molino, deciden viajar a Buenos Aires para que su primogénito Ernesto naciera "porteño". El barco que los conduce por el río Paraná con destino a la capital de la República Argentina se encuentra a la altura del puerto de Rosario cuando Celia reconoce en su cuerpo las primeras contracciones. La pareja, obligada por las circunstancias, desembarca y se traslada inmediatamente a la casa de unos parientes. Poco después, en la maternidad del Hospital Centenario, un anexo de la Facultad de Medicina, Celia De la Serna da a luz. Después de una corta estadía en la ciudad, la familia Guevara continúa su viaje hacia Buenos Aires.
El ingeniero Guevara es propietario de una plantación de yerba mate en Caraguatay, provincia de Misiones, donde se instala con su familia. El robo de una cosecha entera de hojas de yerba de la plantación de don Ernesto cambia radicalmente la vida de los Guevara. La situación económica se torna crítica. Al poco tiempo, la familia alquila, en Buenos Aires, un departamento en la céntrica Avenida Santa Fe. El ingeniero decide trasladarse a San Isidro, provincia de Buenos Aires, donde forma una sociedad que intenta salvar un astillero que está a punto de quebrar, el negocio resultará un rotundo fracaso. De tal forma, que los primeros años del pequeño Ernesto de desarrollaron entre la espesura de la selva misionera y una de las capitales latinoamericanas más prósperas y pobladas de la época.
En Buenos Aires, el 31 de diciembre de 1929, nace Celia, la primera de las hijas del matrimonio. Ese mismo día Ernesto sufre su primer ataque de tos. Los médicos diagnostican neumonía. En 1931, después de un baño en el río, vuelve a sufrir una crisis en las vías respiratorias. Esta vez los síntomas indican bronquitis. La tos no cede y ante una segunda revisión se detecta en Ernesto bronquitis asmática. La enfermedad persiste y los Guevara consultan a un tercer médico, el diagnóstico final revela asma crónica. El 18 de mayo del mismo año nace Roberto, el tercer hijo de los Guevara. Ana María llegará al mundo el 28 de enero de 1934.
Celia y Ernesto Guevara saben que su hijo tampoco soportará el clima de Buenos Aires, la familia debe tomar una decisión drástica. Córdoba es el lugar recomendado por los médicos y hacia allí parten en 1933, instalándose transitoriamente en Argüello, lugar que abandonan al poco tiempo con rumbo a Alta Gracia, donde Ernesto permanecerá doce años. Esta vez la residencia de los Guevara será el Hotel La Gruta, donde el joven Guevara traba amistad con Carlos Ferrer "El Calica".
Los problemas económicos del ingeniero Guevara mudan nuevamente a la familia a una casa más barata dentro del mismo pueblo; se trata de "Villa Nydia" en donde el pequeño Ernesto aprenderá de su padre, en las interminables horas de postración asmática, los primeros movimientos de un juego que practicará con pasión durante toda su vida, el ajedrez. También por este tiempo recibe de una criada de la familia su primer apodo conocido, "Tete".
En 1936, Franco, en España, se subleva contra la República. Comienza la guerra civil. La familia Guevara vive paso a paso los sucesos que se generan en la península. El padre funda un comité de apoyo a los republicanos. El pequeño Ernesto recita de memoria, en las reuniones familiares, los poemas del chileno Pablo Neruda. "Villa Nydia" se ha convertido en un pequeño centro de seguimiento de los acontecimientos entre republicanos y franquistas y hasta un médico de apellido Aguilar, republicano obligado al exilio, es recibido como huésped junto con sus hijos. En una de las paredes de la habitación de Ernesto cuelga un mapa con banderillas de diferentes colores que marcan las posiciones de las tropas en pugna. Ernesto juega con sus amigos en los fondos de su casa a "la defensa de Madrid". Un terreno cubierto de pastos y flores es transformado en poco tiempo en la réplica de un campo de batalla con trincheras y defensas artificiales. Varios de los niños que intervienen en los "juegos de guerra" resultan heridos, entre ellos Ernesto, que recibe un fuerte golpe en una pierna, producto de la lluvia de piedras que los bandos se arrojan.
En 1937 la familia se cambia a una nueva casa en la misma ciudad. Se trata del chalet "Fuentes", y a los dos años, en 1939, cuando Ernesto tiene ya 11 años, vuelven a mudarse a uno de nombre "Ripamonte".
Celia De la Serna se preocupa en inculcarles a sus hijos la lectura y surge una verdadera pasión en la vida del pequeño Ernesto, que pasa horas encerrado en la biblioteca de su padre leyendo con el mismo entusiasmo tanto "Los tres mosqueteros" o "Robinson Crusoe" como los tratados más profundos de Freud.
Ernesto realiza su primera experiencia laboral a los 13 años. Es contratado por un terrateniente que busca gente para realizar la vendimia. Un ataque de asma lo sorprende en la mitad del trabajo y lo obliga a renunciar. Al reclamar su sueldo, se le paga la mitad de lo acordado. Es tal la indignación que sufre Ernesto, que al llegar a su hogar le pide al padre que regrese con él para "romperle la cara al explotador".
En 1942, Ernesto se inscribe en el Colegio Nacional Deán Funes al que debe viajar todos los días 35 kilómetros en tren. Ese mismo año nace su hermano Juan Martín, quinto y último de los hijos de la familia Guevara
En 1943, la pequeña Celia comienza sus estudios en el Liceo de Señoritas de Córdoba, y el ingeniero Guevara es contratado por un estudio de y lleva a su familia a radicarse en calle Chile 2288 de la capital mediterránea. La infancia de Ernesto Guevara ha terminado.

LA FAMILIA

Ernesto Guevara Lynch

Se han encontrado ascendentes de la rama Guevara en suelo americano desde mediados del siglo XVIII. El primer dato preciso se ubica en la figura de don Pedro de Castro y Figueroa que, sin pena ni gloria, gobernó como virrey por el escaso período de un año, sobre los habitantes de la Nueva España. Castro Figueroa tuvo un heredero de nombre Joaquín, quien alcanzó popularidad en la ciudad de Louisiana por haber secuestrado a su esposa. La huella de los Guevara comienza a perderse cuando los hijos de éste y sus descendientes, tentados por la "fiebre del oro" que estalla en San Francisco, se lanzan en su busca y terminan casi inexplicablemente radicándose en la Argentina de los comienzos del siglo XIX.
Los Lynch, como tantos otros irlandeses de su época, salen al mundo escapándole a la persecución religiosa y en busca de nuevos horizontes económicos. Emigran hacia la Argentina cuando la civilización cristiana transitaba ya los últimos años de su siglo XVIII.
El padre del Che, Ernesto Guevara Lynch, constructor que abandonó sus estudios de arquitectura, ya casado y amparado en la seguridad que le otorgaba la herencia recibida de familias de buena posición económica, le dedicó poco tiempo y esfuerzo al desarrollo de su profesión, orientando sus actividades a planificar y desarrollar negocios de distinta monta que terminaron, en su gran mayoría, en rotundos fracasos.
Paco Ignacio Taibo II, en su libro "Ernesto Guevara, también conocido como El Che", describe el temperamento y personalidad del ingeniero Guevara de la siguiente manera. "... Lo mejor de su padre, un constructor civil, es que lo expulsaron del Colegio Nacional por haberle dado una bofetada a Jorge Luis Borges, después de que éste lo denunció diciéndole a un maestro: 'Señor, este chico no me deja estudiar'. Ernesto Guevara Lynch -refiriéndose al padre del Che- era un aventurero a medias, estudiante de arquitectura que había dejado la carrera para incursionar en el mundo de los pequeños negocios y sacado la lotería, según él mismo reconocerá, al casarse en Córdoba con Celia, preferida por todos y alcanzada por ninguno". Este hombre despreocupado y de perfil aventurero, se afilia, durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, a La Acción Argentina, un movimiento antifascista que se congrega en el marco del enrarecido clima político de la Argentina de los tiempos de guerra. Su hijo Ernesto participará en la organización como miembro activo, concurriendo a las reuniones del grupo y haciendo trabajos de investigación orientados a detectar la filiación política de los números alemanes, que comenzaron a instalarse en Córdoba.
Las penurias económicas, las mudanzas y las aventuras amorosas extramatrimoniales de don Ernesto desgastaron permanentemente la relación de los Guevara De la Serna. Los amoríos del padre del Che circulan de boca en boca en una sociedad conservadora y condenatoria como la cordobesa anterior a la Segunda Guerra Mundial. Ernesto Guevara Lynch no hace ningún esfuerzo por ocultar sus amoríos. Su relación con la cubana Raquel Hevia, a la que llevó una tarde a su casa, desborda el poder de tolerancia de Celia De la Serna.
En 1948 don Ernesto abandona a su mujer. Al poco tiempo regresa y vuelve a partir. Esta conducta del padre del Che persistirá en el tiempo.
Los Guevara instalan su residencia en Buenos Aires en la calle Aráoz 2180. A partir de este momento, don Ernesto pasa la mayoría de las noches en las oficinas de la calle Paraguay, donde monta un nuevo estudio. Este domicilio capitalino será el último que habitará el Che en la Argentina antes de comenzar su peregrinación por América.
Guevara Lynch padre conoce a la maestra María Erra, a quien contratará como secretaria en su estudio de la calle Paraguay y quien pasará a ser su segunda esposa.
 
 
 

Celia De la Serna

Celia es descendiente del último virrey del Perú, un general de origen vasco llamado José De la Serna e Hinojosa, que fue derrotado en Ayacucho, en 1824, por las tropas del mariscal Antonio José de Sucre. Esta batalla sellaría definitivamente la emancipación de América del Sur.
Los primeros De la Serna se establecen en la Argentina de los comienzos del siglo XVIII. Los ascendientes argentinos de Celia fueron dignos representantes de lo que se dio en llamar "la oligarquía ganadera Argentina" que acumularía, desde los tiempos coloniales, un exuberante poder económico.
Celia De la Serna perdió a sus padres a muy temprana edad y fue criada por su hermana mayor quien fuera esposa del poeta Cayetano Córdoba Iturburu, de filiación comunista.
Desde su juventud, Celia demostró una gran fortaleza de carácter, profundas convicciones y un desprecio acentuado por las normas y preceptos que imperaban en la época. Católica militante primero, liberal y bohemia después, la madre del Che asombraba a su medio social desafiando prohibiciones, reglas y costumbres. Fumaba, se cortaba el pelo como un varón y, quizá su transgresión más audaz, siendo menor de edad se casó, por medio de un ardid, con el que sería el padre del Che. Celia amaba la aventura, el riesgo, la lectura, los viajes, las transgresiones y las situaciones que la ubicaban en el límite de lo permitido. Estas partes profundas de su personalidad y comportamiento fueron los distintivos que la madre del Che prioritó en el momento de educar a sus hijos.
La madre del Che es operada por primera vez de cáncer en un seno en 1945. Con el tiempo, Celia padecerá una segunda operación. Tras sufrir prisión y persecución, es expulsada del hospital donde era atendida de sus dolencias por haberle tocado en suerte ser la madre del Che. Celia De la Serna de Guevara Lynch muere de cáncer cuando su hijo Ernesto combatía en el Congo junto a los sucesores de Patricio Lumumba. Antes de partir hacia Africa, el Che deja una carta de despedida que su madre jamás leerá.
Celia De la Serna y Ernesto Guevara Lynch se relacionan en Buenos Aires siendo estudiantes. Del matrimonio resultan cinco hijos. Ernesto nace el 14 de junio de 1928. El 31 de diciembre de 1929 nace su hermana Celia, la primera de las hijas del matrimonio. El 18 de mayo de 1932 nace Roberto, y Ana María llegará al mundo el 28 de enero de 1934. En 1942 nace Juan Martín, quinto y último de los hijos del matrimonio.

