DROGODEPENDENCIA: UNA DINÁMICA ENTRE LOS FACTORES BIOLÓGICOS Y LOS PSICOSOCIALES

DROGODEPENDENCIA: UNA DINÁMICA ENTRE LOS FACTORES BIOLÓGICOS Y LOS PSICOSOCIALES
ABSTRACT
En este texto se condensa el desarrollo de una investigación de tipo exploratorio sobre drogodependencia que tiene en cuenta las variables biológicas, psicológicas y sociales; esta investigación se realizó durante un año y se llevó a cabo en la ciudad de Santiago de Cali, con un informante de 21 años. En este texto se recopila una amplia y pertinente información a cerca de la drogodependencia, como lo son: algunos factores sociales y psicológicos que pueden influir en el consumos de sustancias psicoactivas, también se desarrollan algunas de las consecuencias biológicas a corto y largo plazo, de forma detallada. También se podrá encontrar algunos de los muchos modelos, que tratan de explicar la dependencia en los seres humanos. Como es de esperarse, también está de forma explícita el método utilizado en el desarrollo de la investigación, especificando cada una de las actividades efectuadas para dar cuenta, de esta manera a la respuesta del problema de investigación, que en última medida dará a conocer cuáles son algunas de las relaciones entre los factores biológicos y los psicosociales, a las que se pueden enfrentar los adolescentes drogodependientes; entre éstas se puede encontrar la relación que existe entre el deterioro en la capacidad memorística y atención con su disminución en el rendimiento académico, a su vez siendo esto reforzado por características individuales como la inconstancia e irresponsabilidad.
Introducción
En este trabajo se encuentra toda la información recopilada a través de una exhaustiva revisión bibliográfica sobre la drogodependencia.
En primera instancia se encuentra el por qué se quiso realizar la investigación, dando razones personales, metodológicas y ante todo, teniendo en cuenta la propuesta Clínica de lo social; más adelante se encuentra el problema de investigación que se ha formulado y lo que da la pauta para su realización.
En un apartado bastante extenso, se encuentra una revisión bibliográfica sobre la drogodependencia, y conceptos que son imposibles de ignorar cuando se habla de la misma, como lo son: salud, enfermedad, salud mental, enfermedad mental, intoxicación, uso, abuso, dependencia; también se expone una clasificación detallada acerca de las sustancias psicoactivas y algunos de sus efectos, a corto y a largo plazo; también se encuentran algunos de los modelos que han intentado explicar la causa de la dependencia en el ser humano.
Seguido a esto, se halla un debate conceptual teniendo en cuenta los siguientes temas: cuenta al lenguaje como factor configurador de realidades socioculturales y la drogodependencia como un modo de expresar un malestar bien sea de orden social, cultural o individual, teniendo en cuenta las consecuencias biopsicosociales que éstas generan. En la parte final de este texto, se localiza el método con el que se llevó a cabo esta investigación, especificando puntos como: método, tipo de estudio, población, actividades, entre otros, y ya como cierre de este texto se presentan y se analizan los resultados arrojados debido al método aplicado a la persona que colaboró en la realización de esta investigación, los anexos pertinentes y las conclusiones que se generaron a partir de la culminación de este exhaustivo trabajo.
Para explicar mejor este trabajo es pertinente decir que la investigación se llevó a cabo con un adolescente drogodependientes, población que es considerada altamente vulnerable al consumo de sustancias psicoactivas; debido a que el sujeto en esta etapa, está construyendo su propia personalidad e intenta explorar su mundo de una manera acelerada y en muchas ocasiones sin pensar en las consecuencias que puedan traer en el futuro los actos que realiza hoy.
Además el ser humano en esta etapa se ve enfrentado a transformaciones tanto físicas, emocionales y sociales en las que se ve obligado a responder las exigencias que le demandan estos cambios, es decir, se ve obligado a resolver conflictos como: dependencia- independencia, el de adoptar una identidad personal, para lograr con esto un lugar y reconocimiento en el contexto en el que se desenvuelva.
Pero como sería poco productivo sacar al adolescente de su contexto, es necesario referenciarlo desde su contexto, pues este elemento es, fundamental en la dinámica de construcción del Yo en el ser humano; pues éste podría revelar la predisposición al consumo de sustancias psicoactivas. Claro que antes de continuar se dirá qué, no sólo el aspecto social influye en el consumo de estas sustancias, pues también hay que tener en cuenta aspecto genéticos y psicológicos. Por lo tanto para que aparezca una situación como esta “se hace necesaria la interacción del individuo de tipo físico u orgánico y/o psíquico y factores del medio social, que hacen referencia a sus características socioculturales que operan unas veces como freno y otras como facilitadotas”. (Cepeda J., Pezzano G., Racedo M. (1989)b)
Teniendo en cuenta lo anterior, se consideró importante señalar los aspectos que unen al sujeto con el contexto, como lo son:
De esta manera se quiere intentar hacer una aproximación al fenómeno de la drogodependencia, debido a que en los últimos años este fenómeno ha cogido especial fuerza en todo el mundo, el cual no distingue sexo, religión, clase social, raza o edad; enfocándolo así en la población adolescente debido a que, como se dijo anteriormente, es una población vulnerable y además, es la generación que estará a la vanguardia en un mañana.
Realizando este proyecto se pretenderá conocer cuáles son las posibles relaciones que existen entre los factores biológicos y los psicosociales, y así poder obtener una comprensión global acerca del tema.
Pues se ha partido del supuesto de que la dependencia a las sustancias psicoactivas causan alguna alteración a nivel biológico y que estas a su vez, pueden tener alguna relación con los aspectos psicológicos y sociales.
Esta investigación es viable porque se cuenta con la población y además la disponibilidad de recursos como: los financieros, los humanos y el académico, que está en construcción.
De esta manera también se pretende, no sólo llevar a cabo este trabajo como requisito de la Facultad de Psicología de la Universidad de San Buenaventura, con su propuesta Clínica de lo Social; sino porque también se es consciente de que sólo por este medio se pueden adquirir las herramientas necesarias para cuando se ejerza profesionalmente, aplicando los conocimientos aprendidos y desarrollando también, criterios para abordar temas de manera transdisciplinar y así lograr desarrollar el cometido que la universidad infundió, el cual permitirá un acercamiento y resolución más certera acerca de alguna problemática.
¿Pero qué es la Clínica de lo Social? La Clínica de lo Social es el resultado de la suma de Psicología y de sensibilización estética. “Sensibilización estética es enfrentarse a la tarea donde prima la forma; para develarle; para re- formarle; para complementarle; para refutarle. Y para adivinarle; para tratar de reducirle, en su condición de enigma originario y constituyente” Otero, J. (a) es decir, que trata de trascender lo meramente intencional y obvio, para dar cuenta no sólo de los síntomas y consecuencias, sino para trascender y aportar nuevas soluciones desde su perspectiva transdisciplinar.
Esta Clínica de lo Social es una novedosa hipótesis de trabajo, “es un Psicología deductiva que parte del reconocimiento de formas envolventes; ellas deciden los modelos sociales, las emergencias humanas” (Otero, J. (a)); es decir, que la Clínica de lo social no sólo trata de dar cuenta del fenómeno en sí, sino de todas aquellas fenómenos conjuntos a la problemática; y la drogadicción no es una problemática que se ha quedado por fuera del visor, por el contrario es una problemática que se ha trabajado bastante, pero que ahora con este trabajo se pretende tener en cuenta el aspecto biológico en lo psicosocial.
Formulación del Problema
Inicialmente se formuló el siguiente problema: ¿Cómo las áreas lesionadas del cerebro, inciden en algunos factores psicosociales del adolescente drogodependiente de la ciudad de Santiago de Cali? Pero debido a que es una investigación amplia y exhaustiva, y sobretodo era una investigación inviable, debido a que no se contaba con la población diagnosticada a nivel neuropsicológico para esta investigación; se optó por modificar el problema.
En este caso se decidió darle prioridad a la parte biológica y psicosocial y no tanto a la neurológica del adolescente.
Luego surgieron algunas hipótesis e interrogantes respecto a la drogodependencia tales como, que el consumo de sustancias psicoactivas tienen una alta repercusión en la forma que tiene el sujeto de relacionarse con el mundo, preguntas a cerca de su sexualidad y sobre cuál es la posible relación entre lo biológico y lo psicosocial, debido a que se parte del supuesto de que los adolescentes drogodependientes se enfrentan a una relación positiva entre los factores biológicos y los psicosociales; a lo largo de esta investigación se intentó conocer cuáles son estas posibles relaciones a las que se pueden enfrentar algunos adolescentes drogodependientes de la ciudad de Santiago de Cali.
Por lo tanto se ha formulado el siguiente problema de investigación: ¿Cuáles son las posibles relaciones existentes, entre los factores biológicos y los psicosociales a los que se pueden enfrentar algunos adolescentes drogodependientes, de la ciudad de Santiago de Cali?
Para delimitar un poco esta investigación, se escogió a un adolescente drogodependiente, de 21 años de la ciudad de Santiago de Cali, como la unidad; pues como se expresó anteriormente, el adolescente es potencialmente vulnerable al problema de las drogas. Pero “¿Qué es adolescencia? Normalmente se le denomina así al período comprendido entre la niñez y la adultez; es el “puente de unión” por el cual el adolescente tendrá que aprender durante el transcurso de estos años a dejar de ser un niño para convertirse en adulto. Además, tendrá que ajustarse a los cambios físicos y fisiológicos asociados” (Cepeda J., Pezzano G., Racedo M. (1989)b)
Teniendo en cuenta lo anterior, se ha escogido la etapa de la adolescencia porque es una etapa de la vida donde se viven grandes cambios tanto a nivel físico, como psicológico y emocional; donde se busca una autonomía, que en otras palabras no es más que la separación del núcleo familiar y la ansiedad por experimentar cosas nuevas, haciendo esto altamente vulnerable al adolescente, pues comienza abrir y descubrir su propio mundo, mundo que le ofrece miles de opciones, una de ellas: “Las Drogas”. Es precisamente en la adolescencia y en la juventud donde más se ha encontrado un abuso de las drogas, aunque esto no quiere decir que, no exista este abuso en personas anteriores o posteriores a la adolescencia. (Cepeda J., Pezzano G., Racedo M. (1989)b)
Es pertinente mencionar que las consecuencias biológicas por el consumo de sustancias psicoactivas están directamente relacionadas con la frecuencia, cantidad, clase de droga, entre otras, entre ellas se pueden mencionar:
Deterioro de orientación, deterioro en memoria, deterioro en el juicio, afecto superficial o lábil, pérdida de elasticidad emocional, (Phares J., 2000); síndromes depresivos, trastorno de déficit de atención y concentración, dificultad de coordinación y velocidad al manejar los autos y otras maquinarias, dependencia, necesidad de aumentar la dosis, tendencia al consumo de otras drogas, desintegración social, disminución en la capacidad mental, aprendizaje, comprensión y aptitudes verbales, depresión, ansiedad y alteraciones de la personalidad (ErAdicciones, 2004); desinhibición, sobre todo en cuanto a las relaciones sociales, sensación de euforia, posibilidad de realizar actos violentos, disminución en el rendimiento laboral, aumento de la posibilidad de accidentes, perturbaciones de las relaciones sociales y familiares, agresividad, irritabilidad, exhibicionismo, mayor porcentaje de suicidios”. (Mora, M. 1999); y consecuencias personales y sociales por el consumo de sustancias psicoactivas como lo son: deterioro en la imagen personal, aislamiento, estigmatización, posible involucramiento de la pareja en el mundo de las drogas (masificación del problema), deterioro en la vida familiar, rechazo social, disminución en el rendimiento escolar y problemas de conducta, desempeño laboral, incidencia en conductas delictivas y riesgo de SIDA, a causa de las drogas inyectadas o por encuentros sexuales irresponsables bajo los efectos de sustancias psicoactivas.
Posiblemente ése primer contacto, con la droga se da en ésta época; muchas veces se ve influenciado, por la curiosidad; y depende de este primer contacto con la droga, que se puede crear una posible relación con esta, ya sea de uso, abuso o dependencia.
Hoy en día los adolescentes, y todos en general, son influenciados por los medios de comunicación masivos y otras fuentes, que presentan una multiplicidad de opciones, entre ellas las drogas socialmente aceptadas (alcohol, nicotina, etc.) y las que no lo son (marihuana, cocaína, heroína, etc.).
