Drogas: historia, clasificación y efectos

Salud. Estupefacientes. Drogadicción. Dependencia. Tabaquismo. Alcoholismo. Barbitúricos. Morfina. Sedantes. Marihuana. Cocaína. Opio. Anfetaminas. Peyote. Inhalantes. Hongos alucinógenos. Dogradictos. Drogodependientes. Narcosalas. Legalización

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Índice

Artículos............................................................................................................................3

Introducción.......................................................................................................................8

Historia..............................................................................................................................9

Clasificación y tipos........................................................................................................10

Problemas éticos que plantean las drogas........................................................................14

Bibliografía......................................................................................................................17

COCAÍNA
LA VOZ DE GALICIA. Artículo de opinión de César Casal González, 17/09/2004

Ya somos líderes en algo. Los españoles estamos a la cabeza de Europa en consumo de cocaína. Medalla de oro. Empatados con los niveles altísimos de Estados Unidos, cuya bandera podría pasar a llamarse rayas y estrellas. Lo fácil es decir lo de siempre: los jóvenes están descerebrados, no tienen sentido y se meten de todo. Lo difícil es ponerse en la piel de un joven del cambio de siglo. Las generaciones mejor preparadas de la Historia (las últimas siempre son las mejores preparadas) tienen unas expectativas laborales de menos que cero. Cuando encuentran trabajo, el contrato huele a basura. Suelen tener un convenio laboral como el de los esclavos de las galeras romanas.

Se les puede exigir de todo y ellos sólo tienen derecho a dar las gracias. Lo de comprar un piso, ja, ja. Los únicos pisos a los que pueden aspirar son los del Monopoly. Eso, los jóvenes. Los que ya están en el mercado. En cuanto a los adolescentes, que también esnifan lo suyo, pues ven a sus hermanos mayores y se asustan. Encienden la play o la tele y dejan que el cerebro se haga papilla. Lo raro sería que estuviesen encantados y que no recurriesen a unos tiros de paraísos artificiales. Es un asunto de narices. Necesitan ayuda, no que los condenen sin más.

ATENTOS A LA PANTALLA

LA RIOJA 17/09/04

No se sabe si estar a la cola en cuanto a niveles de estudio guarda alguna relación con estar a la cabeza de Europa en consumo de cocaína, cannabis y éxtasis. La ministra de Sanidad anuncia una nueva estrategia con la esperanza de que no ofrezca los mismos resultados que las anteriores y advierte de que «la batalla contra las drogas puede perderse», que es como advertirle ahora a Hitler que podía fracasar en Stalingrado. Esa batalla se ha perdido hace tiempo en todo el mundo, quizá porque el instinto humano de destrucción es equiparable al de conservación, o quizá porque, como dice Fernando Savater, nunca se plantea en su auténtico terreno hedonista.

UNO DE CADA CUATRO ADOLESCENTES CONSUME HACHÍS HABITUALMENTE (COMUNIDAD DE MADRID)

EL PAÍS y EL MUNDO, 18/09/2004

Uno de cada cuatro escolares madrileños de entre 14 y 18 años (el 24,9%) consume hachís de forma habitual, un porcentaje que va en aumento, según reflejan las últimas Encuestas de Población Escolar de la región y los datos de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid.

Este consumo, según declaró el gerente de la Agencia Antidroga, Manuel Molina, está relacionado con la alternativa de ocio y suele producirse los fines de semana y combinado con otros consumos, principalmente (en el 70% de los casos) con alcohol.

El aumento de consumo de hachís entre menores de 14 a 18 años fue del 20% en los dos años (2000-2002) que separan las últimas cifras correspondientes a las Encuestas de Población Escolar.

Los datos que maneja la Agencia Antidroga, como los procedentes del teléfono de información sobre drogas, hacen prever un mantenimiento de esta tendencia al aumento del consumo en la actualidad.
Molina señaló que el aumento en el consumo de hachís se ha producido de manera paralela y proporcional a una disminución en la percepción del riesgo por parte de los jóvenes.

Esto también ha ocurrido en el caso de la cocaína, que consumen de forma habitual el 2,5% de los adolescentes madrileños, según datos de 2002, lo que representa un incremento respecto al 1,1% de jóvenes consumidores del año 2000.
Ante este incremento en el consumo y la disminución en la percepción del riesgo, la Agencia Antidroga apuesta, según señaló Molina, por la prevención en el ámbito escolar y familiar y por una información veraz.
Dentro de estas medidas, la Comunidad de Madrid forma a profesores de enseñanza secundaria para prevenir el consumo de hachís a través de cursos como el que ayer inauguró el gerente de la Agencia Antidroga en Navarredonda.

CARMEN MOYA GARCÍA DELEGADA DEL GOBIERNO PARA EL PLAN NACIONAL SOBRE DROGAS: "AHORA EXISTE MÁS TOLERANCIA SOCIAL RESPECTO A LA DROGA"

EL PAÍS, 19/09/2004

Por primera vez, la delegación del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas la ostenta una mujer. Carmen Moya asume el cargo con un claro enfoque socio-sanitario del trabajo, pero sin abandonar la represión de las prácticas ilegales. Su primer reto: adaptar el plan al cambio en los hábitos de consumo.

Pon que soy médica, acabado en "a", y que siempre he estado vinculada con la salud pública". Carmen Moya (Utiel, Valencia, 1952), delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, se presenta sola. Moya, epidemióloga, encarna el nuevo enfoque que el Gobierno de Rodríguez Zapatero quiere dar al tratamiento de las toxicomanías, con un mayor énfasis en la parte socio-sanitaria. Por eso, como primera medida, el plan ha dejado de depender del Ministerio del Interior, y ha vuelto al de Sanidad, donde lo creó Ernest Lluch en 1985.

La situación a la que se enfrenta Moya no es fácil. Según declaró la ministra de Sanidad, Elena Salgado, el martes pasado en el Congreso, España ocupa el primer lugar en porcentaje de consumidores de cocaína de la UE, el tercero en cannabis y el cuarto en éxtasis. Además aumenta el uso de otras drogas, como el GHB (llamado éxtasis líquido) o la ketamina.

Pregunta. ¡Menudo país ha heredado! ¿Cómo ha llegado a esta situación?

Respuesta. Yo no heredo ningún país. Este país es de todos. Son muchas las circunstancias que han cambiado y que han hecho que cambiaran los patrones de los consumidores. Es importantísimo tener presente que no se trata de comparar la situación de ahora mismo con la del año pasado ni la de hace cuatro años. Tenemos que hablar con una perspectiva de más años a la hora de hablar de dependencias, que es lo que tiene relevancia. Las tendencias son las que nos van a indicar por dónde tenemos que orientarnos y a qué situaciones tendremos que hacer frente.

P. ¿Y cuál es la tendencia ahora?

R. Ha habido cambios de patrones importantes. Primero, ha habido cambios en la sustancia. Hace unos años se consumía fundamentalmente heroína; ahora se usan otras drogas, como cannabis y cocaína. En segundo lugar, ha habido un cambio en el patrón de consumo. No hace demasiados años, el consumo estaba vinculado con la marginación, en algunos casos incluso con la delincuencia. Ahora, el patrón es distinto. Es un consumo mucho más asociado al ocio, a los fines de semana, a los usos recreativos. Otro tercer elemento de cambio han sido las edades: ahora la gente empieza a consumir más joven. Y luego, el último cambio es el contexto social. El contexto social es distinto. La vida es mucho más acelerada, hay mucha más competitividad, una globalización de la información.

