El alquimista; Paulo Coelho

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XX. Narrativa. Novela. Biografía del autor. Argumento. Personajes. Estilo: reflexiones

  • Enviado por: Carlos
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas

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ÍNDICE

Datos significativos del autor _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ pág. 2

Análisis de los temas _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ pág. 2

Análisis de los personajes _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ pág. 4

Análisis del estilo _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ pág. 5

Valoración personal _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ pág. 6

DATOS SIGNIFICATIVOS DEL AUTOR

Paulo Coelho ( Río de Janeiro,1947), uno de los grandes escritores de nuestro tiempo, se inició en el mundo de las letras como autor teatral. Después de trabajar como letrista para los grandes nombres de la canción popular brasileña, se dedicó al periodismo y a escribir guiones para la televisión. Publicadas en más de ciento cincuenta países, las obras de Paulo Coelho han sido traducidas a cincuenta y un idiomas. Ha recibido destacados premios y menciones internacionales. En la actualidad es consejero especial de la UNESCO para el programa de convergencia espiritual y diálogos interculturales.

ANÁLISIS DE LOS TEMAS

El Alquimista relata las aventuras de Santiago, un joven pastor andaluz que un día abandonó su rebaño para ir en pos de una quimera, aprendiendo durante el trayecto a escuchar los dictados del corazón y a descifrar el lenguaje que está más allá de las palabras. Con este enriquecedor viaje por las arenas del desierto, Paulo Coelho recrea un símbolo hermoso y revelador de la vida, el hombre y sus sueños.

- La libertad

“En un momento de nuestra existencia, perdemos el control de nuestras vidas, y están pasan a ser gobernadas por el destino. Ésta es la gran mentira del mundo” (pág. 35)

Una de las formulaciones más simples del determinismo es la que viene a decir: “Todo lo que pasa tiene una causa”. La causa puede ser Dios, las leyes de la física, la genética, la sociedad, etc. Pero el hombre no decide, porque su elección ya está determinada previamente.

El indeterminismo sostiene que la conducta humana es libre y, por tanto, imprevisible. Acepta que hay algunos hechos que la condicionan: la biología, las relaciones, la cultura, etc. Pero si estuviéramos irremisiblemente sometidos a una causa, no se podrían explicar conductas como la huelga de hambre u otras conductas y sería imposible hablar de responsabilidad.

- La toma de decisiones

El tema de la decisión es fundamental en este relato. De hecho, junto con el tema de la libertad, forma uno de los pilares sobre los que se sustenta parte de esta historia.

Tomar decisiones es uno de los temas clave de una conducta humana. Si nosotros queremos usar nuestra libertad y ser autóctonos, debemos tomar decisiones.

A la hora de tomar decisiones, podemos distinguir tres momentos. En primer lugar, se nos presentan las posibilidades de elección: ir al cine o al teatro, comprar o no comprar, votar a estos o aquellos, etc. En este momento examinamos, deliberamos la posible elección, imaginamos las consecuencias, las alternativas, las connotaciones ideológicas, etc.

Después, visto y analizado el panorama, necesitamos tomar una decisión. Éste es un momento delicado, en el que la balanza se inclina hacia una de las alternativas.

Queda todavía un tercer momento, que es el de la ejecución y es el definitivo, cuando llevamos a cabo la acción. Si no llegamos a realizar el acto que habíamos decidido, no hay acción, y entonces nos movemos en la pura especulación.

- La relación con la naturaleza

“ Todas las cosas sobre la faz de la Tierra tenían también una alma (...)porque la Tierra está viva y tiene una Alma” (pág. 93).

Ésta es una idea central en todo el libro. Además de la relación con otras personas, tenemos relación con el entorno natural. La naturaleza ha tenido y tiene una función decisiva en la vida humana y su efecto concierne a toda la humanidad, por ello, nos corresponde a todos mantener su integridad.

- La unidad universal

“ Conversación con el desierto, el viento y el sol” (págs. 155-158).

