El triunfo del gran capitalismo

Historia universal. Crecimiento demográfico. Renovación de la agricultura. Gran depresión. Desarrollo industrial

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TEMA 5: EL TRIUNFO DEL GRAN CAPITALISMO.

  • LA GRAN DEPRESIÓN: EL PASO HACIA UNA ERA INDUSTRIAL.

  • A partir de 1873 comenzó un descenso general de los precios (tanto en las materias primas como de los productos agrícolas e industriales) que los historiadores han bautizado con el nombre de la Gran Depresión. En todas las ramas productivas fundamentales se produjo una crisis de sobreproducción. Las reservas de productos se acumularon, los precios bajaron y muchas industrias tuvieron que cerrar. Esto significó una disminución de los beneficios y un aumento aún más fuerte de la competencia.

    Fue el sector metalúrgico donde este proceso se hizo más evidente, ya que el gran esfuerzo que había significado la construcción ferroviaria tocaba a su fin. La aparición de un nuevo producto, el acero, comenzaba a hacer una gran competencia al hierro y a dejar obsoleta la vieja siderurgia tradicional. La agricultura fue el sector económico en el que la crisis se dejó sentir con más dureza, poniendo de manifiesto la necesidad de transformar las viejas estructuras agrarias europeas.

    La Gran Depresión significó el paso de la primera a la segunda fase de la sociedad capitalista, caracterizada por el progreso tecnológico, por los cambios en las estructuras productivas y por la ampliación de los mercados.

  • EL AUMENTO DEMOGRÁFICO Y MIGRACIONES.

  • El aumento de la población europea.

  • Los progresos médicos y sanitarios hicieron posible un notable aumento de la población europea.

    La aplicación en medicina de los descubrimientos de Pasteur, Koch y otros científicos (anestesia parcial, antisepsia, etc.) consiguió frenar la incidencia de las grandes epidemias de cólera, tifus, difteria, etc. El descenso de la mortalidad a causa de enfermedades infecciosas y la caída de la mortalidad posibilitaron el aumento de la esperanza de vida. El mantenimiento relativamente elevado de la natalidad provocó una verdadera explosión demográfica europea.

  • La emigración hacia ultramar.

  • De esta explosión demográfica surgió un importante flujo migratorio que, se dirigía hacia los países nuevos. El flujo migratorio disminuyó en 1914 como consecuencia del estallido de la Primera Guerra Mundial.

    En la primera mitad del siglo XIX la emigración a ultramar se componía fundamentalmente de británicos e irlandeses, que emigraban hacia Estados Unidos y Australia. A finales del siglo XIX se produjo un cambio significativo y la mayoría de los emigrantes provenían sobre todo de las zonas menos industrializadas de Europa, donde la escasa industria no podía absorber el excedente de mano de obra que había generado el aumento de la población.

    La superpoblación rural, los bajos salarios de la industria y el paro son las principales causas que explican esta emigración, que adquirió proporciones más elevadas en periodos de crisis.

  • El éxodo rural y la remodelación urbana.

  • El crecimiento demográfico se notaba más en las ciudades a causa de la avalancha de emigrantes que, procedentes de las zonas rurales llegaban atraídos por la industria.

    Como consecuencia de la oleada migratoria que llegó a las ciudades, éstas sobrepasaron su antiguo espacio geográfico. Se derribaron las viejas murallas y en su lugar se levantaron amplias avenidas para permitir una circulación más fluida que la que hacía posible las estrechas callejuelas de los núcleos antiguos. Se construyeron nuevos barrios, los ensanches, que pasaron a ser las zonas residenciales preferidas por la burguesía. Los centros históricos se convirtieron en lugares destinados a los negocios, el comercio y la administración.

    Los obreros fijaban su residencia en las zonas más degradadas de los núcleos antiguos o en los barrios industriales que habían surgido alrededor de las nuevas industrias periféricas.

    La iluminación de las calles aumentó gracias a la luz eléctrica, que fue sustituyendo a las viejas farolas de gas. Las nuevas técnicas de asfaltado de las calles, la construcción del alcantarillado y la existencia de edificios cada vez más altas, gracias a la utilización del hormigón, dieron a las ciudades su aspecto actual. La electrificación de los transportes de la ciudad dio como resultado la proliferación de los ferrocarriles urbanos exteriores y subterráneos, que permitieron el transporte masivo.

  • LA CRISIS AGRARIA DE FIN DE SIGLO Y LA RENOVACIÓN DE LA AGRICULTURA EUROPEA.

