El Conductismo

Psicosociología. Watson. Allport. Influencia social. Actitudes. Teoría de la Comparación Social. Cognotivismo. Interaccionismo simbólico. Gestalt

  • Enviado por: Alicia
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PRINCIPALES MARCOS TEÓRICOS

CONDUCTISMO EN PSICOLOGIA SOCIAL

El conductismo es uno de los principales marcos teóricos dentro de la psicología social, su objetivo principal es la predicción y control de la conducta humana. Se basa en el estudio de la conducta observable, dejando a un lado todo estudio relacionado con la formación de la conciencia.

Watson puede ser considerado como el fundador de esta orientación, ello es debido a que el surgimiento del conductismo se atribuye a su experimento de “little Albert”, en el cual trataba de demostrar que la conducta emocional podía ser condicionada en niños.

En los comienzos del conductismo, es necesario destacar la figura de Allport, ya que será el primero en aplicar métodos y supuestos conductistas en psicología social: destacando su énfasis por la experimentación y el individualismo. Mediante la experimentación lo que pretendía era llevar los procedimientos positivistas de las ciencias físicas a las ciencias sociales; mientras que con el enfoque individualista se centraba en el hombre como unidad de análisis, ya que sólo en el individuo era posible encontrar los mecanismos conductuales.

A partir de los supuestos básicos del conductismo, se desarrollan numerosos experimentos y teorías, de los que podemos destacar varios:

ESTUDIOS SOBRE INFLUENCIA SOCIAL Y CONFORMISMO: sobre esta clase de estudios encontramos los realizados por Allport, el cual señala que las personas que trabajan en presencia de otras estaban inconscientemente afectadas por las pautas del grupo como totalidad. Sin embargo, los estudios sobre conformidad más exhaustivos los encontramos de la mano de Asch (1940) que desarrolla una serie de investigaciones donde observa que la opinión individual tiende a cambiar hacia la opinión del grupo (J.R. Torregrosa 1984, pág.351) “la opinión general acentuó el poder de las condiciones sociales para inducir arbitrariamente cambios psicológicos. Interpretó la sumisión servil a las presiones de grupo como hecho general y menospreció o negó implícitamente la capacidad de independencia que los hombre poseen....” .

Asch realizó un famoso experimento en el que formaba grupos de universatarios entre 7 y 9 individuos, a los cuales metió en una clase. Les enseñaba dibujos con líneas que tenía que emparejas por su longitud (les explicó que era un test de percepción visual), en relación con una línea patrón. Cuando todos habían expresado su opinión volvía a poner otras líneas, así hasta doce juegos de cartulinas. En un principio todos lo realizaban correctamente ya que la diferencia entre dichas líneas era muy notable. A partir de ahí Asch aleccionó a todos sujetos excepto a uno, que sería el “sujeto ingenuo”, los individuos que seguían las instrucciones de Asch erraban a propósito y la respuesta del sujeto ingenuo se reservaba al último lugar: se comprobó que uno de cada tres se dejaban arrastrar por la respuesta de la mayoría. Para explicar esto Asch dio tres razones, que nos proporcionan tres formas de sometimiento de un individuo a un grupo:

a)por un cambio en la percepción de la línea: los sujetos ingenuos varían su estimación por que realmente estaban convencidos que la longitud de la línea era otra, el efecto de conformidad producía un verdadero cambio en la percepción de la línea.

b)distorsión del juicio: una gran mayoría de los que se someten a la opinión del grupo lo hacían reconociéndose como erróneos y dando la razón al grupo. Creían que el fallo era suyo, tal vez por una distorsión en la vista o en el cerebro.

c)distorsión de la acción: eran aquellos a los cuales realmente les era indiferente su respuesta, lo único que pretendían eran ser iguales al grupo, pertenecer al grupo y no correr el riesgo de ser expulsados o marginados por ser diferente, para ello eran capaces de no expresar su propia opinión y conformarse con la del grupo.

En conclusión a este experimento, Asch determina que, cuando un individuo forma parte de un grupo depende de él, sólo mantiene un situación de indepedencia cuando está a solas con un objeto social, sino es así, el individuo adapta las opiniones de dicho grupo. El ser humano tiene una conciencia clara de que el mundo en el que vive es un mundo compartido y que necesita compartir experiencias y emociones, lo denomina impulso hacia el grupo.

Dentro de los estudios sobre conformismo e influencia social, es importante destacar las aportaciones de Sherif ('20). Realizó experimentos centrados en la formación de normas sociales, que le llevan a afirmar que la creación de estas normas son fundamentales ante situaciones sociales ambiguas para crear un marco de referencia válido para un individuo dentro de su entorno social, ya que las normas acatadas por una mayoría se consolidan como costumbres.

Para sus investigaciones Sherif se basa en un fenómeno físico llamado fenómeno autocinético: tras una selección de estudiantes, les mostraba una caja con una luz en una sala oscura, al encender la luz preguntaba sobre la distancia que había recorrido (naturalmente no se movía). Ante esto y sobre las estimaciones dadas por los sujetos, Sherif deduce que cuando un individuo carece de información sobre algo, lo que hace es elaborar sus propias normas. Llendo más allá, realiza el experimento en grupo para comprobar que es lo que sucede cuando las normas de cada uno chocan con las del resto del grupo, y comprobó que las normas creadas por el grupo tienen más fuerza que las individuales, al observar como cada sujeto abandona sus estimaciones en razón a las que plantea el grupo.

