El bosque animado; Wenceslao Fernández Flórez

Literatura española contemporánea. Narrativa y novela novecentista. Lirismo. Ambiente rural gallego. Biografía. Personajes

  • Enviado por: Albero
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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TITULO: EL BOSQUE ANIMADO

AUTOR: WENCESLAO FERNÁNDEZ FLÓREZ

RESUMEN (por capítulos)

Los capítulos son llamados “estancias”

ESTANCIA I : “La fraga de Cecebre”

La acción transcurre en el bosque y sotobosque de San Salvador de Cecebre, una parroquia (aldea pequeña) del interior de Galicia. El paisaje es verde y rugoso: no hay llanura. Describe el bosque como un ser animado y dotado de sensibilidad ya que los árboles y las plantas viven emociones humanas (antropomorfismo). El autor reconoce el tono de ternura casi infantil con que hace la descripción paisajística. A continuación cuenta la historia sobre la que trata realmente este capítulo: Un día llegan unos hombres al bosque y plantan un poste de telégrafos. Los árboles acogen con sorpresa la llegada del nuevo invitado, pues lo consideran uno más entre ellos. Se sienten deslumbrados por su aspecto: consideran que los hilos telegráficos son sus ramas interminables; frutos los aisladores de cristal, tronco esbelto y liso, el poste fruto de carpintería. Estos árboles son seres bondadosos e inocentes, a los que les gusta abrigar nidos de pájaros entre sus ramas, cantar melodías que imitan el fragor del mar contra las rocas, la marcha de un tren de vapor o el murmullo del viento, e invitan al poste telegráfico a realizar este tipo de cosas para que se sienta como uno más de ellos. Pero el poste les recrimina dichas acciones por ser poco serias. Les dice que él representa la ciencia y que todo el bosque debería hacer lo mismo: dejarse cortar el tronco, pelarse las ramas y convertirse en postes o en dar otras utilidades madereras al hombre. Los árboles, inocentes, al principio piensan que el poste tiene razón: ya no cantan, ni acogen pájaros en sus copas, se vuelven tristes. Y con este cambio de ánimo, llega el invierno, cargado de fuertes vientos que castigan los ramajes e incluso derriban algunos ejemplares más débiles. El bosque se vuelve sombrío y taciturno: algunos árboles se dejan morir para parecerse más al poste y ser útiles a los hombres. Pasado un tiempo llegan de nuevo los hombres, examinan el poste telegráfico y ven que su madera está carcomida y lo derriban. Los árboles se conmueven y se dan cuenta de que su vecino siempre estuvo muerto y que sus pareceres, que tanto les influyeron, no tenían razón de ser, por lo que los árboles vuelven a sentirse alegres y a cantar. El poste telegráfico es una alegoría o metáfora del progreso y de la industrialización, mientras que el bosque simboliza el mundo del campo y de la naturaleza. En el relato de no deja de observarse claramente la postura ecológica del autor gallego.

ESTANCIA II: GERALDO Y HERMELINDA

Este capítulo empieza describiendo las dos casas más pobres de la fraga de Cecebre: la de Geraldo y la de Marica da Fame. La de Geraldo crece casi en la cima de un monte leñoso, entre los árboles y su estructura está casi devorada por el musgo y los líquenes. Geraldo en su juventud se embarcó en un ballenero noruego: cuenta con rigor y realismo escenas de resaca marina o de caza de ballenas. En una de estas escaramuzas, Geraldo pierde una pierna y desde entonces no volvió a salir de su pequeño castro del bosque, cultivando la tierra. A causa de su cojera era rechazado por las mozas. Se enamora de Hermelinda, una joven labriega muy hermosa que vivía con su tía, Juanita Arruallo. Pero Hermelinda no corresponde a Geraldo: le gusta el baile y ser cortejada por otros mozos. Celos de Geraldo. Un día Hermelinda discute con su tía y abandona su casa para partir a la ciudad. Pasa el tiempo y Geraldo no sabe de ella. Un día se la encuentra en la ciudad. Ella por primera vez le hace caso y es porque Geraldo le evoca la fraga de Cecebre y el recuerdo de los mozos del lugar. Después de besarlo y crear ilusiones en Geraldo, le deja y se pierde en la calle diciéndole que no piensa volver al pueblo nunca.