ENFERMEDADES

A los pocos días de nacer, el pequeño Ernesto sufre una bronconeumonía que casi acaba con su vida. En 1929 mientras su madre daba a luz en Buenos Aires a su hermana Celia, el Che tiene su primer ataque fuerte de tos. Los médicos diagnostican neumonía. En 1931, en San Isidro, después de un baño en el río, Ernesto Guevara hijo vuelve a sufrir una crisis en las vías respiratorias. La tos no cede y en la consulta médica de rutina se detecta bronquitis asmática. La enfermedad no declina ante los medicamentos recetados y los Guevara deciden recurrir a un segundo especialista, el diagnóstico final revelará asma crónica.
Los médicos que intervienen en el tratamiento de Ernesto recomiendan un cambio inmediato de clima. La humedad de Misiones y Buenos Aires han perjudicado notablemente la salud del niño. Los Guevara deben tomar una decisión drástica y la familia se traslada a Córdoba en 1933, una provincia Argentina de clima seco que funciona como un verdadero paraíso para los enfermos con problemas en las vías respiratorias. A los nueve años Ernesto sufre de "tos convulsa" que agrava aún más su padecimiento asmático.
En 1945 se presenta a la revisión médica para ingresar al servicio militar en las Fuerzas Armadas. Alcanzó con una simple auscultación en la zona de los pulmones para declararlo no apto para el servicio.
En su primer viaje, cuando el Che junto con su amigo Alberto Granado recorre cinco países sudamericanos, el asma lo ataca casi cotidianamente con mayor o menor intensidad. En Perú y Colombia sufre los ataques más serios. La falta de medicamentos en medio de la humedad de la selva complica aún más la salud de Ernesto.
El 5 de diciembre de 1956, día del desembarco en Cuba de las fuerzas revolucionarias encabezadas por Fidel Castro, en Alegría del Pío, donde se produce la primera batalla que el movimiento revolucionario 26 de julio mantiene con el ejercito de Batista, el teniente médico Ernesto Guevara recibe una herida leve de bala en el cuello.
Ya en la Sierra Maestra, durante la ofensiva ordenada por Batista con el fin de aniquilar a los insurrectos, la columna del Che se ve obligada a abandonar El Hombrito. Las tropas de Sánchez Mosquera lo persiguen a pocos metros, pero a cada intento de avance de los gubernamentales los rebeldes los reciben con una nueva emboscada. En una de ellas, Guevara recibe un tiro en el pie izquierdo. Cantinflas, un combatiente de apellido Oñate a quien se le había trabado el fusil, se acerca hasta el Che, que está tendido en el suelo, Guevara le destraba el arma y le ordena que siga disparando. Al momento Cantinflas cae herido al lado de su comandante que, arrastrándose hasta donde está el resto de sus hombres, seguirá dirigiendo a sus fuerzas.
En el asalto al cuartel de Cabaiguán, el azar hará que el comandante de la columna 8, Ernesto Che Guevara se quiebre un brazo. Al saltar de un techo a otro, en un intento de acercarse a las instalaciones militares ocupados por las fuerzas de Batista, el argentino se engancha en una antena de televisión y golpea fuertemente contra el piso de un patio interior de una casa donde había maceteros de lata. Del porrazo, el Che se lleva una fractura en un brazo y un corte sobre la ceja izquierda, cicatriz que lo acompañará por el resto de su vida.
El 9 de enero de 1959, ya en La Habana y después del triunfo de la revolución, Ernesto Guevara, de 30 años, recibe en el aeropuerto de La Habana, a Don Ernesto, Celia de La Serna y a sus hermanos Juan Martín y Celia.. Unas semanas más tarde, el Che se reencontrará con su hija Hildita, que viaja desde Perú en compañía de su madre Hilda Gadea. Demasiadas emociones para el jefe guerrillero: un año de combates en condiciones extremas, la visita de sus padres y hermanos; una hija que tendrá que aprender a conocer y sus dos mujeres, todos juntos, bajo el inmenso cielo de una pequeña isla del Caribe. Todo esto le causa el peor ataque de asma de su vida, que se complicará por la aparición de una enfisema doble en el pulmón derecho, que derrumba al Che, postrándolo por meses en una cama, ubicada frente a una ventana iluminada por el sol todavía desconocido de los alrededores de La Habana. Recuperado, después de varios meses de convalecencia, el comandante argentino se reincorpora a sus actividades habituales.
En 1961, durante la invasión de Bahía de Cochinos, mientras Guevara se encuentra al mando de las fuerzas  castristas destacadas en Pinar del Río, más precisamente en Consolación del Sur, al caérsele del cinto la pistola amartillada, ésta se dispara y una bala le atraviesa la cara. El jefe guerrillero permanecerá varias horas en un hospital para su recuperación.
En 1964, la situación de Guevara en Cuba se ha tornado insostenible. El entonces ministro de Industrias de la Revolución ha denunciado públicamente su desacuerdo con los postulados económicos y sociales impulsados por la URSS y a calificado a los dirigentes soviéticos de burócratas. El distanciamiento de Guevara, con respecto al gigante socialista, se ha ido desarrollando en la misma proporción y tiempo que  la dirigencia cubana utilizó para acercarse a la tutela soviética. Después de la segunda gira por África, y el explosivo discurso de El Che en Argel, condenatorio de la política soviética, en La Habana, se produce una reunión de los tres máximos dirigentes de la revolución cubana, El Che, Raúl y Fidel Castro. Los dirigentes mantienen una acalorada discusión en la que Raúl acusa a Guevara de trotskista. Guevara se pone muy violento y, según testimonios de Dariel Alarcón Ramírez (Benigno), integrante de la custodia del Che, Guevara habría sido calificado de estúpido por Raúl Castro, ministro de Defensa cubano. "... 'eres un estúpido'... le repitió la palabra estúpido tres veces y de ahí él -refiriéndose a Guevara-mira para Fidel,...y Fidel no tiene respuesta. O sea, calla. Otorga. Y al ver aquella actitud sale molesto, tira la puerta y se va. Y ahí, a pocos días, viene la decisión, así prematuramente, de irse al Congo. Se fue una semana a Topes de Collante, al sanatorio que hay en el centro del país en el Escambray..."
Guevara atraviesa uno de los ataques de asma más fuertes de su vida producto del disgusto que le ha provocado la discusión. En el Escambray, El Che tomará la decisión de participar en la aventura guerrillera del Congo.
En abril de 1965, poco después del arribo del médico argentino a territorio congolés, producto del esfuerzo y la tensión provocada por la travesía por el Lago Tangañica, donde una tormenta estuvo a punto de hundir la embarcación que transportaba a los voluntarios cubanos que participarían de la guerra de liberación en África, el Che sufre otro de sus habituales ataques de asma, que sirvió como carta de presentación ante las tropas africanas que le rindieron homenajes militares por su arribo a suelo africano.
A un mes del arribo de Guevara al Congo, ya en la base de Luluaburg, el Che sufre de paludismo. Zerquera, uno de los médicos que participó de la expedición cubana en el Congo dejó registrado el episodio: "Todo estaba oscuro. Nunca vi el sol en Luluaburg. El Che se encontraba tendido en una hamaca que siempre tenía montada con una vara en tierra. Cuando llegué estaba en muy malas condiciones, casi delirando. Yo me imaginé que tendría paludismo con fiebre muy alta. Figúrate, una fiebre del carajo. ¿Qué tendrá este hombre? Tenía mucha presión. Yo pasé un momento muy malo.
-Coño yo soy alérgico a la penicilina.
-Esto es el carajo, pues.
-Bueno, pues pone Calmicina.
Le puse además clorafenicol, cloroquina...La fiebre no bajaba. Yo deduje que tenía paludismo, porque la cloroquina fue la que finalmente le bajó la fiebre. Coño, estaba muy mal. Tres días inyectándolo, cuatro, cinco veces. A los cuatro días la fiebre comenzó a bajar.
El Che mejoró, pero yo había visto que él no estaba bien todavía. Le iba a hacer un chiste como el que él me había hecho en el barco: yo le iba a decir ¿Quién te iba a decir que te ibas a morir aquí de esto".
Octubre de 1965 comienza muy mal para Guevara. La disentería le produce una diarrea que lo pone al borde de la deshidratación debilitándolo notablemente. La infección se combina con un ataque de asma que deja al guerrillero casi sin fuerzas para seguir conduciendo a las fuerzas cubanas destinadas en el Congo.
Físicamente destruido por el asma y las fiebres tropicales que habían reducido su peso a 50 kilos, en los primeros meses de 1966, Guevara se retirará de África. Después de un breve período de recuperación en las oficinas del 2º piso de la embajada cubana en Dar Es Salaam el Che partirá para Praga.
La muerte, encontrará al comandante guerrillero argentino combatiendo por sus ideales en Bolivia. Una escuelita en La Higuera servirá como patíbulo de Ernesto Che Guevara, el 9 de octubre a la 1:10 de la tarde. Una primera ráfaga de ametralladora le destrozó las piernas, la segunda le perforó un brazo y el corazón

ESTUDIOS

Ernesto habla un excelente francés que le fue transmitido naturalmente por su madre. A causa de su enfermedad, el asma, el Che no concurre a la escuela y es Celia De la Serna quien se encarga de su educación formal concerniente a los grados inferiores de la escuela primaria. El joven Guevara ingresa en el colegio Deán Funes, donde realizará el liceo, y en los últimos años de su educación secundaria planificará el ingreso a la Universidad de Córdoba con el propósito de estudiar ingeniería. Concluidos sus estudios secundarios, durante las vacaciones, Ernesto viaja a Buenos Aires para visitar a su abuela paterna, Ana Lynch. El joven Guevara necesita dinero y con su amigo Tomás Granado toma un curso de "Laborista de Sueldos". Este curso le abrirá las puertas en un organismo del Estado argentino, Vialidad Nacional, que lo envía al interior del país a cumplir tareas administrativas, por las que recibe un sueldo de 200 pesos.
Comienza, en 1945, a recopilar datos que extrae de sus innumerables lecturas e investigaciones, en un cuaderno al que llamó "Diccionario filosófico", en el que desarrolla ideas, anota palabras que le interesa recordar, definiciones y pequeñas biografías de grandes hombres. Esta costumbre de testimoniar en diarios personales lo acompañará durante toda su vida. Ernesto escribe sobre sus viajes, la guerra revolucionaria, su odisea en Bolivia y hasta páginas que describen sus sentimientos hacia María del Carmen Ferreyra, "Chichina", su primer amor.
Enterado de la agonía de su abuela Ana, que ha sufrido un derrame cerebral, Ernesto renuncia a su trabajo y regresa inmediatamente a Buenos Aires para cuidar de la anciana hasta que ésta muere. Es tal la marca que este suceso imprime en la vida del joven Guevara, que abandona la idea de estudiar ingeniería en Córdoba, donde ya había solicitado su matriculación, y se anota, más adelante, en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Este no va a ser el único suceso que llevará a Ernesto a cambiar el rumbo en la elección de sus estudios universitarios. La enfermedad de Celia, su madre, quien fuera operada en 1945 de un tumor maligno en un seno, influirá también en su decisión, y un tercer ingrediente manifiesto resulta de la determinación del Che en acabar con el flagelo del asma que lo persiguió, sin darle tregua, durante toda su vida. La especialidad médica que elige Guevara para realizarse en su vida profesional no es una casualidad. Ernesto se dedicará a investigar las alergias bajo la dirección del profesor Salvador Pisani. Ernesto medico sería entonces la consecuencia directa de la necesidad de curar y curarse.
En su primer año de estudios en la Facultad de Medicina, Ernesto rinde tres materias: anatomía descriptiva, parasitología y embriología, obteniendo las calificaciones de "bueno", "bueno" y "aprobado" respectivamente. No es un alumno sobresaliente, su cabeza, por aquel entonces, parece estar ocupada en el conflicto por el que atraviesan sus padres. Pasa horas encerrado leyendo literatura. A sus estudios universitarios le dedica sólo el tiempo necesario como para aprobar las materias que cursa. El joven participa en torneos universitarios de ajedrez y sigue practicando rugby con su inhalador al borde del campo de juego, al que recurre sin vergüenza cuando los pulmones ya no soportan más las corridas y los forcejeos.
A su regreso del primer viaje por Latinoamérica, el joven Che se lanza a una loca carrera contra el tiempo por la obtención de su título universitario, llega a rendir más de diez materias anuales para lograrlo. El 11 de abril de 1953, Guevara se recibe de médico.
Ernesto no realizará ningún otro aprendizaje formal hasta 1954 cuando, radicado en México, participa como oyente no matriculado en la cátedra dictada por el místico Jesús Silva Herzog, quien fuera uno de los propulsores de la nacionalización del petróleo mexicano. También en este país centroamericano, en el marco de la futura expedición de invasión a Cuba, Guevara dedicará largas horas al estudio del marxismo y el aprendizaje de técnicas militares.
En los últimos meses de 1959, después del triunfo revolucionario, en un intento de acercar a los intelectuales a la revolución, y especialmente a los estudiantes, Guevara comienza una serie de charlas en las casas de altos estudios, para que se discutan propuestas y se apoye a las carreras universitarias que darán más frutos en el futuro inmediato de Cuba. En la Universidad de Las Villas, el Che recibe un título, el de "Pedagogo Honoris Causa". Recibida la distinción, el Che, como era su costumbre, hace pública su humildad en la creencia de que el título recibido era inmerecido "si toda la pedagogía que he ejercido, ha sido la de los campamentos guerreros, la de las malas palabras, el ejemplo feroz". Antes de retirarse de la casa de altos estudios, el comandante invita a los alumnos y autoridades a alcanzar la meta de construir una universidad obrera y campesina.
En 1959, de regreso de su primera gira internacional, designado presidente del Banco Nacional de Cuba, el Che se ve obligado a tomar cursos de matemática y economía tres veces a la semana con Javier Vilaseca, ya que sus conocimientos en materia económica dejaban mucho que desear.
En 1961, poco antes de ser designado como ministro de Industrias, el Che Guevara, lanzando una flecha a modo de indicio político sobre el futuro inminente que se avecinaba sobre los destinos políticos y económicos de Cuba, comienza a estudiar metódicamente el idioma ruso.