  • A partir de 1880 y hasta final del siglo el precio de los cereales, y del trigo en particular, experimentó una caída considerable. Su causa era la llegada masiva de cereales de los países de ultramar, en los que el cultivo extensivo de tierra y la utilización de nuevos medios técnicos posibilitan una elevada producción y, consecuentemente, unos precios más bajos que los europeos.

    Las únicas salidas válidas para la agricultura europea ante las nuevas condiciones eran aquellas que le permitiesen abaratar su producción para hacerla competitiva. Algunos países (España e Italia) recurrieron a políticas proteccionistas que impidiesen la entrada del trigo americano a un precio más bajo. Otros (Gran Bretaña, Dinamarca y los Países Bajos), en cambio, optaron por resistir la competencia exterior y renovar sus estructuras agrarias productivas a cambio de reducir los beneficios agrarios a corto plazo.

    La subida general de los precios con el comienzo del nuevo siglo y la aplicación de toda una serie de mejoras técnicas permitieron aumentar los rendimientos, diversificar la producción y la recuperación en parte del sector agrario. Mejoras:

  • El perfeccionamiento de los instrumentos agrícolas.

  • La aplicación de los progresos químicos.

  • La selección de las razas y de las especies en la ganadería.

  • La mejora del nivel de vida.

  • PROGRESO TÉCNICO E INNOVACIONES TECNOLÓGICAS.

  • Cuando la población accedió al mercado, se disparó el desarrollo de la industria mecánica. La máquina de coser, la de escribir, la bicicleta y el automóvil, tuvieron en sus comienzos un consumo minoritario, pero estaban destinados a un consumo masivo, para el cual, tuvieron que reducir su precio.

    La generalización de cada uno de los múltiples inventos que caracteriza a la segunda revolución industrial y su repercusión en otros procesos de fabricación revolucionaba el marco económico y organizativo. Dos ejemplos humildes de nuevos productos que arrastraron un consumo masivo son la conquista química de la aspirina (1899) o el logro técnico de la aspiradora (1908). La venta a plazo apareció en estos años para hacer posible que sectores de escasos recursos pudieran comprar productos de alto precio.

    La energía eléctrica transformó las formas de trabajar y la vida cotidiana de buena parte de la humanidad. En 1878, Edison fabricó las primeras bombillas con un filamento de carbón. Dos años antes, Graham Bell conseguía transmitir a distancia la voz humana mediante el teléfono. En la primera década del siglo XX se transmitió el primer mensaje hablado por radio.

    La industria química creció tan furgurantemente como sus innumerables innovaciones: para la agricultura, nuevos componentes, para la fabricación del papel, medicamentos, materiales plásticos, explosivos, etc.

    Otros inventos:

      • En el año 1895, Roëntgen descubrió los rayos X.

      • Becquerel, la radioactividad natural en 1897.

      • Pierre y Marie Curie, el radio en 1898.

      • Rutherford y otros científicos precisaron la estructura del átomo.

      • La teoría electromagnética de Lorenzibe sustituyendo a la vieja mecánica newtoniana.

      • En 1905 elaboró el científico alemán Albert Einstein, conocida como la ley de la relatividad.

      • En 1880 se descubrió la causante de la malaria.

      • En 1882 Koch identificó el bacilo de la tuberculosis.

      • NUEVAS FUENTES DE ENERGÍA Y NUEVOS MEDIOS DE TRANSPORTE.

      • La electricidad y sus aplicaciones.

      • El primer paso se dio cuando Gramme inventó la dinamo (1872) y, consiguió la potencia suficiente para crear una corriente eléctrica importante. El transporte de la electricidad hasta los centros consumidores quedó resuelto en 1897 gracias al invento del alternador y del transformador.

        La electricidad tuvo numerosas aplicaciones. Primero sirvió para el alumbrado, pero más tarde sus aplicaciones se hicieron ilimitadas: el teléfono, el telégrafo, la radio, el cine, el ferrocarril y la industria. El descubrimiento por Hertz de las ondas electromagnéticas posibilitó que, en 1899, Marconi hiciera funcionar un aparato de telegrafía sin hilos, cuyos mensajes. En 1901, atravesaban ya el océano. En 1906 se hizo la primera emisión radiofónica, aunque la generalización de la radio no se produjo hasta unas décadas después. El invento del teléfono por Graham Bell en 1876 revolucionó en gran manera los medios de comunicación humana.

