El sabueso de los Baskerville; Arthur Conan Doyle

Literatura universal contemporánea del siglo XIX y XX. Narrativa. Novela de misterio y detectives. Sherlock Holmes. Argumento. Personajes

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ARGUMENTO DE LA NOVELA

La muerte extraña de Sir Charles Baskerville, hizo que su amigo, el doctor James

Mortimer fuera en busca del detective Sherlock Holmes y su compañero el doctor Watson.

A Holmes le interesó mucho la leyenda que le contó el Dr Mortimer sobre “El sabueso de

los Baskerville”, la que decía que existía un sabueso monstruoso que asesinaba a todos los

miembros de la familia Baskerville en el inmenso páramo de la mansión de Devonshire.

El día siguiente de la visita del Dr. Motimer, éste volvió con Sir Henry Baskerville,

el único heredero de la mansión, para que Holmes y Watson le informaran de la leyenda.

Después de la desaparición de una bota vieja de Sir Henry, Holmes decidió que Watson iría

con él a la mansión, y que este le informaría de todo lo importante que sucediera.

En la mansión no estaban solos, el señor y la señora Barrymore, los mayordomos,

estaban con ellos. El día después, conocieron a los vecinos de la casa Merripit, al señor

James Stapleton, y a su hermana, la señorita Stapleton, la que, confundiéndolo con Sir

Henry le advirtió que estaba en peligro y que se tenía que ir. Eso a Watson les resultó

extraño, ya que, cuando su hermano se acercó, ella cayó de golpe, mientras oían un rugido

de un sabueso. También conocieron al viejo Frankland, que estaba obsesionado con las

leyes inglesas, y que era vecino de la mansión.

Una noche, Watson , que tenía el sueño muy ligero, vio como Barrymore entraba en

una habitación con una vela y se quedaba quieto delante de una ventana. El día siguiente, él

y Sir Henry descubrieron que lo hacía por su mujer, ya que hacía unos días se había

escapado un preso, llamado Selden, de la prisión de Princetown(Dartmoon), y éste era él

hermano de su mujer y lo ayudaban para que dentro de unos días sé fuera de allí. Sir Henry

y Watson decidieron que lo detendrían esa misma noche, pero fracasaron y el preso se

escapó, pero Watson, que era muy observador, divisó un hombre encima de un peñasco del

páramo, y decidió que el día siguiente descubriría quien era.

Watson subió la colina, y encontró un refugio neolítico, de los muchos que había en

el páramo; y descubrió unas notas sobre él, unas mantas y un poco de comida. Poco

después apareció Holmes delante de él. Watson se alegró mucho de verlo. Holmes le

explicó que siempre había estado allí, o en Coombe Tracey; donde, por la mañana había

estado Watson entrevistando a Laura Lyons, la hija olvidada de Frankland, que había tenido

relación con Stapleton. Watson y Holmes intercambiaron informaciones, y llegaron a la

conclusión de que Stapleton era el asesino y que era un Baskerville; y que la señorita

Stapleton no era su hermana, sino su mujer. Delante del asombro del Dr. Watson, Holmes

decidió que conseguirían pruebas para detenerlo. Era de noche cuando los dos descendían

por el páramo, cuando oyeron un rugido seguido de un grito espantoso, desesperados por

la vida de Sir Henry, se acercaron hacia donde venía el grito y, ante su asombro,

encontraron al preso con el cranio aplastado. Stapleton apareció ante ellos con la excusa de

que había oído los gritos y había temido por la vida de Sir Henry. Holmes le dejó claro que

se marcharía el día siguiente. Llegaron a la mansión, y Sir Henry se alegró de que Holmes

hubiera venido.

El día siguiente, Holmes dijo a Sir Henry que él y Watson se marchaban a Londres,

esta idea no le agradó, pero Holmes le dijo que si no le obedecía y dejara pasar esto, que

atraparían al asesino; y le dijo que le dijera a los Stapleton que sentían mucho no poder

asistir a la cena de aquella noche.

