El conde Lucanor; Don Juan Manuel

Literatura española de la Edad Media. Narrativa (prosa) medieval moralizante o didáctica. Relatos o ejemplos. Enseñanzas

  • Enviado por: Carolina Milá
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 21 páginas

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EL

CONDE LUCANOR

Don Juan Manuel

INDICE

  • Ambientación histórica

  • Biografía de Don Juan Manuel

  • Resumen de los cuentos

  • Análisis i comentario de un cuento

Resumen

Estructura

  • Elaboración de un cuento con la estructura y los personajes de el Conde Lucanor.

BIOGRAFIA DE DON JUNA MANUEL

Don Juan Manuel, nacido en Escalona, en 1282, fue sobrino del rey Sabio y nieto de San Fernando. El haber nacido en una casa de nobles desde muy joven le llevaron a desempeñar importantes cargos políticos. Intervino en luchas nobiliarias, siempre según sus conveniencias. Se convirtió en uno de los nobles más poderosos e influyentes de su tiempo. Más tarde, siendo de avanzada edad se retiró al Monasterio de frailes predicadores de Peñafiel, que él mismo había fundado, para entregarse al reposo y al cuidado de su obra. Murió probablemente en el año 1349.

Don Juan Manuel representa el punto culminante de la prosa castellana en el siglo XIV, pero también fue poeta, aunque su “Libro de los Cantares” o de “las Cantigas” no ha llegado hasta nosotros. Junto a éste pertenecen al grupo de las consideradas como sus obras menores : “el Libro de la Caza” ; “la Crónica Abreviada”, que es un resumen de “la Primera Crónica General” ; “el Libro de los castigos” o “consejos que fizo don Johan Manuel para su fijo”, llamado también “Libro Infinido”, obra muy al gusto de la tradición didáctica de la época ; “el Libro de las armas”, de carácter autobiográfico, escrito para glorificación de sí mismo y de su familia mediante la explicación de sus armas y atributos heráldicos y un Tractado religioso en defensa de la Asunción en cuerpo y alma de la Virgen al Paraíso. Sus obras capitales quedan reducidas a tres : “el Libro del Caballero et del Escudero”, “el Libro de los Estados” y “el Conde Lucanor o Libro de Patronio”.

Don Juan Manuel fue el primer escritor castellano preocupado por la posteridad y por la conservación y transmisión de sus escritos. A menudo se atormentaba por el concepto que tuviesen los demás sobre los rasgo de su prosa, el contenido de sus obras o incluso su condición de escritor. Por esta razón en su obra frecuentan alusiones echas a su propio estilo y su deseo de razonarlo y justificarlo. Era perfeccionista hasta en lo material ; en el tipo de pergamino usado para escribir sus obras, en la letra que utilizaba, etc. El destino, sin embargo, jugó una mala pasada al escritor perfeccionista. Sus manuscritos, tan cuidadosamente guardados, que había depositado en Peñafiel, fueron destruidos por un incendio. Se han conservado medianas copias de otras procedencias, pero algunas de sus obras, como dijimos, se han perdido totalmente.

Paralelo al cuidado por la integridad y conservación de sus escritos está su afán por disponer de un estilo propio, es decir, que también fue es el primero de nuestros literarios afanado en la búsqueda de un arte literario personal. Don Juan Manuel siguió los pasos de su tío Alfonso el Sabio tratando de diferenciar bien las palabras latinas de las puramente castellanas.

La claridad de estilo fue el objetivo fundamental para él, la claridad y la muerte de las palabras, de las que no quiso usar sino las necesarias. Este aspecto, junto con la sencillez insistentemente buscadas, no le impidieron a Don Juan Manuel la selección y el cuidado literario de su prosa.

En conjunto, su prosa aunque todavía enclavada en la órbita de su tío, de la que conservó mucha reminiscencia como giros sintácticos de sabor oriental, repetición de la copulativa “et”, ambigüedad en el empleo del pronombre “él” y reiterada utilización del verbo “decir”, representaron un notable avance sobre la de Alfonso el Sabio y destacó una poderosa originalidad personal. La variedad de asuntos que trató le obligaron a usar un abundantísimo vocabulario y a formar frases, para cuya formación carecía de modelos.