ESTANCIA III: El alma en pena de Fiz de Cotovelo

Este capítulo narra la historia de Xan de Malvís, el bandido Fendetestas, un labriego de la fraga de Cecebre que decide cambiar de vida y ladronear en el bosque. Un día se encuentra al fantasma de Félix Cotovelo. Cuando Fedetestas se acostumbra a su presencia y pierde el miedo, ambos, ladrón y alma en pena entablan amistad. El gran deseo en vida de Cotovelo fue ir a América, como algunos parientes suyos que regresaron ricos y compraron tierras. Hay una crítica contra el minifundio (“el mal de Galicia”) y la atomización de las tierras según van pasando las generaciones. Pero la presencia del alma en pena en la fraga fue metiendo el miedo a los vecinos, que ya no se aventuraban a pasar por el bosque, dejando súbitamente a Fendetestas sin clientela. Abunda el humor en los diálogos: desmitificación y rebaja del ingrediente tétrico o terrorífico. El alma en pena no quiere irse de los bosques de Cecebre mientras alguien no cumpla por él la peregrinación a San Adrés de Teixidó, descalzo y llevando un largo cirio. Cierta noche pasa por allí la procesión de almas en pena de la Santa Compaña. Fendetestas ve como se dirigen hacia el mar y convence a Cotovelo para que se una a ellos, pues posiblemente marchen hacia las Américas. Así lo hace el fantasma y queda aliviado el bandido.

ESTANCIA IV: El peregrino enamorado

Formación de la lluvia y cómo cae en el bosque. Caracterización de Furacroyos, un topo de la fraga. Decribe al hombre como el enemigo del bosque y de todas sus criaturas vegetales y animales. Cuenta la historia de Fuco, el hijo de María da Fame. A este rapaz le encargaban ir a por carbón, pero no lo conseguía de ninguna mina. Cogía los restos que caían del tren de La Coruña cuando subía las cuestas de Cecebre. Cuenta cómo Fuco hace tropezar el tren para que caigan briquetas de carbón y cómo en sus incursiones por el bosque le gusta cazar pequeños animales, estropear escondrijos, romper plantas y flores, gatear por los pinos para hacer caer las piñas y venderlas. Un raposo (zorro) ilustra a Furacroyos sobre la crueldad de los hombres, que matan por diversión y no por necesidad, cuando el pobre topo le pregunta si sabe dónde puede estar su mujer . El cuervo le dije a Furacroyos que se la llevó el muchacho Fuco. El topo da con un grupo de ratones que le ayudarán a entrar en casa de la costurera a la que llevó Fuco su presa. Cuando entran en la casa a través de pasadizos subterráneos y excavaciones en las maderas y en las vigas, Furacroyos descubre que la costurera ha despellejado a su esposa para, con su piel suave y gris, hacer un gabán.

ESTANCIA V: Las mujeres perdidas en el bosque

Amelia y Gloria (las hermanas Roade) han comprado una casa en el bosque y se van a vivir a ella. Por el día gustan de los placeres del campo y de la paz de la naturaleza, pero por las noches temen sus ruidos y su penumbra, por lo que apenas consiguen dormir. Preocupadas, debaten sobre la idea de tener un perro que las proteja. Hablan de este tema con un hombre que aboga que tener un perro cuidando de las propiedades y de las personas no es acertado: opina que los perros han conseguido discurrir como el hombre, saben mucho de él, cómo piensa y cómo actúa y por lo tanto puede volverse con facilidad contra sus propios dueños; también el perro ha conseguido discurrir ideas políticas y relativas en la propiedad e incluso cuenta que un perro rabioso había caído atrapado por el comunismo (crítica velada del autor hacia este ideal). Ellas no le creen demasiado. El hombre les lee un cuento que ha escrito sobre la armonía del hombre, de los animales y la naturaleza (técnica de la historia dentro de la trama general: relato dentro del relato). Es el cuento de “Hermano hombre”: un hombre yace inconsciente en el bosque en una noche navideña: unos conejos, un lobo y un oso discuten sobre si deberían matarlo (al confundirlo con un cazador) o salvarle la vida: uno de los conejos que asegura conocer al hombre dice que no es un cazador sino un hombre amante de la naturaleza, al que le gusta salir a pasear por el bosque para buscar la comunión con la tierra y la creación, escapando así de la ciudad que es un “corral o jaula de hombres”, por lo que merece vivir; estremecidos por las palabras del conejo, el resto de animales deciden abrigar y guarecer al hombre. Acabada la historia, las mujeres siguen con su vida en la casa y sus temores a los ruidos nocturnos. Una noche, una marta que había entrado a oscuras en la casa a cazar ratones les da un gran susto.