Con este experimento Sherif, responde a las preguntas planteadas sobre conformidad en influencia (Torregrosa 1984, pág.333) “si cada persona establece una norma, ¿será ésta única y diferente de las de otros miembros del grupo?¿o se establecerá una norma común, peculiar de la situación específica del grupo, dependiendo de la existencia de una afinidad entre los individuos y de su mutua influencia?”

Partiendo de las investigaciones sobre conformidad de Asch y Sherif, durante los años '50 y '60, se seguirán llevándose a cabo investigaciones sobre el tema, de las cuales, podemos destacar el estudio sobre obediencia a la autoridad de Milgram. Para medir esta obediencia, se centra en un principio moral (Torregrosa 1984, pág.365) “ de todos los principios morales, es éste el que más se acerca a un principio universalmente aceptado: no ha de infligirse sufrimiento alguno a una persona indefensa que ni es dañosa, ni le amenaza a uno”.

La razón por la que Milgram realiza estos experimentos es por su empeño de dar explicación a los terribles acontecimientos acaecidos en la IIGuerra Mundial, para él la obediencia es un mecanismo psicológico que une la conducta individual a los objetos políticos, se convierte en una tendencia comportamental que en algunos individuos puede estar tan profundamente arraigada que le lleva a ignorar cualquier principio moral, educación ética e incluso, a eliminar la compasión.

Su polémico experimento, se basa en que un individuo (sujeto ingenuo), le aplique descargas eléctricas a otro (adiestrado anteriormente),las cuales iban aumentando en intensidad, en función del número de respuestas incorrectas. Ante el alto número de individuos que llegaron aplicar cargas de alto voltaje, obedeciendo las indicaciones que se les daban, Milgram llega a la conclusión de que los individuos son muy obedientes y que esa obediencia se corresponde a una autoridad.

ESTUDIOS SOBRE ACTITUDES: en este tipo de investigaciones cabe destacar las realizadas por Thomas y Znaiecki (1918) los cuales van a distinguir entre las actitudes y los valores sociales.Para ambos las actitudes van a ser la contrapartida individual y subjetiva de los valores sociales.

Otros autores como Katz (según Torregrosa, “estudios básicos en psicología social”1984), la actitud se define como la predisposición del individuo a valorar objetos sociales que le rodean ya sea de modo favorable como desfavorable, así, todas las actitudes implican creencias, pero no todas las creencias tienen por que implicar actitudes, con lo que se determina que el ordenamiento jerárquico de ciertas actitudes constituirán un sistema de creencias.

TEORIAS DE LA COMPARACIÓN SOCIAL: dentro de este enfoque, cabe destacar la teoría de la comparación social de Festinger (1954), el cual, basándose en los principios conductistas de Hull sobre la teorización de la conducta aprendida, nos demuestra que la presión hacia la uniformidad dentro de un grupo se basa en la necesidad de comparación social y de compartir las metas de grupo. La exclusión del grupo de las personas con opiniones divergentes es una forma de mantener esa uniformidad del grupo.

INTERCAMBIO SOCIAL: esta corriente del conductismo fue desarrollada principalmente por tres teóricos: Thibaut y Kelley (1959), Homans (1961) y Blau (1964).

Siguiendo un orden cronológico, es importante señalar las aportaciones que cada uno realizaron:

Thibaut y Kelley establecen sus teorías de las relaciones interpersonales y del funcionamiento grupal. Se basan en que toda conducta social para que sea mantenida necesita ser reforzada o recompensada, sino, ésta dejará de realizarse. Para ellos toda interacción se basa en una relación de intercambio donde dos o más individuos interactúan para conseguir metas que les son mutuamente beneficiosas.

Este enfoque teórico tiene un carácter muy individualista donde la importancia de la recompensa variará dependiendo de las experiencias pasadas de cada persona y de las oportunidades presentes.

Thibaut y Kelley trazan un puente entre los teóricos de la Gestalt y los psicólogos del refuerzo: según los guestaltistas las recompensas se recibirían en relación a un contexto, obviando las consecuencias de la recompensa sobre el comportamiento; mientras que los psicólogos del refuerzo acentúan esas consecuencias de la recompensas, aunque no las condiciones en las que se percibe.

Para Homans el comportamiento social se rige por las mismas reglas que el comportamiento individual. Asi que para poder inferir leyes sobre el comportamiento social (es lo que pretende en todo momento: establecer leyes generales para le comportamiento humano), solo hay que observar los principios que determinan el comportamiento individual.

Se basa en la noción de “justicia distributiva” de Skinner para explicar el comportamiento que regula las relaciones de intercambio entre dos individuos: para que una relación de intercambio se repita es necesario que los beneficios obtenidos por uno de los individuos sean proporcionales a sus inversiones.

Para Homans la mayor parte del comportamiento humano es un comportamiento social, es decir un comportamiento que puede ser explicado según la influencia que sufre por otros hombres, (Torregrosa 1984, pág.90-91) “..las unidades básicas de comportamiento social son las acciones del individuo ..( ..).., que las acciones son una función de retribución”

El objetivo de Blau, es el estudio de cómo formas y procesos complejos de asociación provienen de formas de asociación más simples. Para que una conducta desemboque en interacción social tienen que cumplir dos condiciones:

  • la conducta ha de estar orientada hacia metas que sólo pueden satisfacerse a través de la interacción con otros,

  • esa interacción tiene que proveer los medios necesarios para llegar a dichas metas

  • Blau, muestra como el intercambio social se limitar y orienta únicamente, hacia aquellas acciones, que van a resultar recompensadas para el individuo, cuando no es así, estás acciones cesan.

