Doctrinas económicas

Teorías de la Economía. Malthus. Say. Mill. Marx

  • Enviado por: Cindy
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 29 páginas

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Doctrinas Económicas

Antigüedad

En este momento histórico no podemos hablar de ninguna escuela ni doctrina orgánica; el pensamiento económico, muy embrionario por cierto, lo encontramos dentro de un abigarrado conjunto de moral, religión, economía doméstica, etc.

Babilonia

Su vida económica gira en torno a la agricultura que alcanzó un desarrollo extraordinario debido a sus óptimas condiciones climáticas. Esto dio lugar a un activísimo comercio que, al amparo de una sabia legislación llegó a transformarse en un verdadero régimen de cambio. La esclavitud, admitida con todo rigor en los pueblos vecinos adquirió en Babilonia formas muy humanas, favoreciendo, de este modo, el desarrollo económico.

China

El espíritu económico de este país ha permanecido casi sin variantes hasta nuestros días. Su celebre muralla refleja en forma inequivocada la idiosincrasia de este pueblo. Ella ha conservado sus usos y costumbres, y ha demostrado a la humanidad su laboriosidad y rutina. Los comerciantes chinos estaban organizados, aun lo están, en corporaciones reguladas con tanta seriedad que los engaños eran rarísimos entre ellos.

Antes de la era cristiana se conoció el papel monedas. Cada billete era firmado por varios funcionarios a fin de garantizar su autenticidad; también existieron monedas de cobre que tenían un valor muy pequeño; la cantidad de monedas de oro y plata era restingicia pues los gobernantes consideraban ficticias estas riquezas y temían que la población abandonara la fuente de bienestar_ la tierra_ por el atesoramiento desmesurado de metales preciosos.

India

La industria, no obstante ser considerada con cierto desprecio, alcanzó un relativo desarrollo.

Su comercio con los países extranjeros fue en la antigüedad bastante amplio, pero el mayor enemigo para su desenvolvimiento económico lo encontramos en la rigurosa división de la población en castas que se eligió en una valla constante para su progreso.

Grecia

Resulta rara la relativa debilidad de las doctrinas económicas griegas cuando se piensa en el brillante desarrollo económico de los helenos en el terreno de los hechos; en su época los estudios económicos son incompletos y rudimentarios, vinculados siempre a la política y a la moral. ¿Por qué este atraso?. Unos autores lo atribuyen a que su atención y estudios especiales los dedicaban exclusivamente al Estado; otros economistas sostienen que los fenómenos relativos a nuestra materia eran para los griegos poco visibles.

El primero que se ocupo de problemas vinculados con nuestra ciencia, aunque de manera accidental, fue Jenofante, quien emplea el Término Económica o Economía por primera vez, pero no en el sentido que le damos en la actualidad, sino en el de Economía Doméstica. Lo que más interesa señalar de este autor, es su teoría sobre la división del trabajo, la que admite, no por razones económicas, sino por móviles morales.

Los autores griegos que trataban algunos temas económicos con bastante claridad son Platón y Aristóteles. La tendencia de ambos es ecléctica, conservadores y socialista a la vez. Conservadores, porque temen el progreso económico; su ideal es una economía modesta; su predilección, entre las formas de actividad económica, es para la agricultura; son hostiles al comercio, al crédito y a la navegación. Tienen ideas bastante claras en materia de moneda, la concepción helénica sobre la producción y circulación, tan mediocre, avanza repentinamente con ideas precisas al estudiar el reparto. Plantón y Aristóteles regulan la distribución de riquezas con criterio socialista, criterio que se afirma con energía decreciente a medida que se pasa de "LA REPUBLICA" (obra correspondiente a la juventud de Platón), a "LAS LEYES" (obra de su vejez) y de "LAS LEYES" a "LA POLITICA" (Aristóteles).

Platón nos ofrece, en primer termino, un Estado equilibrado y armónico. Para realizar su ideal concibe la división de trabajo creando castas casi cerradas. En "LA REPUBLICA" _ uno de sus Diálogos_ hay tres clases: dos superiores (magistrados y guerreros) y otra inferior (la de los trabajadores manuales). Las primeras castas sacrifican por el interés del Estado; desde la infancia viven en comunidad, sin familia y sin bienes. Analizando el socialismo platónico comprobaban que no le inspiran miras económicas, puesto que su propósito no es el de que exista una mayor comodidad entre los comunistas; por el contrario, su propósito es aliviarles todas las precauciones familiares y patrimoniales para que puedan dedicarse por entero a las austeras funciones públicas; he aquí una diferencia notable con las ideas del socialismo moderno que persigue el máximo bienestar para todos los individuos.

La opinión sustentada en LA REPUBLICA se modifica en LAS LEYES; en esta obra permite Platón la propiedad privada tolerando que cada individuo tenga un pedazo de tierra. El Estado interviene en la producción de la cosecha y en el reparto de sus productos, limitando el monto que corresponde a cada familia.

Tucídides

En su historia tiene preceptos económicos muy claros aunque con templados siempre desde el punto de vista la interpretación económica de la historia.

En la época de la decadencia helénica aparecen ideas socialistas mezcladas con una fuerte reacción individualista. Los cínicos no admiten propiedad ni familia y declaran contra la naturaleza la esclavitud; sostienen que los hombres viven en común en un estado natural; es esta una reacción contra el comunismo reglamentado de Platón.

En síntesis, los griegos se mantuvieron en una economía arcaica y poco dejaron a nuestra ciencia, siendo las construcciones socialistas lo más importante que nos legaron en el orden económico.

Roma

No es mucho lo que construyeron los romanos en materia de teorías económicas, aunque en el terreno practico hayan favorecido la difusión de estas actividades creando vías de comunicación, elegidas, no con propósitos económicos, sino teniendo como mira móviles políticos y militares.

Sin embargo, el desarrollo potentoso de los contratos permitió la organización de un régimen económico flexible, complejo y variado; por su poderosa afirmación de la propiedad privada, por su concepto enérgico del derecho de testar, Roma aporta con contribución indirecta, aunque valiosa, a la evolución de los hechos y de las ideas económicas.

Marco Poncio Catón, llamado en Censor (234-149 a. C.); autor del tratado sobre agricultura intitulado. De re rústica; ensalza la superioridad de la agricultura e indica los inconvenientes del comercio, pero su obra guarda poca relación con nuestra materia, puesto que en ella se encuentra un tratado sistemático de economía rural.

Lucio Junio Moderato Columela, español de la época romana que vivió en el primer siglo de la era cristiana; autor de un tratado también entitulado De re rústica; es él mas científico de todos los escritores latinos aunque, lo mismo que los demás, trata con preferencia los temas rurales.

En suma, el legado más importante del pensamiento grecolatino en el orden económico descomponese en dos tradiciones:

1º La socialista de los socráticos y en especial de Platón, que se manifiesta a través de su concepción enérgica, absoluta y clara del Estado.

2º L Individualista de los jurisconsultos latinos que les permitió elaborar una teoría de la propiedad individual extraordinariamente firme, muralla del individuo en la esfera económica.

Edad Media

Cristianismo

Sostienen superficialmente algunos autores que a los fines de nuestros estudios la vida medieval no aporta datos interesantes hasta los siglos XII y XIII.

Dos hechos históricos rigen la Edad Media: la expansión del cristianismo y la invasión de los bárbaros.

El primero difunde el sentimiento de fraternidad; al afirmar la dignidad humana, condena enérgicamente la esclavitud; dignifica el trabajo; en definitiva, cambia la moral de la época.

La influencia de los bárbaros fue, por el contrario, negativa; de economía rudimentaria y primitiva mantienen la mayor parte de los principios de la edad anterior.