Estancia VI: El clan de los gatos libres

Morriña es un gato domesticado que vive en un pazo. Un día se harta de la vida cómoda que le dispensas sus amos y de jugar con el ovillo que le tiran y decide adentrarse en el bosque en busca de nuevas y divertidas aventuras. Allí encuentra al Clan de los gatos libres que le prometen cuidar de él y le aseguran que nunca se morirá de hambre ni pasará necesidades. El clan está compuesto por todos los gatos de la aldea perdidos en los últimos tiempos y liderados por un gato bermejo que cree que en los gatos aún hay aptitudes felinas propias de la vida salvaje que con duro entrenamiento pueden aflorar sin excesivas dificultades. Este gato, el jefe, cree que ese grupo de gatos (a los que llama panteritas) bien puede valerse para cazar un buey. Tras los entrenamientos, lo intentan una vez sobre el buey de unos labradores, pero éstos apalean a los pobres gatos, los cuales cambian de táctica y creen que el primer paso para hacerse con el buey es atacar a los hombres. Morriña tras pasar el invierno muerto de hambre y frío, decide someterse a la esclavitud doméstica y cómoda a la que estaba acostumbrado. Un día su ama pasa por el bosque y un ovillo de lana cae de su regazo.

Estancia VII: El libro de San Ciprián

Marica da Fame sale de su casa en busca de alimento. Su hija Pilara trabaja en la casa de Juanita Arruallo desde que ésta se quedase sola, cuando su sobrina Hermelinda se fue a la ciudad. Marica es una pobre mujer hambrienta que se deja caer por la vecindad para ver si alguien le da un poco de sopa o un mendrugo de pan, pero siempre sin pedir. Se encuentra con una mujer que le pregunta por la Moucha, una bruja del lugar medio curandera medio adivinadora. Esta mujer le cuenta a Marica y luego a la Moucha que se le están muriendo los animales de su heredad y que la vida de su niño pequeño también se va apagando. La bruja argumenta que tales desgracias se deben a un mal de ojo que le ha echado alguien que la envidia y le da un remedio para deshacerse de su mal hado. En esta parte del relato, la bruja cuenta otras dos pequeñas historias de brujas gallegas. Cuando la mujer se va, Marica, que ya no aguanta más el hambre, le pide a la Moucha que le dé algo de pan pues fue ella quien llevó hasta la bruja a aquella cliente. Marica se da cuenta que por primera vez ha pedido caridad.

ESTANCIA VIII: LOS TRABAJOS DE PILARA

Empieza haciendo una descripción del tren corto que sube a la fraga. Este capítulo va a contar lo que trabaja Pilara en la finca de Juanita Arruallo. Cuida de la vaca. Pilara le tiene miedo a las formas del bosque de Cecebre y pasa por él con la cabeza gacha, mirando al suelo, camino de la estación en busca del tren para entregar la leche a la lechera que viene en el convoy. Un sábado, día en que Pilara tenía que cobrar la leche y traerle el dinero a su señora, falta un duro. Juanita obliga a Pilara a recorrer el camino buscando el duro perdido. Mientras tanto, en la fraga, Malvís, el bandido Fendetestas, atraca en un diálogo con humor, a Roque Freire. Cuando le deja ir, de vuelta a su guarida Fendetestas encuentra un duro. Y Pilara encuentra a Fendetestas y le pregunta si ha visto su duro. Este lo niega pero Pilara no le cree y da en perseguir y dar la lata al bandido hasta que este, harto de los lamentos de la muchacha le da su duro. A Pilara le gusta ver cómo bailan las muchachas en las fiestas. Luego, en la soledad y penumbra de su pobre cuarto, ella baila sola y feliz, a pesar de sus muchos trabajos.