LOS AMIGOS

Amigos de la infancia: en 1933 en el Hotel, "La Gruta" de Alta Gracia, Córdoba, el joven Guevara inicia su amistad con Carlos Ferrer, "El Calica", con quien realizaría su segundo viaje por América. El médico español exiliado González Aguilar que se radica en la misma ciudad, tiene tres hijos, Paco, Juan y Pepe con quienes también compartirál los juegos infantiles y cursará luego el colegio secundario en la ciudad de Córdoba.. Los cuatro viajarán durante años en tren los 35 kilómetros que separan Alta Gracia de la escuela. En el Colegio Nacional Deán Funes, Ernesto conocerá también a los hermanos Granado. El mayor de ellos, Alberto, viajará por América con Guevara y finalmente se radicará en Cuba donde ejercerá su profesión de bioquímico realizando estudios de química y biología. Tomas Granado que tenía la misma edad de Ernesto, lo acompañará como su fiel amigo durante toda la adolescencia.
Alfredo Distéfano: en Bogotá, Colombia, en la gira que realiza el Che junto a Alberto Granado, amenazados ya por la policía con la deportación, los jóvenes concurren a un encuentro de fútbol entre el Real Madrid y el Millonarios. En esa ocasión Ernesto conoce a Alfredo Distéfano.
Tita Infante: de todos sus amigos, con la que mantuvo una de las relaciones más entrañables y fluidas, fue con Tita Infante, alumna de la facultad de medicina de Buenos Aires, dos años mayor que él e integrante de la Juventud Comunista. El Che mantuvo una permanente correspondencia con Tita, a la que trataba de usted y la que consideraba "su compañera de búsquedas intelectuales". Tita Infante, incapaz de resistir la ausencia de su entrañable amigo, se suicida nueve años después de la muerte del guerrillero argentino.
Ricardo Rojo: Ernesto Guevara conoce, en la Paz, Bolivia, en el transcurso de su segundo viaje por América realizado en 1953 a Ricardo Rojo, un abogado argentino que huyó de la persecución del peronismo y con quien vivirá el espectáculo denigrante de la desinfección de campesinos con DDT en los pasillos del ministerio de Asuntos Agrarios de Bolivia, durante el gobierno de Paz Estensoro, líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Luego de la muerte de Guevara, Rojo escribirá un libro sobre su vida: "Mi amigo El Che".
Compañeros de lucha: la preparación de la invasión a Cuba, desarrollada en México le brindó al Che gran cantidad de afectos, que luego lo acompañaron durante gran parte de las campañas militares hasta La Habana. Algunos vieron el día del triunfo revolucionario, otros no llegaron más allá de la Maestra, El Escambray o Santa Clara donde entregaron la vida en los combates contra los ejércitos batistianos. Otros ni siquiera pudieron formar parte de la expedición, como Alberto Bayo, quien entrenó a los invasores en el manojo de las tácticas guerrilleras, que por lo avanzado de su edad y su gordura, a pesar de ofrecerse como voluntario, no tuvo más remedio que despedir al Granma el día de la partida y saludar desde tierra.
Bastaría citar una frase pronunciada por sus compañeros de lucha en las sierras de Cuba para medir el desprendimiento y el sentido de la amistad que distinguían a El Che. Crespo y Fajardo, aportaban, junto con Guevara un la comida que recibían para luego repartirla equitativamente. Sus compañeros de lucha aseguraron que "El Che lo compartía todo. -relata Crespo- si tenía un caramelo lo partía con una piedra en tres" y lo repartía.
En tiempos en que el Che en retirada de Uvero, cargando con sus heridos y escondido en un bohío con un ataque de asma que lo postra. Ernesto Guevara se encuentra con un hombre llamado David, que era capataz en una plantación de la zona. A pesar del hambre, que se estaba quitando con la ingestión de un limón, ante el ofrecimiento de comida que le hace David, queso, mantequilla y galletas, el che responde que se lo lleve a los heridos que se encuentran en la casa.
Joel Iglesias perteneciente a la tropa comandada por el Che, combate en un camino cubano defendido por unos soldados gubernamentales.  Las balas lo alcanzan y cae gravemente herido. Guevara sale corriendo hasta donde estaba su amigo y lo carga sobre sus hombros llevándoselo contra todo riesgo para que su compañero sea atendido.  Los guardias que tenían al che en el centro de sus miras no le dispararon al ver la valentía que este demostraba. Al ser tomados prisioneros, esos mismos soldados declararon haber oído que alguien nombraba al que corría como el "Che" y no fueron capaces de dispararle.
Camilo Cienfuegos: Guevara mantuvo una fuerte amistad con Camilo Cienfuegos, basada sobre todo en el respeto y la admiración mutua. En una carta Camilo explica. "Che, hermano del alma. Recibí tu nota y veo que Fidel te ha puesto al frente de la escuela militar, mucho me alegra pues de ese modo podremos contar en el futuro con soldados de primera; cuando me dijeron que venías a hacernos el regalo de tu presencia, ni me agradó mucho, tú has desempeñado papel principal en esta contienda, si te necesitamos en esta etapa insurreccional más te necesita Cuba cuando la guerra termine, por lo tanto bien hace el gigante -refiriéndose a Fidel- en cuidarte. Mucho me gustaría estar siempre a tu lado, fuiste por mucho tiempo mi jefe y siempre lo seguirás siendo; gracias a ti, tengo la oportunidad de ser ahora más útil, haré lo indecible por no hacerte quedar mal. Tu eterno chicharrón".
El 29 de octubre de 1959, desaparece la avioneta cessna que conducía a Camilo de Camagüey a Santa Clara. Después de una búsqueda intensa de la que participa El Che activamente se dan por perdidas las esperanzas de encontrar vivo al cuadro histórico del 26 de julio. El Che pierde en esa oportunidad a uno de sus pocos amigos, quizás el más íntimo y querido. Al recordar el episodio Guevara expresa que a su amigo "Lo mató el enemigo, lo mató porque quería su muerte. Lo mató porque no hay aviones seguros, porque los pilotos no pueden adquirir toda la experiencia necesaria, porque sobrecargado de trabajo quería estar en pocas horas en La Habana...y lo mató su carácter. Camilo no medía el peligro, lo utilizaba como una diversión, jugaba con él, lo toreaba, lo atraía y lo manejaba; en su mentalidad de guerrillero no pedía una nube detener o torcer una línea trazada".
Fidel, una relación compleja: sería difícil catalogar a Fidel Castro con respecto a la relación afectiva que este mantuvo con Guevara. Se conocieron cuando la significación de la palabra "compañero" valía más que cualquier otra clasificación que pudiera unir a las personas. La admiración que el argentino sintió por el líder cubano queda fuera de toda discusión para amigos y enemigos de Cuba. Se podría afirmar que una parte de Castro vivió permanentemente en el Che y que Fidel quedó profundamente marcado por la forma de ser del Che Guevara. Raúl Castro: con el hermano de Fidel, el Che mantenía buenas relaciones, la idea de la construcción del socialismo cubano los ató de manera particular durante un largo período. De regreso a Cuba, después de su campaña en África, una seria discusión producto del discurso de Guevara en Argel donde el Che rompe con la Unión Soviética pondrá a los hombres en veredas opuestas.
Amigos e intelectuales: es innumerable la lista de personalidades que cruzaron destino con El Che durante su corta pero activa vida. Desde Eduardo Galeano, quien le reprochaba el abandono del fútbol por la práctica del béisbol, pasando por Ernesto Sábato con quien mantuvo correspondencia, hasta el maestro Najdorf con quien Guevara hizo tablas en una partida simultánea en La Habana.
Lo cierto es que de una u otra manera El Che mantuvo algún tipo de contacto con Sartre, Simone de Beauvoir, René Dumont, Charles Bettheim, John Garassi y C Wright Mills. Se entrevistará con el poeta argentino Juan Gelman y con el presidente Arturo Frondizi, primer mandatorio de su país natal con quien se entrevistaría durante la conferencia de la OEA realizada en Punta del Este. De paso por Brasil, donde será condecorado y aclamado por el pueblo, Guevara se entrevistará con Janio Quadros.
En las oficinas del Banco Nacional de Cuba donde Guevara ha sentado su cuartel general de formación intelectual, allí se dedicará por las noches a la lectura, recibirá a Pablo Neruda, que entabla relación con Guevara a través del poeta cubano Roberto Fernández Retamar.
En África: en el Continente Negro, Guevara también cosechará amigos. Agostinno Neto, fundador del Movimiento Popular de Liberación de Angola, Gamal Abdel Nasser, Rais de la República Árabe unida, quien intentaría convencerlo de no ingresar en el Congo y Ahmed Ben Bella, con quien jefe guerrillero argentino construyó una relación verdadera de amistad, basada en una visión política compartida del mundo.
En los países del Este: del bloque socialista, Guevara recogerá muy pocos amigos y muchos conocidos. El Che confió de tal manera en Oleg Daroussenkov, que el argentino llegó a confesarle que le había propuesto casamiento a Hilda Gadea en un gesto de caballerosidad al conocer su embarazo y también porque había bebido demasiado en el momento de la proposición matrimonial.
Argentinos en Cuba: entre las personalidades argentinas que pasaron por Cuba, con quienes Guevara tuvo lazos de amistad combinados con una misma comprensión  política, se destacaron John W Cooke, Ricardo Masetti y Rodolfo Walsh.
De todas sus relaciones de amistad, la más fuerte, la que se podría considerar a la luz de la ligazón de afectos sinceros y profundos, es la que mantuvo con Camilo Cienfuergos, quien sin dudas estuvo a la cabeza de la lista del Che

LOS VIAJES

Los viajes de Ernesto Guevara pueden dividirse fácilmente en dos categorías: los que realiza movido por su espíritu aventurero, como su recorrida por gran parte del territorio argentino a bordo de una bicicleta a la que le había adosado un motor, o sus dos viajes por América Latina en compañía de Alberto Granado y, por otra parte, las giras que lleva a cabo como representante de la Revolución Cubana ante otros países u organismos internacionales

La Argentina en dos ruedas

En 1949, mientras cursaba su segundo año en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, el joven Ernesto decide lanzarse a la aventura y recorrer las provincias Argentinas de Santa Fe, el norte de Córdoba y el este de Mendoza. Su ingenio le permite adaptar un motor de fabricación italiana marca "Cucciolo" a una bicicleta. Ernesto terminará recorriendo casi todo el norte del país y será noticia, por varios días, en una de las revistas deportivas más conocidas de la argentina de aquellos años, "El Gráfico". En cada escala escribía sus notas de viaje en un cuaderno.
En su paso por la provincia de Córdoba, después de un accidente de tránsito del que milagrosamente sale ileso, Ernesto hace amistad con un "linyera", quien lo convenció de tener oficio de peluquero y se ofreció a demostrárselo practicándole un corte gratis. Nacería de este encuentro casual, el apodo de "Pelado" que su amigo Alberto Granado le pondrá al verlo con la cabeza rapada hasta las raíces cuando Ernesto lo visita en el leprosario en el que Granado trabajaba, en el pueblito del Chañar, en las afueras de la capital mediterránea Argentina.
Guevara pasa de Córdoba a la provincia de Santiago del Estero y luego la meta será Tucumán. El plan original se pierde a medida que Ernesto avanza y descubre los paisajes del interior argentino. Siempre hay algo más allá adonde debe llegar, algo nuevo que debe ser descubierto. Cruza La Rioja y visita Mendoza, llega hasta Salta, una de las provincias del noroeste, a más de 2.000 kilómetros de Buenos Aires y su familia.
En 1950, cansado de la situación económica que lo agobia, Ernesto busca trabajo en la marina mercante. Es contratado en los buques de bandera argentina "Anna G.", "Florentino Ameghino", y "General San Martín". En ellos hará travesías destacado como enfermero, desde Comodoro Rivadavia, en el sur argentino, hasta Trinidad y Tobago en el Caribe. También visitará, en cargueros y petroleros, las costas de Brasil y Venezuela. Mientras navega estudia las materias que luego rendirá, en su mayoría como libre, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Primer viaje por Latinoamérica