En la Edad Media no se coloca en primer plano al individuo o al Estado, como sucedió, respectivamente, con romanos y griegos; la familia, la corporación y las clases, son los temas predilectos para los escritores de la época, quienes, de las cuestiones económicas, consideran especialmente la propiedad, el trabajo y su renumeración; sobre todo el trabajo, que es endalecido doblemente; en primer termino, por la orden divina que lo persigue y, en segundo lugar, por el fin que él persigue al procurar el desarrollo de la vida física y moral del hombre. Definían el trabajo diciendo que era el conjunto de los oficios que permiten a los hombres ganarse la vida honradamente. Se preocupan de su renumeración legitima y promueven las dos grandes cuestiones acerca del precio y del salario justo, entendiendo por este último aquel que permita al productor vivir decorosamente con lo producido de su actividad. También predican contra el lujo y condenan con la mayor energía el interés.

Edad Moderna

El Mercantilismo

El descubrimiento de América provoco, en el siglo XVI y particularmente en el XVII, la formación, por primera vez, de una verdadera teoría económica, de un sistema: aquellos consejos de los antiguos y de los padres de la Iglesia (Edad Media) asumieron la forma de un conjunto de preceptos coordinados y razonados.

Los países que, como Francia e Inglaterra, contemplaban a España sacar tesoros de sus minas del Nuevo Mundo, se preguntaron por cuales medios podrían proporcionarse ellos también oro y plata. Creyeron encontrarlos vendiendo al extranjero productos manufacturados y, para ello, se esforzaron en desarrollar el comercio exterior y la industria manufacturera mediante todo un sistema complicado y artificial de reglamentación. Es lo que se denomino sistema mercantilista.

La doctrina mercantilista responde a dos principios fundamentales:

1º ) Superioridad de los metales preciosos sobre los demás bienes, tanto desde el punto de vista de la riqueza individual, cuanto de la colectiva;

2º ) Necesidad de mantener una balanza comercial favorable y de asegurar la independencia de cada país en materia de víveres y armamentos.

Estos dos principios determinaron un conjunto de medidas que formaron la política económica de cada Estado. Consistían en prohibir la salida del oro, de la plata y de los cereales; en obstaculizar el desarrollo del comercio exterior, en cuanto su expansión pudiera significar la salida de esta clase de bienes; en proteger y fomentar las industrias cuyo desenvolvimiento podría ser útil al país, y en perturbar el valor de la moneda para asegurar su entrada e impedir su exportación.

El mercantismo presenta algunas variantes según los países en los que se llevo a la practica. En Francia tuvo como representante a Colbert. Su actuación fue tan extraordinaria motivando que al mercantilismo se le conozca también con el nombre de COLBERTISMO.

Colbert, ministro de Luis XIV, después de haber logrado la abolición parcial de las barreras interprovinciales que dificultaban el comercio interno de su país, aplico elevados impuestos a la importación de artículos manufacturados, en tanto que favorecía la introducción de materias primas; al proteger de este modo la industria francesa, provocó su gran desarrollo, lo que, unido al abandono parcial de la agricultura, hizo que al mercantilismo francés se le llame igualmente industrialismo.

El mercantilismo ingles difiere del francés desde varios puntos de vista; protegió la agricultura y en especial la forma de comercio, siendo ejemplos típicos de este último el Acta de Navegación de Cromwell (1651) y la elaboración de un sistema muy especial de política colonial con sus famosas Campañías de las Indias Orientales. De ahí que al mercantilismo ingles se les designe con el nombre de comercialismo.

El mercantilismo tuvo en España resultados menos felices que en las naciones antes nombradas. Concretó esta nación su política mercantilista a disposiciones gobernativas tendientes a retener el oro proveniente de América. Esta orientación produjo un empobrecimiento general, ya que la industria y la agricultura se hallaban en él más completo abandono, lo que trajo como consecuencia una miseria tal que en poco tiempo diezmó la población.

Atacado este sistema como vehemencia, lo vemos, sin embargo, resurgir en la actualidad, principalmente en los últimos lustros y, con procedimientos mas perfeccionados, dominar bajo el nombre de Economía oriental y dirigida, cuyos significados distintos veremos oportunamente, los Estados tratan de asegurar el abastecimiento propio y evitar la salida de la moneda metálica. Para lograrlo, no vacilan ante cualquier medida, aunque sea arbitraria y lesione intereses legítimos de sus propios habitantes; prohiben las importaciones, restringen las exportaciones, conquistan nuevos mercados, perturban el valor de sus signos monetarios, impiden determinadas actividades y llegan hasta la destrucción de algunos bienes.

De la ligera reseña que se acaba de hacer se desprende que no podemos hablar de Economía Política como ciencia en las Edades Antiguas y Media, puesto que los diversos típicos que, sin duda alguna, atañen a nuestra materia, fueron tratados en forma esporádica e involucrados en los tratados de política, historia, moral y teología. Ya vimos antes como, por vez primera, encontramos una teoría orgánica, un sistema, con la doctrina mercantilista. Recién entonces puede hablarse de Economía Política como ciencia.

Fué a principios del siglo XVII que un mercantilista (autor del llamado Tratado de Economía Política) ANTONIO DE MONTCHRETIEN, utilizo para nuestra ciencia su denominación actual, vinculando el concepto económico al calificativo social o político.

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Las Escuelas Individualistas

Estas escuelas ven en el individuo el motor y el fin de la actividad económica.

Los individualistas sostienen, en general, que las sociedades humanas están gobernadas por leyes naturales cuyo curso nadie puede modificar y que, aunque pudiéramos derogarlas, no la haríamos porque son muy buenas. El economista _afirman_ debe describir el juego de esas leyes y los individuos tratar de ajustar su conducta a las mismas.

A esta concepción se la tilda de optimista, precisamente por proclamar que esas leyes naturales son las mejores. Además de simplista, porque se aleja considerablemente del espíritu científico que debe presidir todos los enunciados y leyes económicos, este concepto se opone al de evolución que, lejos de excluir la mutación, la supone siempre.

Del mismo modo y como consecuencia de lo expuesto, afirman los individualistas que la intervención del Estado en materia económica debe reducirse a un mínimo indispensable para la seguridad de cada uno o, lo que es lo mismo, debe dejarse libertad de acción en lo económico. Las mismas sociedades primitivas no demuestran que en toda época ha sido imposible prescindir de la autoridad gobernativa, puesto que si bien esta debe dirigirse a garantizar la libertad individual, debe, también, precisamente por ello, asegurar su ejercicio efectivo en beneficio de todos y no de unos pocos.

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Las escuelas Fisiocráticas

Reaccionando contra la doctrina mercantilista, aparece en el siglo XVIII la escuela fisiocrática, llamada así por atribuirte a la riqueza un papel preponderante en la producción de la riqueza.

El régimen anterior sostuvo la industria a expensas y en detrimento de la agricultura. El pueblo abandonó sus residencias rústicas y se dirigió a las grandes ciudades, atraído por su aparente brillo, con el propósito de ponerse al servicio de los grandes señores que le reservaban una vida cómoda y segura.

Era realmente un cuadro desolador observar (particularmente en España y Francia), el contraste exigente entre el lujo de las ciudades y la miseria de los campos, agravada ésta por un mal sistema fiscal que descargaba todo su peso sobre las ruinas de la economía rural agonizante. Cabe agregar que la intromisión del Estado para lograr una balanza de comercio favorable produjo un desequilibrio tal que, al aparecerla escuela fisiocratica, el caos económico era perfecto.

Etimológicamente fisiocracia significa gobierno de la naturaleza; por eso esta nueva tendencia tiende a aproximar a los hombres a la naturaleza, propiciando la libertad de trabajo y de comercio.

Las ideas fundamentales de los fisiócratas pueden reducirse a dos principios básicos:

La agricultura: multiplica los productos y los valores. La industria no hace mas que "sumar" los valores de los productos que consume para crear otros nuevos.

"El cultivador _ afirma Quesnay_ produce por generación, por aumento efectivo de los productos. El artesano sólo produce por adición".

La riqueza de un país depende exclusivamente de la economía rural, única actividad económica que puede dar un excedente neto.

La industria no crea nada nuevo, sólo transforma lo que ya está echo; el comercio se reduce a un cambio de bienes ya existentes; ambos carecen de importancia para los fisiócratas.

