Églogas; Garcilaso de la Vega

Literatura española del Renacimiento. Lírica y poesía renacentista. Égloga XII: Métrica. Forma. Significado. Tema. Recursos estilísticos

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COMENTARIO DE TEXTO DEL POEMA nº 12

1.- Descripción del Texto

Este texto es un fragmento de una égloga de Garcilaso de la Vega, comprendida entre las tres églogas que este poeta escribió. Este fragmento consta de 24 versos y esta formado por tres estrofas.

De las tres églogas que comprende la obra de Garcilaso de la vega, si la primera es la expresión del dolor amoroso, a través del diálogo pastoril, la tercera representa la total impregnación renacentista del poeta. La égloga de donde se ha sacado este fragmento es la tercera. Una égloga es una composición poética lírica de la poesía bucólica, usualmente de reducidas dimensiones y de carácter artificioso. La égloga comúnmente suele adoptar la forma de diálogo o soliloquio de significación alegórica, aunque no es este el caso. En celebración de la vida rústica, el término fue primero aplicado a las bucólicas virgilianas y pasó luego a designar cualquier poema pastoril compuesto según la forma tradicional desde los Idilios de Teócrito.

El poeta, Garcilaso de la Vega, nacido en 1.501 y muerto en 1.536, fue la máxima figura lírica del Renacimiento Español. Muy joven entró a formar parte de la casa del emperador y se distinguió pronto entre los mancebos nobles de la guardia imperial por su gallarda presencia, talento, dotes de poeta, cultura (sabía griego, latín, italiano y francés) y arrojo y destreza en el manejo de las armas. En resumen, el tipo de persona perfecto del Renacimiento, de gustos depurados y espíritu aventurero. Respecto a la métrica asimiló distintas formas italianas, desde el endecasílabo a la “canzone” a la “terza rima”; el bucolismo y la alusión mitológicas renacentistas se conjugan con la nota sensorial y plástica y el acierto en la metáfora. En su lírica amorosa la emoción sincera no mengua la perfección formal (intimismo sentimental), y en el tema de las armas entroncan luego con él H. Acuña, Fernando de Herrera y Aldana.

La estructura textual de esta égloga es una descripción, porque, principalmente, describe la espesura que hay cerca del Tajo, el ambiente que allí se respira e incluso algún que otro habitante de este hábitat.

Este fragmento de égloga, al igual que la égloga, esta escrita con el tipo de estrofa llamado octava real y es, probablemente, la composición en la que el poeta alcanza su mayor perfección técnica, por la utilización de los recursos expresivos y por la belleza que transmite. Es un poema cuyos versos son de arte mayor, pues son endecasílabos (mayores que ocho). Su rima es consonante (ver abajo) y encadenada, excepto en los dos últimos versos que es gemela. Su ritmo es yámbico, porque el acento estrófico cae en una sílaba par.

Ej.

Cerca del Tajo en soledad amena, (...)

Existen algunos encabalgamientos, como por ejemplo en los versos 7, 9, 11, 15, 19, 21... Este encabalgamiento es un encabalgamiento suave pues el verso encabalgante sigue encabalgando más allá de la quinta sílaba.

Ej.

el agua baña el prado con sonido

alegrando la vista y el oído. (...)

A continuación están analizados los primeros versos de este poema.

Ej.

“Cerca del Tajo en soledad amena, 11A

de verdes sauces hay una espesura, 11B

toda de hiedra revestida y llena, 11A

que por el tronco va hasta el altura, 11B

5 y así la teje arriba y encadena, 11A

que el sol no halla paso a la verdura; 11B

el agua baña el prado con sonido 11C

alegrando la vista y el oído.” 11C

2.- Tipo de Texto

El marco escénico presentado por Garcilaso de la Vega (la ribera del río y el propio río) responde al tópico retórico - poético de la literatura grecolatina denominado “locus amoenus”, que traducido al español viene a significar “lugar agradable”. Esto es así por la tranquilidad, la perfección etc., con que el poeta describe el ambiente; es lo típico del tema de la naturaleza en el Renacimiento, es decir, la naturaleza se consideraba como un símbolo de la perfección y de la armonía.

Este texto o fragmento de la égloga III de Garcilaso de la Vega es una descripción, como anteriormente se mencionaba.

3.- Análisis del contenido

El tema fundamental de este texto es la idea de perfección y tranquilidad que el poeta quiere transmitir mediante la descripción de la ribera del Tajo y del propio Tajo. En esta idea se mezcla también la idea de lo “divino” del paisaje, recogido esto en el poema, en la parte que trata sobre la ninfa y sobre el asombro de la ninfa.

El resumen de poema es principalmente la descripción que el poeta realiza sobre el lugar, como lo sitúa, lo describe, lo “pinta”... Luego ensalza todavía más la figura del paisaje al introducir a la ninfa en el poema y al escribir que la ninfa se queda admirada por la armonía y belleza del paraje.

Según este resumen, el texto se puede dividir en 2 partes principalmente:

  • La primera parte, desde el verso número 1 hasta el verso

número 12, donde el poeta empieza a describir el paisaje.

  • La segunda parte, desde el verso número 13 hasta el verso

número 24, donde el poeta describe parcialmente a la ninfa

y los actos de esta, y el asombro de la ninfa ante el paraje.

