El siglo de las luces; Alejo Carpentier

Literatura universal siglo XX. Narrativa cubana. Novela histórica. Argumento. Personajes. Revolución Francesa y ambiciones políticas

  • Enviado por: Bordatxeta
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas

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El siglo de las Luces

Alejo Carpentier

EL SIGLO DE LAS LUCES

  • Argumento

  • Narrada desde el punto de vista de Sofía y Esteban, El Siglo de las Luces nos habla de la Revolución Francesa situada en las Antillas. Así, se desarrolla la evolución ideológica de estos dos personajes y de Víctor Hugues, un comerciante portador de ideas revolucionarias a las islas.

    Sofía, hija de un comerciante de la ciudad de La Habana, es una adolescente educada por monjas y lecturas edificantes. Cuando muere su padre, considerado como hombre ejemplar, Sofía, Carlos (su hermano mayor) y su enfermizo primo Esteban, conocen a un joven comerciante de Port-au-Prince, Víctor Hugues, de origen francés. Es un hombre de mucha energía e ideas avanzadas que pronto se hace amigo de los huérfanos. Primero, arregla su casa, y más tarde, ayuda a los jóvenes para que las ideas de la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad, se alberguen en sus mentes.

    Aunque, al principio Sofía sentía una cierta aversión a los hombres de color ya que tiene los prejuicios naturales dados por su alto nivel social, como por ejemplo, cuando Víctor lleva a un médico mulato, el Doctor Ogé, para curar al asmático Esteban, y esta dice: “Pero…¡es un negro!”, a lo que Víctor contesta: “Todos los hombres son iguales”. Lo cierto es que al final de la historia demuestra haber superado completamente este prejuicio. De esta manera empieza poco a poco el esfuerzo por la liberación. Se atreve a reconocer ante sí misma que nunca ha querido a su padre: “Estoy cansada de Dios; cansada de las monjas; cansada de tutores y albaceas… etc.).

    Inmediatamente, la historia presenta a una Sofía serena y pragmática: cuando viene Ogé con la noticia de que empieza la cacería de los masones a los que Víctor y él pertenecen, decide rápidamente lo que hay que hacer. Y así, pasan los días escondidos en la finca de la familia, hablando sobre la Revolución, tema que empieza a apasionar a Sofía, aunque a ella le interesen más bien los asuntos concretos y no generales, como la condición de la mujer y la educación de los niños. Sofía, que ya se sentía una mujer, empezó a sentir una cierta atracción por Víctor, aunque cuando él se le acerca lo rechaza, durante el viaje a Port-au-prince, en el barco, se entrega a él.

    Sofía no llega con los demás al destino fijado ya que hay un tumulto en Port-au-Prince. Víctor pierde ahí todos sus bienes, y viaja a Europa en compañía de Esteban. Ahora, nos adentramos en el mundo político de la revolución. Bajo la mirada de Esteban, testigo de los cambios que se dan en el carácter de Víctor cuando sube al poder en función de Comisario Revolucionario, llena de desaprobación y asco, observamos a Víctor y el desarrollo de la Revolución, esta, pero, llena de contradicciones. Esteban, al regresar del viaje de Cayena a Paramaribo, y volver a la casa familiar, encuentra la casa ordenada, el cuadro del padre otra vez en la pared y a Sofía casada con un hombre de muy buena familia y mucha capacidad. Él logró levantar el negocio familiar, y ahora son ricos. Así, Esteban, atemorizado, pensó que Sofía se había reinstalado en el mundo de los comerciantes, al lado de su marido. Y así era en parte. Sofía se presentó siempre como mujer ejemplar, e hizo grandes esfuerzos por salvar a Jorge cuando estaba preso de una gravísima enfermedad. Pero, en secreto, estaba haciendo sus maletas, llenándolas de las más y mejores ropas. Ahora, Sofía, aparece como un personaje misterioso, de doble vida, que Esteban no es capaz de comprender. Pero esto se resuelve pronto: Sofía, después de la muerte del esposo, se dispone a ir a Cayena, donde está Víctor. Esteban, presa de pánico, quiere hacer todo lo posible para evitar esta huida, pero aún así, no lo hace.