En la obra de Don Juan Manuel predomina, sobre cualquier otro aspecto, el elemento didáctico-moral, fundamentalmente inspirado en la religión cristiana y en los conceptos tradicionales de la Edad Media. Esta intención didáctica es tan manifiesta que en un libro de cuentos como el Conde Lucanor, se ve precisado a justificarse del carácter aparentemente divertido de la obra. Don Juan Manuel deseaba que se entendiera la finalidad moralizadora de su libro y no se confundiera con un puñado de relatos de mero entretenimiento. Por eso en el prólogo explica que lo escribe en forma de cuentos porque sólo así, con el señuelo de la emedidad, puede ser leído por toda clase de lectores, que quizá lo rechazarían en forma de árida lección.

Don Juan Manuel huyó siempre de autorizarse con libros ajenos o con ejemplos y enseñanzas de la Antigüedad, frente a lo que era práctica tan común en todo los florilegios morales y obras didácticas de la época, prefiere, por el contrario, ofrecerse a sí mismo como modelo, como autoridad y como fuente, y mostrar su obra como un producto original, fruto de su experiencia y no de sus lecturas.

Don Juan Manuel recomienda frecuentemente sus propios libros e ilustra sus doctrinas con ejemplos de su propia experiencia ; hasta en los temas mas abstractos e intemporales busca el modo de relacionarles consigo mismo o al menos con gentes de su familia o trato. Con ello, el autor se introduce constantemente en el plano de la ficción, fundiendo su personal con el valor de su original creación artística, que se realzan así mutuamente. También muestra una particular actitud de espíritu, en el cultivo de formas personales, la constante presencia del yo en la obra, la repetida apelación a su propia experiencia ; rasgos todos desconocidos hasta entonces en la literatura europea.

Para Don Juan Manuel la política y la religión constituían las dos preocupaciones básicas, pues afectaban directamente a su vida en lo temporal y en lo eterno ; en cambio, las historias sobre los “engannos” de las mujeres no debieron de parecerle lo bastante importantes para merecer su atención.

Como ya se ha dicho antes, sus obras principales son El Libro del Caballero et del Escudero, que trata de diversos problemas del arte de la caballería en forma de consejos que da un caballero anciano a un escudero joven de humilde condición pero de nobles cualidades.

El libro, presidido por el ideal caballeresco y el sentimiento religioso, es una espacie de enciclopedia de os conocimientos de su tiempo sobre filosofía, teología y ciencias naturales, y viene a ser a la vez una pintura interesante de las costumbres de aquella sociedad.

El Libro de los Estados ya se equilibran bastante más los elementos novelescos y los didáctico. En él se cuenta la educación de Johás , hijo del rey pagano Moraván, por el maestro Turín, que debe ocultarle a su alumno las cosas desagradable de la existencia, sobre todo la muerte. En este libro don Juan Manuel desarrolla las ideas fundamentales sobre la estructura de la sociedad de su tiempo, tomando el esquema común a todas las naciones de Occidente, pero añadiendo las peculiaridades existentes en la España cristiana.

Y por último, la obra más importante y popular de Don Juan Manuel, El Conde Lucanor o Libro de Patronio ya que no solo pertenece al ámbito de los lectores especializados. Éste es una colección de cincuenta apólogos en que se dan consejos para muy diversos problemas. Cada cuento consiste en un problema que plante el Conde Lucano a su ayo Patronio. Éste le contesta con un apólogo o ejemplo, al cabo del cual añade una moraleja, en forma de dístico, que lo resume. Don Juan Manuel convierte en suyo propio cada asunto que toma por el acento inconfundible de su estilo y de su encanto personalísimo en

el que debe destacarse su intencionada y fina ironíaEDAD MEDIA

En los siglos XII, XIII y XIV hay dos grandes reinos cristianos que se distribuyen el territorio, el cual van ampliando en su acción reconquistadora contra los árabes. Son los de Aragón y Castilla, cuyos intereses les llevan a veces a enfrentamientos armados. Castilla y León fueron reinos distintos desde 1158 ; en 1230, se reunieron en la corona de Fernando III y Navarra volvió a ser independiente y sus reyes pertenecieron a dinastías francesas.

