Épica

Teoría de la literatura. Géneros literarios épicos. Romances. Cantares de gesta. Epopeya. Poema épico. Cuento. Leyenda. Mito

  • Enviado por: Debra
  • Idioma: castellano
  • País: Panamá Panamá
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**EL ROMANCE**

El Romance es una composición poética que conciste en repartir al final de todos los versos pares una asonancia, no dando rima alguna a los impares.

El galán y la calavera poetiza

Desde una perspectiva popular el tema de Don Juan Tenorio:

"A misa es que iba un galán

por la calle de la iglesia:

es que no iba por oír misa

ni pa' estar atenta a ella,

es que iba por ver las damas..."

En un viaje que hizo Don Ramón Menéndez Pidal por algunos países de América del Sur, incluyendo a Chile, encontró una abundancia de romances comparables a la de cualquier región de España. Atribuyéndolo probablemente al hecho de que Chile recibió siempre más refuerzos de soldados españoles para domeñar a la araucanos que los demás países vecinos.

" Pero, en tres siglos de lucha,

de afán sangriento y continuo,

no alcanzaron nada más

que un estéril sacrificio"...

 ..." Si fue el español valiente,

también fue valiente el indio

y quedó en suelo en poder

de sus dueños primitivos"...

**LOS CANTARES DE GESTA**

Los Cantares de Gesta eran extensas narraciones en donde se daba a tratar las acciones de los personajes que frecuentemente son grandes eminencias.

El Cantar de Roncesvalles

Mandó así a sí a sus escuderos Carlomán con majestad:
-¡Sacadme al arzobispo de esta horrible mortandad!
Lo llevaremos a Flandes, su tierra y ciudad natal.
El emperador andaba inspeccionando el lugar;
viera yacer a Oliveros sumido en sueño letal,
con el escudo partido por la mitad del brazal;
no encontró sano en su cuerpo ni el redondel de un real;
yace de cara al oriente, como lo puso Roldán.
El anciano emperador manda su cabeza alzar,
que la limpien de la sangre, del polvo y la suciedad,
y como si fuese vivo le comenzó a preguntar:
-Decid, decid, Oliveros, caballero tan cabal,
¿dónde dejasteis a Roldán? No me ocultéis la verdad.
Cuando os hice compañeros y sellasteis amistad,
prometisteis de por vida no separaros jamás.
Decid, decid, Oliveros, ¿a dónde lo iré a buscar?
Yo es pregunto con congoja por mi sobrino Roldán.
¡Oh, mi querido sobrino!, ¿en dónde os podré encontrar?
Entonces descubrió un tajo que causara Durandal:
-Con su espada abrió esta brecha, en la agonía final.
Alzó los ojos después y descubrió al capitán.
Estaba el bravo caudillo recostado en un pilar,
como él se acomodara a la hora de finar.
Cuando lo viera el buen rey, oíd todo lo que hará:
con las manos en el rostro las barbas se mesará
y por sus barbas floridas roja sangre correrá;
oíd también lo que mientras el emperador dirá:
-¡Ha muerto mi buen sobrino, el caballero Roldán!
Tal desgracia como ésta, nunca en verdad se verá;
yo me debiera morir y vos debierais sanar.
Cuantísimas amistades vos me solíais ganar:
por vuestra gran simpatía llegaban a mi amistad;
y matándoos, sobrino, me causaron un gran mal.
Pero cierto estoy de esto, y lo tengo por verdad:
que vuestra alma esforzada habita santo lugar.
Este viejo desdichado desde este instante, ¿qué hará?
Hoy he perdido el vigor con que solía ganar.
¡ Ay, mi sobrino Roldán, ya no me quieres hablar!

Los siete Infantes de Lara

La cabeza de Martín en sus manos levantara:
¡OH, hijo Martín González, figura apuesta y honrada!
¿A dónde hubierais llegado con vuestra facundia y maña?
Tan buen jugador de tablas no lo hubo en toda España;
con gran mesura y prudencia hablabais vos en la plaza:
vuestras palabras placían a cuantos os escuchaban.
Pero pues que ya habéis muerto, ml vida no vale nada:
el que yo viva o que muera, ya no me importa, palabra;
siento pena solamente de mi mujer, doña Sancha:
sin hijos y sin marido terminará desnortada.
Besó su cara llorando, para volverla a dejar
y la cabeza de Suero en sus manos toma ya:
Hijo mío, Suero González, caballero el más leal,
vuestras altas cualidades eran de adalid real;
cazador tan avezado no encontró en el mundo par:
en cazar con los halcones y aun en saberlos cuidar.
¡Mala boda nos preparó Ruy, vuestro tío carnal:
a mí me metió en prisión, a vos mandó degollar.
Nacidos y por nacer por traidor le tacharán.
En su frente dejó un beso, llorando con gran pesar.

**LA EPOPEYA**

Las epopeyas son poemas narrativos que, la mayoría de las veces, son prolongados ya que en ella se relata la historia en donde los protagonistas que son importantes titanes es decir héroes realizan grandes hazañas.