    Los estudios e investigaciones de Blau se van a orientar más hacia una teoría sociológica que explique las estructura social basándose en el intercambio, en vez de detenerse en una explicación de la conducta individual como hace Homans. Lo que hace es apartarse del reduccionismo psicológico (criticará a Homans por ello),aunque mantendrá un enfoque de carácter psicológico, ya que según él, la interacción social se basa en tendencias psicológicas básicas como pueden ser la atracción entre individuos y sus deseos de recompensa.

    Para finalizar el marco teórico conductista, podríamos decir que se trata de un enfoque de psicología social al que podemos calificar de ahistórico y etnocéntrico, donde encontramos una carencia de análisis sobre procesos simbólicos, los cuales presuponen, pero obvian sobre todo en los enfoques basados en las relaciones de intercambio, con lo que nos resulta imposible llegar a una comprensión global delos fenómenos que se pretende explicar (J.A.Estramiana, “psicología social: perspectivas teóricas y metodológicas”1995).

    PSICOLOGÍA SOCIAL COGNITIVA

    Durante los años '50 y '60, nos encontramos con un cambio en la perspectiva de estudio dentro de la psicología social que se encauza hacia el cognitivismo, aunque durante la época en la que predominaba duramente el conductismo ya se encontraban autores que apoyaban un enfoque más cognitivo, como por ejemplo Asch, el cual entendía las actitudes en términos de estructuras cognitivas, o Heider que mostraba gran interés por las creencias de las personas.

    Según T.Ibáñez en “aproximaciones a las psicología social” (1990), el cognitivismo siempre contó un trasfondo que le era favorable, que a lo largo de los cincuenta y sesenta fueron los teóricos del denominado “New Look”, los que replantearon conceptos cognitivos como el de categorización cognitiva: esquema entendido como estructura organizadora de información sobre una determinada realidad, donde se puede destacar las aportaciones de teóricos como Bruner, que desarrollan conceptos como los de inputs o outputs, para explicar los procesos mentales. Fue también el gran alcance y aceptación de la Teoría de la disonancia cognitiva de Festinger, y las teorías de la consistencia cognitiva.

    Resumidamente, lo que pretendía la psicologia social cognitiva era explicar la conducta en términos de procesos mentales, como podía ser la atención, la memoria, el razonamiento y el procesamiento de información. Pone interés en los efectos de otros que están implicados o imaginados dentro de la realización de una conducta.

    Así, surgen diversas teorías, como las teorías sociales sobre aprendizaje, teorías sobre actitudes o las de consistencia; y posteriormente teorías sobre la atribución.

    Podríamos calificar a Bandura, como una especie de enlace entre las teorías de enfoque conductista y las congnitivistas. Con su teoría del aprendizaje social dará una nueva dirección a las perspectivas de la psicología social, él mismo será el que denomine su nuevo enfoque como teoría social cognitiva (aunque autores como Munné, lo tachen de conductismo sociocognitivo).

    En su teoría del aprendizaje, mantiene que éste no se produce por refuerzo, sino de forma vicaria,( Torregrosa, 1984, pág.59) “todos los fenómenos de aprendizaje que se originan en la experiencia directa pueden virtualmente ocurrir de modo vicario mediante la observación de la conducta de otros, de sus consecuencias posteriores. La capacidad humana para aprender por observación proporciona al individuo posibilidades de adquirir unidades de conducta amplias...”. En realidad esta postura encierra una crítica al modelo radical conductista de Estimulo-Respuesta (demasiado mecanicista), lo que hace es romper con ese modelo y concibe la conducta como el resultado de la interacción de factores ambientales, personales y de comportamiento; resaltando el papel de la cognición dentro de la conducta. Para Bandura el comportamiento social obedece a una causalidad múltiple donde se encuentran incluidos elementos cognoscitivos en forma de procesos simbólicos, con ello lo que hace principalmente es alejarse del determinismo del conductismo más radical; junto con su énfasis por el aprendizaje vicario, donde se acentúa una noción de autorregulación del comportamiento: rompe con la visión unidireccional del conductismo, al subrayar un determinismo recíproco entre el medio y las conductas de los individuos, donde van a ser las características del medio las que condicionen y delimiten la conducta (crea un triángulo recíproco entre las conducta, los factores cognitivos y el entorno).

    Nos encontramos en un momento, donde los estudios sobre conductismo van perdiendo cada vez más relevancia y se pasa a un predominio cognitivista donde ahora el enfoque no se va a centrar en las personas que se encuentran sometidas a las influencias del medio, sino que, se centrarán en el procesamiento de la información del medio para explicar el comportamiento.

    Sobre las teorías que surgen en relación a las actitudes, podemos destacar brevemente a Hovland (1953), que se centra en el estudio del cambio de actitudes pero desde una perspectiva social ya cognitiva, donde llegaría a conclusiones como que las actitudes más difíciles de cambiar son aquellas que son compartidas por miembros de un grupo de referencia.

    Dentro de la perspectiva cognitiva, son más relevante las teorías sobre consistencia, éstas surgen como vía de estudio alternativa a las teorías sobre el cambio de actitudes. Toma como base la idea de persona como organizador cognitivo racional y que es, a su vez, consistente al medio. La más influyente sería la teoría de la “disonancia cognitiva” de Festinger.

    Festinger, bajo un enfoque cognitivo-motivacional (como él mismo denomina), propone que todo organismo tiende hacia una situación de equilibrio, cuando dicho equilibrio se rompe, es por la aparición de contradicciones de elementos derivados del comportamiento, cognitivos o emocionales que son para el individuo disonantes (contradicciones entre le sistema de creencias ancladas en identidades grupales), aquí el individuo mantendrá una cierta tendencia a reestablecer su equilibrio anterior y así eliminar o reducir la tensión psicológica que le ha sido provocada por esa disonancia.(Torregrosa, 1984, pág.281) “..la existencia simultánea de cogniciones que no se adaptan entre sí por alguna razón (disonancia), ocasiona un esfuerzo por parte de la persona para hacerlas encajar mejor de algún modo (reducción de la disonancia)”.