    Así, Sofía se encuentra con Víctor, y este le narra los últimos acontecimientos, y como supo defenderse de sus enemigos y de que el Cónsul Bonaparte lo escogió para que se hiciera cargo de Cayena: “Te habrán dicho que tuve la mano dura, durísima. No podía ser de otro modo. Una revolución no se razona: se hace”. Sofía, que no tiene nada que contar y piensa que su vida no tiene sentido al lado de la de Víctor, se calla, no quiere hablar de su vida. Y, se vuelve a sorprender de su sensualidad: “De pronto, sus brazos, sus hombros, sus pechos, sus flancos, sus corvas, habían empezado a hablar…”.

    Sofía empieza a hacerse cargo de las cosas de la casa y se ve a sí misma como una persona útil y sueña “con realizar grandes cosas, un día, junto al hombre al que se había atado”. Aún así, Sofía, se va desengañando; Víctor, el mismo que trajo a América el Decreto de la abolición de la esclavitud, ahora repite las palabras de su nuevo ídolo, Napoleón. Sofía, le sigue admirando, es el mismo de siempre, hasta que recuerda que bajo su mismo techo, se estaba organizando una matanza de negros, una sangrienta y vasta matanza. Ya no es el mismo Víctor. De la lección que le dio a Sofía cuando todavía era una niña, ahora, dirigirá la cacería de negros, de sus “iguales”, que se escaparon para no volver a ser esclavos.

    Esta cacería resulta desastrosa, Víctor cae gravemente enfermo y Sofía lo cuida abnegadamente. Pero ahora, es capaz de ver la verdad, Víctor es un político enajenado por el poder, y nada podrá hacer a su lado, así que se tendrá que ir. Víctor trata de detenerla, confiando en la atracción física, pero ni esto funciona: “La abrazó fuertemente sin hallar resistencia: lo que se le ofrecía era un cuerpo frío, inerte, distante, que se prestaba a todo con tal de acabar pronto”.

    De esta manera, Sofía se va a Madrid donde, después, vive junto con su primo Esteban hasta que estalla el levantamiento popular contra Napoleón. Finalmente, Sofía hace “algo” que cree justo. Una acción suicida en la que Esteban la acompaña, pero nada más como su segundo. Sofía muere en la revolución contra Napoleón, ídolo de Víctor. Ese es el punto culminante de lo que empezó como rebeldía contra el padre, contra el esposo y contra el amante. Sofía, al parecer, cree que su acción suicida puede hacer algo contra este mundo y eso le da la grandeza que Víctor nunca ha podido lograr. Todos son, al final, representantes del mismo mundo, encerrados en un estrecho mundo egoísta. Sofía y Esteban mueren en el tumulto; “nadie supo más de sus huellas ni del paradero de sus carnes”.

  • Tema

  • La revolución francesa en las Antillas, y la evolución ideológica de los personajes.

  • Personajes

    • Principales: Entre los personajes principales cabe destacar:

      • Sofía: Es la visión femenina de la obra. La mujer que intenta comprender y descubrir la verdad, que siempre intenta romper con su mundo, para llegar a otro que también la decepciona… Conocemos muchos rasgos de su manera de sentir, de ver el mundo, de pensar o de opinar sobre otros personajes gracias al estilo indirecto libre que utiliza el escritor. Yo creo, que Sofía es la más “revolucionaria” del libro, siempre fiel y tenaz con sus ideales, que no abandona nunca, y la más rebelde. Cuando se ve encerrada, sin posibilidad de mejorar, de hacer “algo”, inicia una rebelión que la lleva hasta otro lugar, y así, hasta su muerte, donde se siente, realmente, orgullosa de sí misma ya que cree que está haciendo algo por el mundo y para el mundo.

      • Esteban: Es el primo de Sofía. Se deja llevar por los ideales de Víctor Hugues, los mismos que le llevan a las ideas revolucionarias de fraternidad, igualdad y libertad. En toda la obra, intenta luchar por estos ideales, pero se ve derrotado en un mundo al que no puede cambiar. Además, su desesperanza y su frustración vienen dados, en gran parte, por los cambios ideológicos de Víctor Hugues. Impotente, regresa a casa con su prima y la descubre muy cambiada, él nunca llega a comprenderla hasta que ella se deja ver, y es entonces, cuando descubre a la verdadera Sofía, y se da cuenta realmente de quien es y cual es el motivo de su lucha.