Por lo anterior, se consideró pertinente realizar esta investigación porque es importante conocer las posibles relaciones entre lo biológico y lo psicosocial, pues estos aspectos actúan de manera complementaria y compleja entre sí; ya que el ser humano, como ser integral, se ve influido y determinado por éstas tres esferas y que, pueden verse afectados por la dependencia a sustancias psicoactivas.
Objetivos
Objetivo General
Objetivos Específicos
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Averiguar qué concepto tienen, algunos adolescentes, de drogodependencia.
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Indagar sobre algunas consecuencias biológicas, en algunos adolescentes drogodependientes.
Marco Teórico
Para iniciar a hablar de drogodependencia, se debe partir de un concepto esencial: “Salud” al cual se liga directamente el concepto de enfermedad y del mismo modo, los conceptos de salud mental y enfermedad mental.
De esta premisa se partirá para definir qué es salud, para ello es necesario recurrir a la definición que se le ha dado a este concepto, la O.N.U. ha propuesto, citado por Romero R. (2001), “como el estado de bienestar físico y mental que nos permite vivir en armonía con nosotros mismos y con el medio que nos rodea”, pero como se dijo anteriormente, al hablar de salud es obligatorio hablar de enfermedad, Romero R. dice que: “la enfermedad podría definirse como el conjunto de fenómenos locales o generales que presenta un organismo como respuesta a un agente físico, químico o biológico, nocivo que lo impacta alterando su función”.
Teniendo en cuenta lo anterior, se puede deducir que las alteraciones que se presenten en la salud, están íntimamente relacionadas con aspectos sociales, históricos e individuales, las cuales se expresan de una manera en particular en un contexto inespecífico; de esta manera se puede introducir el concepto de salud mental, entendiéndose éste como, “resultante del equilibrio del individuo con sus necesidades biológicas, sociales y el medio con sus variables requerimientos” (Romero R., 2001); por lo tanto, Díaz-Barriaga L. 2004 (a), dice que ” Un individuo "sano", es aquél que muestra una armonía física, mental y social con su ambiente, incluyendo las variaciones que puedan presentarse en cada uno de sus componentes y de tal forma que puede contribuir al bienestar individual y colectivo. Se trata entonces de un estado orgánico de equilibrio entre el medio interno y externo del sujeto, estado que toma en cuenta las diferencias biológicas y genéticas entre los sujetos, las diferencias en la vida anímica y las diferencias en sus condiciones de vida”.
Hablar de enfermedad mental es algo muy complejo. Sir Aubrey Lewis, en la introducción del manual estadísticos de trastornos mentales, citado por Romero R, (2001) dice: "como las enfermedades son en todo caso conceptos abstractos, no es de extrañar que las entidades nosológicas con las que los psiquiatras trabajan estén mal delimitados y se entremezclan", desde el punto de vista biológico se puede reconocer la enfermedad mental, como un producto de la ruptura de ese equilibrio necesario, en el cual lo biológico forma parte, pero no determina la presencia de dicho equilibrio, debido a que el ser humano no está compuesto por lo biológico solamente, sino que también entran en juego los aspectos psicológicos, sociales e incluso los económicos (Romero R, 2001).
En este momento los dos autores: Romero R (2001) y Díaz-Barriaga L., 2004 (a) convergen en que la farmacodependencia se considera un problema de salud pública, tanto por la magnitud como por los daños que ocasiona a nivel social. Para ello esta ciencia se encarga de estudiar los causantes que determinan el proceso de salud- enfermedad en las poblaciones, para incidir en ellas y con esto elevar los índices de salud.
Desde el punto de vista de esta ciencia, la farmacodependencia, como cualquier otra enfermedad pública, su explicación se encuentra en “la estructura de una organización social, en el acceso diferencial a diversos satisfactores que o anterior puede generar, en los patrones culturales, en situaciones familiares y en las características psicológicas individuales. La farmacodependencia no tiene barreras de organización, clase social, edad o sexo, factores sociales, familiares e individuales, cada grupo social dependiendo de su clase, cultura, contexto, presenta motivaciones particulares“(Romero, R), de hecho “es innegable que si un individuo posee una susceptibilidad muy elevada a contraer la enfermedad [la drogodependencia] pero no tiene acceso a la droga, este problema no aparecerá. Pero si la situación es inversa no es tan afortunada, puesto que cuando existe en el medio una disponibilidad muy alta de la droga, existe un mayor riesgo a que se enfermen los individuos menos susceptibles, dependiendo de esto, además de la toxicidad de la droga, del tiempo y de la cantidad utilizada como también las circunstancias favorecedoras del uso” (Cepeda, J. y cols, 1989), en otras palabras, lo que se quiere decir es que la drogodependencia es un fenómeno que no reconoce barreras y que puede estar posibilitado por el contexto socio- cultural y económico en el que se desenvuelva.
Al hablar de drogas no se puede establecer un tipo esquemático de personalidad para la farmacodependencia, pero hay un grupo de personas, los adolescentes, que son más vulnerables a este fenómeno o quienes por sus características hacen que busquen satisfacción en las drogas, como bien lo expresan Toro J. y Yepes L. (1997) cuando señalan que en un estudio experimental de personalidad, los sujetos con alto nivel de extroversión tienden a buscar riesgos, son más impulsivos y tienen una preferencia por el movimiento y actitudes más agresivas; aunque es importante señalar que “el origen del consumo de drogas se sitúa en la infancia temprana, la iniciación real en el consumo comienza normalmente, para la mayoría de los individuos, en la adolescencia temprana, y avanza a partir de aquí, según una secuencia bastante bien definida, a lo largo de la adolescencia media (Millman y Botvin, 1992, citado por Becoña E., 2004).
Es pertinente anotar que todos los individuos están expuestos inevitablemente a frustraciones, angustias, ansiedades que son superadas o no, dependiendo de las armas que provee la familia y las características psíquicas individuales. Algunos individuos desde su historia, pueden enfrentar y manejar la realidad que les ha tocado vivir, mientras que otras por falta de estructuración interna, buscan evadirla, una de las salidas evasoras de la realidad es el consumo de drogas (Romero R., 2001).
Es precisamente por lo anterior, que la farmacodependencia es un problema de salud pública y en específico de salud mental, en donde los factores individuales, sociales y familiares interaccionan e involucran a todos los sectores de una comunidad.
La causa de inicio del abuso experimental de una droga, es la curiosidad por los efectos de la droga; pero desafortunadamente, ésa curiosidad nada dice respecto a los factores que inciden en el uso y abuso de las drogas, pero hay algunos factores que serían oportunos conocerlos para destacar su posible importancia en el uso de las drogas. Clayton (1992, citado por Becoña E., 2004) expresa que “el contexto ambiental y/o condición situacional que inhibe, reduce o atenúa la probabilidad de uso y/o abuso de droga o la transición en el nivel de implicaciones de las mismas” en otras palabras esto quiere decir que algunos factores de riesgo como lo son por ejemplo: tener problemas económicos, ser hijos de padres con problemas de abuso de drogas, ser víctimas de algún tipo de abuso (físico, sexual, psicológico) y jóvenes que intentan suicidarse, entre otros.
Toro J. y Yepes L. (1997) han postulado que si una persona lleva el uso de la droga mas allá del nivel experimental es a causa del placer que experimenta, la evitación de molestias o la facilitación de integración social, los motivos para continuar su uso, de este mismo modo señalan que, de acuerdo con el efecto farmacológico se establecerán relaciones, con las condiciones personales del individuo, es decir, que las continuará consumiendo debido a los efectos que experimentaron de las mismas, por ejemplo: la cocaína para obtener un mayor contacto social.
Un factor que es preciso mencionar en este momento, es la influencia de los “Mass Media”, Toro J. y Yepes L. en la sociedad de consumo en la que se vive; en su texto expresan cómo los medios de comunicación con su continuo bombardeo de anuncios publicitarios que ponderan la inocuidad de ciertos tóxicos, hacen especial énfasis en el desconocimiento y no en la información a cerca de los efectos nocivos que puede traer alguna sustancia psicoactiva legal, llevando así una invitación latente al uso, a veces indiscriminado, de dicha sustancia. Un ejemplo claro, de esto es que el alcohol y los cigarrillos, sustancias socialmente aceptadas, a las que se les hace un gran despliegue publicitario, a pesar de que sus efectos son nocivos para el organismo y son conocidas de antemano, estas repercusiones no quedan aclaradas en la mismos anuncios publicitarios. Pues uno de los objetivos de la publicidad es vender un producto, sin medir, en ocasiones, las consecuencias que esto pueda traer.
Otros factores que destacan estos autores son: que la experiencia inicial nace básicamente de la necesidad de pertenecer a un grupo, la búsqueda de modelos de reafirmación y la noción de pertenencia. En el núcleo familiar es de vital importancia la presencia de un padre, en las edades en que se necesita protección, una orientación y se depende de otro; finalizan este tema diciendo, que sigue siendo controversial el tema de la clase social y las condiciones de pobreza como factor influyente en el consumo de sustancias psicoactivas, debido a que resulta ilógico pensar que, la clase media y alta, por tener mayor poder adquisitivo no consumen drogas, por el contrario se podría pensar que por tener más poder adquisitivo tienen un mayor acceso a las sustancias psicoactivas más costosas, o a las que no lo son.
No hay duda de que hay diferencias individuales en las experiencias de consumo de drogas, ya que no todos los que las prueban se convierten en adictos con la misma facilidad, unos lo hacen con marcada rapidez, mientras que otros no lo hacen tan rápidamente y otros simplemente se quedan en ésa única vez. Esto dependerá seguramente de los genes y de otros factores como el ambiente, el contexto social y la persona misma (rasgos de personalidad).
Hawkins y colaboradores (1992), citados por Becoña E. 2004, establece algunos de los factores de riesgo para el abuso de sustancias psicoactivas, en la siguiente tabla:
| Factores de riesgo |
| Genéticos | |
| Constitucionales | |
| Psicológicos | |
| Familia | -
Uso de drogas por parte de los padres y actitudes positivas hacia el uso de drogas -
Divorcio o separación de los padres -
Problemas de manejo de la familia -
Bajas expectativas para los niños o para el éxito
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| Iguales | |
| Escuela | -
Carencia de cumplimiento de la política escolar -
Poca dedicación a la escuela -
Fracaso escolar o abandono de la escuela -
Dificultades en el paso de uno a otro curso
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| Comunidad | -
Leyes y normas de la comunidad favorables hacia el uso de drogas -
Carencia de una adecuada vinculación social -
Deprivación económica y social -
Disponibilidad de drogas (incluyendo alcohol y tabaco)
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“La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que existe una tendencia mundial a que los jóvenes se inicien en el consumo de drogas a edades cada vez más tempranas, y que la disponibilidad de drogas ilícitas es cada vez mayor.
El mismo reporte señala que las edades de inicio de consumo son entre 12 y 13 años, y que en particular hay un aumento alarmante de consumo de sustancias inhalantes y alucinógenas entre jóvenes de 12 y 17 años, especialmente en niños de la calle, jóvenes indígenas y adolescentes que sufren algún tipo de discriminación”. (http://209.45.121.167/publicaciones-00/publicacion-19/pdf/tema11.pdf).
“En Colombia, un estudio nacional de Salud Mental y Consumo de Sustancias Psicoactivas publicado 1997, refiere que la edad promedio de iniciación al consumo de bebidas alcohólicas es de 15.6 años, y que el 44.1% inicia el consumo antes de los 15 años.
Alrededor de 65,000 niños/as colombianos entre los 12 y los 17 años se convirtieron en nuevos consumidores de drogas ilegales en 1996. El estudio citado destaca la notoria disminución en la edad de inicio en el consumo de cocaína y la reafirmación de que el alcohol sigue siendo la gran puerta de entrada para el consumo de otras drogas. El Ministerio de Salud de Colombia, según la misma fuente, considera que el grupo de 16 a 19 años tiene el más alto riesgo en cuanto al consumo de marihuana y de cocaína.
El 33% de consumidores de marihuana, inicia el consumo antes de los 10 años y el 63% antes de los 16 años. El inicio del consumo de cocaína ocurre, entre los 11 y 15 años, en el 15.2% de los consumidores, y el 30.4% lo inicia entre los 16 y los 18 años. Respecto a otras sustancias tales como el bazuco, el 16.7% de consumidores se inicia entre los 11 y los 15 años, y el 33.4% entre los 16 y los 18 años. De acuerdo a la última encuesta nacional colombiana publicada en el 2002 y realizada entre jóvenes de todo el país, se observa que la tendencia es una disminución de edad para el inicio del consumo de alcohol.