    En los '70, se produce una disminución por el interés de las teorías de la consistencia y se promueven nuevas tendencias dentro de la psicología cognitiva social, surgiendo las teorías de la atribución.

    Nacen de los estudios de Heider, aunque resultan limitadas por su reduccionismo, ya que utiliza como unidad de análisis al individuo, pero servirán como punto de referencia en teorías posteriores sobre atribución, de las que se pueden destacar las de Jones y Davis, o las de Kelley.

    Estas teorías se basan en una supuesta falta de autenticidad de las conductas más cotidianas; así, se van a centrar en la comprensión de las causas de la conducta de otras personas. Su eje central será el de explicar el proceso por el cual, el individuo construye sus inferencias causales sobre el medio y cómo constituyen mecanismos cognitivos para la comprensión del comportamiento.

    Jones y Davis (1965), establecen la teoría de las “inferencias correspondientes”, con ello lo que pretendían era, establecer las inferencias (intenciones) de las causas de una acción, que nos llevaran a establecer características estables sobre el actor (quien realiza la acción). Este enfoque sobre las atribuciones, se encuentra afectado por un personalismo: las características que resultan ser positivas son atribuídas a características personales, mientras las negativas se atribuyen a factores ambientales.

    Kelley propone un modelo de covariación, según el cual, la causa de conducta o acción, será atribuída a la persona que realiza la acción, sobre el objeto que recae la acción o a las circunstancias que la rodean, dependiendo de tres factores fundamentales: a) distintividad: si la persona se comporta igual o distintamente ante otras situaciones; b) consensualidad: si la persona se comporta igual o distintamente que el resto ante una igual situación; c) consistencia: si la persona se comporta igual o distintamente ante la misma situación en distintos momentos.

    Según este modelo, de pendiendo de la presencia o ausencia de cada factor, la explicación causal se atribuye distintamente: o a la persona (alta consistencia, baja distintividad y consensualidad); o a las cirscunstancias (baja consistencia, alta distintividad y baja consensualidad); o sobre el objeto (alta consistencia, alta distintividad y alta consensualidad).

    Las teorías sobre atribución contaron con una gran difusión en la década de los setenta, donde se cuentan miles de publicaciones sobre el tema, teniendo un gran impacto sobre numerosos autores que revisarán sus planteamientos para orientarlos hacia corrientes atribucionistas, es el caso de teóricos como Seligman y su teoría de la indefensión aprendida; o incluyo llega a calar en otras líneas teóricas como en la comparación social de Schachter, que llega a demostrar la importancia que tienen los estados emocionales atribuidos a los demás, para así conseguir que un individuo pueda definir sus propios estados emocionales.(Ibáñez,1990 “Aproximaciones a la psicología social”)

    Aún así, podemos encontrar críticas a las teorías atribucionistas que no se pueden menospreciar (Collier, Minton y Reynolds,1996 “Escenarios y tendencias de la psicología social”):

    • Busca la base de la conducta en el propio individuo, sin tener en cuenta que el mismo individuo es también un producto social.

    • Ignoran el contexto social, solo destacan los factores personales a la hora de atribuir una conducta.

    INTERACCIONISMO SIMBÓLICO

    Y TEORÍAS AFINES

    Los antecedentes de este marco teórico se remontan a principios de siglo aproximadamente, con las aportaciones de autores como Cooley, Dewey, y especialmente, de Mead.

    El interaccionismo simbólico, hoy en dia, es considerado como el marco central dentro de la psicología social: la conducta humana es vista como un proceso de construcción activa donde los hombres dan sentido a su medio social y físico. Ese proceso de dar sentido es internalizado en forma de pensamiento, entonces, sería el propio hombre el que construye la sociedad y le impone limites sociales en función de su propia conducta. Sobre dicha conducta, los interaccionistas simbólicos, encuentran que, siempre influyen determinados estímulos, los cuales son mediatizados por el contexto de significados simbólicos donde tiene lugar la conducta, estos significados simbólicos surgirían de la propia interacción entre individuos dentro de una sociedad.

    Resumidamente podríamos decir que el interaccionismo simbólico toma los procesos mentales como procesos culturales y se centra en la interacción, como actividad coordinada, y, también en la comunicación dejando a un lado los procesos cognitivos que se dan dentro de cada individuo.

    Según Blumer (1969, en “aproximaciones a la psicología social”, Ibánez), podemos encontrar tres premisas básicas que definirían las orientaciones interaccionistas:

    - Una dimensión fenomenológica: los seres humanos actúan en función del significado que los objetos tienen para ellos; así, para poder explicar la conducta humana es necesario ir más allá de las características objetivas de las situaciones y centrarse en la definición subjetiva que da a la situación el propio individuo.

    - Interacciones sociales: como medio en el que se construyen los significados de los objetos.

    - El carácter activo del ser humano: el individuo estructura la realidad dependiendo de una serie de factores subjetivos. Él mismo se encargará de seleccionar, reagrupar, transformar, etc.; los significados para orientarlos hacia su propia acción.

    El esquema teórico de Mead parte del conductismo, Mead conoce las ideas de Watson, pero él introducirá la conciencia como clave para el estudio de la conducta (será lo que le diferencie del conductismo radical de Watson).

