INTRODUCCIÓN
En el tiempo y en el espacio, desde que se tiene conciencia y se poseen documentos de la cultura humana, sus actores; los hombres, siempre han mostrado una curiosidad, un deseo y una necesidad por alguna droga. Lo que espera el hombre de ésta es satisfacerse de una u otra forma, pero cuyas consecuencias pueden ser fatales. “La droga es una necesidad que se registra como una constante a lo largo de la historia de la humanidad y cuyo fundamento está basado en la incapacidad que los seres humanos tenemos para aceptar la condición de la finitud inherente al fenómeno de la vida” (Eduardo Kalina).
La droga la han experimentado miles de personas y se ha extendido muy rápidamente en la juventud universitaria y trabajadora, siendo el grupo más vulnerable el comprendido entre 16 y 22 años. Se ha podido comprobar que en este siglo y en el último decenio, estamos viviendo el gran boom de las drogas, tanto así que de cada 100 jóvenes 5 son, en algún momento drogadictos.
En el presente informe, hablaremos acerca de la Drogodependencia o Dependencia de Sustancias, siendo este nuestro objetivo central. La finalidad de este informe no es el convencer a nadie de que no las use, ni mucho menos inducir a alguien a su uso, su finalidad es la de informar lo que son y lo que producen en nuestro organismo, y en el medio social que nos rodea. Daremos las características de la droga a tratar (aunque no todas, porque de lo contrario el trabajo sería extremadamente extenso), parte de su historia, y los daños que esta produce por sí sola y los trastornos a que esta está ligada; de esta forma queremos que la compresión del informe sea mucho más simple y así se pueda aprovechar al máximo su información; además al final, después de haber hablado acerca de una droga, haremos un pequeño resumen con su composición, sus efectos a corto y a largo plazo, etc. Hablaremos también de la adicción y de las familias de los adictos, de las etapas de este proceso, etc.
Realmente en este informe tocamos un tema que es de manera tangencial y superficial, para todo el mundo, un conflicto humano y social muy complicado, muy grave, y muy crítico, ya que muchas personas huyen de la realidad que lo rodea y de si mismos introduciéndose en el mundo de las drogas, un mundo tan peligroso, del cual es tan difícil escapar una vez adentro.
En cuanto al Alcohol, no nos explayaremos en forma muy extensa, ya que de este tema se realizará un trabajo aparte, que se dedicará exclusivamente a hablar de este tema, que tomaron otros de nuestros compañeros, y para que ellos nos puedan explicar de una manera más cómoda este tema nosotros hablaremos muy escuetamente de este tema tanto en nuestro trabajo como en la presentación en clases (aunque sea difícil hacerlo, ya que esta es una droga de gran trascendencia social) siendo esta droga una de las más consumidas en el mundo entero y además como nosotros la hemos llamado una droga de “iniciación”. Por esta sencilla razón no hablaremos tanto de él; esperando que esto no perjudique nuestra calificación, ya que lo hacemos para no extendernos en un tema que será visto en profundidad.
Esperando que este informe dé una visión general sobre el tema de las drogodependencias, y que sea de su completo agrado se despiden:
Los Integrantes.
Conceptos Básicos
1. Droga:
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La OMS califica como droga "Toda sustancia que introducida en un organismo vivo puede modificar una o varias de sus funciones y es susceptible de crear dependencia, y que puede a la vez provocar tolerancia".
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La definición más sencilla es según E. Ambrosio "Cualquier sustancia que modifica la conducta, biológica, psicológica o socialmente".
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En cuanto a los efectos psíquicos se nos ofrece una visión un poco más completa en la siguiente "Sustancias naturales o de síntesis con propiedades estupefacientes, alucinógenas o excitantes, que provocan en cierta medida el fenómeno de drogodependencia".
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Farmacológicamente hablando, una droga es simplemente "una sustancia de origen natural que no ha sufrido más transformación que la utilizada para su extracción y/o almacenamiento". No se hace referencia al término de drogodependencia o abuso. La cafeína extraída del té o el opio de la adormidera se entendería como droga en farmacología.
2. FARMACODEPENDENCIA O DROGODEPENDENCIA
Según la OMS: El estado psíquico y, a veces, físico causado por la acción recíproca entre un organismo vivo y un fármaco (droga), que se caracteriza por modificaciones del comportamiento y por otras reacciones, que comprenden siempre un impulso irreprimible a tomar el fármaco (droga) en forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos psíquicos y, a veces, para evitar el malestar producido por la privación.
Según el DSM - IV, la dependencia de sustancias consiste en un grupo de síntomas cognoscitivos, comportamentales y fisiológicos que indican que el individuo continúa consumiendo la sustancia, a pesar de la aparición de problemas significativos relacionados con ella. Existe un patrón de repetida auto administración que a menudo lleva a la tolerancia, la abstinencia y a una ingestión compulsiva de la sustancia.
2.1. Dependencia Física
Presencia de un estado fisiológico alterado que se manifiesta cuando se suprime bruscamente el consumo de la droga, pudiendo aparecer intensos trastornos físicos, como el llamado síndrome de abstinencia agudo, y que desaparecen cuando se reanuda el consumo de la misma. Se usa frecuentemente como sinónimo de adicción.
Según el Manual Merck la dependencia física, un estado de adaptación fisiológica a la droga, que se manifiesta por un síndrome de abstinencia. Éste consiste en una serie de cambios fisiológicos adversos que surgen cuando se interrumpe el consumo de la sustancia en cuestión o su efecto se contrarresta con un antagonista específico que desplaza al agonista de su lugar de enlace en los receptores celulares. No todas las formas de dependencia conllevan una dependencia física.
“Es un síndrome caracterizado por el hecho que la supresión del fármaco desencadena los síntomas de privación tanto en el SNC como en el sistema Neurovegetativo. Se manifiesta a través de ansiedad, irritabilidad, insomnio, dilatación pupilar, temblor que puede llegar a las convulsiones e incluso puede causar la muerte. Entre los síntomas Neurovegetativos podemos mencionar: sudoración, rinorrea, bostezo frecuente, inapetencia, pilo erección, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y espasmos musculares. Estos síntomas y signos pueden manifestarse en forma leve, moderada o severa, dependiendo del tipo de fármaco que la produjo, del tiempo que existe la dependencia y de la estructura psíquica del individuo.
2.2. Dependencia Psíquica
Necesidad irreprimible de buscar, obtener y reiniciar el consumo de la sustancia de forma regular o continuada para producir placer o evitar el malestar, a pesar de los costes personales que ello conlleve. Se utiliza como sinónimo de hábito, es decir, conducta repetitiva motivada en un principio por la falta de sustancia en el cuerpo y posteriormente por la exposición a estímulos y conductas que recuerdan el consumo.
“Búsqueda consiente del fármaco por los efectos que produce sobre el estado de ánimo, pudiendo obtenerse exaltación (Anfetamina), sedación e indiferencia al medio (Benzodiacepinas, Alcohol y Barbitúricos), elación (Heroína). Se genera con mayor facilidad en individuos que hacen uso marcado del mecanismo de defensa psíquico de la evitación y en aquellos que al recibir un opioide experimentan gran elación” (El Dolor Aspectos Básicos y Clínicos. )
Según el Manual Merck, la dependencia psicológica se acompaña de un sentimiento de satisfacción y del deseo de repetir la experiencia con la droga o de evitar el displacer que produce al no tomarla. Esta anticipación de el efecto es un poderoso factor en la cronificación del consumo de drogas psicoactivas y en algunos casos puede ser el único motivo de la intensa avidez y del consumo compulsivo. Las drogas que principalmente producen dependencia psicológica son la cocaína, la marihuana, las anfetaminas, y los alucinógenos, como la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), la 3,4-metilendioximetanfetamina (MDMA) y el peyote.
2.3. Dependencia Social
Necesidad de consumir como manifestación de pertenencia a un grupo social que proporciona signos de identidad claros.
3. SINDROME DE ABSTINENCIA
Conjunto de síntomas y signos desagradables de carácter físico y psicológico que aparecen cuando, de forma brusca, se deja de consumir la droga que se tomaba habitualmente y de la que se es dependiente.
Es específico de cada droga y expresa un cuadro de carácter contrario al producido por la droga. El síndrome de abstinencia producido por la heroína es el más evidente y característico, aunque es, sin embargo, el producido por el alcohol el que reviste más gravedad, ya que suele requerir hospitalización y es el que provoca más muertes.
Según el Manual Merck, la abstinencia es un comportamiento desadaptativo, con concomitantes cognoscitivos y fisiológicos, que tiene lugar cuando la concentración en la sangre o los tejidos de una sustancia disminuye en un individuo que ha mantenido un consumo prolongado de grandes cantidades de esa sustancia.
4. TOLERANCIA
Proceso por el cual el organismo se habitúa al uso continuado de una sustancia, con lo que para conseguir los mismos efectos a nivel orgánico o psicológico que se alcanzaban anteriormente con una dosis mínima, ahora el individuo debe tomar una dosis mayor. De esta forma el organismo requiere cada vez y progresivamente una mayor cantidad de droga.
Según el Manual Merck, la tolerancia, se refiere a la necesidad de ir aumentando progresivamente para inducir el mismo efecto que al principio se lograba con menos cantidad; el grado en el que se desarrolla tolerancia varía ampliamente según la sustancia.
“Consiste en la necesidad que tiene la persona de utilizar dosis cada vez mayores para obtener los efectos buscados” (El Dolor Aspectos Básicos y Clínicos.)
4.1. Tolerancia Cruzada
Fenómeno por el cual, la administración repetida de una sustancia provoca tolerancia no sólo a esa droga sino también a otra del mismo tipo, o a veces de otro grupo farmacológico.
5. ADICCIÓN
Según el manual Merck, la adicción, concepto sin definición universalmente aceptada, se utiliza aquí para referirse a un estilo de vida caracterizado por el consumo compulsivo y el interés excesivo por una droga. La adicción puede darse sin dependencia física, pero siempre conlleva un riesgo de lesiones y la necesidad de frenar el consumo, sea con la comprensión y la conformidad del adicto o sin ellas.
La drogadicción, drogodependencia o también llamada dependencia a sustancias psicoactivas es la IMPERIOSA NECESIDAD que tiene una persona por consumir bebidas con contenido alcohólico u otra clase de drogas (marihuana, cocaína, Inhalantes, tranquilizantes, alucinógenos, etc). Esta necesidad no desaparece a pesar de que la persona consumidora sufra las consecuencias negativas producidas al momento o después de dejar de usarlas. Por norma general, se trata más de una necesidad psicológica que física.
La adicción al alcohol y a las drogas es una enfermedad PRIMARIA, PROGRESIVA y MORTAL.
La palabra primaria significa "primera" o que aparece en primer lugar. Muchas personas piensan que la adicción a las drogas aparece después o es consecuencia de algún problema como lo es alguna enfermedad mental, un "trauma" sufrido durante la niñez o cosas similares. Si así fuera diríamos entonces que es una enfermedad "secundaria", esto es, que es una consecuencia directa de otro problema mental o emocional, o sea que primero apareció el problema mental y después, como resultado, vino la adicción a las drogas. Esto es una idea algo anacrónica y no completamente cierta. La realidad es que la adicción al alcohol o a las drogas puede padecerla cualquier persona, tenga o no una enfermedad mental y debe ser tratada primeramente; esto es: antes que cualquier otro problema mental o emocional y esto quiere decir sencillamente que la persona tiene que aceptar que está enfermo (a) y que debe abstenerse de seguir consumiendo drogas o alcohol, además de pedir ayuda a los expertos en la materia.
Progresiva quiere decir simplemente que las cosas van a ir empeorándose cada vez más. Algunas personas suponen que el hecho de dejar de consumir por algún tiempo su droga de preferencia, alejarse de ella por semanas o por meses, se convertirá en el mejor argumento para demostrarse a sí mismo y a los demás que no tienen ningún problema y que pueden dejar de beber o de drogarse cuando así lo deseen y se lo propongan. La realidad es que, en lo más profundo de su interior, estará contando las horas y minutos en los que este plazo se termina para volver a consumir la droga de manera ilimitada. Durante el período de abstinencia en el que la persona no se involucró con el uso del alcohol o las drogas, su deseo por hacerlo no disminuyó, por lo contrario se vio acrecentado y toda la energía contenida de ese deseo se desbocará a la hora de regresar a beber o a usar drogas.