Cuando Ernesto Guevara pierde su trabajo en la marina mercante, viaja a Córdoba para visitar a su novia María del Carmen "Chichina" Ferreyra. De paso aprovecha para encontrarse con los hermanos Granado. En esa visita a la provincia mediterránea argentina, Ernesto planeará una de las aventuras que marcará definitivamente el perfil que tomará su vida. Junto con su amigo de la infancia Alberto Granado deciden recorrer cinco países sudamericanos montados en una motocicleta Norton de 500 centímetros cúbicos de cilindrada a la que llamaban "La Poderosa II". A fines de 1951 los jóvenes se lanzan a la cruzada.
Granado y Guevara salen de Córdoba hacia Buenos Aires donde se despedirán de los padres de Ernesto. Celia De la Serna le pide a Alberto que traiga al Che de vuelta sano y salvo, para que pueda terminar su carrera de médico. Un tercer tripulante se suma a la aventura. Se trata de un cachorro de perro de policía, al que el Che bautiza con el nombre de "Comeback" y que será el regalo de despedida que el joven le entregará a María del Carmen antes de su partida.
Que el Che le haya puesto "regreso" al presente que entregaría a su novia, indica su intención de regresar algún día. Pero es evidente que algo en él necesita, por algún llamado desconocido que no alcanza a comprender del todo, lanzarse a la aventura, conocer, probar su capacidad frente al asma, su resistencia, su respuesta ante las dificultades extremas. La próxima parada será Miramar, una playa en el litoral atlántico argentino, donde "Chichina" toma sus vacaciones. Ernesto quiere despedirse de la primera y quizás única mujer que realmente amó en su vida. La relación con "Chichina" está documentada por la mano del Che. Ninguna otra relación amorosa de Ernesto ha sido descrita y expresada con tanta claridad como la que él vivió con María del Carmen Ferreyra. Quizá las experiencias en combate, o las responsabilidades políticas que tuvo que asumir, o los cargos públicos que lo pondrían frente a los ojos de miles de personas, no se lo permitieron. Lo cierto es que Ernesto amó sin reservas a María del Carmen Ferreyra.
El joven Guevara pensaba quedarse sólo dos días en la ciudad balnearia y parte recién a la semana. Presiente que el final del noviazgo con "Chichina" está cercano, pero se resiste interiormente a la ruptura. De Miramar a Bahía Blanca y de allí a la cordillera. Pasan unos días en Bariloche, donde el Che recibe una carta de María del Carmen anunciándole la finalización de la relación. Ernesto queda conmovido por la noticia.
El 14 de febrero de 1952 los amigos cruzan la frontera con Chile. El asma no deja tranquilo a Ernesto que debe trabajar para pagar el cruce en barco hacia el país limítrofe. Del lado chileno, los jóvenes ponen rumbo a Osorno montados en su "Poderosa II" que ya comienza a darles dolores de cabeza. En Tenuco, Ernesto y Alberto sufren un accidente en el que "La Poderosa II" se parte al medio. Gastan todo el dinero que tenían en repararla.
Al llegar a Santiago, la motocicleta Norton se rinde y queda abandonada en medio de la soleada capital transandina. Sin dinero y agotados por el viaje, Ernesto Guevara y Alberto Granado se esconden en los baños del buque "San Antonio" que los transportará a Antofagasta. Son descubiertos y obligados a trabajar en la cocina hasta llegar al puerto de destino. En Arica, los jóvenes se despiden de Chile el 23 de marzo de 1952.
En Perú, los amigos caminan hacia la ciudad de Cuzco. Pasan la primera noche en la casa de un campesino que se apiada del cansancio de los jóvenes. A la mañana siguiente, en tren, camiones y autobuses ruinosos repletos de "cholos" continúan el viaje hacia la ciudad sagrada de los Incas. Los jóvenes argentinos descubren paso a paso la miseria y segregación racial a la que es sometido el campesinado peruano de los años cincuenta. Recorren el lago Titicaca y arriban, con los estómagos vacíos y las espaldas rotas, a la milenaria Machu Picchu. En su diario de viaje, Ernesto describe la zona arqueológica peruana con metáforas e imágenes que no repetirá en otros pasajes del escrito. Una realidad muy distinta espera a los amigos en el leprosario de Huambo. Allí conocerán el oprobio en el que viven los internados de aquel hospital miserable que se mantiene gracias a la ayuda de un grupo de vecinos. Camino al leprosario, al que arriban el 14 de abril de 1952, Ernesto sufre un ataque de asma que ni siquiera cuatro inyecciones de adrenalina pueden detener. En Lima, la capital del Perú, el médico Hugo Pesce les consigue alojamiento en el Guía, un centro de atención a leprosos, que es administrado por un grupo de monjas salesianas.
En Pucallpa, a bordo de una embarcación enclenque llamada "La Cenepa", Guevara y Granado comienzan la travesía por el Amazonas peruano. Los acompañará una chica que, según el diario de viaje del Che, comparte conversaciones y cama con los dos amigos. Llegan a San Pablo donde trabajarán unos días en otro leprosario. De allí, en una balsa de troncos con una choza clavada en su centro que construyen los enfermos del hospital, a la que llamarán "Mambo Tango", los jóvenes argentinos continuarán su viaje a través del gran río sudamericano. Navegan durante días disfrutando del exuberante paisaje de la selva. Guevara y Granado se quedan dormidos y derivan sin rumbo llevados por la corriente. Al despertar advierten que están en territorio brasileño. Cruzan el río hacia Colombia y toman contacto por casualidad con el gerente del Independiente Sporting de esa ciudad fronteriza. Los jóvenes son contratados como entrenadores del equipo. Más tarde el Che jugará como guardametas y Granado, al que los colombianos apodarán "Pedernerita", de delantero. Al poco tiempo, con el dinero que cobran por los servicios en el Sporting, parten hacia Bogotá.
La dictadura de Laureano Gómez había militarizado la capital colombiana. Guevara y Granado son detenidos por la policía que amenaza con deportarlos cuando Ernesto, con la intención de dibujar un mapa en la tierra, saca un cuchillo de entre sus ropas. El Che, lejos de aceptar el decomiso del cuchillo, reclama su devolución en varias oportunidades ante las autoridades policiales. Los problemas con los uniformados continúan y los amigos deciden abandonar el país. Colombia deja una mala impresión en los argentinos, que no comprenden la actitud policial, pero menos el comportamiento de la gente que les recomienda constantemente que no se metan en problemas con los cuidadores del orden.
Ernesto Guevara y Alberto Granado cruzan la frontera hacia Venezuela por el río Tachira. La falta de dinero no es el principal problema que deben afrontar, se suma el asma de Ernesto que lo acosa en forma permanente. Los jóvenes han discutido varias veces la posibilidad de que el Che regrese a Buenos Aires. Guevara decide intentar una conexión con un pariente que transporta mercancías entre la capital argentina y Caracas y que podría facilitar el regreso en avión. Granado, por su parte, consigue un puesto como médico en un leprosario de la capital. Si el Che no logra ser transportado, los dos amigos continuarán el viaje hacia México. Ernesto contacta a su tío y éste le facilita el regreso. El Che debe obtener la visa de entrada a los Estados Unidos, pues el avión en el que viajará, cargado con caballos, está obligado a hacer un día de escala en Miami. La escala se transforma en tres semanas de permanencia en territorio de los EE.UU. producto de un desperfecto en uno de los motores del aeroplano. Finalmente Ernesto Guevara aterriza en el aeropuerto argentino de Ezeiza, donde es recibido por sus familiares.
La experiencia acumulada en el viaje ha dejado profundas huellas en Ernesto. Desde su regreso a Buenos Aires comienza a interesarse más en política. Su diario de viaje termina con una frase que será premonitoria. El Che afirma: "Estaré por el pueblo (...) asaltaré las barricadas y trincheras, teñiré en sangre mis armas y, loco de furia, degollaré a cuanto vencido caiga en mis manos   El Che se lanza a una loca carrera contra el tiempo por la obtención de su  título de médico. El 11 de abril de 1953 lo consigue. Llega a rendir más de diez materias anuales para lograrlo. Viaja a Córdoba donde Ernesto Guevara se encuentra con María del Carmen Ferreyra, en la villa "La Malagueña" donde juega una última carta en el intento de permanecer junto a esa mujer que significó tanto en su vida; el joven Guevara repite su proposición matrimonial y es rechazado nuevamente. Ernesto toma la decisión de seguir viajando, aparte de su familia, ya no son muchas las cosas que lo atan a la Argentina.
 
Guatemala en llamas

Un ataque de asma le da la bienvenida a Ernesto Guevara a su llegada a Guatemala, gobernada por el coronel nacionalista Jacobo Arbenz, de tendencia liberal. Corría 1954 y el presidente enfrentaba la presión incesante de los Estados Unidos, pero aun más, las acciones de prensa impulsadas por una de las corporaciones norteamericanas que poseía la mayor cantidad de tierras en el país, la United Fruit. Guevara igualaría las pretensiones políticas de Arbenz con las de Perón, tildándolos más tarde de populistas. Gracias a las recomendaciones de Hilda Gadea, una conocida de Rojo, Ernesto consigue alojamiento en una pensión de la calle Quinta, donde el joven Guevara conoce al agregado comercial de la embajada argentina Sánchez Toranso, que en un futuro no muy lejano jugaría un papel fundamental en la supervivencia del Che en ese país durante el golpe militar. A la misma pensión se mudan Ricardo Rojo y Gualo García.
Hilda Gadea, de origen peruano y militante del APRA, trabaja en el Instituto de Fomento a la Producción, un organismo del Estado guatemalteco que apoya económicamente a los pequeños productores agrarios. Hilda, futura esposa del Che, lleva en su sangre rastros indios. Es, en comparación con Chichina Ferreyra, primer amor de Guevara, la cara opuesta de la moneda. Esta mujer de baja estatura y ojos achinados está relacionada con la mayoría de los hombres importantes del exilio guatemalteco. Por su intermedio, Ernesto Guevara conocerá a personajes como Ñico López, participante de los acontecimientos que rodearon el 26 de julio en Cuba: el copamiento del cuartel del ejército batistiano llamado Moncada. A López le había tocado en suerte atacar un destacamento militar, el Bayamo. La habitación de Ernesto en la calle Quinta se convertirá en poco tiempo en una especie de consultorio al que acudirá gran parte del exilio cubano en Guatemala, donde el médico argentino brindará atención médica gratuita.
Guevara percibe en el aire político guatemalteco, que la posibilidad de un golpe militar fomentado por la compañía norteamericana United Fruit se hace cada día más factible, y elabora un plan de escape. Repasa las direcciones de los amigos radicados en México que trajo desde Buenos Aires. En la lista se encuentra la de Ulises Petit de Murat, un reconocido cineasta argentino radicado en ese país.
Ernesto parte hacia la frontera con El Salvador; la visa se le vence y su deseo de andar se acrecienta. Antes de partir le promete a Hilda que saldrá y volverá a ingresar al país para que le sellen nuevamente el pasaporte y así prolongar su estadía en Guatemala. En Honduras le niegan la visa para ingresar al país, y en unos días más el Che se encuentra nuevamente compartiendo tertulias con sus amigos exiliados en Guatemala. No consigue dónde vivir, pero sí un empleo como médico en el Centro de Maestros, adonde decide también mudarse para evitar los gastos que le ocasionaría el pago de una pensión.
 

México: un hombre llamado Fidel

En el tren que lo conduce de Guatemala a México, en junio de 1954, Ernesto Guevara hace amistad con un joven que, como él, huye de la persecución militar guatemalteca: se trata de Julio Cáceres, más conocido como "El Patojo".
En México, después de varios meses de ganarse la vida en su nueva profesión de fotógrafo ambulante, el Che comienza a trabajar como médico en la sala de alergias del Hospital General de la populosa capital centroamericana. Allí se reencuentra con su antiguo amigo de origen cubano Ñico López. Este encuentro le permitirá a Ernesto conectarse con un grupo de cubanos exiliados.
Ernesto alquila un pequeño departamento en el que recibirá a la reciente deportada por las autoridades guatemaltecas Hilda Gadea. Al poco tiempo, el Che propondrá matrimonio a la joven peruana por segunda vez. Ella vuelve a contestarle que todavía no ha llegado el momento de tomar esa determinación. Ernesto parece enojarse ante la respuesta negativa y da por terminado su noviazgo con la joven.
Guevara descubre una nueva forma de ganarse la vida. El argentino radicado en México Alfonso Pérez Vizcaíno, al que encuentra por casualidad en un medio de transporte público, le ofrece trabajo como reportero gráfico; el Che acepta de inmediato

La credencial de la Agencia Latina

Comienza un período en el cual el joven médico argentino reflexiona sobre los pasos a seguir en el futuro. Al encontrarse solo, mantiene una fluida correspondencia con su gente en Buenos Aires, especialmente con Tita Infante, a la que sigue tratando de usted. Ernesto conserva aún los planes históricos de viajar a Europa y Asia, y agrega a la lista de proyectos el de visitar los Estados Unidos, que en este momento le quedan a un paso de frontera. Al poco tiempo ocurre la reconciliación con Hilda Gadea, quien se ha mudado con su amiga venezolana Lucía Velázquez a un departamento de la calle Pachuca. El Che comienza a visitarlas asiduamente. En Tepotzotlán, el 18 de agosto de 1955, se celebra el matrimonio Guevara-Gadea. Esta vez no hubo ofrecimientos de unión por parte del Che. Numerosos documentos indican que el joven decide casarse cuando su novia Hilda le informa sobre la futura llegada de su hijo. En tal sentido, Jorge G. Castañeda, en su libro "La vida en rojo, una biografía del Che Guevara", hace referencia al testimonio aportado en tal sentido por un funcionario soviético que entabló una profunda relación de amistad con el Che: " (...) Oleg Daroussenkov recuerda una conversación con Guevara en Murmansk, a principio de los años setenta. Al término de varios tragos de vodka para combatir el frío del Artico, el Che confesó que se había casado porque Hilda estaba esperando un hijo. "Se había tomado demasiados tequilas, lo cual lo condujo a un gesto absurdo de caballerosidad".
Guevara participa de las reuniones que los exiliados cubanos realizan periódicamente en la casa de María Antonia González; intercambia ideas con el grupo y escucha atentamente las experiencias de los isleños, que en su mayoría tienen el convencimiento de que la única forma de derrocar al dictador Batista es por la fuerza de las armas, y en su totalidad, que el líder destinado a dirigir esa lucha es un abogado que se encuentra preso en La Habana, el doctor Fidel Castro.
El argentino Ricardo Rojo, que había pasado un año en los Estados Unidos, visita por sorpresa al Che. Los amigos comienzan a participar activamente en los grupos de exiliados cubanos que se reúnen en el Edificio Imperial a comentar las noticias que llegan incesantemente de la patria de Martí. En Cuba se habla de amnistía. La posibilidad de que los detenidos que participaron en el asalto al Moncada sean liberados crece día a día. El 15 de mayo de 1955 Fidel Castro es puesto en libertad.
Ernesto toma contacto con Raúl Castro, hermano menor de Fidel que, liberado por la amnistía y perseguido nuevamente por la policía de Batista, se exilia en México. Raúl, al igual que su hermano, cumplía una larga condena por la responsabilidad que les tocaba en el intento de copamiento del cuartel Moncada.
Un hecho sustancial diferenciaba a los cubanos del resto de los exiliados que por aquel entonces vivían refugiados en México. Prevalecía, principalmente entre los jóvenes de los diferentes países latinoamericanos, una suerte de contagio ideológico de los sistemas que habían combatido y que los había llevado en definitiva al destierro. En general, tanto puertorriqueños como venezolanos, hondureños y peruanos, vivían enfrascados en ilusiones idealistas confiados en el triunfo espontáneo de los movimientos políticos de sus respectivos países, que los conduciría, un día cualquiera, a casa. En el caso particular de los cubanos y especialmente en los dirigentes que rodeaban a Raúl Castro, el Che encontró una sólida formación marxista y una experiencia militar que les había permitido, por lo menos, intentar un asalto armado a un cuartel militar.
El 8 de julio de 1955 Ernesto Guevara conoce a Fidel Castro en una reunión que el exilio cubano realiza en casa de María Antonia González. Fidel, que ya ha bautizado su organización con el nombre de Movimiento 26 de Julio en homenaje al intento de copamiento del Moncada, decide exiliarse para intentar la formación de un pequeño ejército con el que retornaría, en un futuro no muy lejano, a tierra cubana. El entonces prolijamente rasurado dirigente caribeño discute durante toda la noche con el Che. Este le informa sobre su experiencia en Guatemala y su visión sobre el fracaso del gobierno de Arbenz. Castro, por su parte, le da indicios vagos sobre sus planes de invasión.
En otra reunión que el médico argentino mantiene al poco tiempo con Fidel, de la que participó Hilda Gadea, Castro convence al joven argentino de sumarse a la expedición que intentará desembarcar en la isla. El Che, alentado por su propia mujer, decide emprender la aventura más peligrosa y excitante de su juventud: la invasión a Cuba, que cambiará el rumbo de su vida