El sur peninsular estaba ocupado por reinos hispanoárabes. Los almohades, africanos del Atlas, los habían sojuzgado. En 1195, vencieron a Alfonso VIII en la batalla de Alarcos, en Ciudad Real, pero una coalición cristiana los derrotó definitivamente en las Navas de Tolosa, Jaén. Así quedo abierto el camino para un progreso rápido de la Reconquista, que realizaron, principalmente Fernando III de Castilla y Jaime I de Aragón. A partir de 1248, solo el reino de Granada permaneció en poder de los musulmanes, pero como tributario de Castilla.

La sociedad medieval se divide en tres clases sociales : los clérigos, que son los que oran, los nobles, el rey y caballeros que defienden los reinos, que son los defensores y los del pueblo llano, los que trabajan las tierras.

En Castilla, la situación del Norte era distinta a la del Sur, donde abundaban los musulmanes en los territorios ocupados. Al norte, durante los siglos XII-XIV, el principal organismo de gobierno es el municipio o consejo, en el que se reúnen los distintos estados sociales para adoptar acuerdos democráticamente. Sin embargo, a partir del XIV, los cargos municipales recaen de ordinario en las mismas familias, acentuándose un régimen feudal. En el Sur, las poblaciones carecieron de fueros para gobernarse autónomamente, con el consiguiente predominio de los caballeros. La actividad e influencia de las ciudades fue pequeña, con lo cual se desarrollaron poco el comercio y la industria ; la economía castellana era fundamentalmente agraria y ganadera.

Los reinos cristianos se gobernaban por Cortes, a las que enviaban diputados las ciudades. Las de Castilla se reunieron por vez primera en Sevilla , en 1250 ; las de Aragón, en Zaragoza en 1163.

En ambos reinos desempeñaron importante papel los judíos, protegidos en general por los monarcas y vistos con hostilidad por el pueblo. Practicaban el comercio, con el que algunos consiguieron grandes fortunas, llegando a convertirse en banqueros de los reyes y de los nobles. Otros eran hábiles artesanos o se dedicaban a tareas intelectuales que les permitían descollar como funcionarios en la Corte, o como artistas. Los que no se convirtieron al cristianismo fueron expulsados de España por los Reyes Católicos en 1492. Y formaban también parte de la sociedad peninsular los mudéjares, que eran árabes que permanecieron en las tierras reconquistadas por los cristianos. Eran fundamentalmente labradores y artesanos. Como en el caso de los judíos, se procuró su conversión ; en 1609, Felipe III expulsó de sus territorios a los que no quisieron bautizarse.

Durante la Edad Media, los reyes españoles tuvieron, pues, súbditos de tres religiones, cuya convivencia, a veces delicada, fue posible, y produjo un buen intercambio cultural. A finales del siglo XIII, Castilla contaba con unos 3.300.000 habitantes, y Aragón con unos 650.000.

Durante la Edad Media , se extinguió prácticamente la tradición cultural grecolatina. El Cristianismo desempeñó una función paulatinamente unificadora ; la Iglesia se considera heredera espiritual de la antigua Roma, y va fundando una cultura europea, esencialmente teocéntrica, cuyas manifestaciones más características son a la teología y la filosofía escolástica.

