En el límite. La vida en el capitalismo global; Anthony Giddenss, Hill Hutton

Globalización. Tecnología de la información. Economía de redes. Crecimiento y desigualdad. Tercer Mundo

  • Enviado por: Inmaculada Saranova
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 16 páginas
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“EN EL LÍMITE”: Anthony Giddens y Hill Hutton

Ensayo sobre el capítulo “Tecnología de la información y capitalismo global” de Manuel Castells

Las tres últimas décadas han sufrido una profunda transformación en el ámbito de las telecomunicaciones a partir de la aplicación en el sector de la comunicación de los nuevos avances tecnológicos, constantes en esta materia. Se ha producido lo que se ha venido a denominar una “convergencia” tecnológica entre los sectores de las telecomunicaciones, del ámbito audiovisual y la informática, generándose el concepto de la “sociedad de la información”. Este término se refiere a la creciente importancia de las nuevas tecnologías, así como al uso de los servicios avanzados que estas permiten, que están transformando todos los ámbitos de las sociedades modernas.

Este cambio es considerado por muchos autores como la cuarta revolución, después de la agricultura, la industria y los servicios; se genera de hecho, un sector cuaternario, el de las telecomunicaciones. Ha surgido una nueva sociedad, la sociedad de la información, donde esta información no sólo es una mercancía nueva, si no la principal, de forma que toda la economía y las relaciones sociales se estructuran alrededor de ella.

“La economía mundial e interconectada”

En este primer punto, Manuel Castells habla de las nuevas formas económicas que, apoyadas en la tecnología, se han dado a conocer popularmente por “globalización” y que, a su vez, Castells define como “infocapitalismo global”.

Según el autor, en la nueva economía mundial capitalista de las últimas décadas del siglo XX las empresas tienen la capacidad de actuar como unidad de tiempo a nivel global y planetario. La nueva tecnología de la información es la que proporciona la infraestructura de esta economía porque permite una velocidad y una complejidad nunca vista hasta ahora en la gestión de la economía. La consecuencia es que las transacciones económicas y la producción pueden aumentar descomunalmente sin que existan problemas de conexión. Por ello considera que la flexibilidad de este sistema tecnológico implica marginar a los territorios sin valor económico. Así, “la nueva economía mundial es capaz de incluir lo que considera valioso y de excluir, a la vez, lo que no tiene interés económico en un momento dado.”

El desarrollo tecnológico, y en particular el que afecta a las telecomunicaciones, permite hoy una relación mucho más rápida y fluida, bien plasmada en las fórmulas de deslocalización y especulación financiera. R. Burbach explica en su libro “Globalización y políticas postmodernas” que aunque los flujos de capital real puedan no ser muy superiores a los del pasado, los de capital financiero se han disparado de forma visible. Burbach agrega que una diferencia más respecto al pasado es la que se deriva de la dificultad de medir muchos fenómenos, y de las confusiones que de ello pueden derivarse.

Castells considera que el capital está globalizado desde el “Big Ban” de Londres en 1987 cuando se produjo la desregulación y liberalización del comercio financiero. El autor habla de los “derivados” como las combinaciones de valores subyacentes de acciones o de cualquier soporte de cualquier valor monetario, real o posible. Estos derivados aumentan cuando se comercia con el valor, creando un valor de capitalización de mercado a partir del valor de capitalización del mercado. Para entender a lo que se refiere el autor cuando habla de estos “derivados” nos podemos remitir a la reflexión que hace Viviane Forrester cuando habla de la “economía virtual”: “Es a esos juegos incontrolables -de la economía virtual- a lo que conduce la economía actual, presuntamente de <<mercado>>: a especular con la especulación, con <<productos derivados>>, a su vez surgidos de productos derivados, y con flujos financieros que a su vez son vitales, con las variaciones de tipos de cambio previstos, con circulaciones manipuladas, adulteradas, como tantos otros productos derivados e igualmente ficticios. Una economía anárquica, mafiosa, que se extiende y se incrusta a través de una coartada: la de <<competitividad>>” Las políticas desplegadas por el FMI han atendido a la prioridad de proteger a los acreedores y garantizar la estabilidad del orden financiero internacional. Por ello, los capitales se han movido con rapidez de unos lugares a otros y, aunque los países afectados han sufrido por lo común serios reveses, los grandes inversores particulares han salido casi siempre bien parados. Parece entonces justificable la conclusión de Castells: “Los mercados desregulados, carentes de instituciones y regulaciones dignas de confianza, equivalen a especulación, pillaje, especulación, apropiación privada y abusiva y, en último extremo, el caos”.

Los mercados financieros se interconectan, según Castells de varias formas:

- Mediante los rápidos movimientos de capital que permiten las transacciones en la red y los sistemas de información. Hemos de citar aquí una consideración que hace O. Dollfus referente a que estos desarrollos tecnológicos han cobrado fuerza por lo común en el ámbito de gigantescos monopolios sostenidos, principalmente, por los las inversiones acometidas por los estados, como lo pone de manifiesto el desarrollo de la industria militar y de las tecnologías correspondientes. Y lo han hecho, además, en un ámbito geográfico muy concentrado: el 85% de la comunidad científica internacional reside en el conjunto formado por EE.UU., la UE y Japón.

- Mediante nuevos productos financieros que combinan valores de distintos países para comerciar con ellos en otros lugares. En palabras de Viviane Forrester, nos hallamos ante: “una economía virtual cuya única función es propiciar la especulación y sus Beneficios emanados de productos derivados, inmateriales en los que se negocia con lo que no existe”

- Mediante inversores que se mueven con rapidez de un mercado a otro empleando modelos de producción. Una fuente importante de los modelos de especulación son los fondos de producción que gestionan el dinero de los grandes inversores.

- Mediante los proveedores de información y los creadores de opinión. Los medios de comunicación desempeñan un papel decisivo en la articulación ideológica de la globalización neoliberal. Los medios desarrollan al respecto una función vital en la promoción de las virtudes del mercado y en la venta de sus productos. Como consecuencia, el resultado principal es la grave distorsión de los acontecimientos que ocurren en el planeta.

- Mediante acontecimientos políticos y declaraciones de grandes responsables de la toma de decisiones sobre los mercados financieros que repercuten en turbulencias informativas convirtiéndose en un factor importante para la fijación de precios y tendencias en los mercados financieros mundiales.

- Por último, las instituciones financieras internacionales intervienen para conceder préstamos a economías en crisis. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, se encargan también de operar como eficaces grupos de presión encargados de reclamar el pago de las deudas externas de muchos países y el efecto fundamental de estas presiones ha sido el acrecentamiento de esta deuda pues los países afectados se han visto obligados a solicitar más créditos para atender al pago de los anteriores, y a satisfacer al mismo tiempo tipos de intereses cada vez más onerosos.

El resultado de la globalización financiera según Castells es que hemos creado un “autómata” que condiciona nuestras formas de vida. El autómata surge de una red de transacciones electrónicas que se ha convertido en un “capitalista colectivo”. Son los capitalistas y los gestores los que están determinados por el autómata a pesar de que este autómata no sea el mercado. Este autómata no es automático por completo pues la tecnología apoya y aplica las decisiones humanas pero el comercio de valores tradicional no ah desaparecido y las normas siguen en vigor aunque se estén produciendo cambios importantes.

La tecnología de las inversiones tiene importancia porque:

  • Reduce costes de transacción asociados al comercio activo y por tanto atrae a más inversores particulares.

  • Abre oportunidades de inversión a millones de inversores particulares. Por ello las turbulencias informativas adquieren un papel relevante a la hora de influir sobre los movimientos de capital.