    Dentro de su teoría, otro concepto importante sería el de gesto, para él, la mente surge en el curso de la comunicación y de la experiencia social de cada uno; esto se produce gracias a los gestos conscientes, que al ser conscientes se convierten en “gestos simbólicos”: detrás de un determinado gesto, se encierra una idea que es entendida por otro individuo (símbolo significante).

    Para Mead, una conciencia reflexiva surge de formas superiores de organización social, las cuales, a su vez, nacen del lenguaje simbólico; por lo tanto es, sólo gracias al lenguaje, que el individuo posee la capacidad de ser un objeto para sí mismo, esto resulta ser algo característico e inherente a la interacción humana: la formación del “sí mismo” es un proceso social y evolutivo. Mead lo ejemplifica en tres etapas: a) Etapa de juego: el niño comienza a imitar conscientemente a otros, pero sólo se puede adoptar un papel; b) Etapa de representación: el niño va aprendiendo diversas perspectivas al mismo tiempo y comienzan a comprender cómo se entrelazan los papeles para formar actividades complejas; y c) La aparición del “otro generalizado”: el niño descubre que algunas actividades y valores son compartidos por todos los miembros del grupo. Con el otro generalizado se representa las normas más generales de la sociedad, que serán las que le sirvan al niño para evaluar tanto su propia conducta como la de los demás.

    Destacar, también, sus conceptos de “mi” y “yo”. Según los cuáles, Mead afirma que cuando una persona adopta actitudes de otros, lo que hace es introducir el “mi” (afectan a su propia conducta), y a lo que, reaccionamos a él como el “yo”.

    Mead nos da una teoría de la sociedad y nos muestra un análisis psicosocial de la conducta, basándose en aspectos simbólicos-comunicativos que actualmente siguen siendo de gran importancia y que han influido en numerosos estudios posteriores, un ejemplo de ellos serían los de Kuhn, los de Blumer, o Goffman

    Kuhn procedente de la escuela de Iowa (estructuralistas), pone el énfasis en la estructura y da estabilidad a la interacción determinando la definición y conducta del “yo”, mientras que Blumer de la escuela de Chicago, destaca los procesos y concibe la interacción y la definición de uno mismo, como un proceso abierto.

    El enfoque de Goffman se ha denominado dramatúrgico, ya que entiende la interacción como una realización dramática, donde los individuos a través de sus acciones intentan influirse mutuamente manejando impresiones. Realiza investigaciones con individuos recluidos “Internados”, con individuos estigmatizados “Estigma”, donde son los propios individuos los que definen y estructuran su identidad en el curso de la interacción con otros.

    A finales de la década '60 y hasta finales de los '70, se comienza a criticar el aspecto abusivo de la psicología dentro de la psicología social, por ello, retoman interés teorías de carácter más sociológico como es el interaccionismo y con él teorías afines como pueden ser : la etnometodología, enfoque dramatúrgico, la etogenia, o determinadas perspectivas teóricas del concepto de rol. Estos enfoques se consideran afines al interaccionismo simbólico por su escasa atención a la estructura social, y aunque diferentes entre sí, encontramos características comunes en ellos: una visión subjetivista de la conducta humana, la cual, es definida en términos de intencionalidad, autonomía, y reflexividad. Son características que definen la conducta humana.

    En el enfoque “etogénico”, podemos destacar la figura de Harré, según dicho enfoque, el objeto de la psicología social se centraría en la identificación de los significados que subyacen a la conducta humana, para descubrirlos propone como modelo los relatos (la narración de los propios actores de sus actos), para así poder conocer los significados que dan a sus acciones.

    Mientras, la “etnometodología”, se basa en los que Weber denomina conducta significativa, ya que para los etnometódologos la realidad está construída reflexiva e interactivamente en un marco social. Garfinkel estudiará los significados compartidos que podemos encontrar en cualquier actividad humana cotidiana, y que por supuesto, se dan en la interacción. (Ibáñez, 1990, pág.183) “Para los etnometodologos, los seres humanos no son “autómatas culturales”, sino que son agentes activos capaces de articular procedimientos que les son propios para definir, según las circunstancias, los significados de las situaciones sociales en las que están implicados”

    Ambos enfoques anteriormente señalados, comparten una preocupación por buscar el significado que los individuos dan a su propia acción: una persona no solo tiene la facultad de escoger la conducta que consideran más adecuada, sino que, además su carácter reflexivo le permite interpretar el significado de la misma.

    Desde los estudios centrados en el “concepto de rol”, encontramos las aportaciones de teóricos del rol como Turner que entienden que la estructura social, es sólo un proceso de interacción donde los roles son definidos durante el curso de la interacción. Según Ibáñez (1990, “aproximaciones a la psicología social, pág.127), el concepto central de esta corriente teórica se lo debemos a Mead, al desarrollar la idea de toma de rol, que definiría como la capacidad de tomar la posición del otro, y actuar hacia sí mismo desde esa posición: sería uno de los mecanismos básicos de la socialización imprescindible para llegar a una interiorización de las normas sociales, que por último servirá para crear una identidad propia.

    El enfoque dramatúrgico es desarrollado principalmente por Goffman, ya comentado anteriormente, y que resumidamente entiende la organización social como consecuencia de la interacción social de los individuos, los cuáles se preocupan por la forma en la que su conducta es percibida por los demás.

    Son de señalar, también algunas críticas hacia interaccionismo:

    • La conducta human no puede ser reducida a sus aspectos más simbólicos, Caravana y Lamo de Espinosa, serán los encargados de señalar que aunque la percepción de un objeto es el resultado de la interacción simbólica, el objeto en sí, no lo es, por que dejaría de ser un objeto real.