      • Víctor Hugues: Es el comerciante que les lleva las ideas de la revolución. Aunque parece muy convencido por estas, en realidad, sólo es una maniobra política. Es un comerciante, pero, sin embargo, como político, actuará siempre siguiendo las corrientes que se “llevan”, dejándose llevar por el poder y por ideales que él mismo rechazaba. Lo único que mantiene durante toda la obra, es su pasión por Sofía.

      • Secundarios

    En la obra hay un gran número de personajes secundarios. Y estos, se ordenan, a su vez, de más a menos importantes. Me limitaré a nombrar algunos: Carlos (el hermano de Sofía), el Albacea (quien los ayudaba en asuntos de negocios poco después de faltar su padre), Remigio, Rosaura, el Doctor Ogé, el capitán Caleb Dexter, José Marchena, Martínez de Ballesteros, Abate Brottier, Billaud-Varennes, Sieger, Brissot, Antonio Fuët, Barthelemy… etc.

  • Narrador

  • Narrador en 3º persona. Omnisciente (penetra en los pensamientos y las emociones de los personajes).

  • Espacio

  • Los espacios son muy variados. Pasamos de espacios concretos como la casa o el Almacén, a otros más generales, como Cayena, La Habana… Siempre, pero, con un denominador común, las Antillas.

  • Tiempo

  • Tiempo externo: La revolución francesa (finales del s. XVIII)

    Tiempo interno: Tempo lento, la narración de los hechos es parsimoniosa. El tiempo no está definido con exactitud. Pero, es una historia larga, que puede durar entre 10 o 15 años. Desde principios de la Revolución Francesa, hasta pasados los fusilamientos del 3 de mayo.

  • Estilos narrativos

  • Utiliza el estilo indirecto libre, que da mayor viveza al relato.

  • Forma y orden del relato

    • Forma externa: Está organizado en siete capítulos.

    • Forma interna: Narración cerrada (se compone de planteamiento, nudo y desenlace)

    • Estructura y orden temporal

    • Estructura lineal. Empieza por el principio y sigue un orden cronológico avanzando desde el principio hasta el final

    • Figuras retóricas

    • La obra, por su gran riqueza verbal, léxica y gramatical, está compuesta por un gran número de figuras literarias, en su mayor parte, personificaciones y epítetos. Como por ejemplo:

        • Epítetos: “Un olor universal”, página 159.

      “Engolada cortesía”, página 107.

      “Desbordadas humanidades”, página 275

        • Personificaciones: “La casa olía a enfermedad”, página 341.

      “El sueño le embrolló las palabras”, página 133.

      “Había terminado la máquina, en esta isla, su tremebundo quehacer”

        • Metáforas: “Desnudo el pecho en el lugar del corazón”, página 174.

      “La casa era un calabozo”, página 290.

      “Laberinto familiar”, página 107.

      “De pronto, sus brazos, sus hombros, sus pechos, sus flancos, sus corvas, habían empezado a hablar…”, “El cuerpo todo cobraba una nueva conciencia de sí mismo”, página 379

        • Comparaciones: “Una techumbre lateral de la casa largaba las tejas como un puñado de naipes”, página 133

      “Lo que ahora caía del cielo era como una neblina de agua con olor marino”, página 133.

      “Con un gesto circular, dejándolo como arrojado fuera del recinto familiar”, página 331.

    • Opinión personal

    • El Siglo de Las Luces, es una novela histórica que corresponde a la Revolución Francesa. Tiene un alto contenido literario y de ficción mezclado con hechos históricos y verídicos. El escritor utiliza un léxico muy variado y rico, lleno de figuras retóricas y además utiliza un registro bastante adecuado para la comprensión del texto, aunque, para personas con un bajo nivel de lectura puede ser excesivamente complejo. La he leído con mucho interés porque narra acontecimientos de los cuales tenía una idea general, y de esta manera, me ha ayudado a comprender qué pasó realmente.