( … ) Respecto al inicio de la edad de consumo de alcohol y cigarrillo, actualmente está entre los 10 y 14 años, con un promedio de 13.7 para el inicio del consumo de cigarrillo y de 12.9 para el inicio del consumo de alcohol. La marihuana y la cocaína son las sustancias ilícitas de mayor consumo entre todos los jóvenes del país, y más entre universitarios y en los hombres.
( … ) El consumo de inhalantes y bazuco es más frecuente en estudiantes de secundaria que en universitarios. En cambio, la mayoría de los jóvenes que ha consumido alguna vez en la vida éxtasis, hongos, ácidos, tranquilizantes, anfetaminas y/o heroína, son estudiantes de universidad. Dentro del grupo de sustancias de menor prevalencia, las de mayor consumo son los inhalantes, los tranquilizantes, el éxtasis y las de menor consumo, los ácidos y la heroína.
Reportes no gubernamentales indican que Colombia es uno de los tres países del mundo que enfrenta el fenómeno de la droga en la producción, distribución y consumo, situación que sin duda alguna, incide en el alto riesgo para la población, particularmente los niños/as y que dificultad la intervención ante el problema”. (http://209.45.121.167/publicaciones-00/publicacion-19/pdf/tema11.pdf).
Se puede concluir entonces, que los cambios a los se enfrenta el adolescente, van estableciendo un ajuste del adolescente, respecto a la asimilación de la nueva imagen corporal, la capacidad de establecer relaciones interpersonales, asumiendo una actitud autónoma hacia las demandas que le realiza el contexto en el que se mueve y él mismo.
Es preciso entonces, introducir el punto de vista de Cepeda J., Pezzano G., Racedo M. (1989)a: “Es normal que [el adolescente] busque en los grupos de iguales una identidad, de conjunto transitoria que le apoye mientras adquiere la propia, que le brinde seguridad y estima personal, de cuya tutela no será capaz de liberarse hasta no haber adquirido su individualidad al iniciar la edad adulta.
Justamente, en ese momento, cuando más necesita una identidad, se concreta el riesgo de adquirir una que sea negativa, al hacérsele inalcanzables las figuras positivas o cuando carece de ellas, lo que puede llevarlo a ingresar en pandillas de delincuentes, grupos de contra cultura o de consumidores de drogas.
Además de lo anterior, la estructura familiar, la escuela y otros factores del ambiente, le transmiten elementos culturales que intervienen en su educación:
En el caso de la familia, en la cual los padres ocupan el primer lugar, se refleja su influencia en virtud de las actitudes que ellos poseen hacia diferentes hechos sociales como la enfermedad, la preservación de la salud, entre otras, que son fundamentales en la formación de sus hijos.
Además, el avance tecnológico y el efecto de la publicidad inadecuada que se hace a los bienes de consumo, crean muchas necesidades que el adolescente exige satisfacer en forma inmediata, impidiéndole dar la debida importancia a otras como las sociales y las afectivas. Esta influencia produce como resultado un desarrollo inestable y como consecuencia, para alcanzar un bienestar relativo, el joven ha de utilizar elementos sustitutivos que, por ser inapropiados, retardan aún más su desarrollo”.
Para ir contextualizando este tema, se comenzará por aclarar unos conceptos que son claves y a partir de los mismos, ir desarrollando congruentemente la investigación.
Conceptos Específicos
Comúnmente las sustancias psicoactivas (SPA's) se conocen con el nombre de drogas la definición clásica de la OMS es: “toda sustancia que introducida en el organismo vivo, puede modificar una o más funciones de éste” (Kramer y Cameron, 1975, citado por Becoña E. (2004) y por droga de abuso “cualquier sustancia, tomada a través de cualquier vía de administración, que altera el humor, el nivel de percepción o el funcionamiento cerebral” (Schuckit, 1989, 1995, citado por Becoña E. (2004) en otras palabras son sustancias que influyen en la experiencia subjetiva, en la conducta, al actuar sobre el Sistema Nervioso (SN).
En esta misma medida pueden clasificarse según los efectos producidos en el Sistema Nervioso (SN): Alcohol, sedantes e hinópticos y los ansiolíticos, que tienen un efecto depresor; la cocaína, anfetaminas y alucinógenos, que tienen un efecto estimulante.
El otro concepto que es pertinente aclarar es el de adolescencia, como lo define Bolívar Y., 2004: “es un período de transición, una etapa del ciclo de crecimiento que marca el final de la niñez y prenuncia la adultez, para muchos jóvenes la adolescencia es un período de incertidumbre e inclusive de desesperación; para otros, es una etapa de amistades internas, de aflojamiento de ligaduras con los padres, y de sueños acerca del futuro”. Y es que en la adolescencia se produce la separación - individuación, la separación del grupo familiar, del duelo por la exogamia y el enfrentamiento con el mundo exterior.
Toro J. y Yepes L. (1997) dicen que la adolescencia se caracteriza la curiosidad y el deseo de experimentar, que van unidos a cambios corporales, preocupaciones artísticas, políticas, filosóficas, problemas de orientación sexual y necesidad de emancipación, por lo que constituyen el adolescente un personaje vulnerable a las drogas. Además en esta etapa se comienzan a reconocer ídolos y líderes que satisfagan las necesidades primitivas de idealización, al mismo tiempo que permiten tomar distancia de sus antiguos motores familiares; aparecen además las llamadas crisis existenciales que no se pueden ligar a una razón específica, pero es una experiencia dolorosa y perturbadora para los adolescentes y jóvenes, que suelen llamar “depresión”.
Clases de consumidores
Teniendo claro los conceptos anteriores, se proseguirá con las clases de consumidores, según Toro J. y col:
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Esporádico: es aquel que después de haber conocido los efectos decide repetir la experiencia en determinadas ocasiones, [o utiliza dosis moderadas, Belloch y cols, 1995].
Características del farmacodependiente
De antemano, Cepeda J. y cols (1989)b señalan que es necesario aclarar que no se pueden hacer alguna generalización teórica en torno al drogadicto, pero si se puede observar algunas características de personalidad que son comunes:
Necesita que otros tomen decisiones por él y raramente acepta responsabilidades. Esta dependencia es un problema cuando es autodestructivo y cuando su capacidad para cuidarse lo hace vulnerable. La dependencia puede impedir la rehabilitación.
-
Ambivalencia: el farmacodependiente presenta características pasivo- agresivas. Estos individuos manifiestan una gran agresividad contra la sociedad, contra ellos mismos, pero son incapaces de expresarlo directamente. Generalmente buscan ayuda, pero al mismo tiempo se resisten a ser atendidos.
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Baja Tolerancia A Las Frustraciones: a menudo el medio, otros individuos o las limitaciones personales, impiden lograr las metas propuestas. Una respuesta saludable a esta situación sería resolver el problema buscando caminos. Generalmente los farmacodependientes son incapaces de tolerar pequeñas cantidades de frustración. Quieren lo que quieren cuando ellos quieren.
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Perspectiva a Corto Plazo: estos individuos son incapaces de imaginarse el futuro y por lo tanto se les dificulta planearlo. Por la misma razón, al enfermo le cuesta trabajo participar activamente en su rehabilitación ya que este, de por sí, es un proceso a largo plazo.
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Problemas en la adolescencia: la mayoría de los individuos empiezan a abusar de las drogas en la adolescencia. Esto a menudo retarda su desarrollo psicológico. Normalmente la adolescencia es una etapa de conflicto y crisis debido a la serie de fenómenos que experimenta el joven. Las preguntas ¿Quién soy? y ¿Para dónde voy?” deben ser resueltas durante esta etapa, si el individuo crece en su madurez.
Esta época generalmente está acompañada por ansiedad. El encuentro con las drogas en la adolescencia, puede ser una defensa contra esta ansiedad. El compromiso con las drogas interfiere en el desarrollo de las relaciones interpersonales maduras.
A pesar de estas características de personalidad que pueden ser comunes a muchos farmacodependientes, no se puede afirmar que existe un tipo único que los encierre a todos.”
Recuento histórico
El consumo de drogas no es un problema reciente, de hecho, en la Biblia aparecen algunos apartados donde se describen los efectos del alcohol. Los egipcios consumían opio y una sustancia fermentada a la que gravaban un impuesto. En la India, se bebía el “soma” y en Grecia el “nepente”. Incluso se podría decir que el alcohol es la droga histórica de Occidente, mientras que en Oriente lo son los derivados del Cannabis y la dormidera, que llegaron a Europa en el siglo XVIII y se generalizaron a medidos del siglo XIX, como lo afirma Frexia (1994), citado por Tamayo J. (1999).
La Cannabis, conocida como marihuana, es una planta de la que se pueden fumar sus hojas o su resina. Ésta se conocía en China hace aproximadamente 10.000 años; en el año 2.737 a. C. se comienza a utilizar por sus propiedades terapéuticas. Algunos grupos como los hippies, se caracterizaban por el uso de esta sustancia.
Otro grupo importante en las drogas, son los opiáceos, su consumo se remonta en la ciudad de Uruk en el año 4.000 a. C, en el año 1.550 a.C. en Egipto se hacía más de 500 remedios provenientes del opio, como lo afirman Belloch y cols (1995), de esta sustancia se conoce un derivado, la morfina, es el mejor analgésico de origen natural que se conoce hoy en día.
Más adelante Belloch y cols dicen: “un descubrimiento de la empresa farmacéutica Bayer, realizado por el DR: Heinrich Dresser, revolucionaría el consumo de las drogas una década después: La heroína”, inicialmente se afirmó que no producía dependencia, era fácil de usar y se le atribuía la facultad de curar a los morfinómanos, entre otros. Otro opiáceo es la metadona, es de orden sintético y se usa, principalmente, en los programas de rehabilitación de consumidores de heroína.
El descubrimiento del LSD- 25 por Hoffman y Stoll en 1938, tendría mucha importancia en la aparición de movimientos culturales, así como la aparición de abuso de esta sustancia años después. (Weiss y Millman, 1991, citado por Belloch y cols), también se estudiaron las propiedades terapéuticas de esta sustancia y en los años setenta era considerada como ilegal en algunos estados de Norteamérica.
Hoy en día, según Belloch y cols, y de cara al futuro se destacan las nuevas drogas de diseño o síntesis, estas drogas se pueden conseguir fácilmente en laboratorios a partir de la mentanfetamina, un exponente de estas es el éxtasis o MDMA (León, 1990, citado por Belloch y cols).
Pero hay que aclarar que todas las sustancias psicoactivas se caracterizan por ser ilegales, entre las que no lo son, encontramos: el tabaco, la cafeína, el alcohol y también los medicamentos como los sedantes e hinópticos.
Las sustancias psicoactivas comienzan a interesar a los médicos por sus fines terapéuticos y porque ejercen efectos sobre el cerebro y la conducta, según Toro J y col; y es que el uso, abuso y dependencia de tales sustancias llaman profundamente la atención de múltiples personas.
Conceptos Generales
Intoxicación
La CIE- 10, define la intoxicación aguda como “un estado transitorio consecutivo a la ingestión o asimilación de sustancias psicotropas o de alcohol que produce alteraciones del nivel de conciencia, de la cognición, de la percepción, del estado afectivos del comportamiento o de otras funciones y respuestas fisiológicas y psicológicas” citado por Belloch y cols. En la siguiente tabla se indican algunos criterios generales para el diagnóstico de intoxicación, según el DSM- IV, citado por Tamayo J. (1999)
| Criterios diagnósticos para la intoxicación |
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El desarrollo de un síndrome a la reciente ingestión (o exposición) de una droga. Diferentes drogas pueden producir cuadros similares. -
Comportamiento maladaptativo clínicamente significativo debido al efecto de la droga en el SNC (p. ej: beligerancia, labilidad emocional, trastorno cognitivo, trastorno e juicio, trastorno social o del funcionamiento ocupacional) y desarrollado poco tiempo después del uso de la droga. -
Los síntomas no son debidos a condición médica general, ni a un trastorno mental
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Uso, Abuso y Dependencia
Estos conceptos se usan habitualmente cuando se habla de sustancias psicoactivas, por lo tanto, se ha querido hacer un énfasis en éstos y en sus características como lo son la: Intoxicación, tolerancia y síndrome de abstinencia.
Belloch y cols los definen de la siguiente manera “por uso se entiende el consumo de una sustancia que no acarrea consecuencias negativas para el individuo. Habitualmente ello se produce cuando los consumidores son esporádicos ( …. ) El abuso se da cuando hay un uso continuado a pesar de las consecuencias negativas que ello acarrea por el individuo. La dependencia se da cuando hay un abuso excesivo de la sustancia que produce consecuencias negativas significativas a lo largo de un amplio período de tiempo”.
