El movimiento obrero; Jose Antonio Piqueras

Relaciones laborales. Europa Nacionalista. Revolución. Casas de trabajo. Comunismo. Estado de bienestar. Manifiesto Comunista

  • Enviado por: Ricardo Soria
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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1. FICHA TÉCNICA

JOSÉ ANTONIO PIQUERAS

EL MOVIMIENTO OBRERO

Editorial Anaya. Madrid 1997. Colección Biblioteca Básica de Historia (Monografías). 2ª Edición. 96 páginas. 1 Gráfico. 19x14 cm. Encuadernación normal.

2. INTRODUCCIÓN

Es éste un libro de historia, muy bien documentado y con unos conocimientos muy amplios sobre la materia tratada. Ésta abarca desde la Revolución Industrial, que es cuando aparecen los primeros movimientos obreros, hasta nuestros días.

A lo largo del libro veremos los hechos más trascendentales de la historia de los movimientos obreros, desde su definición ( "respuesta que la clase trabajadora, orientada por intelectuales, ha ido configurando en los últimos doscientos años en los países que han ido accediendo al mundo industrial, mediante protestas, reivindicaciones y acciones progresivamente organizadas") hasta lo más reciente, dado que incidió de manera decisiva en la sociedad del siglo XIX y aún incide más que notablemente hasta nuestros días.

El autor, José Antonio Piqueras, explica de manera amena y entretenida los entresijos de las materias tratadas en el libro, contando anécdotas con respecto a ellas.

José Antonio Piqueras es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Jaime I de Castellón. Especialista en el estudio de los movimientos sociales, ha publicado diversas obras sobre la historia de la clase trabajadora. Obras suyas son:

El Movimiento Obrero

La Europa Nacionalista

3. DESARROLLO

La revolución industrial alteró los países en los que tuvo lugar. La mecanización del trabajo y la modificación de las relaciones sociales dieron lugar a un aumento de la capacidad de crear riquezas, pero también mostraron su gran capacidad para distribuirla desigualmente. La técnica permitió multiplicar el volumen de fabricación y la reducción de los costes; los avances en los transportes acortaron las distancias; los avances de la ciencia permitieron el conocimiento y tratamiento de las enfermedades, así como nuevos inventos que afectaron irreversiblemente la importancia del proletario dentro del sistema económico imperante.

La introducción de nuevos medios de producción acompañó a una organización del trabajo diferente, destinada a ordenar el proceso de fabricación que asegurara el máximo beneficio al capital. Esto dio lugar a prolongadas horas de trabajo y a un rígido sistema laboral, con estrictos horarios y un severísimo régimen disciplinario. El sesenta por ciento de los trabajadores eran niños menores de 13 años y mujeres, ya que su sueldo era inferior. Y las condiciones laborales, carentes de toda infraestructura, contribuían a la depauperación de la clase obrera.

Las casas de trabajo británicas ( workhouses ), creadas en 1834 por la Ley de Pobres - " instrumentos de tortura civil "- como las denominó Tom Paine, excluyeron los subsidios, establecieron el internamiento de los indigentes, con separación de familiares, e introdujeron el trabajo obligatorio en actividades no productivas, con un régimen casi carcelario.

La introducción de maquinaria en el proceso productivo significó la posibilidad de incrementar la producción empleando un número menor de trabajadores. La mecanización implicó para amplios sectores la pérdida de empleo y para otros un descenso en los ingresos; para todos supuso un señalado deterioro profesional.

En las primeras fases de la revolución industrial los artesanos exteriorizaron sus protestas destruyendo las máquinas, que es el primer antecedente de las técnicas sindicales, aunque se trató de una destrucción selectiva. La protesta mediante la destrucción de máquinas recibió el nombre de luddismo ( Ned Ludd ). El luddismo representó en todos los países un fenómeno limitado, aunque siempre tuvo amplia resonancia, pues atentaba contra el mayor símbolo del progreso. Los gobierno dispusieron severas penas contra los destructores de máquinas, incluyendo la condena a muerte.

Nacen las revoluciones burguesas, que reconocen la igualdad jurídica y la libertad económica y política entre los derechos del hombre. La fracasada conspiración de Babeuf en 1797 se propuso trasladar la igualdad legal al terreno económico mediante una dictadura expropiadora: " vivir y morir iguales, ya que iguales hemos nacido " dijo.

Los trabajadores reclamaron el derecho de asociarse en función de la actividad laboral que desarrollaban y de presentar peticiones colectivas. Inglaterra fue el primer país en reconocer a los obreros el derecho de asociación, en 1824. Hasta entonces se había reprimido con severidad todo intento.

La elaboración en 1838 de una Carta del Pueblo, promovida por la asociación de trabajdores de Londres, dió lugar al más amplio movimiento de masas protagonizado por los trabajadores hasta entonces. Un millón doscientas mil firmas respaldaron en 1839 la primera petición al Parlamento; en 1842, los peticionarios llegaron a ser tres millones. Stephens pedía: " la democracia para todo el pueblo ".