Mortal parece fácil de entenderse: a medida que la persona adicta consume más drogas o alcohol, tiene más riesgo de morir por una sobredosis. Pero este punto no es el único que hace mortal a esta enfermedad. También se puede morir en un accidente vial por ir manejando intoxicado; del mismo modo puede perderse la vida en algún pleito a golpes o por lesiones producidas por arma blanca o arma de fuego, situaciones que se presentan comúnmente cuando las personas se encuentran intoxicadas por el alcohol o las drogas, o incluso pueden morir al no ingerir alimentos o líquidos vitales ya que la mayoría de las drogas quitan el hambre y en ocasiones hasta la sed; del mismo modo se puede sucumbir sencillamente porque mientras se abusa del alcohol o de las drogas se pierde el sentido de la vida y se llega al suicidio y esto es algo que le sucede a gran cantidad de alcohólicos y adictos; finalmente se puede perecer por la sencilla razón de que a la mayoría de los adictos les resulta muy difícil parar de consumir alcohol o drogas y esto va a provocar un deterioro progresivo de las funciones
vitales del organismo hasta que este deje de funcionar.
A pesar de todo, esta enfermedad se puede tratar y detener a tiempo. Hay mucha gente que lo está intentando con buenos resultados en la actualidad.
6. USO Y ABUSO (Riesgo de uso)
Consumir una droga no significa necesariamente que alguien pueda convertirse en drogodependiente. Es necesario diferenciar entre los diferentes grados de uso y abuso.
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Abstinencia: no mantener ninguna relación con las sustancias.
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Uso: utilización que se hace de una droga en un determinado momento y por medio del cual se descubren unos efectos determinados, como consecuencia de dicho consumo.
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Uso experimental o casual: consumo de una sustancia de modo casual y esporádico, y tras esa experiencia no se vuelve a consumir.
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Uso ocasional: consumir una sustancia sin una continuidad, sin que lleguen a aparecer síntomas de tolerancia.
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Uso habitual: consumo de una droga frecuentemente, apareciendo tolerancia pero sin llegar a la dependencia en su totalidad, aunque ya puede empezar a observarse un cierto deterioro en el funcionamiento
personal.
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Abuso: el consumo de una droga reiterado e inadecuado dañando o amenazando con dañar la salud física, mental o el bienestar social de un individuo. El uso continuado de la sustancia produce dependencia y tolerancia y su no consumo produce síndrome de abstinencia. Significa mal uso o excesivo y puede ser de larga duración o agudo
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Según el Manual Merck, el consumo abusivo de drogas sólo se puede definir en términos de desaprobación social. Puede consistir en el consumo de drogas ilegales (y el consiguiente riesgo de detención) con fines experimentales o lúdicos o bien en el consumo de fármacos psicoactivos
legales para aliviar problemas o síntomas; también se puede dar al principio el consumo por alguna de estas dos razones y más tarde caer en la dependencia y la necesidad de seguir consumiendo para evitar el displacer producido por la abstinencia. El consumo abusivo de fármacos de prescripción y de drogas ilegales se da en todos los ámbitos socioeconómicos, incluidas personas con un alto nivel cultural y profesional. No obstante, el tipo de consumo de drogas psicoactivas con efectos más devastadores sigue produciéndose en medios sociales desfavorecidos.
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Según el Manual Merck, el consumo de drogas como diversión se ha ido constituyendo cada vez más como parte de la cultura occidental, aunque por lo general la sociedad lo desaprueba y suele ser una actividad ilegal. A algunos consumidores aparentemente no les afectan as drogas, y suelen tomarlas esporádicamente y en pequeñas dosis, evitando así los efectos tóxicos y la aparición de tolerancia y dependencia física. Muchas de estas drogas recreativas (por ej., el opio puro, las bebidas alcohólicas, los derivados de la marihuana, el café y otras bebidas de coca, etc.) son “naturales”, es decir, muy parecidas a la planta original, contienen una mezcla de compuestos psicoactivos en concentraciones relativamente bajas y no son productos de síntesis química, este tipo de drogas suelen tomarse por vía oral o por inhibición. El consumo en forma de inyecciones de compuestos suelen ser difíciles de mantener bajo control. Los fines de diversión o recreo de estas drogas a menudo se acompañan de una ritualización del consumo, con una serie de reglas para el consumo en grupo y raramente se toman en solitario. La mayor parte son drogas psicoestimulantes o alucinógenas, dirigidas a alterar o “elevar” la conciencia más que a aliviar el malestar psicológico; las drogas depresoras no suelen consumirse con fines recreativos.
7. SOBREDOSIS
Consumo de una sustancia en una cantidad mayor a la que tolera el organismo en un corto espacio de tiempo (intoxicación aguda). Puede llegar a causar la muerte en los casos en que no se atienda con rapidez.
La sobredosis no es sólo el consumo de una dosis alta, una reacción tóxica a una droga también se considera sobredosis. La reacción de una misma dosis depende de las características del consumidor.
POLIDROGODEPENDENCIA
Persona que consume varias drogas, bien sea al mismo tiempo, mezclándolas para que los efectos sean mayores o bien que consume varias drogas pero en distintos momentos. La mezcla de dos o más drogas suele ser más peligrosa que la ingestión de cualquiera de ellas aisladamente.
9. VARIABILIDAD INDIVIDUAL
Todos los efectos descritos están mediatizados por la variabilidad individual, es decir, el alcance de cualquier efecto producido por una sustancia, así como la dependencia, tolerancia y abstinencia que pueda provocar, dependerá en cierta medida de las características bio-psico-sociales de cada individuo.
10. DESINTOXICACION
Proceso de superación de los efectos del síndrome de abstinencia que no suele prolongarse más de 10 ó 15 días y que puede realizarse bien domiciliariamente, ambulatoriamente o en unidades hospitalarias.
DESHABITUACION O REHABILITACIÓN
Proceso de adquisición por parte del drogodependiente de capacidades y recursos que incorporados a su bagaje personal le permitan superar la dependencia de las drogas.
12. DESCRIPCIÓN DE LAS DROGAS
Como citábamos anteriormente existen distintas posibilidades de clasificar las drogas, pero voy a utilizar, ya que me parece la más didáctica, la que esta basada en las manifestaciones clínicas que producen las drogas en la conducta por sus efectos sobre el sistema nervioso central (SNC) al ser administradas.
Drogas depresoras de la actividad del SNC: disminuyen o bloquean la actividad y las funciones del SNC. Suelen inducir sedación, somnolencia, e las reacciones se tornan más lentas y reducción de la frecuencia cardiaca y respiratoria. En dosis bajas y a corto plazo pueden producir excitación y estimulación.
Drogas estimulantes de la actividad del SNC: aumentan la actividad del SNC. Suelen aumentar el nivel de atención y vigilia, pueden producir una sensación subjetiva de mayor rendimiento físico y mental y reducir el apetito.
Drogas perturbadoras de la actividad del SNC: distorsionan la actividad del SNC. Suelen producir alteraciones en las funciones psíquicas básicas, dificultad de concentración, atención, razonamiento y memoria. Pueden producir alteraciones en las percepciones, generalmente de tipo espacio-temporal.
13. DROGADICCION
El uso desmedido de drogas, puede llegar a producir la DROGADICCIÓN, definida por la OMS como "el estado de intoxicación por el abuso de drogas". Esta intoxicación, es debida a la incorporación al organismo de múltiples sustancias, tales como estupefacientes, alcaloides, psicofármacos y otras drogas.
Nosotros como grupo creemos que la drogadicción, puede ser consecuencia de un tratamiento médico que implica el uso de determinados fármacos, y concluido el tratamiento se continúa con el consumo en forma indebida.
Muchas veces el camino de las drogas se inicia a causa de los amigos, y se accede a ellas por compañerismo, por no parecer cobarde o simplemente, por curiosidad; otras veces la adicción a las drogas es reflejo de problemas en el núcleo familiar. La falta de afecto y de comprensión puede impulsar a los jóvenes a tratar de evadir sus problemas, y remplazar sus carencias afectivas buscando nuevas sensaciones.
El acceso a las drogas además, se ve facilitado por su tremenda difusión, este negocio criminal está manejado por poderosos intereses, que mediante redes de distribución existentes en todos los países, ponen el consumo de drogas al alcance de cualquier persona.
Definición de los distintos tipos de drogas
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Narcóticos: Son drogas que producen dependencia física y psicológica, unos de sus efectos son la euforia, reducción del temor, de la tensión, de la ansiedad, la actividad física, produciendo insomnio, vómitos, etc.
Los drogadictos necesitan dosis más y más elevadas para lograr sus efectos, lo cual es costoso. Las víctimas inveteradas recurren a menudo al crimen para satisfacer su vicio.
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Sedantes: Son drogas que deprimen y retardan las funciones del cuerpo. A menudo, estas drogas se llaman tranquilizantes y píldoras para dormir o, a veces, simplemente sedantes.
Sus efectos oscilan entre calmar a personas que experimentan ansiedad y promover el sueño. Tanto los tranquilizantes como las píldoras para dormir pueden tener ambos efectos, según la cantidad ingerida.
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Alucinógenos: Son drogas que afectan las percepciones, sensaciones, capacidad mental, conciencia y emociones de las personas.
¿Qué es la Adicción?
Las adicciones son enfermedades que tienen tres características importantes que son: Primaria, Progresiva y Mortal. La adicción también es un proceso que se lleva a cabo mediante ciertas etapas que son: Enamoramiento, Luna de miel, Traición, En la ruina y Aprisionados. La adicción tiene cuatro puntos cardinales que son:
1. Obsesión: En la que el individuo no piensa en otra cosa que no sean las drogas
2. Consecuencias negativas: Lo que hace que una droga sea nociva es que la vuelve en contra de la misma persona y en contra de los demás.
3. Falta de control: El tratar de controlar una conducta adictiva es casi imposible
4. Negación: Los adictos niegan dos cosas que son; que la droga no la pueden controlar y que sus problemas se deben a las drogas.
La Familia es la mayor fuerza formadora del ser humano por lo cual tiene un papel muy importante para que el hijo o algún integrante de la familia no se sumerja en la drogadicción.
La adolescencia es una etapa del desarrollo evolutivo de las personas en que de corre mayor riesgo de volverse adicto a las drogas, pero también es la etapa de la vida en que la acción preventiva surte mayor efecto. La herramienta más eficaz para evitar o retrasar el consumo de drogas es la prevención, por lo cual la incluimos en este trabajo junto con las diferentes estrategias de prevención como son: La estrategia informativa, La estrategia formativa y ofrecer alternativas.
Las drogas se pueden dividir o clasificar en dos grupos, dependiendo de su efecto sobre el organismo del individuo, en drogas depresoras y drogas estimulantes.
Las principales drogas a las que nos referimos en este trabajo son: Alcohol, Cocaína, Marihuana, Haschisch, Inhalantes, Alucinógenos, Cafeína, Heroína, Psicofármacos, Drogas de diseño, Tabaco, Morfina y Opio, etc.
Las drogas tienen muchas consecuencias sobre los individuos, sobre todo físicamente, psicológicamente y socialmente. Existen una serie de tratamientos para controlar la adicción.
La Adicción, la Personalidad y la Familia.
No existe una estructura definida de personalidad que conduzca a la adicción. La psicodinámica sólo se explica teniendo en cuenta la constelación psíquica que presenta cada caso, cada persona y cada situación particular. Con generalizaciones se traza un plano descriptivo del individuo, no olvidando que cualquier teoría es como un mapa, sin él no sabemos adónde vamos ni dónde estamos, pero el mapa no es la región, ni las costumbres, ni el clima. Lo que resulta importante antes de hacer tratamientos o ir a la remodelación de la conducta, es saber la estructura de la persona, cimientos y situación general de los puntos vitales inestables, mal constituidos o en peligro de derrumbe. Cualquier persona puede destruirse en una tentativa fallida de regulación y control de sus conflictos internos mediante las adicciones. El adicto es el portador del síntoma de una disfunción familiar que resulta enmascarada por las consecuencias de la adicción El miembro adicto obliga a la familia a realizar un control permanente sobre él, pese a que resulte a la vista de todos inadecuado e inoperante.
