El sombrero de tres picos; Pedro Antonio de Alarcón

Literatura española del siglo XIX. Realismo. Costumbrismo. Argumento. Personajes. Tema

  • Enviado por: Ramón Mata
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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El Realismo y El Sombrero de Tres Picos

Rasgos realistas en general

En el Romanticismo los géneros característicos, como ya se ha visto, eran el drama en verso y la poesía narrativa, ambos de carácter histórico-legendario, y, en prosa, el cuadro de costumbres, éste con frecuencia en forma de artículo periodístico, y la novela histórica. En esta nueva época literaria, la poesía pasa a un segundo plano ante el ímpetu de la prosa, el drama cede el puesto preponderante a los géneros narrativos, especialmente a la novela, y los temas históricos y legendarios, aunque no se abandonan del todo, quedan relegados ante la importancia de la problemática de la sociedad actual -el “aquí y ahora”- y, en particular, del cerrado mundo burgués.

Objetivismo

Los escritores tratan de combatir el perspectivismo subjetivo y el individualismo romántico, escapista y evasivo ante la realidad; refrenan el vuelo imaginativo, tratando, por el contrario, de centrarse en lo concreto y actual, rechazan lo fantástico y maravilloso, pues les interesa, con preferencia, lo real, lo que, de hecho, sucede y acontece, y lo sentimental está intencionalmente frenado en este tipo de novela -aunque ocurre lo contrario en la mejor poesía de esta época (Béquer y Rosalía de Castro)-; ya no interesa lo cotidiano, general y paradigmático; y, aunque nunca se abandonó del todo, el pasado no está en el punto de mira de los novelistas de este periodo, sino que la mirada del escritores centra en la problemática más actual posible.

Cap. 1-- Explica la realidad actual: “Reinaba, pues, todavía en España don Carlos IV... Los demás soberanos europeos descendientes de Luis XIV habían ya perdido la corona...”

Cap. 6 -- Descripción del molino: “En el molino había una huerta con toda clase de frutas...”

Cap. 16 -- Cuando el alguacil y el tio Lucas se encuentran con Garduña: “el Molinero subido a la borrica y el alguacil arreándola con su bastón de autoridad, divisaron delante de sí,..., un enorme pajarraco.”

Cap. 20 -- Aclaración del primer aposento de la casa: “ También estaba abierta la puerta de la casa, cuyo primer aposento (como en toda las viviendas rústicas) era la cocina.”; En el momento que está pensando que hacer: “¡y a mí me ahorcarían! ¡Se trata de un corregidor..., y matar a un corregidor es todavía en España cosa indisculpable!”

Cap. 21 -- Todo el diálogo que mantiene la seña Frasquita con el Corregidor.

Cap. 24 -- Cuando la seña Frasquita va a la casa del alcalde: “¡Déjeme usted a mí de reyes, señor Juan, que no estoy para bromas! ¡Demasiado sabe usted lo que me sucede! ¡Demasiado sabe para qué ha preso a mi marido!”; el alcalde se considera el rey: ¡Conmigo no se juega! ¡Yo soy el rey!... Pero no como el que ahora tenemos en Madrid”

Cap. 25 -- “Era el tio Lucas vestido de corregidor, que se dirigía a la ciudad, repitiendo de vez en cuando su diabólica frase: ¡También la corregidora es guapa!

Cap. 26 -- La reacción de Garduña: “Mejor, mejor,..., antes de que amanezca estarán caminando para las cárceles de la Inquisición.”

Cap. 36 -- Termina el libro contando lo que le sucedió a cada uno: “El señor Obispo, el magistral y el penitenciario murieron el año de 8, y el abogado y los demás contertulios en los de 9, 10, 11, y 12,..., El Corregidor, que nunca más tornó al molino fue destituido por un mariscal francés,..., Doña Mercedes no se volvió a casar, y educó perfectamente a sus hijos,..., El señor Juan López fue guerrillero , mandó una partida, y murió,..., el tío Lucas y la señá Frasquita siguieron siempre amándose del propio modo, y alcanzaron una edad muy avanzada.”

Documentación

Para conseguir la mayor objetividad y fidelidad a la realidad que se intenta recrear, el novelista, con frecuencia, se documenta exhaustivamente sobre caracteres, ambientes, costumbres, estilos de vida, etc.

Cap. 2 -- “Ejemplo de análisis exhaustivo de las clases de más categoría: “las personas de suposición continuaban levantándose muy temprano, yendo a la catedral a misa de prima”

Cap. 3 -- Descripción del molinero: “El molinero era un hombre muy respetuoso, muy discreto, muy fino, que tenía lo que se llama don de gentes...”

