El príncipe destronado; Miguel Delibes

Literatura española de posguerra. Novela (narrativa) contemporánea. Vida y obras. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Javier Camacho
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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EL PRÍNCIPE DESTRONADO

RESUMEN

En esta obra de Miguel Delibes no existe ninguna
historia en particular, ya que, el cuento sólo dura un
día extraído de la vida de un niño de casi cuatro años
llamado Quico, el protagonista del libro.

Quico es el quinto de seis hermanos, y es ahí donde
radica el problema: su sexta hermana, Cris, tiene un
año tan solo y lógicamente recibe toda la atención y
cuidados de toda la casa, dejando un poco de lado a
Quico, tanto su madre como las criadas y sus hermanos.



El cuento empieza por la mañana. Quico se despierta y
voceando las palabras "¡Me he despertaoooooo!"
consigue llamar toda la atención sobre él. Entonces
llega la Vítora, "la Vito" llamada familiarmente, una
de las criadas, para ordenar el cuarto que Quico
comparte con sus hermanos. La sorpresa al ver que no
ha mojado la cama es el principal argumento que Quico
utiliza para conseguir su objetivo que no es otro que
llamar la atención de todos. Y todos deben enterarse
de que él ya es un mozo, por lo que se lo va diciendo
a todos: a su madre, a su hermano Juan, a las vecinas,
a Domi (la otra criada), al resto de sus hermanos y
por último a su padre cuando llega del trabajo.

                      Cristina, o Cris, la hermanita
de un año, todavía no sabe hablar. Sabe decir
solamente "atata" o "atito", dos expresiones que no
son más que sus primeros balbuceos, pero que Quico los
interpreta como si dijera  "patata" o "poquito" o algo
similar. Sólo él comprende lo que dice Cris y necesita
la confirmación de mamá para cada palabra, una
confirmación que consiste en una única palabra: el
"sí". Pero es un sí con el que trata de que le deje en
paz ya que realmente no le está haciendo caso.

                    A las doce llega la Domi, otra
criada. Es una mujer viuda, por lo   que lleva
solamente ropas negras. Comparte su dolor con Vítora,
cuyo novio tiene que ir a la mili. Mientras vuelven a
casa del colegio también los hermanos, Quico, con la
intención de poner gasolina en su triciclo, desparrama
agua por todas partes y lógicamente su madre le riñe.
Además, Cris se ha hecho cacas. La madre está exhausta
y no da basto con tantos hijos. Llega su padre, a
quien Quico quiere contar las novedades más
importantes: Cris se ha hecho caca en las bragas (así
dice textualmente) y él no ha mojado la cama, un hecho
con el que quiere demostrar su superioridad sobre su
hermana. Papá va al baño, pero Quico no lo deja en paz
porque quiere saber si papá tiene o no lo que todos
los hombres poseen en la entrepierna. Preocupado por
cómo su mujer educa a los niños, papá recuerda lo que
decía siempre su padre: "Las mujeres son como
gallinas, que les echas maíz y se van a picar a la
mierda." Finalmente acaban discutiendo y el padre
lanza un plato contra el suelo.

                    Después de comer, Merche, Pablo y
Marcos (los otros tres hermanos mayores) vuelven al
colegio y también se va el padre. De nuevo la
tranquilidad de la mañana reina en la casa. Las
criadas hacen su trabajo mientras Cristina duerme.
Juan sigue leyendo y Quico por primera vez alcanza a
orinar sin que nadie le ayude. Después juega con Juan:
él es el indio y Juan tiene que matarlo. Pero hacen
tanto ruido que Cristina se despierta llorando. Se ha
hecho pis en la cama, pero lo que ahora le interesa
más a mamá son las manchas rojas que se hizo Quico
sobre sus pantalones para simular la sangre, ya que
Juan lo había matado dentro del juego. La tía Cuqui es
la única que realmente le da cariño y mima a Quico
porque entiende que se sienta como un príncipe
destronado tras el nacimiento de su hermana, y por eso
lo lava con mucha paciencia y con mucho amor. Pero
mamá no quiere que le mime tanto.
Domi canta dos canciones a los niños y después llega
Femio, soldado y novio de Vítora. Está allí para
despedirse de ella porque tiene que irse África, a la
guerra. Vítora empieza a llorar porque tiene miedo que
él la abandone por otra mujer, pero Femio le asegura
que en África hay solamente mujeres negras, y que de
ellas no quiere nada. Finalmente la consuela con un
beso tan intenso, que la fantasía de Quico se
despierta otra vez y se interpone diciendo "¡No la
muerdas tú!".
 