En 1848 se consiguió que el Estado eliminase la política de inhibición vigente, proliferando los primero ideólogos de la clase obrera : los socialistas utópicos.

La degradación física, moral.... contribuyó a la aparición de alternativas teóricas encabezadas por : Saint Simon, que imaginó un desarrollo racional de la industria mediante la superación de los enfrentamientos sociales; Fourier, que ideó los falansterios, en los que el trabajo debiera ser variado y atractivo, con formas de vida más libres; Robert Owen introdujo métodos más humanizados, redujo la jornada, estableció subsidios y se ocupó de la educación infantil, creando los primero parvularios; Etienne Cabet con su " Viaje a Icaria " incorporó las ideas igualitarias de la revolución francesa; Louis Auguste Blanqui pretendió llevarlas a la práctica mediante la toma del poder y la instauración de la dictadura del proletariado

Anteriormente, en 1830 ( " 30 parisino " ) , los trabajadores de París se batieron en las barricadas por los antiguos ideales revolucionarios: fracasaron. En febrero de 1848 volvieron a empuñar las armas. Louis Blanc fue su portavoz y fue admitido en el gobierno provisional . Surgieron entonces los Talleres Nacionales, en los que se proporcionó empleo a más de 100.000 desocupados .

En 1847, dos jóvenes alemanes, llamados Marx y Engels redactaron el " Manifiesto del partido Comunista " donde se analizaba el curso de la historia como el de un proceso continuo de explotación y dominación de unas clases por otras y, por tanto, fruto de la lucha entre ellas. entendían el capitalismo como resultado inevitable del desarrollo dialéctico de las fuerzas productivas y establecía que la emanciación del proletariado, creado por el sistema capitalista, implicaba la desaparación de la burguesía y la construcción de una sociedad sin clases.

Así, el socialismo desjaba de ser una sistema ideal ya que estaba destinado a ser adoptado por la humanidad, debido a sus innegables virtudes.

La influencia de Marx es innegable: en Inglaterra las Trade Unions promovieron huelgas para mejorar las condiciones económicas y ampliar los derechos de los trabajadores; en Francia se desarrolló el mutualismo bajo la influencia de Pierre Joseph Proudhon ( " la propiedad es un robo " ).

En septiembre de 1864 , en Londres, un grupo de delegados de organizaciones obreras e izquierdistas inglesas, francesas, alemanas e italianas, fundaron la Asociación Internacional de Trabajadores ( A.I.T. ) y Marx hizo el discurso inaugural. Pese a las aspiraciones universalistas la A.I.T. limitó una área de influencia al continente europeo. La Comuna de París en 1871 es una sublevación republicana contra la Asamblea Nacional, que forma el primero gobierno obrero de la historia, aunque sólo aguantó dos meses. Por medio de congresos y debates, la Internacional fue perdiendo criterios. En septiembre de 1872 en el congreso de La Haya, los anarquistas, Bakunin al frente, son expulsados; finalmente la Internacional se extinguió en 1876 en Nueva York.

Los años que van de 1875 a 1914 se caracterizan por la aparición y consolidación de formaciones de signo marxistas, aunque de matices diversos; el anarquismo intercede en la creación de sindicatos. En este mismo período se operaron grandes transformaciones en el sistema productivo mundial: la nueva estructura industrial demandó también una organización del trabajo diferente, destinada a obtener el mayor rendimiento del trabajador; el taylorismo introdujo en 1893 la producción en cadena.

Hacia 1870 comenzó a generalizarse en Gran bretaña la supresión del trabajo durante las tardes del sábado. Así, se desarrolló un nuevo concepto del tiempo libre: excursiones al campo, juego, bebidas, apuestas, music halls, cabarets..., que llegaron a ser en ocasiones un alarmante problema social para todas las clases, especialmente por la bebida. Hubo un producto que conseguía Inglaterra de su gran colonia, India: el opio. Tuvo también gran éxito.

En 1879, un número reducido de marxistas, encabezados por Pablo Iglesias funda el Partido Socialista Obrero Español. en 1880 se crea el Partido de los Trabajadores Socialistas en Francia y el Socialdemócrata danés, en 1884 el Socialdemócrata holandés,...

En 1889 tuvo lugar en París un congresos socialista al que acudieron representantes de partidos de veinte países de Europa y América, de la que salió fundada la Segunda Internacional, donde se difunció la idea de solidaridad entre los trabajadores. En la primera década del siglo veinte, el socialismo participó de manera activa en los movimientos en favor de la igualdad de derechos de la mujer y se forzó en numerosos países la concesión del sufragio universal recurriendo a huelgas y grandes manifestaciones. Al comenzar la "gran guerra europea " , los partidos socialistas habían conseguido representación en todos los parlamentos.