P. ¿Y hay más tolerancia respecto a la droga?

R. Ahora hay más tolerancia social respecto a la droga, y todo esto conduce a lo más importante, que es que hay una falta de percepción de riesgo. Yo creo que esto es lo más importante. Esta falta de percepción de riesgo nos está modificando todos los esquemas.

P. Porque parece que la única droga que preocupaba es la heroína, y ésta sí que ha bajado.

R. Bajó y ahora está estabilizada.

P. No parece un gran balance para el plan, teniendo en cuenta que gran parte del descenso del consumo de heroína debe atribuirse al sida . ¿Habrá que esperar a que aparezca otro sida que se transmita por compartir un porro o un rulo para esnifar cocaína para que baje el consumo de estas sustancias?

R. No, no tiene nada que ver. Son situaciones distintas. Cuando estamos hablando del aumento de la cocaína, no estamos hablando de cifras comparables a la heroína. Lo que hemos hecho, y lo que hizo la ministra el otro día en el Congreso, ha sido una parada y una alerta. Ha sido decir: "¡Ojo!", pero sin dramatizar. La situación está cambiando, y está habiendo una tendencia creciente. No estamos hablando de datos de escalofrío como los que se produjeron en la época de la heroína, ni muchísimo menos, pero no podemos bajar en ningún caso la guardia, y tenemos que intervenir. Lo que pasa es que la realidad tenemos que hacerla emerger, y hace falta, en algunos casos, ser valiente, y hacer frente a una situación que quizá es menos conocida. Pero cerrar los ojos es la tendencia que contribuye a la falta de percepción de riesgo.

P. ¿O sea, que no estamos tan mal como parece?

R. Hay que tener en cuenta otro aspecto. La situación que tenemos en España es la que tenemos, pero si nos comparamos con los países del centro de Europa, los crecimientos que tenemos son mayores en algunos casos y menores en otros, pero tenemos las tendencias en el mismo sentido. De hecho, ahora se está replanteando no sólo la estrategia española sobre drogas, sino también la europea para el periodo 2005-2012. Y entre los temas que van a salir en este replanteamiento están los cambios de consumo y estos repuntes que están teniendo todos los países.

P. ¿Y no será, como decía el martes la diputada de Esquerra Republicana de Catalunya, Rosa María Bonàs, que el hombre siempre ha vivido con drogas y que las necesita? ¿No le da un poco la sensación de que cada vez que se arrincone una sustancia, va a ponerse de moda otra?

R. Bueno, esto es imprevisible. La sociedad moderna nos depara cambios considerables no sólo en los temas de los consumidores de droga, sino en los hábitos de vida. Yo creo que vamos a vivir con riesgos, pero con riesgos debidos a muchos elementos, no solamente a este tipo de consumos. Son riesgos que la vida moderna nos está incorporando que no existen en el Tercer Mundo. El problema de las drogas no se puede trasladar en ningún caso a otras sociedades posiblemente más desfavorecidas económicamente.

P. ¿En qué se va a notar la vuelta del plan a la órbita de Sanidad?

R. Cuando Ernest Lluch creó el plan, en 1985, la situación era muy distinta a la que tenemos en esta sociedad. Entonces estábamos en plena epidemia de la heroína, y existían problemas sociales muy importantes vinculados a ese consumo, entre ellos la delincuencia. Pero ya entonces los objetivos que se marcaron fueron sociosanitarios, que son los que se han marcado con la vuelta del plan a Sanidad.

P. ¿Cuáles son las líneas con las que va a actuar?

R. Está claro que la prioridad es la prevención, actuar sobre jóvenes y grupos vulnerables. También hay que mejorar lo que son los sistemas de información, revisar los indicadores que tenemos para que nos sirvan para detectar las nuevas situaciones. Es voluntad nuestra mejorar los sistemas de información, y dar transparencia a los resultados. Vamos a conocer cómo hemos llegado a esta situación y cómo vamos cambiando. Y otro elemento importante es potenciar la investigación, la clínica, la básica y muy especialmente la epidemiológica. Yo creo que son líneas que tenemos que impulsar, y es nuestra voluntad y nuestro deseo hacerlo.

P. Además de las campañas, ¿con qué otros aliados cuentan?

R. Un elemento importante que tenemos que llegar a garantizar en el plan es la estrecha coordinación y colaboración con las comunidades autónomas, que tienen las competencias transferidas. Hay que asegurar una buena coordinación con las comunidades autónomas y con la sociedad civil a través de las ONG, que tienen una posición importante en el plan. Todos estos elementos tienen que colaborar. Nuestra intención es buscar el consenso con todos para establecer cuáles tienen que ser los criterios estratégicos.

P. Después de la postura del PP en el Congreso el martes, ¿van a conseguir su apoyo?

R. Yo creo que el tema de las drogas es un problema de la sociedad, de todos. El plan se crea en el año 1985 por consenso, y nuestra voluntad es el consenso en todas las directrices que lo van a componer. Éste es nuestro deseo y por esto vamos a trabajar.

P. ¿Y actuaciones dedicadas a jóvenes?

R. Está el tema de la educación. Las estrategias globales educativas, familiares, de la sociedad civil, tienen que ser un tema que nosotros hemos de establecer. Estas estrategias tienen que ir incorporando a la familia, a la sociedad civil, a la escuela. Todo esto forma un reto al que tenemos que hacer frente. Los profesores pueden transmitir el tema de la percepción de riesgo, y lo pueden hacer muy bien, porque conocen su lenguaje y su sensibilidad.

P. Con una médica al frente, ¿no hay peligro de que les acusen de aflojar la presión sobre la represión del narcotráfico?

R. No, para nada. La prioridad es el impacto en términos sanitarios y sociales que tienen los consumos de estupefacientes, pero esto no quiere decir que no tengamos ahora que trabajar en estrecha colaboración con la otra parte de la prevención, que es la reducción de la oferta. Ésta es la que llevan los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, y es un trabajo que seguimos manteniendo estrechamente. Compartimos el mismo edificio, y estamos trabajando conjuntamente con unas relaciones excepcionales. Cada uno es cada uno, pero los dos juntos somos la lucha contra la droga.

P. Aparte de a la cabeza del consumo interno, España figura en informes como el del Observatorio Europeo de Drogas como una de las principales vías de entrada de estupefacientes en la UE. ¿Qué opina de ello?

R. Es una cuestión de situación geográfica. España es, por cercanía con el Magreb, una línea de entrada normal, pero no hay más causa que la cercanía con donde se produce. Imagino que con la heroína y los países limítrofes de Afganistán pasa lo mismo.

P. ¿Por qué el alcohol y el tabaco son legales, y el cannabis, por ejemplo, no?

R. Por un tema de salud pública. Por eso no podemos hablar de la legalización del comercio del cannabis, que tiene problemas de salud claramente demostrados. Otro tema es que pueda tener otros usos terapéuticos.

