El fantasma de la ópera; Gaston Leroux

Literatura francesa. Novela. Siglo XX. Ángel de la Música. Personajes. Argumento

  • Enviado por: Iparjilogos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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El Fantasma de la Ópera

Gaston Leroux

Edit: Espasa Calpe, S. A.

1999. Madrid, ESPAÑA.

'El fantasma de la ópera; Gaston Leroux'

1º BH

Filosofía. 06-02-03

“Y en su mirar

infinito es su dolor,

un suplicar que amenaza dando amor”.

“THE PHANTOM OF THE OPERA”, ANDREW LLOYD WEBBER

Enero de 1987.

ÍNDICE

1.

Resumen argumental:

“El fantasma de la ópera”

Pág. 3-4

2.

Comentario:

2.1.

Conflictos morales en los personajes verídicos de Gastone Leroux.

Pág. 4-5

2.2.

El ángel de la música condenado por la humanidad

Pág. 5

3.

Contextualización.

Pág. 5-6

4.

Bibliografía.

Pág. 6

  • Resumen argumental:

  • “El fantasma de la ópera”.

    A final de la segunda mitad del siglo XIX, en el Teatro de la Ópera de París no se hablaba de otra cosa que de la existencia de un ser extraño de apariencia aterradora que hacía imperar sus leyes en el palco número cinco del teatro. Las bailarinas de la ópera, el coro, las limpiadoras, los ejecutivos, las acomodadoras, sobre todo Madame Giry, que servía al palco del fantasma, todos hablaban atemorizados de que lo habían visto en alguna ocasión.

    Una noche especial en la que los directivos del teatro pasaban la gerencia a los señores Debienne y Poligny, por causas un tanto oscuras, todo estaba planeado para una gran fiesta antecedida de una maravillosa función de ópera. La joven soprano Christine Daaé cantaría la Margarita del “Fausto” de Gounod. Fue todo un éxito. La alta sociedad parisina se dio cita en el teatro para contemplarla. De entre la muchedumbre destacaban Philippe, el conde de Chagny y su hermano el vizconde de Chagny, Raoul. Raoul, que pertenecía por su casta familiar a la nobleza más adinerada había reconocido en Christine a la niñita pequeña que les había servido en su casa cuando junto a su padre un violinista vagabundo que fue contratado como su profesor de música. Al terminar la función fue a visitarla a su camerino con la esperanza de que lo recordara. Al entrar en el camerino vio a la chica indispuesta, que lejos de recordarlo le pidió que se marchara urgentemente, ante la insistencia del joven por estar con ella, pues se había enamorado.

    Raoul no era capaz de abandonarla, no sabía qué hacer después de eso, así que decidió esconderse en el pasillo de es sala de camerinos para esperar a que antes o después saliera. Cuál sería su decepción cuando se dio cuenta de que Christine empezó a hablar con una voz, con lo que pensó que su amor tenía pretendiente. Al dejar de oír voces y viendo que pasado el tiempo no salía nadie del camerino, pensó que debía entrar. No pudo creer lo que vio, o mejor aún, lo que no vio: ¡allí no había nadie!.

    Pasaron los meses y poco a poco logró Raoul poderse acercarse a la señorita Daaé y hablar con ella. Una noche, la noche de la Mascarada de la Ópera, mediante una carta privada Christine pidió a Raoul que se hallara en uno de los salones del teatro a una hora exacta, con el fin de poderse encontrar con ella. Raoul accedió, aunque ya empezaba a cansarse de pasar momentos tan intrigantes y misteriosos cada vez que deseaba verla. Al encontrarse los dos, Christine indicó con señas que se debían dirigir a la terraza del teatro, justo en el último piso, el más alejado del subsuelo. Allí Christine, angustiada contó todo lo que le estaba sucediendo con un ángel de la música. - ¡Es el fantasma, Raoul, él, Erik es bondadoso, me ama, me ama tanto que me da lo que quiero, hasta la libertad!, no paraba de repetir al enamorado vizconde. La muchacha le contó que era un hombre deforme, un inmigrante escandinavo que fue abandonado por sus padres, que les horrorizaba tener un monstruo tan horripilante y que había aprendido a vivir en el subsuelo de la Opera sin el amparo de una mano amiga a su lado. Le confesó que cuando Raoul se le acercó por primera vez al camerino para recordarle que de niña ella y su padre habían trabajado en su palacio, sí que lo recordaba, sólo que no pudo reconocérselo porque sabía que el fantasma estaba apunto de llegar y que era muy estricto con ella, pues le daba clases de canto, unas clases maravillosas que la habían hecho progresar hasta un punto insólito que no podía ni imaginar.