El autor insiste en la idea de que “todo es una sola cosa”. La unidad radical de todo es lo que hace posible las diferencias entre las cosas. Pero ya se ve que las diferencias, aunque broten de la unidad, no constituyen un todo armónico. El vehículo que permite efectuar ese viaje es el amor: “Cuando se ama es cuando se consigue ser algo de la creación” (pág.158). El amor es aquello que funde las diferencias entre las cosas. Transformarse en viento no es ser viento, sino descubrir la profunda unidad que hay entre yo, que amo, y el viento, que puede ser objeto de mi amor.

“Cuando se ama no se tiene ninguna necesidad de entender lo que sucede porque todo pasa a suceder dentro de nosotros, y los hombres pueden transformarse en viento” (pág. 158). Es una vieja idea, muy explotada por san Agustín, la de que el amor transforma al amante en lo amado. “El que ama la Tierra es tierra, el que ama a Dios es… Dios”.

· Tópicos literarios

Son abundantes en este libro los momentos, situaciones o ideas que nos trasladan inevitablemente a otros textos literarios. El propio Coelho es consciente de ello cuando, en boca de Melquisedec, le dice al joven pastor respecto al libro que lleva entre manos: “Es un libro que habla de lo que hablan casi todos los libros. De la incapacidad que las personas tienen para escoger su propio destino” (pág. 35). Esta característica también queda constatada en las constantes citas bíblicas y coránicas e incluso en el mismo prólogo con el mito de Narciso según la versión de Oscar Wilde.

  • Y así, el encuentro del joven pastor con cada uno de sus maestros, su estancia en el desierto o su actitud ante las enseñanzas que recibe nos recuerdan al Principito en sus diálogos con el aviador y con los diferentes personajes que va encontrando en su viaje.

Como sabemos, El Principito es una pequeña obra maestra que, con apariencia de cuento infantil, aborda el tema del amor y la amistad a través de una simbología en la que afloran los pensamientos del ser humano respecto a su relación con los demás. Está planteada como un viaje de ida y vuelta cuyo protagonista conoce a una serie de interlocutores -el aviador, el zorro, el vanidoso…- con los que va descubriendo su modo de ser y pensar, lo que Coelho definiría como su respectiva Leyenda Personal.

Sin lugar a dudas la imagen de la vida como viaje es uno de los tópicos más recurrentes del autor de El Alquimista. Sobre esta misma idea existe un hermoso poema de Kavafis titulado Ítaca. A través de la imagen del viajero Ulises en su regreso a la patria, se nos incita a sacarle el mayor jugo a la experiencia cotidiana sin perder de vista nuestro destino:

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca

pide que el camino sea largo,

lleno de aventuras, lleno de experiencias.(…)

Ve a muchas ciudades egipcias

a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.

Tu llegada allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.(…)

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.

Pero no tiene ya nada que darte.

ANÁLISIS DE LOS PERSONAJES

Uno de los rasgos llamativos de los libros de Coelho son las frecuentes similitudes entre los personajes de sus libros y los que aparecen en la Biblia, como veremos un poco más adelante.

La galería de personajes de la novela no es muy larga: la componen el joven Santiago y sus cuatro maestros como personajes principales -el viejo Melquisedec, el Mercader de Cristales, el viajero inglés y el Alquimista-, y una breve relación de personajes secundarios -la adivina gitana, el camellero y algunos guerreros del desierto- entre los que despunta la joven Fátima. Y todos ellos participan de la condición de personajes-tipo, en los que, más que la definición de rasgos físicos o morales diferenciados, cobra especial importancia su valor simbólico y alegórico del que participarán a su vez, en los últimos pasajes del relato, el desierto, el viento, el sol y el corazón del joven como alter ego del protagonista. Ese valor simbólico hay que ir a encontrarlo en sus propios personajes:

  • El joven pastor Santiago, que nos recuerda al apóstol del mismo nombre, está sin duda cargado de connotaciones evangélicas y, probablemente, asociado a la imagen que el autor tiene de España, país que había conocido poco antes en su peregrinación a Compostela. Su condición de nómada viajero está asociada, por otra parte, a la imagen del peregrino. El simbolismo del mundo pastoril está muy presente en la Biblia, y sobre todo en los Salmos, antes de arraigar en la figura del Mesías como el buen pastor. Por otra parte, en un momento en que se nos relata el encuentro con los jefes del oasis, su imagen queda asociada a la de otro pastor bíblico de gran trascendencia para el pueblo de Israel: el joven pastor José, hijo de Jacob, cuyo sueño es asimismo anticipo de su viaje a Egipto (Génesis, 37 y ss.).