De este modo, el adicto provoca un desplazamiento del campo de batalla en el que se dirimen los conflictos parentales y familiares y posibilita la postergación o la negación de otras problemáticas preexistentes.
Etapas en el proceso de Adicción.
Las drogas presentan una doble cara. Primero, aparecen con la imagen positiva, favorable y que tanto atrae a jóvenes y mayores. Posteriormente, esa cara desaparece. Rápidamente, las drogas empiezan a mostrarse tal como son: dolor, problemas, infelicidad y múltiples trastornos. En esta dualidad que las drogas presentan reside parte de la potencial dificultad para evitar que nuevas personas las consuman y abusen de ellas. Si desde el principio la cara imperante fuera la negativa, el atractivo y mística que rodea el mundo de las drogas desaparecería.
En muchos sentidos, el proceso de adicción ha sido comparado con el de
entablar una relación; pero en este caso se trataría de una relación desdichada. A medida que atravesamos las sucesivas etapas, el compromiso se intensifica y el influjo que ejerce sobre el adicto se vuelve más fuerte. En función de esta analogía, el Dr. Arnold M. Washton en su libro "Querer No es Poder" establece cinco etapas en el proceso de adicción.
Las primeras experiencias con las drogas suelen dejar una marca grabada. Si este primer contacto ha sido agradable, se produce un enamoramiento o atracción apasionada por volver a tomar la sustancia o realizar la actividad. Esta percepción distorsionada de la realidad emociona, produce euforia o tranquiliza, lo que hace aumentar la probabilidad de que haya una nueva toma u ocasión para consumir. Se produce un cambio de estado de ánimo que, en muchos casos, se experimenta a nivel visceral (todo ello causado por la lógica alteración de la química cerebral) y que genera ese encandilamiento al igual que uno se enamora de un chico/a.
En el juego, una fuerte ganancia inicial incrementa las probabilidades de adquirir adicción al juego.
Una vez que el individuo ha aprendido (a través de su familia, de la sociedad o por experiencia propia) que ciertas actividades o el consumo de ciertas sustancias pueden transportarlo como por arte de magia lejos de cualquier sentimiento o estado de ánimo negativo, el paso a la adicción es muy sencillo.
Al haber "aprendido" en la etapa 1 que es posible obtener cierto alivio (refuerzo negativo) o placer (refuerzo positivo) a través de la sustancia o actividad adictiva, la persona puede sentirse impulsada a borrar los malos sentimientos o dolorosos con algo positivo. La baja tolerancia a la frustración o la incapacidad para hacer frente a esas adversidades lleva a la búsqueda de "soluciones mágicas"; entonces
se busca el recurso químico que facilite el cambio. Durante la fase de luna de miel, el futuro adicto experimenta todas las gratificaciones sin ninguna de las
consecuencias negativas: siente que ejerce control, que la actividad es inofensiva y que él la merece. Puede sentirse mejor instantáneamente y disfrutar la sensación de olvidarse de todo. Pero de lo que no se da cuenta es que ninguna relación basada en el engaño y la fantasía puede funcionar bien a largo plazo.
Sin embargo, lo que uno vislumbra durante la luna de miel no es lo que en realidad obtiene. Con el paso del tiempo, es traicionado. Así, además del deterioro sufrido en las principales esferas de su vida, es muy probable que el adicto esté haciendo cosas que normalmente no haría para mantener su adicción (robar, participar en otras actividades ilícitas). Los paraísos artificiales que se le prometían en la fase anterior se tornan en oscuros callejones repletos de trampas. La traición es real y el declive comienza.
Ahora el adicto debe consumir cada vez más para evitar que los crecientes sentimientos y estados de ánimo negativos profundicen en su conciencia y para tratar de mantener los efectos positivos que cada vez son menores. Está desarrollando tolerancia y tiene que consumir, no para obtener placer o alivio sino para evitar el malestar asociado al síndrome de abstinencia. La dependencia física creada químicamente por la acción de la sustancia sobre el sistema nervioso tiene apresado al individuo. Psicológicamente, la estrategia de afrontamiento desarrollada hasta ahora sigue manteniéndose, con lo cual los problemas lejos de resolverse se acrecientan aún más.
Con el tiempo, el adicto llega a un estado de desesperación en su relación con
la sustancia o actividad adictiva, dejando de lado todo lo demás. Se comporta de manera cada vez más impulsiva e incontrolada, preso de su adicción. Esta etapa de la relación adictiva es un descenso a la desesperación y la destrucción personal. El servilismo ante las drogas no permite tregua y esta espiral tiende a auto perpetuarse, a menos que suceda algo que la detenga. El retorno, no obstante existe, es un proceso duro y difícil.
Proceso evolutivo del ser humano
Personalidad y adicción
Referirnos al proceso evolutivo del ser humano implica una serie de pasos a través de los cuales la cría humana deviene hombre, sujeto, persona. De acuerdo a esa evolución será su capacidad de simbolización, comunicación O su opuesto: la adicción como búsqueda de salida del discurso del "Otro".
El primer espejo en que el bebé se contempla es la mirada de la madre, aún con humanas falencias, es ella quien con su mirada hace que su hijo adquiera paulatinamente conciencia de su existencia, logrando consolidar así su identidad.
Luego aparece el espejo real, en él está el bebé y su imagen reflejada que le anticipa una unidad que aún no tiene.
El niño es significado y se va constituyendo a partir del DESEO DEL OTRO. Esta apertura al mundo hace que se constituya en el campo del otro y que le va a otorgar significación. Entonces, el sujeto se constituye en el campo del OTRO que es la cultura y es el lenguaje. El niño es esperado por sus padres antes de nacer desde sus deseos y desde ellos presagian como va a ser, esto se ve en forma significativa en la elección del nombre propio (por ejemplo, le pusimos el nombre de mi tía, que es inteligente y gentil).
Por esto digo que el bebé nace incompleto y queda entrampado en el deseo del Otro; sólo buscando y conociendo la salida de esta trampa podrá zafarse y aproximarse a encontrar su propio deseo.
La FUNCION PATERNA constituye un momento profundamente estructurante en la evolución psíquica del niño. Además de introducirlo en la dimensión simbólica, al desprenderse de las ataduras imaginarias con la madre, esto le confiere la categoría de sujeto deseante. Ahora bien, para que ese niño surja como sujeto deseante también es necesario que el padre aparezca como
representante de la ley y no como su dueño.
La familia será el primer grupo de aprendizaje que le permitirá constituirse al sujeto como ser social y constituye el primer sistema estructurante de un LUGAR que permitirá acceder - o no - a una identidad propia. El sujeto es antes de su nacimiento un polo de atributos más o menos ligados a un discurso, el de los padres, el lugar que el niño viene a ocupar está destinado según las necesidades familiares. El nombre propio que ya lo identifica signa y denota su sexo, su existencia, la elección del mismo no es casual.
Ese lugar otorgado o no desde la familia se traduce luego en otros ámbitos, reproduciéndose esa situación tanto en lo escolar, lo social o lo laboral, produciéndose así un sujeto integrado o marginado socialmente de acuerdo a cómo hayan sido las instituciones en las cuales se incluyó, favorecedoras u obstaculizadoras del cambio.
El proyecto UOMO sostiene que el fenómeno droga es la consecuencia de una serie de grandes desórdenes personales, sociales, cuyos síntomas son una crisis en las relaciones interpersonales, crisis de identidad y el vano intento de resolverlas.
La adicción (a - dicto: falta de palabra) es el producto de una dificultad en la comunicación que por tornarse intolerable, lleva a puesta en acto de sentimientos deformados sin la mediación del pensamiento.
La adicción es un acto que, apoyándose en cualquier estructura neurótica, perversa o psicótica, nos confronta a lo que hace cortocircuito con la palabra: es un hacer en lugar de un decir.
Eduardo Kalina observa un modelo típico de relación madre - hijo en el cual el hijo es el depositario del núcleo melancólico de la madre y actúa la depositación de la que es objeto y que es intolerable para la madre, mediante su propia sedación drogadictiva. Con la cual, a su vez, intenta aliviar a la madre.
Satisfacer las necesidades de una madre insatisfecha e incapaz de alcanzar la satisfacción constituye una trama siniestra, a la que se suma la actitud paterna de "hacer la vista gorda", pues cede al hijo para salvarse él. En otras palabras, la madre pasa así a desempeñarse como un Súper yo sádico y el hijo
como un Yo maníaco que no debe deprimirse, para salvar a la díada simbiótica (narcisista). “El modelo de Popeye comiendo "espinacas" constituye el ideal maníaco de identificación. Aquí más que nunca se pone en evidencia la trágica experiencia de sumisión que significa él tener que ser "grandioso" a cualquier costo” (Eduardo Kalina).
Luego de una larga historia de macro y microabandonos sufridos por la madre y - a su turno - por el hijo, se configura una situación en la que éste vive para gratificar a la madre pauperizada. Así el hijo se convierte en la principal fuente de valoración para ella, ya que el marido no la respalda, aunque reclama para él constante estima. Constituyen un triángulo de explotadores. El hijo pasa a ser la "droga" que sostiene a la madre y él busca - a su vez - alivio en los fármacos para mitigar su propia melancolía de fondo, sentida como "vacío".
El padre suele ser la figura ausente por excelencia; cuando él cumple su función adecuadamente, interfiere en la díada madre - hijo, promoviendo el acceso al orden simbólico, futuro organizador del lenguaje (función paterna). Y es precisamente por la posibilidad de simbolizar, de acceder al lenguaje y poder nombrar la ausencia con la palabra, que es posible nombrarse como uno, es decir, constituirse como sujeto.
El padre del adicto no puede hacer nada para impedir que su hijo quede entrampado en la relación con la madre, faltando por ende límites claros en la relación entre ambos. Esta familia se caracteriza por la desvalorización de la figura paterna, impidiendo así que se establezca en la familia conyugal una ley diferente a la que rige en la familia de origen materno. A mayor preponderancia de la familia materna en desmedro de la autoridad paterna, mayor terreno para el surgimiento de patologías.
En la escena familia irrumpe lo siniestro: aquello que debiendo permanecer oculto, secreto, se manifiesta a través de las acciones de uno de sus miembros.
La familia sufre un shock en el momento en que toma conciencia de la adicción de uno de sus miembros, pero la alarma no se debe tanto al descubrimiento de la misma (modalidad familiar compartida), sino a la forma ilegal en que ésta se expresa a través del comportamiento del señalado como adicto.
Desarrollo Histórico
La intervención de la Psicología en Drogodependencias ha tenido un desarrollo paralelo al de la especialización de este ámbito de trabajo. Puede decirse que el psicólogo no se ha unido a una intervención ya conformada, sino que con su trabajo ha contribuido al desarrollo de la misma, viéndose a su vez obligado a dar respuestas cada vez más especializadas conforme más complejas han sido las demandas que ha tenido en su intervención.
Es necesario pues, a título de introducción, realizar una sintética revisión histórica sobre el abordaje de las toxicomanías en nuestro país, para analizar a su vez la aportación de los psicólogos al mismo. En beneficio de la esquematización se fragmentará en periodos esta revisión:
Años 60-70
Es conocido que en estos años el consumo de drogas se limitaba a grupos y personas muy definidas, aunque sí se observaba un crecimiento del problema del abuso de tabaco y alcohol. Esto hace que algunos profesionales de la salud mental, entre ellos psicólogos, comiencen a tener un interés por el tratamiento del alcoholismo.
Puede decirse que el abordaje del alcoholismo en estos años es el germen del futuro tratamiento especializado de las drogodependencias.
Años 70-80
Algunos de los equipos creados llegan a consolidarse en esta tarea hasta el punto que se convierten en auténticas escuelas para otros profesionales deseosos de una formación en este terreno.
Hasta prácticamente los años 80 la cobertura asistencial, con variaciones en las distintas Comunidades Autónomas, estuvo centrada casi exclusivamente en el sector psiquiátrico y en algunas instituciones privadas y benéficas.
En general existía un déficit importante de formación entre los profesionales psicólogos, y una falta de coordinación y recursos entre los que en aquel momento trabajan en este ámbito.
