El holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial

Historia universal contemporánea. Siglo XX. Nazismo. Campos de concentración

  • Enviado por: José Ramón
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ÍNDICE:

HOLOCAUSTO....................................................................................................PÁG 3

DEFINICIÓN DE JUDIO.................................................................................... PÁG 3

ARIANIZACIÓN DE LA VIDA ECONOMICA............................................. PÁG 3

LOS GUETOS DE POLONIA............................................................................ PÁG 4

LA SOLUCIÓN FINAL...................................................................................... PÁG 4

CAMPOS DE CONCENTRACION.................................................................. PÁG 4

DOCUMENTO.................................................................................................... PÁG 6

BIBLIOGRAFIA................................................................................................... PÁG 7

El holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial

HOLOCAUSTO (del griego, holo, `total' y caustos, `quemado'), término que hacía referencia originalmente a un rito religioso en el que se incineraba una ofrenda. En la actualidad su empleo remite a cualquier desastre humano de gran magnitud; pero, cuando se emplea como nombre propio, se refiere a la política de exterminio de los judíos residentes en Europa llevada a cabo por la Alemania nazi.

DEFINICIÓN DE “JUDIO”

Cuando el régimen nazi alcanzó el poder en Alemania en enero de 1933, adoptó de inmediato medidas sistemáticas contra los judíos, considerados ajenos a la raza aria. Uno de los primeros decretos promulgados fue una definición del término `judío'. La religión de los antepasados era un rasgo fundamental en esta caracterización.

  • Todo el que tuviera tres o cuatro abuelos judíos era considerado como tal automáticamente, sin que se tuviera en cuenta si este individuo era miembro de la comunidad religiosa judía ni su lugar de nacimiento.

  • A aquéllos que fueran descendientes de judíos por parte de uno de sus progenitores sólo se les consideraba totalmente judíos si ellos mismos pertenecían a esta religión o habían contraído matrimonio con un miembro que la profesara.

  • Los que tenían algún pariente judío o un único abuelo de esta religión eran llamados Mischlinge (semiraza)

La arianización de la vida económica

Cuando el régimen nazi alcanzó el poder en Alemania en enero de 1933, adoptó de inmediato medidas sistemáticas contra los judíos, considerados ajenos a la raza aria. los organismos gubernamentales, los bancos y los comercios aunaron sus esfuerzos para eliminar a los judíos de la vida económica. Aquéllos que no pertenecían a la raza aria no tenían derecho a ocupar cargos en la administración, y los abogados y médicos judíos perdieron a su clientela aria. Algunas empresas judías se disolvieron, otras fueron confiscadas por el Estado o vendidas a un precio inferior a su valor a otras compañías que no pertenecían a miembros de la comunidad judía ni eran dirigidas por ellos. La transferencia contractual de empresas judías a los nuevos propietarios alemanes recibía el nombre de `arianización'. Los ingresos procedentes de las ventas, así como los ahorros de los judíos estaban supeditados a impuestos especiales. Los empleados judíos de los negocios disueltos perdían sus puestos de trabajo.

LOS GUETOS DE POLONIA.

Cuando comenzó la II Guerra Mundial en septiembre de 1939, el ejército alemán ocupó la mitad occidental de Polonia, con lo que a casi dos millones de judíos polacos se les obligó a trasladarse a guetos rodeados por muros y alambradas con una administración propia muy limitada, que recordaba a los campos de concentración.

Cada gueto contaba con un consejo judío que se encargaba de organizar el alojamiento, la sanidad y la producción. Se les proporcionaba alimentos y carbón, y los productos manufacturados se enviaban fuera del recinto. Sin embargo, el suministro de comida que permitían los alemanes consistía principalmente en cereales y algunas verduras y hortalizas (nabos, zanahorias y remolacha principalmente). La ración oficial del gueto de Varsovia no alcanzaba las 1.200 calorías por persona. Surgió un mercado negro de alimentos introducidos de contrabando, pero los precios de las mercancías eran elevados y el desempleo y la pobreza estaban muy extendidos. En las casas llegaban a vivir de seis a siete personas en cada habitación, y el tifus era habitual entre la población.

LA SOLUCIÓN FINAL.

El dirigente nazi y jefe de la Aviación alemana envió un comunicado al jefe de la Oficina Principal de Seguridad del Reich, encomendándole la organización de la “solución final para la cuestión judía” en toda la Europa dominada por los alemanes. Dicha “solución” consistía en obligar a los judíos residentes en Alemania a llevar distintivos o brazaletes con una estrella amarilla a partir de septiembre de 1941. Decenas de miles fueron deportados a los guetos de Polonia y a las ciudades conquistadas en la URSS a lo largo de los siguientes meses. Pero cuando esta medida ya se había puesto en marcha, se creó un nuevo método de exterminio: los campos de concentración.

CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

En los campos de concentración los detenidos no han tenido un juicio legal, su periodo de reclusión es indeterminado y la dirección del campo de concentración ejerce un poder arbitrario e ilimitado. Aunque para este fin se han utilizado tipos muy diversos de instalaciones, suelen constar de barracones, tiendas de campaña o bloques de 50 m. de longitud por 7 a 10 de anchura, rodeados por torres de control y fuertes alambradas. Poseían un gran espacio libre destinado a las continuas llamadas a pasar lista y a las ejecuciones públicas

Los alemanes se apropiaban de todas las posesiones de los deportados siempre que les era posible. En Alemania, se confiscaron las cuentas bancarias y propiedades de los judíos, y el mobiliario de los pisos de familias judías de la Francia ocupada, Bélgica y Países Bajos se envió a Alemania para ser distribuido entre las personas cuyas casas habían sido bombardeadas.

El transporte de víctimas a los campos de la muerte solía hacerse por ferrocarril, y la policía tenía que abonar al sistema ferroviario alemán el precio de un billete de ida de tercera clase por cada deportado. Cuando se había cargado a mil personas en un tren, se aplicaba una tarifa de grupo por la cual sólo era preciso pagar la mitad del importe. Los trenes, formados por vagones de mercancías, se desplazaban lentamente siguiendo horarios especiales. Los enfermos y los ancianos solían fallecer durante el trayecto.

Una vez se encontrasen allí se les cosía una pieza triangular en su uniforme a rayas con una letra que indicaba su nacionalidad y un color que decía su motivo de reclusión.

ROJO: Políticos.

VERDE: Derecho común.

NEGRO: Peligrosos sociales y a veces gitanos

ROSA: Homosexuales

VIOLETA: Sectarios de la Biblia u objetores de conciencia.

Los judíos llevaban una estrella amarilla o una bicolor (como en Mauthausen) formada por dos triángulos; uno amarillo y el otro indicador de la categoría.

El hambre producida por la mala alimentación de los campos, hacía que los reclusos se quedasen esqueléticos y facilitaba la aparición de enfermedades. El menú de Mauthausen consistía en:

  • Mañana: ¼ litro de sucedáneo de té.

  • Mediodía: ¾ litro de sopa de rutabaga o de berza lombarda.

  • Noche: 400 gramos de pan y 30 gramos de salchicha.

  • Durante la II Guerra Mundial, La policía estaba facultada para arrestar a cualquier persona y enviarla a un campo de concentración por periodo indefinido. La policía criminal, conocida como Kripo, impuso el "arresto preventivo" a delincuentes y a numerosos grupos denominados asociales: gitanos, homosexuales, discapacitados, prostitutas y vagabundos. Las SS (Schutzstaffel o unidades de protección) gestionaban estos campos con una disciplina militar brutal.

    Los nazis hicieron prisioneros entre 7 y 8 millones de personas (en su mayoría judíos europeos) y los confinaron en 22 campos de concentración. Algunos fueron asesinados por pelotones de fusilamiento, otros murieron de inanición o como resultado de horribles experimentos llevados a cabo por doctores y científicos alemanes. La mayoría murió en las cámaras de gas. A principios de 1942, la Oficina Central de Economía y Administración de las SS (Wirtschafts-Verwaltungehauptamt o WVHA) asumió el control operacional de los campos de concentración y los prisioneros fueron obligados a realizar trabajos forzados en la producción industrial. Los prisioneros trabajaban hasta la muerte en industrias químicas y de armamento. Aquellos que ya no estaban en condiciones de seguir trabajando eran eliminados con métodos como la cámara de gas, el fusilamiento o las inyecciones letales. También se utilizaba a los prisioneros para supuestos "experimentos médicos" que investigaban; Paludismo, Tifus, castración, Gangrena, esterilización, todo tipo de vacunas, etc... En 1945, cuando las fuerzas aliadas liberaron los campos, encontraron miles de cadáveres sin enterrar esparcidos. La mayoría de los supervivientes padecía enfermedades o desnutrición.

    NAVIDAD DE 1944


    Fue un día de “fiesta”, puesto que las empresas que alquilaban mano de obra al campo no trabajaban. Desde hacia algunos días se levantaba en el patio un árbol de Navidad adornado con guirnaldas de bombillas de colores. Llamada para pasar lista, segunda llamada de comprobación, revista de literas, inspección de piojos bajo los alegres rótulos que encomian la pulcritud: “eine laus, dein tod” (un solo piojo, y estás muerto). Mediada la jornada los SS se despabilaron y decidieron organizar una manifestación para conmemorar la Navidad. El estado mayor SS dio varias vueltas alrededor del abeto, seguido por la orquesta cíngara del campo, cuyos

    violines alternaban con las canciones del coro polaco que les seguía; entre los dos grupos, dos detenidos soviéticos con uniforme a rayas nuevo. La procesión se detuvo, todos se pusieron en fila, otra canción polaca y los violines iniciaron un vals nostálgico. En aquel momento se colgaron a los dos rusos en el patíbulo que se había levantado en la entrada del campo, donde quedaron exhibidos varios días. Al marcharse, un SS tomó entre sus brazos un perrito con una pata rota entablillada mientras le decía a un compañero suyo: “No puedo ver sufrir a los animales”

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