  • El viejo Melquisedec, rey de Salem, es el mismo sacerdote y rey bíblico del mismo nombre al que Abraham entrega un diezmo de sus bienes. Recordemos que, tal como dice la Biblia, Abraham abandonó su país con destino incierto, como hará el joven Santiago.

  • El Mercader de cristales aparece más enraizado con las enseñanzas coránicas, actuando de contrapunto unas veces, y de paternal preceptor otras, de las ideas del protagonista. Su ortodoxia y conformismo quedan resumidas en la expresión maktub -está escrito-, palabra que ha dado título a otra obra del autor. Frente a la realización del sueño personal por el que lucha el joven, el mercader se alimenta de la ilusión de un sueño (peregrinar a La Meca) que sabe que no se realizará.

  • El viajero inglés es, sin duda, una metáfora que ya el autor nos ha anticipado en el prefacio al aludir a los tres tipos de alquimistas ( “ Aquellos que son imprecisos porque no saben de lo que están hablando”, pág.13). La búsqueda desesperada de la Piedra Filosofal en los libros y los razonamientos lógicos le impiden alcanzar sus sueños.

  • El Alquimista es, sin duda, el Maestro por excelencia. Sus sentencias y consejos lo presentan ante el joven como modelo de imitación y sabiduría: “Viejo brujo, lo sabías todo”, dirá de él el joven al regreso de su viaje. Pertenecería, por lo tanto, al segundo tipo de alquimistas señalados en el prefacio, es decir, “aquellos que lo son porque saben de lo que están hablando, pero también saben que el lenguaje de la Alquimia es un lenguaje dirigido al corazón y no a la razón”.

Lógicamente, es en la tercera modalidad de alquimistas a la que alude Coelho en ese Prefacio donde habría que situar al joven protagonista: “Aquellos que jamás oyeron hablar de Alquimia pero que consiguieron, a través de sus vidas, descubrir la Piedra Filosofal”.

ANÁLISIS DEL ESTILO

  • La obra se caracteriza por un lenguaje sentencial, que convierte muchos parlamentos en verdaderos aforismos, y podemos encontrarlos tanto en la voz del narrador como en la del protagonista o sus sabios consejeros: el viejo Melquisedec, el Mercader, el Inglés y, sobre todo, el Alquimista.

  • Se insertan breves cuentos a lo largo de la novela, como por ejemplo el relato de la visita de la Virgen y el Niño a un monasterio o el del mito de Narciso, según la versión que Oscar Wilde realizó.

  • El uso frecuente de palabras en mayúscula -Alma del Mundo, Leyenda Personal, Gran Obra…- imprimen a la novela su rasgo estilístico quizás más llamativo : el sentido alegórico unas veces y metafórico otras de un lenguaje propio de la literatura mística.

  • Por lo demás, no se aprecia demasiada diferencia de registro lingüístico cuando habla el narrador o cuando lo hacen los personajes centrales, pues se adivina en todas las voces la del propio autor.

  • Son muchos, por otra parte, los paralelismos entre unos personajes y otros. Así, el encuentro del joven con el viejo Melquisedec se asemeja al que luego tendrá con el Mercader, con el viajero Inglés o con el Alquimista . En todos los casos, la relación que se establece entre maestro y discípulo nos recuerda a la de otros personajes literarios: el Conde Lucanor con Patronio, el Lazarillo con su primer amo, el ciego, o el Principito con el aviador en el desierto; y se sostiene en una dinámica de preguntas y respuestas al servicio de una intención claramente moralizante para el lector, heredera, en buena medida, de las literatura orientales.