Primer viaje diplomático

En junio de 1959, meses después de la victoria revolucionaria, el Che es enviado por Fidel a recorrer el mundo en busca de apoyos para la revolución. El 16 del mismo mes, Guevara se aloja en El Cairo, República Árabe Unida, a la espera de una entrevista concertada con el Ráis, Gamal Abdel Nasser, líder del nacionalismo árabe con el que discute los alcances de la reforma agraria llevada a cabo en ese país y con quien mantendrá una estrecha amistad a lo largo del tiempo. Posteriormente Guevara se trasladará a Damasco, el canal de Suez y Alejandría. El 1º de julio, el embajador cubano Ernesto Guevara arribará a la India, donde visitará la tumba de Gandhi y donde se entrevistará con Nehru. El día 12 el argentino nacionalizado cubano partirá hacia Birmania y luego la meta será Tailandia. El 15 parte hacia Japón donde visitará además de Tokio, Osaka e Hiroshima.
El 30 el Che ya se encuentra en Jakarta, Indonesia, donde es recibido por el entonces presidente Sukano. El comandante permanecerá dos días en Singapur, Malasia, desde donde partirá hacia Hong Kong donde el asma lo tumbará nuevamente. Recuperado, parte hacia Ceilán adonde arribará el 6 de agosto, el día 8 lo encontrará en tierras paquistaníes, en donde será recibido por el jefe de gobierno Ayub Khan. De Pakistán a Atenas y de allí a Yugoslavia. Sudán pasa apenas bajo los pies del Che que arriba a Roma el 27 de agosto donde visitará la Capilla Sixtina. De Madrid a Marruecos. Después de tres meses ausente de Cuba, el 10 de septiembre el Che Guevara pisa nuevamente suelo cubano

Las giras por los países socialistas

Previo paso por Checoslovaquia, el 22 octubre de 1960, donde el argentino negocia en entrevista con el premier Novotny un crédito por 20 millones de dólares y la instalación en Cuba de una industria checa destinada a la fabricación de tractores y camiones, la primera delegación oficial cubana a la URSS arriba a Moscú el día 29, encabezada por Ernesto Che Guevara. El médico argentino es acompañado por Héctor Rodríguez Llompart, Alberto Mora y Raúl Maldonado. La agenda de Guevara era reducida pero fundamental para la economía cubana. El primer punto consistía en colocar la cosecha de 3 millones de toneladas de azúcar prevista para 1961 en el bloque socialista. El segundo tema ligado a la fuga de intelectuales cubanos, consistía en solicitar especialistas soviéticos en materia económica y administrativa, en particular bancaria, ya que el proyecto primero del Che de nacionalizar la banca estaba planeado para fines del 60 y no se contaba con la apoyatura técnica especializada para llevarla a cabo. En el tercer punto, figuraba la negociación de la venta de combustible refinado en Cuba en el mercado internacional.
Las autoridades soviéticas programaron un itinerario turístico convencional para el Che. Evitaron deliberadamente que el comandante de la revolución cubana tomara contacto con la gente común, y por ende, con la realidad socio-política de la Rusia de los 60. Che visitó la casa museo de Lenin, el artísticamente decorado tren subterráneo de Moscú, el mausoleo de Lenin y Josef Stalin, la Plaza Roja e innumerables fábricas y talleres. Guevara participó de una representación del Ballet Bolshoi y asistió a dos funciones de la Orquesta Filarmónica de Moscú. El Che participa del desfile militar con motivo del aniversario de la revolución de octubre. Al subir al palco de honor, reservado sólo para jefes de estado, el guerrillero argentino es ovacionado por la multitud. En Leningrado, Guevara visita el acorazado Aurora, símbolo de la revolución de octubre.
En el orden político se entrevistó con Khruschev y Mikoyan. El Che se aleja de Rusia después de dos semanas, con una visión parcializada de la realidad de aquel país. No ha tomado contacto con el pueblo ruso y su realidad.
En China, donde el Che arribará el 17 de noviembre, se entrevistará con Zhou Enlai, quien le allanará el camino hasta el viejo e inteligente líder de la revolución Mao Zedong. En la entrevista, Guevara coloca un millón de toneladas de la producción azucarera de Cuba, lo que significó un gran alivio para el comandante cubano, ya que la Unión Soviética no aceptó la compra de más de 1.200.000 toneladas de los 3 millones que Guevara llevaba en su paquete de ventas. Junto a Lai, Guevara visita la Gran Sala del Pueblo. La visita del Che a la nación de Mao tornaba a su fin después de dos semanas de actividades. Guevara, quizá sensibilizado por la noticia recibida del nacimiento de su segunda hija, Aleida Guevara March, en Cuba, o por el préstamo de 60 millones de dólares obtenido en las conversaciones con Lai, le abre el corazón al proceso de transformación que se ha producido en China. Otra de las razones podría valorarse desde el punto de vista de que los servicios de inteligencia ingleses deducen como "... la misión de Guevara partió para Pekín decepcionada con los resultados prácticos de su visita a Moscú, a pesar del gran calor de su recibimiento público. Una fuente cercana a Khruschev informa que la política soviética consiste ahora en evitar cualquier acto que pudiera poner en tela de juicio las relaciones con la (próxima) administración Kennedy y que los cubanos han sido notificados de que deben evitar provocaciones indebidas... Los cubanos sufren una penuria en dólares... y la URSS no ha querido hacer nada que alivie dicha penuria. Tal vez Guevara haga otro esfuerzo a su regreso de China de obtener dólares en la URSS".
De regreso a la Unión Soviética donde formalizaría la firma de los acuerdos establecidos, Corea pasa rauda bajo los zapatos de Che quien se entrevista, el 3 de diciembre, con Kim II Sung. Antes de regresar a Cuba, el 8 del mismo mes, Che viajará a Berlín y regresará nuevamente a Moscú el 18, pero esta vez tampoco saldrá dinero de los bolsillos soviéticos que sumen a las aspiraciones de ayuda económica que el guerrillero lleva en la mente.
Castañeda, en su libro "La vida en rojo", analiza la impresión que quedó en el Che después de su visita por los países socialistas de la siguiente manera: "Sus apreciaciones sobre los países socialistas en general, si bien compartidas por millones de comunistas en el mundo, también contradecían las impresiones que muchos otros, anteriormente simpatizantes del socialismo real, comenzaban a formarse. El Che no parece estar engañando a los cubanos; cree lo que dice pero empieza a arrinconarse a sí mismo. La distancia entre sus creencias y la realidad es tal y su honradez intelectual tan profunda, que a la hora del desengaño, el desencanto será demoledor. Tanta honestidad al formular el balance conduciría necesariamente a la tragedia...".
En Berlín, convertido en un corredor de ventas cubano, el Che consigue colocar dulces producidos en la isla. En la ciudad de Alejandro Magno el médico argentino conocerá a la traductora de alemán de nacionalidad argentino-alemana Tamara Bunke Bider, quien lo acompañará en la aventura boliviana. La joven perderá la vida en la selva boliviana ametrallada por los "rangers".
El Che regresa a Cuba el 22 de diciembre. El 6 de enero comentará a través de la televisión cubana el resultado de su viaje y un resumen de la experiencia que le brindó su primer contacto con el mundo socialista.
 

La Reunión de la OEA en Punta del Este

En agosto de 1961, el ministro de Industria de Cuba, Ernesto Che Guevara, parte hacia Uruguay para participar como delegado de su país en la conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), un organismo dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA). El mal tiempo hace que el avión que transportaba a Guevara hiciera una escala obligada en Río de Janeiro, Brasil. El día 5 Guevara pisa suelo uruguayo, donde es recibido por una multitud de alrededor de 10.000 personas que corean al unísono su nombre. En Punta del Este, el Che se alojará con la delegación cubana en el Hotel Playa.
Un día después, el 8 de agosto, el Che es recibido protocolarmente por el presidente uruguayo Eduardo Haedo. Ya en la primera exposición oral que el Che realiza ante la sesión plenaria del CIES, denuncia -como únicamente pudo haberlo hecho Guevara, en un tono directo y preciso- el carácter de enjuiciamiento, como único objetivo de la conferencia, contra los nuevos destinos emprendidos por Cuba. Para el Che, este objetivo de ataque a Cuba estaría encubierto bajo la fachada de los lenguajes de carácter técnico económico utilizados en las sesiones. Paso seguido, el revolucionario cubano-argentino denuncia abiertamente el intento del proyecto desarrollista de John F Kennedy, la llamada "Alianza para el Progreso", como un ardid que intentaba detener el avance revolucionario en América latina y como una agresión directa más, a la ya interminable lista de hechos violentos que tuvieron como blanco al pueblo cubano. El jefe guerrillero dedicó parte de su tiempo de alocución para dar ejemplos en el recinto donde se desarrollaba el encuentro sobre la agresión que Cuba había recibido de sus enemigos. Mencionó, entre otros, la invasión en Playa Girón, el intento de atentado contra Raúl Castro impulsado desde la base militar estadounidense en territorio cubano Guantánamo, el hundimiento del buque "Le Coubre" cargado con armamentos, amarrado en los puertos de La Habana, y los bombardeos en territorio cubano lanzados desde los aeropuertos ubicados en territorio norteamericano, guatemalteco y nicaragüense. El Che alza la voz en el recinto de la asamblea, convencido de antemano de que sus palabras no cambiarán las letras de los acuerdos ni las intenciones políticas de los representantes reunidos en aquel recinto de la ciudad balnearia uruguaya. El Che levanta su voz para que sus discursos fueran acogidos por los pueblos que aquellos delegados representaban. Ese era su objetivo, hacia allí dirigía las denuncias y su comprensión sobre lo que acontecía en el mundo.
Paco Ignacio Taibo II, en su libro "Ernesto Guevara, también conocido como el Che", reproduce la conferencia de prensa que el Che brindó a los periodistas destacados en Punta del Este. Aquella que Guevara comienza diciendo "pregunten lo que quieran, pero después escriban lo que conteste". Taibo relata: "Guevara pasa dos horas ante un bombardeo de preguntas, respondiendo con fortuna alterna un variado cuestionario que recorre:
Los presos de Girón y su destino: 'Ofrecimos cambiarlos por Albizu Campos o por tractores'".
La aeropiratería: 'Los estadounidenses se están quedando con los aviones que se desvían desde Cuba'.
Sus trabajos voluntarios en el corte de caña y carga de plátanos en los muelles: 'Es cierto lo que digo, no me mire con ese aire dubitativo'.
Las elecciones: 'Cuando el pueblo las pida en una asamblea popular'.
Racionamiento: Periodista peruano: 'Ultimamente se comenta que el racionamiento de 700 gramos a la semana es uno de los golpes más bajos que ha recibido el pueblo cubano'. Che: 'Yo no conozco ese racionamiento. Nosotros tuvimos que tomar algunas medidas respecto del consumo de carnes, que es infinitamente mayor per capita que el consumo de carnes en Perú, para distribuir equitativamente lo que hay. En los países como Perú el racionamiento se hace diferente, el que tiene dinero compra y el pobre indio se muere de hambre. ¿No cree usted esto así?'. Periodista peruano: 'Me parece que sí, pero hay una cosa... Che ¡Que no le oigan!'.
La nacionalización de las escuelas católicas: 'Ahora son simplemente escuelas'.
Los trotskistas: 'Resolvimos que no era prudente que siguiera el trotskismo llamando a la subversión'.
La iglesia: 'Un gobierno que no hace religión y que permite la libertad de cultos'.
'Listen Yankee', de Wright Mills: 'Hay desde nuestro punto de vista algunos errores, pero es un libro hecho con absoluta sinceridad'.
La posibilidad de nuevas revoluciones socialistas en América latina: 'Crecerán, simplemente, porque son el producto de las contradicciones entre un régimen social que ha llegado al fin de su existencia y el pueblo, que ha llegado al fin de su paciencia'.
Lo que come, bebe, si fuma y si le gustan las mujeres: 'Dejaría de ser hombre si no me gustaran las mujeres. Ahora, dejaría de ser revolucionario si yo dejara de cumplir uno solo de mis deberes y de mis deberes conyugales, porque me gustan las mujeres (...) Yo trabajo quizás 16, 18 horas diarias, duermo 6 horas, cuando puedo dormirlas (...) No tomo y sí fumo. No voy a ninguna diversión de ninguna clase y soy un convencido de que tengo una misión en el mundo, y que en aras de esa misión tengo que sacrificar el hogar (...) todos los placeres de la vida diaria'.
Su argentinidad: 'Tengo el sustrato cultural de la Argentina y me siento tan cubano como el que más'.
Sólo pierde los estribos una vez cuando un periodista argentino (Luis Pedro Bonavista) habla de su 'ex patria' y el Che, indignado, responde: 'Señor, tengo una patria mayor, mucho más grande, mucho más digna que la suya, porque es toda América, señor, y usted no conoce esa clase de patria'.
" Sus discursos -refiriéndose Taibo a los del Che- augurando el fracaso de la Alianza para el Progreso habrían de ser conocidos más tarde como 'la profecía del Che' ".
La conferencia de Punta del Este convierte al Che en uno de los referentes más importantes de la izquierda Latinoamericana. El surgimiento del Estado socialista cubano despertará con el tiempo una ola de violencia en aras de reproducir la experiencia cubana a lo largo y a lo ancho del continente americano