Estos comparan gráficamente al Estado con un árbol; la agricultura se asemeja a las raíces extraídas de la tierra por diversas ramificaciones. Las hojas, si bien adornan el árbol, representan la parte menos importante y que puede perecer en cualquier momento. Si la raíz permanece inalterable, hará renacer las hojas en la primera oportunidad; en cambio si fue destruida, estas desaparecen. Como corolario de este magnífico y sencillo ejemplo deducen que todos los esfuerzos deben tender al cuidado de la raíz (agricultura) si se quiere salvar el árbol (Estado).

Como ya lo dijéramos, para los fisiócratas el aumento de las riquezas proviene de la agricultura; en consecuencia, los impuestos solo deben grabar la tierra y haciendas, ya que estas son las únicas fuentes productoras de riqueza; por el contrario, la industria y el comercio son estériles y es un error favorecerlos en detrimento de la agricultura.

Teoría del orden natural de las cosas: entraña la afirmación de que dicho orden rige todos los fenómenos, por cuya circunstancia rechazan la intervención del Estado que resulta inútil y que solo puede alterar el libre juego de las fuerzas naturales en prejuicio del bienestar de la humanidad. Las cosas deben, pues, seguir su curso, principio que sintetizan en el célebre tema: Laisser Faire, Laisser Passer (dejar hacer, dejar pasar). Por ello y en oposición al mercantilismo, establecen la libertad del trabajo suprimiendo las corporaciones de oficios y la libertad del comercio exterior aconsejando la abolición de las trabas aduaneras.

Por último, dividen la sociedad humana en dos grupos: Clase productora y Clase estéril. La primera está formada por el soberano, los propietarios de tierras y los diezmeros. Es la clase que hace renacer por el cultivo del territorio las riquezas anuales del país.

Si bien es cierto que los nobles no cultivaban ellos mismos sus tierras, las ceden en arrendamiento, favoreciendo sobre manera el desarrollo de la agricultura. Los colonos son una clase verdaderamente útil y provechosa ya que con su profesión aumentan la riqueza colectiva.

La clase estéril comprende a todas las personas que se ocupan en otros servicios y trabajos de los agrícolas. Respecto a la población, son contrarios a que el Estado propicie su aumento, sosteniendo que ella debe crecer en forma normal.

Fue percusor de esta escuela VAUBAN, siendo su jefe y fundador el célebre médico de Luis XV Quesnay, autor del Cuadro Económico. Sus discípulos fueron: GOURNAY, DUPONT DE NEMOURS, etc.

Turgot, eminente publicista, procuro, en su calidad de ministro de Luis XVI, llevar a la practica los principios. Sustentados por los fisiócratas y consagrados posteriormente por la Revolución Francesa.

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Escuela clásica inglesa

Tiene como núcleo ideológico los trabajos de A. Smith. Las ideas de Smith fueron desarrolladas y formalizadas por David Ricardo, quien desarrolló el método de análisis propiamente económico, con esto es, la elaboración de modelos que permitieron extraer los elementos esenciales de los problemas bajo estudio y examinarlas interacciones entre sus partes.

Dentro de la propia escuela clásica hay una serie de autores que, si bien de forma genuina se sitúan en esta escuela de pensamiento, en realidad fueron unos críticos. En este sentido, cabe destacar los trabajos de Malthus y de J. B. Say la comentaremos brevemente por haber desarrollado "LA LEY DE LOS MERCADOS", que ha sido profundamente empleada por los monetaristas, los cuales, como seguidamente veremos, son en la actualidad defensores de las ideas clásicas.

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ADAM SMITH: (1723- 1790), nació en Escocia. Estudió Ciencias Morales y Políticas y Lenguas en Oxford. Se lo considera como el fundador de la escuela clásica. En 1759 apareció su Teoría de Sentimientos Morales, dedicándose mas a partir de ese momento a la jurisprudencia y a la economía que a las doctrinas morales.

En 1776 publicó la Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones. Su fama fue inmediata, y la reputación de Smith quedó establecida para siempre.

Poco antes de su muerte fueron destruídos la mayoría de sus manuscritos por exceso deseo suyo y sin que mediara explicación alguna.

La solución al funcionamiento económico de la sociedad descansa en las leyes del mercado y en la interacción del interés individual y la competencia. El empresario se ve obligado por las fuerzas de la competencia a vender sus mercancías a un precio próximo al costo de producción; asimismo, ha de ser lo más eficiente posible para mantener sus costos bajos y permanecer en condiciones competitivas.

La mano invisible del mercado no sólo asigna las tareas, sino que también dirige a las personas en la elección de su ocupación y hace que se tenga en cuenta las necesidades de la sociedad. De la misma manera, el mercado regula cuale4s son las mercancías que han de producirse. La esencia de la economía del mercado es que en ella todo se convierte en mercancías con un precio, y que la oferta de éstas es sensible a los cambios en los precios. El mercado es un mecanismo que sé autorregula, y el sistema de precios organiza el comportamiento de los individuos de forma automática.

Hay que tener una idea clara de la importancia revolucionaria de esa doctrina. El mercado es impersonal y no conoce favoritos; con el se acabaron las prerrogativas de la nobleza. Esta idea debe ser contratada con los sistemas anteriores de organizar la sociedad, en los que cada uno tenía asignado su lugar y en él permanecía.

Smith fue el gran defensor del "Laissez Faire" es decir, de la no-intervención del gobierno en los asuntos económicos. A su juicio, los gobiernos son derrochadores, fáciles de corromper, ineficaces e inclinados a otorgar privilegios en detrimento de la sociedad en su conjunto. Para promover el bienestar, los mejores medios son el estimulo del propio interés y el desarrollo de la competencia.

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El progreso económico y la división del trabajo

Según Smith, uno de los factores fundamentales del crecimiento económico descansa en un concepto que, en cierto modo, fue instruido por él: la división del trabajo que incrementa la producción por tres razones:

1º) Aumenta la destreza de cada operario, pues éste realiza repetidamente una tarea sencilla.

2º) se ahorra tiempo, ya que el trabajador no necesita cambiar de una clase de trabajo a otra.

3º) Se puede inventar maquinaria para incrementar la productividad una vez que las tareas se han simplificado y convertido en rutinarias.

El aspecto negativo de la división del trabajo es que puede atrofiar la mente del trabajador y tener efectos nocivos sobre su personalidad.

Debe señalarse que, si bien la división del trabajo es la base del progreso, ésta depende de la magnitud del mercado. Por ello, Smith defendió la libertad de mercado como pieza fundamental de su pensamiento económico.

Teoría del valor

Para Smith, el valor era independiente de los caprichos del mercado. Los precios nominales podrían fluctuar, pero el valor permanecería constante. Pero si el valor era distinto del precio, ¿cómo se establecía entonces? Smith afirmó que el trabajo era la medida del valor. En particular, admitió que, cuando se trataba de una sociedad primitiva, el valor del bien dependía de la cantidad de trabajo necesaria para producirlo.

Teoría de la acumulación

En la obra de Smith, el análisis del cambio dinámico de la sociedad descansa sobre la teoría de la acumulación. Esta teoría viene condicio por la distribución de la renta entre las diversas clases sociales y, especialmente, por la parte que iba a los capitalistas y a los terratenientes. No era probable que los asalariados recibieran lo suficiente para permitir "excedente" alguno sobre sus necesidades, mientras que los otros dos grupos sociales si pudiesen tener fondos suficientes para financiar reemplazamientos y para sostener sus niveles de vida normales. El excedente podría destinarse a la ampliación del consumo, pero seria mejor para la sociedad que éste excedente de fondos se ahorrara. De esta forma, las rentas se convertirían en fondos que, mas tarde, ampliarían la producción.

Los capitalistas eran los agentes principales a través de los cuales la renta se convertiría en acumulación. La cantidad de beneficios podía consideranse como el determinante básico del ritmo de la acumulación y, a su vez, de la tasa de expansión económica.

En ese sentido, Smith destacó los efectos de la acumulación, y a su vez, de la tasa de expansión económica.