Años 80-85
Es a principios de los años 80 cuando empiezan a aparecer los primeros centros de tratamiento, situándose en las poblaciones con mayor densidad.
Con el modelo de atención utilizado en el alcoholismo se pone en marcha un modelo de tratamiento donde el psicólogo adolece aún de una formación específica producto de la ausencia de cursos de formación y de los escasos contactos entre los diversos profesionales psicólogos.
Entre las características del modelo puesto en marcha destacan: rigidez de las fases de desintoxicación - deshabituación - reinserción, énfasis en el alejamiento del contexto habitual (creación y auge de las comunidades terapéuticas) y el objetivo absoluto de la abstinencia.
Se confirma una incipiente organización en la que conviven profesionales de la salud y del trabajo social y educativo, desarrollada en centros públicos con dependencia de municipios, autonomías, etc.
En este momento surgen los Centros Municipales de Promoción de la Salud y se empieza a trabajar en Psicología Comunitaria.
Es el momento de la ilusión política, se habla de bienestar como concepto de salud, y en todos los equipos se respira ilusión por un trabajo totalmente nuevo.
Las intervenciones están centradas en la realidad que rodea a la adición a las drogas, de ahí la importancia de los conceptos de globalidad, multifactorialidad, interdisciplinariedad, etc. En esta intervención se dan dos modelos que empiezan a despuntar: el psicosocial y el psicodinámico.
Años 85-90
En julio de 1985 se aprueba el Plan Nacional Sobre Drogas con el propósito de ordenar y planificar las acciones emprendidas por las distintas administraciones para hacer frente a las drogodependencias, favoreciéndose la aparición de centros especializados y/o ampliación de los servicios ofrecidos por las redes sanitarias y sociales.
Coincidiendo con ello existe un desarrollo de los planes autonómicos que orientan la política social a llevar a cabo, donde el eje principal va a ser el centro ambulatorio, con cauces y canales hacia otros recursos (unidades de desintoxicación, comunidades terapéuticas,...)
En todos estos centros se consolida el psicólogo como profesional de necesaria presencia en todos los recursos. Paralelamente se da un gran aumento en el número de actividades formativas para el desarrollo profesional del psicólogo, pudiéndose destacar el inicio de los primeros Masters en drogodependencias desde diversas universidades y las actividades formativas realizadas desde el propio Colegio Oficial de Psicólogos.
A nivel técnico, se observa una incorporación del modelo relacional. Ello junto al importante desarrollo de la Psicología Comunitaria y las valiosas aportaciones del modelo cognitivo-conductual (prevención de recaídas), contribuyen decisivamente el encuadre técnico del psicólogo en drogodependencias.
Años 90
Esta etapa ya más reciente se caracteriza entre otras cosas por la consolidación de recursos y de la presencia de los profesionales psicólogos en los mismos, presencia no exenta en ocasiones de trabas económico-administrativas.
Las funciones del psicólogo se diversifican y empieza a asumir tareas que vienen a sumarse a las que "tradicionalmente" venía desempeñando. En convivencia con los programas "libres de drogas" aparecen los de "disminución de riesgos", y con ello se abren nuevos campos de intervención a la Psicología. También la expansión de la Psicología Comunitaria abre nuevas vías para el trabajo de prevención en drogodependencias.
Finalmente y en continuidad con esta línea, destacar la progresiva incorporación del psicólogo a tareas de gestión, planificación y evaluación de programas, que han tenido en los últimos años un especial auge.
LA FAMILIA DEL ADICTO.
La familia es la mayor fuerza formadora del ser humano, ya que en su seno se llevan a cabo los procesos de socialización que transforman al individuo en persona.
Pensada como una unidad, la familia puede ser considerada un sistema en equilibrio dinámico. Por su parte, este equilibrio u homeostasis resulta del interjuego entre los roles que desempeñan cada uno de sus miembros.
Tal enfoque concibe a la familia como un todo y a cada uno de sus miembros como elementos constituyentes funcionales o disfuncionales, en la medida en que puedan seguir desarrollando su vida de forma creativa o repetitiva.
En algunos casos, cuando la homeostasis familiar (la ausencia de crisis del sistema en sí) se logra a costa de un "chivo emisario", el paciente identificado
emerge del proceso.
A pesar de que todos los miembros participan en este fenómeno sólo uno de ellos lleva sobre sí los signos disfuncionales de la familia, convirtiéndose en el individuo problema. Por ello, comprender la naturaleza del síntoma y su función dentro del sistema familiar es de capital importancia para formular estrategias de intervención en familias sintomáticas.
LOS PADRES DE LOS ADICTOS.
Si bien cada paciente y su familia constituyen un universo con historia y posibilidades diferentes, existe una amplia variedad de aspectos que asemejan a los padres y las madres de los adictos. Estas similitudes no son privativas de los
trastornos adictivos en sí mismos. Muchas de ellas han sido descriptas como características de padres con hijos que padecen trastornos de la alimentación y de conductas antisociales, promiscuidad sexual, etc.
Para el caso de los adictos varones se ha señalado reiteradas veces que sus MADRES suelen ser indulgentes, apegadas, sobreprotectoras, ambivalentes y permisivas. Con frecuencia refieren que, cuando niño, el paciente era su hijo
favorito, el más bueno, el más dócil, el más fácil de criar, en quien tenían depositadas muchas esperanzas. Por su parte, los PADRES suelen ser más distantes, desapegados. Muchas veces son descriptos por sus esposas como débiles frente al hijo o ausentes de sus roles. La relación con el hijo suele ser negativa, sobre todo al tratar de imponerles disciplinas por medios muy rudos e incoherentes.
A menudo, es posible comprobar que existen otros hermanos, por lo general también varones, que parecen mejor adaptados a las expectativas del padre, e incluso trabajan o desarrollan tareas afines a las de él. El padre suele tener mejor relación con ellos, a quienes de una manera directa o indirecta ponen como modelo de lo que podría esperarse del hijo adicto. El paciente sintomático vive comparándose y devaluándose permanentemente en relación con su hermano.
Al contrario de lo que cabría esperar, en lo superficial el adicto no tiene una relación mala con este hermano, sino que muchas veces se apoya en él para conseguir cosas de sus padres, para que lo perdonen por algo que ha hecho o para que le den otra oportunidad. Dichos hermanos suelen funcionar como padres intermediarios.
En el caso de las adolescentes adictas, es dable observar una actitud de abierta competencia con la MADRE, a quien desvalorizan por todos los medios posibles. A pesar de ello, recurren invariablemente a ella para recabar su opinión respecto de tal muchacho o de tal prenda, al solo efecto de terminar criticando su punto de vista como absurdo, pasado de moda, castrador y poder hacer todo lo contrario. Las madres se desesperan, no saben qué hacer, y - como en el caso anterior - muchas veces intentan soluciones radicales por medio de prohibiciones diversas que son casi imposibles de cumplir o llevar a la práctica.
Los PADRES de las jóvenes adictas suelen ser indulgentes con ellas. Por lo común sus intervenciones en las permanentes e interminables disputas madre - hija resultan poco efectivas.
ALGUNOS RASGOS ESPECÍFICOS.
En las familias de adictos se advierte una mayor frecuencia de antecedentes familiares relacionados con adicciones. La más común de ellas es el alcoholismo, a la que le siguen en orden de importancia el tabaco y los psicofármacos.
Estas conductas de los padres pueden llegar a constituirse en un modelo o patrón para resolver problemas, que el hijo adoptará como si se tratara de una tradición familiar.
Otra característica esencial de los adictos es que los conflictos familiares no los llevan a encerrarse dentro de la casa, sino que los mueven a refugiarse en fuertes relaciones extra familiares en continuo reciclaje. Esto se relaciona con la segunda crisis de separación individuación que se produce en la adolescencia.
Los adictos, cuando tienen que enfrentar una crisis familiar, se van. Necesitan imperiosamente hacer algo. De ahí, la preponderancia fenomenológica de los trastornos de conducta sobre los síntomas psíquicos. La actuación sobre la angustia. Esta última surge en forma descontrolada cuando se restringe ostensiblemente el margen de operatividad.
En las familias de adictos, la expresión de los afectos y las relaciones entre los miembros, son generalmente muy explosivas y tormentosas. Lo que hay que decir se dice cuando llega el momento y sin que importen las consecuencias. Esta expresión directa, primitiva y cara a cara es característica de las interacciones que tienen lugar durante las sesiones de terapia familiar. Parecieran ser una suerte de incontinencia afectiva. "Yo sé que tal vez hago mal en decir esto aquí y delante de él, pero no puedo detenerme doctor, si no lo digo exploto o reviento", son expresiones bastante frecuentes durante las etapas iniciales del tratamiento.
Por ejemplo, las necesidades simbióticas de una madre, el rechazo y la incomprensión o el desinterés del padre se expresan sin tapujos.
La incapacidad de establecer vínculos extra familiares profundos y estables se relaciona en forma directa con el grado de apegamiento entre los padres y el adicto. No debemos olvidar que las partes de la simbiosis se necesitan todas entre
sí. Son interdependientes y, en algunos casos, intra dependientes. Del mismo modo que la independencia del niño representa un golpe contra algunas necesidades narcisistas de la madre, la individuación del adolescente asesta un duro golpe a los ideales narcisistas de los padres que rondan o pasan los cuarenta.
Por algún motivo ellos necesitan seguir siendo los padres que imaginaron debían ser, y sus hijos deben adaptare al modelo o marginarse.
Eduardo Kalina sostiene que el adicto proviene de dos tipos de familias: la cismática y la simbiótica. La familia cismática se caracteriza por la dificultad de establecer relaciones con más de uno de sus miembros por vez. La consigna parece ser: "Dispersos sobrevivimos, juntos nos aniquilamos." En la simbiótica, esta distancia queda abolida y la dependencia recíproca alcanza aquí rasgos patológicos. Los miembros no pueden actuar en forma autónoma, todos están metidos en la vida de todos, no rige la regla de asimetría natural entre padres e hijos. En este contexto se pierde la posibilidad de intercambiar mensajes y la oportunidad de confiar en alguien. No se cumple la regla de sincronía comunicacional, ya que la madre es incapaz de captar la demanda infantil y otorgarle significado y satisfacerlo adecuadamente; esta incompetencia acarrea la producción en el niño, de defensas patológicas y de fallas en el proceso de significación.
OTROS ASPECTOS CARACTERISTICOS.
ellos mismos (un abuelo, un tío, una criada) separaciones, migraciones, pérdidas, cambios radicales, etc.
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Dificultad para poner límites, sobre todo al hijo sintomático. Esto ocurre por medio de la descalificación del padre, concesiones especiales y secretos entre madre e hijo, en los que a menudo intervienen los abuelos.
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La destrucción sistemática de cualquier norma que pueda internalizar el adolescente y la predilección por los mecanismos de negación.
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Las fallas en la regulación de la expresión de los afectos, principalmente la rabia, la ira o la depresión.
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El control farmacológico de estos sentimientos por medio de tranquilizantes o del alcohol, en los padres, lleva a los hijos a formar, sin darse cuenta, un patrón de automedicación por sus propios desequilibrios afectivos. (teoría de la automedicación)
Todas estas características son resumidas en los paradójicos consejos que da el Departamento de Policía de Houston, Texas (USA.) a los padres que deseen criar hijos adicto M. Stanton, en 1980, resume las características de la familia con bajo riesgo de contraer adicción en cinco puntos:
Una sensación de cohesión familiar no simbiótica.
Desarrollo de recursos para resolver problemas y comunicarse entre sí.
Principios morales o religiosos firmes.
Menor grado de incompatibilidad caracterológica, social, o cultural entre los padres.
Un marco en el que la autoexpresión, las convicciones y los proyectos personales puedan ser desarrollados.
Estas han sido las características estadísticamente significativas que distinguen a las familias de menor riesgo adictivo. El valor de estos datos obtenidos es de capital importancia preventiva y terapéutica.
SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LAS ADICCIONES.
Todas las adicciones son diagnosticables ya que sus síntomas pueden ser reconocidos y descriptos. Sin embargo, generalmente es difícil y costoso que una persona acepte que tiene un problema de adicción; por eso lo mejor es dejar que la adicción sea "auto diagnosticada". Lamentablemente, el adicto suele ser el último en enterarse de su propio problema, debido a un mecanismo de defensa
denominado "negación". El Dr. Arnold M. Washton en su libro "Querer No es Poder", sugiere que lo mejor que se puede hacer ( en lugar de poner una etiqueta) es transmitirle a esa persona reflexiones concretas sobre su conducta y sobre el modo en que ésta le afecta a uno.