Los dos detectives se dirigieron a Coombe Tracey para hablar con la señorita Lyons,

y sacar el agua clara. Le explicaron que Stapleton estaba casado e incluso le enseñaron

pruebas para confirmarlo. Ella, indignada por ver su amor traicionado, explicó todo lo que

había de la muerte de Sir Charles; lo que confirmó que Stapleton era el asesino. Echo esto,

fueron a buscar a la estación el detective Lestrade que les ayudaría para atrapar a Stapleton.

Ya de noche, esperaron no muy lejos de la casa Merripit, a que Sir Henry saliera.

Cuando lo hizo, una espesa niebla cubría el camino, lo que hizo que los tres detectives se

tuvieran que alejar más de la casa. Vieron salir a Sir Henry un poco asustado y mirando

hacia atrás, poco después salió de la niebla un enorme sabueso espantoso que se dirigía

hacia Sir Henry. Le dispararon, y oyeron un gemido de dolor, aunque el perro no se detuvo.

Entonces Holmes se dirigió corriendo detrás de perro y le disparó cinco veces, salvando la

vida de Sir Henry. Lestrade y Sir Henry se dirigieron hacia la mansión, mientras los otros

dos se dirigieron hacia la casa Merripit. El señor Stapleton no estaba allí, pero si su mujer,

que había sufrido malos tratos por él, y les confesó que su marido era el dueño del terrible

sabueso y donde se podría ahora esconder. Como era de noche, y les indico un sitio

peligroso por las ciénagas, decidieron ir el día siguiente.

Fueron hacia donde les había indicado la mujer, pero no encontraron ni rastro de

Stapleton, solo el sitio donde guardaba al perro.

Días después, Holmes, Watson, el Dr. Mortimer y Sir Henry, se reunieron en

Londres, donde Holmes explicó el resumen del caso. Recomendó que Sir Henry y

Mortimer se tomaran unos días de vacaciones, para recapacitar y tranquilizarse; y decidió

que él y Watson también descansarían por unos días.

CARACTERIZACIÓN PSICOLÓGICA DE LOS PERSONAJES PRINCIPALES

Las caracterizaciones de los personajes son, la mayoría, directas, ya que el

doctor Watson los describe con todos los detalles posibles, aunque son mas bien

descripciones físicas, y el carácter te lo tienes que ir imaginándotelo tu mismo.

Los que están caracterizados indirectamente son los dos detectives más

importantes, Sherlock Holmes, y el doctor Watson; aunque algunas veces, entre los dos

explican algo sobre el carácter del otro.

Las caracterizaciones siguientes son de los personajes principales, y de los que

han tenido un papel importante y han aportado pistas a los detectives para resolver el

caso:

1. Sherlock Holmes es uno de los protagonistas de la novela. Es el famoso

detective que, con la ayuda de su compañero Watson, resuelven los casos más extraños

y complicados. Holmes es un hombre alto y delgado, que está en muy buena forma a

pesar de su vida un poco sedentaria, y su hábito de fumar mucho.


“Nunca he visto correr a un hombre como corrió Holmes aquella noche.

Se me considera veloz, pero mi amigo me sacó tanta ventaja como

yo al detective de corta estatura.”

Op. Cit. Pág.198.


Es bastante independiente, ya que cuando estudia un caso le gusta estar solo, y

cuando quiere, o lo necesita, posee la capacidad de desentenderse de los asuntos que le

tienen ocupado. Un defecto que tenía, según Watson, es que nunca explicaba sus

planes hasta antes del momento justo de ponerlos en marcha. Ello obedecía a su carácter

autoritario, y a su cautela profesional. El investigador posee una gran capacidad de

observación, como se demuestra cuando descubre un retrato muy parecido a Stapletton

en la colección de pinturas de descendientes Baskerville:

“-¿Ve usted algo especial?

Contemplé el ancho sombrero adornado con una pluma, los largos rizos

que le caían sobre las sienes [...]. No era un semblante brutal, sino remilgado,

duro severo, con una boca firme de labios muy delgados y ojos fríos e intolerantes.

-¿Se parece a alguien que conozca? -preguntó Holmes.