    • Debería prestar más atención a los aspectos estructuras y no sólo microsociales de la conducta, teniendo en cuenta también los contextos históricos y culturales, en los que se de dicha conducta ya que son factores determinantes en las construcciones simbólicas.

    PSICOLOGÍA DE LA GESTALT

    Y LA TEORÍA DE CAMPO

    La psicología de la Gestalt, surge por la llegada de numerosos teóricos alemanes (formados en la tradición de la “Gestalt”), a los Estados Unidos durante la década '30, en seguida caló en Norteamérica y se estableció en contraposición a la psicología de Wundt (psicología atomista), para señalar que no percibimos elementos aislados sino que lo que percibimos son totalidades.

    Como principales características de este marco teórico, podemos encontrar:

    • Una actitud fenomenológica; los hechos han de ser tomados tal y cual se muestran a nuestra conciencia.

    • El concepto de la teoría de campo; el orden de las cosas es dinámico y en tensión.

    • Nuevo concepto de “insight”; basado en la reestructuración del campo (reordenación de la totalidad y de los elementos que la componen).

    • Leyes de la percepción; nos llevan a la articulación entre fondo y figura.

    • Leyes que agrupan los estímulos; como la ley de la proximidad, de la similaridad, de la continuidad, y del cierre (basadas, por supuesto en la percepción de totalidades).

    El enfoque gestaltista pone el acento sobre el carácter “activo” del hombre, esto resultó estrechamente relacionado con la ideología que denominaba en Estados Unidos que era la de una autonomía individual, así ideas centrales de esta corriente como la de que lo que verdaderamente importa no es la propia realidad, sino la forma en la que la interpretan las personas, fueron aceptadas sobre todo por su contraposición a cualquier enfoque reduccionista socio-estructural.

    La orientación gestaltista predominó después de la II Guerra Mundial, y durante las décadas siguientes se acentuaron distintos rasgos:

    • Un aspecto fenomenológico (se da un acercamiento al enfoque interaccionista a través de teorías de la atribución).

    • Un interés por los procesos cognitivos internos, imprescindibles por que según éstos el hombre va a construir e interpretar su realidad.

    • Un auge del experimentalismo, como medio para poder llegar a conocimientos que nos sean útiles.

    • Un carácter anti-histórico, se centran en el momento presente determinado de las interacciones sociales (no existe ninguna preocupación por conocer los antecedentes de éstas).

    Destacan diversas teorías y autores como Lewin y su teoría de campo: coloca al hombre como un ser que se encuentra permanentemente inmerso en un “campo de fuerzas”, donde el entorno y el contexto social para ser determinante para evaluar el modo de actuación del individuo.

    Pero Lewin dirá que esas “fuerzas”, no son más que “fuerzas psicológicas”, las cuales están relacionadas con las expectativas, las necesidades y sobre todo con la percepción que tiene cada individuo de la realidad en la que se encuentra.

    Lewin se apoya en conceptos como los de “sistema”, pero lo reformula hasta concebirlo como un estado de constante “tensión”.

    Otro teóricos como Heider se basarán también en estos dos conceptos ( sistemas y tensión), para formular su teoría del equilibrio estructural. Tanto Lewin como Heider coinciden a la hora de afirmar que para poder explicar la conducta no es suficiente con tener en cuenta las características de la situación que rodean a la persona, sino que, es más relevante, conocer de que forma el hombre construye psicológicamente esa situación para él mismo.

    Los estudios de Heider serán la base de inspiración para las teorías de la consistencia cognitiva y teorías de la atribución (anteriormente señaladas como las teorías de Jones y Davis, o las de Kelley).

    Dentro de la psicología social gestaltista, destacan también las aportaciones de Asch, el cual, realiza estudios sobre la formación de impresiones (muy anteriores a los de conformismo social). En ellos destacará que lo más importante es la forma en la que percibimos: las personas perciben totalidades y formamos imágenes globales de las personas que no son suma de las partes. Habla de dos efectos: el primero sería el efecto de primacía (la presentación de los primeros rasgos de una persona es determinada para la percepción de esa persona); y el segundo el efecto de recencia (se da cuando hay aspectos presentados al final que determina la percepción). Los efectos de primacía son más fuertes que los de recencia.

    PSICOLOGÍA SOCIAL EUROPEA

    Tras la IIGuerra Mundial, los primeros planteamientos que se instalaron en territorio europeo eran una simple reproducción de los planteamientos norteamericanos, aunque, fue surgiendo una serie de rasgos que fueron distinguiéndolos:

    • Los psicólogos europeos no podían omitir su propia tradición cultural, así, comienzan a desarrollar nuevos enfoques que mantenían planteamientos del contexto socio-cultural europeo.

    • La crisis de la psicología social norteamericana cuando se produce, no había pasado el suficiente tiempo para que se arraigara sus planteamientos en el territorio europeo y los hizo más sensibles a las críticas.

    • Las características generales de las tradiciones de pensamiento en Europa se dejaron notar, como la tendencia a planteamientos más críticos y con mayor connotación política.

    El estudio de la psicología social se va a centrar en su mayoría en tres teorías: a)la teoría de la identidad social, b) la teoría de las minorías activas, y c) la teoría de las representaciones sociales.

    Sobre identidad social, destacan las aportaciones de Tajfel, el cual, considera inseparable el estudio de las relaciones intergrupales y de la categorización, para poder entender la “identidad social” de las personas. Tajfel va a definir la identidad social de un individuo como el conocimiento que éste tenga de su pertenencia a ciertos grupos sociales, el cual, sólo puede definirse a través de la categorización social (organiza la información recibida del medio en diversas formas y establece la división entre el propio grupo y los otros).