En ese sentido, Smith destacó los efectos de la acumulación de los beneficios de los empresarios, pues se reinvertirían en maquinaria, permitiendo una mayor división del trabajo y aumento de la productividad, y en generando, por lo tanto, una mayor riqueza, por ello, Smith veía en la acumulación de los beneficios el motor que pone en movimiento la mejora de la sociedad.

David Ricardo, economista inglés (1772-1823), uno de los primeros tratadistas de la economía clásica, autor de nuevas teorías sobre el valor, la moneda, los bancos de emisión, etc. Su obra: Principios de Economía Política.

Si bien Smith fundó la escuela clásica, Ricardo fue la figura mas destacada en cuanto al posterior desarrollo de las ideas de los clásicos, debido en parte a que demostró las posibilidades del método abstracto.

La renta económica

En primer lugar, debemos destacar que Ricardo formalizó el concepto de renta económica, que decía que las diferencias en la calidad de las rentas de la tierra determinarían que los propietarios de las tierras fértiles obtendrían rentas económicas más altas, pero la producción en las de peor calidad seria solo la justa para cubrir los costos y no daría lugar a renta. La clave de la aparición de renta económica radica, pues, en que la oferta de tierras fértiles es rígida.

Ley de la distribución

Según Ricardo, la ley de la distribución era uno de los temas más importantes de la teoría económica. Al analizar la distribución de la renta nacional entre las tres clases sociales más importantes (trabajadores, capitalistas y terratenientes) destacó que la renta total estaba limitada por los rendimientos decrecientes. En consecuencia, los incrementos en la renta alcanzados por una clase social tienen que lograrse a costa de arrebatárselos a otro grupo social.

En una perspectiva dinámica, Ricardo pensaba que el crecimiento de la población acompañaba a la expansión económica, y que esta expansión llevaría consigo un aumento de las necesidades de alimentos que, debido a la ley de los rendimientos decrecientes, solo podrían satisfacer a costos más altos.

Con el fin de mantener los salarios reales a su nivel anterior, serian necesarios salarios monetarios más altos, lo cual haría disminuir la participación de los beneficios en el producto.

Dada esta línea argumental, Ricardo señaló que el proceso de expansión económica podía minar sus propios cimientos, es decir, la acumulación de capital a partir de los beneficios, emergería el estado estacionario, en el que ya no habría acumulación neta.

Aunque resulta difícil establecer delimitaciones claras entre el núcleo de la escuela básica y sus seguidores, en este aparato incluiremos algunos comentarios sobre la obra de determinados autores a los que les correspondió la misión de depurar y corregir la estructura teórica clásica.

Juan Bautista Say

Economista francés (1767-1832). Uno de los fundadores de la escuela librecambista. Su obra: Tratado de Economía Política.

Suponía que la economía tiende siempre a una situación de equilibrio con pleno empleo, y, en tal sentido, elaboró una teoría que alcanzó en general difusión con el nombre de "Ley de los mercados" de Say. Esta ley es una pieza básica, pues fundamenta la supuesta propiedad de ajuste automático de los mercados defendida por los economistas clásicos.

La ley de Say descansa en dos principios:

  • Los productos se cambian por productos.

  • La demanda de bienes está constituida por otros bienes.

En la primera afirmación, say restringe el dinero al papel de medio de cambio y de catalizador del comercio. Según Say, el dinero, como dinero, no tiene otro valor que el de comprar algo con él; su uso, por lo tanto no altera el hecho básico en las transacciones, el intercambio de bienes. Say consideraba revolucionario este hallazgo, puesto que demostraba la falacia de la visión mercantilista de que valdrá la pena adquirir dinero como activo. Say argumentaba que son productos y no dinero lo que los individuos en realidad desean.

En la segunda afirmación Say sostiene que la demanda de bienes esta constituida por otros bienes, se interpretaba como que el acto de producir genera renta suficiente para comprar el producto defendía que si se establecía la correcta combinación de mercancías, todo se vendería, porque la producción está proyectada para la compra, o, simplemente porque la oferta crea su propia demanda. Esta proposición se refería a la economía en su conjunto y no a la situación de empresas o industrias individuales. Dado que, según los supuestos introducidos, nunca podría existir una deficiencia de la demanda agregada, se descartaba la posibilidad de una superproducción general. La conclusión anterior descansaba en una importante hipótesis: la de que todos los ingresos se gastaban y nada se atesoraba.

Según la ley de Say, la oferta crea su propia demanda, de forma que se descarta la posibilidad de una superproducción general.

No obstante, siempre cabe la posibilidad de que surjan perturbaciones, nacidas de equivocaciones en los cálculos de los empresarios o de cambios en los gustos del público, que determinen que un vendedor cualquiera se encuentre con una cantidad importante de mercancías no vendidas. En otras palabras, Say admitía la superproducción general, es decir, una situación en los que los recursos están osciosos debida a la insuficiencia de la demanda.

Thomas R, Malthus

Economista inglés (1766- 1834), estudió matemáticas, fue clérigo, escritor y profesor de Historia y Economía Política.

En 1798 aparece su Ensayo sobre el Principio de la Población, dándole perdurable fama. En 1820 se publicó los Principios de Economía Política. Fue el adversario intelectual de Ricardo en muchas ocasiones, pero su aliado en la búsqueda de la verdad.

Dentro de la escuela clásica, representa la actitud mas pesimista respecto al futuro del mundo. Argumentaba que la raza humana tendía a multiplicarse a un ritmo muy rápido, y que la tierra, a diferencia de la población, no puede multiplicarse. La consecuencia de esto era que el número de habitantes tarde o temprano dejaría atrás a la cantidad de alimentos necesarios para mantenerlos- las guerras, las epidemias y las plagas resultaban necesarias para regular la población: "el hombre parece ser el último y mas temible recurso de la naturaleza"; observaba Malthus.

Pero eso no es todo. Además de la perspectiva sombría creada por la teoría sobre la población, Malthus concibió una idea económica que también fue motivo de inquietud. Malthus vivía preocupado por la posibilidad de lo que el llamaba un "atascamiento general", esto es, una inundación de mercancías sin posibles compradores.

Los productos no esenciales y el "atascamiento genera"

Malthus, para defender sus posiciones, señalaba que existían dos categorías de productos: esenciales y no esenciales. Con los bienes esenciales, que son básicamente los alimentos, nunca habría problemas de saturación, pues una mayor disponibilidad de los mismos automáticamente creaba su propia demanda en forma de una aumento de población. En el caso de los bienes no esenciales, el problema era diferente, pues el equilibrio de los mercados de este tipo de bienes dependía de los gustos de quienes gozaban de rentas suficientemente altas para adquirirlos y capitalistas. En este sentido, Malthus argumentaba que las necesidades y los gustos de los potenciales compradores de bienes no esenciales eran tales que no absorbian la oferta para remediar tales estancamientos, malthus sostuvo que lo mas prudente era estimular los gastos por parte de los ricos y del Estado. En particular señaló que una estrategia adecuada podría consistir en construir carreteras y en realizar otras obras públicas, en que los terratenientes y otras personas con medios contratasen trabajadores para construir, mejorar y embellecer sus terrenos y sus propiedades. Por ello sostuvo que un remedio a la superproducción podría consistir en mantener los ingresos de los terratenientes, pues éstos desempeñaban la función socialmente deseable de gastar sus rentas en un consumo suntuario, ya que, al obrar así contribuían a mantener el nivel de la demanda agregada.

John Stuart Mill

Filósofo inglés (1806-1873). Sus aportaciones más notables pertenecen a la lógica: técnica del pensar y del investigar. El conocimiento parte de la experiencia y sobre ella elabora leyes generales mediante la introducción cuyo método era: concordancia, diferencias, generalizaciones de los procesos efectivos del pensar, no leyes del mundo ideal. En ética defiende el utilitarismo. El fin supremo del obrar debe ser la obtención del máximo bienestar para el mayor número de sujetos. Sus obras: Principios de Economía Política; El Utilitarismo. Inició su obra con el objetivo de consolidar el análisis el clásico, de hecho su contribución a la economía fue mucho mas lejos, pues incluso reviso algunas de las premisas de la tradición clásica. Así, Mill, se aparto de la ortodoxia de su época al poner de releve que hay dos tipos de leyes en la ciencia económica, las de la producción y las de la distribución.