    Christine no sabía bien lo que quería. Pero en un momento de pasión le confesó su amor a Raoul mientras que sin ellos saberlo Erik estaba espiándolos con el corazón destrozado. Los dos enamorados idearon un plan para que al finalizar la función del día siguiente pudieran escapar para siempre de París.

    Al día siguiente al terminar la formidable representación de ópera de la noche, en la que Christine cantantó, el fantasma raptó a la chica ante los ojos del teatro. Nadie podía creer lo que veía, sólo Raoul que inmediatamente accedió a los subsuelos de la Ópera con un batallón de policía. Erik había raptado a Christine para siempre. Al encontrarlo Raoul se retó a muerte con el fantasma, la lucha por amor pudo estar a favor de Erik cuando este llorando sus desgracias y mirando a Christine dijo: -Estas demasiado enamorada de Raoul como para que lo mate, ¡Diablos, podéis ir tranquilos!.

    Y así, el alma del pobre Erik siguió vagando en la eternidad de los siglos por los subsuelos del teatro, o quizás murió para siempre… .

  • Comentario:

  • . Conflictos morales en los personajes verídicos de Gastone Leroux.

  • La novela “El Fantasma de la Ópera” del escritor e investigador francés Gast one Leroux, es una fabulosa obra en la que se nos presenta a uno de los personajes más bellos de la literatura contemporánea, junto con “El Jorobado de Notre Dame” de Victor Hugo. El personaje de Erik es una muestra excelente de un despojo social. El mundo le ha dado la espalda desde que nació porque era deforme y ha tenido que aprender a vivir con ello en las tinieblas de los subsuelos de un teatro que era el centro de la sociedad europea más adinerada ( la francesa, sin duda). Desde que nació, Erik,, ha tenido que vivir pagando por su fealdad y aprendiendo por si mismo de la vida que ha sido tan cruel con él. Este personaje es tierno, angelical y a la vez violento y omnipotente. Para poder vivir a tenido que hacerse temer por los demás con lo que ha pasado a conocerse por los trabajadores del teatro con el calificativo de “el fantasma de la ópera”.

    Erik odia al mundo y a la vida y lo único que desea es encontrar a alguien que por primera vez se entregue a él infinitamente y sin excusas, alguien que le tienda la mano. Con ello es fácil entender que viera en el personaje de la señorita Daaé un primer amor. Christine ve en el fantasma al “ángel de la música” que le anunció su padre antes de morir.

    La chica trabaja como soprano secundaria en las representaciones de ópera del teatro, y Erik ve la mejor forma de acercarse a ella haciéndose pasar por el “ángel de la música” que la llevará a ser una de las sopranos más aclamadas de la ópera parisina del momento. Pero es entonces cuando en la representación de la ópera Fausto se cruza en su camino el vizconde Raoul, el joven a quien había servido de pequeña en palacio. La historia de amor que nace de ellos es apasionada, pero estará condicionada por Erik, que jamás debía saber de ella.

    Christine se debate entre dos amores fatales. Erik la ama, la ama tanto que ni siquiera la obliga a quedarse con él en los subsuelos. La deja elegir qué es lo que quiere hacer, pero a la misma vez es estricto en lo musical, pues la única condición que le pone es que sea constante en el estudio y que lo de todo en el canto.

    El conflicto moral que se desencadena en la historia, que es principalmente el que envuelve a Christine, es el de debatirse entre un amor pasional, el que siente por Raoul, y entre un amor afectivo-compasivo, el que siente por Erik. Su ser no puede decidir con lo que es inevitable que son sus dos amores los que tienen que hacerlo. Finalmente es el fantasma cuando atormentado por el daño que sabe que está causando a la Daaé decide no interponerse más en su camino y seguir vagando por la eternidad de los siglos como un verdadero fantasma por los sótanos del teatro.