Los CUATRO SIGNOS CARDINALES de la adicción son:
La conducta adictiva es generalmente, apremiante y obsesiva. Cuando se es adicto, a menudo no se puede pensar en otra cosa que no sea la droga, el modo de conseguirla, la forma de administrarla, etc. En general, la adicción es vivida como una obsesión que dirige gran parte del tiempo, energía y atención.
El estilo de vida se vuelve monótono y "unimodal": todo gira en torno a la adicción, y el resto de personas, cosas, intereses, obligaciones, pasa a un plano secundario.
Lo que hace que una adicción sea una adicción nociva es que se vuelve en contra de uno mismo y de los demás. Al principio, se obtiene cierta gratificación aparente, igual que con un hábito. Pero más temprano que tarde su conducta empieza a tener consecuencias negativas en su vida. Las conductas adictivas producen placer, alivio y otras compensaciones a corto plazo, pero provocan dolor, desastre, desolación y multitud de problemas a medio plazo. Las consecuencias
negativas asociadas a las adicciones afectan a muchos aspectos diferentes de la
vida de una persona. Los más importantes son:
Relaciones: la relación con la familia, amigos o pareja se altera, aparecen discusiones frecuentes, desinterés sexual, la comunicación se interrumpe, hay pérdida de confianza, alejamiento, etc.
Trabajo: cuando una persona tiene una adicción suele restarle tiempo a su trabajo para buscar la droga o recuperarse de su uso, suele llegar tarde, hay menor productividad, deterioro de la calidad del trabajo o pérdida del propio trabajo.
Economía: al destinar la mayor parte del dinero a comprar las drogas, apenas queda dinero para otras cosas. Los ahorros se agotan y suele aparecer el endeudamiento. A veces, para poder sufragar los gastos de la adicción se ve obligado a recurrir a actividades ilegales.
Salud psíquica: los adictos suelen padecer una amplia gama de trastornos psicológicos, como estados de ánimo negativos e irritabilidad, actitudes defensivas, pérdida de autoestima e intensos sentimientos de culpa.
Conducta: como conseguir y usar la droga se ha vuelto casi más importante que ninguna otra cosa, los adictos se vuelven egoístas y egocéntricos: no les importa nadie más que ellos mismos.
Salud física: la adicción suele conllevar la aparición de una multitud de síntomas físicos incluyendo trastornos del apetito, úlcera, insomnio, fatiga, más los trastornos físicos y enfermedades provocadas por cada sustancia en particular.
El rasgo distintivo de la conducta adictiva es que al tratar de controlarla, la voluntad resulta insuficiente. La sustancia o actividad en cuestión controla a la persona, en lugar de ser al contrario. La falsa percepción de autocontrol es uno de los grandes paradigmas para entender las adicciones. Los drogodependientes
creen que pueden controlar la droga: la cantidad, las dosis, la frecuencia, etc. Sin embargo, nada hay más equivocado que esta creencia.
A medida que los adictos empiezan a acumular problemas (en el trabajo, hogar, socialmente), inevitablemente comienzan a negar dos cosas:
Que la droga o actividad en cuestión constituya un problema que no pueden controlar.
Que los efectos negativos en sus vidas tengan alguna conexión con el uso de la droga o actividad.
Como la negación es un proceso mental ficticio, negar la propia adicción o sus consecuencias significan, literalmente, estar fuera de contacto con la realidad.
La negación asume muchas formas:
Negar terminantemente: "No, yo no tengo ningún problema."
Minimizar: "No es tan grave."
Evitar el tema por completo: ignorarlo, negarse a abordarlo o desviar la atención a otro tema.
Culpar a otros: "Quién no haría esto en mi situación."
Racionalizar: "Lo mío no es tan grave", "Yo no estoy tan enganchado."
El Traficante
El traficante, hombre o mujer, es en tal sentido, la constante que aparece sobre todos los espacios contaminados por las drogas, ejerciendo sus influencias nefastas.
Es un factor de relación cuyo concurso se nutre y robustece la expansión del problema de las drogas, como atentatorio que es contra los valores fundamentales del individuo, de la familia y del estado.
El traficante, aunque mencionado así en singular, se pluraliza en razón de las acciones antisociales que cumplen, es el delincuente cargado de inmensa peligrosidad, que se mueve en los sectores más insospechados y conjuga actividades que van desde las finanzas hasta la buhonería.
Desde luego, y como inteligentemente lo hace la Ley venezolana, la responsabilidad no es la misma para quienes trafican a escalas diferentes. Pero desde el punto de vista conceptual, el papel que cumplen los traficantes dentro de la guerra de las drogas es de alta capacidad de daño, tanto como las drogas mismas, pues el veneno que son las drogas se dinamiza y avanza en perjuicio de la sociedad por influjo de quienes trafican con ellas.
¿Qué significa “NARCOTRAFICO” ?
La palabra “narcotráfico” viene del inglés la realización del problema en nuestro país.
Nosotros no tenemos problemas sociales a causa del tráfico y consumo de narcóticos como heroína y otros opiáceos.
Nuestro problema está en el tráfico y consumo de marihuana, cocaína, basuco, inhalables y medicamentos.
Si seguimos usando la palabra narcotráfico, no estamos llamando al pan, pan; ni al vino, vino.
Usando “narcotráfico” es hacer estático el problema, cuando la heroína era lo importante y eso es falso hoy ya que el mercado de las drogas se amplió, ya no
se usa sólo la heroína sino también la marihuana y la cocaína.
También si usamos la palabra “narcotráfico” estamos haciendo ver que el problema es igual en todas partes.
La heroína se trafica y consume en algunos países de Europa, Asia y Estados Unidos, en América Latina no, aún cuando existen algunos cultivos en México y Brasil, pero esa producción va directamente a Norteamérica.
Por otra parte, el tráfico y consumo de drogas trae sus consecuencias, ya que se tiene que desplazar la mercancía de un país a otro, de un lugar a otro. Por eso, el tráfico y consumo de drogas no es igual en todos lados. Cada país tiene su cultura y situaciones concretas de cada día.
Debemos hablar del tráfico de drogas con “s” para indicar que son varias y que son diferentes. Y no olvidemos que al lado de la mercancía tiene que estar unido el tráfico, o sea, el comercio. No hay una sin la otra. Por eso necesitamos cambiar el término “narcotráfico” por tráfico y consumo de drogas para que se refleje exactamente la realidad del problema.
Los Capos
En segundo lugar, tenemos a los traficantes a gran escala, los llamados “capos” de la droga, quienes reciben las ganancias más exorbitantes que cualquier negocio pueda producir. Estos “capos” se valen de una real información y distribución que les permite llevar la “mercancía” a los mejores mercados.
Una vez colocada la droga en el país en el cual va a ser distribuida, comienza la comercialización en gramos, paletas o pitillos. El precio de cada una de estas dosis varían de acuerdo al país y a la pureza de la droga, siendo más barata la marihuana, por no requerir ningún tipo de procesamiento previo a su consumo. Este sector es el último favorecido por el tráfico de drogas. Sin embargo, es quien más riesgo corre de ser aprehendido debido que opera generalmente en sectores urbanos.
¿Quiénes son los culpables?
Como podemos observar, el negocio de este siglo afecta no sólo a los
países tercermundistas, a los cuales se les trata de cargar las culpas de este fenómeno que varía dependiendo del punto de vista del analista. Sería necesario verlo desde dos ámbitos: primero, los responsables del fenómeno son los productores (En gran parte países tercermundistas) y en segundo lugar, los consumidores (En gran parte países industrializados). El problema es que cada uno trata con objetividad el tema y, por supuesto, siempre sale airoso el más fuerte, apareciendo éste como el más afectado. Independientemente de buscar a un culpable del tráfico y consumo de drogas, se trata o se debe tratar de solucionar el peso social que ha originado este fenómeno.
34 PASOS PARA SABER SI UNA PERSONA CONSUME DROGAS.
"¿Mi hijo se droga?"; ésta es una pregunta que los padres se formulan con frecuencia pero que no tiene una respuesta fácil. Indudablemente, a aquellos que conozcan bien a su hijo, estén al corriente de sus inquietudes, problemas y aficiones, conozcan a sus amigos, etc. les será más fácil advertir si el muchacho consume algún tipo de droga.
Al hablar de adolescencia, puse especial énfasis en la crisis de esa etapa, en la falta de comunicación o aislamiento que, en la segunda etapa, es reemplazada por ocasionales amigos. Otro factor que cumple un importantísimo papel es el ámbito familiar: si existe un buen diálogo con los padres, el adolescente se maneja con valores positivos y la crisis pasa con naturalidad; si no es así, los conflictos se acentúan y el adolescente, desprotegido, busca modelos para resolver esos problemas que lo angustian y lo sumergen en la soledad.
En general, niegan los problemas reales y se sienten imposibilitados de resolverlos. Es así como puede aparecer la DROGA. Esta elección lleva a una doble dificultad: no asumir la nueva realidad y quedar "atrapado por la droga"
Determinados comportamientos o signos físicos pueden ser indicativos
¿Cómo identificar y ayudar a una persona que usa Drogas?
Si como padre de familia está preocupado por saber si su hijo está utilizando algún tipo de drogas, los siguientes signos de abuso pueden serle de gran utilidad:
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Cambios en el comportamiento, comparativamente con los que tenía anteriormente: permanecer fuera de casa a lo largo del día y entrada la noche, sin que exista una razón clara; largos períodos de aislamiento; estados de ánimo variables, irritabilidad, nerviosismo y risas inmotivadas.
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Cambios en el funcionamiento habitual: cambio repentino en su desempeño escolar; pérdida de interés en sus diversiones favoritas; se muestra evasivo cuando se le pregunta por sus amigos; empieza a mentir frecuentemente, mayor gasto o "pérdidas" de dinero.
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Episodios de intoxicación: lenguaje farfullante (balbuceos apresurados, se le traba la lengua), inquietud, incapacidad para expresar claramente sus ideas, actitudes fantasiosas, disminución en la concentración y en ocasiones referencia de cosas o personas que no existen.
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Hallazgo de pastillas o sustancias que puedan parecer drogas.
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Desaparición de drogas del botiquín familiar o del lugar donde se guardan las medicinas: especialmente tranquilizantes, pastillas de dormir y pastillas para suprimir el apetito.
Es importante recordar que los signos mencionados anteriormente pueden corresponder a problemas de salud más serios y por ello debe consultar con su médico de cabecera.
Si sospecha que su hijo está utilizando drogas USTED DEBE:
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Evitar reacciones violentas o exageradas: Las variaciones en el estado de ánimo y un comportamiento extraño pueden relacionarse con los cambios que se presentan en la adolescencia, por lo que se debe valorar bien esta situación y no actuar de manera impulsiva.
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Solicitar información confiable sobre el fármaco y su dependencia.
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Disponer de conocimiento sobre las drogas y cómo actúan en el organismo.
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Participar activamente con su esposo/a en la vida de su hijo; conocer sus intereses, sus amistades, y lugares a los que asiste, pero sobre todo, hable con su hijo.
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Conocer los problemas que tiene su hijo, respetando la importancia que él le da al problema y escuche lo que él tiene que decir.
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No interrumpir una discusión sobre drogas: Puede participar en ella y preguntar cuál es la opinión de su hijo al respecto. Manténgase abierto a opiniones diferentes y sugiera que tanto él como usted necesitan aprender más sobre el tema.
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Hacer preguntas directas: "¿Estás fumando marihuana?", "¿Estás tomando alcohol u otras drogas?". Si la respuesta es no, pero aún sospecha que su hijo las está usando, siga manteniendo un contacto estrecho con él, con sus amigos, y entérese de sus actividades; es decir, mantenga abierta la vía de comunicación.
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Consultar a un especialista si necesita apoyo para manejar esta situación.
Se “debe” evitar:
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Hacer una acusación contundente o violenta.
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Hacer juicios de tipo moralista.
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No dar importancia a los hechos y dejar que este tipo de conducta continúe.
