El coronel no tiene quien le escriba; Gabriel García Márquez

Literatura hispanoamericana contemporánea. Escritores hispanoamericanos. Realismo mágico. Estilo. Caracterización del personaje. Técnica narrativa

  • Enviado por: Leticia Ramirez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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El

coronel no tiene quien le escriba

INDICE

Página

Resumen.................................................... 1

Opinión crítica........................................... 1

EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

RESUMEN

La novela consta de siete secuencias que se distribuyen en torno a dos ejes temáticos. La primera secuencia se abre con una imagen que refleja la miseria en la que se encuentra el protagonista: el coronel raspa el interior de un tarro "hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata". Esta situación tan precaria en la que García Márquez ha imaginado a su personaje se encuadra en un tiempo que va desde comienzos del mes de Octubre hasta el mes de Diciembre.

A lo largo de la novela, la miseria se acentúa hasta el punto de que el coronel y su esposa no tienen nada para comer, pero él siempre mantiene viva la esperanza de una solución, una salida de esa situación límite. En primer lugar, confía en la llegada de una carta en la que el Estado reconozca su derecho a percibir una pensión por los servicios prestados en la última guerra civil, ya que para él es un caso de justicia y de cumplimiento de la legalidad.

A esta eterna e infructuosa espera se suma su interés por el gallo, heredado de su hijo muerto. El gallo juega un papel importante en las tres últimas secuencias, pues su triunfo llega a representar la esperanza colectiva de todo el pueblo.

OPINIÓN CRITICA

La primera lectura de El coronel no tiene quien le escriba me dejó una sensación un tanto triste y amarga de lo que puede llegar a ser la vida real. Pero cuando leí la novela por segunda vez (y tercera y cuarta...) fui descubriendo algo más: las técnicas que utiliza el autor para que el lector viva, de alguna manera, la historia del viejo coronel sumido en la desesperación y la miseria.

No es, pues, extraño que García Márquez tuviese que reescribir la obra muchas veces hasta su publicación.

Para empezar, dividiría esta novela en dos núcleos. A lo largo de un primer núcleo, que serían las tres primeras secuencias, se nos presenta al coronel y su entorno: la casa y el pueblo. Aparecen algunas alusiones al gallo, aunque este elemento tan importante en las últimas secuencias, no es fundamental en estas tres primeras sino que sólo participa como un habitante más de la casa, de la miseria y del abandono generales. En cambio, el correo adquiere una importancia central ya que este es el tema principal en este primer núcleo: la esperanza; una esperanza que se verá frustrada y transportada o otro elemento que es el gallo durante la segunda parte de la novela.

Pero, ¿cómo le llegó a García Márquez la idea del viejo coronel, veterano de la guerra civil, que espera eternamente una jubilación, soporta con dignidad la miseria, y que ha heredado un gallo de su hijo asesinado? Él mismo afirmó que estando en París, esperó con la misma angustia una carta. A partir de este momento, la idea fue enriqueciéndose en su mente.

Como es propio en todas sus novelas, los personajes suelen ser personas que influyeron en su vida. Luego es lógico pensar que Gabriel se inspirase en su abuelo, el coronel Nicolás Márquez: realista, valiente, seguro, que participó en la guerra civil de principios de siglo y se pasó toda la vida esperando el reconocimiento de sus servicios que le correspondían como excombatiente.

Pero ahora nos queda la elaboración, es decir, localizar al protagonista en un marco físico-geográfico, imaginar los hechos derivados de esa situación, introducir a otros personajes que participan en esos hechos, poner en relación a todos y cada uno de los elementos para formar una obra unitaria, distribuir esa "materia narrativa" a lo largo de una serie de capítulos, escoger una "manera de decir" y contar apropiado a esa materia narrativa.

El relato transcurre en un pueblo sin nombre. No tiene nombre porque no tiene identidad, la ha perdido al institucionalizarse la violencia que le convierte en un lugar estático, siempre obligado a permanecer silencioso ante la llamada del toque de queda.

El pueblo se encuentra desolado y solitario. Efectivamente es un pueblo aislado cuyo único medio de comunicación lo constituye la lancha que llega todos los Viernes al puerto.

El pueblo posee además distintos establecimientos, entre ellos algunos especialmente significativos: un cuartel, un cementerio, una gallera y una oficina de correos: la violencia, la muerte y la esperanza.

Como en todas las obras de García Márquez, aparece su preocupación por los problemas políticos y sociales de su país. De esta manera introduce otros temas como la miseria, el hambre y la soledad.