Dentro de la dependencia se pueden encontrar dos subcategorías, como las enseñan Toro J. y col: Dependencia psíquica: que corresponde a un sentimiento de satisfacción o impulso psíquico que requiere el uso periódico o continuo de la droga, con el fin de procurarse placer o eliminar un malestar. Cuando en este estado se tiende a aumentar la dosis, debido a que no se logra experimentar los mismos efectos con cantidades menores, ya se está hablando de una tolerancia y esto es parcialmente determinado por los cambios metabólicos en el SN, es decir, que se desarrolla una adaptación entre la sustancia dada y el organismo del individuo, por lo que se requieren mayores dosis para experimentar los mismo efectos. [Dentro de esta tolerancia se diferencia la tolerancia cruzada, que es “un fenómeno en el que se toma una droga y aparece tolerancia no sólo a esa droga, sino también a otra del mismo tipo o a veces a otro conexo; por ejemplo, la heroína produce tolerancia cruzada a la morfina y viceversa ( … )” (Kramer y Cameron, 1975, citado por Belloch y cols].
Dependencia Física: es el estado de adaptación del organismo a la droga que se manifiesta por intensos síntomas y signos de privación, que tiene particularidades y diversos grados de severidad según el medicamento utilizado. Estos síntomas y signos se conocen con el nombre de síndrome de abstinencia. La persona que presente esta dependencia, continuará su consumo con el fin de evitar estos fenómenos de supresión.
Al establecer una dependencia y tolerancia a estas sustancias, se producen repercusiones neurológicas en los cuales se incluyen cambios de sensibilidad a los neurotransmisores. Al producirse una lesión cerebral, se evidencian gran variedad de síntomas cognoscitivos y conductuales, en los cuales se producen reacciones psicológicas y emocionales.
A continuación se nombrarán las diferentes clases de deterioros que se pueden producir a causa de un daño cerebral:
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Deterioro en memoria: Aquí se producen olvidos de acontecimientos, generalmente, los más recientes, y puede también, que invente recuerdos para llenar los espacios en blanco.
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Deterioro de funciones intelectuales: se puede afectar, la comprensión, el discurso, cálculo, o puede que no sea capaz de definir palabras comunes.
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Pérdida de elasticidad emocional: La persona puede que funcione de una manera razonable bajo circunstancias normales, pero por ejemplo: el estrés, que puede producir fatiga y exigencias mentales, puede tener como consecuencia el deterioro del juicio y variedad de reacciones emocionales. (Phares J., 2000)
A continuación se mostraran unas tablas con unos criterios, citadas por Tamayo J. (1999), para el diagnóstico de abuso y dependencia a las drogas preconcebidas en el DSM- IV:
| Criterios diagnósticos para el abuso |
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Patrón maladaptativo del uso de una droga que lleva un trastorno clínico significativo indicado por al menos 1 de los siguientes en un período de 12 meses: -
Uso continuado a pesar del conocimiento de los problemas sociales, ocupacionales, psicológicos o físicos causados o exacerbados por el consumo de la droga. -
Uso recurrente en situaciones en las cuales es físicamente peligroso. -
Problemas legales relacionados con el consumo de la droga. -
Uso continuado de la droga a pesar de la presencia de persistentes o recurrentes problemas sociales o interpersonales causados o exacerbados por los efectos de aquella.
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| Criterios diagnósticos para dependencia |
| Un patrón maladaptativo en el uso de una droga que lleva un trastorno clínicamente significativo manifestado por 3 o más de los siguientes durante un período de 12 meses: -
La tolerancia es definida por: -
Necesidad marcada de incrementar las cantidades de la droga hasta alcanzar los niveles deseados o los de intoxicación. -
Efecto marcadamente disminuido con el consumo de las mismas cantidades de la droga. -
La abstinencia es definida por: -
El característico síndrome de abstinencia de cada droga -
La misma droga es empleada para eliminar o evitar los síntomas de la abstinencia. -
La droga es a menudo ingerida en grandes cantidades o durante un largo período de tiempo. -
Hay un persistente deseo, o esfuerzos no sucesivos para cortar o controlar la droga. -
Una gran cantidad de tiempo es empleada en las actividades necesarias para obtener le droga o para su uso. -
Importantes actividades sociales, recreacionales u ocupacionales son reducidas por el consumo de la droga. -
El uso de la droga es continuado a pesar del conocimiento de los problemas físicos o psicológicos que son causados o exacerbados por la droga. Especificar si: Con dependencia Física: evidencia de tolerancia o abstinencia Sin dependencia física: no evidencia tolerancia no abstinencia
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No hay que olvidar que algunos drogodependientes abusan y dependen de más de una SPA, a este fenómeno se le conoce con el nombre de Politoxicomanía, Belloch y cols (1995) señalan que en el DSM- III R, se establece un diagnóstico múltiple cuando durante un lapso de seis meses, como mínimo, ha consumido tres clases de drogas, excluyendo la nicotina y la cafeína, sin predominar el consumo de una; gracias a esto no se ha podido establecer un diagnóstico para una sustancia especifica.
Administración y absorción de drogas
Normalmente las drogas son administradas por cuatro vías principalmente, como las menciona Pinel J., las que son: por ingestión oral; por inyección ya sea cutánea, intramuscular o intravenosa; por inhalación o por absorción de las membranas mucosas de la nariz, boca o recto. Él añade que “la vía de administración influye en el ritmo y el grado en que la droga llega a sus lugares de acción”. Pero algunas de las consecuencias más marcadas de esta absorción, es el daño cerebral; hay que tener en cuenta que uno de los síntomas más comunes cuando hay daño cerebral es: el delirio (ofuscación de conciencia) (Phares J., 2000).
Una vez que llega la droga al torrente sanguíneo, la sangre la transporta a los vasos sanguíneos del SNC, Pinel J., dice que afortunadamente, hay un filtro que se llama barrera hematoencefálica, que hace difícil el paso a muchas sustancias químicas peligrosas a los vasos sanguíneos del SNC a las neuronas del SNC. La pregunta en este caso es ¿cómo hacen entonces, las SPA´s para cruzar esta barrera?, haciendo que los neurotransmisores asimilaran estas sustancias.
De acuerdo a un trabajo en Israel, “la predisposición a la adicción a la heroína o a cualquier otro opiáceo puede ser hereditaria: se ha encontrado en varios adictos un gen que codifica un gen de dopamina en el cerebro. Por años los científicos han tratado de profundizar en esta hipótesis pero no tenían las herramientas necesarias para hacerlo. Ahora son varios los genes de dopamina que se han relacionado tentativamente al abuso de las drogas y el alcohol (especialmente D2 y D4). Variaciones hereditarias en estos genes modifican la eficacia con la que las neuronas procesan dopamina. A consecuencia los científicos especulan acerca de la posibilidad de que un gen supereficiente transportador de dopamina "limpie" la dopamina de la sinapsis de manera extremadamente rápida puede ser este un factor que predispondría a algunos individuos al consumo de sustancias.
¿Cuán Central es el rol de la dopamina en las diferentes adicciones? Los científicos están tratando de averiguarlo. No es accidental, aseguran, que la gente sea atraída por las drogas. La mayoría de las drogas adictivas mayores, así sean estimulantes como la cocaína o depresores como la heroína, imitan la estructura de los neurotransmisores. [En una clase se comentó que este mecanismo se llama engaño]. Los neurotransmisores son las sustancias que subyacen o que "están detrás" de cada pensamiento, de cada emoción, de los procesos de aprendizaje y de la memoria; ellas elevan las señales entre todas las células nerviosas del cerebro.
Las neuronas que producen este mensajero molecular son sorprendentemente raras. Estas neuronas influyen en la actividad neurológica en varias regiones cerebrales, incluyendo el núcleo accumbens, una primitiva estructura que es una especie de "llave" del centro de placer cerebral. A nivel bioquímico, todas las experiencias que el ser humano encuentra placenteras (ya sea escuchar música, comer un chocolate, abrazar a un ser querido) se deben a un aumento, a una especie de "explosión" de dopamina en el núcleo accumbens” (Fiel G., 2004)
Explicando de grosso modo, cómo hacen las drogas para llegar al SNC y así producir una intoxicación, abuso y hasta dependencia, se pasará a mencionar la clasificación de las drogas y algunos de sus efectos.
Clasificación de las sustancias psicoactivas
Generalidades
El tabaco es una toxicomanía que produce una toxicomanía inferior pero muy similar a la del opio, la nicotina es el alcaloide responsable de la adicción, así lo especifican por Tamayo J. (1999), el tabaco es fumado en cigarrillos, pipas, aspirado nasalmente o mascado (Toro J. y col).
La diferencia que tiene esta droga respecto a las otras es que no acarrea problemas en el área laboral, familiar o social y, si los causa son manejables (Belloch y cols).
En términos generales la dependencia que produce puede ser debido a las sensaciones relajantes, produce placer, libera ansiedad y mejora la realización de tareas simples, disminuye el hambre y acelera el metabolismo corporal, como lo menciona Tamayo J., pero estas sensaciones las puede experimentar un fumador; pero un no fumador a menudo puede responder con náuseas, vómitos, tos, transpiración, contracciones abdominales, mareos y diarrea, entre otros (Pinel, J.).
“La unión de la nicotina con receptores nicotínicos en el cerebro facilita la liberación de dopamina, norepinefrina, acetilcolina, seratonina y beta- endorfinas. La exposición continuada a la nicotina produce neuroadaptación de los receptores, lo que lleva a la tolerancia y síntomas de abstinencia ( … ) La nicotina es rápidamente absorbida por el tracto respiratorio, mucosa bucal (mascadores de tabaco) y piel” citado por Tamayo J.
Por otro lado, el tabaco es el responsable de la aparición de una serie de patologías que pueden llegar a ser mortales como la coronariopatía (primer factor de riesgo), arteriosclerosis, enfisema, bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cáncer. Este último depende de otra serie de sustancias derivadas de la combustión del papel (alquitrán, ácido cianhídrico).
Asociaciones que dieron positivas con el consumo de cigarrillo fueron: cáncer de boca, esófago, faringe, laringe, pulmón, páncreas y vejiga; enfermedad pulmonar obstructiva crónica y otras enfermedades respiratorias; enfermedades vasculares, úlcera péptica, cirrosis, suicidio y envenenamiento. Los autores concluyen que cerca de la mitad de los fumadores morirán eventualmente por su hábito (Doll y cols., 1994, citado por Tamayo J.)
Dependencia
La nicotina es sin duda una droga de alto poder adictivo, la tendencia a aumentar las dosis de cigarrillos es muy alta. En ciertas circunstancias puede servir como reforzador positivo.
La nicotina puede incrementar la liberación de dopamina en el núcleo accumbens. La nicotina puede facilitar la autoadministración intracraneal de cocaína o anfetaminas (Jarvik, 1995, citado por Tamayo J.).
La dependencia a la nicotina se asocia al consumo de otras drogas como alcohol, cannabis o cocaína y con altas tasas de depresión mayor (6.6% vs. 2.9% de no fumadores) y trastornos de ansiedad (Regier y cols., 1984; Breslaw y cols., 1991 por Tamayo J.). Cerca del 55-90% de individuos con dependencia a la nicotina presentan otros trastornos mentales (del afecto, ansiedad, esquizofrenia (74%) o uso de otras drogas (90%)) comparado con el 30% de la población general (Goff y cols., 1992; Glassman, 1993. citado por el mismo autor).
Pinel J. dice que las consecuencias del consumo a largo plazo son alarmantes. El síndrome del fumador se caracteriza por dolor en el dolor en el pecho, tos, una susceptibilidad mayor del tracto respiratorio y respiración dificultosa, entre otras.
Generalidades
Los barbitúricos son sustancias derivadas del ácido barbitúrico, descubierto por Bayer en 1864 al estudiar el ácido úrico. El primer compuesto hipnótico sintetizado fue el Veronal en 1903 (Freixa, 1984 citado por Tamayo J.).
Las drogas hipnósedantes son las sustancias psicoactivas más comúnmente prescritas. En Colombia el consumo de estas drogas con fines terapéuticos o no es aproximadamente de un 8%.
Son usadas por sus efectos hipnóticos (inductores del sueño) o ansiolíticos; se usan también para incrementar los efectos de otros depresores del SNC como el alcohol o los opiáceos o para controlar la excitación y los efectos ansiogénicos de los estimulantes (cocaína, anfetaminas) (American Psychiatric Association, 1994 citado por Tamayo J.).