                    Poco después Femio se va y Vítora
llora. Domi deja solos a los tres niños para ver lo
que le pasa. Quico, que siente que tiene que
responsabilizarse de su hermana y entiende que ella
quiere hacer caca, por lo que decide ponerle un
supositorio. Y eso no es todo: además le pinta los
párpados con los lápices de los ojos de mamá y con una
barra de carmín los labios, labios que ahora parecen
llegar hasta las orejas.

                    Mamá se enfada con Domi y le echa
la culpa de lo ocurrido diciéndole que no ha tenido el
suficiente cuidado con los niños. Quico, que se siente
culpable, ha decidido portarse bien para que mamá no
despida a Domi.

Quico habla con su madre y le dice que no quiere que
se vaya Domi mientras le enseña un clavo. Mamá le pide
la punta pero Quico no se la da, por lo que le
pregunta si se la ha tragado. Quico, que no quiere que
ella no se enfade otra vez, asiente, pero en realidad
la ha puesto en el tubo del dentífrico que aún
conserva en su bolsillo. Sin vacilar mamá va al doctor
con él, pero éste no encuentra nada. Así pues, vuelven
a casa con la orden de que Quico no se mueva demasiado
porque podría pincharse con el clavo. Pero no pasa
mucho tiempo hasta que mamá encuentra el tubo y al
abrirlo la punta se cae al suelo.

                    La hora de dormir ha llegado, pero
Quico tiene miedo y llama varias veces a Domi, a Vito
y a mamá hasta que se duerme.                        
 

Y de esta manera concluye un día cualquiera de la vida
de este entrañable personaje de casi cuatro años
llamado Quico.
 
PERSONAJES
QUICO: El pequeño protagonista de este libro es igual
a todos los niños de su edad: travieso, inocente y
noble. Está a punto de cumplir los cuatro años y tiene
una fantasía acorde con su edad. Su juguete favorito
es un tubo de dentífrico estrujado, el cual es capaz
de convertirlo únicamente con la ayuda de su
imaginación tanto en un camión, como en una pistola,
un cañón o cualquier otra arma.
Al sentirse desplazado por su hermana pequeña del
protagonismo de la casa, intenta llamar la atención
siempre que puede.

MAMÁ: La madre de los chicos, por lo que el libro
indica, no trabaja y se dedica exclusivamente a cuidar
de sus hijos y a mantener la casa. Aún así, tiene dos
criadas, por lo que se deduce que se trata de una
familia pudiente. A pesar de tener a las dos criadas
no da abasto con sus hijos se le nota muy alterada.
Muchas veces no le dedica el tiempo suficiente a Quico
y le riñe con frecuencia, pero como se aprecia justo
al final del libro, él le quiere a ella y ella le da a
Quico ese amor y ese cariño tan especiales que todas
las madres sienten por sus hijos.

VÍTORA: Es la más joven de las criadas. También es la
que más cariño tiene a Quico de las dos y la que más
se ocupa de él. Su relación tanto con la otra criada
como con la madre de los niños es bastante buena.
Está muy triste porque su novio tiene que irse a
África a la guerra y cree que por eso va a dejar de
quererle.

DOMI: Es la otra criada. Según el libro, es un poco
vieja y viuda. Su relación con Vítora es bastante
cordial y trata de consolarla cuando llora por lo de
su novio, pero con su jefa no se lleva tan bien,
puesto que según la señora, ella es la culpable de las
travesuras de los chicos ya que no se preocupa lo
suficiente de ellos. Ella alega en su defensa que los
niños no le hacen ningún caso. A quien más cuida y de
quien más se preocupa es de Cristina, la pequeña de la
familia.

JUAN:. A Juan le encanta la lectura y siempre que
puede se pone a leer sus cómics y libros en cualquier
sitio y en cualquier momento Tampoco Quico puede
alborotarlo con sus interminables preguntas. No es que
Juan ignore a su hermanito, ya que a cada pregunta de
Quico sigue una respuesta, y a menudo es aún
detallada. No se indica la edad exacta de Juan pero
rondará los diez años. De los hermanos mayores, es el
que más se acerca a la edad de Quico y por eso es con
el que el protagonista de la obra tiene más relación y
con el que más juega.