  • La volatilidad de las inversiones disminuye.

  • Los movimientos de capital se hacen más difíciles de seguir.

Todas estas tendencias añaden incertidumbre al modelo global de inversiones: más complejidad y volatilidad. Estas transacciones han logrado movilizar enormes recursos. En 1995, en Estados Unidos, los fondos de inversión, los fondos de pensiones y los propios inversores institucionales pusieron en funcionamiento recursos por valor de veinte billones de dólares, una cifra diez veces superior a la de tres lustros antes y mayor que la del producto interior bruto norteamericano. En 1997 las economías domesticas estadounidenses tenían por primera vez más activos en valores que en propiedades inmobiliarias. Por detrás, lo que destacaba era el crecimiento asumido por el volumen de dinero en efectivo en manos de fondos de pensiones, compañías de seguros y entidades financieras, que alcanzó en 1998 la cifra de 21 billones de dólares, una cantidad superior al producto interior bruto de todos lo países desarrollados y equivalente a 3500 dólares por habitante del planeta. Estas sumas suelen moverse en cantidad y en grupo, en busca de mercados ventajosos como los que aportaron en su momento economías, en presunta expansión, del oriente asiático o los niveles de precios muy bajos, en América Latina o en Rusia. Lo habitual es que los fondos y las compañías que nos ocupan pidiesen prestado, con fines especulativos, sumas muchas veces superiores al su capital real.

El proceso se veía beneficiado por la acción homologadora de instancias como el FMI, que se encarga de que los capitales se muevan sin mayores restricciones. La pesadilla de la humanidad, ver que nuestras máquinas se apoderan de nuestro mundo, parece estar a punto de volverse realidad, en forma de un sistema electrónico de transacciones financieras. El sistema puede con los controles y regulaciones instaurados por los gobiernos, las instituciones internacionales y las firmas financieras privadas.

Las precarias posibilidades de control de los flujos financieros obligan a extraer la conclusión de que para sus beneficiarios el planeta se ha convertido en un gigantesco paraíso financiero en el que no tienen que dar cuenta de sus actividades.

Esta red está fuera del control de los gobiernos, las instituciones financieras y los grupos empresariales específicos. Según Castells, el autómata aleatorio genera crecimiento y riqueza a la vez que provoca desinversión y crisis. La explicación está en que las precarias posibilidades de control de los flujos financieros, obligan a extraer la conclusión de que para sus beneficiarios el planeta se ha convertido en un gigantesco paraíso fiscal en el que no tienen que dar cuenta de su comportamiento.

“Productividad, tecnología y la nueva economía”

La volatilidad y la interdependencia de los mercados globales fueron la raíz de la crisis de los mercados en 1997-99. La economía absorbió el choque y los flujos de capitales se dirigieron hacia los mercados europeos y estadounidenses. Para el autor, la flexibilidad del nuevo sistema tecnoeconómico permite la redistribución geográfica de las inversiones por lo que la mayoría de las inversiones salen indemnes de las crisis. Cada vez que se produce una crisis en las economías emergentes, las inversiones encuentran nuevas oportunidades en las economías avanzadas occidentales. Castells ha llegado a semejante conclusión en la medida que ha tenido a bien señalar que, si admitimos generosamente que un 20% de la población de las economías emergentes está llamado a beneficiarse de la globalización en curso, aun con ello quedarán al margen de sus efectos saludables nada menos que las dos terceras partes de la humanidad, porcentaje al que habrá que agregar, como el propio Castells recuerda, a los desfavorecidos que viven en el Norte.

La resistencia de la economía mundial se basa en el comportamiento de la economía americana. Las verdaderas arquitecturas de la nueva economía mundial son las redes en vez de los países o las áreas económicas. El crecimiento lo encabezan los sectores relacionados con la información. La tecnología de la información ocupa el centro de esta nueva economía en varios aspectos:

  • Reestructura las empresas en torna a las redes.

  • Reduce los bienes de consumo y equipo. Ha creado una nueva generación de productos y procesos.

  • Está creando rápidamente puestos de trabajo y generando ingresos a una velocidad sin precedentes.

  • Dirige el crecimiento de la bolsa.

“¿Es sostenible el infocrecimiento?”

Según Castells, se ha de distinguir entre la deflación negativa que refleja la caída de la demanda; y la deflación positiva, que refleja el aumento de la productividad. El capitalismo global posee ambas clases de tendencias deflactorias pero una no anula a la otra. Para que el crecimiento se sostenga hay que saber si las fuentes de incremento de la productividad y del crecimiento económico en Estados Unidos puede adoptarse y ser adoptada por Europa y Japón. Si fuera así las principales economías quedarán unidas en un nuevo modelo de infocrecimiento. Si es así el capitalismo global quedará reforzado. El crecimiento de la economía japonesa y el de Europa se ha verificado gracias a la venta de sus productos en Estados unidos. Aunque ello haya dañado a algunos sectores de la economía norteamericana, ha hecho que las economías vendedoras acaben por exhibir una paradójica dependencia. O Europa y Japón se incorporan a la expansión o la máquina estadounidense se detendrá, la devaluación reducirá la riqueza y el potencial de productividad engendrado por la tecnología se convertirá en saturación y se extenderá la deflación negativa a todo el mundo.

“¿Un mundo de Silicon Valleys?”

Hay un gran número de entidades que quedan fuera de las redes dinámicas del capitalismo global. Más de dos tercios de la humanidad viven bajo la influencia del capitalismo global pero están excluidas de la mayoría de sus beneficios. La tecnología podría evitar esta situación si se usara para crear una sociedad más igualitaria pero esta tendencia parece no ser sostenible. Los tres motivos para que el infocapitalismo sea insostenible son:

  • Los peligros de implosión de los mercados financieros.

  • El estancamiento

  • El rechazo social, cultural y político de un autómata que devalúa la humanidad.

  • “¿El autómata domado?”

    La principal característica de la economía de redes es la capacidad de extender o reducir su geometría sin demasiados perjuicios mediante el reajuste de las redes de inversión y comercio. A no se que las normativas económicas sean objeto de acuerdos internacionales a nivel internacional, los países que imponen a los movimientos de capital se verán sobrepasados por estos flujos.

    Las objeciones a los controles de capital derivan de tres argumentos básicos:

  • El argumento mercantil fundamentalista que defiende el derecho a la libertad de capital.

  • El segundo argumento habla de la necesidad de que haya una acción internacional concertada entre los países del G7 y sus redes auxiliares para establecer un nuevo marco regulador.

  • El tercero habla de la viabilidad técnica de los controles en la era de las redes electrónicas.

  • Estados Unidos se opone firmemente a la regulación económica mundial porque el sistema actual actúa en beneficio de la economía norteamericana, sobre todo de las entidades financieras que canalizan la mayor parte de las inversiones mundiales. La economía estadounidense no puede crecer por si sola en un entorno mundial interdependiente. Por todo ello Estados Unidos presiona a Europa y Japón para que permitan una reflacción, al mismo tiempo que intentan estabilizar mercados emergentes que podrían poner en peligro el equilibrio financiero mundial.

    Un intento de regulación financiera mundial sólo se producirá si una crisis financiera radical llega a afectar al infocapitalismo.

    “¿La gran desconexión?”

    La mayoría de la gente sufre las consecuencias del crecimiento del infocapitalismo global pero no todas las personas comparten sus ventajas. Las grandes economías siguen teniendo relativa autonomía respecto al flujo mundial de capitales. Los países que sufrieron la volatilidad financiera están reduciendo el sector de sus economías que depende del mercado.