    También cabe destacar la teoría de Turner, el cual mantiene un aspecto cognitivista que en un principio formula como una teoría no individualista, pero que no deja de tener un contenido psicológico en su categorización del “yo”. Para Turner, la conducta grupal no es posible ser interpretada bajo términos psicológicos, pero por otro lado, encontramos una contradicción, ya que su explicación de cómo se actúa como grupo se encuentra anclada en una visión del “yo” como eje central de su esquema, aunque sería un “yo” ahistórico, bajo una estructura cognitiva.

    Las teorías sobre las minorías activas se desarrollan en la 2ªmitad del s.xx, donde las minorías van a tener un papel destacado, y por supuesto, se pretende dar una explicación desde la psicología social.

    Moscovici se encargará del estudio de una psicología de las minorías centrada en el orden social, el equilibrio y los procesos de influencia dentro de una psicología preocupada por explicar el conflicto como motor principal del cambio social.

    Va a señalar las características necesarias para que el comportamiento de una minoría ejerza una influencia social:

    • condiciones independientes del poder o status que pueda tener dicha minoría, y,

    • destacar la capacidad de consistencia y coherencia de dicha minoría: de aquí se derivaría su reconocimiento social.

    Destacando, que para que una minoría ejerza influencia sobre una mayoría es necesario que ésta última asuma consistentemente un sistema de normas y valores que serán la guía de su comportamiento.(Según J.A. Estramiana “Psicología social: perspectivas teóricas y metodológicas”, pág.73)” El mérito de Moscovici consiste en haber construido una teoría psicosocial de las condiciones requeridas para un cambio dentro de las relaciones entre grupos que ocupan distintas posiciones en la estructura social, en contraposición a una psicología social preocupada tan sólo por las uniformidades de la conducta humana y la influencia de las estructuras sociales en el comportamiento individual”.

    Aunque Moscovici evita el análisis de las relaciones de poder, los estudios posteriores que se van a realizar sobre influencia de las minorías si las tienen en cuenta e incluso se paran a analizar aspectos más concretos de la realidad social, como pueden ser el aborto, la xenofobia, etc.

    Por último, comentar las teorías de las representaciones sociales, dicho concepto surgirá de la crítica que Moscovici hace al concepto de Durkheim de representación colectiva e incluso se presentará como alternativa al concepto de actitud.

    El mismo Moscovici (1961) define las representaciones sociales como un sistema de valores que va a dar al hombre los medios necesarios para poder orientarse dentro del contexto social. Gracias a este esquema organizado de conocimientos los hombres son capaces de hacer inteligible la realidad física y social que los rodea y así poder integrarse en un grupo, o bien, en una relación de intercambios.(Estramiana,1995 “Psicología social:perspectivas teóricas y metodológicas”, pág. 75) “....lo que diferencia a las representaciones colectivas de las representaciones sociales es el carácter dinámico de estas últimas frente al carácter estático de las primeras..(..)...como explicaciones de sentido común, formas de entender y comunicar lo ya sabido que se crean y recrean en el curso de las conversaciones cotidianas”.

    Otros enfoque teóricos serían por ejemplo, los de Berger y Luckman y su teoría construccionista (1967-79), para los que la realidad material que se presenta al individuo, se puede interpretar o traducir como una realidad de sentido común que es construída socialmente.

    LAS TEORÍAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL

    Dentro de la psicología social las teorías representan el marco idóneo para su estudio en profundidad. Con ellas se establecen generalizaciones básicas sobre distintos puntos de análisis y resultan imprescindibles para investigar diversos comportamientos humanos que se desarrollan en el seno de la sociedad.

    En psicología social se han implantado grandes marcos teóricos entre los que cabe destacar, algunos que a continuación serán desarrollados más ampliamente, como pueden ser: el conductismo, las teorías cognitivas, el interaccionismo simbólico o las teorías gestaltistas.

    Estos serían los grandes paradigmas teóricos dentro de la psicología social (sin despreciar las orientaciones psicoanalíticas, aunque no serán explicadas), dentro de cada uno se encuentran diversas orientaciones sobre el estudio del comportamiento y la conducta del ser humano: desde un punto estrictamente objetivo y reduccionista como es el esquema de Estímulo-Respuesta del conductismo; o desde una perspectiva donde la mente y sus procesos internos psicológicos juega un papel fundamental como sería el caso del marco cognitivista; pasando por una explicación basada explícitamente en la interacción con los demás y el significado que a ésta se da, recogida por el interaccionismo simbólico; o un punto de vista configurado en la percepción del individuo analizado por los gestaltistas.

    Cada uno recoge una amplia visión de la psicología social y dentro de cada uno se pueden encontrar teorías más concretas sobre determinados campos u orientaciones en un momento dado, como por ejemplo dentro del conductismo podemos encontrar teorías sobre conformidad; o en la orientación cognitivista, teorías del aprendizaje social o de consistencia, o de la atribución.....etc.

    Resumidamente, podríamos concluir en que las teorías constituyen una herramienta básica e imprescindible para el estudio de nuestra disciplina, que nos ayuda a orientarnos y a establecer supuestos válidos tomándolas como referencia en cualquier estudio o investigación que sea susceptible de llevarse a cabo.

    INTRODUCCIÓN

    El origen de la psicología social se sitúa a la publicación de dos manuales publicados en 1908: “Psicología social” de E.Ross, y “Una introducción a la psicología social” de Mc.Dougall.

