El sí de las niñas; Leandro Fernández de Moratín

Literatura española. Teatro neoclásico. Género dramático. Sociedad burguesa. Actos. Mujeres. Autoridad. Familia. Amor. Matrimonio. Personajes. Regla de tres unidades. Crítica social

  • Enviado por: Los Juncos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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1.- Resumen por separado de los tres actos que componen la obra.

Primer acto.

En el primer acto se sitúa el lugar de la acción, Alcalá de Henares, y se empieza a explicar el argumento de la obra, que es el de una boda por intereses económicos. En este acto intervienen don Diego, Simón, doña Irene, doña Francisca (Paquita), Rita y Calamocha. Doña Irene es una mujer viuda que vive con su hija y que no sabe administrar el dinero, porque desde la muerte de su marido lo único que ha hecho ha sido derrochar, y cuando se quedó sin recursos económicos lo único que le quedaba era su hija Paquita y la única opción de sacarla adelante era casándola con un hombre bien situado social y económicamente. Encontró a ese hombre y le escribió varias cartas contándole rasgos de su hija, como por ejemplo que era muy buena niña, obediente y bella. De esta manera don Diego estaba convencido de casarse con Paquita, a pesar de la gran diferencia de edad. Llegó el momento del encuentro en la posada de Alcalá de Henares, donde esperaban Don Diego y su criado. Se encuentran, se presentan y quedan para salir al día siguiente para dar una vuelta por el campo. Durante la estancia en la posada doña Irene no para de decir a Don Diego que su hija es muy educada y obediente a todo lo que dice su madre. Ésta le hace creer que Paquita está de acuerdo con el matrimonio y que siempre hará lo que la pidan.

Segundo acto.

En el segundo acto se comienzan a ver los verdaderos intereses. Doña Irene le dice a su hija Paquita, que sólo quiere lo mejor para ella y que antes de que se muera quiere saber que se encuentra en un buen sitio, y que no tiene la necesidad de depender de nadie, por eso doña Irene intenta hacer entender a Paquita que debe asumir el matrimonio lo mejor posible, porque eso después será su bienestar, además la convence de que don Diego es un buen hombre y que sólo quiere lo mejor para ella, y por ello debe sentirse orgullosa y afortunada, porque no todas las chicas tienen la oportunidad de casarse con alguien como él. Mientras tanto, Paquita sólo puede pensar en su amor; don Carlos, quien va a visitarla porque se entera de que quieren casarla en contra de su voluntad, y además, con un hombre mucho mayor que ella. Pero ella en realidad no sabe algo, y es que don Carlos es el sobrino de Don Diego. Y es en este acto en el que don Diego se entera de que su sobrino está en Alcalá de Henares. Cuando se vieron le pidió explicaciones de que hacía allí, pero no se las cree del todo y le da dinero para el camino para que se vaya lo antes posible de allí, porque don Diego no quiere que esté su sobrino cuando se celebre la boda.

Tercer acto.

En el tercer acto don Diego está a punto de casarse con Paquita, le muestra toda su amistad y confianza, pero la nota triste y llorosa, y no sabe que le ocurre, ya que no le da explicación ninguna. Lo más importante de esta parte es que don Diego descubre que don Carlos, su sobrino, está en Alcalá de Henares por el amor de una joven, que resulta ser Paquita, y le pide explicaciones sobre cómo la conoció, cuándo, dónde... y le dice que se van a casar y que ella está dispuesta a darle la mano por obediencia a su madre y respeto, pero don Carlos le replica que le dará la mano pero no el corazón, y don Diego va dándose cuenta que más vale el amor verdadero entre ellos dos que el matrimonio planificado que iba a celebrarse dentro de poco. Al final, don Diego decide que Paquita y don Carlos se vayan juntos, ya que los dos serán felices, y prefiere que ella se marche feliz con alguien a quien realmente quiere a que se quede con alguien por quien no siente nada (Pensamiento neoclásico). Aun así, la sigue queriendo, así que le pide a su sobrino que se marche con ella y que no vuelva a verlo más. Es la única condición que les pone.

2.- Principales temas que se tratan en la obra: cita y explica cómo se tratan esos temas.

Falta de libertad de la mujer: Paquita ha de casarse al gusto de su madre, y el resultado es un casamiento desigual, tanto de edad como de bienes de fortuna. Entonces ella finge, deja de ser como desearía y desconcierta a quienes están pendientes de su aceptación definitiva.

El amor: Si en el amor caben pasión y reflexión, don Carlos toma partido por la primera, es apasionado, y don Diego toma partido por la segunda, es un hombre reflexivo. Además, como ambos son discretos, educados, ponderados, llegan al ansiado equilibrio cuando la virtud se hace sincera y valiente.

El exceso de autoridad familiar: En esta obra la autoridad familiar de Paquita es su madre, y cuenta más la opinión de ella respecto al matrimonio de su hija que la de Paquita. Además, puede conducir a una farsa que acaba en el desengaño y en el dolor.