LAS LEYES DE PRODUCCIÓN SON INMUTABLES, PERO NO LAS DE LA DISTRIBUCIÓN

Según Mill, de los dos tipos de leyes mencionadas, unas eran inmutables- pues venían fijadas por la naturaleza y la tecnología- y gobernaban la producción. Los hombres sólo podían ajustarse a estas leyes, pues eran impotentes para cambiarlas.

Otro tipo distinto de leyes eran las que gobernaban la distribución del producto social. Las consecuencias de estas leyes estaban socialmente determinadas y quedaban sujetas al control humano, de forma que la distribución existente de la renta podía ser alterada.

Mill aceptaba la conclusión de que si se confirmaba los pronósticos malthusianos, los salarios se mantendrían en el nivel de subsistencia. Pero este no era, en modo alguno, el único resultado posible, Mill, en contra de todo lo defendido por Malthus, creía que la conducta de la clase trabajadora no era difícil de cambiar. Opina que quizá hiciera falta una elevación del nivel de educación general, y, si ello se consiguiera, se lograría elevar los gustos y aspiraciones de la clase trabajadora y cambiar su conducta, de forma que la población iría disminuyendo proporcionalmente respecto del capital.

Por otro lado, Mill, se sentía preocupado por la tendencia hacia la inestabilidad, que probablemente coincidiría con la aproximación al estado estacionario, y con las tasas de beneficio decreciente. Creía que con la llegada del estado estacionario algunos empresarios se sentían inclinados a rechazar las tazas de beneficios corrientes y a buscar negocios altamente arriesgados, con la esperanza de cosechar beneficios superiores a la medida.

Una posible solución a estos problemas sería que el Estado recogiera, por medio de impuestos, una puerta creciente de los fondos potencialmente beneficiosos. De este modo disminuiría la caída de las tasas de beneficios sobre el capital privado y se reduciría la volatilidad del sistema.

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Economía Marxista

Karl Marx

Filósofo y economista alemán (1818- 1883). Estudió historia, Derecho y Filosofía en las Universidades de Bonn y Berlín, doctorándose en Filosofía a los veintitrés años.

Cerrado el camino hacia la docencia universitaria por razón de su radicalismo, se dedicó al periodismo.

Exiliado de Alemania, estudió en París el socialismo francés y la economía política inglesa. Finalmente se asentó en Londres. Acudió durante años a las salas de lectura del Museo Británico.

En 1848, junto con Engels, redactó El Manifiesto del Partido Comunista. En 1867 publicó el primer volumen de su obra magna EL CAPITAL. Después de su muerte, Engels publicó buena parte de sus manuscritos y los volúmenes II y III de EL CAPITAL.

En su vida se mezclaron en el filósofo y el estudioso con la vida activa del organizador y propagandista. Busco incansablemente precipitar el cambio social-

La base de la teoría de Marx la constituía su análisis de la historia, que él fundaba en el materialismo dialéctico. La concepción materia lista de la historia arranca del principio de que la conducción y el intercambio de productos constituyen la base de todo orden social. La validez de esta afirmación descansaba que en cualquier sociedad, de cuantas han aparecido en la historia, la división en clases esta determinada por tres hechos;

- lo que se produce;

- como se produce;

- la forma en que se intercambia la producción.

Según esta concepción, las causas últimas de todo los cambios sociales y de todas las revoluciones políticas hay que buscarlas no en las mentes de los hombres, sino en las mutaciones experimentadas por los métodos de producción y de intercambios. La fuerza básica en la historia es, para Marx, la estructura económica de la sociedad. Esto no excluye el impacto de las ideas, sino que sostiene que las ideas son un reflejo de la sociedad que las alienta.

El objetivo de la obra de Marx era descubrir las " Leyes del movimiento" de la sociedad capitalista.

Construyo su modelo económico para demostrar como el capitalismo explotaba necesariamente a su clase trabajadora y como esta explotación conduciría inevitablemente a su destrucción. En este esquema, la teoría del valor - trabajo desempeña un papel importante.

" LA TEORÍA DEL VALOR - TRABAJO POSTULA QUE EL VALOR DE LOS BIENESSE DERIVA INTEGRAMENTE DE LA CANTIDAD DE TRABAJO NECESARIO PARA PRODUCIRLO."

Según Marx, el valor del uso o utilidad de una mercancía constituye la sustancia de toda riqueza.

Además de un valor de uso, una mercancía tiene un valor cambio, que se conoce abreviadamente como "valor". Este valor viene determinado por el tiempo socialmente necesario incorporado a ella, considerando unas condiciones normales de producción y la especialización e intensidad medias del trabajo en ese momento. El tiempo de trabajo socialmente necesario incluye tanto el trabajo directo de producción de la mercancía como el trabajo incorporado en forma de maquinaria y materias primas utilizadas y el valor transferido a la mercancía durante el proceso de la producción.

La teoría de la explotación

Según Marx, el beneficio lo obtiene el capitalista al adquirir una mercancía, el trabajo, que puede crear un valor mayor que el de su propia fuerza de trabajo. Marx distingue entre los conceptos de fuerzas de trabajo y tiempo de trabajo. La fuerza de trabajo hace referencia a la capitalidad del hombre para el trabajo; el tiempo de trabajo es la duración del trabajo.

"EL BENEFICIO QUE OBTIENEN LOS CAPITALISTAS ES EL RESULTADO DE LA EXPLOTACION DE LOS TRABAJADORES, Y NO UNA RETRIBUCION POR EL ALQUILER DEL CAPITAL Y POR SU ACTITUD INNOVADORA".

Lo relevante es que, según Marx, el empresario paga al trabajador una cantidad igual al valor de su fuerza de trabajo, pero este pago equivale sólo a una parte de la producción diaria del trabajador y, por lo tanto, sólo a una parte del valor que éste produce. En el mundo teórico de Marx, todo se vendía por su valor, y el valor de la mano de obra es la cantidad de trabajo que se necesita para "crear" dicha mano de obra, es decir, un salario de subsistencia.

La clave de la explotación, en este sistema, esta en el hecho de que existe una diferencia entre el salario que un trabajador recibe y el valor del producto que ese trabajador produce. A esta diferencia la denominó Plusvalía. Un trabajador no es contratado únicamente por la duración de la jornada necesaria para pagarle su salario de subsistencia. Por el contrario, el trabajador conviene en trabajar durante toda la jornada que el capitalista le señale, que en los tiempos de Marx era de diez a once horas diarias.

Las consecuencias de la acumulación de capital

A juicio de Marx, le causa del decrecimiento de la tasa de beneficio hay que buscarla en el aumento de la proporción entre capital constante y capital variable. Marx creía que esta ley demostraba que la producción capitalista tropezaba con barreras internas en cuanto a su expansión indefinida. El proceso de mecanización crea un "ejercito industrial de reserva" de personas sin trabajo, que tiende a empobrecer aun mas al proletariado, al forzar los salarios en baja.

Marx criticó la ley de los mercados de Say, señalando que, incluso en el ámbito de la producción simple de mercancías, existe la posibilidad de crisis. Según Marx, la circulación de mercancías implica necesariamente un equilibrio de ventas y compras, queriendo significar con ello que el número de las ventas realizadas es iguales al de las compras. Nadie puede vender a menos que otro compre. Pero nadie esta obligado a comprar de inmediato, solo porque anteriormente acaba de vender. Si el intervalo de tiempo entre la venta y la compra se hace demasiado prolongado, tiene lugar una crisis.