-Hay algo de Sir Henry en la mandíbula.

-Tan sólo una pizca, quizá. Pero, ¡aguarde un instante!

Holmes se subió a una silla y, alzando la luz con la mano izquierda,

dobló el brazo derecho para tapar con él el sombrero y los largos rizos.

-¡Dios del cielo! -exclamé, sin poder ocultar mi asombro.

En el lienzo había aparecido el rostro de Stapleton.

-¡Ajá! ¿Lo ve ahora? Tengo los ojos entrenados para examinar rostros

y no sus adornos. La primera virtud de un investigador criminal es ver

a través de un disfraz.”

Op. Cit. Pág. 184

Y, para terminar ya su descripción, diría que Holmes es un hombre que trabaja

de una forma muy cautelosa; siempre se asegura de tener todos los cabos unidos antes

de actuar; y que tiene una extraordinaria capacidad para juntar las pistas y pruebas que

van apareciendo, para que tengan sentido; resolver el caso con la total seguridad, y si

puede, detener a los delincuentes con las manos en la masa. Esto último se demuestra en

las citas siguientes:

“[…] Al verle, agité el puño y dejé escapar una maldición.

-¿Por qué no lo detenemos ahora mismo?

-Nuestro caso no está completo. Ese individuo es extraordinariamente

cauteloso y astuto. No cuenta lo que sabemos, sino lo que podemos probar.

Un solo movimiento en falso y quizá se nos escape aún ese bellaco. -dijo Holmes.”

Op. Cit. Pág. 172

“-[…] Pero supongamos, como simple hipótesis, que hacemos que lo

detengan esta noche: ¿qué es lo que sacaríamos en limpio? No podemos

decir nada contra él. […] -dijo Holmes.

-Estoy seguro de que disponemos de pruebas suficientes.

-Ni muchísimo menos: tan sólo de suposiciones y conjeturas. Seríamos el

hazmerreír de un tribunal si nos presentáramos con semejante historia y

con semejantes pruebas.”

Op. Cit. Pág. 176, 177

2. El doctor Watson es el amigo y compañero de Sherlock Holmes, y el narrador

del libro. Su caracterización es indirecta, y según su forma de actuar y pensar, he

deducido que es un hombre tranquilo, atento, detallista y observador. Tiene una buena

capacidad de deducciones sobre los casos, aunque, a veces, los hace demasiado

prematuros y son equivocados. Se fija en todo lo que le rodea, esto se demuestra cuando

ve el hombre sobre el peñasco:

“Y, en aquel momento, cuando nos levantábamos de las rocas para

girar en redondo y regresar a casa, […] ocurrió la cosa más extraña

e inesperada. La luna quedaba muy baja hacia la derecha […].

Allí, recortada, con la negrura de una estatua de ébano sobre el fondo

brillante, vi, encima del peñasco, la figura de un hombre. No piense

que fue una alucinación, Holmes. Le aseguro que en toda mi vida no

he visto nada con mayor claridad.”

Op. Cit. Pág. 131

Le gusta que le digan que ha hecho bien su trabajo, que lo elogien un poco, aunque él

siempre este diciendo siempre que las deducciones de Holmes son mejores.

Es un hombre con unas condiciones físicas excelentes, además de ser enérgico y

valiente, al que le gusta actuar:

“-¿Por qué no lo detenemos inmediatamente?

-Mi querido Watson, no hay duda que ha nacido usted para hombre

de acción, Su instinto le lleva siempre ha hacer algo enérgico.”

Op. Cit. Pág. 176

Y, para terminar su descripción, creo que el doctor Watson quiere llegar a ser

alguna vez, un detective tan bueno como Sherlock Holmes, aunque él mismo dice que

durante los años que ha trabajado con él a adquirido muchos conocimientos de Holmes;

por eso, pienso que le duele tanto que Holmes lo haya engañado al estar escondido en el

peñasco:

“-¡En ese caso mis informes no le han servido de nada! -me tembló

la voz y recordé las penalidades y el orgullo con que los había redactado.