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Abandonar sus esfuerzos si su hijo se resiste a sus intentos de participar más en su vida.
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Hacer uso de violencia física.
Si está seguro de que su hijo usa drogas:
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Asegúrese de que tiene los elementos necesarios para hablar de la situación.
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Manténgase tranquilo, equilibrado y analice la situación con calma; evite los reclamos.
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Trate de obtener la máxima información posible sobre la gravedad del problema, la duración y circunstancias del uso de drogas.
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Si su hijo acepta la ayuda para manejar el problema, ofrézcale todo su apoyo para que tenga una atención profesional apropiada.
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Ante esta situación, los padres deben participar de manera conjunta y evitar desacuerdos; el apoyo mutuo es lo que más necesita su hijo.
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Mantenga una postura clara y firme de que el uso de drogas es inaceptable y proporcione las razones lógicas que apoyen su punto de vista, informándole sobre el efecto de las drogas en su organismo, comportamiento y estado de ánimo.
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Promueva una conversación abierta con un especialista para esclarecer actitudes y conocimientos confusos. Ambos padres deben estar dispuestos a participar en cualquier tratamiento que se les recomiende; esto no quiere decir que ustedes tengan la culpa.
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Puede ser necesario definir de nueva cuenta las normas familiares: el horario de llegar a casa por la noche, realización de tareas, tiempo con las amistades, etc.
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Manténgase firme, consistente y dispuesto a establecer límites.
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Es muy importante reconocer sus logros, su disposición y su sentido de responsabilidad.
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El objetivo de este tipo de conductas de los padres consiste en poner un alto definitivo al uso de drogas; esto requerirá de una discusión sincera y honesta dentro del ámbito familiar con la participación de todos los integrantes de la familia.
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Debe saber que como resultado de una confrontación se puede manifestar un sentimiento desagradable, pero no por ello debe usted retroceder en sus puntos de vista sobre las drogas.
Como padres tienen que desempeñar un papel determinante. En este sentido es de gran importancia el conocimiento que pueda tener sobre las drogas, sobre la infancia y la adolescencia, y reconocer que tiene la capacidad para participar en la solución. ¿Si usted no lo hace, quién puede hacerlo?
ADOLESCENCIA Y ADICCION
Si existe una etapa evolutiva en el desarrollo de las personas en que la acción preventiva relacionada con el consumo de drogas es más necesaria y surte mayor efecto, ésta es la etapa adolescente.
Los chicos de estas edades se definen como sujetos en proceso de transición de la infancia a la juventud y la vida adulta. Este proceso de transformación, evolución y los propios cambios que conlleva, origina desequilibrios y a veces conflictos. La adolescencia supone una etapa del desarrollo psicológico peculiar, con una base biológica clara, como es el comienzo de la pubertad. La aparición de la pubertad, con sus enormes repercusiones sobre la maduración del organismo, influye de una manera decisiva en la forma de percibirse uno mismo y de percibir a los demás. “El abuso suele originarse en la adolescencia. Está vinculado con el proceso normal, aunque problemático del crecimiento, la experimentación con nuevas conductas, la auto afirmación, el desarrollo de relaciones íntimas (habitualmente heterosexuales) con gente ajena a la familia, y el abandono del hogar”.(M. D. Staton).
Características relacionadas con el consumo inicial de drogas.
La adolescencia coincide con la aparición y afianzamiento del que habrá de ser el último de los estadios cognitivos, denominado de las "operaciones formales" caracterizado desde el punto de vista funcional por la aparición de las estrategias de resolución de problemas propias del pensamiento formal cuyas características esenciales son las siguientes:
Es capaz de razonar no sólo sobre lo real, sino también sobre lo posible.
Entiende y produce enunciados que se refieren a cosas que no han sucedido y que son puramente hipotéticas y es capaz de examinar las consecuencias de algo que se toma como hipótesis.
Entiende fenómenos que están alejados en el espacio y en el tiempo.
Es capaz de razonar sobre problemas abiertos y complejos, examinando sucesivamente diversas alternativas.
En estas edades, el pensamiento de los chicos ya no versa únicamente sobre situaciones y objetos concretos, sino que es capaz de razonar de una manera más compleja, formando conceptos, deduciendo e induciendo. En pocas palabras, comienza a superar la dependencia de lo concreto que caracterizaba al pensamiento infantil, de manera que ya no está limitado a una mera observación de la realidad sino que empieza a ser capaz de manipular mentalmente la realidad. Aparece un tipo de organización intelectual, que permite a padres y maestros inducir a la reflexión sobre asuntos de su realidad cotidiana, a la contrastación de ideas y opiniones, al análisis de problemáticas actuales, al planteamiento de hipótesis y sus posibles consecuencias, etc.
Por tanto, es el momento propicio para, de una manera específica, abordar el tema de las drogas en el aula.
La autonomía personal.
En esta etapa los chicos experimentan y viven su propio yo como inestable y en continuo cambio; en consecuencia, surge la necesidad de autoafirmarse y a ser posible de forma no convencional. Es peculiar en ellos el deseo y la necesidad de ser y tener fisonomía propia, personal, originando el afán de diferenciarse de los demás (concretamente de las personas adultas). La manera de ocupar el ocio, de vestir, de beber alcohol, el lenguaje que utilizan, o el consumo de drogas, pueden cumplir este papel diferenciador del mundo adulto, y a la vez integrador del mundo juvenil.
La consecuencia más inmediata de la progresiva conciencia de sí mismo es el deseo y la necesidad de una creciente independencia respecto a la familia. Pero se debaten entre la dependencia y la independencia de los adultos. Procuran significarse en algún sentido, y si no existen canales por los que puedan hacerlo de una manera positiva, pueden recurrir a la indisciplina o a la rebeldía, como forma de llamar la atención. Convendrá tener presente, en este sentido, que las drogas puede ser una de las áreas que el adolescente utilice para provocar al adulto, para llamar su atención.
En algunos casos, la autoafirmación se produce de una manera agresiva. El adulto es visto como representante de la norma y la autoridad ante el cual es necesario rebelarse. No se puede olvidar que el adolescente se está construyendo sobre la base de oponerse y las drogas pueden cumplir una función de enfrentamiento con el mundo adulto, bien sea a partir de la trasgresión de las normas consumiendo drogas ilegales o bien por una manera peculiar de consumir alcohol distinta del adulto. Pero las drogas legales (fundamentalmente alcohol y tabaco) también cumplen un papel de rito de iniciación y de paso al mundo adulto.
Los adolescentes han de integrar en su personalidad aspectos tales como: su maduración sexual, su pelea por la independencia, el inicio de toma de decisiones claves para su vida, etc. Esta situación va a producir un proceso de duda y generalmente de insatisfacción consigo mismo que puede degenerar en conductas conflictivas. En algunos de estos casos, las drogas se pueden usar como vías de escape de sus tensiones y conflictos, de su incomodidad existencial.
Este riesgo también tiene que ver con la necesidad adolescente de forzar al máximo los límites que la sociedad le impone con sus prohibiciones. Es el atractivo por transgredir aquello que la sociedad adulta prohíbe. En este sentido, el adolescente se siente atraído por el riesgo difuso que la concepción adulta, o la cohesión juvenil, le transmite de una determinada actividad.
Siente atracción por experiencias y vivencias de conducta que le proporcione una cierta intensidad, aventura, experiencias nuevas y desconocidas, etc. No olvidemos que determinados consumos de drogas están rodeados de un halo de misterio que intensifica la curiosidad por su experimentación.
2. La autoafirmación a través del grupo.
Esta edad se caracteriza también por la necesidad de una integración social
muy fuerte en el grupo de compañeros y comienza el proceso de emancipación respecto a la familia. El grupo de iguales adquiere en este período cada vez más importancia, por ser el espacio privilegiado en el que el adolescente se siente más él mismo, esto es, en el que manifiestan los valores y actitudes propios de esa identidad en fase de desarrollo.
El grupo de iguales tiene a estas edades una función de soporte afectivo y protector, juega un papel decisivo como punto de referencia y regulador de actitudes, hábitos, conductas e ideas del adolescente. Pero a cambio, el grupo exige el seguimiento de unas normas de conducta y genera información acerca de las actitudes y de los comportamientos que se consideran apropiados. Hay momentos en los que la única manera de sentirse integrado será ser como los otros. Se producen presiones de conformidad, modas, imitaciones, identificaciones, etc. Por eso, algunas manifestaciones conflictivas pueden estar motivadas por la necesidad de sentirse aceptado por el grupo, para revalorizarse o por temor al ridículo ante sus compañeros.
El consumo de drogas puede cubrir la necesidad de ubicación personal respecto al grupo de compañeros. También puede ser una respuesta de aceptación e integración en el grupo, si el grupo valora y aprueba el consumo de drogas, o bien como cohesión de un grupo respecto a otros grupos adolescentes, ya que suelen tener los mismos comportamientos y modalidades de consumos de drogas. También las drogas se utilizan como elementos de diferenciación respecto a los jóvenes mayores y a los adultos.
3. La influencia de los modelos sociales.
La denominada "cultura adolescente" y la incidencia de los medios de comunicación de masas es cada vez mayor en la formación de la identidad de los chicos. Los modelos se difunden a todos los rincones por los medios de comunicación social y éstos propagan modelos estereotipados que tienen el riesgo de producir una identificación forzada en los chicos a no ser que tengan suficientemente desarrollada su capacidad crítica.
Dentro de esta cultura adolescente un elemento clave es la manera de ocupar el tiempo de ocio. Los patrones de consumo de drogas (legales o ilegales) y la funcionalidad de estos consumos están muy relacionados con el modelo de ocupación del tiempo libre y del ocio. En algunos grupos de jóvenes hay una asociación sistemática entre "salir y colocarse" y/o "divertirse y consumir alcohol u otras drogas".
La influencia de los modelos sociales es algo en principio positivo, pero hoy en día está siendo invadido y manipulado por el marketing juvenil con vistas a aprovechar sus amplias potencialidades de consumo. Los adolescentes se están construyendo, por lo tanto, sobre la base de un potente influjo de "consumos culturales" y las drogas cumplen un papel importante como bienes de consumo y también como símbolos culturales que los:
Identifica como jóvenes, especialmente algunas drogas ilegales o las formas de consumo de alcohol.
Define y cohesiona en un grupo respecto a otro grupo, configurándose como grupos subculturales.
Diferencia de los adultos.
Confiere peso y significación a sus actividades de ocio, de tiempo libre, de diversión, etc.
La conciencia del riesgo de esta situación afortunadamente es cada vez más evidente, así como la necesidad de ofrecer recursos personales al joven, desde la perspectiva educativa, para resolver de forma positiva la problemática de este período.
Consecuencia del uso de drogas.
El consumo de drogas, legales e ilegales, constituye un problema de salud pública muy importante. Los riesgos y daños asociados al consumo varían para cada sustancia. Además, es necesario tener en cuenta las variables personales como el grado de conocimiento o experiencia del usuario, su motivación, etc. y las propiedades específicas de cada droga así como la influencia de los elementos adulterantes. Estas consecuencias son muy diversas y pueden agruparse en dos grandes grupos:
SEGUN EL TIPO:
1. SALUD: el consumo de drogas origina o interviene en la aparición de diversas enfermedades, daños, perjuicios y problemas orgánicos y psicológicos. Por ejemplo: hepatitis, cirrosis, trastornos cardiovasculares, depresión, psicosis, paranoia, etc.
SOCIAL: los adictos a drogas, con frecuencia se ven envueltos en agresiones, desorden público, conflictos raciales, marginación, etc.
ECONOMIA: dado el ingente volumen de dinero que mueve el mercado de las drogas y el narcotráfico, tanto los consumidores como los países contraen importantes deudas; se crean bandas organizadas, se produce desestabilización económica nacional, etc.
SEGUN EL NIVEL:
INDIVIDUAL: son los daños experimentados por el propio consumidor de drogas.
COMUNIDAD: el consumo de drogas genera multitud de consecuencias negativas para la familia del drogodependiente, sobre los amigos, los vecinos,...
SOCIEDAD: en la sociedad produce efectos sobre la estructura y organización de la misma (aumento de las demandas en los servicios de salud, incremento de la inseguridad ciudadana por delitos contra la propiedad, presencia del crimen organizado a través de las redes de narcotraficantes).