Las BZD son más usadas por su mayor índice terapéutico (menor riesgo de intoxicación) y su menor riesgo de tolerancia y dependencia que los barbitúricos. Sin embargo, la dependencia fisiológica es posible y ocurre en administraciones prolongadas, incluso a dosis terapéuticas.
Su consumo crónico revela, a la examinación física, una disminución en las funciones del sistema nervioso autónomo, con enlentecimiento del pulso, disminución de la tasa respiratoria, una ligera caída en la presión arterial (que se ve más acentuada con los cambios posturales) (Giraldo, 1989 citado por Tamayo J).
Dependencia
Tamayo J. expresa que los niveles de dependencia a desarrollarse son muy significativos con estas drogas; el tiempo y severidad del síndrome de abstinencia varía de acuerdo al perfil farmacocinético y farmacodinámico de la droga, y se caracteriza usualmente por la presencia de delirium. Tal abstinencia no es exclusiva de los que consumen estas sustancias en forma indebida, puede presentarse en individuos que vienen consumiéndolas por largo tiempo como parte de un plan terapéutico asistido por un especialista cuando se suspenden abruptamente.
Son pocos los pacientes que abusan exclusivamente de BZD. Suele verse asociada al abuso múltiple de otras drogas (opio y derivados, Metadona, cocaína, alcohol) con el fin de disminuir los efectos secundarios de estas.
Las drogas hipnosedantes tienen tolerancia cruzada entre ellas y con el alcohol (American Psychiatric Association, 1994 citado por Tamayo J.). La desinhibición producida por estas drogas, al igual que el alcohol, pueden conducir a comportamiento agresivo, con los consiguientes problemas personales o legales.
Síndrome de abstinencia
A menudo requiere hospitalización. Se presenta ante la suspensión súbita de las BZD o barbitúricos con signos y síntomas opuestos a los efectos agudos observados por primera vez con la droga como delirium tremens, o más común, un síndrome caracterizado por ansiedad, irritabilidad, hiperactividad autonómica (temblor, palpitaciones, sudoración), contracciones musculares, vértigo, hipersensibilidad a la luz o al sonido, síndrome de despersonalización, parestesias, depresión, confusión, nauseas, vómitos, insomnio, alucinaciones y convulsiones. Hay que decir también que la dosificación a la cual se venía consumiendo la droga es importante para determinar la magnitud de la abstinencia.
Generalidades
El alcohol es una de las drogas más antiguas conocidas por el hombre y la más empleada por todas las culturas. Se obtiene de la fermentación de jugos azucarados de diversas plantas y frutos, lo que le otorga su graduación alcohólica: 94% (alcohol absoluto), 45-50% (ron, whisky, ginebra, vodka), 34-38% (aguardiente), 12% (vinos), 3-7% (cerveza) (Freixa, 1984 citado por Tamayo J).
En América Latina, existe una gran tolerancia hacia la ingesta de alcohol; el beber excesivo es socialmente valorado entre los varones adultos. En Colombia las instituciones educativas y hospitalarias dependen de su comercio para subsistir debido a que los impuestos que pagan estas industrias son destinados a estos propósitos. Presenta una tolerancia cruzada con los barbitúricos y BZD por acción sobre los receptores GABA- A (Ticku, 1989, citado por Tamayo J)
El alcohol es un depresor del SNC (la aparente alegría derivada de su consumo no es otra cosa que la depresión de los centros inhibitorios corticales, que permite la realización de actos no permitidos por el individuo en estado de sobriedad). Por otro lado, el alcohol ocasiona una vasodilatación que lleva a hipotermia, irritación de las mucosas, en especial del tracto gastrointestinal y laringe (que lleva a alteración en la absorción de nutrientes, vitaminas y aminoácidos); gastritis, úlceras pépticas, cirrosis y pancreatitis (15% de los que tienen una ingesta masiva); cáncer de esófago, estómago y otras partes del tracto gastrointestinal, leve elevación de la presión arterial y elevado riesgo de enfermedad cardíaca; temblor, marcha inestable y disfunción eréctil. En embarazadas puede conducir a abortos o a síndrome de alcoholismo fetal, citado por Tamayo J).
El uso crónico de alcohol puede llevar a depresión y a la ansiedad; el abuso de alcohol está presente en algunos trastornos mentales como psicosis, trastornos bipolares (30% a 50% de los casos), trastorno depresivo mayor, trastorno de ansiedad generalizada, dependencia a la nicotina y trastorno de personalidad antisocial (Ross y cols., 1988; Windle y cols., 1995, citado por el mismo autor).
El bajo nivel educacional, el desempleo y el bajo status socioeconómico están asociados con los trastornos relacionados con el consumo de alcohol, así como el abuso sexual y físico, más frecuentemente en mujeres (49% vs. 12% en hombres en el caso de abuso sexual y 33% vs. 24% en abuso físico) (Windle y cols., 1995). El abuso y la dependencia al alcohol son más frecuentes en hombres que en mujeres (5:1), pero éstas tienden a iniciar el consumo en edades más tardías y pueden desarrollar más fácilmente una intoxicación por su alto contenido corporal de grasas, su bajo porcentaje de agua corporal y un menor metabolismo de la droga, citado por Tamayo J).
Dependencia
Tamayo J. expresa que la dependencia con esta sustancia, es definida como el uso excesivo de etanol que suele llevar a trastornos mentales específicos como intoxicación alcohólica, síndrome de abstinencia (a veces delirium tremens, alucinosis, trastorno mnésico, demencia, encefalopatía de Wernicke y demencia tipo Korsakoff (Donovan, 1986; Whitfield, 1988) El uso excesivo de alcohol, también llamado alcoholismo, tiene tres formas (American Psychiatric Association, 1994):
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Uso continuo de una gran cantidad de alcohol.
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Uso excesivo sólo los fines de semana.
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Períodos de uso excesivo (días o semanas) intercalados con períodos largos de sobriedad.
La dependencia al alcohol suele llevar a trastornos en el funcionamiento en áreas como el trabajo, la escuela, salud, relaciones familiares, funcionamiento social o problemas legales. Síntomas de depresión, ansiedad, insomnio frecuentemente acompañan a la dependencia de alcohol y a veces la preceden. El abuso consiste en el uso continuo de alcohol que interfiere con el funcionamiento de una persona y generalmente implica dependencia (no siempre). La dependencia o el abuso al alcohol generalmente se acompaña de la dependencia o abuso de otras drogas (cannabis, cocaína, heroína, anfetaminas, sedantes, hipnóticos, ansiolíticos y nicotina).
En pacientes con alcoholismo crónico, pero abstinentes, es posible apreciar leves a moderados déficits de memoria y aprendizaje que persistirán indefinidamente (Brandt y cols., 1983 citado por Tamayo J.)
Síndrome de Abstinencia
Presente en casi un 5% de los pacientes con dependencia al alcohol y se pueden clasificar en:
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Leve (presentación más común): Temblor, náuseas o vómito, insomnio, agitación, taquicardia, hipertensión, sudoración, ansiedad o depresión, irritabilidad, alucinaciones transitorias, cefalea, conocido como resaca.
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Severo (delirium tremens): A menudo inicia con prodromos como ilusiones afectivas o pareidólicas, seguidos de marcada desorientación, alucinaciones vívidas táctiles, olfativas o visuales de insectos o pequeños animales; delirios paranoides, agitación, fiebre y convulsiones. Su no tratamiento puede llevar a la muerte a un 15% de los pacientes o resolverse espontáneamente al cabo de 2 a 10 días, citado por Tamayo J.
Algunas consecuencias a corto y largo plazo, del alcohol sobre el organismo:
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“Irritación de la mucosa estomacal. trastornos de la visión, de los reflejos, del pensamiento y del habla en dosis elevadas.
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Intoxicación aguda : Embriaguez, agitación, riesgo de muerte por paro respiratorio, psicosis, encefalopatías, gastropatías, hepatopatías, pancreopatías, polineuritis, miocardiopatías, Dependencia física” (Mora, M. 1999)
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Algunas consecuencias a corto y largo plazo, del alcohol sobre el comportamiento:
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“Deshinibición, sobre todo en cuanto a las relaciones sociales, sensación de euforia, Posibilidad de realizar actos violentos, disminución en el rendimiento laboral, aumento de la posibilidad de accidentes, perturbaciones de las relaciones sociales y familiares, agresividad, irritabilidad, exhibicionismo, mayor porcentaje de suicidios”. (Mora, M. 1999)
Generalidades
El opio se obtiene de una flor de colores llamativos cuyo nombre popular es la dormidera o amapola. Es una flor de 70 a 150 centímetros, que tiene cuatro pétalos, la cabeza de la flor tiene en su interior tiene unas semillas y una sustancia espesa de color blanco; para extraer el opio es necesario hacer una incisión en la copula y la sustancia obtenida, de consistencia resinosa y de color café oscuro recibe el nombre de opio crudo, de sabor amargo y de olor semejante al del amoniaco, como lo Díaz- Barriaga L. (b). Los alcaloides del opio, llamados opiáceos, son la morfina, la codeína y tebaína.
Toro J. y col, señalan que el principal efecto de los opiáceos es del tipo analgésico, euforizante, cuando hay dolor, si se consume cuando no existe puede producir disforia, si no existe dependencia. Tamayo J. menciona otros de sus efectos, como lo son: la hipotermia, depresión respiratoria, náuseas, vómito, bradicardia, miosis y somnolencia, a veces puede ser su efecto de tipo excitatorio.
El uso agudo o crónico de opiáceos se asocia a una pérdida de secreciones que conducen a boca seca, disminución de la actividad gastrointestinal y constipación. Las dificultades en el funcionamiento sexual son comunes; los hombres experimentan trastornos en la función eréctil y las mujeres, disturbios en su capacidad reproductiva e irregularidad menstrual. Adicionalmente, las madres que consumen la droga durante el embarazo pueden tener hijos de bajo peso al nacer y con síndromes de abstinencia.
En este mismo artículo continúan diciendo, que “los que utilizan opiáceos intravenosos, presentan marcas de repetidas punciones en varias venas de todas las extremidades; cuando estas no son útiles para la punción, los individuos pueden recurrir a la aplicación subcutánea con celulitis, abscesos y escaras circulares. Otras formas de administración pueden ser la aspiración o fumada. Debido a los adulterantes puestos en la droga y a la falta de asepsia, supone un alto riesgo de enfermedades como la endocarditis bacteriana, SIDA, hepatitis” (Córdoba, 1991).
Los efectos en el toxicómano se resumen en tres fases (American Psychiatric Association, 1994, citado por Tamayo J.):
Placer intenso (semejante a un orgasmo) seguido de euforia o sedación durante 2 a 3 horas.
Desaparición de los efectos con necesidad de una nueva dosis.
Síndrome de abstinencia en pacientes con tiempo prolongado de adicción (la droga deja de ser una fuente de placer para convertirse en una necesidad vital).
Los opiáceos incluyen los de origen natural (morfina), semisintéticos (heroína) y los sintéticos con acción similar a la morfina como: Metadona, Codeína, Oxicodona, entre otros y medicamentos como Pentazocina y Buprenorfina [TEMGESIC], que tienen efectos agonistas y antagonistas.
Dependencia
Los individuos con dependencia a los opiáceos tienden a desarrollar patrones compulsivos de uso, de tal manera que las actividades diarias pueden girar en torno a cómo obtener y administrarse la droga. Tienen además un alto riesgo de desarrollar síntomas depresivos y episodios breves de depresión leve a moderada con criterios para trastorno depresivo mayor, lo que representaría un trastorno del afecto secundario al uso de opiáceos. El trastorno de personalidad antisocial es mucho más común en individuos con dependencia a opiáceos que la población general (Tamayo J.).
Cuando la tolerancia llega a su más alto nivel, la euforia se reemplaza por irritabilidad y ansiedad, pero los síntomas abdominales no se modifican.
Síndrome de abstinencia
Las primeras manifestaciones aparecen después de 12 a 16 horas de aplicar la última dosis. Toro J. y col indican que “inicialmente hay astenia, somnolencia, bostezos, aumento de todas las secreciones con rinorrea, perspiración, estornudos, lagrimeo, piel de gallina, ansiedad e inquietud motora, parestesias y midriasis. Hacia las 24- 40 horas aparecen los dolores musculares, cólicos abdominales, agitación, crisis histeriformes, fiebre taquicardia, hipertensión, diaforesis intensa, anorexia, eyaculación, sangrado vaginal, poliuria y diarrea con deshidratación”.