Holmes se sacó unos papeles del bolsillo.

-Aquí están sus informes, mi querido amigo, que he estudiado muy a fondo,

se lo aseguro. He arreglado muy bien las cosas, de manera que sólo tardaba

un día más en llegar a mis manos. Tengo que felicitarle por el celo y la inteligencia

de que ha hecho usted gala en un caso extraordinariamente difícil.

Todavía estaba bastante dolido por el engaño de que había sido objeto, pero el

calor de los elogios de Holmes me ablandó y, además, comprendí que tenía razón

y que en realidad era mejor para nuestros fines que no me hubiera informado de

su presencia en el páramo.”

Op. Cit. Pág. 166

3. El doctor James Mortimer es uno de los hombres que les confía el caso de la

muerte de Sir Charles Baskerville. Es un poco descuidado en la forma de vestir, todo y

ser un doctor bueno; alto, delgado, amable con la gente y un amigo de fiar en el que

puedes confiar. Es, también, bastante observador, ya que cuando descubren el cuerpo de

Sir Charles el se fija en unas colillas de tabaco, y unas pisadas de sabueso que nadie las

ve, ni siquiera la policía.

Watson lo describe el primer día que entra por la puerta del estudio:

“El aspecto de nuestro visitante fue una sorpresa para mí, dado que

esperaba el típico médico rural y me encontré a un hombre muy

alto y delgado, con una nariz larga y ganchuda, disparada hacia

adelante entre unos ojos grises y penetrantes, muy juntos, que

centelleaban desde detrás de unos lentes de montura dorada. Vestía

de acuerdo con su profesión, pero de manera un tanto descuidada,

porqué su levita estaba sucia y los pantalones raídos. Cargado

de espaldas, aunque todavía joven, caminaba echando la cabeza

hacia delante y ofrecía un aire general de benevolencia corta de vista,”

Op. Cit. Pág. 11

4. Sir Henry Baskerville es el otro hombre que confía el caso a los famosos

investigadores. Es de constitución robusta, pequeño, atento, fuerte y con buenos

modales. Es valiente y le gusta la acción, ya que cada vez que Watson le pregunta si

quiere ir a investigar alguna cosa con él, su contestación es siempre afirmativa.

El doctor Watson lo describe en su primera visita con el doctor Mortimer, al

estudio:

“Nuestros clientes acudieron puntualmente a la cita: el reloj acababa

de dar las diez cuando entró el doctor Mortimer, seguido del joven

baronet, un hombre de unos treinta años, pequeño, despierto, de ojos

negros, constitución robusta, espesas cejas negras y un rostro de

rasgos enérgicos que reflejaban un carácter batallador. Vestía un traje

tweed de color rojizo y tenía la tez curtida de quien ha pasado mucho

tiempo al aire libre, si bien había algo en la firmeza de su mirada

y en la tranquila seguridad de sus modales que ponían de manifiesto

su noble cuna.”

Op. Cit. Pág. 41

5. El señor Stapleton es uno de los vecinos de la mansión Baskerville. Vive con

su presunta hermana en la casa Merripit. Es un hombre que primero da una impresión

sobre su forma de ser, pero cuando lo vas conociendo, vas entrando en una mentalidad

de asesino. La primera impresión de Watson, es la de un hombre pequeño, delgado,

amable y sociable, al que le gusta cazar mariposas y hacer colección de ellas:

“Me volví esperando ver al doctor Mortimer, pero, a mi sorpresa, descubrí que

me perseguía un desconocido. Se trataba de un hombre pequeño, delgado, completamente

afeitado, de aspecto remilgado, cabello rubio y mandíbula estrecha,

entre los treinta y los cuarenta años de edad, que

vestía un traje gris y llevaba un sombrero de paja. Del

hombro le colgaba una caja de hojalata para especímenes

botánicos y en la mano llevaba un cazamariposas verde.”