La actividad cultural de la Edad Media se desarrolló primero en los monasterios. Después, también en las Universidades ; la primera que funcionó en Castilla fue la de Palencia, 1212, trasladada más tarde a Salamanca ; y en Aragón, la de Lérida, 1300. Los monasterios llevaban una vida aislada, con esporádica comunicación entre vida aislada, con esporádica comunicación entre unos y otros. Sus bibliotecas guardaban todo el saber de entonces, y proporcionaban copias de sus manuscritos a los señores que las deseaban o a otros conventos. Las inmensas dificultades de comunicación obstaculizaban la difusión y el intercambio de ideas. En los monasterios, junto a disciplinas religiosas, se enseñaban las artes industriales, en talleres regidos por monjes, y hasta se realizaban rudimentarios ensayos tecnológicos. Las bellas artes también encontraron allí impulso y avance : pintores, músicos, arquitectos eran con frecuencia frailes o se habían formado con ellos. Y hay razones para suponer que muchas obras literarias, incluido poemas épico anónimos, nacieron en recintos monacales.

El arzobispo don Raimundo fundó la escuela de traductores de Toledo, que tuvo una influencia decisiva para la cultura española y europea. Atrayendo a la ciudad numeroso sabios musulmanes, hebreos y europeos. Allí se tradujeron del árabe al latín obras científicas y filosóficas ; de ese modo, gran parte del saber antiguo, que habían conservado los árabes, pudo llegar al conocimiento de los cristianos. La empresa recibió gran impulso en el siglo XIII por acción de Alfonso X.

Para el reino de Aragón resultó importante la actividad cultural desplegada por el mallorquín Ramón Llull, 1235, cuya vida agitada, casi novelesca, no le impidió escribir unas trescientas obras, en latín y en catalán, de carácter moral y místico. Él aportó a la prosa catalana una gran madurez. Y sus doctrinas para probar racionalmente las verdades de la religión, y convertir así a los infieles, contaron con numerosos seguidores y detractores, siendo el lulismo de los más importantes episodios culturales de la Edad Media española, y aun del Renacimiento.

Fue muy grande la influencia francesa, la cual se ejerció sobre todo por la acción de los eclesiásticos que comenzaron a afluir a Castilla a partir del siglo XI. Numerosos monjes de la congregación benedictina francesa de Cluny vinieron a monasterios españoles. La influencia gala sobre nuestro idioma fue también muy notable ; y sobre las costumbres eclesiásticas y palaciegas.

La cultura medieval esta caracterizada por una extrema familiaridad con lo santo. Es una época milagrera, como nos revelan muchas leyendas forjadas entonces.

La mezcla de lo natural y lo sobrenatural se refleja perfectamente en la literatura. En el Cantar del Cid, un ángel se aparece al héroe para confortarlo. En los Milagros de Berceo, la Virgen se comporta muchas veces como una mujer del pueblo que interviene directamente en la vida de los mortales.

Durante la Edad Media, se acelera la evolución del latín, que da origen a distintas lenguas peninsulares.

En este siglo las artes siempre tratan de Dios. La arquitectura es la manifestación mas importante de aquellos siglos con sus dos estilos principales, el romántico y el gótico. No se conocen los nombres de quienes elevaron edificios majestuosos ya que no les interesaba adquirir gloria sino procurársela a la divinidad. Por otro lado, gran parte de la literatura medieval es también anónima. Sus dos grandes orientaciones son la religiosa o moral y la heroica. También aparece un tipo de poesía amorosa. A parte de esta poesía trovadoresca, gran parte de la literatura en lengua vulgar se dirigió al pueblo, los cantares épicos, los romances cantados por los juglares, etc.RESUMEN DE LOS CUENTOS

CUENTO II : LO QUE SUCEDIO A UN HONRADO LABRADOR CON SU HIJO.

El conde tiene un problema y es que tiene en mente un asunto pero sabe que si lo hace mucha gente lo criticará y si no lo hace también se hablará mal de él. Por esta razón pide consejo a Patronio. Éste basándose en un cuento el cual le dice que para tomar decisiones puede recurrir a hombres fieles o inteligente y si estos no le dan una solución debe hacer lo que mas le convenga sin hacer caso a lo que dicen los demás, ya que siempre habrá alguien que no estará de acuerdo con lo que uno hace.