La pérdida de peso en los consumidores de opiáceos suele ser notoria, también se ven expuestos al contagio de enfermedades a consecuencia de la ausencia de asepsia en las inyecciones, como: hepatitis virales, abscesos pulmonares, endocartitis bacterianas y hasta el VIH, debido al intercambio de jeringas.
Generalidades
Se obtiene de las hojas y flores secas de la Cannabis Sativa. Los efectos psicoactivos de la marihuana pueden atribuirse, como dice Pinel J. a un componente que se llama THC (delta-9- tetrahidrocannabinol), sin embargo hay que tener en cuenta que la marihuana posee más de 80 componentes cannabinoides que pueden ser también sustancias psicoactivas.
Toro J. y col señalan que a esta sustancia se le conocen con más de 350 para designar a la planta y las preparaciones. Y se administra principalmente por tres vías: se fuma, se bebe o se come.
De esta planta, Pinel J. dice que, se puede extraer el hachís, [que es la resina pura extraída de las sumidades floreadas, en forma de pasta para ser añadida a la miel, azúcar o confites, Toro J. y col], del hachís puedes procesarse un producto muy potente llamado: aceite de hachís.
Intoxicación
“A dosis bajas la marihuana produce una embriaguez aguda con sensación de bienestar, sedación leve, euforia o disforia, risa inapropiada, sensibilidad a los estímulos externos, apreciación de nuevos detalles y colores, distorsión del tiempo (enlentecimiento) y aumento del apetito. También produce efectos desagradables como ansiedad, suspicacia, aislamiento social, hipotermia, debilidad muscular, disminución en la habilidad de realizar tareas motoras simples, trastornos del juicio, de la cognición, de la memoria (de consolidación) y de la atención (Woody & McFadden, 1995)” (Tamayo J.) Pinel J. continúa este mismo tema de la siguiente manera: “La marihuana “A dosis bajas, normalmente <<sociales>>, la persona obnubilada puede experimentar una sensación mayor de bienestar: la inquietud e hilaridad iniciales van seguidas de un estado de relajación maravilloso y despreocupado; de alteración de percepciones sensoriales, incluida la expansión del espacio y el tiempo; y las sensaciones táctiles, visuales, olfativas, gustativas y auditivas más vívidas; de sensación de hambre, especialmente ansia de dulces; y de cambios sutiles en la formación y expresión del pensamiento”
Cuando se ingiere por vía oral su absorción es más lenta pero sus efectos son más prolongados, y van de acuerdo a la calidad de la planta. Toro J. y col, plantean que los efectos psíquicos que puede producir dependen de los factores individuales influyentes y de su contexto, los cambios psíquicos pueden reducirse en euforia, bienestar físico, aumento de confianza en sí mismo, pérdida de memoria inmediata, difícilmente se puede sostener una conversación coherente y completa; pérdida de inhibiciones y risa incoercible. Además, se puede encontrar agudeza auditiva, somnolencia [de día e insomnio de noche, Tamayo J.].
A esta sustancia se le atribuyen: las psicosis inducidas por marihuana. “Todas las drogas que facilitan la función dopaminérgica han sido implicadas en la inducción de alguna forma de psicosis paranoide. La intoxicación aguda con psicoestimulantes, por ejemplo, puede asociarse a euforia y activación comportamental. Con repetidos episodios de ingestión, los delirios de tipo paranoide pueden desarrollarse rápidamente y durar una semana aproximadamente, acompañados de alteraciones sensoriales como ilusiones o alucinaciones (McGlashan & Krystal, 1995”, citados por Tamayo J.)
Dos estados clínicos, ambos relativamente agudos, han sido asociados a la ingestión de Cannabis, la psicosis por Cannabis y el delirium tóxico por Cannabis. (Hollister 1986, citados por Tamayo J).
Las alucinaciones son infrecuentes, aunque las alteraciones preceptúales pueden ser comunes. Thacore y Shukla (1976) encontraron que, comparada con la esquizofrenia paranoide, la psicosis por marihuana se caracteriza por agitación, violencia, fuga de ideas, afecto ansioso con tendencia al pánico, comportamiento bizarro, conservación del juicio y sólo a veces, trastornos del pensamiento. En algunos casos, la psicosis puede presentarse súbitamente con delirios persecutorios y alucinaciones visuales vívidas (Chopra & Smith, 1974; Thacore & Shukla, 1976, citados por Tamayo J).
Episodios psicóticos prolongados pueden conducir a psicopatología residual. Cannabis puede precipitar "flashbacks" o experiencias psicóticas inducidas en el pasado por psicodélicos o marihuana (Woody & McFadden, 1995, citados por el anterior autor).
El delirium tóxico, que ha sido descrito en usuarios de primera vez y en consumidores crónicos, puede presentarse tras el consumo de grandes cantidades de Cannabis, y simula una psicosis por anticolinérgicos (trastornos de memoria, euforia, agitación, confusión y delirios). Este estado suele resolverse espontáneamente (Talbott & Teague 1969; Weil 1970; Hollister 1986).
En consumidores compulsivos se ha descrito el síndrome antimotivacional, que como su nombre lo indica, no es más que una apatía, retardo motor, carencia de objetivos, falta de interés en el aspecto personal y dificultades en la memoria reciente.
Dependencia
La marihuana tiene leves a moderados efectos de refuerzo, debido al efecto placentero que produce y a la creencia que dicho efecto no va acompañado de significativos riesgos de abuso o dependencia. Pero, al contrario de lo que se cree, el mayor riesgo de la marihuana era su potencial para llevar al consumidor al consumo de drogas supuestamente más potentes y adictivas, nueva evidencia sugiere que algunos adolescentes con uso crónico de marihuana pueden presentar dificultad para detener el consumo. Esto fue atribuido a un marcado "craving” más que a la necesidad de disminuir los síntomas displacenteros de la abstinencia (Duffy & Milin, 1996, citado por Tamayo J.).
Síndrome de Abstinencia
Aunque se ha descrito un síndrome de abstinencia leve en consumidores compulsivos de altas dosis de marihuana, cuando suspenden abruptamente el consumo, lo usual es encontrar ausencia de dicho síndrome debido a la eliminación lenta del THC del organismo.
Los síntomas de abstinencia se presentan en las primeras ocho horas de la suspensión y persisten por dos a tres días. Se caracteriza por la presencia de irritabilidad, ansiedad, disturbios del sueño (insomnio inicial), náuseas, vómito, anorexia, pérdida de peso, temblores, sudoración, dolores musculares, incremento de la temperatura corporal y búsqueda de la droga ("craving"). Son usualmente leves y no requieren un tratamiento en particular (Millman & Sbriglio, 1986; Miller & Gold, 1989 citados por Tamayo J.).
Algunas de las consecuencias de la marihuana son:
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Síndromes depresivos, trastorno de déficit de atención, disminución en la memoria a corto y a largo plazo, disminución de la capacidad de atención y concentración, dificultad de coordinación y velocidad al manejar los autos y otras maquinarias, dependencia, necesidad de aumentar la dosis, tendencia al consumo de otras drogas, desintegración social, disminución en la capacidad mental, aprendizaje, comprensión y aptitudes verbales, depresión, ansiedad y alteraciones de la personalidad (ErAdicciones, 2004)
Algunos efectos psicológicos de la marihuana son:
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“(…) Las personas que consumen marihuana regularmente y a largo plazo pueden hacerse psicológicamente dependientes de la droga. Puede serles muy difícil limitar su consumo, pueden necesitar una mayor cantidad de la droga para producir el mismo efecto y pueden encontrar problemas en sus puestos de trabajo y sus relaciones personales. La droga puede convertirse en el aspecto más importante de su vida”. (http://www.meber.tripod.~Dr0gAs/consumodedrogas.htm); además de puede presentar un síndrome de desmotivación que es “es un conjunto de alteraciones que se presentan en el usuario crónico cuyas manifestaciones son las siguientes: Fatiga, depresión, apatía, falta de preocupación por el futuro, disminución del auto cuidado y del interés personal. Descuido de la higiene y la alimentación, deterioro en la habilidad para comprender las relaciones interpersonales y expresar ideas complejas, inhabilidad para resolver problemas nuevos. Hábitos irregulares de sueño. Desadaptación sociocultural” (Global Partners, 2004).
Generalidades
La cocaína es el alcaloide de las hojas del arbusto Erythroxylon coca, planta originaria de América del Sur y es conocida por lo consumidores como: blanca, charly, la respiradora, polvo blanco o silla de montar.
La cocaína puede ser fumada, inyectada (por vía intramuscular, intravenosa o subcutánea) - y es más probable que por esta vía se presente un sobredosis; o esnifada por vía nasal. Pinel J. manifiesta que el clorhidrato de cocaína puede convertirse en su forma base si se hierve en una solución con bicarbonato de sodio hasta que se evapore el agua, el residuo de este proceso es el Crack, que gracias a su procesamiento resulta más económica.
Martí J. y Murcia M. (1988) expresan que en individuos que la inhalan no es raro encontrar una necrosis del tabique nasal, que acaba por producir su perforación; ello es debido al efecto vasoconstrictor de la cocaína. Se puede incluso, llegar a perder el olfato. Las aplicaciones parenterales por vía venosa suelen provocar infecciones y por vía subcutánea problemas de piel (cicatrices). Otra aplicación que se le encuentra es aplicarla en los genitales, con el propósito de obtener beneficios afrodisíacos, pues permite prolongar el acto sexual.
El físico de los consumidores de cocaína, se caracteriza, según Martí J. y col por tener una cara pálida y descompuesta (amarillenta), los ojos suelen estar hundidos en sus cuencas, les cuesta respirar, pueden aparecer convulsiones y si no se instaura tratamiento apropiado puede causar paro respiratorio y hasta la muerte.
La intoxicación periódica que se hace crónica puede tener un inicio desagradable con sensación de náuseas, vómitos, sudoración, aumento de la frecuencia cardiaca, dilatación pupilar y frío (escalofríos), pero por lo general aparece euforia (embriaguez cocaínica), desinhibición y sensación de vigor que anula cualquier sensación de fatiga produciendo hiperactividad (es conocida como la droga de los ejecutivos). Después aparece agitación e inquietud psicomotora, disminución del apetito con pérdida de peso con el riesgo de desnutrición y anemia, locuacidad verborreica e insomnio (toda esta fase puede durar una hora). (Martí J. y col)
Durante las juergas de cocaína, como las denomina Pinel J. se pueden presentar insomnio, temblores, náuseas, a estos síntomas de le conoce como en nombre de psicosis cocaínica, por error se ha diagnosticado como esquizofrenia paranoide. En estas fiesta donde reina la cocaína, se puede perder la conciencia y morir por ataque epilépticos Earnest, 1993 citado por Pinel J.; o producir un paro respiratorio o derrame cerebral (Kokkinos y Levine, 1993, citados por el mismo autor).
Algunas consecuencias de la cocaína:
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Desnutrición, enfermedades de la piel, cicatrices de inyecciones, abscesos y úlceras. Depresión, desazón, ansiedad y mal humor. Perturbaciones del habla y capacidad mental. Crean alto grado de dependencia con necesidad de aumentar el consumo rápidamente, infecciones generalizadas por uso vía endovenosa con enfermedades cardíacas, pulmonares que pueden ser fatales., hepatitis, (ErAdicciones, 2004) Irritabilidad, temblor, ansiedad, intranquilidad, insomnio, desgano, alteración de la percepción y el juicio, agresividad y alucinaciones (táctiles), pérdida de la coordinación, dolor de cabeza, desarrollo de cuadros paranoicos (sensación de estar vigilado y perseguido), psicosis. (Quillota, 2004)
Algunas consecuencias psicológicas de la cocaína:
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“Sensación de poder, estado de euforia, irritabilidad, impresión de mayor energía y de ser muy competente y capaz, psicosis cocaína (cuadro de paranoia, delirio de persecución, alucinaciones auditivas, visuales, táctiles, cenestésica y olfativas)” (Pontificia Universidad de Chile, 2004) y delirios de persecución (ErAdicciones, 2004)
Generalidades
Tamayo J. señala que la anfetamina, cuyo dextroisómero actúa sobre el SNC, llevando a un incremento de la actividad cerebral, supresión del sueño y la fatiga, pero acarreando grave agotamiento físico con intensa depresión tras las horas de euforia y plenitud, que sólo puede ser "combatido" con una nueva dosis.
Otras indicaciones son su uso como potentes anorexígenos, utilizándose en forma indiscriminada para la reducción de peso. La sobredosis de esta droga puede llevar a convulsiones y hasta la muerte (Córdoba, 1991, citados por el autor ya mencionado).