Cap. 4 -- Análisis de la seña Frasquita: “la seña Frasquita, legítima esposa del tio Lucas, era una mujer de bien..., tenía más de dos varas de estatura, y era recia a proporción...”

Cap. 5 -- Descripción física del tio Lucas: “El tio Lucas... tenía cerca de cuarenta años. Sin embargo pocos hombres tan simpáticos y agradables habrá echado Dios al mundo... un poco cargado de espaldas, muy moreno,...”

Cap. 8 -- Descripción del Corregidor.

Cap. 17 -- Descripción del alcalde: “Señor Juan López, que como particular y como alcalde era la tiranía, la ferocidad y el orgullo personificados.”

Cap. 18 -- Descripción del corralón: “En el corralón había un cobertizo sobre una gran pesebrera, a la cual hallábanse atadas seis u ocho caballerías,...”

Cap. 20 -- Describe la ropa que encontró el tío Lucas en el molino: “Porque lo que allí veía era la capa de grana, el sombrero de tres picos, la casaca y la chupa de color de tórtola,...”; descripción del carácter del tío Lucas en ese momento de tensión: “el desengaño mataba en él de un solo golpe todo el amor, transfigurado de paso la índole de su espíritu y ...”

Cap. 22 -- Detalla lo que hizo cuando llegó al molino y encontró al Corregidor muriéndose: “lo cogió bajo el brazo, lo subió al dormitorio, lo puso en cueros, lo acostó, reunió leña...”

Cap. 24 -- El alcalde dormía espalda con espalda de su mujer, formando la figura de águila austríaca de dos cabezas.

Cap. 25 -- El corregimiento, donde era costumbre tener las puertas abiertas durante el día y la autoridad estaba en la calle ejerciendo sus sagradas funciones.

Cap. 27 -- Como solía vestir el molinero: “con chupetín y calzón de paño pardo, faja negra, medias azules,...”

Cap. 30 -- Descripción de la mujer del Corregidor.

Cap.. 33 -- Descripción que hace la señá Frasquita en todo detalle de lo que ocurrió en el molino: “... Eran Liviana y Piñona, que se habían reconocido y se saludaban como buenas amigas, mientras que nosotros dos ni nos saludamos ni nos reconocimos.”

Cap. 34 -- En el momento que los empleados de la Corregidora empiezan a dar detalle de lo que ocurrió en el Corregimiento.

Cap. 35 -- Saludo de la Corregidora: “con la cabeza ladeada, cogiéndose la falda con la punta de los dedos y agachándose graciosamente, hasta completar la reverencia que a la sazón estaba de moda.”

Contraste

En general, la novela realista del siglo XIX presenta, a través de la particular problemática de un protagonista en conflicto, por inadaptación o marginalidad, con la realidad social que le ha tocado vivir, el choque y contraste entre dos clases sociales -burguesía y proletariado-, entre dos ámbitos vitales -sociedad urbana y mundo rural-, o entre dos mentalidades o ideologías -conservadores y tradicionalistas frente a liberales y progresistas-. Así, pues, el tema central de la novela realista es la interrelación conflictiva de la sociedad y el individuo. En cuanto que el interés y preocupación fundamental del realismo se centra en la sociedad y su compleja problemática, la novela realista es un claro precedente de la novela social; pero, por otra parte, se manifiesta en muchos casos como auténtica novela psicológica en la que se analizan y estudian con minuciosidad los temperamentos, caracteres y motivaciones de la personalidad humana, producto de una determinada sociedad que la forma y potencia, pero que, también, la condiciona y somete, cuando no la anula.

Cap. 3 -- Ahorro de impuestos del tio Lucas al tener ganada la voluntad de regidores, canónigos, etc.: “Así es que no faltaba quien dijese que el tio Lucas se ahorraba un dineral al año a fuerza de agasajar a todo el mundo.”

Cap. 6 -- Mentalidad de la seña Frasquita: “Amaba, pues, locamente la seña Frasquita al tio Lucas y considerabase la mujer más feliz del mundo.”; Las habilidades del tio Lucas: “Había enseñado a bailar a un perro, domesticado una culebra,...”

Cap. 9 -- El respeto de la clase trabajadora a la clase privilegiada: “Por donde quiera que pasaban el personaje y su apéndice, los labradores dejaban sus faenas y se descubrían hasta los pies.”

Cap. 17 -- El tío Lucas no quería dormir en una cabecera, sino en el pajar: “¡De ningún modo! Yo duermo en el pajar como un rey.”

Cap. 21 -- La actitud agresiva que toma la señá Frasquita para defenderse del corregidor: “¡Fuera! ¡Fuera de aquí! replicó la señá Frasquita con mayor violencia, ¡No tiene usted nada que explicarme!.”