En la producción capitalista a gran escala, los capitalistas compiten todos entre sí, y procuran acumular capital a un fuerte ritmo, esto es, recurrir a procesos intensivos en capital, a fin de ensanchar las escalas de su producción a expensas de sus competidores. En este sentido, Marx señala que una de las consecuencias de esta tendencia es la concentración de capital en unas pocas manos. Resulta, sin embargo, que la expansión requiere mas trabajadores, y, para obtenerlos, los capitalistas tienen que competir entre ellos. Los salarios tienden, pues, a subir, y los beneficios a bajar. Según, Marx, la disminución de los beneficios se pretende contrarrestar sustituyendo obreros por máquinas, pero como los beneficios están constituidos solamente por la trampa. En otras palabras, al mecanizar la producción, el margen de beneficios se reduce, porque hay menos trabajadores de quienes extraer plusvalía. Por el contrario, el nivel de los salarios se eleva constantemente y sus beneficios descienden. Por cualquier cambio que elija, la tendencia a largo plazo le lleva a una taza descendente de los beneficios y hacia una serie de crisis cada vez mas graves.

El progreso tecnológico acumulativo y la productividad creciente del trabajo conducen al desarrollo de la producción, pero el mercado aumenta mas lentamente en razón del limitado poder adquisitivo de los trabajadores. Las crisis periódicas se producen porque la oferta supera a la demanda, y, de ese modo desaparece temporalmente el carácter lucrativo de la producción.

El problema radica en que los trabajadores no pueden comprar el flujo de bienes de consumo que se produce tras un período de rápida inversión del capital, y los capitalistas no están interesados en comprar.

La economía neoclásica

El centro de atención de los economistas neoclásicos fue el funcionamiento del sistema de mercado y su papel como asignador de recurso. Esta orientación del pensamiento económico estaba relacionada con los cambios ocurridos en el marco económico de las naciones occidentales. Las economías occidentales habían estado experimentando sin precedentes y sin los obstáculos previstos por las tradiciones clásicas y marxista. La expansión económica parecía poder cuidar de sí misma.

La aparición de conglomera dos industriales y de los sindicatos venían a ser "imperfecciones" del sistema económico.

Para llevar a cabo un nuevo tipo de análisis se formularon modelos abstractos del comportamiento de la economía. Se prestó gran atención al uso de las matemáticas en el análisis económico, elevándose el rigor de la discusión económica, aun a costa, a veces, de una pérdida de contacto con los problemas reales.

Alfred Marshall

Economista inglés (1842-1924), estudió matemáticas y economía en Cambridge.

Ocupo puestos académicos, fue hipercrítico en cuanto a sus mitos. De hecho, muchas de sus ideas fueron elaboradas muchos años antes de que aparecieran en la primera edición de sus Principios de Economía, de 1890.

Fue el fundador de la moderna economía expuesta mediante representaciones gráficas. Aunque era un matemático experto, se mostró escéptico en cuanto al valor de las matemáticas para el análisis económico. Fue capaz de realizar una gran síntesis, tratando de combinar lo mejor de la economía clásica con el pensamiento marginalista.

La determinación de los precios de mercado se convirtió en el problema fundamental de la economía neoclásica. Para Marshall, el análisis del funcionamiento del sistema de mercado empezaba con el estudio del comportamiento de los productores y de los consumidores, pues era la clave para analizar la determinación de los precios. En la formulación de Marshall, el concepto de demanda con una tabla de relaciones precio-cantidad era crucial para su solución. Según ella, el consumidor racional estaría dispuesto a pagar menos por la ultima unidad de un bien que por las anteriores, y seria necesaria una reducción en el precio para inducirle a comprar más.

La preferencia de los consumidores:

La utilidad

El elemento básico de la escuela neoclásica consistió en atender como eran las preferencias de los consumidores a formar parte de la demanda de bienes. Los neoclásicos encontraron que la demanda depende de la utilidad marginal. Dado que los consumidores tienen que escoger entre mas de un bien y menos de otros les para maximizar su utilidad, deberían ajustar sus gastos de tal modo que no fuera posible aumentar su satisfacción mediante una distribución alternativa de esos gastos entre los diferentes bienes. El resultado optimo, se obtendría cuando la ultima unidad monetaria gastaba en cada uno de los bienes en cuestión añadiera una satisfacción adicional idéntica.

No obstante, la demanda, por si misma, solo explica una parte de la formulación del precio.

Tan importante como ella eran las condiciones en que los productores estaban dispuestos a vender sus bienes y servicios. Del mismo modo que los consumidores obtenían a través del mercado una utilidad marginal decreciente, los productores, al ofrecer sus servicios, sufrían una desutilidad creciente marginal, pues la producción llevaba consigo costos y sacrificios que, en la mayoría de los casos, aumentarían conforme creciera la cantidad ofrecida.

Según la concepción neoclásica, las empresas funcionaban bajo condiciones en las cuales los sucesivos incrementos de los costos totales debidos a la producción de unidades adicionales de su producto eran crecientes. Con los elementos comentados, demanda y oferta, Marshall tenía lo necesario para explicar el precio de mercado. Según Marshall, en el caso de los factores, el precio también se determinaba por la intersección de la oferta y la demanda.

La teoría de la producción

Se suponía que los empresarios buscaban racionalmente el máximo beneficio, lo que se explicaba en un intento de minimizar los costos.

Cualquier volumen deseado de producción podría obtenerse con varias combinaciones diferentes de factores productivos, y el empresario seleccionaría la combinación de mas bajo costo.

Para Marshall, los rendimientos crecientes de escala asociados a la aplicación de tecnología avanzada podrían originar ciertas complicaciones. Las economías de escala implicaban que un pequeño número de grandes productores podía funcionar a un costo medio mas bajo produciendo la misma cantidad que un gran número de pequeñas empresas, quedando en entredicho la premisas de un mercado competitivo.

En cualquier caso, Marshall creía que, por lo general, las ventas de cada empresa están limitadas al mercado particular lenta y costosamente adquirido, y, aunque la producción queda aumentarse muy rápidamente, no ocurriría lo mismo con las ventas. Además, la expansión de la empresa mas allá de sus limites naturales la expondría también a la competencia de sus rivales. Por ello, Marshall opinaba que era improbable que las economías de escala presentaran un serio desafío al mantenimiento del orden competitivo.

La teoría cuantitativa del dinero

Aunque Marshall dedicó su obra fundamentalmente a temas micro-económicos, también dirigió su atención a problemas propios de la economía agregada. Para Marshall, la cuestión principal, en términos de macroeconomía, era la determinación del nivel general de precios. Su análisis se desarrolló en torno a la teoría cuantitativa del dinero. En vez de considerar el ritmo al que notaba la oferta monetaria, esto es "la velocidad de circulación" del dinero, centró su interés en los saldos monetarios mantenidos por la comunidad, es decir, los saldos de caja. Así, sostuvo que la cantidad de dinero mantenida en caja en una economía quedaba regulada por el marco institucional y, de acuerdo con el supuesto ceteris paribus, podía considerarse como constante.

En particular, Marshall mantenía que, cualquiera que sea el estado de la sociedad, siempre hay un cierto volumen de sus recursos que la gente decide mantener en forma de dinero, y, si todo lo demás permanece igual, existirá una relación directa entre el volumen de dinero y el nivel de precios.

Según la teoría cuantitativa del dinero existe una relación directa y estable entre el volumen de dinero y el nivel de precios.

De esta forma se reforzaba la condición esencial de la ley de Say: que toda la renta seria gastada. La posibilidad de que se filtra a parte de ella hacia saldos estériles podía, prácticamente, ignorarse.

La línea argumental defendida por Marshall no descartaba, sin embargo, la posible existencia de la inestabilidad económica. La fuente de tal inestabilidad se encontraba en la psicología de la comunidad de los negocios.

Las olas de optimismo y de pesimismo parecían ser endémicas en ellas, de forma que cuando los hombres de negocios se sienten optimistas aumenta la demanda de créditos. En esta fase se invertía en negocios el elevado riesgo, algunos de los cuales están condenados al fracaso.

Cuando quiebran, el pesimismo reemplaza al optimismo, y la inversión y la actividad económica decaen.

León Walras

Economista francés (1834-1910) uno de los fundadores de la Economía pura sobre bases matemáticas.