Op. Cit. Pág. 88

Cuando Watson descubre el carácter real del hombre, ese ser de terrible corazón

asesino, dice:

“Todas mis dudas silenciadas y mis vagas sospechas tomaron repentinamente

forma concentrándose en el naturalista, en aquel

hombre impasible e insulso, con su sombrero de paja y su

cazamariposas. Me pareció descubrir algo terrible: un ser de

paciencia y habilidad infinitas, de rostro sonriente y corazón asesino.”

Op. Cit. Pág. 166.

6. La señorita Stapleton es la presunta hermana del señor Stapleton, aunque se

descubre que todo es una farsa, y que es su mujer. Ella, es una persona un poco tonta,

muy influenciable, o muy miedosa, ya que se pasa toda la vida aguantando malos tratos

por su marido y haciendo todo lo que él desea. De aspecto Watson la describe como una

mujer de belleza excepcional:

“ […] No podía darse mayor contraste entre hermanos, pues mientras que el naturalista,

de cabello claro y ojos grises, tenía una apariencia muy común, la señorita Stapleton era

más morena de lo que es habitual en Inglaterra, y era además esbelta, elegante y alta.

Su rostro, altivo y de facciones delicadas, era tan regular que hubiera

podido parecer frío de no ser por su boca y sus hermosos ojos, oscuros y vehementes.

Dada la perfección y la elegancia de su vestido, resultaba

desde luego, una extraña aparición en la solitaria senda del páramo.”

Op. Cit. Pág. 97

7. El señor Barrymore es el mayordomo de la mansión de los Baskerville. Es un

hombre alto, servicial, bueno y amable. Quiere mucho a su mujer, que también trabaja

en la mansión, ya que sino, no hubiera escondido que el preso fugado, el hermano de su

mujer, se encontraba escondido en el extenso páramo.

Watson lo describe cuando llega a la mansión con Sir Henry:

“Barrymore había regresado de llevar el equipaje a nuestras habitaciones

y se detuvo ante nosotros con la discreción característica de un criado

competente. Era un hombre notable por su apariencia: alto, bien parecido,

barba negra cuadrada, tez pálida y facciones distinguidas.”

Op. Cit. Pág. 80

8. El viejo Frankland es otro vecino de la mansión. Es un hombre mayor un poco

loco y colérico; al que apasionan y obsesiona las leyes británicas y siempre quiere que

se cumplan.

Watson lo describe en su primer informe para Holmes:

“[…] Se trata del señor Frankland, de la mansión Lafter, que vive a unos seis quilómetros

al sur de nosotros. Es un caballero anciano de cabellos blancos, rubicundo y colérico.

Le apasionan las leyes británicas y ha invertido una fortuna en pleitear. Lo hace por

el simple placer de litigar y está siempre dispuesto a defender los dos

lados en una discusión […]. Aparte de las cuestiones jurídicas parece

una persona cariñosa y afable.”

Op. Cit. Pág. 107, 108

9. La señorita Lyons es la hija olvidada por problemas familiares, por su padre,

el viejo Frankland. Esta señorita la he descrito porque ayuda a los investigadores a atar

algunos cabos sueltos. Ella es una mujer bella, a la que, por la dureza de su mirada, se

notaba que había pasado una vida dura y llena de altibajos. Tiene un corazón bueno, y

creyó que Stapleton se casaría con ella antes de que Sir Charles se muriera.

Watson la describe cuando la va a interrogar:

“ Lo primero que impresionaba de la señora Lyons era su extraordinaria

belleza. Tenía los ojos y el cabello de un color castaño muy cálido, y sus mejillas,

aunque con abundantes pecas, se veían agraciadas con la perfección característica

de las morenas: la delicada tonalidad que se esconde en el corazón de la rosa. La admiración

era, como digo, la primera impresión. Pero a la admiración sucedía de inmediato la crítica.

Había un algo muy sutil que no funcionaba en aquel rostro, una vulgaridad en

la expresión, quizá una dureza en la mirada, un rictus en la boca que

desvirtuaba belleza tan perfecta.”

Op. Cit. Pág. 146

10. El sabueso de los Baskerville es el perro gigantesco, monstruoso, fantasmal y

fantástico que persigue y mata a los miembros de la familia Baskerville en el páramo.