P. Pero el tabaco y el alcohol tienen otros problemas de salud claramente demostrados. ¿Cuál es la diferencia?

R. Estamos hablando de drogas legales e ilegales, y en la definición de las toxicomanías las asumimos todas. Una de las políticas que la ministra de Sanidad ha hecho suyas es el enfrentamiento con estos consumos importantes, el del tabaco y el alcohol, que tienen un peligro cierto. Cada año se atribuye la muerte de 60.000 personas al consumo de tabaco. Y el consumo de alcohol está relacionado con los accidentes de tráfico, que fundamentalmente tienen un importante número de bajas entre los colectivos de jóvenes. Pero es que también estamos con una percepción baja de riesgo en estos consumos, porque son consumos que están integrados socialmente. Esto no quiere decir que tengamos que comparar cuáles son mejores y cuáles son peores. Todas son malas. Pueden ser terribles para la salud.

P. ¿Se conocen cifras similares a las del tabaco en muertes asociadas a otras drogas?

R. No, es distinto. Cuando se habla de tabaco, es que sí que hay una relación causal muy demostrada, o si habláramos de accidentes de tráfico, sí que podríamos hacerlo con el alcohol. Es una epidemia real y su vinculación con el consumo de alcohol es muy estrecha. El resto puede producir otro tipo de lesiones que a lo mejor no son tan a corto plazo.

P. O sea, que la legalización de la venta del cannabis ni se plantea.

R. Definitivamente, no. Esto no es nuestra intención. Otra cosa es el llamado uso terapéutico. Todos aquellos usos que puedan repercutir en la mejora de la salud de las personas por cualquier circunstancia se incorporarán. Y parece que sí hay indicaciones de que el cannabis puede tener usos terapéuticos en casos de personas relacionadas con tratamientos citostáticos (cánceres) o con la anorexia, porque disminuye los vómitos y el malestar. Pero siempre acompañado de un rigor científico. Si las indicaciones están comprobadas con estudios potentes, rigurosos metodológicamente, ahí sí que no estamos para nada cerrados. Al contrario, todo lo que repercuta en el bienestar de los ciudadanos tiene que ser un problema nuestro, y lo es. O sea, que en esto no podemos aislarnos ni enrocarnos y decir que no.

P. ¿Cómo van a combatir el aumento de los consumos de alcohol, tabaco, cocaína y cannabis, que son los más

frecuentes?

R. Uno de los elementos que integran la prevención es la información. Pero tiene que ser rigurosa, avalada científicamente. Cuando hablemos de esto, tenemos que hablar de estudios que den consistencia a nuestras afirmaciones, y éste es uno de los intereses que el plan quiere hacer suyos. Cualquier decisión que vayamos a tomar en nuevas estrategias y nuevas orientaciones la queremos sustentar científica y técnicamente.

P. ¿No hay peligro con la información científica de dar un manual de instrucciones?

R. Sí. Todo son obligaciones: usted debe hacer esto, no debe hacer esto otro. Intentaremos en lo posible no caer en eso, que no se diga: "Esto es demasiado científico". Parece que el rigor tiene que ser complejo de entender. Lo que es científico y está avalado científicamente por la evidencia no tiene que ser complejo en su comprensión. Se tiene que explicar de forma asequible a todos los ciudadanos, que son los que lo tienen que integrar en su vida. Si es complejo o lo ven difícil, extraño o no relacionado con su vida, difícilmente lo incorporarán a ella.

P. La experiencia que hay en campañas dirigidas a jóvenes, como algunas para prevenir el sida, es que no llegan. ¿Cómo va a combatir esto?

R. Hay que tener en cuenta que los jóvenes tienen otro lenguaje. Además, muchas veces se cae en mensajes tremendistas que no sé si son los más adecuados. Yo creo que se les debe orientar diciéndoles que son adultos de alguna manera y que tienen que ser responsables de sus decisiones. Invitándoles a ser ellos los protagonistas, dándoles los elementos suficientes para tomar decisiones. Éste es el elemento que queremos trasladar.

P. ¿Y qué puede hacerse con el que decide que sabe lo suficiente y que por eso mismo esa noche va a fumarse un porro o a meterse una raya?

R. Lo que no vamos a hacer es optar por políticas absolutamente persecutorias. Yo creo que se pueden hacer confluir las iniciativas de prevención con mecanismos disuasorios sin ser en ningún caso punitivos. Serán los técnicos en cómo orientar los mensajes los que nos faciliten la labor de tratar de que los mensajes les lleguen sin que les produzcan rechazo, que no nos vean como esas personas mayores que vienen soltándoles rollos, doctrinas. Si no, tenemos poco que hacer.

P. Otro grupo tradicionalmente más vulnerable es el de los adictos en las cárceles. ¿Qué van a hacer con ellos?

R. Una de las cosas que desde el plan se quieren impulsar es el tema de la atención a los más vulnerables, y un colectivo que se ve muy afectado y en el que tenemos que reforzar las intervenciones es el de las cárceles, tanto los hombres como las mujeres. Ahí tenemos que intervenir facilitando la remisión del daño y también el tratamiento. Hay que facilitar el tratamiento dentro de la cárcel y cuando salgan de la cárcel. Darles continuidad a esos tratamientos. Ésta es una de las intenciones que se quieren potenciar con el Ministerio del Interior de una forma prioritaria.
P. Hasta ahora, programas de reducción de daños como la dispensación controlada de heroína han tenido muchos problemas administrativos. ¿Va a cambiar la actitud del Gobierno?

R. Aquí ahora hay un par de programas de dispensación de heroína en marcha, y tenemos que esperar a ver qué resultados nos dan y si son aplicables con carácter general. Pero parece ser que la metadona, bien administrada, vigilada y facilitada, no está dando malos resultados. Contribuye a la reducción del daño, de los problemas de infecciones y de salud asociados con el consumo.

P. Usted apuesta por la metadona como una alternativa para los heroinómanos. ¿Hay un equivalente para los cocainómanos?

R. Éste es un problema, que no hay una metadona para cocainómanos. Hay experiencias e iniciativas; hay algunos centros y compañías que están intentando buscar alguna vacuna, un tratamiento, pero de momento son sólo investigaciones, una iniciativa que no podemos eludir.

DROGAS Y ADOLESCENTES

LA VANGUARDIA. Artículo de opinión de Nuria Chinchilla, 20/09/2004

Unos 250.000 jóvenes españoles, de entre 16 y 30 años, consumen drogas sintéticas todos los fines de semana. El mayor peligro de una droga es pensar que no es dañina. No obstante, casi la mitad de los menores (47%) considera que las drogas sintéticas no son peligrosas y cerca del 6% admite haber probado algún narcótico de este tipo. Las drogas de diseño se pusieron de moda a principios de 1990. Desde entonces, han provocado la muerte de 140 personas, de las cuales 38 fallecieron a causa del éxtasis. Respecto a los signos que pueden hacer sospechar la presencia de una adicción, los expertos señalan la modificación de la conducta del menor, que cambia sus compañías y horarios, y manifiesta una pérdida de rendimiento escolar y mayor necesidad de dinero.