Se ocupó del estudio de la teoría de la determinación de los precios bajo un régimen hipotético de libre y perfecta competencia.

Pretendía expresar sus descubrimientos en forma de proposiciones matemáticas que diesen a la economía un rango científico comparable al que disfrutaban las ciencias fisicas.

Walras estaba interesado en probar que los resultados de la libre competencia eran beneficiosos y ventajosos. Para ello, era necesario, por un lado, conocer exactamente cuales eran las leyes necesarias de un régimen de competencia perfecta. Según Walras, los economistas habían extendido a menudo el principio de la libre competencia mas allá de los limites de la verdadera aplicabilidad, lo que probaba que el principio no habia sido demostrado.

En el esquema walsiano, la competencia perfecta quedaba presentada por una situación en la que compradores y vendedores se reunían en una subasta masiva, de forma que las condiciones de cada cambio fueran públicamente anunciadas y se diera una oportunidad a los vendedores para bajar sus precios y a los compradores para recibir sus ofertas,. Aunque tales condiciones no eran realistas, según Walras, las ventajas de un procedimiento que partiese de casos abstractos y generales eran obvias.

Walras pretendía diseñar el modo mediante el cual podía alcanzar una solución de equilibrio simultáneamente en todos los mercados.

El objetivo de Walras era la formulación del proceso o mediante el cual podía establecerse un equilibrio "general", esto es, aquel que tomaba en cuenta la interrelación de todas las actividades.

El enfoque walrasiano del equilibrio competitivo puede presentarse en forma de un sistema de ecuaciones simultaneas susceptibles de una solución matemática determinada. Este método de análisis, por un lado, destaca la interdependencia entre todos los precios dentro del sistema económico, y por otro, hace desaparecer la distinción entre el enfoque micro y macro de la economía. Las actividades de las economías domésticas y de las empresas no pueden entenderse de forma aislada una de otras, ni se las debe considerar separadas de la economía de su conjunto.

La Revolución keynesiana y los monetaristas

John Maynard Keynes

Economista ingles (1883-1946). Prácticamente dirigió la política económica de Inglaterra durante la segunda Guerra Mundial. Sus teorías han influido profundamente en la economía de los EE.UU y en la de la postguerra de los países europeos. Según Keynes, los gobiernos deben procurar mantener el pleno empleo de la mano de obra mediante una redistribución tal de la renta, que el poder adquisitivo de los consumidores aumente en proporción al desarrollo de los medios de producción.

Revolución keynesiana

Fue un alegato contra la economía clásica. Los aspectos mas destacados pueden concretarse en los siguientes puntos:

  • La negación de la ley de Say y el consiguiente rechazo de la tendencia automática hacia el pleno empleo.

  • El papel fundamental de la demanda agregada como elemento determinante del nivel de actividad económica y del nivel de empleo, tanto a corto como a largo plazo.

  • La incorporación de la función de consumo y distribución entre los deseos de ahorrar y de invertir.

  • La importancia de las expectativas, especialmente en las funciones de inversión y de preferencia por la liquidez.

  • La incidencia de las fluctuaciones de la demanda de inversión en la inestabilidad económica.

  • El supuesto de que los mercados a menudo presentan rigideces e imperfecciones.

  • El papel fundamental de las políticas de estabilización de la demanda efectiva.

En esencia, Keynes rechazó que el estado normal de la economía fuese pleno empleo, y justificó la existencia de equilibrio con desempleo involuntario, Keynes, además, procuro soluciones de política económica para acercar la economía a la senda del pleno empleo.

La síntesis neoclásica

Realmente, en las décadas de los años cuarenta y cincuenta, lo que tuvo lugar fue una reconciliación de las corrientes de pensamiento neoclásico y keynesiano, dando lugar a la denominada "síntesis neoclásica". La rehabilitación y reformulación del modelo neoclásico supuso, de hecho, que el esquema keynesiano quedase englobado en el mismo como un caso especial.

Así, la síntesis neoclásica ofrece un modelo con una estructura común, en el que uno de los posibles resultados podía caracterizarse como keynesiano, en el sentido de que el sistema daba lugar a un equilibrio con desempleo.

El modelo general de la síntesis neoclásica es un modelo de equilibrio general agregado, que, bajo el supuesto de plena y absoluta flexibilidad de los precios, alcanza el equilibrio en los diversos mercados.

En el modelo se puede introducir como uno de los supuestos el de la rigidez de los salarios o más concretamente un desajuste básico entre las cantidades de dinero y el salario monetario. Asimismo, la demanda de dinero se podría especificar de modo que incluyera la "trampa de la liquidez". En ese caso, el ajuste se puede lograr si la propensión al ahorro se hace depender inversamente de la riqueza real neta de los consumidores, ya que las variaciones en el nivel general de precios y salarios harán que la economía tienda hacia el equilibrio con pleno empleo. Así pues, el supuesto crucial que justificaría el equilibrio con desempleo sería la rigidez de los salarios.

Con la síntesis neoclásica desaparece la incertidumbre como determinante fundamental de muchas conductas de los agentes económicos. Los animal spirits, esto es, las expectativas volátiles tan importantes en el modelo de Keynes, pasan a un segundo plano, y la inversión vuelve a aparecer como una función estable del tipo de interés. La preferencia por la liquidez se muestra también como una función estable, y la economía tiende, a largo plazo, hacia un equilibrio con pleno empleo.

De esta manera, el mensaje keynesiano queda tergiversado, ya que, bajo el nuevo enfoque, la clave del modelo esta en la rigidez a la baja de los precios y los salarios, a pesar de la insistencia de Keynes en que la flexibilidad de precios y salarios no permitiría, por si sola, la vuelta al equilibrio con pleno empleo.

La síntesis neoclásica, aunque abandono la esencia de la teoría keynesiana, retuvo sus prescripciones de política, pues también confiaba en que las políticas monetarias y fiscal pudieran estabilizar la economía a altos niveles de actividad.

La contrarrevolución monetaria

Una tradición, en buena media oral, que arrancaría de Irving Fisher y que, posteriormente, se cimentaría en la obra del Premio Nobel Milton Friedman- llevaba a cabo en el seno de la Universidad de Chicago-, y en la que algunos otros autores, entre los que cabe destacar a Friedrich Hayek, ha ido elaborando los elementos analíticos e ideológicos de la llamada escuela monetaria.

Aunque la escuela presente algunas ramificaciones y su dilatada labor resulta difícil de resumir, podemos exponer sus ideas centrales como sigue:

  • Rechazo de las relaciones básicas del modelo keynesiano

  • Importancia de las variaciones de la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero respecto de la evolución de la economía

  • Inoperancia de las políticas de estabilización, en el mejor de los casos, si bien lo normal es que produzcan fuertes perturbaciones en el sistema económico en su conjunto.

  • Inconveniencia de la política fiscal activa.

  • Existencia de una tasa natural de desempleo, que depende solo de factores reales que únicamente se puede reducir a largo plazo.

Friedman ataca las definiciones y relaciones de los componentes básicos de la demanda agregada keynesiana: el consumo y la inversión. En primer lugar, sostiene que los individuos ajustan su gasto en consumo a su renta a largo plazo (lo que denomina renta permanente), pero niega que la relación a corto plazo entre consumo y renta sea estable. En segundo lugar, trata de demostrar empíricamente que tampoco la relación renta-inversión es estable. Por otra parte, sostiene que existe una relación estable entre la tasa de variación de la masa monetaria y las fluctuaciones económicas y la inflación a largo plazo, si bien no puede determinarse con exactitud dicha relación, pues las variaciones monetarias se traducen en variaciones en el sector real con retardos temporales variables y, además, porque no es posible determinar en qué medidas las variaciones en la cantidad de dinero se transforma en incrementos de precios, por un lado, y en aumento de la producción real, por otro.

El papel del estado

Los monetaristas tambien sostienen que el Estado despilfarra los recursos que utiliza. Gasta no solo lo que recauda, sino que incurre permanentemente un déficit presupuestario, asignando, además, las distintas partidas de gasto de forma ineficiente por las presiones que recibe de los distintos grupos sociales.