CUENTO III : DEL SALTO QUE DIO EN EL MAR EL REY RICARDO DE INGLATERRA PELEANDO CONTRA LOS MOROS.

Como siempre, el Conde recurre a Patronio para que este le solucione un dilema y es que no sabe que debe hacer para que Dios le perdone sus pecados y permita que este al morir pertenezca al mundo de los buenos. Patronio le ejemplifica lo que el rey de Inglaterra hizo para que el Conde sepa que si quiere ir al mundo de los bueno tiene que rezar pero también tiene que arriesgarse y jugarse la vida por Dios.

CUENTO VII : LO QUE SUCEDIO A UNA MUJER LLAMADA DOÑA TRUHANA.

Le han hecho un propósito económico al Conde el cual puede sacar de él muchos beneficios, pero sucede que no sabe si hacer o no esta cosa, por eso se lo cuenta a su consejero. Este le cuenta el cuento de que una mujer llevaba en la cabeza una olla con miel y imagiandose lo que podia llegar a ser con la simple olla de miel se le cayó al suelo y sintió como si hubiese perdido su idealizado bello futuro. Gracias a este cuento el Conde llega a la conclusión que es mejor confiar sólo de lo seguro y evitar vivir de ilusiones.

CUENTO X : LO QUE SUCEDIO A UN HOMBRE QUE POR POBEZA Y FALTA DE OTRA COSA COMIA ALTRAMUCES.

El conde sabe que es afortunado en muchos aspectos de la vida que ni tan solo se merece pero a veces cree que le falta dinero. Esto lo amarga hasta llegar al punto de querer morir. Para poder superar esta obsesión le pide consejo a Patronio. Éste le cuenta el cuento de dos hombres que habían sido ricos y ahora, uno muerto de hambre y pena comía los amargos altramuces, pero el otro hombre iba comiéndose las cascaras que este arrojaba. Patronio le dice al Conde que por muy pobre que crea que es, siempre hay alguien que es mas podre y desgraciado que él intentado así, positivantes, salir de la pobreza.

CUENTO XI : LO QUE SUCEDIO A UN DEAN DE SANTIAGO CON DON ILLAN, EL MAGO DE TOLEDO.

El Conde Lucanor esta ayudando a un hombre ha realizar un asunto. Este hombre le ha dicho que ha cambio, él le ayudaría con todo lo que quisiera. Antes de conseguir lo que el hombre quiere el Conde le pide favores necesarios el cual no lo quiere ayudar en nada. El Conde al ver la situación teme que al realizar el asunto, el hombre se olvide de él y que no le haga ningún favor. Por esta razón no sabe si seguir ayudándole y le pide consejo a Patronio el cual le cuenta un cuento para decirle lo que debe hacer. El Conde deja de ayudar al hombre ya que la moraleja de Patronio cuenta que una vez conseguido el éxito uno se olvida de toda la gente que le ha ayudado.

CUENTO XIV : EL MILAGRO QUE HIZO SANTO DOMINGO CUANDO PREDICO EN EL ENTIERRO DEL COMERCIANTE.

Al Conde le han aconsejado que reúna la cantidad de dinero mas grande que pueda, pero él no sabe si debe hacerlo y le pide consejo a Patronio. Este le aconseja que no todas las fortunas son dinero y si bien quiere una fortuna de dinero que se la gane honradamente, basándose en el cuento de Santo Domingo.CUENTO XX : LO QUE SUCEDIÓ A UN REY CON UN HOMBRE QUE LE DIJO QUE SABIA HACER ORO

Esta vez, han propuesto al conde otro negocio que le promete mucha riqueza pero en el que él tiene que invertir para empezarlo. Al no saber que hacer se dirige hacia su consejero Patronio. Éste le pone el ejemplo de como simplemente fue estafado el rey por un pícaro, por ser tan ingenuo y confiado. Patronio le aconseja que no aventure nunca su riqueza en lo que no es seguro un gran beneficio.