Según el Observatorio Español sobre Drogas, las drogas de diseño se toman sobre todo durante el fin de semana, junto con los amigos. La finalidad de su consumo es conseguir diversión (46%), nuevas sensaciones (39,5%), y bailar (23%). Los jóvenes españoles prefieren las drogas sintéticas, si se tiene en cuenta el aumento que ha experimentado su consumo. Según la ONU, las drogas de diseño pueden convertirse en “el peligro número uno” dentro de unos diez años, ya que podrían sustituir a las sustancias clásicas, en cuyo consumo España es ya el líder europeo. Entre las causas que los terapeutas destacan como determinantes en el uso de estas sustancias está la sobreprotección familiar, la falta de comunicación, una educación en la que no se ha sabido negociar y argumentar los límites y, en muchos casos, una situación familiar conflictiva.

En mi opinión, habría que añadir dos factores más: la ausencia de los padres como resultado de una vida cotidiana dominada por la prisa y las largas jornadas laborales y el alto nivel adquisitivo que han obtenido nuestros adolescentes. Una gran mayoría de padres podemos pensar que las discotecas que abren por la tarde para los colegiales son poco menos que guarderías y si acuden a ellas a horas más tempranas no hay peligro. Desgraciadamente, es precisamente allí donde se inician estos hábitos. A pesar de que nuestros hijos nos digan por el móvil que están en casa de un amigo haciendo deberes, sabemos dónde están y cuáles son estos locales. ¿Quién debe, pues, controlar este tráfico mortífero y sancionar a quienes corresponda?

DROGAS Y PREGUNTAS

EL PERIÓDICO DE CATALUÑA. Artículo de opinión de Joan-Pere, 27/09/2004

Nuestro país va en cabeza en el consumo de drogas pero, por lo que ve y escucha el ciudadano, las encuestas podrían quedarse cortas. El consumo se generaliza y abarca a todas las clases sociales, aunque como siempre la peor parte se la llevan los más desprotegidos. Queramos o no, aún hoy las drogas gozan de un prestigio social y cultural parecido al que tenían hasta hace muy poco el tabaco y el alcohol. El consumo de estupefacientes parece ir ligado a ciertas profesiones y a algunos modelos de personajes de la vida pública.

El hombre siempre ha buscado ampliar su percepción por medios artificiales, secularmente el individuo ha perseguido la lucidez a través de ayudas externas, pero tal y como hoy está la sociedad parece que lo que se reclama es otro tipo de sensaciones más cercanas a la anestesia de los sentidos y a la estúpida contemplación bovina.
La situación es alarmante. Pero, ¿por qué los españoles son mayores consumidores que el resto de los europeos? ¿Influyen la marginalidad, la falta de estímulos éticos y sociales y un futuro que a los jóvenes se les presenta incierto? ¿Son nuestros adolescentes más bravucones por fuera y más débiles y con menos criterio por dentro? ¿Qué respuesta se da al metalenguaje, al sobreentendido, a la solapada aceptación que se practica a diario en los medios audiovisuales? ¿Qué tipo de trastorno personal aboca al consumo? ¿Cuál es el proceso de iniciación? ¿A quién beneficia una sociedad drogada, mansa y resignada? Las preguntas podrían ser muchas, como múltiples los silencios. Por ahora.

Introducción:

Un importante problema en la sociedad de nuestros días es que su consumo es un hecho real que genera múltiples consecuencias y que incide principalmente en la juventud. Los motivos principales de la drogadicción son el miedo al dolor y al ansia de bienestar. Al comienzo se produce una pasajera sensación agradable, de euforia pero al cabo de un corto tiempo, la euforia desaparece y se presenta el deseo de ingerir una nueva dosis. Se origina así un circulo vicioso en que el adicto necesita satisfacer nuevas necesidades y, como las células de su organismo se van habituando y, por fin, entra la dependencia, ya esta dominado por la droga.

Las drogas modifican la personalidad de tal modo que el adicto se despreocupa por su trabajo, se aleja de su familia y de sus amigos además para sentirse comprendido, busca compañía en otros individuos en su misma situación. Sus rasgos más notables son la inseguridad, la soledad y la desconfianza.

Para poder dar una opinión objetiva del tema, creo que es conveniente informarse de la historia de las drogas desde la antigüedad hasta hoy en día, los tipos de drogas que existen, cuales son las más usadas, como interactúan con el organismo de la persona y los recursos que existen para que no persista su uso masivo e incorrecto en la sociedad.(Plan Nacional, asistencia-rehabilitación ...)

1.Historia:

La droga en la antigüedad:

Hasta el final del siglo XIX el uso de la droga estaba poco difundido. La toxicomanía era un problema de dimensión personal y generalmente mostraba una patología individual. Algunas grandes celebridades del mundo literario, especialmente, se hicieron verdaderos mensajeros de la toxicomanía. Veían en el opio, consumido especialmente bajo la forma de hachís, una fuente de inspiración, un medio para alimentar su sensibilidad.

La droga era condenada moralmente en el caso de los artistas, y contaba con la censura social en el caso de los enfermos, siempre teniendo la sociedad la tendencia a despreciar a los que reconocía como desequilibrados. El mundo de los tóxicos era el mundo de los perdidos, ya sea por propia voluntad, o por esa fatalidad que marca el destino de los desequilibrados que no tenían otro recurso para escapar de sus males. La relación entre la patógena y la toxicomanía era muy estrecha. La toxicomanía estaba unida a las condiciones individuales de vida. No tenía nada que ver con el flagelo social que posteriormente llegó a ser.

La droga en la actualidad

A partir del siglo XX, y especialmente en el último cuarto de siglo, el problema de la droga adquirió otras proporciones. Ya no está relacionado solamente al individuo, prisionero de la toxicomanía como conclusión de una aventura personal, sino que asumió una dimensión social y, además la patología es toda la sociedad.

En una sociedad que ha perdido valores que podrían orientar un proyecto de vida.

La realidad es demasiado dura para soportarla, hay que huir de ella, encerrándose en sueños de paraísos artificiales y que permitirán seguir viviendo en otro mundo. En esta sociedad, el viaje fuera de un mundo severo y cruel se convirtió en un recurso usual. Se va a el mundo irreal porque no se puede soportar el mundo real. Si la patología es social, el sumergirse en las drogas, también es social. Ya no son privilegio de solo grupos de élite, sino que ataca a la sociedad entera y penetran en todos los niveles, sin tener en cuenta la situación económica y social, sexo, y edad. En estas condiciones los jóvenes son los primeros en ser alcanzados, cuya inseguridad es directamente proporcional a su sensibilidad. Ven el mundo que se cierra ante ellos y entonces ellos se cierran ante el mundo, respondiendo con rechazo al rechazo. Se sienten asfixiados por un mundo que ignora los valores de la persona como ser humano, que es el reino de la mentira, de los intereses ocultos, de la indiferencia respecto a los demás. En esta sociedad ellos constituyen la clientela fácil e ideal para el comercio de drogas que vende al mismo tiempo veneno y utopía.

En la actualidad no se trata el problema de la droga como una patología individual, sino como un síntoma de una sociedad entera.

2. Clasificación y tipos:

Tabaquismo

Fumar es definido por el diccionario como: inhalar y exhalar los humos producidos al quemar tabaco. Un abuso excesivo de esta acción conduce al tabaquismo.

Las hojas secas de la planta del tabaco se fuman en pipa o en puro, pero la forma más difundida es el cigarro o cigarrillo.

El tabaquismo aumenta mucho el riesgo de un fumador de morir de diversas enfermedades, siendo la número uno pero no la única, una enfermedad progresiva y mortal; el cáncer de pulmón.