Visita secreta a Arturo Frondizi

Cuando en 1955 se produce el levantamiento militar encabezado por el general Lonardi que derroca al gobierno constitucional de Juan Perón en la Argentina, Ernesto Guevara se encuentra en México en plena planificación de la invasión a Cuba. Su amigo Ricardo Rojo lo visita en el Distrito Federal, donde el Che había fijado su residencia. Rojo, que se encontraba en el exilio a causa de su posición en contra del régimen peronista, invita al médico a regresar a la patria en su compañía. La respuesta de Ernesto es premonitoria. "Allá ¿qué hay? -refiriéndose a la Argentina-. Un Gobierno militar, por el momento tratando de rebajar el papel de la clase trabajadora en la dirección política del país. Imaginemos que ese gobierno se va, ayer ya se fue uno y que venga tu amigo Frondizi (...) ¿qué puede hacer? Un gobierno de buenas intenciones con pocos cambios de fondo".
El 18 de agosto de 1961, mientras el Che participaba de la Reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Punta del Este, Uruguay, el entonces presidente argentino Arturo Frondizi, después de varias gestiones desarrolladas en el más absoluto secreto, alquila un avión privado para que transporte a suelo argentino a Ernesto "Che" Guevara, quien ingresará a su patria por nacimiento, a través del aeropuerto internacional de Don Torcuato, ubicado a pocos kilómetros de Buenos Aires, Capital Federal de la Argentina, en el denominado Conurbano Bonaerense.
Una reducida comitiva le dará la bienvenida al comandante cubano-argentino, que luego será conducido a la residencia habitual de los presidentes argentinos situada en la localidad de Olivos. Las conversaciones entre el dirigente de la revolución cubana y el mandatario argentino serán breves pero de profundo significado político. Frondizi, fundador del desarrollismo en Argentina, pregunta al dirigente cubano sobre la visión que el país que representa tiene sobre las posibilidades de desarrollo en las sociedades pobres. Guevara expone su habitual punto de vista antinorteamericano negando la posibilidad de contar con la inversión estadounidense como salida económica, pues considera que, pase lo que pase, el país del Norte siempre se llevará la tajada más grande. El presidente Frondizi expresa en la reunión su preocupación por la dirección que está tomando la conducción política cubana hacia el socialismo, y declara al Che el temor reinante que predominaba en los ámbitos políticos internacionales sobre la posibilidad de que Cuba ingrese al Pacto de Varsovia. El Che responde claramente que el gobierno de su país, refiriéndose a Cuba, no impulsa esa posibilidad. El presidente argentino preguntó sin rodeos al Che sobre las probabilidades existentes de que un acto electoral tuviese lugar en la mayor de las Antillas, Guevara responde que esa posibilidad, en el futuro inmediato, era nula.
Mientras Guevara y Frondizi almorzaban carne asada argentina en la quinta presidencial de Olivos, las agencias noticiosas internacionales anunciaban en las teletipos la noticia de la reunión de los altos dirigentes. Se supone que la filtración de la información fue impulsada por el gobierno cubano, ya que a Frondizi no lo favorecería particularmente el descubrimiento de su entrevista con el mal visto en Washington, Ernesto Guevara. La filtración periodística le costó el puesto al canciller argentino Adolfo Mujica, que había negado rotundamente la posibilidad de una reunión entre los estadistas y, hecha pública la entrevista, debió presentar su renuncia. Guevara regresará a Punta del Este en horas de la tarde del 18 de agosto y reconocerá ante los periodistas su visita a Frondizi. El presidente argentino será derrocado por un golpe militar poco después.
 

A Moscú, por los misiles

El Che es enviado por Castro a Moscú, a mediados de 1963, para que se encargue de la elaboración final del documento que permita el traslado de los misiles con cabezas nucleares a territorio cubano. Guevara llega a la URSS, en compañía de Emilio Aragonés y es recibido por Leonid Brezhnev, ya que el premier Nikita Khruschev se encontraba tomando unas vacaciones en Crimea. Che y Aragonés parten de inmediato hacia Yalta. El eje de la discusión de la entrevista entre el mandatario soviético y el delegado de la revolución cubana, se centra en una reflexión expuesta por el argentino, que consistía en su convencimiento de que el mantenimiento del secreto sobre las bases lanzamisiles en Cuba duraría un tiempo muy limitado. La conclusión a la que llegaba el médico argentino era que lo pertinente sería dar publicidad a la firma del acuerdo militar. Khruschev, que piensa sobre todo en las bases norteamericanas emplazadas en Turquía, se niega a hacer público el acuerdo. Ante la tozudez de Nikita, que acepta todas las enmiendas cubanas hechas al documento, pero se niega a publicitar el acuerdo, el Che y Aragonés aceptan la propuesta del silencio y regresan a Cuba

Sus matrimonios

De las relaciones amorosas que Ernesto Guevara mantiene durante su vida, solo dos llegarán a ser significativas para él y ambas terminarán en matrimonio. El primero, luego de un accidentado noviazgo que tiene como escenarios a Guatemala y México, con la peruana Hilda Gadea; el segundo, con Aleida March, una combatiente cubana a quien conoce en la última etapa de la guerra revolucionaria contra el dictador Fulgencio Batista.

Los hijos

A las siete de la tarde del 15 de febrero del 1956, en México, nace Hilda Beatriz, hija del matrimonio Guevara-Gadea. La llegada de la niña pone un poco de tranquilidad en la ya desgastada relación de pareja de sus padres.
De gira por los países del Este, en momentos en que se preparaba a partir de Pekín a Moscú, el 17 de noviembre el Che recibirá la noticia del nacimiento de su segunda hija, Aleida Guevara March en La Habana, Cuba, donde nacerá el resto de sus hermanos.
El 20 de mayo de 1962, mientras se desempeñaba como ministro de Industrias de Cuba, nace su primer hijo varón, al que los Guevara llamarán Camilo, en homenaje al legendario amigo y compañero del Che en las campañas por las sierras, Camilo Cienfuegos, quien perdiera la vida trágicamente en un accidente aéreo.
El 14 de junio de 1963 nacerá Celia -el nombre elegido por el Che representa un claro homenaje y reconocimiento de Ernesto hacia su madre-, cuarto descendiente del Che y tercer hijo del matrimonio Guevara March.
El 19 de marzo de 1964, de su relación con Lidia Rosa López nace el único hijo extramatrimonial que se conoce del Che: Omar Pérez.
A comienzos de 1965. nace Ernesto, el último de sus hijos producto de su relación con Aleida March Torres.

Dirigente de la Revolución

En rigor de verdad, a Ernesto Guevara se lo puede considerar dirigente de la Revolución Cubana solo durante una etapa muy temprana luego de la toma del poder, el 1° de enero de 1959. Poco a poco, en muchos casos por diferencias políticas con Fidel Castro, irá quedando relegado a un segundo plano y llegará un momento en que renuncie a todos sus cargos e, incluso, a la ciudadanía cubana, para emprender nuevos proyectos de lucha revolucionaria, en primer lugar en el Congo y más tarde en Bolivia, donde encontrará la muerte. Sin embargo, durante ese breve período, impulsa importantes medidas, fundamentalmente en materia económica, que marcarán a fuego el proceso de construcción de la República Socialista

Guevara piensa en los campesinos

En mayo de 1959 comienza la radicalización del régimen castrista impulsada por Raúl Castro y Ernesto Guevara, que ya se ha declarado partidario de las ideas comunistas. De todas maneras, intentan convivir en el gobierno cubano tres fracciones bien diferenciadas ideológicamente: Guevara y el menor de los Castro inclinados decididamente hacia la izquierda, impulsando al PSP hacia los órganos de poder de Cuba; un sector que responde a la oligarquía terrateniente cubana, bien ubicada a la derecha; y un tercer sector, de orientación izquierda moderada, que forma parte del 26 de Julio, representado por dirigentes del "llano" como Franqui, Faustino, Marcelo Fernández y Oltuski, quienes desconfiaron históricamente de los comunistas, a los que consideraban sectarios y vacilantes. Todo este espectro dispar funcionaba gracias a la mano ejecutiva de Fidel, que sin una posición política declarada, contemporizaba, con una corrección asombrosa, a los diferentes sectores en beneficio de la construcción y el funcionamiento del gobierno de la revolución. El Che, sin todavía "función específica", se dedicará a planificar para los que él considera merecedores de los logros alcanzados en el duro proceso de la guerra: los campesinos de Cuba. De visita a El Pedrero, en la zona de Las Villas, Guevara impulsa, tratando de acelerar los acontecimientos, una "revuelta agraria radical" al más puro estilo zapatista. Además, encarga al Ejército la reconstrucción de las viviendas destruidas por el ejército batistiano en los tiempos de revueltas y represión. Días después de la arenga del Che en la provincia de Las Villas, el campesinado ocupa masivamente las tierras de la región. El tema pendiente en Cuba sigue siendo la reforma agraria, una de las promesas de los programas revolucionarios, una necesidad impostergable de la población rural, que describe un panorama económico medieval, con un 46% de Cuba en manos de 2 de cada 100 habitantes. Los 98 campesinos restantes dependían, de una u otra manera, de ese minúsculo porcentaje de acaudalados para sobrevivir.
El primer ministro cubano Miro Cardona, cansado de no poder gobernar, ya que Castro ejercía con su fuerza personal un doble gobierno encubierto, renuncia el 13 de febrero e impulsa -convencido seguramente por la avasallante personalidad del líder y, sobre todo, del respaldo popular con que éste cuenta- a Fidel como sucesor. El comandante en jefe de la revolución acepta el cargo y lo asume el mismo día. El 3 de marzo el gobierno interviene la Compañía de Teléfonos. Días más tarde los transportes metropolitanos. Se rebaja por ley el precio de los medicamentos y el 50% del precio de los alquileres; Castro impulsa lentamente el cambio, pero la reforma agraria todavía se hace esperar.
El 17 de mayo de 1959, después de largas discusiones entre los diferentes sectores de la sociedad cubana, Fidel reúne en la histórica La Plata de la Sierra Maestra al Gobierno Nacional en pleno, y a la plana mayor del Ejército Rebelde. El Proyecto de Reforma Agraria se presenta en sociedad. En un primer paso, y más como compulsa a la realidad social cubana, Castro opera con rigor sobre los grandes terratenientes arrebatándoles la tierra. El punto referido a la confiscación de las haciendas con más de 400 hectáreas sonó como un disparo más de las armas rebeldes entre los conservadores y como una delicada caricia hacia los latifundistas para la izquierda radicalizada. Prueba de ello es la ausencia del Che en el acto de presentación de la Reforma, quien calificará más tarde a la ley como "tímida... que no se aventura con lo más fundamental, como era la supresión de los latifundistas". Tampoco participará del acto el ministro de Agricultura de Cuba, Sori Marín, quien había elaborado una reforma suave y más conveniente en beneficios y derechos para los propietarios de grandes extensiones de tierras. Pero los más tocados en sus intereses, por el plan de Castro, serían los inversores norteamericanos.
La alianza política que gobierna Cuba está al borde de la ruptura. Los comunistas del PSP acusan a Fidel de estar llevando a cabo una purga de sus miembros en el gobierno, y los militantes de 26 de Julio, que mantienen una profunda desconfianza para con los miembros del PSP, les recuerdan en cada oportunidad que se les presenta, sobre la actitud acomodaticia y vacilante que esa organización, en su conjunto, mantuvo en tiempos de guerra. La desconfianza del 26 de Julio hacia los comunistas era histórica y frenaba el acercamiento entre las organizaciones que formaban parte del poder cubano.
Ernesto Guevara y Aleida March abandonan la residencia de Tarará en los primeros días de abril y se mudan a una casa en el barrio de Los Cocos, sobre la calle Rafael Cortes 45.119, donde también pernoctarán los integrantes de su escolta personal, entre ellos el inseparable Alberto Castellanos. El 22 de mayo, Guevara toma conocimiento de la sentencia favorable de divorcio que lo separa definitivamente de Hilda Gadea y el 2 de junio contrae matrimonio con su concubina Aleida March Torres.
Nuevos sectores productivos son golpeados por la vara de la revolución. Además de los ingenios azucareros, los propietarios de los más grandes molinos de azúcar y los ganaderos de Camagüey alzan sus voces de protesta en contra de la dirección que va tomando la economía de la isla. La respuesta de Fidel es directa, la intervención. Castro ha tocado el timbre de la puerta trasera de los Estados Unidos, pues entre las tierras intervenidas y confiscadas por el gobierno de la revolución, se encuentran los más poderosos de la isla, los "ranchos americanos". Seguramente el país del Norte, confiando en sus métodos de intervención, imagina a sus ciudadanos recuperando las tierras, como había sucedido con gran parte de los países latinoamericanos que intentaron, de una u otra manera, poner el rumbo económico nacional en beneficio de sus propios intereses. Con esa seguridad en los pronósticos, el gobierno de los Estados del Norte envía un tibia demanda diplomática al gobierno de La Habana, reclamando apenas y sin fuerza, la indemnización acorde con los valores de la confiscación efectuada a los ciudadanos de su país. Poco más tarde, Estados Unidos pondrá en marcha una verdadera campaña internacional en contra de las autoridades cubanas, que recibirá como respuesta, a cada reclamo norteamericano, una acción política en contra de los intereses del país del Norte en la isla, sea ésta verbal o material. A manera de ejemplo, ante la iniciación de la campaña de agresión verbal a Cuba, Fidel dispone la expulsión, el 11 de julio, de todos los representantes de los viejos partidos tradicionales ligados de alguna manera a los intereses de la derecha cubana, extendiendo la purga a su propia organización política, el Movimiento 26 de Julio. Quedarán fuera de carrera Mederos, Agramonte, Marín y Angel Fernández, que son reemplazados por los cuadros históricos de la Sierra, de tendencia izquierdista, Raúl Roa, Ruiz de Zárate, Miret y Pepín Naranjo. Paradójicamente, cuando la Cuba de Castro avanza lenta pero firmemente hacia la formación de un estado socialista, Fidel, que ve a Guevara demasiado inclinado hacia la izquierda y con su favoritismo obsesionado hacia los campesinos, lo separa de la actividad política