    La fragilidad del sistema mundial de conexiones desiguales es tanta que una nueva ola de inestabilidad financiera podría desatar otra estampida. Tal vez algunas sociedades decidieran adoptar un sistema alternativo al capitalismo global. Según Castells, no tenemos por qué elegir entre un infocapitalismo global y una reducción a la comunidad pues las nuevas tecnologías de la información están capacitadas para llevar a cabo una interacción beneficiosa entre “el poder de la mente” y el bienestar de la sociedad.

    Conclusión

    No hay ninguna duda sobre la enorme importancia y efectos que el desarrollo de esta nueva sociedad de la información tendrá sobre el progreso social y económico de los estados más avanzados (y también sobre el tercer mundo) durante las próximas décadas y en el horizonte de un futuro inmediato. El papel de los poderes públicos y de las autoridades en este fenómeno es fundamental, en dos sentidos:

  • Fomentar el desarrollo y la extensión de los nuevos servicios y de los medios modernos, garantizar que la liberalización o introducción de competencia mejore efectivamente en el mercado y no excluya ninguno. La competencia ha de ser un factor positivo para el desarrollo del sector (se ha de terminar con los monopolios, sobre todo los privados generados por anteriores gobiernos), pero se ha de garantizar que se establezcan ciertas obligaciones de servicio público (universalidad y servicios mínimos), para que ningún colectivo ni ningún territorio permanezcan aislados del proceso sobre la base de criterios puramente económicos.

  • Precisamente, para evitar las nuevas desigualdades generadas por el avance tecnológico, el papel de las sociedades desde el gobierno ha de ser imprescindible. Las personas no preparadas para el acceso a Internet, ni para el uso de las nuevas tecnologías se quedarían aisladas y serían los “nuevos analfabetos”. Este es un riesgo evidente, real e inminente, contra el cual hay que combatir. Las nuevas generaciones, evidentemente, podrán ser formadas en los centros educativos, pero para la gente adulta, se tendrá que poner en marcha una intensa actividad de reciclaje, ligada con la preocupación genérica de formación continua y variada que se ha de exigir para garantizar la igualdad de oportunidades.

  • La economía neoliberal funciona con arreglo a una lógica autónoma que no es la del conjunto de la sociedad, sino la del beneficio restringido a uno pocos. Despunta la necesidad de contestar una lógica económica que acepta de buen grado que hay crecimiento cuando este es el resultado de fenómenos tan poco estimulantes como el gasto militar, el endeudamiento de los países más pobres o la industria del automóvil. Hemos de tener en cuenta que el sistema económico es un mero subsistema de otro más amplio cuya condición debe ser rigurosamente tenido en cuenta.

    “EN EL LÍMITE”: Anthony Giddens y Hill Hutton

    Ensayo sobre el capítulo: “La desigualdad y la economía mundial”de Jeff Faux y Larry Mishel

    La globalización neoliberal ha hecho que se cuestionen conceptos como los de Estado y soberanía pero principalmente el de democracia representativa. Hay quien opina que bajo el amparo de la globalización han experimentado un avance determinadas propuestas que recuerdan al sueño liberal de gestación de una comunidad universal en la que está llamado a reencontrarse todo el género humano; desde esta perspectiva suele ponerse por ejemplo la declaración universal de los derechos humanos; sin embargo esta posición es del todo infactible en la realidad desde el momento en el que la hegemónica Norteamérica admite en su constitución la pena de muerte, por poner el ejemplo más evidente, un país que ignora la convención de Ginebra a la hora de ser aplicada a los presos de Guantánamo, por no hablar del resto de países “subdesarrollados” en los que se lapida a las mujeres infieles, se amputa a las niñas, se “violan los derechos humanos de la población Kurda” y tantas otras situaciones penosas que los Estados Unidos no tardan en denunciar, haciendo caso omiso de su extrema hipocresía. La modalidad de globalización neoliberal a tomado cuerpo de forma simultanea a un progreso de la democracia formal en muchas partes del mundo, pero lo que realmente ha sucedido es que ha habido un auge de semidemocracias asentadas en desigualdades a pesar de que existan elecciones, todo ello ha dado lugar a la creciente identificación entre democracia y mercado; en palabras de Robert W. McChesney “puesto que obtener beneficios es la esencia de la democracia, todo gobierno que sigue políticas contrarias al mercado es antidemocrático, con independencia del apoyo popular bien informado del que disfrute.”

    La concentración de la que hablamos se refleja en el hecho de que en sólo dos decenios se han multiplicado por siete los activos afectados por las fusiones, esto significa que el volumen de operaciones de empresas como, por ejemplo la General Motors es superior al producto interior bruto de Dinamarca. El fenómeno de las fusiones ha adquirido una aceleración brutal durante el último decenio del SXX, el volumen de capital de las 100 empresas mayores del mundo creció en un 74% entre 1997 y 1998(según datos aparecidos en la obra de Passet, La ilusión neoliberal) a pesar de ello, una decena de países del Sur situados en lo que según Wallerstein es la “zona semiperiférica”, se lleva la parte del león de los supuestos beneficios de la globalización en curso; mientras, el conjunto de África ha recibido tan sólo un 4,9% de los flujos de las inversiones.

    A pesar de todo, la globalización neoliberal no es un proceso fluido carente de problemas, ha estado rodeada de crisis que se han manifestado en unas y otras economías; tal ha sido el caso de México en 1994, del oriente asiático en 1997, de Rusia en 1998 o de varios países de América Latina en 1998-99. Consecuencia de todas estas crisis han sido los problemas generados para los sectores más pobres y para las propias clases medias, que por norma general han acabado desapareciendo en marco de extensión del desempleo. Estos problemas han alcanzado al conjunto de economías emergentes. Una descripción clara de las crisis de las que hablamos es la de Joaquín Estefanía: “Cuando los capitales salen del país en cuestión, los primeros en sentir los efectos son los que piden préstamos en dicho país, ya que se quedan sin líneas de crédito y tienen que disponer de los bienes para los cuales se podía conseguir financiación hasta ese momento. A continuación, el crecimiento se hace más lento y el desempleo se acentúa; el crédito y la liquidez se vuelven escasos, los bancos tienen que hacer frente a los malos préstamos y la confianza en el sistema financiero cae en picado. Empieza el contagio y se llama al FMI para que rescate la economía e inicie un proceso de acondicionamiento que puede funcionar a medio plazo, pero que tiene efectos perniciosos siempre en el corto plazo”. Sin lugar a dudas esta es una definición premonitoria de lo que ha acabado sucediendo en Argentina con el escándalo financiero que ha terminado dando lugar al denominado “Corralito”.

    En el caso de México, la crisis fue provocada por la decisión de financiar el déficit de la balanza de pagos por medio de la atracción de capitales privados a corto plazo, en tan sólo unos días se produjo una increíble huida de capitales con la consecuencia inmediata del hundimiento del peso mexicano y de la bolsa: En 1997 las relaciones económicas internacionales produjeron una burbuja especulativa en el oriente asiático: primero hubo una pérdida de confianza en los inversores, después una huida masiva de capitales, hundimiento de las bolsas y crisis terminal cuyos efectos principales fueron un deterioro rápido de los servicios sociales, crecimiento del desempleo y una inflación disparada. En Rusia, en 1998, el rublo se derrumbó. El país dejó de atender el pago de la deuda externa y generó efectos negativos en todas las bolsas del planeta.