El Cantar del Mío Cid

En el Cantar del Mío Cid se perfila el tipo de un heroísmo que sin despojarse de su valor individual, toma una personalidad propia y luminosa, genial y atractiva, que se convierte en símbolo representativo y en la figura mítica de toda una literatura.

" Preparados están todos
cuando esto el Cid hubo hablado
las armas bien empuñadas
firmes sobre sus caballos
Por la cuesta abajo llegan
las mesnadas de los Francos
en el hondo de la cuesta
y muy cerca ya del llano
ordenó atacar el Cid
Campeador bienhadado;
y así lo cumplen los suyos
con voluntad y buen grado."

Muy por encima de lo que han escrito sus historiadores contemporáneos -tanto los cristianos maravillados como árabes atemorizados- pasando de lado cronicones medievales, la figura egregia del Cid no podrá ser nunca la de un santo ni tampoco la de un rufián y forajido, ya que ni lo uno ni lo otro podría ser el resultado de la epopeya genial de un pueblo.

"Vierais allí tantas lanzas
todas subir y bajar,
y vierais tantas adargas
horadar y traspasar
tantas lorigas romperse
y sus mallas quebrantar
y tantos pendones blancos
rojos de sangre quedar
y tantos buenos caballos
sin sus jinetes marchar
a Mahoma y a Santiago
unos y otros claman ya
y por los campos caían
tendidos en el lugar
de la batalla los moros
unos mil trescientos ya."

El Campeador transformado en héroe se elevará para siempre, magnifico y sublime y como en la guerra invulnerable a las pasiones partidistas, en las alas eternas de la poesía a lo largo de toda la Edad Media, para convertirse en el personaje principal del Romancero Español.

**EL POEMA ÉPICO**

  • Canta hazañas de un héroe o una colectividad.

  • Las baladas o cantos populares se agrupan en círculos temáticos.

  • Muchas veces forman un largo poema narrativo en el que se simbolizan las aspiraciones y logros de una raza o un pueblo (La Ilíada y la Odisea)

La Ilíada

La Ilíada se llama así no porque es un recuento del sitio a Ilio (ciudad que recibió su nombre de Ilio, hijo de Tros, quien a su vez dio su nombre a los troes o troyanos), sino porque en élla se describen muchas batallas entre dánaos y troyanos sobre las marismas (ilo = "lodo") de Glibusa ("lodoso") y Hutovo Blato ("pantanoso").

SINOPSIS

Las fuerzas de Agamemnón llevan 9 años ya sobre tierra firme troyana, listos para abordar sus naves, darle la vuelta a la península que los mantiene alejados de la vista de los troyanos, y efectuar un asalto final sobre la desembocadura del río Escamandro. Es fácil ver el simbolismo de un embarazo de 9 meses y el alumbramiento subsecuente en el desembarco de hombres sobre la delta del Escamandro, territorio ocupado por los pigmeos (tribu troyana).

Los eventos sebsecuentes duran 36 meses. Así, se ve que desde un principio hasta el final, la Ilíada abarca un período de 12 años, un bonito número por tener una obvia asociación con las 12 casas del zodiaco.

LA NARRACIÓN

La Ilíada, a diferencia de la Odisea, trata sobre muchos asuntos del remoto pasado. Sin embargo, en lo que se trata del presente, la Guerra de Troya, las diversas deidades (que interfieren en los asuntos de nosotros los mortales) deben entenderse como alusiones a diversos planetas. Por lo tanto, la narración, desde un principio, es una detallada efemérides de configuraciones planetarias. Los hombres que participan en la narración, todos, poseen una identidad totémica de alguna criatura del reino animal (que no es el hombre mismo). Es por esta razón que dánaos y troyanos por igual carecen de voluntad propia, y, como todas las criaturas del reino animal (a excepción del ser humano), obedecen a las fuerzas invisibles de la naturaleza que se manifiestan en diversas épocas del año, año tras año, ad perpetuam.

**EL CUENTO**

El cuento es una narración hecha en prosa en donde los hechos no son verídicos. El cuento habitualmente es momentáneo y franco, generalmente es hecho con fines recreativos.

**LA LEYENDA**

La leyenda es una relato en qué esta desfigurada la historia por la tradición. Composición poética de alguna extensión de relato mas o menos maravilloso. Invención fabulosa.

Ninfa

Ninfa, habitante de los montes, los valles y los barrancos, era la personificación del eco, se cuenta que un día se enamoro perdidamente de Narciso, (hijo del río Cefeso), que rechazó su amor, la pobre ninfa vagó entonces por valles y bosques, llenándolos a su paso con lamentos, hasta consumirse de amor y dolor. Sus huesos se transformaron en rocas. Lo único que se conservó fue su voz, que responde débilmente en los lugares solitarios cuando se le llama.

**EL MITO**

El Mito es un relato de los tiempos fabulosos y heroicos. Los Mitos eran hechos por el hombre antiguo para así poder dar respuestas a hechos que no podía entender.