Guevara vuelve a escena

Mientras el Che se encuentra de viaje representando a su país por adopción, en Cuba las cosas se ponen calientes. Una maniobra del presidente Urrutia es denunciada por Castro a través de la televisión. El barbudo jefe de la revolución señala al presidente como vocero del conservadurismo cubano que apoya las pretensiones de los latifundistas y hace mención a la imposibilidad de la coexistencia en el gobierno de un hombre que se asigna por decreto un sueldo de privilegio, como es el caso de Urrutia, y un revolucionario como él. Castro realiza una maniobra política calculada con micrómetro renunciando a su cargo como primer ministro. Como Fidel suponía, la sociedad cubana reacciona con una huelga general y una marcha campesina desde toda la Cuba rural hacia la capital en apoyo a su líder. Urrutia se ve obligado a abandonar su cargo debido a las presiones sociales y Castro, echándole más aceite al engranaje político cubano, impulsa el ascenso de Dorticós como nuevo presidente. El mandatario, en su primer acto de gobierno, rechaza la renuncia de Fidel y lo confirma en su cargo. Una batalla más ganada por el comandante en jefe, esta vez, cambió el fusil con mira telescópica por un arma de igual poder, la televisión.
Pero la contrarrevolución parece no descansar. El intento de frustrar las aspiraciones de Castro se regionaliza. Trujillo, en alianza con terratenientes cubanos apoyados por la CIA, que utiliza al desertor de la revolución Díaz Lanz exiliado en los EE.UU. para desestabilizar al gobierno de Cuba, han estado conspirando en el intento de dar un giro hacia la derecha en los destinos de la isla caribeña. Un cargamento con armas que parte de Santo Domingo es descubierto y requisado por miembros del II Frente. Al poco tiempo, el primer hostigamiento militar de la contrarrevolución se hace efectivo. Organizado por Díaz Lanz, un avión que parte de Miami descarga sus bombas en territorio cubano provocando varios heridos.
A partir de Octubre de 1959, cuando Guevara regresa de su primer viaje como embajador de la revolución por países en Africa, Medio Oriente, la India, Japón y Europa, Fidel saca al Che del ostracismo político al que lo había obligado por meses. El primer ministro cubano lo designa al frente de la jefatura de industrialización del recién creado Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA).
El nombramiento de Raúl Castro como ministro de las Fuerzas Armadas, que significa a las claras un paso dado hacia la izquierda por el régimen, provoca la renuncia de varios oficiales del Ejército Rebelde, entre los que se encuentra el influyente comandante Huber Matos, jefe de las tropas destinadas en Camagüey. Camilo Cienfuegos, por orden de Fidel, detiene a los sublevados. En La Habana se convoca a una reunión de ministros encabezada por Fidel para analizar la situación. Raúl Castro propone fusilar a los renunciantes inmediatamente, mientras que Oltuski, Faustino Pérez y Ray, adoptando una posición conjunta opinan que Matos no merece la muerte, pues con su actitud se ha alejado de la revolución pero no ha cometido ningún acto de traición. Fidel decide pedirles la renuncia a los tres ministros que defendieron a Matos y ordena el juicio del comandante de Camagüey. Oltuski permanecerá por un tiempo en su puesto a pedido del Che; Faustino Pérez y Ray abandonarán sus cargos en noviembre, siendo reemplazados por Martínez Sánchez y Osmani Cienfuegos.
El 29 de octubre de 1959, desaparece la avioneta Cessna que conducía a Camilo de Camagüey a Santa Clara. Después de una búsqueda intensa de la que participa activamente el Che, se dan por perdidas las esperanzas de encontrar vivo al cuadro histórico del 26 de Julio. El Che pierde en esa oportunidad a uno de sus pocos amigos, quizás el más íntimo y querido.
 
Fidel usa la diplomacia, Guevara se radicaliza


En su viaje a EE.UU. Fidel Castro se ha mostrado ante sus interlocutores como un dirigente de centro sin aparente definición política y en situación de estudio del cada vez más agudizado conflicto en estado de guerra fría entre el Este y el Oeste del mundo. Castro dejará flotando en el aire desconfiado de los despachos oficiales de Washington la sensación de que durante su mandato prevalecerá la prudencia a la hora de ejecutar sus actos de gobierno. Al mismo tiempo, en la isla, el barbudo jefe de la revolución ha ordenado a sus más allegados, entre ellos al Che, impulsar los cambios necesarios que signifiquen un avance cualitativo del proceso revolucionario.
Castro parece comprender el inevitable enfrentamiento que tarde o temprano se producirá entre Cuba y el vecino país del norte, pero necesita del tiempo suficiente como para organizar su frente interno. Con el manejo excepcional que Castro hace de la diplomacia, un discurso para cada situación, va triunfando en sus objetivos. Guevara, en cambio, parece carecer del don de negociar. Sus expresiones son directas, no oculta su antiamericanismo ni su predilección soviética. Provoca a los ganaderos latifundistas y a la clase media cubana en cada oportunidad que se le presenta; declara abiertamente el destino político final en el que quisiera ver emplazada a Cuba. Cuando Fidel decide viajar a los Estados Unidos a negociar, el Che se enoja y lo demuestra. Del mismo modo, Fidel se irrita cuando Guevara junto con Raúl Castro hacen el llamamiento a los campesinos para que éstos se apoderen de las tierras de los latifundistas. Las reacciones verbales de Castro no se hacen esperar. En su libro "La vida en rojo", Jorge Castañeda cita comentarios atribuidos a Fidel durante el tiempo que visitó EE.UU. y en los primeros días de su regreso a la isla. Castañeda relata que estos comentarios de Castro "deben haber herido al Che en algún recoveco de su sensibilidad. Desde enero circularon rumores de aseveraciones críticas o ácidas de Fidel hacia el Che. Lázaro Ascencio, un combatiente del Escambray que cenó con Fidel Castro en la ciudad de Cienfuegos en su marcha triunfal de Oriente a La Habana, recuerda un extraño comentario del líder máximo. Hablando del comandante norteamericano William Morgan -colega de Gutiérrez Menoyo y que sería fusilado más adelante- Fidel advirtió que debería largarse de Cuba. Ante el desacuerdo de Ascencio, arremetió contra el Che: 'Todos estos extranjeros son unos mercenarios. ¿Sabes lo que voy a hacer con el Che Guevara? Lo voy a mandar a Santo Domingo a ver si lo mata Trujillo. Y a mi hermano Raúl lo voy a enviar como ministro o diplomático o como embajador a Europa'. A tal punto corrió el rumor, que un periodista le preguntó al Che si 'es cierto que vas a encabezar una expedición para liberar Santo Domingo, y que vas a acabar con Trujillo'".
El periodista e informante de la CIA Jules Dubois testimonió al encargado de asuntos del Caribe y México del Departamento de Estado Norteamericano sobre sus conversaciones con personas íntimamente ligadas a Castro, que confirmaban la visión del líder cubano en el sentido de la existencia de un plan de infiltración comunista impulsado desde el destacamento militar La Cabaña, comandado por el Che. Las fuentes le aseguraron al periodista que Castro estaba dispuesto a detener ese avance de inmediato a través de la expulsión de Guevara del país asignándole el cargo de embajador. Castañeda continúa desarrollando su visión diciendo: "Aunque las apostillas de Castro fueran ficticias, algún dicho semejante sin duda habrá pronunciado. Probablemente se trataba de pruebas, de astucias de desinformación, de esas grandes maniobras de Fidel Castro para despistar y confundir, que le han permitido permanecer en el poder durante cuarenta años en circunstancias terriblemente adversas. El Che no podía ignorar este proceder de su amigo y jefe, pero tampoco desconocía la implacable frialdad del mismo en sus alianzas y lealtades. A lo largo de toda su residencia en el poder (...) Castro exhibirá simultáneamente una gran fidelidad a sus amigos mientras se encuentren fuera de la política real, y una insólita capacidad para darles la espalda a compañeros cercanos cuando los imperativos políticos así lo exijan (....). El Che -continúa Castañeda-... debía sospechar que quizás había algo de cierto en las versiones imperantes. Detrás de ellas imperaba una lógica típicamente fidelista. Prevalecía una aguda pugna por... el lado nacionalista del 26 de Julio y por el otro, Raúl Castro y el Che, que conformaban el ala pro comunista".
Sin duda, Fidel Castro estaba convencido de que un enfrentamiento frontal contra los Estados Unidos, antes de alcanzar las condiciones necesarias de defensa interna en Cuba, hubiese traído aparejada una derrota segura, en cualquiera de los terrenos que esa confrontación se hubiese desarrollado. Por eso, Fidel aparecía en tiempos de su viaje a los EE.UU. enfrentado públicamente a los comunistas. No se puede descartar tampoco, a la luz de los acontecimientos, que Fidel haya buscado apoyo del vecino gigante Estado norteño para sumarlo, a través de la diplomacia, al proyecto de desarrollo económico de Cuba.
La respuesta posterior y terminante del bloqueo económico asfixiante impuesto por los americanos, obligó al  líder cubano a buscar respaldo, para poder sobrevivir, en el extremo oriental de la pugna ideológica y política existente en el mundo de los primeros años de la revolución cubana: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Castro habrá intentado en su visita a los EE.UU. impulsar una convivencia aceptable para los dos países partiendo de la base de concesiones mutuas. Este intento culminaría con la decisión unilateral del bloqueo estadounidense que obligará, a la mayor de las Antillas, a sumarse a la hermandad del Este, única salida aceptable para la supervivencia de Cuba como nación.
Poco recibirían Castro y el Che de sus nuevos aliados ideológicos, a los que habían solicitado tractores e industrias sustitutivas que rompieran la monotonía de la producción del monocultivo de la caña de azúcar. El pueblo cubano recibe malas maquinarias que producen pésimos productos, y una deuda política y económica que resultaría en extremo costosa para los habitantes del futuro primer país socialista de América.
 

El trabajo voluntario

El 23 de noviembre de 1959, en la Ciudad Escolar "Camilo Cienfuegos", en el Caney de Las Mercedes, provincia de Oriente, impulsado políticamente por el Che Guevara, se lanza el plan de trabajo voluntario en Cuba. El argentino, incansable en sus actividades, viaja en avión todos los domingos para sumarse a la construcción de la escuela que llevaría el nombre de su entrañable amigo y compañero de luchas. Más tarde, el todavía director del Banco Nacional de Cuba, participará regularmente como voluntario en las zafras, consiguiendo con el tiempo, el primer lugar en cantidad de horas trabajo voluntarias ofrecidas a la revolución. El Che participará además, con la misma entrega gratuita, en la producción de la industria textil y en los muelles cubanos, se dedicará a la descarga de las mercancías almacenadas en las bodegas de los buques. El Che vuelve a ejemplificar con su labor personal. La sociedad cubana en general responde al llamado del trabajo voluntario. Prueba es el intento de superar en 1970 los 10 millones de toneladas de caña de azúcar.

Pero Guevara no incitaba al trabajo voluntario con un fin estrictamente económico, su pensamiento primero como presidente del Banco Nacional de Cuba fue el intentar ubicar la importancia de lo humano sobre cualquier tipo de relación mercantilista. El Che consideraba al trabajo como una forma de valorización personal, y al trabajo voluntario como una valorización de la sociedad en la que se vive.

Campos de trabajo

Creado por el Che en 1960 con la denominación de "campo de trabajo", a Guanahacabibes se enviaba a los disidentes políticos y a los homosexuales para que éstos se recuperaran de sus "dolencias". El Che reflexiona con el tiempo sobre su nefasta creación asegurando que "...a Guanahacabibes no se envía sino en casos dudosos a la gente que debiera ir a la cárcel. Yo creo que la gente que debe ir a la cárcel debe ir a la cárcel de todas maneras. Así sea un militante viejo, así sea quien sea, debe ir a la cárcel. A Guanahacabibes se manda a la gente que no debe ir a la cárcel, la gente que ha cometido fallas a la moral revolucionaria de mayor o de menor grado con sanciones simultáneas de privación del puesto y en otros casos no de esas sanciones sino como un tipo de reeducación mediante el trabajo. Es trabajo duro, no trabajo bestial, más bien las condiciones del trabajo son duras y tampoco condiciones bestiales".
Paralelo al proceso de estatización de la economía que coincide en el tiempo con la generación de acuerdo alcanzado con la Unión Soviética, en Cuba se produce un recorte de la libertad de prensa que va tomando forma con el cierre de periódicos y la confiscación de las principales radios del país que pasan a ser propiedad del Estado cubano. Se produce una verdadera radicalización de tendencias políticas en pro y en contra de los cambios impuestos por el régimen castrista. Comienza una metódica fuga de cerebros. La mayoría intelectual elige el exilio voluntario. En el terreno político, la estructura del 26 de Julio se parte en dos. Una fracción apoya sin condiciones a Castro que es su ala izquierda, el resto, reformista, se une a los conservadores que conspiran con la CIA para intentar derrocar al gobierno. Estos sectores ya han puesto en marcha los preparativos de hostigamiento que culminarán con el intento de desembarco en Playa Girón.
 