    Promesas incumplidas

    Este capítulo parte de la premisa de que la liberalización de los mercados mundiales ha enriquecido a una clase internacional determinada de inversores y empresarios. La justificación moral de la rápida expansión de los mercados sin regulaciones es que si se logra esta expansión universal, los niveles de vida mejorarán rápidamente y las rentas terminarán por converger. Según Mishel, esta justificación es necesaria para “entender” los trastornos que desembocan en una destrucción creativa que se desarrolla rápidamente. Sin embargo ninguna de estas promesas se ha cumplido pues a medida que los mercados han crecido las rentas han terminado por aumentar más despacio de tal forma que la tendencia evidente va hacia el aumento de las desigualdades.

    En la infraestructura, el desarrollo de las fuerzas productivas ha permitido físicamente la unificación de los procesos productivos, aun cuando estos se desarrollen a distancias considerables. Las comunicaciones y los transportes se han revolucionado de tal manera que las distancias espacio-temporales han dejado de ser un obstáculo para el transporte de capitales. Además la generalización de las modernas tecnologías y la utilización de nuevos materiales ha modificado los procesos productivos.

    Respecto a lo que concierne a la estructura, en el terreno de las relaciones de producción lo esencial es el triunfo absoluto del capital financiero y los agentes fundamentales de dicho triunfo son las empresas multinacionales cuyo ámbito de aplicación es el mundo en su conjunto y la banca internacional, que ejerce su papel de centralizadora del capital en el mundo entero.

    Pero el capitalismo sigue desarrollándose cíclicamente y entre 1967 y 1973 entró en crisis de superproducción, el mundo se quedaba pequeño y sólo podía ampliarse a través del desarrollo del tercer mundo, convirtiéndolo en nuevos centros (los llamados nuevos países industrializados) y de la absorción de países no capitalistas, es decir, los socialistas.

    Según los defensores de esta política globalizadota neoliberal, la desigualdad entre naciones se explicaba basándose en que los dirigentes de los países más pobres no habían hecho las correcciones políticas necesarias: Liberalización de los mercados, privatización de gobiernos y descomposición de sindicatos; sin embargo, casos como el de Méjico y Brasil entre otros, ha debilitado este razonamiento pues se suponía que los líderes de ambos países estaban llevando a cabo políticas ejemplares. Cuando una nación alcanza una fase avanzada de desarrollo, el hecho de que las desigualdades empeoren plantea des interrogantes sobre el modelo económico que se está llevando a cabo:

    1.- La cuestión de la justicia económica: en una economía en la que los beneficios de crecimiento se distribuyen desigualmente, ¿logra sus objetivos sociales? Las distribuciones de rentas pueden ser subjetivas dependiendo de a quién se pregunten sobre esta cuestión, pero llega un momento en que la creciente desigualdad sobrepasa los límites del razonamiento en función de la eficacia. Con un nivel creciente de desigualdades, las racionalizaciones se basan más en motivos ideológicos que en los económicos.

    2.- La duda sobre la sostenibilidad económica y política. La duda económica es la siguiente: dada la importancia de mantener la demanda del consumo, ¿acabará perjudicado el crecimiento económico por una desigualdad prolongada de las rentas? Hoy sabemos que la distribución de las rentas tiene consecuencias macroeconómicas. En el conjunto de la economía mundial vemos pruebas en una serie de sectores de una tendencia sostenida a la saturación de la demanda. En épocas de estabilidad, las sociedades se adaptan al aumento progresivo de las desigualdades y por ello, la crisis política tiene más posibilidades de estallar cuando se produce un bajón económico.

    Hoy en día en muchas partes del mundo se pueden ver señales de resentimiento que se acumulan contra una globalización que deja atrás a mucha gente. La conclusión es que quienes apoyan la economía mundial no son conscientes del riesgo que se corre al ignorar el problema de la desigualdad de las rentas y las riquezas.

    La Tercera vía se representa como postura diferenciada entre el liberalismo y la socialdemocracia, y por supuesto, entre el conservadurismo (tanto el clásico como el de la Nueva derecha) y el socialismo. Ahora bien, conviene señalar como la tercera vía define estos conceptos:

    • Liberalismo: Economía de mercado e individualismo.

    • Socialdemocracia: Justicia social.

    • Neoliberalismo: capitalismo, laissez faire.

    • Socialismo: nacionalizaciones, corporativismo, mercados limitados y colectivismo.

    Así la tercera vía tiene por un lado al capitalismo y por el otro al socialismo, y dos fuentes vivas desde las cuales se parte y se mira hacia el futuro, el liberalismo y la socialdemocracia. En palabras de Anthony Giddens, el padre ideológico de la Tercera Vía: “El objetivo primordial de la política de la tercera vía tendría que ser el de ayudar a los ciudadanos a dirigir sus caminos a través de las revoluciones más importantes de nuestro tiempo: la globalización, las transformaciones en la vida personal y nuestras relaciones con la naturaleza. La política de la tercera vía tiene que tener una actitud positiva frente a la globalización, pero -y este es un punto crucial- considerándola un fenómeno más amplio que el mercado global. (...) La política de la Tercera vía tendría que preservar un núcleo de preocupación por la justicia social, aceptando al mismo tiempo que la variedad de cuestiones que sobrepasan la división derecha-izquierda es más amplia que antes.” Según Dahrendorf, la idea fundamental en el ámbito práctico, de política real de la Tercera Vía, es conseguir responder a la pregunta: “¿Cómo se pueden crear condiciones sostenibles de mejora económica en los mercados mundiales sin sacrificar la solidaridad básica, la cohesión de nuestras sociedades, ni las instituciones que constituyen la libertad?” Giddens sitúa esta forma de unir la creación de riqueza con cohesión social en el contexto de los grandes cambios producidos por la mundialización, el “nuevo diálogo” con la ciencia y la tecnología y, por último, la transformación de los valores y de los estilos de vida.

    Tendencias de las rentas

    Según Mishel, a pesar de la ampliación de horizontes, la mayoría de la población mundial vive y trabaja en un mismo país por lo que su nivel de vida está muy vinculado a las tendencias nacionales del incremento de la renta y los cambios en la distribución de este incremento.

    La aceleración del comercio y las inversiones exteriores se inició entre principios y mediados de los años setenta, desde entonces el comercio ha crecido a más velocidad que el comercio y el incremento de los flujos financieros se ha disparado.

    En el informe de Naciones Unidas sobre el desarrollo humano de 1998 se aprecia un lento incremento de las rentas durante el periodo más reciente, además el incremento ha sido increíblemente escaso desde 1980. En los países más avanzados, el incremento de las rentas fue inferior en los años noventa que en los ochenta. La desigualdad de rentas es difícil de medir en los países desarrollados, muy difícil en los países menos desarrollados y prácticamente imposible en las más pobres. A partir de 1980 la distribución de las rentas en la economía mundial en general, ha empeorado.

    El estudio de Ravallion y Chen de 1997 descubrió que, después de 1981, había más periodos en los que habían aumentado las desigualdades que en los que habían disminuido. Aproximadamente, la mitad de los periodos en los que la desigualdad aumentó se desarrollaron en países de Europa del Este y Asia central. El estudio de la polarización muestra la misma tendencia a la desigualdad, con el predominio de los periodos de polarización en la mitad de las economías no de transición y en todas las economías de transición. En los 80 la desigualdad de rentas aumentó en la mayoría de los países avanzados. La principal causa de la desigualdad de rentas es la creciente desigualdad de ingresos que se ha producido en la mayoría de los países avanzados en los años 80 y 90. Otros factores, como la demografía, pueden contribuir también al aumento de la desigualdad, pero la mayoría de los estudios al respecto, señalan a los factores económicos como la principal causa de estos problemas. En muchos casos, la sólida red de protección social, representada por compensaciones fiscales y de transferencias, ha evitado el incremento significativo de la pobreza, en la mayoría de los países avanzados, que corresponda al crecimiento de la desigualdad de rentas procedentes del mercado.