“En este grupo de drogas se incluyen todas aquellas que poseen un grupo feniletilamina sustituido, como la anfetamina, Dextroanfetamina y metanfetamina ("speed") y drogas con estructura diferente pero similar acción como Metilfenidato (derivado piperazínico de la anfetamina introducido en 1958). Los efectos de estas drogas son similares a los de la cocaína, pero con un menor riesgo para la inducción de arritmias o convulsiones (American Psychiatric Association, 1994; Fawcett & Busch, 1995, citados por Tamayo J).
Dependencia
La dependencia a anfetaminas se asocia a comportamiento agresivo o violento, especialmente cuando altas dosis son fumadas ("ice"); también pueden provocar episodios paranoides similares a los de la esquizofrenia tipo paranoide cuando se usan a altas dosis.
La tolerancia es frecuente y puede requerir aumento de la dosis o incluso su disminución (tolerancia inversa por desensibilización). Puede acompañarse de pérdida de peso, anemia, malnutrición, falta de higiene. Suele asociarse a drogas depresoras del SNC como alcohol o BZD. Se presenta frecuentemente en individuos con una historia de Trastorno de conducta o de personalidad antisocial o con déficit de atención/hiperactividad.
Síndrome de Abstinencia
Síntomas marcados de abstinencia siguen a un episodio de altas dosis y se caracterizan por gran displacer, sentimientos de laxitud o depresión que requieren varios días para la recuperación. La ganancia de peso y apetito se presenta como manifestación opuesta a los períodos de gran consumo. Los síntomas depresivos pueden durar varios días y algunas veces conducen al suicidio
Generalidades
Son aquellas drogas que producen confusión sin mermar en el individuo su capacidad de comunicar su experiencia. El alucinógeno sintético más conocido es el LSD (Dietilamida del ácido lisérgico), también llamado "ácido", sintetizado en los laboratorios de la Sandoz de Suiza y a partir del cornezuelo de centeno (hongo parásito que ataca las espigas de trigo).
El uso crónico de alucinógenos puede llevar a trastornos del afecto (depresión), síndromes orgánicos delirantes y trastornos esquizofreniformes.
Dependencia
La tolerancia se desarrolla rápidamente para los efectos euforizantes y psicodélicos, pero no para los efectos autonómicos como midriasis, hiperreflexia, elevación de la presión arterial, aumento de la temperatura corporal, piloerección y taquicardia. La abstinencia no ha sido demostrada. La larga vida media de la mayoría de estos compuestos, lleva a que el individuo necesite varias horas para recuperarse de sus efectos.
Los individuos que presentan dependencia al PCP, a menudo requieren fumarlo 2 a 3 veces al día y puede desencadenar diferentes reacciones psicológicas como ansiedad, desinhibición, agresividad, pánico o rabia (American Psychiatric Association, 1994, citado por Tamayo J).
Generalidades:
Tamayo J. manifiesta que “los trastornos son debidos a la inhalación de compuestos alifáticos e hidrocarburos aromáticos como gasolina, pegantes, tinner, pinturas en spray, que producen efectos psicotrópicos de carácter impredecible, similar a una intoxicación con alcohol o drogas hipnosedantes, como euforia, beligerancia, trastorno del juicio e impulsividad, ataxia, confusión, desorientación, disminución de los reflejos osteotendinosos, mareos, que pueden progresar al delirium o convulsiones, e incluso coma o muerte. Todos ellos son capaces de producir dependencia, abstinencia e intoxicación (American Psychiatric Association, 1994).
Tienen efectos tóxicos sobre el cerebro (atrofia, degeneración cerebelosa y compromiso del sistema piramidal), hígado (hepatitis, cirrosis), riñón (acidosis tubular distal), médula ósea, sistema nervioso periférico y sistema inmune. Hallazgos respiratorios incluyen irritación de vías aéreas, tos, sinusitis, disnea, y en algunas ocasiones cianosis debida a una neumonitis. Pueden presentarse también cefaleas, dolor abdominal, déficits neurológicos.
En Colombia son muy usados por los niños de la calle y personas de escasos. En algunas ocasiones son la primera droga a experimentar por parte de individuos con trastornos por el uso de drogas (Córdoba, 1991 citado por Tamayo J.); los inhalantes pueden ser una droga secundaria usada por individuos con dependencia a otras drogas.
Dependencia:
La tolerancia a los efectos de los inhalantes ha sido descrita; un posible síndrome de abstinencia comienza a las 24-48 horas de suspensión y puede presentarse hasta 5 días después, con síntomas como disturbios del sueño, temblor, irritabilidad, diaforesis, náusea e ilusiones. A pesar de ello, este síndrome no ha sido bien documentado y al parecer carece de importancia clínica (American Psychiatric Association, 1994, citado por Tamayo J.).
Algunas consecuencias de los solventes o inhalantes son:
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Adelgazamiento, fatiga muscular y deshidratación. Daño permanente del sistema nervioso, temblores, disminución de percepción de olores y sonidos. Falla de concentración y memoria, apatía y trastornos visuales. (ErAdicciones, 2004).
Después de hacer una detallada clasificación de las sustancias psicoactivas más frecuentes, se considera pertinente mencionar algunas de las consecuencias personales y sociales por el consumo de sustancias psicoactivas:
“Una vez instalada la adicción, la droga se convierte en la motivación principal de la vida del consumidor. Con ello, se producen distintos procesos que alteran la relación de éste con la sociedad, ya que deja de cumplir sus roles como estudiante, trabajador, padre de familia, etc., entre otros:
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Estigmatización: La sociedad lo etiqueta de "drogadicto" y le atribuye otros comportamientos y características que no necesariamente tiene la persona; por ejemplo, irresponsable, vicioso, ladrón, delincuente, etc.
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Desempeño laboral: En el caso de los trabajadores, por ausentismo y falta de concentración en la tarea, baja la productividad (se produce menos), la eficiencia (menor calidad del trabajo) y eficacia (no se cumplen las metas).
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Incidencia en conductas delictuales: El tiende a producir conductas antisociales. Por lo general, se desarrolla de la siguiente forma: venta y trueque de las propias pertenencias por drogas, sustracción de dinero y enseres de la familia y, finalmente, robo a terceros.
Teorías y Modelos Biopsicológicos Explicativos de la Drogodependencia
Existe una gran variedad de modelos y teorías explicativas de las drogodependencias, pero a pesar de esto no hay ninguna teoría dominante (Becoña E., 2004) Los primeros modelos fueron: el moral y el biológico, después surgió el modelo conductual o modelo basado en la teoría del aprendizaje y finalmente, se destaca un modelo social, que permite ampliar el campo explicativo al considerar tanto los factores del individuo, como los de la sociedad relacionados con la sustancia (Belloch y cols, 1995).
Hasta hace poco, especialmente hasta la década de los ochenta, la explicación de las conductas adictivas se fundamentaba en estos dos modelos (Marlatt y Gordon, 1985, citados por Belloch y cols).
Para el modelo biológico la persona era concebida como alguien que dependía de una sustancia química, siendo tal dependencia causada, por su dependencia física a la sustancia, gracias a la predisposición de factores biológicos o genéticos.
Dentro de este modelo se han propuesto explicaciones basadas en causas genéticas, y aunque sin negar que un porcentaje de las conductas adictivas, se pueden explicar desde este mundo de vista, la verdad es que no logran llegar ni a la mitad de las conductas adictivas.
El modelo moral, como su nombre mismo lo indica, está basado en la moralidad cristiana y afirma que un adicto no es capaz de resistir la tentación por su pobre o baja moralidad (inmoralidad), siendo considerado al consumidor como un vicioso, inmoral, despreciable, etc.
Estos dos modelos son muy reduccionistas, y no logran abordar globalmente dicho tema.
Para el modelo ecológico social de Kumpfer y Turner (1990-91, citado por Becoña E., 2004) “la causa subyacente del consumo experimental es el estrés en general y, en particular, el estrés relacionado con la escuela. Por ello, este modelo sugiere que una baja autoeficacia académica es una causa principal del estrés relacionado con la escuela.
Cuando esto ocurre, el adolescente está en riesgo de implicarse con los iguales desviados y producirse el consumo experimental dado que tiene dudas sobre sus propias habilidades académicas junto al estrés que le produce la escuela, al ser un ambiente no reforzante.
Esta hipótesis ha tenido especial relevancia en los últimos años, que como dice Belloch y cols, es una hipótesis que sostiene que de los pacientes que desarrollan trastornos por abuso de drogas, una gran parte lo hace porque sufre de trastornos endógenos con sustrato biológico que, directa o indirectamente, le aboca al consumo de sustancia psicoactivas como forma de auto tratamiento.
Casas y cols, citado por Belloch y col, sugieren la existencia de tres tipos de adictos, del punto de vista de esta hipótesis:
Pacientes sin trastorno psíquico concomitante y un nivel socio- económico y cultural medio alto. Estos pueden tener un desempeño bueno en las diferentes facetas de su vida (familiar, laboral, etc.). Se puede decir que son las que tiene el control sobre las drogas, pues pueden suspender la droga pero reinciden en ella para sobrellevar el malestar (síndrome de abstinencia). Nunca va a un centro de rehabilitación y solicitan ayuda.
Pacientes sin patología psíquica concomitante, pero con un precario nivel socioeconómico y cultural. Son aquellas personas que las requieren para llevar una vida normal, suelen conseguirla por medio de actos delictivos, no tiene ninguna motivación para dejarla, y si solicitan ayuda, normalmente, es por motivos económicos o porque detentan un incremento en su tolerancia. Si logran dejar la sustancia suelen a abusar de otras diferentes.
Pacientes con trastornos psíquico concomitantes. En este caso padecen previamente de un trastorno de personalidad, inicialmente la sustancia a la que recurren les ayuda pero después los lleva a conductas anárquicas y desestructuradas. Son aquellas personas que después de haber pasado la fase de desintoxicación, vuelven y caen en el círculo vicioso de la droga.
En pocas palabras, lo que plantea esta hipótesis es que el consumo de drogas es una tentativa evasiva y equivocada de auto terapia (Salazar, Casas y Rodríguez, 1992, citados por Belloch y cols), debido a que puede resultar perjudicial.
Según esta teoría, la dependencia física atrapa a los adictos en un círculo vicioso de consumo de drogas y síndrome de abstinencia. La idea es que los consumidores de droga, cuyo consumo ha alcanzado un nivel suficiente como para producir dependencia física, se ven impulsados por los síntomas de abstinencia a autoadministrase la droga, cada vez que tratan de reducir el consumo (Pinel J.)
“El modelo del aprendizaje explica la conducta como un fenómeno de adquisición que sigue unas leyes, las del condicionamiento clásico, operante y el aprendizaje social” (Belloch y cols).
Condicionamiento clásico
La observación por parte de Wikler (1965) de que aquellos individuos que habían sido adictos a los opiáceos a veces mostraban señales de un síndrome de abstinencia —después de un tiempo de no haber consumido droga—, como lagrimeo, bostezos y rinorrea, esos síntomas le llevó a plantear un proceso de condicionamiento, él denominó con el nombre de síndrome de abstinencia condicionada, en otras palabras es el síndrome de abstinencia en una persona que dejó de consumir hace algún tiempo al ser re-expuesto a los estímulos ambientales que fueron condicionados, a través de un proceso de aprendizaje de tipo pavloviano, al consumo de la sustancia de la que era dependiente.
Condicionamiento operante
El condicionamiento operante permite explicar la conducta y especialmente la de auto administración. El condicionamiento operante ha explicado el hecho de que la probabilidad de ocurrencia de una conducta está determinada por sus consecuencias. Cualquier evento estimular que incremente la probabilidad de una conducta operante se denomina estímulo reforzante o reforzador. La droga es un potente reforzador. Un evento estimular que precede y establece la ocasión para la emisión de una respuesta que va seguida de reforzamiento se denomina estímulo discriminativo. Por ejemplo, una vez que la dosis de droga está disponible para inyectarse, ésta sirve de reforzador condicionada para la conducta de preparación y de estímulo discriminativo para localizar la vena e inyectarse.
“En general, un estímulo que está asociado con una conducta determinada en una cadena de respuestas, puede llegar a funcionar como un reforzador condicionado para aquellas conductas que le preceden, al mismo tiempo que sirve como estímulo discriminativo para la siguiente conducta en la secuencia”. (Belloch y cols)
Teoría del aprendizaje social
En la actualidad suele acudirse a la teoría del aprendizaje social (Bandura, 1982, 1986, citado por Belloch y cols) para explicar el consumo de drogas, trata de explicar el inicio, el manteniendo y el abandono del consumo de drogas (Esbensen y Elliot, 1994, citado por Belloch y cols).