Cap. 24 -- Como el alcalde manda, aprovechando su clase social: “¡A ver Manuela!... ¡Muchacha! Anda y aparéjame la mulilla.”

Cap. 26 -- Reacción que toma el Corregidor al ver que la molinera no ha ido a la ciudad sino a buscar a su marido: “me engañó como a un pobre hombre; pues no se fue a la ciudad, sino al pueblecillo en busca de su esposo.”

Cap. 27 -- Como la señá Frasquita defendía a su marido: “La señá Frasquita, viéndose entre dos fuegos descargó entonces a Garduña tal revés en medio del estómago, que le hizo caer de boca tan largo como era.”

Cap. 28 -- Como el corregimiento disponía de tantos criados: “Al mismo tiempo se abrió repentinamente la puerta y una nube de criados y ministriles, provistos de sendos garrotes, se lanzó sobre los de afuera.”

Cap. 31 -- La molinera pedía cuentas a su marido mientras que la Corregidora discutía con su marido, tomándolo como si fuera el molinero: Corregidora--”¡A mí no me dé usted voces, tío Lucas (refiriéndose al Corregidor), o mandaré a los alguaciles que lo lleven a la cárcel!”

Cap. 33 -- Como cada uno echaba la culpa a su respectiva pareja: “Y durante algunos momentos los dos matrimonios repitieron cien veces las mismas frases: ¿Y tú?, ¡Vaya que tú!,...”

Cap. 35 -- Vuelta al mando del Corregidor: ¡Ahora me toca a mí! entró diciendo el insigne don Eugenio de Zúñiga.”

Narrador omnisciente

En cuanto narrador, el escritor realista es omnisciente, es decir, conocedor, no sólo de los hechos que relata sino que también de los pensamientos, sentimientos, deseos y de las más recónditas intenciones de sus personajes.

Cap. 2 -- Cuando el narrador da su opinión sobre como vivía la gente: “Dichosísimo tiempo aquel en que nuestra tierra seguía en quieta y pacífica posesión de todas las telarañas...”

Cap. 3 -- Aclaración que hace el narrador sobre por qué había siempre gente importante en el molino: “¿Tan rico era el molinero, o tan imprudentes sus tertulianos? exclamareis interrumpiéndome. Ni lo uno ni lo otro...”

Cap. 5 -- “Tal era por fuera y por dentro el tio Lucas.”

Cap. 6 -- Cuando empieza a alagar al tio Lucas: “Imposible que haya habido molinero mejor peinado, mejor vestido.”

Cap. 15 -- “Miráronse afablemente los dos esposos, como muy contentos de Dios ñy de sí mismos, y se dijeron, entre un par de bostezos que revelaban toda la paz y tranquilidad de sus corazones.”

Cap. 18 -- “Era el tío Lucas que se dirigía a su molino.”

Cap. 24 -- “No tenemos para qué referir todos los gruñidos y juramentos inherentes al acto de despertar y vestirse el alcalde de monterilla,...”

Cap. 25 -- “Precedámosles nosotros, supuesto que tenemos carta blanca para andar más de prisa que nadie.”

Cap. 27 -- “Entretanto, la señá Frasquita, el señor Juan López y Toñuelo avanzaban hacia el molino.”

Cap. 29 -- “Ningún reo ha subido al patíbulo con paso tan inseguro y semblante tan demudado como el Corregidor subía las escaleras de su casa.”

Cap. 31 -- “Cruzaron, pues, sendas miradas de paz y de indulgencia aquellas dos mujeres que se consideraban dos veces rivales, y notaron con gran sorpresa que sus almas se aplacieron la una en la otra, como dos hermanas que se reconocen.”

Estilo

El estilo de estas novelas es sobrio, parco e, incluso, aparentemente descuidado, aunque no siempre, y una excepción notable es la pulida y refinada prosa del andaluz Juan Valera. El afán de objetividad da origen a que en estas novelas se ponga especial empeño en reproducir con bastante fidelidad el habla propia de ciertos ambientes y adecuada a la índole de los personajes.

Cap. 5 -- “El tio Lucas era más feo que Picio.”

Cap. 9 -- “parecía creada por el pincel de Rubens.”

Cap. 12 -- “Tu dixisti.”

Cap. 13 -- Detalle escatológico: “cometió contra una pared ciertra falta que en el porvenir había de ser objeto de un bando de policía.”

Cap. 14 -- “..., mientras que el tío Lucas se parece al sargento Utrera, que reventó de feo.”

Cap. 20 -- Repetidas interrogaciones: “¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ...”

Cap. 25 -- Onomatopeya: “¡Pum!, ¡Pum!, ¡Pum!”

Índice

- Rasgos realistas en general

- Objetivismo

- Documentación

- Contraste

- Narrador omnisciente

- Estilo