Este perro, en verdad, no es tan fantasmal y fantástico como lo describen, pero si que es

espantoso.

Watson lo describe cuando aparece delante de Lestrade, un detective; Holmes y

él, de entre la niebla:

“Yo me puse en pie de un salto, inerte la mano que sujetaba la pistola,

paralizada la mente por la espantosa forma que saltaba hacia nosotros de

entre las sombras de la niebla. Era un sabueso, un enorme sabueso, negro como

un tizón, pero distinto a cualquiera que hayan visto nunca ojos humanos. De la

boca abierta le brotaban llamas, los ojos parecían carbones encendidos y un

resplandor intermitente le iluminaba el hocico, el pelaje del lomo y el cuello.

Ni en la pesadilla más delirante de un cerebro enloquecido podría haber

tomado forma algo más feroz, más horroroso, más infernal que la

oscura forma y la cara bestial que se precipitó sobre nosotros

desde el muro de niebla.”

Op. Cit. Pág. 198

ESTUDIO DEL TIEMPO Y DEL ESPACIO DEL RELATO

El tiempo que transcurre la novela es, calculando aproximadamente, dos meses. No esta claro, pero hay algunas citas textuales sobre el tiempo transcurrido:

“-Lo que yo le recomiendo, señor mío, es que tome un coche,

llame a su spaniel, que está arañando la puerta y siga su camino

hasta Waterloo para reunirse con Sir Henry Baskerville.

-¿Y después?

-Después no le dirá nada hasta que yo tome una decisión sobre

este asunto.

-¿Cuánto tiempo necesitará?

-Veinticuatro horas. Le agradeceré mucho, doctor Mortimer, que

mañana a las diez en punto de la mañana venga a visitarme; también

será muy útil para mis

planes futuros que traiga consigo a Sir Henry Baskerville.

-Así lo haré, señor Holmes.

Op. Cit. Pág. 34

“-También se ocupará usted de informarme con toda precisión -dijo Holmes-.

Cuando se produzca una crisis, como sin duda sucederá, le indicaré lo que tiene

que hacer. ¿Estarán listos para el sábado?

-¿Resultará conveniente ese día para el doctor Watson?

-No hay ningún problema.

-En ese caso, y si no tiene usted noticias en contra, el sábado nos reuniremos en

Paddington para tomar el tren de las 10.30.

Op. Cit. Pág. 64

“Mansión de los Baskerville, 13 de octubre”

Op. Cit. Pág. 103

“Mansión de los Baskerville, 15 de octubre”

Op. Cit. Pág. 113

“A la mañana siguiente me levanté muy pronto, pero Holmes se me

había adelantado, porque mientras me vestía vi que regresaba hacia la

casa por la avenida.”

Op. Cit. Pág. 184

“En una fría noche de niebla, a finales del mes de noviembre, Holmes

y yo estábamos sentados a ambos lados de un fuego vivo en nuestra sala de estar de

Baker Street.

Op. Cit. Pág. 207

De espacios o lugares donde transcurren las diferentes acciones, hay muchos.

La mayoría están descritos directamente, por Watson u otro personaje. Los más

importantes son los siguientes:

1. La casa o el estudio donde se encuentras Holmes y Watson, no está descrita

directamente, pero imagino que tiene que ser amplia, con un sillón al lado de la ventana,

y otros dos delante de este para conversar. Los muebles, me imagino, que son clásicos

pero elegantes, ordenados de una forma bastante sutil, y con alguna mesa con un

cenicero para el tabaco de Holmes. La habitación bien iluminada, con una lámpara

general y otras de pequeñas y bajas para trabajar en un escritorio lleno de papeles. Y

cerca, de los sillones, un fuego para calentar la casa y la sala.

“En una fría noche de niebla, a finales del mes de noviembre, Holmes

y yo estábamos sentados a ambos lados de un fuego vivo en nuestra sala de estar de

Baker Street.

Op. Cit. Pág. 207

2. El páramo está descrito en el relato, las siguientes citas textuales explican

como es el páramo.