Alcoholismo

El alcohol es una de las drogas mas difundidas entre los seres humanos. El alcohol es un depresivo actúa sobre el sistema nervioso central haciendo que la persona pierda el control de si mismo.

El consumo excesivo de alcohol provoca una enfermedad denominada alcoholismo. El alcoholismo es enfermedad crónica y habitualmente progresiva producida por la ingestión excesiva de alcohol etílico, bien en forma de bebidas alcohólicas o como constituyente de otras sustancias.

La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos).

El alcoholismo parece ser producido por la combinación de diversos factores fisiológicos, psicológicos y genéticos. Se caracteriza por una dependencia emocional y a veces orgánica del alcohol, y produce un daño cerebral progresivo y finalmente la muerte.

El alcoholismo afecta más a los varones adultos, pero está aumentando su incidencia entre las mujeres y los jóvenes.

Barbitúricos

Se les considera barbitúricos a toda la familia de fármacos derivados del ácido barbitúrico que es una combinación de urea (compuesto común en fertilizantes) y ácido malónico que producen depresión cerebral.

Dependiendo de su dosis y formulación presentan un efecto sedante (tranquilizante), hipnótico (inductor del sueño), anticonvulsivo, o anestésico.

Los barbitúricos de acción ultracorta, se utilizan por vía intravenosa para inducir la anestesia quirúrgica. Los de acción larga, se emplean para prevenir las crisis epilépticas.

Otros barbitúricos se utilizaron como ansiolíticos, fármacos que evitan los estados de ansiedad, hasta el desarrollo de los tranquilizantes (benzodiacepinas).

Todavía se usan para el tratamiento de los problemas del sueño, A veces se utilizan como drogas de abuso, pues tanto por vía intravenosa como por vía oral producen síntomas similares al alcohol (borrachera barbitúrica): desinhibición, comportamiento rudo y violento, pérdida de coordinación muscular, depresión y sedación. Además, producen dependencia física y adicción. La sobredosis puede causar shock, depresión respiratoria, coma o la muerte.

Morfina

Es derivada del opio y una de las drogas analgésicas más poderosas. Su uso es exclusivamente como sedante de dolores agudos producidos por intervenciones quirúrgicas, fracturas, quemaduras y enfermedades terminales.

Los efectos de la morfina son similares a los del opio, pero mucho más potente. En el período inicial, predomina un gran placer intelectual y físico, verdadero estado de euforia; a esto se le agrega el desarrollo de la imaginación y de lo imaginario, porque hay un enriquecimiento de las sensaciones, para encontrar estos efectos, se hace necesario dosis cada vez más potentes y seguidas. Es así cuando comienza una rápida decadencia física, psíquica, afectiva y social, el sujeto sufre terriblemente porque guarda intactas sus facultades mentales.

Sedantes

Son todos los fármacos cuyo efecto principal es reducir la tensión nerviosa o inducir el sueño. También se denominan fármacos hipnóticos.

Estos medicamentos tienen un efecto calmante y relajante sobre el sistema nervioso central y los músculos cuando la dosis es baja, y un efecto hipnótico a dosis superiores.

Durante siglos, el alcohol y el opio eran las únicas sustancias conocidas con ese efecto, pero en las últimas décadas se han descubierto más de cincuenta productos, cada uno con diferente efecto sedante.

Los sedantes crean dependencia psicológica, y en ocasiones serios problemas de adicción.

Marihuana

Esta droga se extrae de la resina de las hojas y la s flores del cáñamo. Esta droga se fuma o se mastica. El ingrediente psicoactivo de la marihuana, se concentra en el centro de las flores.

El hachís, un extracto de la resina de la planta, tiene una concentración de THC ocho veces superior a la marihuana. Ésta crece en las regiones templadas, obteniéndose las mejores variedades en las zonas secas, altas y calientes. El cultivo de la marihuana es ilegal en la mayoría de los países.

La marihuana no produce adicción física y su abandono no produce síndrome de abstinencia, pero produce dependencia psicológica. Sus consumidores describen dos fases en los efectos: primero estimulación, mareo y euforia, y después sedación y tranquilidad placentera. Los cambios de humor casi siempre se acompañan de alteración en las percepciones de tiempo, espacio y dimensiones del propio cuerpo.

Muchos consumidores refieren aumento del apetito, aumento de la percepción sensorial y sensación de placer. Los efectos negativos incluyen confusión, ataques de ansiedad, miedo, sensación de desamparo y pérdida de autocontrol.

Cocaína

Es alcaloide en forma de polvo blanco que se obtiene de las hojas de la planta de la coca y que se emplea con fines médicos como anestésico local. También posee un uso muy extendido como droga.

La coca masticada disminuye el apetito y provoca desnutrición en los usuarios, por lo que los hace propensos a las enfermedades.

El empleo de la cocaína como droga se conoce desde hace tiempo, aunque su consumo aumentó mucho a finales de la década de los años setenta y durante la de los años ochenta. La cocaína es un polvo blanco seco que se suele inhalar a través de un tubo fino que se introduce en el orificio nasal. Con menos frecuencia se inyecta en las venas. También se puede fumar en forma purificada mediante una pipa de agua o en forma concentrada cortada en bolas y colocada en un instrumento especial.

Los consumidores experimentan euforia, estimulación, y disminución del apetito. También aumenta la frecuencia cardiaca, eleva la presión sanguínea y dilata las pupilas. Su uso crónico puede producir abscesos cutáneos, perforación del tabique nasal, pérdida de peso y lesión del sistema nervioso. Entre los efectos mentales nocivos se encuentran inquietud, ansiedad, e irritabilidad intensas, y en ocasiones psicosis paranoide. Además su consumo produce frigidez en la mujer y en el hombre perdida de la erección y la eyaculación.

Opio

El opio narcótico procede de la desecación del jugo de las cápsulas verdes de la amapola del opio. En su forma comercial, el opio es una masa redonda de color castaño, pegajosa y más bien blanda, aunque su interior se endurece conforme pasa el tiempo.

Los opiáceos producen primero una sensación de placer y euforia, pero cuanto mayor es su empleo mayores son las cantidades que demanda el organismo para alcanzar el mismo estado de bienestar. El retiro en su consumo origina muchas alteraciones, por lo que los adictos mantienen su consumo con el fin de evitar los efectos adversos, más que de alcanzar el estado inicial de euforia. La malnutrición, las complicaciones respiratorias, y el descenso de la presión sanguínea son algunos de los trastornos asociados a la adicción.

Anfetaminas

Este narcótico fue desarrollado para el tratamiento del asma y como descongestionante nasal controlador de la epilepsia y sostenedor de la vigilia.

Sus efectos principales son: reducción temporal del apetito, afecta también al Sistema Nervioso Central, después de su consumo se necesitan tomar periodos largos de sueño para restaurar el equilibrio , produce euforia e histeria y su efecto dura de tres a cuatro horas. Su consumo repetido e incontrolado produce adicción física y psicológica.

Peyote

Es el nombre común de una cactáceas con forma de nabo nativa de México y el suroeste de Estados Unidos. Para usar el cacto como droga, la parte aérea se consume seca, en infusión o pulverizada y envasada en cápsulas.