El Genero Humano

Una vez, en tiempos remotos, cuando existían sólo dioses inmortales y ningún mortal sobre la tierra, pensaron los dioses en crear los seres que la poblaran. Cuando se hubo decidido eso encargó Zeus a los hijos del Titán Jápeto, que dotaran de gracias y fuerzas a las criaturas terrenales. Epimeteo rogó a su hermano que le permitiera hacer el reparto. Así fue, de este modo que: a un animal le donó la belleza, a otro la potencia, a otro, lo hizo pequeño pero veloz, a otro grande y a otro sagaz. Epimeteo adornó, otorgó y repartió a cada cual lo que creyó conveniente. Pero no siendo tan sabio como Prometeo, ofreció todos los dones a los animales, dejando al hombre para el final. En consecuencia quedó el hombre desnudo, indefenso y sin arma alguna.

Fue entonces cuando Prometeo, el amigo del hombre, viendo la injusticia que se había cometido, trató de enmendar el error y hurtando de la diosa Atenea la sabiduría, entregó al hombre la lógica. Enseguida, robó el fuego del taller de Hefesto y se lo regaló al hombre, que empezó a calentarse, a vivir y a crear con el fuego. Prometeo tomó al género humano bajo su protección y le enseñó todo lo que sabía. No obstante, Zeus al enterarse de que había dado al hombre tales dones, que ya alcanzaba a asemejarse a los dioses, montó en cólera contra él, arrojó rayos y relámpagos, preso de rabia. Por ello, dirigió sus iras contra Prometeo y lo castigó duramente; le hizo encadenar en el monte Cáucaso, en los límites de Universo. Allí llegaba todas las mañanas un águila que le roía el hígado. Durante la noche, volvía a crecerle el hígado y el águila volvía de nuevo, al día siguiente a cumplir su cruel operación. Treinta años más tarde, Hércules liberó a Prometeo de tal cruel suplicio.

Hefesto, el herrero, dios del fuego, modeló en su taller a la primera mujer. Al principio fue una estatua de metal. La hermosura de su figura era tal que Zeus resolvió insuflarle vida. Acto seguido cada uno de los dioses le agradeció con un don; belleza, gracia, inteligencia, habilidad y poder de persuasión. Pero Hermes, plantó en ella la astucia y la mentira y Hera, la curiosidad, que no le dejaría en paz un solo instante. Zeus envió a Pandora como regalo, a Epimeteo quien hechizado por su belleza, decidió enseguida, casarse con ella. Como regalo de bodas les ofrecieron una hermosa caja adornada de piedras preciosas y oro. La caja estaba cerrada, pero Zeus al darle a Pandora la lleve le advirtió que si quería que vivieran felices, no la abriera jamás. Por un tiempo Epimeteo y Pandora disfrutaron de una vida plácida y feliz; sin embargo la curiosidad que había clavado Hera en el alma de la mujer fue más fuerte que el consejo recibido y un día la abrió. No bien los hizo, empezaron a salir todas las desdichas y los males de los hombres. Las enfermedades, las amarguras, los dolores y otras desgracias. La esperanza salió última, en forma de pequeño pájaro y como símbolo de consuelo para la humanidad.

**LA NOVELA**

La novela es una obra literaria en prosa de considerable extensión, en donde se describen y narran acciones fingidas, imitando las de la vida real.

Jorge Isaacs (Cauca, 1837-1895) es el autor de la excepcional María (1867). María dista de ser una novela interpretada de un modo unívoco y siempre aprobatorio. La crítica le mezquina de ordinario lo que el público lector de lengua castellana le ha brindado, casi desde la primera hora, hasta convertirla en una de las obras más leídas y con mayor número de ediciones en la literatura de nuestra lengua.

Es, de las novelas decimonónicas, la historia de amor funesto más sugestiva, sentida y llena de significado. La novela narra los amores de dos jóvenes adolescentes que dan contenida vida a su primer amor . . . . El encantamiento sensual o la vehemencia de la pasión juvenil es sublimada en objetos o manifestaciones diversas del amor por el otro --flores, guedejas, pañuelos, anillos--; objetos que sellan una promesa, pagan una culpa o compensan un agravio. Una sensualidad delicada y real se manifiesta en roce de casualidad, presiones tiernas, besos, visión sorpresiva de la desnudez de hombros, manos o pies, que son objeto de maravilla constante.

La acechanza de esa fatalidad encontrará réplica adecuada en la visión del paisaje en los capítulos en que se narra la navegación del río Dagua, cuadro de las ominosidades de la naturaleza y pasaje de pruebas de terror y miedosa prevención para Efraín. Condicionan el clima atemperado al estado de ánimo del joven: selva y noche inciertas para los temores y terrores de una carrera contra la muerte. Esta visión de la naturaleza es precursora de la catedralicia visión de Rivera en La Vorágine y de la visión naturalista del Mundonovismo. Ninguna novela de la tradición decimonónica anticipa más claramente esa exaltación americanista como María. Esta exaltación es multidimensional en la novela de Isaacs y está fuertemente particularizada por la sensibilidad romántica y chateaubriandesca y ajena, por tanto, al naturalismo y a la agonía romántica de la obra de Rivera.