    Dos ejemplos del “mejor de los casos”

    En este apartado se abordan dos ejemplos concretos: el de EEUU y el de México. Las estadísticas combinadas no incluyen los mecanismos precisos para que las economías de mercado canalicen el reparto de los beneficios y el coste de la globalización.

    Desde hace algún tiempo se habla de dos tipos de capitalismo, el europeo y el americano, el renano y el anglosajón. Según el criterio más extendido, el modelo norteamericano o anglosajón, se asienta en el éxito individual y en la empresa privada. El empresario toma, las decisiones que estima convenientes para acrecentar los beneficios, con clara primacía del corto plazo. La productividad, las diferencias salariales, el despido libre y, en general, el trabajo-basura tienen, también un relieve decisivo en esta modalidad de capitalismo en la cual se han impuesto históricamente el consumo (a través del crédito) sobre el ahorro y el déficit en la balanza comercial sobre el equilibrio de esta. En este modelo el Estado desempeña un papel sensiblemente menor que en el rival renano, reducido en los hechos a la asunción de tareas en el terreno de la investigación, la justicia o la defensa. Los programas son muy livianos y los servicios correspondientes dejan de lado a una parte significativo de la población, como revela el hecho de que un 16% de la población estadounidense carezca de cobertura sanitaria, en un país en el que la atención dispensada a los inmigrantes es muy escasa.

    Por lo que se refiere al segundo modelo, el europeo, lo común es sostener que es el propio de las economías de la UE y también, según algunas interpretaciones el de Japón. En este modelo las empresas configuran genuinas comunidades en las que los propietarios, direcciones y trabajadores tienen derechos más o menos perfilados. Existen objetivos que trascienden a la productividad, como los que aspiran a ampliar mercados y a acrecentar el número de puestos de trabajo. Las decisiones se toman a más largo plazo que en el modelo anglosajón y en ellas participan de manera significativa los bancos. En el modelo europeo los estados desempeñan un papel mucho mayor que en el anglosajón, algo que se traduce en servicios sociales de innegable importancia y presunta condición universal.

    La gran pregunta que plantea la globalización neoliberal es si al principio del siglo XXI tiene sentido preservar la distinción entre los dos modelos o si, por el contrario es obligatorio reconocer que el primero de ellos ha adquirido un claro predicamento en detrimento del segundo. El hecho de que buena parte de la socialdemocracia europea haya atacado muchos de los postulados neoliberales obliga a reconocer que, hoy por hoy, es el modelo anglosajón el que está ganando la partida

    Estados Unidos representa la modalidad neoliberal en su forma más avanzada. Méjico ha sufrido la transición de un sistema cerrado y regulado a otro abierto y desregulado. La proximidad geográfica de ambos países proporciona a Méjico claras ventajas entre el resto de los países emergentes porque tiene acceso al mercado de exportaciones de EE.UU. y porque la larga frontera común hace que la emigración alivie la presión del exceso de paro. Además los mercados saben que EE.UU. ofrece una protección especial a los extranjeros que inviertan en Méjico. Por todo ello, Méjico tiene mejores oportunidades que ningún otro país emergente de abrirse paso en su camino de transformación neoliberal y, a la vez, mantener una distribución de los costes y los beneficios de esa transición que si no mejora, por lo menos es estable.

    Crecimiento y desigualdad en Estados Unidos

    La tendencia política de estos últimos años, tanto en Estado Unidos cómo en el resto de los países occidentales es, cada vez más, de Laissez-faire, es decir, del “dejar hacer” y ha impulsado la liberalización de los mercados. Sin embargo, en estos últimos años, EE.UU. no ha superado en los últimos años la renta per cápita de otros países desarrollados. La consecuencia es que Estados Unidos está experimentando un aumento radical de las rentas hacia las capas superiores de la población.

    El desengaño sobre lo público, autoriza el abandono de toda responsabilidad que no sea en la esfera de lo privado, llevando aparejada a la vez, una conformidad pasiva y silenciosa con la realidad circundante. El ya mencionado, “laissez faire”, instalado en una lógica que ubica al individuo en el centro del mundo, convierte en invisible el vínculo que lo une a la colectividad a la que pertenece. El mercado (lugar de ejercicio de intereses), aprovechando la desacreditación del estado, gana terreno mientras se desmantelan las instituciones, los agentes del antiguo orden, los trabajadores sociales, las solidaridades y las ilusiones de creer que el mercado puede jugar el papel del estado. Por otra parte al mismo tiempo que se reduce su dimensión social, se observa un crecimiento del estado penal que se constata en el aumento casi generalizado de gasto para seguridad frente a la reducción o mantenimiento del gasto en educación, salud investigación. La cárcel en su sentido real pero también metafórico, conduce al aislamiento y a la exclusión. A la par se da una transferencia de la fuerza y de la coerción hacia sectores privados. Ya ni siquiera vale la idea de Max Weber según la cual el rasgo específico del estado es el monopolio de la violencia física legítima.

    El aumento de las desigualdades, según Larry Myshel, es consecuencia de un paso de las rentas de trabajo a las rentas de capital, además de una creciente desigualdad entre asalariados. La combinación de salarios bajos junto al aumento de la productividad ha hecho que las empresas hayan obtenido los beneficios más altos de las últimas tres décadas. Otro factor igualmente importante es el hecho de que los asalariados estén sindicados o no lo estén, además, el traspaso de las inversiones directas a otros países también influye notablemente porque la demanda de mano de obra se reduce a los sectores más desprotegidos. Pese al aumento de la productividad, Estados Unidos ya no es el país con más productividad en muchos sectores. La productividad, únicamente ha aumentado a medida que las empresas satisfacen demandas en las que la mano de obra escasea.

    Crecimiento y desigualdad en México.

    El desarrollo de México comprendido desde los años 50 a los 80, se debió al periodo de industrialización que atravesaba el país y en el desarrollo de su mercado interno. El PRI (Partido Revolucionario Institucional) llevo a cabo políticas industriales de sustitución que más tarde se vieron reforzadas con los elevados precios del petróleo. La caída del precio del crudo durante los 80 causó una crisis estatal. Se recortó el gasto público, aumentó el precio de los artículos básicos y se devaluó la moneda para favorecer las exportaciones. La consecuencia fue un desafío a la oligarquía dominante, el resultado consistió en el presidente Salinas liberalizara el sistema financiero de forma que se estimuló la economía. Sin embargo, como resultado de estas medidas precipitadas, la burbuja económica estalló en 1994 cuando el peso cayó un 40 por ciento respecto al dólar, los tipos de interés aumentaron y la bolsa cayó en picado.

    Tanto en Estados Unidos como en Méjico, la consecuencia real de estas políticas fue que las personas más perjudicadas fueron, en cualquiera de los casos, los menos remunerados, aumentando, por tanto, la desigualdad.

    Conclusión:

    Según Myshell, cuatro son las respuestas que la élite política ha dado a la cuestión de la desigualdad:

  • Afirman que es pronto para emitir un juicio al respecto. Sin embargo las posibilidades de que en los próximos 10 años haya un elevado crecimiento sostenido son muy escasas. Las esperanzas de recuperación en un plazo razonable son prácticamente nulas.

  • Se tiende a proteger la reputación de la libertad comercial afirmando que los fracasos de integración se han limitado a los mercados financieros. Esta justificación ignora que la liberalización ha empeorado el nivel de vida de la gente que se encuentra en los escalones sociales inferiores e ignora también el hecho de que la iniciativa de la liberalización comercial proviene de las grandes empresas multinacionales e institucionales financieras.