“El páramo está muy poco habitado y los escasos vecinos con que cuenta se reúnen con frecuencia. Ésa es la razón de que yo viera a menudo a Sir Charles Baskerville. […] En el transcurso de los últimos meses advertí cada vez con mayor claridad, que el sistema nervioso de Sir Charles estaba sometido a una tensión casi insostenible. Se había tomado tan excesivamente en serio la leyenda que acabo de leerle que, si bien paseaba por los jardines de su propiedad, nada le habría impulsado a salir al páramo durante la noche.

Op. Cit. Pág. 26

“Nuestra tartana había coronado una cuesta y entonces apareció ante nosotros la enorme extensión del páramo, salpicado de montones de piedras y peñascos de formas extrañas. Enseguida se nos echó encima un viento frío que nos hizo tiritar. En algún lugar de aquella llanura desolada se escondía el diabólico asesino, oculto en un escondrijo como una bestia salvaje y con el corazón lleno de malevolencia hacia toda la raza humana que lo había expulsado de su seno. Solo faltaba aquello para colmar el siniestro poder de sugestión del páramo, junto con el viento helado y el cielo que empezaba a oscurecerse.”

Op. Cit. Pág. 77

“[…] El camino que teníamos ante de nosotros se fue haciendo más desolado y silvestre por encima de pendientes de color rojizo y verde oliva, salpicadas de peñascos gigantescos.”

Op. Cit. Pág. 78

“[…] Acepté la invitación de Stapleton y torcimos juntos por el sendero.

-El páramo es un lugar maravilloso -dijo mi interlocutor, recorriendo con la vista las ondulantes lomas, semejantes a grandes olas verdes, con crestas de granito dentado que formaban con su espuma figuras fantásticas-. Nunca cansa. No es posible imaginar los increíbles secretos que contiene. ¡Es tan vasto, tan estéril, tan misterioso!”

Op. Cit. Pág. 90

3. Al final del paseo de los Tejos, es donde encontraron a Sir Charles Baskerville

muerto.

“-¿Cómo es el paseo?

-Hay dos hileras de tejos muy antiguos que forman un seto impenetrable de cuatro metros de altura. El paseo tiene tres metros de ancho.

-¿Hay algo entre los setos y el paseo?

-Sí, una franja de césped de dos metros de ancho a cada lado.

-¿Es exacto decir que el seto que forman los tejos queda cortado por un portillo?

-Sí, el portillo que da al páramo.

-¿Existe alguna otra comunicación?

-Ninguna.

-¿De manera que para llegar al paseo de los Tejos hay que venir de la casa o bien entrar por el portillo del páramo?

-Hay otra salida a través del pabellón de verano en el extremo que queda más lejos de la casa.”

Op. Cit. Pág. 30

“El paseo de los Tejos es un camino muy largo y sombrío entre dos altas paredes de seto recortado, con una estrecha franja de hierba en ambos lados. En el extremo más distante se halla un pabellón de verano viejo y ruinoso. A mitad de camino está el portillo que da al páramo. Se trata de un portillo de madera, pintado de blanco, con un pestillo. Del otro lado se extiende el vasto páramo.

Op. Cit. Pág. 107

4. El paisaje de Devonshire está lleno de bosques verdes, y campos de sembrado.

Sir Henry Baskerville queda maravillado al observar y reconocer los paisajes donde de

pequeño había vivido.

“En pocas horas la tierra parda se convirtió en rojiza, el ladrillo se transformó en granito y aparecieron vacas bermejas que pastaban en campos bien cercados donde la exuberante hierba y la vegetación más frondosa daban testimonio de un clima más fértil aunque también más húmedo.”

Op. Cit. Pág. 74

5. La mansión de los Baskerville, es una casa muy grande con dos torres que

sobresalen de entre los árboles.

“Dos torres muy altas y estrechas se alzaban por encima de los árboles. El cochero señaló con la fusta.

-La mansión de los Baskerville -dijo.