CUENTO XXIV : LO QUE SUCEDIO A UN REY QUE QUISO PROBAR A SUS TRES HIJOS

En casa del conde Lucanor hay muchos mancebos y quiere saber cual de estos llegará a ser hombre de provecho. Patronio le dice que por su físico se puede juzgar como será una persona pero siempre es un señal dudoso. Para que sepa cual de estos es el que le convendrá más le cuenta un cuento de un rey moro que probó a sus hijos, y llega a la conclusión de que para conocer lo que será un hombre te tienes de fijar en sus dichos y hechos no en su apariencia.

CUENTO XXV : LO QUE SUCEDIO AL CONDE DE PROVENZA, QUE FUE LIBRADO DE PRISION POR EL CONSEJO QUE LE DIO SALDINO

Un vasallo de el conde Lucanor le pide consejo porque tiene que casar a una parienta suya y hay varios candidatos pero no sabe cual escoger. El conde tampoco sabe bien que aconsejar y pide ayuda a Patronio. Éste a través de un cuento le dice que lo primero que ha de mirar en un hombre para que la chica sea feliz es le educación, la inteligencia y las costumbres y luego mirar lo secundario, como la belleza o la riqueza.

CUENTO XXXII : LO QUE SUCEDIO A UN REY CON LOS PICAROS QUE HICIERON LA TELA

Han propuesto al conde Lucanor un asunto importante que le conviene mucho pero que no debe contárselo a sus amigos ni a nadie, debe ser un secreto sino su fortuna y vida pueden correr peligro. El conde no se fía de este negocio y le pide consejo a Patronio el cual le dice que no haga negocios con el que le aconseje encubrirse de sus amigos porque lo mas probable es que le quiera engañar.

CUENTO XXXV : LO QUE SUCEDIO A UN MOZO QUE CASO CON UNA MUCHACHA DE MUY MAL CARACTER

Esta vez el Señor conde Lucanor tiene que aconsejar a un deudo que lo quieren casar con una mujer noble pero con muy mal carácter. Él sabe que por salir de su pobreza seria de buen provecho casarse con la chica pero no sabe bien que hacer. El conde no sabe si aconsejarle que se case o que se quede soltero y pobre. Patronio al oír esto le cuenta un cuento de como se lo hizo un mozo para ser feliz al lado de una chica de muy mal carácter. Le paró los pies el primer día, o sea, que desde el primer día le dio a entender a su esposa como lo había de tratar y todo le salió bien. El conde aconsejo al mozo con unos muy buenos resultados.

CUENTO XLII : LO QUE SUCEDIÓ A UNA FALSA DEVOTO

El conde habla con muchas personas de como un hombre puede causar mucho daño y sacan una serie de conclusiones que le inquietan. Por esta razón le pide consejo a Patronio. Este, basándose en un cuento le dice que el que más daño hace es aquel que juzga por la apariencia y no por las obras. Ahora el conde ya sabe de que tipo de hombres alejarse él y sus amigos.

CUENTO XLV : LO QUE SUCEDIÓ AL QUE SE HIZO AMIGO Y VASALLO DEL DEMONIO

Un hombre le dice al conde que sabe a través de brujerías lo que va a pasar y que si quiere él se puede aprovechar sacando beneficio. El conde teme caer en pecado al hacerlo y por esto le pide consejo a Patronio el cual le dice que si quiere vivir bien y salvar el alma tiene que poner su confianza en Dios porque si la pone en otra persona puede ser que sufra malandanzas.

CUENTO XLVIII : LO QUE SUCEDIÓ A UNO QUE PROBABA A SUS AMIGOS

Los amigos del conde le prometen que no dejaran nunca de hacer lo que le convenga y que no pondrán en peligro su amistad. El conde no sabe si fiarse de sus palabras y le pide consejo a Patronio. Este, basándose en un cuento le aconseja al conde que tenga cuidado con los que dicen ser sus amigos porque cuando se presenta un problema la mitad desaparecen.