Terapia familiar del abuso y la adicción a las drogas
La siguiente terapia a la que haremos alusión, es una terapia familiar básica, aquí los autores del libro esquematizaron la estructura general del proceso de la entrevista. Ahora presentaremos el esquema:
| Tema | Actividades |
| Concertación de la cita. | El terapeuta describe el propósito, arregla la cita. En lo posible, incluye a otros miembros de la familia. |
| Nueva cita (el cliente no se presentó). | |
| Apertura: drogas | El terapeuta sondea (1) el historial de uso de drogas y tratamientos; (2) previos intentos de liberarse de las drogas; (3) problemas actuales. |
| Intereses y metas personales. | El terapeuta determina (1) el alcance de los intereses y actividades actuales especialmente las relacionadas con el trabajo y/o el estudio; (2) planes futuros. |
| Historia familiar y contacto actual | El terapeuta determina (1) actual situación del cliente (dónde vive, con quién, etc.); (2) establece contactos con los miembros de la familia (frecuencia y calidad de las relaciones); (3) conocimiento, por parte de la familia, de problemas y tratamientos en el pasado o en el presente. |
| Posibles Problemas | Posibles Soluciones |
| El cliente no establece contacto con el terapeuta para organizar la cita. | El terapeuta establece contacto con el paciente por teléfono, en casa o en el centro de tratamiento. |
| El cliente objeta la necesidad de una sesión. | Se describe la sesión como parte integral y necesaria del tratamiento. |
| El cliente no quiere que otros miembros de la familia participen. | Se le explica la utilidad de los otros miembros como fuentes de información sobre el cliente, o el problema. (el paciente tiene el derecho al secreto y eso debe respetarse). |
| El cliente no se presenta para el tratamiento. | Ello se evita (1) fijando la cita para dos o tres días; (2) mediante confirmación telefónica el día de la cita; (3) mediante la revisión de las indicaciones para llegar; (4) haciendo que el cliente llame al terapeuta si se retrasa o pierde. Una táctica final consiste en restringir privilegios en el centro de tratamiento, si es posible. |
| El cliente cuestiona la pericia del terapeuta. | El terapeuta se vale de un estilo objetivo y autoritario, evitando comentar detalles o credenciales; cita su experiencia y éxito general, si es preciso. |
| El cliente divaga o cabecea. | El terapeuta repite las directivas, reorienta al cliente hacia los temas apropiados. |
| El cliente se concentra en la exigencia de medicación. | El terapeuta explica que requiere un cuadro más completo antes de evaluar cómo ayudar al cliente (enfatiza: “Así funciona mejor”). |
| El cliente cuestiona la necesidad de conversar sobre este tema. | El terapeuta encara los intereses y los planes como zonas de éxito pasado o presente y/o futuro zonas donde se pueden instituir objetivos concretos para el tratamiento. |
| El cliente no trabaja ni estudia. | El terapeuta interroga sobre el historial laboral o escolar para evaluar la experiencia, las aptitudes y las preferencias del cliente. |
| El cliente no revela particularidades ni detalles. | El terapeuta comienza con preguntas directas sobre la familia (por ejemplo: “¿Dónde vives ahora?”), o aprovechando previas menciones de la familia por parte del cliente (por ejemplo: “Dijiste que tu padre quería que regresaras a la escuela. ¿En qué trabaja él?”). |
| El cliente cuestiona la necesidad de hablar sobre el tema. | El terapeuta insiste sobre la necesidad de un cuadro más completo de la experiencia del cliente para alcanzar éxito. |
| Tema | Actividades |
| Orientación hacia la terapia. | El terapeuta aclara que este enfoque involucra a toda la familia y lo describe como muy eficaz. Dos objetivos son primordiales: (1) lograr la confianza del cliente, y la autorización para establecer contacto con la familia; (2) completar los arreglos necesarios para que la familia asista a la primera sesión. El terapeuta debe tratar de establecer contactos por teléfono u otros medios con, por lo menos un familiar (padre o madre) durante la sesión, y reclutarlo para la terapia. |
| Ensayo | El terapeuta ensaya con el cliente un modo de acercarse a los miembros de la familia. |
| Empate | Si el terapeuta no obtiene permiso para citar a los familiares, ni completa los arreglos con ellos, tal vez no se necesiten nuevas sesiones con el cliente. (Nota: El cliente suele retener sus derechos al secreto y al tratamiento, dentro de ciertos límites; el terapeuta debe saber cómo sacar partido de ellos, negociando los privilegios sin violar sus derechos básicos). |
| Posibles Problemas | Posibles Soluciones |
| El cliente dice que los miembros de la familia no saben que él usa drogas. | El terapeuta pide aclaraciones (por ejemplo: “¿No saben esta vez, o no tienen idea” “No saben que usas drogas, pero deben intuir que algo pasa”.) |
| El cliente no quiere involucrar a la familia; las razones incluyen: | El terapeuta insiste en que necesita trabajar con la familia por razones de eficacia. |
| (1) “No quiero (no puedo) pedirles eso.” | ¿El cliente les ha pedido ayuda anteriormente? ¿Qué sucedió? El terapeuta puede apelar a una teatralización para ayudar al cliente participe. El terapeuta también pude llamar a los padres y explicar el tratamiento. |
| (2) “Ellos no quieren” | ¿Has participado antes en un tratamiento? ¿Qué sucedió? Este es un enfoque deferente. ¿Quién no quiere?¿Por qué? El terapeuta los llamará para explicarles. |
| (3) No se pude llamar ahora a los familiares | El terapeuta tiene en cuenta las horas del día o la noche en los que se los puede llamar; obtiene ena lista completa de números telefónicos. Pide al cliente que les avise que recibirán una llamada de terapeuta (en los posible, el mismo día). |
| El cliente verbaliza el deseo de proteger a los miembros de la familia del dolor, tensiones innecesarias y demás. | El terapeuta habla sobre los familiares: sus necesidades, sus esperanzas para el cliente, sus deseos de ayudar. |
| El cliente describe a un miembro de la familia como “inaccesible”. | El terapeuta intenta acercarse a otro miembro de la familia para llegar al “inaccesible”. |
| El cliente indica que no desea acercarse a la familia. | El terapeuta vuelve a la estrategia alternativa de establecer contacto con la familia por su cuenta. |
| El cliente aún se niega a permitir el contacto. | La estrategia del terapeuta depende de la relación establecida. Pude postergar un nuevo contacto con el cliente indefinidamente, o por un período fijo, permitiéndole que reflexione sobre el problema, o puede exigir otra sesión inmediata, para continuar la conversación. |
| El cliente quiere “curarse solo” (expresa confianza en su capacidad de hacerlo). | El terapeuta pregunta al cliente si lo ha hecho antes, y con qué resultado. Si lo hizo antes, por cierto no tuvo éxito, de lo contrario no estaría ahora aquí; tal vez se necesite a la familia. Otro enfoque consiste en reseñar los planes del cliente de la desintoxicación, y señalar dónde y cómo debe participar la familia para garantizar el éxito (al menos para mantener la distancia del cliente.) |
El modelo aquí descrito estructura el contenido de la sesión de tal modo que maximiza la probabilidad de estas preocupaciones se mencionen y discutan. (M. D. Estaton, T. Tood).
Criterios para la dependencia de sustancias
Un patrón desadaptativo de consumo de la sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por tres (o más) de los ítems siguientes en algún momento de un período continuado de 12 meses:
Tolerancia, definida por cualquiera de los negativos de los siguientes ítems:
una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.
el efecto de las mínimas cantidades de sustancia disminuye claramente con consumo continuado.
Abstinencia, definida por cualquiera de los siguientes ítems:
el síndrome de abstinencia característico para la sustancia
se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
La sustancia es tomada con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que inicialmente se pretendía.
Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.
Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, en el consumo de la sustancia o en la recuperación de los efectos de la sustancia.
Reducción de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.
Se continúa tomando la sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo de la sustancia.
Criterios para el abuso
Un patrón desadaptativo de consumo de sustancias que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos, expresado por uno (o más) de los ítems siguientes durante un período de 12 meses:
Consumo recurrentes de sustancias, que da lugar al incumplimiento de obligaciones de trabajo, la escuela o en la casa.
Consumo recurrente de las sustancias en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso.
Problemas legales repetidos relacionados con la sustancia.
Consumo continuado de la sustancia, a pesar de tener problemas sociales continuos recurrentes o problemas interpersonales causados o exacerbados por los efectos de la sustancia.
Los síntomas no han cumplido nunca los criterios para le dependencia de sustancias de esta clase de sustancias.
Criterios para la intoxicación por sustancias
Presencia de un síndrome reversible específico de una sustancia debido a su ingestión reciente (o a su exposición). Nota: deferentes sustancias pueden producir síndromes idénticos o similares.
Cambios psicológicos o comportamentales desadaptativos clínicamente significativos debidos al efecto de la sustancia sobre el sistema nervioso central, que se presentan durante el consumo de la sustancia o poco tiempo después.
Los síntomas no se deben a una enfermedad médica y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.
Criterios para la abstinencia de sustancias
Presencia de un síndrome específico de una sustancia debido al cese o reducción de un consumo prolongado y en grandes cantidades.
El síndrome específico de la sustancia causa un malestar clínicamente significativo o u deterioro de la actividad laboral y social o en otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Los síntomas no se deben a una enfermedad médica y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.
Las drogas de “Iniciación”
En nuestro país existen algunas drogas que son consideradas legales, de las cuales se destacan el Alcohol y el Tabaco. Estas dos drogas son de las más consumidas por la población chilena, además de ser consumidas por gran parte de la población mundial.
Como grupo consideramos que estas drogas, son como lo hemos expresado en el título, “las drogas de iniciación”, ya que a través de estas dos drogas muchos llegan a otros tipos de drogas que son de orden ilegal o que su poder destructivo (en todo orden, tanto para el consumidor como para le familia o sociedad que lo rodea) es muchísimo mayor. Por el hecho de ser legales se puede acceder a ellas muy fácilmente y sin ningún tipo de restricción, y es durante la juventud que se comienza a incursionar en estas drogas. Son variados los motivos del porque se prueba el alcohol o el cigarrillo, pero sea cual sea la causa se debe tener cuidado porque siempre una droga producirá algún tipo de daño, ya sea en su familia o sociedad, o un daño a su propio cuerpo; puede que el daño sea a muy largo plazo o de un muy corto plazo, pero cuando se consume una droga, sea ilegal o legal, siempre se está jugando con un “arma de dos filos”.
Como ya lo hemos dicho antes, estas drogas comienzan a ser usadas en la juventud, y siempre la juventud está muy fuertemente ligada a la irresponsabilidad esto nos trae como consecuencia el mal uso o el abuso de alguna de estas drogas, a través de las cuales se puede incurrir en accidentes (en el caso del exceso de Alcohol y su estrecha relación con accidentes de tránsito), pudiendo provocar incluso la muerte del consumidor o quizás la de personas inocentes, entrando así en un problema ético y social de gran magnitud.
Ahora comenzaremos a hablar de estas drogas, y por ser estas drogas tan importantes las hemos puesto en primer lugar.
| Fármaco | Dependencia Física | Dependencia psicológica | Tolerancia |
| Depresores del SNC Alcohol Barbitúricos Ezclorovinol Glutetimina Metacualona Metripilón Opiáceos Opiáceos sintéticos Ansiolíticos Alprazolam, oxazepam, temazepam (acción corta) Clordiazepóxido, diazepam (acción prolongada) Estimulantes Anfetamina Cocaína Metanfetamina Alucinógenos LSD Marihuana (dosis bajas de "-9- THC) (dosis altas de "-9- THC) Mescalina, peyote | + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + ? 0 ? 0 0 0 0 | + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + | + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + 0 + + |
LSD: dietilamina del ácido lisérgico; THC: tetrahidrocannabinol; 0: ningún efecto; +: efecto leve a ++++: efecto pronunciado.
Nota: De este cuadro resumen, que hemos sacado del Manual Merck, es de donde nos basaremos para sacar la información de nuestros resúmenes que realizaremos y que serán ubicados al final de cada droga de la que hablaremos (como ya lo hemos dicho en la introducción). Algunas de las drogas de las que vamos a hablar no se encuentran en este resumen, por ello dejaremos los espacios sin rellenar y sólo pondremos un guión, para que la información sea sacada de una sola fuente de información y por tanto que no exista ningún tipo de confusión.