Su dueño se había puesto en pie y la contemplaba con mejillas encendidas y ojos brillantes. Poco minutos después habíamos llegado al portón de la casa del guarda, un laberinto de fantásticas tracerías en hierro forjado, con pilares a cada lado gastados por las inclemencias del tiempo, manchados de líquenes y coronados por las cabezas de jabalíes de los Baskerville. […] A través del portón penetramos en la avenida, donde las ruedas enmudecieron de nuevo entre las hojas muertas y donde los árboles centenarios cruzaban sus ramas formando un túnel en sombra sobre nuestras cabezas. Baskerville se estremeció al dirigir la mirada hacia el fondo de la larga y oscura avenida, donde la casa brillaba tenuemente como un fantasma. […] La avenida desembocaba en una gran extensión de césped, y ante nosotros apareció la casa. A pesar de poca luz pude ver aun que la parte central era un macizo edificio del que sobresalía un pórtico. Toda la fachada principal estaba cubierta de hiedra, con algunos agujeros recortados aquí y allá para que una ventana o un escudo de armas asomaran a través del oscuro velo. Desde el bloque central se alzaban las torres gemelas, antiguas, almenadas y horadadas por muchas troneras. A izquierda y derecha de las torres se extendían las alas más modernas de granito negro.”

Op. Cit. Pág. 78, 79

Las descripciones siguientes son del interior de la mansión:

“Una galería rectangular con balaustrada, a la que se llegaba por una escalera doble, corría alrededor de toda la gran sala central. Desde aquel punto dos largos corredores se extendían a todo lo largo del edificio y a ellos se abrían los dormitorios. […] El comedor, al que se llegaba desde la gran sala central, era también un lugar oscuro y melancólico. Se trataba de una larga cámara con un escalón que separaba la parte inferior, reservada a los subordinados, del estrado donde se colocaban los miembros de la familia. En un extremo se hallaba situado un palco para los músicos. Una borrosa hilera de antepasados, nos miraban desde lo alto y nos intimidaban con su compañía silenciosa.

Op. Cit. Pág. 82

6. La ciénaga de Grimpen se encuentra en el páramo. A simple vista parece un

buen sitio para galopar, pero si alguien se adentra sin vigilar, alguna de sus terribles

ciénagas. Stapleton se la describe a Watson.

“-Es la gran ciénaga de Grimpen -dijo-, donde un paso en falso significa la muerte, tanto para el hombre como para cualquier animal. Ayer mismo vi uno de los jacos del páramo meterse en ella. No volvió a salir. Durante mucho tiempo aun sobresalía la cabeza, pero el fango terminó por tragárselo. Incluso en estaciones secas es peligroso cruzarla, pero aun resulta peor después de las lluvias de otoño.”

Op. Cit. Pág. 92

TEMA DE LA NOVELA

El tema de la novela es policíaco y algo fantástico, ya que trata de unos

detectives que investigan el asesinato de un hombre en unas circunstancias extrañas.

OPINIÓN PERSONAL SOBRE EL TEMA Y LA MANERA EN QUE LO ENFOCA EL AUTOR

Mi opinión sobre este libro es buena. Pienso que es un relato interesante y de

acción, ya que la forma en que está escrito es directa y pasan las cosas rápidamente y de

improvisto. Es a la vez, divertido y triste, y la rapidez con la que fluyen los diálogos es

fantástica, cada palabra que dicen, es algo interesante, y en cada cosa que pasa hay algo

de misterioso.

Gracias a la precisión de los detalles que describe el autor, a su sutileza y a su

destreza, cuando éste describe paisajes, lo hace de una forma, que, cuando dejas volar tu

imaginación, bosques de color rojizo y paseos tenebrosos pasan por delante de tus ojos.

Y, hasta algunas veces, te encuentras tan cerca de los personajes, que puedes sentir su

miedo.

Para terminar, lo único que no me ha gustado mucho, es saber quien es el asesino

antes de verlo en acción, ya que el final se va haciendo un poco pesado al no hacer nada

para detener al malo. Pero, en resumen, el libro está bien para a los que les guste las

novelas con una buena dosis de suspense.