        El mundo de la comunicación se trastocó gracias a un nuevo medio de penetración en la conciencia de multitud de personas: el cinematógrafo. Fueron los hermanos Lumière los que en 1895 presentaron en París los diez primeros filmes que se exhibieron en público. Las primeras empresas de producción, la Pathé y la Gaumont, nacieron también en Francia, aunque fue en Estados Unidos donde la industria cinematográfica alcanzó toda su magnitud. El fonógrafo, inventado por Edison hacia 1880, constituyó una revolución en el terreno musical y supuso el nacimiento de una nueva industria: la discográfica.

      • El petróleo y la industria automovilista.

      • Al principio se utilizó para el alumbrado público o el doméstico, pero fue el descubrimiento del motor de explosión lo que le dio su orientación definitiva. A partir de 1886, gracias a la patente de Daimler y Benz, los motores de explosión utilizaban como combustible un derivado del petróleo, la gasolina. El petróleo y sus derivados se convertían en el producto energético fundamental con el que sustituyó el carbón en los medios de transporte. En 1891 se puso en funcionamiento el primer automóvil, que había construido el francés Armand Peugeot. El motor creado por Diesel en 1892, que utilizaba combustible de menor precio que la gasolina, se impuso en todos los vehículos pesados.

        En 1888 Dunlop inventó el neumático, que Michelin consiguió perfeccionar haciéndolo desmontable. El norteamericano Henry Ford, en 1903, se lanzó a la producción del Fordmobile, destinado al uso profesional y familiar. La fábrica de Detroit llegó a ser el centro de una producción masiva de automóviles utilitarios, accesibles a una buena parte de las clases medias.

        El automóvil ya había generado una poderosa industria alimentada por grandes empresas que movían enormes cantidades de capital, que utilizaban un elevado número de obreros y que estimulaban el desarrollo de industrias secundarias de gran importancia. El petróleo se convirtió en una fuerza capaz de mover trenes, barcos, automóviles e incluso aviones. El primer vuelo de un avión lo realizaron los Hermanos Wright en 1903, pero fue a partir de 1909, después de que Bleriot atravesase el Canal de la Mancha, cuando la aviación se convirtió en un hecho industrial y militar.

      • UN NUEVO DESARROLLO INDUSTRIAL.

      • Aumento de la productividad industrial y consumo en masa.

      • La organización industrial se orientó hacia la fabricación en serie como la mejor manera de ahorrar tiempo y abaratar los costos de producción. El nuevo modelo de organización del trabajo, que permitió producir más, vino de América cuando Henry Ford implantó en su fábrica de coches el montaje en cadena. La automatización de la producción y la intensificación del trabajo hicieron el aumento de la producción y la reducción de los costos. Taylorismo, método de trabajo que pretendía eliminar los movimientos del obrero considerados inútiles y en el que cada operario hacia siempre el mismo trabajo en la cadena productiva.

        El aumento de la productividad hizo necesaria la búsqueda de nuevos horizontes de venta y que se generalizase el consumo de productos industriales a todos los sectores sociales, incluso a los obreros, que hasta aquel momento habían estado alejados del mundo del consumo.

      • Los nuevos sectores industriales.

      • Industria química: al igual que el petróleo se venía utilizando con autoridad, pero utilizaba unos medios muy caros. Poco a poco va tomando importancia y el abaratamiento de los procesos hacen que su producción se incremente y que sus productos sean más asequibles. Hacia mediados del siglo XIX, como consecuencia de la expansión de la industria química aparecen las perfumerías, y la industria textil obtiene nuevas fibras como el nylon. También aparece el caucho que se utilizará para los neumáticos.

        Industria metalúrgica: el sector metalúrgico alcanzó su gran éxito gracias a la industria de la seda, las aportaciones de Bessemer, Siemens y Thomas, tuvieron como consecuencias el abaratamiento y aumento de la producción.

        Industria eléctrica: hay dos grandes apartados dentro de la industria eléctrica:

        La producción de la electricidad y la fabricación de equipamiento eléctrico. En lo que se refiere a la producción de la electricidad va a ser, en un principio un campo muy atractivo para la inversión de capitales, ya que ven en ella una gran fuente de beneficios.

        Esta industria es la que ayuda, con su creciente demanda, a la siderurgia del cobre y el plomo.

        La producción de energía eléctrica se encuentra zonificada. Las industrias son locales, cada una tiene su propia central eléctrica. Posteriormente, y siguiendo los procesos de concentración industrial, las grandes empresas irán comprando a las pequeñas.