  • Se propone, ante la evidencia de la desigualdad, la creación de redes de protección social más resistentes, sin embargo la realidad es que la mayoría de los países que llevan a cabo políticas neoliberales, la política interna ha dado lugar a que se debiliten estas redes de protección.

  • La última respuesta se basa en la búsqueda de nuevas técnicas de desarrollo económico que den a los pobres cierto grado de independencia en el mercado. Es obvio que esta respuesta ignora el hecho de que la liberalización de los mercados se basa en destruir a las pequeñas empresas a favor de las que concentran grandes capitales.

  • La estrategia que se propone en este texto para abordar las desigualdades crecientes entre las rentas y la riqueza es la siguiente: Se debe empezar por reforzar los intereses y los derechos de los trabajadores en la misma medida que se protege a los inversores. Debemos de apartarnos de políticas basadas en opiniones para recurrir a políticas que se basen en pruebas empíricas. Se deben poner en marcha las siguientes instituciones políticas compensatorias:

  • La reducción de la deuda externa para estimular el desarrollo interno de los países más pobres.

  • Protección obligatoria de los derechos humanos y laborales fundamentales.

  • Reducción de la volatilidad financiera, impuesto sobre transferencias internacionales.

  • Según Pierre Bourdieu “la globalización es un pseudo concepto descriptivo y prescriptivo a la vez que ha ocupado el lugar de la palabra “modernización”, utilizada por las ciencias sociales americanas como una forma eufemística de imponer un modelo evolucionista ingenuamente etnocéntrico que permite clasificar las diferentes sociedades según su distancia de la sociedad económicamente más avanzada, es decir la sociedad americana, erigida en término y en fin de toda historia humana (...) Esta palabra encarna la forma más realizada del imperialismo universal, la que consiste, para una sociedad en universalizar su propia particularidad instituyéndola tácitamente como modelo universal.” Lo que Bourdieu quiere decir, no es otra cosa que para los países con economías emergentes, como Corea del Sur, Tailandia, Indonesia o Brasil, la eliminación de barreras que impidan la inversión extranjera supone la quiebra de las empresas locales que suelen ser compradas a precios bajísimos por las multinacionales extranjeras: “Ya sabemos que la igualdad formal en la desigualdad real favorece a los dominadores”.

    “EN EL LÍMITE”: Anthony Giddens y Hill Hutton

    Ensayo sobre el capítulo “El mundo en el límite” de Vandana Shiva

    Hasta hace pocos decenios las agresiones medioambientales, tenían en su mayoría una condición estrictamente local. La segunda mitad del siglo XX registró una notoria intensificación de aquellas y una progresiva expansión del ámbito de sus efectos. Si primero se hicieron valer de forma significada en el Norte desarrollado, como una secuela decisiva de la industrialización, más adelante se extendieron, y con singular fortaleza al Sur del planeta.

    “La producción de la ignorancia”

    Según la autora, se ha comenzado el nuevo milenio con una producción deliberada de ignorancia sobre peligros ecológicos. “Para los dos tercios más pobres de la población el capital natural es su fuente de vida. En la era de la globalización, la contaminación se traslada de los ricos a los pobres”.

    Muchos de los problemas ecológicos del momento afectan de forma particular a los países del Sur, y de manera más específica aún a aquellos (son mayoría) que dependen de sus agriculturas. Estos países, que padecen la erosión y la acidificación de los suelos, la deforestación, la desertización y la desaparición de muchos cursos de agua, no cuentan con posibilidades técnicas para emplear formulas menos agresivas. Mientras, los acuerdos internacionales progresan muy lentamente, y ello cuando no entran en franco retroceso. Así ocurrió, en 2001en virtud del designio estadounidense de no respetar el Protocolo de Kyoto que, suscrito en 1997, preveía que los países industrializados reducirían las emisiones vinculadas con el efecto invernadero. Excepto en situaciones extremas, los estados, ricos o pobres, apenas sienten presión para modificar sus comportamientos medioambientales. En el caso de los más pobres carecen, por añadidura, de instituciones y de medios que les permitan hacer frente a los problemas.

    “La globalización como apartheid ambiental”

    Algunos estudiosos sostienen que lo acordado en las conferencias internacionales sólo se cumple cuando, además de traducirse en medidas muy livianas, permiten negocios paralelos. Ello conduce a la conclusión de que muchas de las supuestas políticas de preservación del medio ambiente sólo prosperan cuando no entran en contradicción con las exigencias planteadas por el mercado. Parece evidente, de cualquier modo, que los países ricos están jugando con recursos y posibilidades que deberían estar al alcance de todos.

    El libre comercio global ha provocado una destrucción que sigue en todo el mundo pautas asimétricas. La economía mundial está controlada por empresas del hemisferio norte, las cuales explotan los recursos del Tercer Mundo para sus actividades de tal forma que el Sur carga con el lastre medioambiental del Primer Mundo.

    Según la autora, organizaciones internacionales como el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial del Comercio (OMC) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) imponen los costes ambientales a la naturaleza, a las mujeres y al Tercer Mundo; convirtiendo la liberalización comercial en la principal amenaza hacia las vidas humanas de lo que el BM ha venido a denominar “países menos desarrollados”. De este modo las recientes tendencias medioambientales se orientan hacia lo que Shiva denomina como un “Apartheid ambiental” en el que las multinacionales occidentales intentan conservar el poder económico de los más ricos del Norte exportando los costes ambientales al Tercer Mundo.

    La lógica neoliberal se asienta en la primacía absoluta que otorga el beneficio. Lawrence Summers, responsable del Informe sobre el Desarrollo Mundial de 1992, justificó en este mismo informe la lógica económica de aumentar la contaminación en el Tercer Mundo con los siguientes argumentos:

  • “Puesto que los salarios son bajos en el Tercer Mundo, los costes económicos de la contaminación, causados por el aumento de las enfermedades y las muertes, serán menores en los países más pobres”

  • Dado que en grandes áreas del Tercer Mundo la contaminación es todavía baja parece sensato introducir más.

  • Dado que los pobres son pobres no es posible que se preocupen por los problemas ambientales.

  • Así, Summers recomienda el traslado de las industrias peligrosas y contaminantes al Tercer Mundo porque, en términos económicos, la vida es más barata en los países pobres. Semejante manera de ver los hechos, interesante por lo que revela el proceso de fondo, y por la sorprendente falta de principios que ilustra, han invitado a Vandana Shiva a concluir, sin que sus palabras puedan suscitar réplica, que la lógica de algunos economistas “valora la vida” de forma distinta en el norte rico y el sur pobre. Con arreglo a esta lógica, no hay ningún designio de mejorar el nivel de vida de las gentes llamadas a padecer la exportación, hacia el Sur, de las industrias contaminantes: lo que se impone es, sin más, el propósito del preservar un negocio saneado, alejando de los países más ricos, para ello, algunas de sus consecuencias indeseadas.

    La consecuencia de estos intentos del Norte por asociar las condiciones comerciales al medio ambiente es, según Shiva, un intento de beneficiarse de este apartheid ambiental y económico.

    Por todo ello la destrucción de los modos de vida y de los ecosistemas como consecuencia de la liberalización comercial es una forma de subvención ambiental y social del comercio global y de quienes lo controlan.

    La competencia se vuelve desigual porque las normas del libre comercio permiten a las empresas crear la maquinaria de nación-estado para suprimir recursos de la población e impiden a la misma que ejerza sus derechos.

    La Globalización genera crecimiento a partir de la destrucción del medio ambiente y de los modos de producción locales y sostenibles. Crea pobreza en vez de eliminarla.

