El Caballero de la Mano en el Pecho; El Greco

Pintura renacentista española. Manierismo. Composición pictórica. Características. Interpretación

  • Enviado por: Ninfa del Fénix
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
publicidad
publicidad

  • CLASIFICACIÓN.

    • Tipo de pintura: Óleo sobre lienzo de 81 x 66 cms.

    • Título de la obra: El caballero de la mano en el pecho.

    • Autor: DoméniKos Theotokópoulos, `El Greco'. Está considerado el primer gran genio de la pintura española, pese a su procedencia extranjera -nació en Creta- y su formación como pintor bizantino y posteriormente en Venecia.

    • Fecha de elaboración: Entre 1577 y 1584.

  • CARACTERÍSTICAS FORMALES.

    • Tema: Retrato de busto de un caballero.
      Aparece con las ropas de terciopelo oscuro que se estilaban en las Cortes madrileñas y escurialenses, adornado tan sólo por una cadena fina con una medalla, con el puño y la gola almidonada de encaje y todavía en este momento de radio pequeño, lejos de las excentricidades que se pondrían de moda unos años más tarde. En este tipo de retratos era frecuente que apareciera algún símbolo de la dignidad del retratado. La elegancia y sutileza de `El Greco' se aprecia en la única distinción que concede al personaje: el rico pomo de la espada española que presenta en primer término, así como el gesto de la mano sobre el pecho, que alude al rito de la Fe del Caballero, una dignidad otorgada sólo a ciertos personajes destacados. La identidad de este personaje no se sabe a ciencia cierta. En algún momento se ha llegado a plantear que el retratado era manco del brazo izquierdo; este dato y la fecha de realización hacen pensar que pudiera tratarse de un retrato del genial escritor castellano, don Miguel de Cervantes, que ya había participado en la batalla de Lepanto. También se ha pensado en un autorretrato, aunque no existen datos que avalen esta posibilidad.

    • Composición: Manierista; la falta de espacio tiende a impulsar sus gestos y cuerpos hacia lo alto. Su base son los elementos geométricos, los triángulos en concreto, que forman el cuerpo, su cara, la barba, el cuello, el puño de la espada, la mano, las entradas del cabello... Se hace visible la simetría al ser un retrato fiel de una figura humana en primer plano.

    • Luz: En este cuadro podemos apreciar una técnica italiana: los objetos principales (la cara, la mano, el pomo de la espada) están fuertemente iluminados, en contraste con la oscuridad del resto del cuadro. El encaje blanco del cuello y el puño hacen resaltar aún más los puntos importantes. Se observan, además, fuertes contrastes de color.

    • Perspectiva: Las pinturas de `el Greco' se caracterizan por una intensidad apasionante, resultado de la audaz manipulación de las figuras hiperbólicamente alargadas. Éste carece de perspectiva, y posee un espacio antinatural; la figura del caballero busca ser etérea, ingrávida; se alarga y pierde cualquier adiposidad, acentuando todavía más la sensación de adelgazamiento. Fue en 1996, tras una magnífica restauración por parte del taller del Museo del Prado, cuando esta obra ganó cierta volumetría.

    • Movimiento: Figura estática dominada por una expresión de serenidad y melancolía sobre la que reina una mirada abstraída. Ya que el caballero está posando, no se aprecia dinámica alguna.

  • Grado de realismo: Representación fiel de la realidad, apreciable en cada detalle, en especial el rostro, que capta la psicología del caballero. No pinta lo que quiere, sino lo que es, enfundándolo bajo un estilo muy personal que hace ver almas y no cuerpos; ésto lo conseguía con su particular elongación o deformación hacia arriba de los cuerpos, atribuida a su gran devoción, patentizada en que los protagonistas tienden a elevarse hacia Dios. Esta característica de su estilo ha sido postulada con otras teorías diferentes, como por ejemplo, que el pintor poseía una enfermedad oftalmológica -astigmatismo- que le hacía ver las imágenes deformadas en uno u otro sentido.

  • INTERPRETACIÓN.

    • Estilo y características de éste: La pintura de `El Greco' es una pura mezcla de influencias; estudió la pintura de estilo occidental en Venecia, de donde absorbió la riqueza de los colores y el uso libre y espontáneo del pincel. De Roma obtuvo un nuevo estilo manierista que proponía sustituir la imitación de la naturaleza por la intuición, un arte cuya existencia ya no radicaba en la representación realista del mundo sino en el intelecto; en las obras manieristas el espacio se comprimía, los colores eran extravagantes y las figuras se alargaban, poniendo el énfasis en el virtuosismo del artista y en la estilización de las imágenes. Cuando regresó a España, profundizó en las posibilidades del manierismo. Durante el periodo de la Reforma, `El Greco' respondió con representaciones inteligentes y expresivas de las creencias católicas tradicionales y de las recientemente afirmadas. Concluyendo, y fijándole un estilo más definido, sería el manierismo. Se le incluye en la Escuela Española.