La miseria y el hambre están presentes durante todo el relato. La situación llega a su punto máximo cuando ambos cónyuges tienen que valerse de la comida del gallo para poder sobrevivir. Dicen que `a buen hambre no hay pan duro´.

De igual forma se respira un aire de soledad, una soledad tan profunda que contamina todo lo que rodea a los personajes, el pueblo. Muestra de esa soledad lo podemos leer en este fragmento:

"El administrados le entregó la correspondencia. Metió el resto en el saco y lo volvió a cerrar. El médico se dispuso a leer dos cartas personales. Pero antes de romper los sobres miró al coronel. Luego miró al administrador, quien se echó el saco al hombro, bajó al andén [...] y respondió sin volver la cabeza: El coronel no tiene quien le escriba." (Secuencia 3ª).

Pero García Márquez no se queda ahí, sino que lo enfatiza tres veces:

1º Nada para el coronel.

2º El coronel no tiene quien le escriba

3º Lo único que llega con seguridad es la muerte...

... rematando una clara inminencia, resultado de la situación social y física del protagonista y su esposa, ambos ya viejos y enfermos: él con dolencias intestinales y ella con continuos ataques de asma.

Se utilizan datos exactos como fechas, edades, precios... que representan mensajes significativos. Estos datos no tienen sólo una función cuantitativa, sino psicológica. Son muestra de la desesperación económica, de la angustiosa miseria y del transcurso inexorable del tiempo. Los números recuerdan la dificultad de existir.

También se utiliza el recurso del "cuenta gotas", es decir, no se nos da la información de golpe, sino que se da de forma fragmentaria: ahora un dato, al cabo de unas páginas otro dato, y así sucesivamente. Nos corresponde recogerlos como si de las piezas de un rompecabezas se tratase. Estas pequeñas dosis de información actúan como pistas. Por ejemplo, se sabe que es un pueblo del trópico por el clima; al principio, el coronel y su esposa hablaban de su hijo muerto y se intuye que no fue de muerte natural, pero todavía no se sabe con certeza...

De igual manera, deja caer detalles sobre la situación política del pueblo y del país, aunque el autor nunca lo muestra directamente, sino solo a través de alusiones surgidas de otros temas o aspectos. Por ejemplo, en la primer secuencia se nos muestra el entierro de un personaje del pueblo y de pronto leemos:

`Este entierro es un acontecimiento - dice el coronel -. Es el primer muerto de muerte natural que tenemos en muchos años.´

Otro ejemplo es el incidente que ocurre con la policía: el entierro no puede pasar por delante de la guardia civil por estar el pueblo en estado de sitio. Es don Sabas quien exclama:

` Se me había olvidado [...]. Siempre se me olvida que estamos en estado de sitio.´ (Secuencia 1ª).

Y como estos otros muchos ejemplos (clima de violencia por circulación de noticias clandestinas, etc. ).

Como se puede apreciar, todos los elementos están dispuestos para dar a conocer el drama que viven los personajes, su diario vivir entre la esperanza y la desilusión.

Los diálogos entre personajes son breves y sentenciosos, es decir, contienen frases hechas de aplicación práctica a la vida, a veces propias de la sabiduría popular y que abundan sobre todos en el lenguaje oral: "La unión hace la fuerza", "El que espera lo mucho espera lo poco"...

Ante todo, lo más destacado en cuanto al lenguaje se refiere, es la mezcla de lenguaje poético, periodístico y cinematográfico ( a ello se debe que se visualicen las situaciones y los personajes, como si de un guión cinematográfico se tratara).

La novela está contada a base de alusiones y elisiones (cosas no dichas y silencios elocuentes). Luis Harss describió muy apropiadamente el lenguaje de esta obra cuando dijo: " El El coronel no tiene quien le escriba, todo se dice con un `mínimo de palabras´. La claridad, la precisión [...] seducen como no podría seducir la retórica. Hay un aura de cosas no dichas, de medias luces, de silencios elocuentes y milagros secretos, en que se define siempre lo que se omite y resalta lo que quiere pasar inadvertido".

En síntesis, García Márquez sigue el El coronel no tiene quien le escriba dos procedimientos de categorización: uno que le convierte en símbolo de una colectividad a través de su anécdota personal; otro que le individualiza respecto a dicha colectividad y le confiere sus características humanas, haciendo de él "una especie de niño envejecido, loco y cuerdo, conmovedor y humano, maravillado y tragicómico".

García Márquez refleja su propia superstición relacionando el Viernes con la eterna espera de la carta, que nunca llega (mala suerte).