    Ross nos muestra una perspectiva sociológica, donde define a la psicología como rama del conocimiento que trata de la interacción psíquica entre el hombre y su ambiente social, será él, el que defina la psicología social como una materia totalmente distinta donde se intercala un estrecho vínculo entre sociología y psicología; por otro lado, Mc.Dougall se centra en mostrar como toda la vida de las sociedades se encuentra configurada por tendencias y capacidades innatas de la mente individual.

    El objetivo principal de la psicología social se basa en la búsqueda de una explicación para el comportamiento humano, para ello se establecen unos paradigmas principales como ejes de articulación para su estudio (según Estramiana “Psicología social:perspectivas teóricas y metodológicas” 1995) que serían el conductismo, el enfoque cognitivo, el psicoanálisis y la psicología humanística.

    El comportamiento humano no viene determinado por las regularidades del mundo físico, sino, que se encuentra inmerso en el devenir histórico y cultural de su sociedad (muchos psicólogos sociales señalan la importancia del estudio histórico de la psicología social). Parece necesario entonces, asentarse fijamente en el pasado para su estudio, pero sin caer en un clasicismo teórico, atendiendo también a todo cambio social que puediera reorientar tanto sus objetivos, como sus presupuestos teóricos como metodológicos. En psicología social se hace necesaria una pluralidad teórica y metodológica para poder llegar a la comprensión de esta disciplina.

    Remontándonos de nuevo a los comienzos de la psicología social, encontramos que anteriormente a las publicaciones de Ross y Mc.Dougall anteriormente señaladas, existían dos tradiciones psicológicas que pueden ser consideradas como precursoras de la psicología social: la psicología de los pueblos y la psicología de las masas. Aunque no se utilizaba el concepto de psicología social podemos encontrar ensayos sobre una psicología de carácter etnográfico donde se estudiaba los procesos mentales como producto cultural e histórico y se le daba una gran importancia al lenguaje en la construcción de un pensamiento compartido.

    Los estudios de la Völkerpsychologie que surgen en Alemania en el s.XVIII, también van a ser precursores de la psicología social. Se trataba de una psicología de los pueblos basada en el estudio de sus productos culturales, tales como el lenguaje, costumbres, o mitos; se analizaba tanto la comunidad cultural como el espíritu o mente común que les unía.

    Wundt, dentro de la Völkerpsychologie lo complementa con el estudio de una psicología de la conciencia individual, centrándose en el estudio de los procesos mentales como productos históricos y sociales; le dará importancia al estudio del lenguaje como formador de una organización social y para la explicación de todo estado psicológico individual; y sobre todo se encauzará hacia métodos no experimentales para estudiar los productos de la mente.

    CONCLUSIONES

    Después de la exposición de los diversos marcos teóricos, existentes en la psicológia social, una de la primeras conclusiones que se pueden sacar, es que, las numerosas teorías anteriormente expuestas resultan altamente válidas para el estudio del comportamiento humana, y todas ellas pueden ser aplicables al hombre como ser social.

    La gran variedad de perspectivas a la hora de analizar la conducta humana, nos lleva a ver como se trata de una cuestión relevante de la naturaleza del hombre, el porqué un determinado comportamiento puede llevar implícita una explicación que aparentemente no se nos muestra tal y como es, por eso, para llegar al conocimiento del hombre es necesario no solo conocer las causas objetivas como es el caso de la orientación conductista, sino también los procesos mentales que la han provocado.

    Las numerosas teorías aquí contenidas juegan un papel importante, no sólo en su establecimiento como supuestos básicos de estudio en psicología social, sino por sus influencias hacia nuevas perspectivas (que lo fueron en su día) de otras teorías.

    Una de las primeras ideas que se fundamentaron claramente fue, la de que no se puede pretender un estudio aislado de ninguna de ellas, es decir, no se puede pretender el llegar a conocer en profundidad una perspectiva teórica sin saber las influencias que ha sufrido de otros teóricos u otras tendencias, aunque en ocasiones no sean reconocidas como en el caso de Mead sobre las exposiciones de Bandura sobre el aprendizaje. No podemos caer en la ingenuidad de un análisis único y separado, cuando es el propio contexto social e histórico el que determina en que momento la inquietud humana desarrollará teorías para dar explicaciones a comportamientos, como en el caso de los estudios de Milgram que trata de dar un sentido a las atrocidades y asesinatos acaecidos en el trascurso de la II Guerra Mundial.

    Se trata de un todo, que pretende seguir abierto a nuevas interpretaciones, sin menospreciar las ya consideradas como clásicas (las aquí expuestas), sino, todo lo contrario, apoyándose en ellas, como esquemas ya demostrados como válidos.

    El devenir histórico y el propio cambio social determinará nuevos enfoques para nuevas realidades sociales que van surgiendo, y que darán continuidad a la psicología social.

    BIBLIOGRAFIA

    • J. A. Estramiana, (1995)“Psicología social: perspectivas teóricas y metodológicas”

    • Collier, Minton y Reynolds (1996) “ Escenarios y tendencias de la psicología social”

    • J. R. Torregrosa (1984) “ Estudios básicos sobre psicología social”. Cap.I : “orientaciones teóricas” (pág. 57- 143) y Cap.V: “influencia social y conformismo” (pág.333-365) y Cap. VII: “normas y roles sociales” (pág.493-503)

    • T. Ibáñez (1990) “Aproximaciones a la psicología social”.Cap.II de la II Parte: “las grandes orientaciones teóricas tradicionales” (pág.117-133); Cap.VI de la II Parte: “la cognición social” (pág.166-169 y pág. 171-177); Cap. VII de la II Parte: “ el interaccionismo simbólico, la etnometodología y la problemática del self”(pág.177-186) y Cap.VIII de la II Parte: “la psicología social europea”(pág.191-192).

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