ESTANCIA IX: EL PUEBLO PARDO

El pueblo pardo hace referencia al ejambre de moscas que vive en la fraga de Cecebre. Son lideradas por la oradora Hu-Hu que jalea a sus compañeras, concentradas en el corral de los Esmorís, para que hagan imposible la vida al resto de los animales y luchen con denuedo por hacerse con la supremacía en el mundo. Dice que la falta de inteligencia de las moscas y su capacidad para encontrar alimento de cualquier cosa las convierte en la raza más adaptable y fuerte de la Tierra. Pone algunos ejemplos de sus aptitudes para provocar males en los hombres (arrojándose a los alimentos, irritando la paciencia, etc). Terminado su discurso Hu-Hu alienta a sus compañeras a que se diseminen por el mundo para conquistarlo

ESTANCIA X: PRIMAVERA EN EL PAZO

El loco de Vos, va a visitar a la familia D'Avanzo. El niño Javier estudia la Preceptiva Literaria pero no se concentra. Piensa en su prima Rosina. Rosina ya está casada pero mientras su marido está fuera vive en el pazo de los D'Avanzo y a veces es la compañera de juegos de Javier. Javier es un adolescente que está empezando a sentir el florecer de emociones y sensaciones nuevas (atracción física, amor). Un día lleva a Rosina a su rincón secreto del pazo. Se siente lleno con su sola presencia, sentada a su lado, pero la aparición de bichos e insectos malogra ese estado de plenitud. En otro momento la tía Emilia le cuenta a Rosina la historia de Don Pedro y de Gudelia: Don Pedro se enamora de una muchacha muy bella llamada Gudelia y la visita por las noches; queriendo que su amante no vaya a verla por la noche Don Pedro le cuenta que la procesión de la Santa Compaña pasa por la fraga por la noche y se lleva consigo a los incautos. Don Pedro no cree en la Santa Compaña, pero está satisfecho porque cree que ha conseguido asustar al amante de Gudelia. Cuando esa noche Don Pedro va a ver a Gudelia, la Santa Compaña, la procesión del almas en pena le sale al encuentro y lo convierten en un espectro: el alma en pena que le transformó al tocarle era la del amante de Gudelia. Según rezaba la historia, Gudelia era también un espectro que embelesaba a los hombres, llamado súcubo.

ESTANCIA XI: LUNA CLARA

Cuando Abrenoite, el murciélago, despliega sus alas es la señal con la que empieza la noche en la fraga de Cecebre. Lo más destacado del capítulo es los efectos de la noche en los animales: las moscas callan, los animales duermen, pero el perro flaco de los Esmorís aúlla. Este habla con el zorro: el zorro representa al animal en libertad y el perro la fidelidad a sus amos a pesar del hambre que le hacen pasar (estructura fabular: diálogos de animales). En otro momento, suenan campanas de duelo en toda la fraga: un vecino, Don Gervasio, va a ser enterrado. La presencia de la muerte apresura los pasos de Marica hacia la casa de la Moucha, que está enferma: Marica le pide a la bruja que le enseñe los secretos de la brujería para ocupar su lugar y así cobrar los dineros que cobra ella para el caso de que llegue a morir: “Déjame a mí de bruja, Moucha”, le dice.

ESTANCIA XII: NOCTURNIDAD

Hace una descripción general del invierno en la fraga: lo describe como un peregrino con un zurrón, del que va sacando elementos que reparte sobre el campo y los bosques (descripción poética: lirismo). Pero el corazón de esta historia es de nuevo Xan de Malvís, el bandido Fendetestas. Su sueño máximo es asaltar al cura del pueblo al que presupone forrado de dinero. Una noche lo ve pasar por la fraga y viendo que el cura no va estar en casa decide ir a robar lo que en ella hubiera. Pero al llegar a la casa del cura Fedetestas observa que los criados del cura están en el establo intendo que una vaca dé a luz. Pero no saben. Malvís tiene la oportunidad perfecta de asaltar la casa, pero le da pena la vaca y entra en el establo de improviso y ayuda a bien nacer al ternerillo. El criado del cura le da a Malvís tabaco y este, aún sin robarle al cura, se va tan contento para su escondrijo.