    2.2. El ángel de la música condenado por la humanidad.

    Este es el capítulo de la novela que me gustaría comentar, porque me ha hecho reflexionar sobre aquellas personas que la vida les ha tratado mal.

    Como he dicho anteriormente, los conflictos morales de los personajes de Erik en la novela “El Fantasma de la Ópera” y Quasimodo en el “El Jorobado de Notre Dame” son totalmente parecidos. En Érik, vemos a esa persona que la vida le ha tratado tan mal, negándole una apariencia presentable y que intenta aferrase al mudo en el que vive a toda costa aunque el mundo le de la espalda.

    Todo ser humano necesita a alguien para vivir, es algo que sobra decirlo, pero desgraciadamente en el mundo que nos ha tocado vivir, no siempre se cumple este requisito, porque realmente ¿cuántas personas en nuestro alrededor son auténticos fantasmas que no tienen a nadie que les tienta la mano cuando necesitan ayuda, o que les escuche cuando necesiten hablar?. Al llegar a la conclusión de que Erik es un personaje marcado la repulsión del hombre hacia todo lo que no sea la perfección más absoluta todos su crímenes quedan justificados, según mi punto de vista. Todos los asesinatos que comete no los comete él, sino el fantasma que lleva dentro, un fantasma que odia al hombre que es incapaz de conmoverse por las cosas más sublimes de la vida, como el amor interior, la música, el verdadero arte fuera de intereses económicos, y etc. Por eso destruye a todo aquel que se interpone en la carrera de lo que él cree que es la voz más bonita del mundo. Realmente lo que hace con Christine no lo hace sólo por ella, sino por sí mismo.

    Andrew Lloyd Webber define de la siguiente manera a Christine:

    “Daaé es un amuleto con el que el ángel de la música puede expresar su dolor al mundo sin que este sea escuchado. La chica sabe que Erik nunca le haría daño, con lo que nunca le tiene miedo, pero también sabe que a Raoul sí que se lo haría con lo que lo previene en todo momento. Finalmente la grandeza del personaje de Erik se plasma en el final, en el que por el amor infinito que tiene a la muchacha la deja ir con su amado”.

    3. Contextualización.

    Gastone Leroux nació el 6 de mayo de 1868, en París y estudió en el colegio De Eu teniendo como compañero de juegos a Felipe de Orleans. De joven solía participar en las reuniones literarias organizadas por su madre. En 1886 comenzó sus estudios de Derecho, que ejercería como abogado tan sólo tres años, pues ya comenzó prometedora carrera como escritor. Colaboró asiduamente en periódicos como Le Matin o L'Écho de París.

    Aunque en el periodo histórico en que Leroux desarrolló su obra predominaba una corriente realista-modernista no se puede encasillar realmente a este autor en una corriente determinada, porque como un gran artista supo dotar a cada novela de un aire particular que las hacía diferentes unas de otras. Escribió novela psicológica como La doble vida de Théophraste Languet (1904); novela policiaca protagonizadas por el detective Rouletaville, como El Misterio de la Habitación Amarilla (1908) o El Perfume de la Dama de Negro (1909), pero de entre todas sus novelas la que alcanzó más popularidad y la que lo llevó a la fama fue El Fantasma de la Ópera (1910) a la que pronto se llevaría a la pantalla con una película de cine mudo.

    Se instaló en Niza en 1909 donde pasó el resto de sus días con escasas apariciones en la vida pública hasta 1927, año en que murió.

  • Opinión personal.

  • Me ha parecido una novela fabulosa en la que se puede observar una gran argumentación dramática. Realmente empecé a leer este libro gracias a mi afición a los musicales, y me ha fascinado la forma en la que Gastone Leroux describe a sus personajes, por su profundidad y humanismo. El Fantasma de la ópera ha sido además de una gran novela, uno de los mejores musicales del siglo XX.

  • Bibliografía.

    • Navarro, J.M. y otros. Historia de la Filosofía C.O.U. Edit: Anaya. 1998, Madrid, España.

    • Varios autores. Biografías, Enciclopedia Microsoft de consultas. Edit: Santillana. 2001, Madrid, España.

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