De los demás personajes que aparecen en esta obra de
Delibes se sabe bastante poco, debido a que sus
apariciones son muy esporádicas y escasas, por lo que
no puede hacerse una descripción detallada de su
carácter. Por ejemplo, del PADRE lo único que sabemos
es que trabaja y que fue a la guerra, por lo que su
deseo es que su hijo mayor Pablo, de dieciséis  años
siga sus pasos. Sin embargo éste no está muy
convencido de querer seguir su camino. De los otros
dos hermanos sólo se pueden decir sus nombres: Merche
y Marcos.


VOCABULARIO

REMEDAR: imitar, parodiar.
DESAFORADO: enorme, desmesurado.
HENCHIDA: llena.
ARREBOLADAS: coloradas.
AZORADO: aturullado, turbado.



BIOGRAFÍA DE MIGUEL DELIBES

Miguel Delibes nace en Valladolid el 17 de octubre de
1920. Es el tercero de ocho hermanos. Cursa enseñanza
media en el colegio de los Hermanos de las Escuelas
Cristianas de Valladolid.

                    En 1936, terminado el
bachillerato, ingresa en la Escuela de Comercio al
tiempo que estudia modelado y escultura en la Escuela
de Artes y Oficios. La primera manera que tiene de
manifestarse como artista, es dibujando.

                    En 1938 se enrola como marinero
voluntario en el crucero "Canarias". Finalizada la
guerra, regresa a Valladolid. A partir de 1940 estudia
Derecho y comercio y comienza a prestar su
colaboración como dibujante caricaturista en el diario
"El Norte de Castilla". En 1944 ingresa como redactor
en el citado diario. Continua con el dibujo de
caricaturas, que firma con el seudónimo de MAX;
asimismo realiza críticas de cine. En 1952 es nombrado
subdirector y en 1958 director, cargo que ocupa hasta
1963.
Contrajo matrimonio en 1946 con Ángeles de Castro con
la que tiene siete hijos y de la que enviuda en 1974.

                   Aprende a utilizar correctamente
los adjetivos en un texto de Derecho Mercantil de
Joaquín Garrigues, y unos años después este mismo
señor Garrigues le concede la cátedra de Historia del
Comercio. Para aprovechar el tiempo que le queda libre
ingresa en El Norte de Castilla, del que llegó a ser
director. Después de algún tiempo de ejercitarse a
escribir en el periódico, pasa a la novela, y en 1947,
su primera obra, La sombra del ciprés es alargada,
gana el premio Nadal. Este hecho supone un reto para
Delibes. Desconocedor de sus propias cualidades, las
críticas que le hacen le conducen a la inseguridad, y
movido por la necesidad de afirmarse publica
apresuradamente Aún es de día, 1949, novela esta de un
hiperrealismo rayano en el mal gusto, según opinión
del autor.

                   La aparición de El Camino en 1950
señala el equilibrio del autor.

                   Delibes escribe sus tres primeras
obras intuitivamente, sin otra influencia que las del
libro de Derecho Mercantil.

                   La editorial Ulisseia traduce y
publica El Camino en Portugal e inmediatamente
Gallimard de París, lo incluye en la colección de
españoles que había iniciado Juan Goytisolo. La
editorial americana Holt Company decide realizar una
edición escolar del libro y pide a Delibes que la
ilustre. A continuación lo publican Hamilton de
Inglaterra, Day de Estados Unidos, Bachen de Alemania,
e incluso Ana Mariscal realiza una película sobre
guión de José Zamit. Pero las tiradas más largas en
lengua extranjera son las alemanas, en que, traducida
por Anelies von Benda -esposa del director de la
Orquesta Sinfónica de Berlín-, alcanza los 20.000
ejemplares.