ESTANCIA XIII: LA LUCECITA PÁLIDA

Cuenta en este capítulo otra fábula, la historia de la luciérnaga. Antes de brillar en la noche con su luz, era apenas un gusanillo que se admiraba de que la diosa Naturaleza había tratado mejor que a ella a todos los animales, incluso a los tábanos, a las serpientes, a los rinocerontes. La Diosa le dice al gusanillo que cada uno de los atributos bellos de los animales que ha creado tienen un rasgo cruel: el cuerno del rinoceronte, las rayas del tigre. Entonces el gusanillo le dice a la Naturaleza que es cruel y despótica, y ésta dota de luz al gusanillo por las noches: otra vengaza cruel, ya que ahora el gusanillo era visible y no se podía ocultar al acecho de sus depredadores.

ESTANCIA XIV: EL DESCANSO

Amanece en la fraga. El Miedo se retira a dormir. El rocío impregna la yerba y las telarañas, gracias a las gotas son visibles. Pilara camina hacia el apeadero a dejar la leche y cobrar de la lechera. Esta hoy no trae cambio y le dice a Pilara que ya le da el resto del dinero otro día: por temor a su ama Juanita, Pilara dice que no se va de allí hasta cobrar todo el dinero e intenta subir al tren en marcha y cae en las traviesas del tren y muere. El señor D'Abondo al encontrarse con el aldeano que lleva a la chica muerta piensa en la brevedad de la vida y en que es preciso dar a cada acto de la vida el mismo valor que le daríamos si supiésemos que es el último que realizamos. Juanita se lamenta de la pérdida de la chiquilla y maldice el dinero. Durante el velatorio unas aldeanas cuentas historias sobre el amor de las madres hacia sus hijos.

ESTANCIA XV: UN INSECTO SOBRE EL AGUA

Descripción lírica del río. Este capítulo trata del reto que hay entre el hombre y la trucha en el ejercicio de la pesca. Describe a las truchas como deportistas cuyo ejercicio consiste en quitar el cebo de los pescadores sin ser ensartadas por el anzuelo. Ante la presencia de un pescador todas las truchas se reúnen para asistir a una especie de Olimpiada donde gana la que se hace con la presa sin ser cogida. Pero ese día el señor D'Abondo se ha hecho con muchos ejemplares. El cebo es un insecto nuevo y misterioso para las truchas que ha sabido esquivar todas las embestidas. Por la noche las truchas difunden el rumor por el río. La vieja trucha Trut dice que los jóvenes peces de ahora han perdido la habilidad y no saben saltar sobre la presa con la gracia de antes. Al día siguiente caen más presas. El nuevo cebo del señor D'Abondo es invencible. La vieja Trut salta sobre el anzuelo y vuelve a caer al río con la boca desgarrada, advirtiendo a las demás truchas de que el señor D'Abondo está jugando sucio y ha colocado una réplica de mosca hecha de alambre. Desde ese momento, advertidas todas las truchas, ningún pez vuelve a caer en la trampa. Cuando otro día D'Abondo lo vuelve a intentar ya ninguna trucha le hace caso y deciden darle su merecido: cuando el anzuelo con la mosca de alambre queda atrapado en unas raíces, las truchas le encajan una lata de sardinas vacías: “A moscas de alambre, peces de hojalata” dicen y ríen la broma.