CUENTO L : LO QUE SUCEDIÓ A SALADINO CON LA MUJER DE UN VASALLO SUYO

El Señor conde Lucanor desea saber cual es la mejor cualidad que un hombre puede estar dotado. Le pide consejo a Patronio el cual a través de un cuento le dice que la mejor cualidad es la de ser vergonzoso porque la vergüenza es origen de todo los bienes y un hombre hace por vergüenza todo lo que no quiere.

COMENTARIO DE TEXTO  CUENTO VII : Lo que sucedió a una mujer llamada Doña Truhana”.

Este es uno de los cincuenta y un cuentos que engloban el libro de Don Juan Manuel “El conde Lucanor”. Como cada uno de ellos consta de nueve partes en las que el conde presenta un conflicto a su consejero Patronio y este, para aconsejarle le explica un relato que acaba con una moraleja que es la solución del problema. La primera parte se podría decir que es la presentación, donde lel narrador describe la situación diciendo siempre que el conde Lucanor esta hablando con Patronio. A continuación el conde le expone el problema y le pide consejo a Patronio. Entonces el consejero le dice que le gustaría que supiese el hecho que le va a contar. El Conde le ruega que se lo cuente. Es en la quinta parte donde Patronio empieza a contar todo el cuento que siempre se parece al problema que tiene el Conde. Cuando el consejero acaba la historia le dice al señor lo que debe hacer. Seguidamente aparece el narrador diciendo que este ejemplo le fue muy bien al conde. Aquí es donde se acaba el cuento, y en la octava parte el narrador siempre dice que Don Juan, como vio que el ejemplo era bueno lo hizo poner en el libro, y la novena parte es la moraleja final.

Generalizando las nueve partes podríamos decir que este cuento también se puede estructurar en tres grandes partes que serían, la exposición del problema del conde hacia Patronio, el cuento en donde queda reflejado el problema y por último la solución del problema y la moraleja.

El climax de este cuento se encuentra a final de fragmento, cuando se le cae a la mujer la olla de miel al suelo, es decir, que se trata de una estructura ascendente pues el interés va en augmento.

El espacio donde se desarrolla la acción es selectivo ya que la acción se encuadra a través de pocos detalles significativos. Sabemos que esta hablando el señor conde Lucanor con su consejero, en la corte o en donde este viva. Y, que el conde es un hombre muy inseguro de si mismo contrastando con Patronio.

En este capitulo el narrador nos explica los hechos mientras suceden, donde se puede encontrar como una especie de flash back al contar el cuento, es decir, que el capitulo se cuenta en presente pero cuando Patronio empieza a contar el cuento lo hace en pasado. El dialogo solamente aparece cuando los dos personajes principales hablan, es decir el conde Lucanor y Patrono, porque cuando aparecen personaje secundarios siempre representan los del cuento y nunca hablan entre si ya que todo lo cuenta Patronio como si fuese el narrador.

El narrador es externo, ya que no toma parte de la acción ni le afecta lo que en ella sucede.

Tratando un poco del argumento podemos decir que el cuento trata de un hombre que le aconseja al conde que haga una cosa cuyos beneficios se encadenarían unos con otros hasta conseguir una gran fortuna. El conde no sabe que hacer, y le pide consejo a Patronio, el cual le cuenta el cuento de una mujer que llevaba una olla de miel en la cabeza y imaginándose que vendería esa miel y le darían unas cuantas monedas fue encadenando negocios y ganancias hasta llegar al punto de ser una mujer con dinero. De tanto soñar la señora Truhana se tropieza y la olla de miel cae al suelo y se rompe. Esta se lleva una grandísima desilusión imaginandose que no solo ha perdido una insignificante olla de miel, sino que se le ha roto todo el brillante futuro. Cuando Patronio termina esta historia le dice al conde que ponga fe en las cosas ciertas y que no se deje llevar por su imaginación.

Resumiendo el argumento podríamos decir que el tema principal de este cuento es la búsqueda de la solución del conflicto que el conde le presenta a Patronio.