La mescalina de estos preparados altera la percepción y produce alucinaciones caracterizadas por colores vivos, alteración del sentido del tiempo y sensación de ansiedad. Por lo que se sabe, no crea hábito, aunque el consumo de la droga impura o en grandes dosis puede provocar efectos tóxicos, como náuseas y paro respiratorio.

Inhalantes

Dentro de la categoría de los inhalantes se encuentran ciertas sustancias que no son consideradas drogas, como el pegamento, los disolventes y los aerosoles. La mayoría de las sustancias inhaladas con intención de conseguir un efecto psicológico tienen una acción depresora sobre el sistema nervioso central.

En dosis bajas pueden tener un leve efecto euforizante, pero en dosis superiores el consumidor pierde el control o la conciencia.

El dolor de cabeza, náuseas y mareo vienen a continuación. La inhalación de estas sustancias es nociva para la visión, el pensamiento y el control de los músculos y de los reflejos. A veces se producen lesiones permanentes y algunos aerosoles concentrados pueden producir la muerte.

Aunque no es probable que se desarrolle dependencia física, sí aparece tolerancia en ocasiones.

(LSD)

El LSD o diletamida del ácido lisérgico es un fármaco alucinógeno potente, también llamado compuesto psicodélico o psicofármaco. El ácido lisérgico es un componente del moho del cornezuelo del centeno, un hongo que crece sobre el grano del centeno. Este fármaco produce cambios oníricos en el humor y el pensamiento, y altera la percepción del tiempo y del espacio.

El LSD induce alteraciones transitorias del pensamiento, del tipo de una sensación de omnipotencia o un estado de paranoia agudo. También se han descrito reacciones a largo plazo como psicosis persistente, depresión prolongada, o alteración del juicio, aunque no se ha podido establecer si éstas son resultado directo de su consumo. Respecto a sus efectos físicos, el LSD puede producir lesiones cromosómicas de las células de la serie blanca de la sangre; sin embargo no existe una evidencia firme de que origine defectos genéticos en los hijos de los consumidores. El LSD no produce dependencia física.

Hongos alucinógenos

Las especies más consumidas pertenecen al género Psylocibe, estos hongos deben sus efectos a dos alcaloides llamados Psilocibina y la Psilocina. Producen cambios fisiológicos y psicológicos: risa, llanto, malestar del estómago, temblores, hormigueo en los dedos, sensibilidad cutánea, euforia, dificultad para el razonamiento, percepción del tiempo y espacio alterada, despersonalización, delirios, sensación de alma liberada, sensación de bienestar, de control, confusión. Puede presentarse en su forma natural o en polvo (dentro de cápsulas). También es posible encontrarlos dentro de bolsas llamadas “smell bags” (bolsas para oler), siendo la forma de presentación con la que últimamente se comercializan. Su administración es oral.

Ketamina

Es un anestésico disociativo con un potente efecto analgésico. El efecto inmediato es la sensación de que el cuerpo y la mente se separan, aunque estos efectos dependen de la dosis, la situación de consumo y el estado de ánimo. Es un líquido incoloro e inodoro, polvo, cristales blancos, pastillas o cápsulas, su administración puede ser oral, inyectada, esnifada.

Popper

Es una sustancia química de uso industrial y doméstico. Se presenta en pequeños frascos o ampollas. El nitrito de amilo es un líquido amarillo claro con un olor aromático y un gusto picante. Su administración puede ser inhalada y excepcionalmente (y peligrosa) oral. Los principales efectos buscados con su consumo se sitúan especialmente en la esfera sexual: incrementa la libido, produce un estado de letárgica, bienestar y relajación de esfínteres, favorece la erección en el varón, pudiendo producir cuadros alucinatorios.

Xantinas

Con el nombre de Xantinas nos referimos a un grupo de distintas sustancias como la cafeína, teofilina, teobromina, el café, la nuez de cola, los principios activos de las hojas de té, la hierba mate, etc. Estas sustancias se obtienen, o bien a partir de procesos de síntesis, o bien a partir de las plantas en las que se encuentran. Sus efectos son aumento de la atención y de la concentración. Ligera euforia, disminución de la fatiga mental o física, inhibición del apetito, mejora del estado de alerta, efecto diurético.

2.1 Clasificación según sus efectos:

Existen muchas sustancias y muchas formas de clasificarlas atendiendo a diferentes criterios: sus efectos, su situación legal, su peligrosidad... En este apartado he seleccionado las drogas de consumo más frecuente en nuestra sociedad y las he clasificado, atendiendo a sus efectos, según las principales familias a las que pertenecen:

DEPRESORAS: disminuyen los mecanismos cerebrales de la vigilia y pueden provocar, dependiendo de la dosis administrada, diferentes grados de inactivación (relajación, sedación, somnolencia, anestesia e incluso coma): Alcohol, barbitúricos, benzodiacepinas, derivados del cannabis, heroína, metadona, popper...

ESTIMULANTES: sustancias que producen sensación de euforia y bienestar, aumento de la energía y del nivel de actividad motriz, estimulación del sistema cardiovascular, disminución de la sensación de fatiga, del sueño y apetito: anfetaminas, cocaína, crack , drogas de síntesis, tabaco, xantinas...

PERTURBADORAS: son sustancias que alteran el estado de conciencia y la percepción de la realidad provocando extrañas sensaciones, ilusiones y alucinaciones. Derivados del Cannabis, Drogas de síntesis , Hongos, Ketamina...

Hay que tener en cuenta que algunas sustancias pueden compartir propiedades de varios grupos: estimulación / perturbación o depresión / perturbación y, por lo tanto, figuran en varios de ellos.

3. Problemas éticos que plantean las drogas:

3.1 La legalización:

Creo que es un tema muy candente hoy en día y que crea muchas opiniones tanto a favor como en contra. El problema tiene dos visiones.

  • Visión parcial y mitificadora del problema

  • Cualquier persona sensible percibe la droga como un problema, a la vista de los devastadores efectos que produce en sus víctimas: muertes, enfermedades tanto físicas como psíquicas, exclusión social, desarraigo, delincuencia, droga inducida, deterioro familiar y social, cárcel.

    Después de muchos años de prohibición los resultados son catastróficos: políticos y policías al servicio del narcotráfico, sustancias encarecidas y sin controles sanitarios, adulteraciones, muertes, delincuencia, enfermedades físicas y mentales detenciones, cárcel, “guerra entre pobres” (patrullas ciudadanas, levantamientos de barrios,…).

    Podemos afirmar que tenemos una situación insostenible: una droga adulterada que enriquece y mata.

  • Visión global del problema.

  • En realidad las drogas son un hecho mundial: los países, o las producen o las transforman , o las comercializan, o facilitan los recursos necesarios para su manipulación, o son tránsito obligado de las mismas, o punto de destino para consumirlas, es un fenómeno supranacional.

    Esta visión nos lleva a la causa generadora: ganancia ilícita, verdadero problema social, negocio de la droga, gran negocio del mundo (maneja el mismo dinero que la industria armamentística y más que la industria automovilística). Todo ello que demuestra que el problema verdadero no es la droga sino el narcotráfico.