    Según la autora, la consecuencia de todo lo hasta aquí expuesto será inevitablemente el apartheid ambiental.

    Globalización de las presiones ambientales.

    Cada año aumenta la inestabilidad climática. La globalización económica contribuye a la inestabilidad del clima mundial porque fomenta un modo de desarrollo que usa mucha energía y está destinado a la exportación. Las repercusiones de la inestabilidad climática y la desaparición del ozono afectan de forma desigual al Sur. Como la mayoría de los países del Tercer Mundo viven de la agricultura, cualquier cambio climático puede destruir el medio rural.

    Loa países desarrollados ofrecen precios lucrativos a las compañías recuperadoras de residuos del Tercer Mundo que se hagan cargo del material contaminante y de su “tratamiento”. De tal forma algunos países se convierten en los auténticos vertederos del Primer Mundo mediante la justificación de la rentabilidad económica.

    Los estados ricos del Norte son, con mucho, los mayores consumidores de materias primas energéticas y los mayores emisores de CO2, SO2 y CFC, algo que los convierte en los principales contaminadores. Según la ONU, los países del Norte consumen alrededor de las tres cuartas partes de la energía, el 85% de los productos generados con la explotación de los bosques y un 72% del hierro, además de generar los dos tercios de los residuos del planeta. Una de las secuelas más graves de un comportamiento visiblemente despilfarrador y poco atento a sutiles equilibrios medioambientales es la que configura el agujero en la capa de ozono y el efecto invernadero, con el consiguiente recalentamiento de la atmósfera y el ascenso del nivel medio de los mares.

    Los pronósticos auguran que los próximos cien años la temperatura del planeta puede crecer entre 1.5 y 6º C. A título provisional es ya perceptible un activo proceso de desertización que afecta a regiones enteras de África, el Asia tropical, América Central y el Oriente Próximo. Un fenómeno paralelo es la deforestación: las reticencias de los estados afectados han impedido el progreso de medidas en un terreno en el que la mayoría de los pronósticos son muy negativos y anuncian retrocesos fundamentales, a corto plazo, en la masa forestal.

    No han dejado de multiplicarse los efectos de catástrofes naturales más o menos relacionadas con procesos económicos y singularmente lesivas en los países más pobres, en donde son mucho más precarios los sistemas de predicción y alarma, los programas de evacuación y las medidas de protección, y en donde se hacen sentir de manera más severa las secuelas de las condiciones generales de vida. Según estima D. K. C. Jones, en su obra “Global Change & Challenge. Geography for the 1990s”, las muertes anuales provocadas por estas catástrofes se estiman en 150.000-250.000.

    La piratería de la riqueza biológica e intelectual del Tercer Mundo

    Los dos tercios más pobres de la humanidad se mantienen con formas de vida basadas en la biodiversidad y el conocimiento indígena. Sin embargo, hoy por hoy, esa base de recursos está amenazada porque las empresas occidentales junto a sus científicos reclaman las plantas y semillas de esta parte de la humanidad, las patentan y las presentan como invenciones propias con lo que niegan la innovación colectiva practicada desde hace cientos de años por los campesinos del Tercer Mundo. En paralelo las grandes empresas (químico-farmacéuticas y de biotecnología) del Norte, pujan, según Fernández Durán, por “acceder a los santuarios del Sur, dónde se alberga la biodiversidad, con el fin de apropiarse de su riqueza genética (biopiratería), patentar los productos elaborados a partir de ella y venderlos al conjunto del mundo, amasando enormes beneficios con lo que ahora se denomina <oro verde>”. Esas empresas han registrado, por lo demás, un acelerado proceso de concentración.

    La industria occidental impone al Tercer Mundo sus sistemas de derechos de propiedad intelectual (DPI) sobre formas de vida a través del acuerdo de la OMC sobre Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (DPIRC)

    El acuerdo sobre los DPIRC considera los derechos de propiedad intelectual como derechos individuales, excluyendo así cualquier clase de conocimiento, ideas e innovaciones que se hayan hecho en comunidades intelectuales. Los DPI sólo se reconocen cuando el conocimiento y la innovación generan beneficio. Al reducir el conocimiento humano a la categoría de propiedad privada, los derechos de propiedad intelectual ahogan la capacidad humana de crear, transforman el libre intercambio de ideas en robo y piratería.

    El GATT, según Shiva es “la plataforma en la que la idea capitalista y patriarcal de libertad, entendida como el derecho ilimitado de los hombres con poder económico a poseer, controlar y destruir la vida, se expresa como libre comercio.” El marco de acuerdo DPIRC lo determinaron tres asociaciones: el Comité de Propiedad Intelectual, Keidaren y la Unión de Confederaciones Industriales y de Empleados (UNICE), no fue el resultado de negociaciones democráticas entre países industrializados y el Tercer Mundo como sería de esperar.

    A todos los datos que se han manejado, debe agregarse uno más que sirve de inequívoco trasfondo a una situación crítica: en la mayoría de los países del Tercer Mundo, la propiedad de la tierra sigue muy concentrada en unas pocas manos, sin que los numerosos programas de reforma agraria que se han propuesto, y a menudo aprobado, hayan contribuido a mitigar los problemas.

    Vida SL

    La privatización del conocimiento es particularmente inquietante en el terreno de la biotecnología, y de manera más singular en lo que afecta a los estudios sobre el genoma humano. El escenario general se ve marcado por sucesos tan notorios como la transferencia de genes entre el reino animal y el vegetal, o el comercio de esperma y óvulos que parece romper muchas fronteras. Las investigaciones se hayan controladas por empresas privadas que pueden adquirir con enorme rapidez un poder inusitado.

    Con la globalización, la vida se ha convertido en el bien supremo. El capital tiene que buscar nuevas colonias para poder invadirlas y explotarlas y así acumular más riqueza. En la opinión de la autora, estas nuevas colonias son: los espacios interiores de los cuerpos de las mujeres, las plantas y los animales. Así las compañías químicas del Primer Mundo se han ido constituyendo como “empresas de la ciencia de la vida” adquiriendo empresas de semillas y biotecnología. Algunas fuentes sugieren que han sido los egoístas intereses de las firmas privadas los que han evitado que muchos de los descubrimientos vinculados con el genoma se hayan traducido en el desarrollo, ya posible, de vacunas y fármacos. El proceso es semejante al que ha impedido en numerosos países africanos, de resultas de la defensa de los intereses de los grandes fabricantes, la difusión de medicamentos contra el SIDA. Si las empresas controlan la vida, también controlan la cadena alimentaria. Los límites tradicionales de las empresas farmacéuticas, biotecnológicas química y agroalimentarias están desapareciendo.

    Ahora, las compañías mundiales usan una mezcla de controles tecnológicos y legales sobre la propia base y los procesos de la vida. Además de utilizar instrumentos legales como la patentes, las compañías de las ciencias de la vida emplean también la ingeniería genética para establecer monopolios sobre la vida. El primer paso es cultivar semillas patentadas que necesitan de los productos químicos de la empresa. Además estas compañías están desarrollando la nueva “tecnología Terminator (exterminadora)”. El objetivo de esta tecnología es la producción de semillas estériles que, una vez utilizadas obligan a los agricultores a realizar una nueva adquisición de tal forma que se multipliquen, en consecuencia, los beneficios de la transnacional correspondiente. Conviene decirlo más claro: el objetivo de las transnacionales que nos ocupan (maximizar el beneficio) en modo alguno estriba en acabar con el hambre en el planeta. Grupos como la RAFI aseguran que esta es una tecnología que amenaza la seguridad alimentaria de más de mil millones de agricultores pobres en lo países del Tercer Mundo. Además su función exterminadora podría llegar a escapar de los genomas de los cultivos a los que se la ha incorporado intencionadamente y pasar a los cultivos de polinización abierta cercanos. Esto produciría la propagación gradual de la esterilidad de las plantas lo que daría lugar a una catástrofe mundial capaz de eliminar formas de vida superiores.