El ALCOHOL
El alcohol es una de las drogas más antiguas conocidas por el hombre. Se obtiene de la fermentación de los jugos azucarados de diversas plantas o de sus frutos (su graduación alcohólica depende precisamente de su origen).
Por lo general, se comienza a recurrir al alcohol para aliviar tensiones emocionales, problemas laborales o familiares, depresiones... En un principio parece lograrse, hasta que el individuo aumenta sus niveles de tolerancia y precisa beber cantidades cada vez mayores para obtener los mismos efectos.
Una vez que el tubo digestivo absorbe el alcohol etílico, este pasa a la sangre y alcanza su máxima concentración a los 15 o 20 minutos de haber sido ingerido. El exceso de alcohol es procesado en el hígado para ser eliminado del organismo, por eso, este órgano es, junto con el cerebro, el más perjudicado.
Los efectos del alcohol pueden ser a corto o a largo plazo. Cuando el efecto es a corto plazo se produce una intoxicación de varias horas de duración. En cambio, los efectos a largo plazo producen mayores riesgos de enfermedades hepáticas, presión sanguínea elevada, enfermedades del sistema nervioso, fuerte dependencia física y psicológica. El alcohol, al establecer una firme tolerancia, presenta síndrome de abstinencia cuando se suprime sin un tratamiento médico adecuado. El más leve es el denominado " síndrome de alarma" que presenta temblores de lengua, labios y dedos de las manos, náuseas, secreción de bilis, ansiedad, depresión leve y cansancio. Cuando la enfermedad está muy avanzada, la privación brusca del alcohol produce "Delirium Tremens", que puede ser mortal.
El consumo excesivo y continuado de alcohol puede generar dependencia, con serios efectos físicos y psíquicos, esta dependencia se denomina alcoholismo. El alcohol puede provocar lesiones tales como úlceras, gastritis, cirrosis y hasta infertilidad. Desde el punto de vista psíquico, la ingesta excesiva de alcohol ocasiona una depresión en las funciones de autocontrol y autocrítica, por lo que puede producir trastornos en la comunicación, en la vida afectiva y social.
Nosotros creemos que el alcohol es la más importante de todas las drogas
tanto por ser la más consumida en toda época y en todo lugar, incluida nuestra
sociedad en el momento actual, además por ser la que posee mayor número de dependientes y más problemas causa tanto sanitarios como psicosociales. Por si fuera poco el alcohol es hoy la droga que inicia y lleva al consumo de otras drogas.
El alcohol es la droga que más se consume en nuestra sociedad, pero lo que se suele creer es que los jóvenes son los mayores consumidores. Los jóvenes entre 18 y 24 años son, hoy en día, uno de los grupos de edad que consume más alcohol, los menores de 18 años han comenzado el consumo más tempranamente en relación a jóvenes de la misma edad de hace unos años.
La importancia del alcohol queda demostrada porque existen miles de productos con contenido alcohólico, lo que permite su accesibilidad para todas las edades en todas las situaciones y a un bajo precio; además es una droga “legal”, o sea su consumo no está penalizado por la ley a menos que se esté bebiendo en la vía pública.
Por otro lado, aunque la sociedad no suele aceptar fácilmente y se niega a percibir los problemas del alcohol, el conocimiento real, científico, del tema del alcohol y el alcoholismo es muy amplio, lo que no significa que estemos en mejores condiciones para enfrentarnos al tema.
El alcohol es un producto químico depresor del sistema nervioso central, esto significa que disminuye "el tono", la ansiedad y a dosis mayores produce desinhibición, disminución del nivel de conciencia y manifestación de emociones reprimidas. Así el alcohol parece que excita por los comportamientos que produce, pero en realidad sus efectos disminuyen las capacidades personales, la sensibilidad y opción a discriminar. Esto ocurre porque en una primera fase el alcohol produce excitación de los centros nerviosos pero rápidamente aparecen una serie de síntomas narcóticos que afectan a las funciones sensitivas y motoras, que en la mayoría de los casos son vividas (porque sentir y moverse exige un mayor esfuerzo), como si uno sintiera y se moviera más y mejor.
El alcohol tiene además una serie de propiedades "curiosas": tiene calorías sin valor nutritivo ya que no posee ni vitaminas ni proteínas y entra en el cuerpo sólo para ser eliminado por metabolización. Es decir para producir gasto.
Como en el resto de las drogas hay que distinguir el uso del alcohol de la dependencia al alcohol (alcoholismo) y de la intoxicación alcohólica aguda (la borrachera más o menos).
Las consecuencias del uso de alcohol y del alcoholismo sobre la salud son muchas y muy graves. Entre tales consecuencias cabe citar como más frecuentes:
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Hipertensión.
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Infartos cardíacos.
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Irritaciones gástricas e intestinales (desde gastritis a úlceras).
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Hepatitis alcohólica.
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Pancreatitis alcohólica.
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Cirrosis hepática.
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Desnutrición y anemia. Los alcohólicos no comen pero están obesos porque el alcohol rompe el equilibrio en la síntesis y degradación de las grasas.
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Impotencia sexual, trastornos menstruales.
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Cardiomiopatías.
Aparte se dan una serie de efectos sobre el Sistema Nervioso Central, como degeneración cerebrosa, atrofia cerebral alcohólica, que conforman la típica conducta del alcohólico (temblores, verbosidad, pérdida de control) que a partir de un cierto momento son ya irreversibles y producen estados de demencia.
El tratamiento del alcoholismo es más difícil que el de las otras drogas ilegales, ya que cualquier dependiente a una droga ilegal tiene conciencia de ello, percibe tal dependencia, en cambio la dependencia del alcohol no se percibe hasta que comienzan a producirse una serie de problemas de relación personal y de salud, que evidencian una dependencia en estado muy avanzado y acompañada en la mayoría de los casos de deterioros irreversibles.
Pero la importancia del alcohol no radica sólo en el alto nivel de consumo que tiene en nuestra sociedad, ni en el hecho de que aparezca en combinación cuando se usan otras drogas, sino en que el alcohol es la llave que permite acceder al uso de otras drogas.
Consideramos que el consumo de alcohol es un modelo de comportamiento cultural que inevitablemente aprenden todos los niños y que están en condiciones de adoptar en los primeros momentos de la adolescencia ante la falta de barreras sociales que se lo impida.
Los adolescentes pueden consumir alcohol en su familia pero lo significativo es cuando lo hacen con el grupo de amigos. Tomar alcohol se convierte en una actividad permanente del grupo de amigos cuando salen, cuando andan juntos buscando la manera de divertirse, hasta el punto de que en un momento determinado, salir, divertirse y tomar alcohol se convierten en sinónimos.
Los adolescentes aprenden a vigilar la cantidad, el tipo y la frecuencia de la ingestión de alcohol, evitando las borracheras, los "malos rollos" y los efectos más fuertes de la resaca. El control es una consecuencia de las experiencias que se han tenido y refuerza la conducta.
Lo importante es que pasados unos años en los que salir, amigos y alcohol son sinónimos, en los que se ha aprendido a controlarlo, y en los que a la vez se ha adquirido una cierta dependencia y una fuerte tolerancia (confundida con el "control") del alcohol.
Es raro que sin la experiencia que proporciona el alcohol, los jóvenes comiencen a utilizar otras drogas, quizás con la única excepción del tabaco.
Dependencia del Alcohol
Según el manual Merck, la dependencia fisiológica del alcohol se reconoce por la demostración de tolerancia o de síntomas de abstinencia.
Para entender lo que es dependencia del alcohol debemos primero hablar acerca del Alcoholismo, el cual consiste en el consumo abusivo de alcohol de forma prolongada y el consiguiente desarrollo de una conducta anómala debida a la droga. El Alcoholismo se considera como una enfermedad crónica y etiológica indeterminada y comienzo insidioso, cutos síntomas y signos característicos son proporcionales a la gravedad del cuadro. El término alcoholismo remite también a la alteración de la vida social de los alcohólicos y sus familias. Una persona alcohólica se caracteriza por una intensa dependencia o adicción y por un comportamiento peculiar con una pauta acumulativa.
Hay individuos que buscan tratamiento médico por su afición a la bebida; muchos acaban necesitando hospitalización por delirium tremens o cirrosis. Lógicamente, cuanto más temprana sea la edad de comienzo, mayor será el efecto lesivo del cuadro clínico.
Los factores genéticos.
En las personas que sufren de alcoholismo severo, los investigadores han identificado un gen que afecta la función de una estructura nervio-celular conocida como receptor de dopamina D2 (DRD2), el cual, a su vez, influye en la actividad de la dopamina. Este gen también se encuentra en las personas con trastorno de déficit de atención, las cuales corren un riesgo mayor de alcoholismo, y está también presente en las personas con el síndrome de Tourette y autismo. La asociación de este gen con estos problemas neurológicos conduce a algunos expertos a creer que el gen receptor de dopamina D2 no es una causa principal del alcoholismo, sino que las personas con este gen tienen una probabilidad mayor de tomar para medicar los síntomas psicológicos y conductuales de sus trastornos neurológicos. Además, un estudio mayor no encontró ninguna conexión entre el gen DRD2 y el alcoholismo. Se necesita llevar a cabo más investigación en esta área.
Algunos investigadores conductistas han hecho varias descripciones de la personalidad adictiva, pero hay escasas pruebas científicas de que realmente existan rasgos predisponentes característicos. Unos describen al adicto como una persona escapista, incapaz de encarar la realidad, de la que huye; otros como una persona esquizoide, asustada, retraída y deprimida, con antecedentes de intentos de suicidio y autolesiones. También se ha descrito al adicto como básicamente dependiente y adhesivo en sus relaciones, exhibiendo con frecuencia una ira franca e inconsciente y una sexualidad inmadura. Sin embargo, antes de que el individuo se haga drogodependiente no muestra el comportamiento irresponsable
y enfocado al placer que suele atribuirse a los adictos. A veces las personas drogaditas se justifican apelando a una crisis, dificultades laborales o conflictos familiares que producen ansiedad o depresión transitorias. Tanto los médicos como los pacientes y el entorno, aunque cumplen exclusivamente a las drogas en sí, ven el consumo abusivo de las mismas como producto de una vida disfuncional o un período vital conflictivo. La mayoría de los adictos abusan del alcohol además de otras drogas y pueden ser hospitalizados en reiteradas ocasiones por sobredosis, reacciones adversas o síndrome de abstinencia.
Etiología de la incidencia
La causa es desconocida. Algunas características de personalidad comunes en los alcohólicos son la presencia de rasgos esquizoides (aislamiento, soledad y vergüenza), depresión, dependencia, impulsos hostiles y autodestructivos e inmadurez sexual.
Los alcohólicos con frecuencia tienen una historia de un hogar roto y relaciones tormentosas con sus padres. Los factores sociales, es decir, las actitudes transmitidas a través de la cultura en la primera infancia, influyen sobre la pauta de bebida y el comportamiento asociado.
No se han demostrado defectos genéticos o bioquímicos que induzcan al alcoholismo. Aunque su incidencia en mayor en los hijos biológicos de los alcohólicos que en los adoptados, el porcentaje de individuos con problemas de bebida entre los hijos de estos enfermos sólo es ligeramente más alto que la población general. Algunos datos sugieren que las personas que llegan a hacerse alcohólicas se intoxican con menos facilidad, es decir, tienen un umbral mayor para los efectos del alcohol sobre el SNC.
Tolerancia y Dependencia Física
Las personas que beben grandes cantidades de alcohol en forma reiterada durante mucho tiempo se hacen tolerantes a sus efectos, de forma que las últimas
dosis ya no producen los mismos efectos que al principio. La tolerancia se debe a cambios adaptativos de las células del SNC, es la denominada tolerancia celular o farmacodinámica. Los individuos con tolerancia al alcohol pueden tener un índice de alcoholemia increíblemente alto, sin embargo la tolerancia al etanol en incompleta y los bebedores también manifiestan cierto grado de intoxicación con dosis de alcohol suficientemente grandes. La dependencia física que acom