    2.1.- Crimen organizado que está relacionado con el tráfico del armamento y la destrucción del Medio Ambiente,

    2.2.- Cohabita con el poder político, contaminándolo y corrompiéndolo. Infiltrándose en la sociedad y embargando el poder legítimo. Ejemplos cercanos: Caso GIL, Duque de Feria, ex Jefe Superior de la Policía de Sevilla, casos de desmantelamiento en la cúpula de la Guardia Civil, complicidad de funcionarios de justicia, prisiones, aduanas…

    2.3.- Circuito económico de escala mundial que genera uno de los grandes negocios mundiales, lavando el ilícito beneficio económico. El narcotráfico como tráfico de drogas y blanqueo de capitales es una de las manifestaciones más genuinas del crimen organizado.

    Ante todo lo anterior, cabe la siguiente pregunta: ¿por qué se tiene miedo a hablar de la legalización de la droga si la situación es tan evidente? Siendo por otra parte un miedo sin fundamento al tener legalizada una droga, el alcohol, considerada por la O.M.S. tan dura como la heroína o la cocaína.

    A continuación expondré puntos a favor y puntos en contra del derecho al consumo propio, es decir, a la legalización.

    ASPECTOS POSITIVOS

    Con la legalización de la droga se asestaría un fuerte golpe al narcotráfico y a la subversión ya que este es un método de financiamiento de estos grupos al margen de la ley, considerando el fenómeno ocurrido anteriormente con el tabaco y el alcohol cuando eran ilegales en nuestro país. Teniendo en cuenta y tomando como base que nuestro país esta a la cabeza del consumo de cocaína en el mundo, el Estado puede proveerse de cuantiosas sumas de dinero mediante impuestos promulgados a la venta de dicho producto, al igual que se realiza con el tabaco o el alcohol.

    Analizando la situación desde un punto de vista científico y más humano estos alucinógenos podrían servir para apaciguar el dolor de las personas con Cáncer, Sida y enfermedades terminales, además de que se vería factible la investigación y creación de nuevos sedantes a base de dichos productos.

    La creación de casas de hachís permitiría que las personas que deciden consumir drogas pudieran hacerlo en un espacio en el cual puedan ser controlados, evitando disturbios a la sociedad y manteniendo así la paz de nuestra comunidad con la creación de dichos espacios.

    La infraestructura policial se vería favorecida, ya que al legalizar la droga deja de ser un delito exportarla, y sin narcotráfico qué perseguir no serían necesarios los bloques y redes de las fuerzas armadas en contar del narcotráfico.

    ASPECTOS NEGATIVOS.

    Los aspectos negativos son que los fármacos alucinógenos tienen efectos secundarios nocivos para la salud así como también los poseen el licor y el tabaco, y la única medida a tomar en esta situación sería que al igual que en los anteriores productos, mencionar en la publicidad que se le haga a este vicio los efectos secundarios que produzca, de ahí en adelante la decisión de utilizar estupefacientes o no, está únicamente en el consumidor.

    Conclusión:

    Tenemos que darnos cuenta de que el tema de las drogas es muy controvertido y requiere del concepto de personas capacitadas para dar una opinión acertada que nos lleve a una conclusión definitiva e imparcial que toque este problema que ha causado tanto revuelo jurídico no solamente dentro de nuestro ámbito nacional sino internacional.

    Creo que la legalización de ciertas drogas blandas no se lleva a cabo por un problema de que la sociedad no lo admita, pero sin embargo el gobierno admite la legalización de drogas duras como el alcohol y el tabaco porque le beneficia económicamente.

    Bajo mi punto de vista la legalización seria posible y no un caos como algunos dicen, y si no tenemos el ejemplo de Holanda, es un país con liberalización de drogas y no por eso es uno de los mayores consumidores, hay que abrir las mentes y pensar en los porques de porque unas están legalizadas y otras no, y que convendría más a la sociedad y a la moralidad de las personas.

    3.2 Asistencia al drogodependiente:

    El principio básico de toda la vida moral se halla en el respeto de la dignidad inherente a todo ser humano, por degradada que se encuentre su condición o por recriminables que sean sus actos. Este respeto lleva a no despreciar sus derechos, a no infringirles nuevas humillaciones y a proporcionarles toda la ayuda que sea posible cuando sea precisa. Los juicios absolutos suelen ser casi siempre precipitados e injustos. No parece, pues, correcta la condena moral rotunda y sin paliativos del dependiente o consumidor de drogas. En primer lugar, porque en la dependencia a la droga intervienen, por lo general, diversos condicionantes negativos (biológicos, psicológicos, sociales, económicos y culturales), que los individuos son capaces de asumir en grados muy variables. Y en segundo lugar, porque aun en el caso en que la drogodependencia sea un acto querido y aceptado desde una cierta responsabilidad personal, no priva de la dignidad inherente a todo ser humano ni del disfrute de los derechos fundamentales.

    Nadie puede, pues, ser castigado con la no asistencia, ni debe considerarse que la abstinencia es condición previa al inicio de cualquier actividad asistencial. Todo drogodependiente tiene derecho a una asistencia que, por principio, no debe renunciar a contar con la libertad y el compromiso del sujeto hacia una superación de la adicción y un abandono de los consumos lesivos.

    Gran parte del trabajo asistencial ha de ir encaminado a fortalecer ese compromiso, removiendo los condicionantes que lo dificultan y contribuyendo a que la persona tenga más recursos personales y sociales para afrontarlos. Sin embargo, puede que no se cuente con ese compromiso o que se fracase en el logro de sus objetivos. En esos casos no habrá que dejar, al menos, de mejorar en lo posible la calidad de vida y conseguir las condiciones más dignas permitidas por la situación. Todo ello sin merma de la seguridad que la vida social exige y a la que los ciudadanos tienen legítimo derecho.

    Conclusión:

    Todo drogodependiente tiene derecho a ser asistido ya que no debe ser considerado como una subpersona por tener problemas, la mirada de algunos médicos y asociaciones es esta y creo que la moral humana debería exigir que prestemos ayuda a aquellos que la demandan sin prejuzgarlos.

    3.3 El alcoholismo:

    En la actualidad, el alcohol es la droga de abuso más peligrosa, la que mayor mortalidad representa. Las enfermedades relacionadas y atribuibles al alcohol comprenden prácticamente todas las especialidades médicas. Las consecuencias sociales, laborales y económicas son enormes. Cualquier pronóstico evolutivo sobre el futuro es incierto. En el contexto de las drogodependencias la historia ha demostrado que las previsiones son cíclicas. Fármacos maravillosos ayer son perseguidos hoy. Sustancias de consumo limitado y legal en el pasado son consumidas en la actualidad de modo ilimitado e ilegal en el tráfico de drogas.

    Estamos de acuerdo con que el alcohol es una droga especial, tanto histórica como religiosa, política, económica y socialmente. Y que salvo casos aislados de intentos, fallidos, en la limitación de consumo y dispensación de bebidas alcohólicas, la mayoría de las culturas parece asumir como inevitable la legalidad del alcohol. Este fenómeno ha favorecido la falsa apreciación de que el alcohol no debe ser tratado igual que otras drogodependencias. De hecho, la atención social y los avances científicos sobre el alcoholismo se han desarrollado más lentamente, a expensas de una atención desnivelada y tal vez exagerada sobre el resto de las drogas de abuso de moda (heroína, cocaína, crack, drogas de síntesis).