        Industria petrolífera: el petróleo no es un descubrimiento del momento, pero no había podido ser obtenido de forma satisfactoria ni aplicada.

        En estos momentos es cuando la industria petrolífera se ayuda de la minera, consiguiendo el auge de ambas industrias. El primer pozo perforado data de 1855 y en 1862 ya había 1100 compañías. El negocio está en extraerlo y refinarlo lo más rápido posible. La primera compañía nace en Cleverand, de manos de Rockefeller, que va a monopolizar el negocio del tratamiento del crudo.

        Industria alimentaría: se desarrolla notablemente a finales del siglo XIX por los avances en los transportes y la especialización de la producción agrícola. Las novedades en el tratamiento de metales permitirán utilizar aluminio en vez de hierro, aparece los envases, los frigoríficos industriales, etc.

      • El nacimiento de nuevas potencias industriales.

      • Los beneficiarios de la oleada de industrialización que comenzó a finales del siglo XIX fueron prioritariamente Alemania y Estados Unidos. El capitalismo norteamericano, y el alemán, fueron los que supieron explotar mejor las oportunidades económicas que ofrecían los nuevos inventos.

        Los factores fueron su gran disponibilidad de minerales (carbón y hierro), el elevado grado de cualificación técnica de la fuerza de trabajo disponible, las amplias posibilidades de expansión de los mercados inferiores y, la gran reserva de capital.

        Japón llegó a ser el primer Estado poblado por no europeos, capaz de rivalizar con las potencias industriales. La revolución Meiji de 1868 había puesto fin al feudalismo y había abierto el país a las influencias europeas. La administración se modernizó y se centralizó y, a finales del siglo XIX, Japón era el único Estado asiático que había adoptado las técnicas industriales y comerciales.

      • EL CAPITALISMO FINANCIERO.

      • La concentración empresarial.

      • Las empresas ya no podían autofinanciarse y debían buscar recursos externos facilitados por el mercado de capitales. La empresa individual fue sustituido por las sociedades anónimas.

        Las crisis económicas y el aumento de la competencia reforzaban a las empresas más grandes mientras iban marginando a las más débiles y pequeñas, que sólo tenían como salida cerrar o fusionarse con otras mayores y más resistentes.

        Técnicamente podemos distinguir entre la concentración horizontal y la vertical. La primera asocia las empresas que trabajan en el mismo ramo productivo, mientras que la segunda integra sociedades de actividades complementarias.

      • El cartel. Consiste en una asociación de empresas que establecen acuerdos con la finalidad de restringir o de eliminar la competencia en el mercado de un determinado producto y conseguir así un mayor beneficio.

      • El trust. Es el resultado de la fusión de diversas empresas con la pérdida de su independencia productiva, comercial y jurídica para crear otra empresa nueva.

      • El holding. Es una sociedad financiera que posee participaciones en el capital de diversas empresas y que controla su actividad.

      • El monopolio. Es una situación de mercado en la que un fabricante o distribuidor tiene la exclusiva sobre la elaboración o la distribución de un producto.

      • El proceso de concentración industrial fue mayor en los países de industrialización

        más tardía, como Alemania, Estados Unidos o Japón.

      • El protagonismo de los bancos.

      • La revolución tecnológica y la gran expansión del mercado suscitaron nuevas necesidades en el orden monetario y financiero.

        Todos los países industriales la masa monetaria aumentó notablemente, mientras que evolucionaba su composición. El uso de los medios bancarios de intercambio se amplió en detrimento de la circulación de los billetes. Creció el número de depósitos bancarios y las agencias se multiplicaron estimulando el ahorro y la inversión. Los bancos experimentaron también un proceso de concentración paralelo al de la industria y se formaron poderosos grupos bancarios.

        La concentración industrial requería una aportación de capitales cada vez mayor. Los bancos querían supervisar la marcha de las industrias en las que habían arriesgado sus capitales y ello propició que entrasen directamente a gestionar las industrias en las que tenían participación. También los capitales industriales querían estar representados en los bancos para controlara las inversiones. De esta fusión del capital industrial con el bancario nación el capital financiero.

        Con el protagonismo de la banca y del capital financiero, junto con la concentración empresarial, el viejo capitalismo de la libre iniciativa dejó paso a otra estructura del sistema económico que conocemos con el nombre de capitalismo monopolista o financiero, en el que el peso de un grupo reducido de capitalistas es cada vez mayor. La ley de la oferta y la demanda dejó de ser el factor predominante que articulaba los precios y el mercado.

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