Este fragmento de el Conde Lucanor pertenece a la narrativa medieval y mas concretamente la del s. XIV, es decir, la épica del Mester de Clerecía. Por tanto, predomina claramente el aspecto didáctico-moral, inspirado en la religión cristiana y en los conceptos básicos de la Edad Media.

Un texto claro y fácil de entender, sin palabras complicadas pero bien escrito, tal vez un poco irónico. Se refleja así, claramente el estilo personalísimo y cuidado de Don Juan Manuel. La preocupación por su obra y la intención de hacer una obra clara para que la pueda entender todo el mundo quedan claramente reflejadas en este fragmento. El Conde Lucanor es la obra mas importante de Don Juan Manuel, que representa el punto culminante de la prosa castellana del s. XIV. Otras obras importantes son “El Libro de los Estados” y “El Libro del Caballero et del Escudero”. También fue poeta aunque de menor importancia, escribió el “Libro de los Cantares” pero no llegó hasta nosotros.

En conclusión, podemos decir que este fragmento encaja perfectamente a las características de la Literatura de la Edad Media y de Don Juan Manuel.

CUENTO LI : LO QUE SUCEDIÓ A UN EMPRESARIO CON SUS TRABAJADORES

Otra vez habló el conde Lucanor con Patronio su consejero, de este modo :

-Patronio, un noble me ha dicho que sus vasallos me admiran como a un Dios, hasta el punto de imitar mi forma de andar, o de hacer por mi todo lo que quiera para conseguir de que les reconozca como conocidos. Este hombre me ha propuesto que les diga que vengan cada mañana a cuidar mis tierras y como gratificación una vez a mes les invite a un almuerzo junto a mi. De esta manera podría sacar grandes beneficios de mis tierras. Os ruego que me aconsejéis de si debo hacerlo.

-Señor conde Lucanor, para este consejo me gustaría que escuchase lo que le pasó a un emprendedor empresario con sus trabajadores.

El conde le preguntó que le había sucedido.

-Señor conde -dijo Patronio-, había una vez un hombre que se hacia llamar Leandro el Grande, que un día iba paseando por la montaña y se encontró una caja vieja llena de monedas de oro. El hombre, de clase mediana y con demasiada ambición, cogió la caja con las monedas de oro y decidió montar una pequeña industria. Compró dos maquinas y empleó a varios trabajadores, entre ellos mujeres y niños. Al principio decidió dar a los trabajadores un sueldo desapercibido para poder cubrir gastos, pero para compensarlo les daba a sus empleados un buen plato de comida cuando era la hora. Leandro consiguió en dos mese empezar a tener beneficios y decidió echar a algunos empleados y hace trabajar más horas a los demás para así poder ganar mas dinero. Y así fue, pasó un año y se hizo de oro, pero cada vez trataba peor a sus empleados los cuales seguían trabajando allí para tener dinero para poder comprar un poco de pan. La avaricia pudo con él y llegó a un punto que no daba ni de comer una sopa a sus trabajadores que pasaban 15 horas seguidas de pie sin poder comer nada. Todo cambió un día que a una empleada le tocó un sorteo del pueblo. Con el dinero que consiguió se puso de acuerdo con los otros trabajadores de la empresa y entre todos empezaron un negocio haciéndole a Leandro el Grande la competencia. Éstos dieron trabajo a mucha gente y Leandro, llegó a la pobreza igual de rápido que un día hizo fortuna.

Vos, señor conde Lucanor, si quiere hacer algún negocio adelante, pero sin aprovecharse de la gente, porque quien hace trampa siempre acaba perdiendo.

El conde le gustó mucho lo que dijo Patronio, lo hizo así y le fue muy bien. Y como Don Juan le gustó este ejemplo lo mandó poner en este libro y escribió estos versos :

Quien mal anda,

mal acaba. BIBLIOGRAFIA

EL CONDE LUCANOR. Barcelona. 1995.

LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA 1 Y 2. Ed. Castellnou. J. Fernández Cavia y J. Francisco Ruiz Casanova. Barcelona. 1997.

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