3.- Caracterización física y psíquica de los principales personajes de la obra.

De los siete personajes de la obra, cuatro son masculinos y tres femeninos. Cuatro pertenecen al rango de señores: don Diego, don Carlos, doña Irene y doña Francisca; y tres al servicio: Simón, Rita y Calamocha. Doña Irene, don Diego y Simón son más mayores que los demás

-Don Diego: es el personaje que interviene en más escenas. Siendo un caballero razonador, franco, generoso y comprensivo, se siente atado a la opinión de la gente por el paso que va a dar. A él encomienda Moratín el esfuerzo de arbitrar el desenlace. Domina la ilusión que le habían hecho concebir y libremente consiente en dejar su puesto de esposo de Paquita a su sobrino don Carlos. Con doña Irene sabe ser burlón o enérgico.

-Doña Irene: es una señora dominante, que se mueve por un sentido práctico que raya en egoísmo; habla sin parar y, cuando descansa, escribe cartas. Su hablar, expresivo y orientado hacia sus objetivos marcados, resultó inadecuado para una dama, según algún crítico de la época. Le molesta que fallen sus planes, pero con habilidad sabe sacar partido de la nueva situación.

-Doña Francisca (Paquita): es una muchacha obediente y juiciosa, que finge ser ingenua, pero que se siente culpable porque vive la emoción del amor contrariado. Lee para suplir su falta de mundo, pero tiene buen discernimiento. Modesta, vive su enamoramiento con sobriedad y pasión a la vez.

-Don Carlos: es un joven instruido, buen chico y sumiso ante su tío. Su arrojo se revela casi al final de la obra, en el momento en que doña Irene experimenta un ataque de ira; en otras escenas es el enamorado que no podría tal vez hacer frente al hecho de que su protector resultase además su rival.

Por otra parte, los criados tienen menos oportunidades de conseguir una caracterización psicológica más completa; no obstante, contribuyen eficazmente a la estructura y desarrollo general de la obra.

4.- Aspectos formales de la obra: sometimiento o no sometimiento a la regla de las tres unidades clásicas; léxico; recursos literarios utilizados; estructura; etc.

Respecto a la regla de las tres unidades clásicas, las respeta.

- Unidad de Lugar: la cumple, ya que la historia se desarrolla entera en una posada de la ciudad de Alcalá de Henares.

- Unidad de Tiempo: la cumple, porque la historia se desarrolla en menos de veinticuatro horas, pues empieza una tarde (a las siete) y acaba esa misma noche (a las cinco).

- Unidad de Acción: La cumple, porque sólo existe una historia que contar en el libro. Es la del amor entre don Carlos y doña Francisca, que se quieren, pero que no pueden casarse.

Léxico y estilo.

El léxico empleado por Moratín en esta obra no es tan rico como el de otros escritores, pero no podría calificársele de pobre o impropio. La sintaxis es natural, hasta el extremo de incurrir en algunos descuidos, tales como el empleo reiterado de “conque” como nexo, el laísmo, etc. Son sus personajes quienes hablan y lo hacen con la negligencia que corrientemente padecemos.

En lo que concierne al vocabulario moratiniano, hay que decir que fue moderado en el empleo de préstamos de otras lenguas: algunos italianismos y muy pocos galicismos y anglicismos.

Respecto al estilo, la comedia está escrita en tres actos y en prosa. Los personajes, al tiempo que se comunican entre sí, informan al espectador. El diálogo cobra en esta comedia una importancia decisiva, ya que todo ocurre a través de él, y la solución final vendrá precisamente porque los personajes han dialogado sosegada y civilizadamente. Pese a ser un ejemplo claro del teatro neoclásico, es fiel a la ley de las tres unidades clásicas, la gracia de sus personajes y la intensidad de sus sentimientos le confieren rasgos que le acercan a la comedia romántica posterior.

Recursos literarios utilizados.

El autor utiliza varios recursos literarios entre los que se pueden destacar:

-Metáfora: Ej. : “…ella que no sabe lo que es el mundo, que no ha salido todavía del cascarón”.

-Hipérbole: para exagerar un término, aumentando o disminuyendo su significado, Ej. : “si señora ha comido más que una avestruz”.

-Comparaciones: establece una relación entre dos términos, Ej. : “... pues yo, a Dios gracias, he dormido como un emperador”. “... hemos venido como dos centellas”.

-Personificaciones: Ej. : “... el animal toda la noche de Dios rezando”.

-Anáforas, repitiendo una palabra o un grupo al comienzo de varias frases, Ej. “…he tenido frecuentes noticias de ella, he leído muchas de las cartas que escribía, he visto algunas de su tía la monja”.

-Enumeraciones: Ej. : “...entre la madre, la hija, el novio y el amante”.

Estructura.