    El panorama que se presenta es inquietante, por muchos conceptos. Una de sus dimensiones más preocupantes, ya una realidad, es la derivada del empleo de datos genéticos por empresas de seguros, instituciones encargadas de la adopción de niños, escuelas o equipos dedicados a la selección de personal. En todos estos casos se han registrado ya ejemplos de discriminación por efecto de la consideración de este tipo de datos.

    La amenaza ecológica a la vida alimentaria

    La aplicación de procedimientos industriales a la obtención de alimentos está empezando a dejar un oneroso legado, en forma, por ejemplo, de vacas locas y cánceres. Los efectos negativos de la ingeniería genética se hacen notar de resultas, ante todo, de la extensión de los cultivos transgénicos, que se están beneficiando de un sinfín de estímulos en los países del Norte. La ingeniería genética introduce nuevo riesgos ecológicos a través de la cadena alimentaria. La reducción de la biodiversidad y de la diversidad cultural de los alimentos tiene importantes repercusiones ecológicas y para la salud. El monocultivo global lleva a miles de especies a la extinción y crea nuevos problemas de salud, mientras que los alimentos manipulados y la diversidad reducida provocan inseguridad respecto a la nutrición.

    La agricultura ecológica es una forma viable y saludable de producir alimentos suficientes para todos, sin embargo se nos está obligando a consumir alimentos sometidos a la ingeniería genética.

    Aunque la ingeniería genética se presenta siempre como una solución al hambre y a la inseguridad de los alimentos, las compañías de las ciencias de la vida crean incertidumbre alimentaria al negar a los consumidores el derecho a la seguridad de los alimentos, el derecho a saber y el derecho a escoger.

    Mae Wan Ho identifica los siguientes peligros para la salud:

  • Efectos tóxicos o alergénicos debido a productos transgénicos o a la interacción de los productos con genes anfitriones.

  • Aumento del uso de pesticidas tóxicos con cultivos resistentes a los pesticidas y contaminación de los alimentos y el agua potable.

  • Propagación de genes indicadores de resistencia a los antibióticos a las bacterias del intestino y a patógenos.

  • Propagación de la virulencia entre los patógenos de varias especies mediante transferencia horizontal y recombinación de genes.

  • Posibilidad de que la transferencia horizontal y la recombinación de genes engendren nuevos virus y bacterias.

  • Posible infección de las células después de la ingestión de alimentos.

  • Todos los cultivos modificados genéticamente utilizan unos indicadores de resistencia a los antibióticos que pueden exacerbar la propagación de dicha resistencia.

    Existe la clara posibilidad de que aparezcan virus recombinantes nuevos y de amplio espectro, que podrían provocar grandes epidemias. El ADN también puede descomponerse en el intestino y entrar en el torrente sanguíneo. Esta transferencia horizontal de genes por el intestino ya ha quedado probada en ratones, pollos y seres humanos. En la Declaración de Río de 1992 se redactó el “Principio Preventivo” que reclama un mayor conocimiento de los peligros, fuertes normas de bioseguridad y que la comercialización de los alimentos modificados genéticamente sólo se haga después de demostrar que son seguros y no tienen riesgos ecológicos ni para la salud. Sin embargo la ausencia de normas de bioseguridad implica no poder conocer ni regular los riesgos ecológicos de los alimentos modificados genéticamente.

    La seguridad se considera una barrera comercial y el monopolio sobre la responsabilidad de la evaluación científica de los riesgos queda vinculado a los interese comerciales que corren peligro de ver disminuidos sus beneficios si se expresan las preocupaciones por la seguridad de forma democrática e independiente.

    La introducción de nuevos riesgos y la “producción deliberada de ignorancia” son, según Shiva una amenaza para la integridad de la cadena alimentaria y del conocimiento científico.

    Contaminación, agotamiento y privatización de las aguas

    Según el Banco Mundial, “las guerras del Siglo XXI estarán relacionadas con el agua”. Las disputas sobre el agua y sobre las materias primas energéticas están en el origen de muchos de los conflictos contemporáneos. Cada veinte años se ha venido multiplicando por dos la demanda de agua de la población del planeta, con los imaginables efectos de escasez y competición. En paralelo, entre una tercera y una cuarta parte de la superficie del planeta está sometida al riesgo de una activa desertización que afecta de manera directa a entre 600 y 900 millones de personas. Al menos una treintena de estados padece problemas de escasez de agua, que es un bien de acceso difícil para más de mil millones de personas.

    La escasez de agua es claramente una fuente de beneficios empresariales. Convertir la crisis de escasez de agua en una oportunidad de crecimiento perpetuo sirve de fundamento para la privatización del agua, que no es más que otra dimensión de la privatización de la vida. La industria del agua la encabezan dos empresas transnacionales: Générale des Eaux y Suez Lyonnaise des Eaux. Las empresas de energía están entrando en el sector de las aguas. La empresa de las ciencias de la vida Monsanto también ve una nueva oportunidad empresarial en el agua por la crisis creciente de la misma y por los fondos existentes para poner este recurso esencial a disposición de la gente. Considera la crisis de la contaminación y el agotamiento de los recursos acuíferos como una oportunidad empresarial. De tal forma, Monsanto proyecta obtener unos ingresos de 420 millones de dólares y unas ganancias netas de 63 millones de aquí al 2008 con sus empresas de agua de la India y México. Para el 2010 se prevé que alrededor de 2.500 millones de personas en el mundo carezcan de acceso al agua potable. Monsanto proyecta así mismo penetrar en el mercado indio de agua potable estableciendo una asociación con “Eureka Forbes/TATA”, que controla el 70 por ciento de UV Technologies.

    Todo en venta

    La globalización está derribando los límites éticos y ecológicos del comercio. A medida que todo entra en el mercado, todo está en venta. La reducción de todos los valores a valores comerciales y la desaparición de todos lo límites a la explotación es un proceso que se está culminando a través de la globalización aunque se inició con la industrialización. Este giro en los valores económicos es crucial en la crisis ecológica y se refleja en el cambio del significado de la palabra “recurso” que en un principio implicaba vida y que ahora significa “materia prima para la industria”.

    Como conclusión podemos decir que los problemas ecológicos presentan dos grandes dimensiones. Si la primera hace referencia a agresiones medioambientales a menudos irreversibles, la segunda remite al progresivo agotamiento de recursos que el tiempo ha demostrado eran manifiestamente escasos. Desde hace tiempo lo común es que la mayoría de los indicadores económicos ignoren, sin embargo, estas dos facetas y, con ello, las escasas posibilidades que el mercado ofrece para encararlas. No sólo eso, es muy frecuente que desde la economía oficial se confunda interesadamente crecimiento y bienestar, y se ratifiquen, en consecuencia, muchos de los procesos que han conducido a la crítica situación que es objeto de nuestra atención. Ahí está, para ilustrarlo, y es un ejemplo entre muchos, la visible resistencia que la mayoría de las potencias capitalistas muestran cuando llega el momento de dar satisfacción a los acuerdos por ellas suscritos, algo que para finalizar, se ha traducido en el sonoro fracaso de varias conferencias internacionales.

    “Sin límites éticos, ecológicos o sociales al comercio, se está colocando a la propia vida en el límite”.