Después sigue describiendo el paisaje.

4.- Análisis de Recursos Estilísticos

En este poema son muy importantes los recursos estilísticos, pues se usan para darle mayor realismo a lo que se está describiendo. En el poema abundan los adjetivos pues desempeñan un papel importante en el texto. Los adjetivos son los elementos lingüísticos que más contribuyen al enriquecimiento estético del texto y por tanto los que nos transmiten de modo más directo la belleza del paisaje. Una de las cualidades técnicas más notables del texto es la plasticidad del lenguaje, que consiste en representar la realidad de modo sensual, como si se tratase de una pintura o de una escultura, y con tal fuerza expresiva que podríamos verla, oírla, tocarla. A este respecto, se puede comprobar que el texto abunda en todo tipo de sensaciones (como puedan ser visuales, acústicas, olfativas...).

Los recursos más utilizados en el texto son los hipérbatos, alteración del orden lógico de la frase, y las aliteraciones, la repetición de un mismo fonema o sílaba en varias palabras próximas. Por ejemplo, existe un hipérbaton en el verso número 2, porque el orden lógico de la frase debería ser “hay una espesura de verdes sauces, (...)” y no “de verdes sauces hay una espesura,(...). Como este caso hay infinidad de ellos, que sería engorroso nombrar aquí. Principalmente el poeta usa los hipérbatos para resaltar una palabra o un significado en concreto, como es el caso del verso 2 (“de verdes sauces hay una espesura) donde el poeta quiere resaltar lo verdes que son los sauces. En el caso de las aliteraciones, también nos podemos referir al mismo número de verso, pues existe una aliteración del fonema “s” (de verdes sauces hay una espesura,(...)). El poeta usa este recurso para darle mayor fluidez a la lectura y por el efecto que, sin darse cuenta, causa la aliteración, es decir, lo bien que nos suena. En todo el poema se repiten muchas veces la “s”, la “p” y la “m”.

También puede existir una leve personificación en los versos número 9 y 10 (“Con tanta mansedumbre el cristalino / Tajo en aquella parte caminaba”), pues es improbable que el Tajo camine, aunque aquí el autor lo ha usado con otro sentido. Existe también otro leve recurso, lo tenemos en la leve antítesis que podemos encontrar en los dos últimos versos con la oposición de ideas entre el silencio y el susurro de abejas. Esto lo ha usado el poeta para indicarnos que en el ambiente (el silencio) se podía escuchar los zumbidos de las abejas (la antítesis esta principalmente en el verso 23 “En el silencio sólo se escuchaba (...), pues si hay silencio no se escucha nada). En este poema existe un claro estilo nominal con abundancia de adjetivos, pues es lo típico en el caso de una descripción. En este caso tanto los adjetivos como los sustantivos se usan para “pintar” el paisaje que se está describiendo y también para darle mayor realismo. Puede existir un símbolo en esta égloga que esta representado por la ninfa, pues existe una especie de relación entre la ninfa y lo divino, es más, seguro que el poeta introdució a la ninfa para dar una sensación de divino al paisaje.

5.- Comparación del texto con los textos de las págs. 122 y 123

Durante la segunda mitad del siglo XVI, en la época de la Contarrefoma, fueron frecuentes las versiones “a lo divino” de obras profanas. Estas obras eran, en general, muy inferiores literariamente a los modelos que parodiaban. Las obras “a lo divino” tuvieron un efecto muy positivo: la difusión de la producción de los autores que imitaban. Todo esto tiene referencia al poema de la página 122 que es una imitación “a lo divino” de la égloga de Garcilaso. Como se puede comprobar y se ha leído, la obra que parodia es inferior literariamente hablando que la que es parodiada; como es el caso que nos trata: la calidad de la égloga de Garcilaso (el uso de los recursos estilísticos, la realidad que nos transmite, etc.) no tiene ni punto de comparación con la calidad del poema escrito por Sebastián de Córdoba. Aparte de esto existen cambios en el contenido de ambos poemas, pues uno trata sobre la naturaleza, y otro trata sobre la naturaleza pero aplicándolo a lo divino.

En el otro caso (página 123), se trata de un poema escrito por Luis Rosales (1.910-92), es también una égloga y se titula “Égloga de la soledad”. Este poema cuenta con bastantes rasgos parecidos o idénticos al poema de Garcilaso. Esta “Égloga de la soledad” cuenta con el mismo, trasfondo que el poema de Garcilaso de la Vega, y en algunas ocasiones da la sensación de que se está describiendo el mismo lugar. Esto nos demuestra la gran importancia de Garcilaso de la Vega en la literatura española, pues su presencia ha sido permanente e incluso llega hasta nuestros días.

6.- Conclusión

En definitiva, Garcilaso de la Vega, importante poeta y militar español del Renacimiento, escribió tres églogas, siendo esta la tercera que escribió. Esta tercera égloga representa la total impregnación renacentista del poeta, como ya se ha podido comprobar en el poema, que describe un paisaje perfecto: bello y armonioso, con todas las cualidades; es decir, casi divino. Esto es así porque era la mentalidad de la época sobre la naturaleza, que era considerada como un símbolo de perfección, armonía y valor estético. En el poema usa versos endecasílabos, típicos de Garcilaso, y usa un tipo de estrofa conocido como octava real, que el poeta trajo de Italia.