                   Tres años tarda en aparecer su
nueva obra, Mi idolatrado hijo Sisí, 1953, y al año
siguiente le conceden el premio Nacional de Literatura
Miguel de Cervantes por su Diario de un cazador. La
Partida data también de 1954, Diario de un emigrante,
Por esos mundos, Siestas con viento sur (1957, Premio
Fastenrath de la Real Academia de la Lengua), La hoja
roja (1959) adaptada al teatro. Las ratas (Premio de
la crítica 1962) y sobre la que se hizo una película,
Parada y fonda (1963), Viejas historias de Castilla la
Vieja (1964), Cinco horas con Mario (1966) adaptada al
teatro, La primavera de Praga (1968), Parábola del
náufrago (1969), La Mortaja (1970), Con la escopeta al
hombro (1971), Un año de mi vida (1972). El 1 de
febrero de 1973 fue elegido miembro de la Real
Academia de La Lengua y tomó posesión del sillón "e"
el 25 de mayo de 1975, dejando expuestas muchas de sus
ideas en el obligado discurso de entrada. Sobre El
príncipe destronado (1974) Antonio Mercero realizó una
película -La guerra de papá- que fue record de
recaudación del cine español.-, S.O.S., Aventuras,
venturas y desventuras de un cazador a rabo, Mis
amigas las truchas, El disputado voto del señor Cayo
(1978), 377A Madera de héroe (Premio Ciudad de
Barcelona 1987), Castilla, lo castellano y los
castellanos (1979). En 1982 se le otorga el Premio
Príncipe de Asturias de las Letras. Publica el libro
de memorias Mi vida al aire libre (1989) y la
recopilación de artículos Pegar la hebra (1990). Más
recientemente He dicho, Loco y El hereje.
                   Delibes ha alternado su docencia y
su trabajo de escritor con numerosos viajes. Conoce el
noroeste de África y Europa Occidental, América del
Sur (Brasil, Uruguay, Argentina, Chile) y Estados
Unidos. Ha aprovechado sus viajes para pronunciar
conferencias en las más prestigiosas universidades.
                   La mayor parte de sus obras ha sido
traducida a más de veinte idiomas: ruso, inglés
americano, alemán, italiano, francés, sueco, checo,
irlandés, japonés, israelí...
                   Ha recibido los más importantes
premios de literatura en lengua castellana, entre
ellos:
· Nadal en 1948 por La sombra del ciprés es alargada.

· Fastenrath de la Real Academia en 1957 por Siestas
con viento sur. 
· Premio de la Crítica en 1962 por Las ratas. 
· Príncipe de Asturias en 1982. 
· Premio de las Letras de la Junta de Castilla y León
en 1984. 
· Nacional de las Letras en 1991. 
· Premio de Literatura en Lengua Castellana "Miguel de
Cervantes" en 1993. 
· En 1999 obtuvo el Premio Nacional de Literatura de
narrativa por El Hereje, premio que también se le
concedió en 1955 por la obra Diario de un cazador. 
                    Fue investido Doctor Honoris Causa
por la Universidad de Valladolid (1983), Complutense
de Madrid (1987), El Sarre -
Alemania (1990) y Alcalá de Henares (1996). Caballero
de la Orden de las Artes y las Letras de la República
Francesa. 1985. En 1993 la Diputación Provincial de
Valladolid le otorga la Medalla de Oro de la
Provincia. En 1999 se le concede la Medalla de Oro al
Mérito en el Trabajo.




OPINIÓN PERSONAL

La novela de Miguel Delibes El príncipe destronado, me
ha gustado bastante y me ha parecido una obra muy
sencilla de leer debido a los numerosos diálogos que
aparecen y al lenguaje coloquial que en él se utiliza,
llegando algunas veces a ser vulgar.
Este hecho, hace que la novela sea muy amena, puesto
que el lenguaje utilizado por los personajes es el que
usa una persona de clase media, como puede ser
cualquiera de nosotros o de la gente que nos rodea,
perfectamente entendible, ausente de cultismos y con
varias expresiones de tipo vulgar, como por ejemplo el
uso del hipocorístico (la Vito, la Domi...), o las
impertinencias de Quico.
Me ha encantado la forma mediante la que Delibes
pretende encandilar al lector, que no es otra que
utilizar la nobleza, la inocencia, la simpatía y la
ternura de un niño de más de tres años que está celoso
de su hermana de uno y siente cómo ésta entra en su
vida arrebatándole toda la atención que hasta entonces
él había suscitado dentro del seno de su casa. Se
siente, como bien indica el título del libro, como un
"príncipe destronado".
A pesar de esto, hay una cosa en este libro que me
parece desacertada y que no me ha gustado. Se trata de
que el propio Delibes nos dice a través de las voces
de la tía Cuqui y del doctor, qué es lo que realmente
siente Quico y cuál es su problema. Pienso que esta
cuestión es muy evidente y entiendo que Delibes no
debería haber mencionado en ninguna fase de la novela
que Quico se sentía como un príncipe destronado tras
el nacimiento de su hermana Cristina. En mi opinión,
creo que debería haber dejado que el lector obtuviera
sus propias conclusiones sin desvelar tan abiertamente
cual es la temática del libro.
Aún así, creo que el libro no pierde ni un ápice de su
interés ni de su ternura, ya que quien más y quien
menos se ha sentido un tanto identificado con el
entrañable Quico al leer la obra, porque... ¿quién no
se ha sentido alguna vez celoso -sea de niño o de
adulto- por ese hermano, ese primo, ese familiar o
incluso ese simple amigo que te ha robado parte de tu
protagonismo?