    Probablemente, a corto y medio plazo, las cosas cambien poco. El alcohol seguirá siendo la droga que cause mayor mortalidad. Su legalidad, frente a la ilegalidad de las demás drogas, hace que la accesibilidad sea total. Pero la felicidad química, legal y barata que produce el abuso de alcohol seguramente no tenga tantos adeptos a largo plazo. No parece descabellado pensar que en algún momento el alcohol se consumirá de manera adecuada, simplemente porque no hará falta abusar de alcohol, ni enfermar por él, para conseguir otro estado mental. El alcohol no estará de moda. Los riesgos para la salud del abuso de alcohol pesarán demasiado sobre el tejido social. Sin embargo, también la historia nos enseña que las modas son cambiantes.

    Conclusión:

    España es uno de los países que, en el ámbito mundial, consume más bebidas alcohólicas. Este consumo invariablemente va relacionado con la enorme mortalidad. Sin embargo, el consumo de alcohol se está reduciendo. La tendencia futura es que, muy probablemente a medio plazo, el alcohol, como consumo único, pase a ser considerado por los jóvenes como una vieja droga legal, consumida por consumidores adultos y maduros en ambientes cada vez más controlados, recuperándose la faceta saludable del alcohol. Los grupos alcohólicos marginales serán cada vez más reducidos.

    El abuso de alcohol se limitará al policonsumo con otras drogas. Tras un paréntesis, a largo plazo volverá de nuevo a redescubrirse el alcohol, y con él volverá el abuso de bebidas de alta graduación.

    Cada uno de los problemas relacionados con el alcohol requiere soluciones diferentes y supone un problema a la hora de elaborar registros de imputabilidad de los mismos al alcohol.

    Las enfermedades relacionadas y atribuibles al alcohol son muy numerosas. Probablemente los avances científicos comprueben que el alcohol interviene en la fisiopatología de nuevas enfermedades. La importancia de estos hallazgos supondrá una fuerte presión científica internacional que planteará la necesidad de un mayor control sobre la dispensación de bebidas alcohólicas.

    Quizás esta sea una idea un tanto utópica, pero el alcohol es una moda que pasar y volverá a renacer. Es extraño pensar que al que se le ve consumiendo otro tipo de drogas ( fumar cannabis, inyectarse heroína, etc.) produce asco en la sociedad, pero el ver a una persona bebiendo de más en un bar o en su propia casa, no era motivo de rechazo, sin embargo el alcohol se convierte en una enfermedad que te puede llevar a la tumba, es una droga como otra cualquiera y sus riesgos son mayores debido a la aceptación que tiene en la sociedad.

    3.4 Narcosalas:

    La polémica desatada en torno a los espacios de consumo supervisado de drogas - `narcosalas'- nos sitúa plenamente en la discusión sobre los límites éticos y pragmáticos de la lucha contra los hábitos nocivos, ya sean fumarse tres cajetillas de cigarrillos al día, inyectarse heroína o atiborrarse de colesterol. Lo relativo a las drogas ilegales se ha enfocado demasiado a menudo con una actitud fundamentalista, de `tolerancia cero' (lo que es sinónimo de intolerancia. Esta aproximación al problema se ha estrellado mil veces contra una dificultad inamovible: gran parte de los consumidores de drogas no está dispuesta a abandonar el consumo: no puede, no quiere. Ante esa conducta de los usuarios, el posicionamiento social implícito ha sido radical: que lo dejen o que se mueran. Pero este enfoque (que nunca fue científico, ni humanitario) está siendo progresivamente erosionado por una realidad que no puede ocultarse. España es el segundo país europeo en proporción de casos de SIDA, y el uso de drogas inyectables ha sido sin ninguna duda el principal factor que ha contribuido a este triste liderazgo. El hábito de compartir material de inyección está también en el origen de una tremenda epidemia de hepatitis B y C. Y, sin embargo, son muchos quienes han demostrado con su esfuerzo que es posible salir de la dependencia de las drogas, llevar una vida saludable y socialmente responsable. Otros nunca han conseguido ese objetivo: murieron antes, víctimas no tanto de la droga, sino de unas condiciones de acceso al producto y de administración del mismo de las que todos somos responsables.

    Las `narcosalas' parecen menos capaces de reducir los daños asociados a los opiáceos, en especial la delincuencia necesaria para conseguirlos. El usuario debe traer su propia heroína, adulterada, contaminada por microbios varios y comprada en el mercado negro, aunque ello se puede paliar ofertando análisis de la sustancia que disminuyan los riesgos. En cierta medida, todo ello son parches; pero la política sobre drogas ha acumulado y generado durante el siglo XX insensatez. También es cierto que suministrar heroína implica, especialmente en caso de generalización de esa práctica y disminución de los controles, riesgos de difícil previsión, ante los que hay que estar vigilante.

    Diferente es, sin embargo, la situación en el caso de la cocaína, cuya demanda asistencial aumenta sin cesar: en esa tesitura, el consumo en un espacio supervisado, ya sea por vía endovenosa o fumada, se revela a mi entender como el mejor de los parches posibles, a reserva de que emprendamos el cambio del neumático por el de una política diferente, con las posibles ventajas y riesgos que a nadie se le ocultan. Para complicar más las cosas, el consumo de cocaína y heroína por parte de los mismos usuarios es muy relevante,

    Conclusión:

    Pero entonces, ¿qué podemos esperar de las `narcosalas'? Facilitar espacios de consumo supervisado de drogas puede salvar de una sobredosis a consumidores con mucha vida y posibilidad de recuperación por delante; puede disminuir las infecciones por SIDA, hepatitis y tuberculosis, potencialmente mortales, costosísimas en su tratamiento para el erario público y transmisibles a los no consumidores, suministrando jeringuillas estériles y preservativos y desarrollando programas de vacunación; puede también proporcionar reposo antes de que el consumidor salga a la calle, lo bastante `colocado' como para ser atropellado; y muy importante, facilitar contacto con personal especializado que pueda motivar a los usuarios para tratar lo antes posible su adicción. En comparación, sus inconvenientes parecen nimios: los lugares donde se instalan están cercanos a puntos de venta y consumo ya sobradamente conocidos, con lo que la única novedad es la de un consumo menos público y más higiénico, así como la disminución de jeringuillas abandonadas por la calle; suponer que estos dispositivos atraerán como un imán a los consumidores y facilitarán su concentración es ignorar algo tan notorio como que los adictos no necesitan de lugares organizados por las autoridades para reunirse, consumir o traficar.

    Aunque no se oferten locales de consumo supervisado, la presencia de la unidad en el propio escenario del tráfico / consumo permitirá atender con resultados positivos.

    En cualquier caso, parece que las actitudes de exclusión y marginación no se dirigen sólo contra colectivos de otra etnia o procedencia, sino también contra los ciudadanos de nuestra propia comunidad que han elegido la droga equivocada. Frente a esa intolerancia irracional, y especialmente cuando desde las instituciones se actúa con inteligencia y coherencia, es una responsabilidad de las ONGs, de los profesionales y de todas las personas conscientes el movilizarse para defender el derecho a la vida y a la salud de todos los ciudadanos, incluido, naturalmente, el de los consumidores de drogas. Y, para ello y en este ámbito, una combinación de Espacios de Consumo Supervisado, Unidades Móviles de Contacto-Reducción de Daños y de Programas de Dispensación Controlada (o la creación de dispositivos mixtos que realicen varias de esas funciones) parece a corto-medio plazo la opción más prometedora