  • Abundan las citas entrecomilladas en las que se recogen ideas o pensamientos ya expresados, bien por tratarse de evocaciones del protagonista, y que se acompañan de fórmulas como “pensó el muchacho”, o bien por ser citas de ideas ya expresadas, cerradas por fórmulas como “había dicho el viejo”. Unas y otras dan a los diálogos un ritmo pausado, de consenso entre los interlocutores, sin que aparezcan las réplicas o las matizaciones propias de los diálogos ágiles.

  • No faltan los momentos de lirismo, como el encuentro del protagonista con su amada Fátima, ni tampoco las descripciones detallistas, como la de la tienda de los jefes del oasis.

  • También nos encontramos gran profusión de reflexiones y monólogos interiores del protagonista.

VALORACIÓN PERSONAL

TODO ES POSIBLE

A lo largo del texto encontramos una frase repetida varias veces: “Cuando quieras una cosa, todo el Universo conspirará para que la consigas”, ésta es la tesis central de El Alquimista, tal como el propio autor ha declarado.

La fe del joven Santiago en ver cumplido su sueño, y de esta manera realizar su Leyenda Personal, constituye el eje de un viaje enriquecedor que simboliza el camino de la vida. Un viaje en el que, al igual que en nuestras vidas, se encontrará con multitud de obstáculos que deberá superar para lograr su objetivo: llegar a las Pirámides de Al-Fayum y encontrar su tesoro. Será en estos momentos en los que vayan apareciendo adversidades cuando el protagonista sienta la obligación de tomar una decisión: continuar con el viaje en busca de su tesoro o volver a recorrer las tierras andaluzas acompañado de sus ovejas. Será entonces cuando demuestre la libertad de los hombres, ratificando así lo que el viejo Rey le había dicho años atrás en aquella plaza: la gran mentira del mundo es la que presenta nuestras vidas gobernadas por el destino; al mismo tiempo que refleja nuestra obligación de tomar decisiones. Tal y como dijo Ortega y Gasset, “estamos condenados a ser libres”. Y es que sin libertad, nuestras esperanzas de alcanzar nuestras metas se verían reducidas a la voluntad divina, algo que se contrapone a la idea de que todo es posible, que se presenta como piedra angular de esta historia.

Su intencionada ubicación en un tiempo sin fechas y en unos lugares entre realistas y fantásticos, con unos personajes estereotipados -el joven pastor, la hermosa hija del comerciante, el anciano sabio, el Mercader, el viajero Inglés…- y, sobre todo, su estructura lineal e itinerante(en la que hechos y situaciones se repiten y reconocen unos en otros formando entre sí un relato circular) le confieren un carácter de cuento maravilloso, con una intención aleccionadora: las peripecias de los personajes parecen seleccionadas y puestas al servicio de un mensaje espiritual y universal: la búsqueda de la propia identidad. Así que puede decirse que, por más que la trama se cuaje de situaciones y personajes de apariencia real, El Alquimista es un relato simbólico que nos explica la transformación interior de su protagonista en su proceso espiritual hacia un nuevo modelo de vida en armonía con el mundo.

El tema de la búsqueda de la propia identidad y su trama argumental itinerante a través de preguntas y respuestas que el personaje central y sus acompañantes ocasionales se plantean a lo largo del relato, convierten, pues, esta obra en una historia simbólica, cargada de referencias filosóficas, religiosas, literarias y morales entre las que es fácil reconocer reminiscencias de otras obras, hoy ya clásicas entre los libros simbólicos, como El Conde Lucanor de Don Juan Manuel, El Lazarillo de Tormes, El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, por no aludir a la presencia continua de referencias bíblicas y coránicas. La abundancia, por otra parte, de alusiones a Oscar Wilde, Las Mil y Una Noches o el Evangelio lo convierten, en cierto modo, en un viaje literario por los libros, que son un elemento omnipresente en el equipaje del joven protagonista.

BIBLIOGRAFÍA

- PAULO COELHO, El Alquimista. Barcelona, Ed. Espasa Calpe (2001)

- Internet: www.paulocoelho.com

- JOSÉ CALERO HERAS, Literatura Universal: materia optativa de bachillerato. Barcelona, Ed. Octaedro (1999)