Desde una perspectiva monetarista, las autoridades no pueden fijar como objeto de su política la reducción de la tasa de desempleo a corto plazo, dato que está depende de factores reales que sólo es posible modificar en el largo plazo. Rigideces institucionales, ineficacia del mercado de trabajo, etc., son los factores que determinan el nivel de empleo y la tasa natural de paro.

Con esta concepción del funcionamiento del sistema económico, los monetaristas afirman que las autoridades económicas sólo deben proveer a la economía de una cantidad de dinero que crezca a una tasa constante (compatible con el crecimiento esperado de la actividad), reducir el tamaño del sector público cuando sea posible y suprimir las regulaciones administrativas que encersetan el funcionamiento de las fuerzas libres del mercado.

Irving Fisher

Economista norteamericano (1867-1947). Aplicó el método matemático de la economía política para dar mayor precisión y mas clara formulación a sus problemas y facilitar la aplicación de la estadística a la economía.

La teoría cuantitativa de la moneda tal vez le deba a Fisher mas que a ningún otro economista, por la profundidad de su análisis. Es tambien autor de un plan para estabilizar el dólar, según el cual debía ajustarse periódicamente la cantidad de oro representada por el dólar, a fin de mantener el poder adquisitivo de la unidad monetaria a un nivel constante.

Agregó a la antigua formula de la teoría cuantitativa de la moneda elementos modernos suscritos por la técnica crediticia. A la formula simple P=MV/T, la modificó así:

P=M .V+M .V / T, donde P es el nivel general de precios, M la cantidad de efectivo, V la velocidad de circulación de ese efectivo, M el volumen de los depósitos bancarios, V la velocidad de circulación de esos depósitos bancarios y T (del ingles Trade) la cantidad de bienes y servicios por cambiarse. La influencia ejercida por la ecuación ha sido enorme.

Propugnó el contralor de los precios por medio de la moneda y consideró necesaria la división de las actividades bancarias, separando la circulación monetaria del negocio del préstamo. Para ello pidió el retorno al sistema oro, en la base a reservas monetarias del 100%.

Escuela católica

Es la mas importante por sus trabajos, su desarrollo y el sistema económico definido que contienen las grandes encíclicas de los Pontífices León XIII, Pío XII. El triunfo de la burguesía después de 1789, el progreso técnico y las nuevas concepciones económicas crearon el capitalismo o régimen capitalista; la acción pontificia debió contemplar esos problemas.

Sin embargo, el interés de la Iglesia por los problemas sociales no era nuevo. Aun en los alberes del cristianismo puede señalarse al Sermón de la Montaña como un precioso ejemplo.

Los padres de la Iglesia, los Santos Padres (patristica), hacen severas admoniciones a quienes abusan del poder; la escolástica, principalmente con Santo Tomas, define las características de la propiedad y traza sus limitaciones.

Por ello, cuando el capitalismo adquirió en el siglo XIV las modalidades que lo caracterizan, los pensadores católicos no tuvieron mas que remontarse a aquellas fuentes para señalar los deberes de la hora.

Por lo demás la economía social vino a humanizar la economía pura y pensadores de todas las tendencias - católicos, socialistas, protestantes y aun liberales- propiciaron las limitaciones a la no-intervención del Estado preconizada por los fisiócratas primero y por la escuela clásica inglesa después y esta ya con ciertas atenuaciones. Fue constante la preocupación de la Iglesia por las inquietudes y las aspiraciones obreras.

Con tales principios surgen en Bélgica, Alemania, Francia, Italia y Austria, organismos sindicales y cooperativos, primero de un modo tímido, luego mas resueltamente.

Así la encíclica "Rerum Novarum", emitida en el año 1891 por el Papa León XIII, vino a ser la culminación del largo proceso que se inicia con Cristo. Al hablar de las "cosas nuevas" (que dan su denominación a la encíclica) condena ciertas desviaciones de la sociedad de la época, reclama el respeto del ser humano y exalta el sentido cristiano a la acción de las clases obreras para lograr mejores condiciones de vida y de trabajo.

Mientras tanto, la legislación protectora del obrero, que nacio de este proceso, surge en las primeras décadas del siglo XIX, se acentúa en el nuestro para alcanzar formas mas precisas, y avanzadas después de 1918 y la paz de Versalles; las cláusulas sociales de este tratado determinaron- dentro de la organización de la Liga de las Naciones- la creación de la Oficina Internacional del Trabajo mediante la que se procuraba llevar a la realidad el anhelo de una codificación universal del Derecho Obrero auspiciada desde hacia mucho tiempo por economistas y sociólogos católicos.

Al cumplirse cuarenta años de la primera encíclica, otro Papa, Pío XI, hizo la denominada "Quadragesimo Anno" la actualización de aquella a la vez que el balance de la aplicación de sus ideas.

Pío XII, el pontífice actual, ha vuelto ha hablar recientemente, en carta dirigida a los participantes de la Semana Social de Francia del año 1952, del problema social de nuestro tiempo; en ella trata de mantener un equilibrio adecuado entre las tendencias que buscan la solución de la cuestión social mediante la intervención absoluta del Estado y las que propugnan el fortalecimiento de la iniciativa privada; piensa que la justicia social no ha de realizarse a expensas de los derechos del individuo y de la familia; coordinar la economía sin perjudicar la libre empresa; aumentar la productividad en beneficio de todos; Tales son sus lineamientos mas salientes.

La escuela católica es contraria al capitalismo, al interés elevado, a las sociedades por acciones, etc. Tal criterio ha hecho que se denomine impropiamente socialismo católico, aunque ella rehace esa denominación a los efectos de evitar posibles confusiones con otras escuelas del socialismo, ya que la escuela católica no pretende abolir las instituciones fundamentales del orden social actual, tales como la propiedad, la herencia, etc.

Dentro del catolicismo existen dos tendencias:

Una que rechaza la acción de la autoridad y confía solo en las fuerzas morales. Otra, en cambio, reclama la intervención del Estado para remediar los males que aquejan a la sociedad presente.

La primera cree que los vicios sociales he de curarse con la caridad cristiana; la segunda manifiesta que el mal es de tal gravedad y urgencia que es indispensable que el Estado sanciona y haga efectivas las diversas reformas indispensables para la existencia de una vida mas justa y humana.

La escuela católica, si bien había influido en los regímenes económicos de algunos países, no había tenido, con todo, la trascendencia que correspondía a la elevación de sus conceptos. Ello encuentra su explicación en el hecho de que los hombres obedecen a sus apetitos o intereses dejando de lado el espíritu de la fraternidad, caridad e igualdad preconizados por la doctrina.

Estas conclusiones han sufrido ciertas variantes después de la ultima guerra de la que hubieron de salir profundamente conmovidas las estructuras políticas de los países totalitarios. Así muchos de los hombres entonces perseguidos en los Estados antidemocráticos son hoy - afiliados, bajo distintas denominaciones, a los partidos que tienen de común la democracia cristiana- los gobernantes de Alemania de Bonn, de Australia, Italia, Bélgica y de la propia Francia.

En las escuelas protestantes prevalece, dentro del aspecto religioso, el criterio individualista que preparó insensiblemente su implantación en el orden social y económico.

El protestantismo no esta animada de un espíritu igualitario, pues su dogma principal es el de la predestinación, que es la más importante valla a la doctrina de la igualdad.

Esta escuela atrajo desde su comienzo a príncipes y aristócratas y aun en la actualidad ha observado ese criterio desigualitario al que se añade el de una conciencia muy firme de su superioridad en todos los ordenes de la vida religiosa, social y política.

Existen algunos autores protestantes que se inclinan moderadamente al socialismo, mientras que otros llegan a aceptar sus formas más absolutas.

Son enemigos de la asociación profesional, aceptan la propiedad privada, critican la concurrencia y las ganancias inmoderadas. Cabe hacer notar que en estas escuelas no existe unidad de soluciones, ya que ellas son el reflejo fiel de las múltiples sectas integrantes del protestantismo.