La obra dramática se distribuye a lo largo de tres actos, que tienen 9, 16 y 13 escenas, respectivamente. El acto primero podría dividirse en cinco secuencias que abarcan cada una diferentes escenas: 1, 2-5, 6, 7-8 y 9. El acto segundo tendría siete: 1-5, 6, 7-8, 9, 10-13, 14 y 15-16. Y el tercero incluiría las siguientes: 1-2, 3-4, 5-7, 9-10 y 11-13. No todas las secuencias son igual de importantes; unas son más reflexivas o sentenciosas y otras más espontáneas y ágiles. En cada uno de los actos encontramos algún monólogo: I, 5 y 7; II, 1 y 13; III, 4.

El final del acto primero presenta muy bien la línea ascendente que le corresponde; esta tensión se mantiene en la primera parte del acto segundo, para decaer en las escenas 12 (para don Carlos), y 15 y 16 (para doña Francisca). El tercer acto se inicia de una manera delicada y aparentemente sin trascendencia, pero pronto retoma la línea descendente con que concluía el acto anterior. Vienen a continuación las dos confesiones de los jóvenes enamorados y se inicia el desenlace feliz. Finalmente, doña Irene exclama con entusiasmo: “Buena elección has tenido…”, puesto que no hay nada que objetar al joven oficial, sobrino de quien le hará heredero de sus bienes.

La actitud crítica.

La actitud crítica se manifiesta ya en la primera escena; pero en ella sólo se insiste en la diferencia de edad de los futuros esposos, aunque don Diego habla ya de que si salen mal esos matrimonios se debe a que alguno de los interesados actúa sin libertad. Ésta es palabra clave en la obra, y en el siglo XVIII; tanto como capacidad propia del ser humano, como liberación de un uso establecido. La obra de Moratín es una crítica a algunas de las “costumbres” de la época en la que vivió.

5.- Relación de la obra con su época y el movimiento literario dominante.

La obra dramática “El sí de las niñas” es, técnicamente, la más perfecta de Leandro Fernández de Moratín. Su estreno en 1806 fue el acontecimiento dramático más importante en esos años. Este género lo definió como: “imitación en diálogo de un suceso ocurrido en un lugar y en pocas horas entre personas particulares, por medio del cual, y de la oportuna expresión de afectos y caracteres, resultan puestos en ridículo los vicios y errores comunes en la sociedad, y recomendadas, por consiguiente, la verdad y la virtud”.

Moratín plasma en esta obra la realidad diaria en que vive; aparecen de nuevo los vicios y virtudes de la sociedad burguesa. El Sí de las niñas es el máximo exponente de la comedia neoclásica, las reglas se cumplen estrictamente; los tres actos se corresponden con el contenido: planteamiento de la situación, desarrollo y desenlace que, además de ser didáctico agrada, todo ello trazado de forma perfecta. Los personajes están bien delineados y son plenamente españoles. Todos ellos están comprometidos con sus problemas sociales, desde los criados hasta la viuda burguesa que es doña Irene, la más criticada de la obra. En esta comedia de Moratín, quizá reflejo de su propia intimidad tan defendida, se plasma su contradicción humana, su lucha entre razón y sentimiento que se resuelve con el triunfo de este último. Esta obra cierra la producción original de Moratín, culpando de ello a las críticas y ataques que recibió.

6.- Valoración crítica personal.

“El sí de las niñas” es una comedia estrictamente neoclásica, ya que posee los rasgos del teatro neoclásico, que surge tras el esplendor del Barroco, y en una pronunciada etapa de crisis.

El nuevo código teatral, defendido por los reformistas, se basaba en:

  • la lucha por la verosimilitud;

  • el ataque al confusionismo que imperaba en las obras (multitud de espacios, tiempos, personajes…);

  • la defensa de la unidad de acción, lugar y tiempo.

Esta obra, es una obra fácil de leer, ya que el vocabulario utilizado es sencillo, e incluso podría decirse, en algunos casos, actual. Sin embargo, los temas de la obra no son vigentes en la actualidad, ya que, por suerte, nuestra sociedad es muy diferente a la de la época de Moratín.

Otro aspecto también muy importante es el tono crítico y moralizador aplicado a la sociedad española. Moratín critica costumbres de la época, como por ejemplo el matrimonio concertado, hoy en día vigente en algún que otro país atrasado; pero sin duda, a quien más critica es a doña Irene, madre de Paquita, que por sus intereses quiere obligar a su hija a casarse con un desconocido.

Ateniéndonos al tema de las bodas concertadas sin expresa voluntad de las dos partes, pueden nombrarse bastantes obras de teatro con las que presenta analogías: “Comedia de Armelina”, El Dómine Lucas”, “Marta la piadosa”, etc. Pero la mayor semejanza es la que presenta con “L'école des mères” (1732), de Marivaux. Se trata de una comedia en un acto y en prosa, cuyos protagonistas tienen sesenta y diecisiete años, respectivamente. El pretendiente, como don Diego, teme que se burlen de su proyecto matrimonial, y Marivaux pone de relieve la equivocación de algunas madres en lo que se refiere al casamiento de sus hijas.

En resumen, podría decirse que es una de las más importantes obras españolas del siglo XIX (lo es) y que merece mucho la pena leer.

El sí de las niñas - 9 -