En estos momentos, el marxismo se hallaba dividido en dos tendencias: el reformismo y el revisionismo. Las tendencias reformistas y marxistas coexistieron con dificultad, mientras que el revisionismo de Bernstein fue desacreditado. La I Guerra Mundial de 1914 puso fin a la colaboración entre socialistas de diferentes países y deshizo la II Internacional. Antes de eso, sin embargo, el día 1 de mayo de 1890 fue convocada una reivindicación donde se pedían ocho horas de jornada laboral. Esto contribuyó a formar una conciencia colectiva.

Durante esta época se da el apogeo del sindicalismo, que fue ganando influencia hasta 1920, extendiéndose por toda Europa, Estados Unidos, Argentina y Australia.

La perentoria situación popular en Rusia después de la guerra, debida a la pérdida de vidas humanas y el agravamiento de la miseria en el país, provocó que el 27 de febrero de 1917 fuese derrocado el zar Nicolás II y se formase un gobierno provisional. Los bolcheviques, dirigidos por Lenin, pretendieron orientar la revolución hacia un sentido socialista ( "el poder para los soviets " ) y provocaron la caída del gobierno. También asaltaron el Palacio de Invierno de San Petersburgo. La guerra civil dejó un país arrasado y una clase obrera diezmada.

Casi al mismo tiempo se crea la III Internacional en Moscú ( 1919 ) con unas condiciones previas para sus integrantes, redactadas en 1920 en el que comprometían a atacar las decisiones del comité ejecutivo y la obligación de excluir a los reformistas. Se adhirieron algunos partidos obreros del resto de Europa.

La crisis económica de 1929 sacució los cimientos de unos estados que apenas habían iniciado un camino de reforma destinadas a los trabajadores. La instauración de dictaduras militares y fascistas privó de derechos políticos al movimiento obrero en doce países europeos. El irreductible enfrentamiento entre socialdemócratas y comunistas alemanes acabó por favorecer el ascenso nazi, que en 1933 acabaría con unos y con otros.

Las trágicas experiencias centroeuropeas propiciaron un cambio radical de estrategia en el movimiento obrero y un acercamiento en defensa de la conservación de los derechos y las instituciones democráticas. Así, el abandono de la lucha de clases de contra clase y la alianza de partidos obreros con otras formaciones liberales en un frente popular.

El final de la segunda guerra mundial obligó a plantearse sobre qué bases iban a reconstruirse las economías y los sitemas políticos devastados por el conflicto y se dió paso a la guerra fría, mediante la doctrina Truman de mayo de 1947

La creación del estado del bienestar fue uno de los mayores logros, para equiparar justicia social y económica. Después de 1945, se adoptó como modelo de crecimiento económico con justicia social. Proponía una política de igualdad de oportunidades, un sistema de pleno empleo asegurado por la intervención estatal y un régimen impositivo progresivo ( " pagan más quienes más tienen " )

A partir de 1945, la izquierda, representante histórica de la clase trabajadora en el último siglo, se ha encontrado con la dificultad de trasladar una mayoría social a una mayoría electoral. Desde la revolución industrial ha ido aumentando el porcentaje de población industrial en detrimento de la agraria. En las sociedades más industrializadas hemos asistido al incremento del sector de servicios, estancamiento y descenso del trabajador industrial que hoy viene a suponer aproximadamente un treinta y cinco por ciento de la población activa.

4. CONCLUSIÓN

" La historia del mundo es la historia de las luchas de clases ". Esta frase de El Manifiesto Comunista sería un excelente resumen para mucha de la materia tratada en el libro. En efecto, el libro narra las luchas de poderes entre burguesía y proletariado, aunque desde un punto de vista claramente obrero. La clase trabajadora, con la Revolución Industrial es vilipendiada superlativamente por los propietarios de los medios de producción, que obligan a los obreros a vivir en una situación depauperada que se lleva hasta terroríficos niveles con la llegada de la maquinaria. A partir de entonces llega el contraataque del trabajador con hachos tan significativos como luddismo, cartismo, Manifiesto comunista, I Internacional,... va consiguiendo progresivas mejoras en su modus vivendi... hasta nuestros días.

Piqueras abarca la materia desde un punto de vista claramente centralista ( omnipresente y obsoleta mención a España en la mayoría de hechos ) y tal vez con una exposición de la materia demasiado parca; a pesar de la extensión del libro ( 90 páginas ),

es evidente que debería haberse extendido más en aspectos históricos tan relevantes como Bernstein o los objetivos del Cartismo, del que sólo nos esmenta las mejoras y la situación temporal.

El libro está claramente dirigido a un público llano, es decir, con pocos conocimientos históricos. Cualquiera que desease profundizar en materia debiera evitar su lectura, pues malgastaría tiempo y dinero.

5. BIBLIOGRAFÍA

El Manifiesto Comunista KARL MARX Y FRIEDRICH ENGELS. Editorial Planeta. Barcelona 1996.