Primeros cargos públicos

Los primeros cargos públicos que Guevara desempeña después del triunfo de la revolución, fueron variados y de distinto orden institucional. Se desempeñó como jefe de Departamento de Instrucción de las Fuerzas Armadas -organismo encargado de diagramar el perfil definitivo del Ejército Rebelde-, lo que le otorgaba por añadidura la responsabilidad de la banda militar; el departamento de cine y las secciones de artes plásticas. Se lo nombra responsable de la publicación de "Verde Olivo" (órgano de prensa del Ejército Rebelde) y es destinado como jefe militar de la guarnición de La Cabaña. A partir de octubre de 1959, de regreso de su primer viaje como embajador de la revolución por varios países en Africa, Medio Oriente, la India, Japón y Europa, Fidel saca al Che del ostracismo político al que lo ha obligado por meses. El primer ministro cubano lo designa al frente de la jefatura de industrialización del recién creado Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), en el que el Che oficiará como coordinador de las actividades de un grupo de industrias y talleres pequeños, embriones de lo que intentaría ser la futura industria nacional de Cuba. Colaborarían con Guevara los economistas de tendencia comunista de nacionalidad chilena Jaime Barrios, Raúl Maldonado y Carlos Romeo. Por el lado cubano, además del "Patojo" y Orlando Borrego Díaz, Manresa, con quien Guevara se vincula en La Cabaña, actuaría como su secretario.
Guevara parece haber encontrado su lugar en la paz de la revolución. Reorganizaría la industria nacional, donde funcionaría una escuela de administración de empresas y ubicaría al frente de éstas, a personas consideradas honestas por la sociedad cubana y en las que el gobierno de la revolución pudiera confiar. Agotados los especialistas con formación profesional, Guevara acude a la base sindical que participó de la resistencia contra Batista, entre ellos, en gran número, los que pertenecían al comunista PSP.
En su nueva obligación revolucionaria al frente de la dirección de Industria dependiente del INRA, Guevara reconoció la posibilidad de manejar un espacio de poder político capaz de impulsar un cambio profundo en la orientación económica general de Cuba. La dirección del INRA caería en manos de Núñez Jiménez, quien combatiera junto a Guevara en la toma de Santa Clara. La idea central del Che: quitarles el poder político a los latifundistas ganaderos restringiéndolos en su poder económico, comienza a ver la luz en torno de la jefatura de industrialización, que cuenta con un médico rosarino como director.
La producción azucarera había crecido de manera notable en los últimos años y se mantenía en ascenso en tiempos de la revolución. Pero la población, por su lado, casi se había duplicado entre 1955 y 1959. El 40% de los ingresos por exportaciones estaban de una u otra manera ligados a la producción de la caña de azúcar, ya que este producto representaba el 80% de las ventas cubanas al exterior. Mientras que la pequeña industria de la isla necesitaba de materias primas que eran obtenidas en el extranjero, generando conflictos en la balanza comercial. Guevara hereda, además, al asumir sus nuevas funciones, un ejército de desocupados que roza las 700 mil personas, que no le permitirá una reconvención de la economía que implique despidos.
Si bien en el terreno militar la revolución encabezada por Castro había vencido, las bases del sistema económico semicolonial a las que estaba sometido el campo y la dependencia industrial cubana a los intereses extranjeros perduraba. El Proyecto de Reforma Agraria del 17 de mayo de 1959, que entra en vigencia después del viaje que Fidel Castro realiza por Estados Unidos, Brasil, Uruguay y Argentina, expropiaba las grandes extensiones de tierra, pero no resuelve el grave problema de atraso tecnológico y dependencia en el que vivía la sociedad cubana. Si los esfuerzos por derrocar al dictador habían sido extremos, el desafío de la construcción de la sociedad que el Che imaginaba campesina y obrera, le demandaría más horas de desvelo, planificaciones y una voluntad solamente comparable con la demostrada en las prolongadas marchas por la ciénaga y la sierra.
La conjura interna de los terratenientes ganaderos nacionales aliados a los políticos de la derecha cubana no es el mayor de los problemas que debía enfrentar la Cuba castrista post revolucionaria que encuentra al Che al frente de la organización y promoción de la industria. Tampoco lo era el asedio americano expresado ya en su primera medida de castigo a la Reforma Agraria que se apodera de los "ranchos" gigantes de los ciudadanos de ese país y los pone en manos del Estado y el campesinado cubano: la caída de las acciones azucareras que se produce en la Bolsa de Valores norteamericana. El peor de los problemas de la Cuba de 1959 es el atraso y el analfabetismo, la carencia de estructuras productivas sustitutivas del monocultivo de la caña de azúcar, la falta de diversificación en la producción de bienes y servicios, la desocupación y el sueldo miserables de los asalariados del campo y las ciudades, la carencia de estructuras hospitalarias y la falta de proyectos educativos que contemplen las necesidades de avance y reclamos de la sociedad cubana de los comienzos de la era castrista

Presidente del Banco Nacional de Cuba

El Che recibe dos mensajes pesados al asumir, el 27 de noviembre de 1959, la responsabilidad de administrar los fondos económicos de los cubanos y emitir la moneda de la república al frente del Banco Nacional de Cuba. Por un lado, desde la embajada norteamericana en La Habana, por medio de su embajador, que después de encabritarse recordando las promesas que Castro había hecho en su visita a Washington, promovió ante el gobierno cubano varios nombres de técnicos en materia económica como posibles reemplazos inmediatos del mal visto izquierdista argentino, y por el otro, Guevara reconoció la adhesión incondicional de los cuadros del ala izquierda del 26 de Julio, que iban intuyendo con inquietud, que la distancia creciente con los EE.UU., más temprano que tarde, entraría en conflicto con los planes sociales impulsados por el gobierno de La Habana.
Guevara no era un experto en economía ni nada que se le parezca. Arrastraba sí, los conocimientos que pudo recoger desde la dirección de Industrias y la experiencia obtenida en su primera misión diplomática comercial que le abrió un abanico de posibilidades en el sentido de la forma de comercialización y producción relativos al desarrollo tecnológico. Sin olvidar los pocos cursos que intentó para ensanchar sus conocimientos en materia económica.
Llama poderosamente la atención que un hombre de formación médica, sin estudios suficientes como para comprender y manejar el funcionamiento macroeconómico de un país, haya sido designado en semejante puesto de responsabilidad a nivel nacional. El porqué habría que buscarlo en la lista de posibles candidatos que en ese momento estaban a la mano de Fidel para cubrir el puesto y que, además, esos hombres estuvieran dispuestos a desarrollar una política económica acorde con el grado de cambio que la isla y Fidel estaban dispuestos a realizar. Los economistas pragmáticos tradicionales habían sido descartados -o se habían autodescartado- según el proceso se iba separando de las tendencias económicas de libre mercado. Entre sus hombres de confianza, Castro contaba con su hermano Raúl que, designado como responsable de la defensa nacional, quedaba fuera de carrera, y Guevara, que después de la desaparición de Cienfuegos, despuntaba como el personaje más prestigioso del desarrollo revolucionario cubano. La elección para Fidel fue simple teniendo en cuenta la definición ideológica en los rumbos económicos que Castro pretendía seguir, y la presión de los actores que participaban de la actividad económica cotidiana, que necesitaban de reglas que orientaran los mecanismos de producción y comercialización de la mayor de las Antillas.
Felipe Pozos y Justo Carrillo, presidente y vicepresidente respectivamente del Banco Nacional, habían dirigido los destinos de la entidad financiera en la etapa anterior al estallido revolucionario siendo luego confirmados en sus puestos en tiempos de Fidel, gracias a los conocimientos demostrados en relación con el desempeño de sus funciones. Pero la escuela económica de los prestigiosos directores pasó a ser un obstáculo -alejada Cuba del funcionamiento de libre empresa- a la hora de impulsar los cambios revolucionarios que el nuevo gobierno pretendía.
El temor norteamericano, con respecto a la filiación ideológica de Guevara, no era exagerado. En abril del mismo año, el Che había participado del programa "Telemundo pregunta", transmitido por la televisión cubana. El punto saliente de la entrevista fue el que hizo pública su voluntad de alcanzar una alianza con el comunista PSP, que puso en alerta a los EE.UU. y a los grupos conservadores cubanos. Un comentario que partió de la embajada del país del Norte de América, conocidas las declaraciones del jefe guerrillero puntualiza: "(...)El Che Guevara y Raúl Castro, debido a su orientación política, su popularidad y el control que ejercen sobre las fuerzas armadas, representan el peligro más importante de infiltración comunista dentro del gobierno actual".
Además de las actividades que Guevara comienza a desarrollar como flamante director general del banco más importante de Cuba, por lo que además se ve obligado a tomar clases de matemática y economía, participa, ahora a medias, de la actividad en la dirección de Industrias de donde muda a Raúl Maldonado, Jaime Barrios y el economista Javier Vilaseca -integrante de la delegación que Guevara se llevó de Cuba cuando emprendió su gira como embajador de la revolución-, para sumarlos a las tareas bancarias y comienza a participar de lo que sería su pasatiempo predilecto en los años de la paz revolucionaria: el trabajo voluntario. Esta vez el Che lo realizará colaborando en la construcción de escuelas.
Quizás la primera decisión que adoptó Guevara como director del Banco Nacional de Cuba fue una que no hizo pública, consistente en el rechazo a los sueldos acumulados de todos los cargos que desempeñaba. Guevara acepta cobrar sólo el que más le interesaba vocacionalmente, el de comandante del Ejército Rebelde, que consistía en 440 pesos cubanos, de los cuales 100 destinaba a la manutención de su hija Hildita, 50 apartados para el pago de los alquileres, y 50 desaparecían inmediatamente del bolsillo del jefe guerrillero para pagar un crédito que le permitió el acceso a un automóvil usado.
El primer día en funciones, Guevara toma las primeras medidas tendientes a garantizar una eficaz protección sobre las reservas monetarias. Dicta un control sobre las licencias de importación y operaciones de financiamiento amortizadas con moneda extranjera. Desde el sillón más importante del Banco Nacional de Cuba, Guevara sigue pensando en sus guajiros. Cuanto más conoce sobre los arreglos fraudulentos efectuados en el pasado batistiano y la corrupción que significaban los préstamos otorgados en esas épocas, más apoya económicamente a los campesinos y su Reforma Agraria.
Fue habitual, desde el comienzo de la gestión que el Che desempeñó en la institución crediticia, la presencia de los pelilargos vestidos de verde olivo, tenientes Hermes Peña, José Argudín, el legendario Alberto Castellanos, Harry Villegas y Leonardo Tamayo, miembros permanentes de la escolta personal de Guevara, que de alguna manera intimidaban a los veteranos funcionarios administrativos del Banco aliados a las viejas costumbres del funcionamiento burocrático, quienes parecían molestarse bastante al tener que compartir las horas de trabajo con aquellos miembros del Ejército Rebelde que portaban sus innegables caras campesinas y, también, poderosas armas automáticas.
La designación de Guevara, un extranjero prosoviético y heroico combatiente de la sierra al frente del Banco Nacional de Cuba, adopta la forma de un mensaje abierto y directo de Castro a Washington. La inclinación política del Che entorna un poco más las puertas de la cooperación norteamericano-cubana.
Guevara recibe el Banco Nacional como una institución regida por el sistema capitalista dentro de una economía de mercado erosionada por la corrupción y el favoritismo en el otorgamiento de créditos. El Che aporta al Banco un escaso conocimiento sobre macroeconomía y una visión particularmente idealista sobre la función que debe desempeñar el dinero en las sociedades humanas. El dinero para el Che debía ocupar un lugar secundario en el complejo accionar de las relaciones entre las personas. La meta principal que se fijó Guevara como director del Banco fue el intento de transformar la mecánica de la economía que funcionaba hasta entonces en la isla, consistente en la aplicación de una política "embudo" que desviaba la mayoría de los fondos, producto del esfuerzo colectivo, en beneficio de unos pocos actores económicos nacionales y extranjeros, especialmente activos en las zonas rurales, otorgándoles la posibilidad de acumular cada vez más riquezas, para convertir esa realidad económica en una suerte de economía de producción planificada ,cuyo producto se redistribuiría a la mayoría del pueblo, por lo que el dinero pasaría a ser, acumulado por el Estado y distribuido equitativamente, un actor secundario que no condicionaría la actividad humana en todas sus variantes. El trabajo, según el concepto guevarista, de allí el impulso que el Che dio al trabajo voluntario, "... no debe mirarse por la importancia económica que signifique en el día de hoy para el Estado; el trabajo voluntario fundamentalmente es el factor que desarrolla la conciencia de los trabajadores más que cualquier otro". Para Guevara, el trabajo era la actividad humana que engrandecía y dignificaba la existencia, se ganara o no dinero con su desarrollo. Duro sería el golpe del argentino al intentar llevar adelante sus ideales en un mundo que funcionaba con tan distintos conceptos en materia de filosofía económica, no solo en los países considerados capitalistas sino también en los de formación socialista, los cuales pondrían porcentajes de renta bancaria a la solidaridad económica prestada. El Che se indignará, cuando en su visita a China se entera de la devolución obligatoria de los préstamos otorgados por la Unión Soviética a la patria de Zedong, cuando éste tuvo que enfrentar la agresión militar japonesa. El Che pensaba que si el Estado cubano lograba acaparar el control de los procesos económicos y centralizaba los fondos en sus arcas para administrar las ganancias nacionales correctamente y en equitativa distribución, se podría poner fin a lo que el socialismo ortodoxo llamó "la explotación del hombre por el hombre".
La estrategia primera del flamante presidente de la entidad financiera más grande de Cuba fue, entonces, la de planificar la nacionalización de la banca, que impediría en la práctica, la fuga de capitales al extranjero. Mientras "El Diario de la Marina", de tendencia conservadora, se quejaba de la políticas estatistas emprendidas por el Che, desde el influyente "Wall Street Journal" estadounidense, se alertaba sobre la posibilidad, si la afluencia de capitales desde Norteamérica no llegaba a Cuba, el pequeño país caribeño se vería obligado a recurrir a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas para intentar obtener fondos que alienten su economía. El diario americano acertó en las predicciones. Como un anticipo a la futura política de alianzas que impulsaría Cuba, Guevara comienza, mientras se dedica a resolver problemas financieros acumulados en pilas de carpetas sobre su escritorio, a tomar clases de ruso.
Por motivos de seguridad, el nuevo cargo del Che lo obliga a mudarse varias veces. Primero lo hará a una casa ubicada en Ciudad Libertad y luego pernoctará