ESTANCIA XVI: EL SUBTERRÁNEO MARAVILLOSO

Narra las peripecias de Geraldo, el pocero de la fraga, quien al cavar en las tierras de Noguerol descubre un pasadizo hacia otro mundo. Buscando agua, Geraldo encuentra la entrada de un túnel, donde un hombre mayor le invita a comer. Los manjares son suculentos, los atuendos de los criados ricos y festivos. Todo es lujo y alegría en el corazón de Geraldo que no quiere preguntarse de dónde ha salido toda aquella maravilla. Charla, animado, con el hombre. Le cuenta sus experiencias en la mar y como ballenero. Se desprende del diálogo la añoranza de Geraldo por la vida marinera y por el paisaje marítimo y se extraña de que cuando ha apreciado realmente esas cosas es cuando se ha alejado de ellas. El viejo le explica la magia de aquel bello lugar bajo la tierra de la fraga. Geraldo en realidad está viviendo el cielo que a él le gustaría tener después de morirse, pues ha quedado sepultado al cavar el pozo para Noguerol y despeñarse por el precipicio. Destaca el lirismo y el dramatismo de este capítulo.

PERSONAJES

Juanita Arruallo: Tía de Hermelinda. Es una mujer entrada en años y avara. Tiene muy mal genio. Muestra su lado humano en el velatorio de Pilara, su criada.

Xan de Malvís. Labrador que harto de las escasas ganancias que da el campo y la labor de la tierra, decide echarse al monte y convertirse en el ladrón de la fraga, bajo el sobrenombre de “Fendetestas”.

Roque Freire: Uno de los labradores más ricos de la fraga de Cecebre. Es asaltado en el bosque por Fendetestas y sostiene con él un diálogo lleno de humor e ironía.

Pilara: Hija de Marica da Fame y criada de Juanita Arruallo. Siempre temerosa de las reprimendas de su ama, no le importa tomar las decisiones más arriesgadas para que nadie se quede con el dinero sacado de la venta de la leche. Hasta que una de sus imprudencias le cuesta la vida.

Marica da Fame: Madre de Pilara. Posiblemente la viejecita más pobre y hambrienta de la fraga, su vida es un retrato de la supervivencia ante la falta de recursos.

Geraldo: Pocero cojo enamorado de Hermelinda. Su amor hacia la joven es otro de los ejes del libro. Incidentalmente su historia está plagada de viajes marineros: de joven se enroló en un ballenero, donde perdió una pierna. Vive su melancólica existencia en un alto de la fraga hasta que fallece cavando un pozo para un vecino.

Hermelinda: Sobrina de Juanita Arruallo. Tras ser la criada de su tía durante muchos años, harta de esta servidumbre, decide irse a la ciudad a mejorar posición. Sabe que Geraldo, el pocero está enamorado de ella, pero no le corresponde y prefiere salir, bailar y divertirse con el resto de jóvenes de la fraga.

Fiz de Cotobelo: Nombre del difunto que va vagando por la fraga hasta que cumplir. Además de ser la pesadilla e incordio del bueno de “Fendetestas”, es el alma en pena de la historia. Acaba por unirse a la Santa Compaña.

A pesar de que hay una separación bastante clara entre los argumentos de cada estancia, hay personajes que aparecen en las distintas historias, ya que el tema de toda la obra es la fraga de Cecebre y sus diversas gentes.

ESTILO

Narrador omnisciente. Tercera persona. Agridulce lirismo. Fabulación. Intensidad narraciones. Clímax y anticlímax narrativo. Descripciones. Uso de tropos. Nostalgia. Remembranza de la tierra y el paisaje gallegos. Conservadurismo de algunas ideas descritas a lo largo de la historia

BIOGRAFÍA

Periodista y escritor gallego, Wenceslao Fernández Flórez nació en A Coruña en 1885. Tras trabajar en varios periódicos gallegos (dirigió el Diario Ferrolano y El Noroeste) se traslada a Madrid donde trabaja para la Dirección General de Aduanas. Sin abandonar las actividades de prensa y de crónica parlamentaria, se dedica a su gran pasión: escribir relatos y novelas. Algunas de sus obras son:

La procesión de los días (1915)

Volvoreta (1917), relato de amor que le procuró la primera fama

Las gafas del diablo (1918)

El secreto de Barba Azul (1923)

Las siete columnas (1926)

Relato del caballero Rogelio de Amaral (1933)

Los que nos fuimos a la guerra (1930)

El bosque animado (1943)

Fue académico de la RAE desde 1945 hasta 1964, año en que fallece.

Algunos críticos han tratado de encasillarlo en el género novecentista, pero su rotundo lirismo y el carácter de sus remembranzas le confieren un estilo muy personal.