Algunas de las teorías del aprendizaje social a cerca de las conductas adictivas son (Schippers, 1991, citado por el mismo autor):
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En la fase de adquisición tienen gran importancia los modelos y las habilidades de afrontamiento de que disponga la persona. Las relaciones familiares, el fracaso escolar, la presión social por parte de los integrantes del grupo, habilidades de competencia social, disponibilidad de la droga, etc., inciden de modo importante al inicio del consumo (Nurco. Balter y Kinlock, 1994, citado por Belloch y cols). Una vez iniciado el consumo, las variables que lo mantienen son distintas. También señalan el fenómeno de la “escalada”, esto es, que antes de consumir drogas ilegales se inicia por drogas legales como el alcohol y el tabaco. Hoy en día esta teoría se considera que es arbitraria e inadecuadamente documentada (Becoña E., 2004).
Stanton Peele (1985), citado por Belloch y cols ha propuesto un modelo para explica la conducta adictiva, basado en la influencia que tiene el contexto social en las adicciones, sosteniendo que no es la sustancia o la conducta la que produce la adicción sino el modo como la persona interpreta esa experiencia y como responde, tanto a nivel fisiológico, emocional y conductual, a la misma; el modo de enfrentarse al mundo y el modo que tiene de verse a sí mismo influyen de manera clave en la experiencia adictiva.
La adicción suele comenzar para escapar del dolor, ya sea físico o emocional, proporcionando alivio del mismo. También señala que fuera de la adicción se experimenta ansiedad culpa, el individuo se hará adicto porque en su adicción se encontrará más a gusto.
Para ese mismo autor la cultura favores las adicciones pues se centra en valores como el logro y el éxito individual, y el consumo de alguna sustancia se usa como refugio, es un modo de ver la vida del lado opuesto, además la vida ahora se ve controlada por instituciones; en individuo también suele usarlas para escapar de esta situación.
El factor que para Peele es clave, para no convertirse cualquier conducta en adictiva, es que la persona sea capaz de controlarla e introducirla y acomodarla en su funcionamiento vital, en su vida.
Según este planteamiento, superar la adicción es complicado. Pues considera la adicción como un problema existencial, el tratamiento exige adquirir nuevos patrones de conducta y re-estructurar la personalidad existente, tareas nada fáciles. La curación se daría cuando el sujeto, sea cual sea el tratamiento que siga, deje atrás su adicción, no dependa de ella y establezca un nuevo modo de relacionarse consigo mismo y con el mundo.
La teoría del autodesprecio de Kaplan y cols. (1982, 1984, citado por Becoña. E., 2004) “tiene como elemento central de la misma el concepto de autoestima. Esta teoría afirma que los adolescentes que experimentan baja autoestima y frecuente autodesprecio reciben repetidamente evaluaciones negativas de otros o se sienten deficientes en cualquier atributo deseable socialmente, tanto si es de rendimiento académico como de otro tipo.
Para defender su ego se van alienando de los modelos convencionales, se rebelan simbólicamente contra los estándares convencionales con otros iguales con conductas desviadas, dado que piensan que así mejoran su valía. Así pasan a utilizar sustancias cuando son fácilmente accesibles, ya que con ello rompen los valores adultos, social y normativos”.
Se centran en el papel de las percepciones de consumo de los adolescentes en la toma de decisiones relacionadas con la iniciación y continuación del consumo de la sustancia.
“Las actitudes, las creencias normativas y las expectativas de consumo, así como la autoeficacia, influyen en la evaluación de la toma de decisiones de los beneficios (ej., aprobación de los compañeros) y de los costes (por ejemplo, consecuencias negativas para la salud). Tendríamos fundamentalmente dos tipos de teorías:
Las teorías cognitivo-afectivas y las teorías del aprendizaje social. Las teorías cognitivo-afectivas parten de que: a) la causa principal de las decisiones para utilizar sustancias está en las expectativas y percepciones específicas sobre la sustancia que tienen los adolescentes; y, b) los efectos de todas las otras variables; por ejemplo, rasgos de personalidad de los adolescentes o implicación con los iguales que utilizan sustancias- están mediadas a través de sus efectos sobre las cogniciones, evaluaciones y decisiones específicas de la sustancia. Dentro de estos modelos, que pueden considerarse de toma de decisiones o de coste-beneficio, destacan la teoría de la acción razonada y la teoría de la conducta planificada. La teoría del aprendizaje social del uso experimental de sustancias (UES) asume que las cogniciones específicas sobre la sustancia son los predictores más importantes del UES adolescente.
El UES se originaría en las actitudes y conductas específicas de las personas sobre la sustancia que sirven como un modelo de rol para el adolescente. Esto ocurre a través de las fases de observación e imitación, reforzamiento social y expectativa del adolescente de consecuencias sociales y fisiológicas positivas para el futuro UES. Se han propuesto varias teorías dentro del aprendizaje social, teniendo una importante evidencia empírica para explicar el UES (Becoña E., 2004).
Proceden de las teorías sociológicas del control, las que sostienen que un compromiso fuerte con el aspecto sociocultural, inhibe la expresión de los impulsos desviados que todos los individuos comparten. “El consumo de sustancias sería una manifestación de un amplio conjunto de conductas problema o no convencionales que se desarrollan en el contexto de un vínculo convencional débil, que se mantienen a través del aprendizaje social y las contingencias del entorno” (Becoña E., 2004).
El modelo de Kaplan y cols. (1986a, 1987, 1988, citado por Becoña E., 2004), tiene como premisa principal “que los adolescentes buscan la aceptación y la aprobación para su conducta”. Cuando su conducta se desvía de las expectativas de conducta de sus padres, profesores y otras personas a las cuales consideran importantes sus opiniones, ello se convierte en una fuente de malestar psicológico que deben resolver, ya sea de modo positivo a negativo, la droga en este caso es una forma de expresar su malestar e ir en contra de los estándares sociales que de una u otra manera lo esta excluyendo.
A pesar de que este modelo es simple, no se ha visto totalmente confirmado, por lo que existe poca investigación sobre él.
La drogodependencia a la luz de la Clínica de lo Social
El problema de la drogodependencia, puede ser considerado como una enfermedad social, pudiéndola definir como; “aquella que dañando el organismo y la mente del enfermo, trasciende sus límites, para invadir y propagarse a los otros individuos de su medio, mediante la interacción social; atacando y destruyendo la trama de la sociedad y desencadenando, secundariamente, vicios sociales tales como: la desocupación, la delincuencia, la violencia, la promiscuidad y el deterioro de los vínculos familiares”. (Olarra V., Pizarro, E., Sotelo., Vera., Caprari L., Gebhart M., Larmusch S., Karkoszka M., Montes de Oca A., 2004)
Analizando la droga como tal, se pude ver que es un agente externo a la que por, diferentes razones se acude, pero que a la larga no va a ser más que un modo terrorista vulgar implosivo, el terrorismo, en tanto resulta allí, en lo social “espontáneamente, como emergencia molesta, generadora de malestar, presencia inevitable, así no claramente reconocida por la resultante social como del orden de lo envolvente” (Otero, J. (a)); es decir va a ser un modo de expresar una inconformidad de orden social, cultural o individual que no se es capaz de expresarlo de otra manera, en cuanto tal actitud va a generar no sólo consecuencias negativas para el consumidor y su entorno, sino para las redes de interacciones que se crean en un espacio público como lo es la Ciudad.
Otro punto que hay que destacar, es que el contexto social en el que se desenvuelve cada ser humano, puede ser un medio facilitador para caer en la sutiles y atrapantes redes de la drogadicción; para dejar de lado la libertad que un Estado ofrece y hasta la misma sociedad, para convertirse en un esclavo de un vicio y vivir en “función de”, teniendo esto como resultado la reclusión de la persona y la negación de esa “libertad condicional” que ofrece la sociedad.
La drogadicción en sí misma es síntoma de un disturbio emocional. Es un síntoma de diversas causas. En primer lugar se puede observar un disturbio emocional, que busca escapatoria y justo en ese momento, se encuentra con la droga, que en un principio actúa como un modo de un escape pero que puede agravarse; porque cuando se pretende escapar de los problemas y escapas de ellos, en lugar de enfrentarlos, se agravan. En la dinámica de construcción del psiquismo es de notar que las herramientas para enfrentar las diferentes situaciones, las ofrece: la familia, y tanto el aspecto social como el biológico entran en la dinámica que enfrenta el ser humano a diario.
Por eso es que la Clínica de lo Social hace su aporte al problema, intentándolo abordar de una manera transdisciplinar. Transdisciplinar en tanto que aborda “un objeto con procedimientos no convencionales; imponerle a un método la urgencia de asumir objetos que resultan, inicialmente, ajenos; que, tradicionalmente, restan afuera. Y, sobretodo, se trata de reconocer, en y desde la realidad, la clave decisiva para el abordaje de los asuntos” (Otero, J. (b))
Teniendo en cuenta lo anterior, se puede decir que lo o transdisciplinar está siempre abierto a los debates y a la problematización de cuestiones que se saben suficientemente hondas e inagotables (Otero, J. (b)).
Pata continuar hablando del fenómeno de la drogadicción y teniendo en cuenta lo anterior, se puede decir entonces que la Clínica de lo Social tiene cuenta las diferentes perspectivas que ofrecen disciplinas como: la medicina, la psiquiatría y la sociología, entre otras. Creándose así una visión más holista e íntegra de este fenómeno, teniendo en cuenta también al individuo como ser biológico, social, cultural, psicológico e histórico; y así poder realizar una aproximación más exacta a este fenómeno.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, se puede observar que la drogodependencia no sólo afecta a la persona que es dependiente, y a los codependientes, sino que afecta a todas las personas que hay en su entorno, debido a que en la ciudad se tejen unas relaciones interpersonales que se hacen tan intangibles a la hora de analizarlas pero que están ahí en la atmósfera de la ciudad, lo urbano.
Debate Conceptual
Este texto intentará dar cuenta de la investigación que se realizó durante un año alrededor del fenómeno de la drogodependencia y del problema: ¿Cuáles son las posibles relaciones existentes, entre los factores biológicos y los psicosociales a los que se pueden enfrentar algunos adolescentes drogodependientes, de la ciudad de Santiago de Cali?, también se tendrá en cuenta al lenguaje como factor configurador de realidades socioculturales y la drogodependencia como un modo de expresar un malestar bien sea de orden social, cultural o individual, teniendo en cuenta las consecuencias biopsicosociales que éstas generan.
Como ya se mencionó la investigación se realizó con una población adolescente; población que es considerada altamente vulnerable al consumo de sustancias psicoactivas debido a la multiplicidad de cambios a los que se deben enfrentar, entre ellos están: los cambios biológicos, psicológicos, cognitivos y comportamentales. Una característica de los adolescentes es querer adquirir un status social en el mundo de los adultos e intentar conseguir una identidad, cabría usar en este instante el “término `identidades', puesto que en el comienzo de la adolescencia se está lejos de la creación del sentimiento interno de mismidad y de continuidad, de la unidad de la personalidad sentida por el individuo y avalada por los demás, que constituye la identidad lograda. Se habla de identidades transitorias, identidades ocasionales o circunstanciales y Erikson habla de las identidades negativas como la única solución frente a la sensación de no ser nadie: mejor ser delincuente, homosexual, adicto, que no ser” (Brainsky, S., 1983). Considerando en este momento las drogas en su papel de <<Quitapenas>> pues siempre permitirán al hombre escapar del peso de la realidad, refugiándose en un mundo propio que ofrezca mejores condiciones para su sensibilidad (Freud, S. 1988).
Si un adolescente en esta situación entra en contacto con la droga notará, cómo los efectos de éstas disminuyen su ansiedad, calman su culpa, es decir, le ofrecen un alivio mágico a sus problemas, pues como expresa Freud, S. (1988) cuando la vida resulta demasiado pesada, y depara excesivos sufrimientos y decepciones, para soportarla son necesarios ciertos lenitivos, entre ellos: los narcóticos, debido a que éstos ayudarán al ser humano a tornarse insensible a ella, influyendo sobre sus órganos y su psiquismo, modificando además las condiciones de la sensibilidad, y también éstos impiden percibir estímulos desagradables.
Esto ligado a los cambios a los que se debe enfrentar un adolescente, lo lleva a una idea no tangible de responder a las exigencias