Doctrina Social de la Iglesia

Teología. Tradición, Biblia y Santos Padres. Principios sociales. Fuentes: revelación y derecho natural. Cristianos. Catecismo. Católicos

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Introducción

Conjunto de orientaciones, doctrinas y criterios de acción que tienen su fuente en la Sagrada Escritura, en la enseñanza de los Padres y grandes teólogos de la Iglesia y en el magisterio, especialmente de los últimos papas.

Es cierto que la Iglesia, desde sus comienzos, cuenta con una doctrina social que se puede resumir en la necesidad de atender prioritariamente a los más necesitados, es lo que hoy se denomina la “opción preferencial por los pobres”. Sin embargo, cuando hablamos de doctrina social de la Iglesia nos referimos al cuerpo de doctrina originada de la Iglesia a raíz de los cambios profundos ocurridos en la sociedad desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

Un principio fundamental en el cual se basa la doctrina social, es la dignidad, ésta se basa en el hecho de que la persona ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, lo más importante es que es un ser libre, por ello, la Iglesia denuncia todas las injusticias sociales que sufre la persona.

La doctrina social de la Iglesia tiene unas fuentes de apoyo, que son; la sagrada escritura y las enseñanzas de los santos Padres y teólogos de la Iglesia. Su fundamento y objeto es la dignidad de la persona. El sujeto de dicha doctrina es la comunidad cristiana. Refleja a la persona como ser social. Su finalidad es servir a la persona y a la sociedad mediante la liberación cristiana (en su perspectiva terrena y trascendente, es decir, no se puede experimentar, porque lo terreno es lo duradero y lo trascendente lo inmortal). Todo ello se basa en una metodología; ver, juzgar y actuar.

La iglesia al respecto: anuncia, denuncia y coopera.

¿Dónde se encuentra la Doctrina Social de la Iglesia?

Aunque está íntimamente en La Tradición, La Biblia y los Santos Padres, en la práctica la encontramos específicamente en las Encíclicas.

"Rerum Novarum" de Leon XIII (1891)

Presenta la doctrina social sobre el trabajo y sobre el principio de colaboración contrapuesto a la lucha de clases.

"Quadragesimo anno"de Pio XI (1931)

Propone reformar, además de lo que afecta a la clase obrera, el orden social.

"Radio Mensaje de Navidad" Pio XII

"Mater et Magistra" Juan XXIII (1961)

Denuncia las desigualdades entre los pueblos y entre las clases sociales.

"Pacem in Terris" Juan XXIII (1963)

Llamada a la colaboración para construir una paz justa.

"Populorum Progresio" Pablo VI (1967)

Necesidad de un desarrollo solidario.

"Gaudium et Spes" Pablo VI

"Sollicitudo rei socialis" Juan Pablo II (1987)

Todo desarrollo debe tener en cuenta la dignidad de la persona

"Labores Exercens" Juan Pablo II

"Centesinus Annus" Juan Pablo II( 1991)

Síntesis de la doctrina social de la Iglesia y adaptación de la misma a la nueva situación.

¿Debe la Iglesia intervenir en las cuestiones sociales?

La Iglesia creada por Cristo para enseñar su doctrina a los hombres, tiene por lo tanto no sólo el derecho, sino también la obligación de enseñar los principios que deben regir la vida en sociedad, y como las condiciones sociales han ido evolucionando, las aplicaciones prácticas de esos principios han ido cambiando también. Es también su función el señalar los métodos eficaces y justos, así como los que son ineficaces e injustos.

Pero la Iglesia no propone específicamente ningún modelo. Acepta como buenos los principios de la propiedad privada, libertad de empresa y economía social de mercado, pero corresponde a los laicos el organizar la economía de manera que sea para el beneficio de todos, y no de unos pocos.

Esta doctrina reconoce la legitimidad de los esfuerzos de los trabajadores para conseguir el pleno respeto de su dignidad y espacios más amplios de participación en la vida de la empresa, de manera que, aún trabajando juntamente con otros y bajo la dirección de otros, pueda considerar que trabaja en algo propio, al ejercitar su inteligencia y libertad.

El desarrollo integral de la persona humana en el trabajo favorece la mayor productividad y eficacia del trabajo mismo. La empresa no puede considerarse únicamente como una sociedad de capitales, es al mismo tiempo una sociedad de personas, en la que entran los que aportan el capital y los que colaboran con su trabajo.

Las fuentes de la Doctrina Social

Ya León XIII y los primeros expertos sistemáticos de la DSI reflexionaron este tema y aludieron a dos fuentes básicas: la revelación y el derecho natural, mencionados normalmente de modo conjunto. En la práctica, durante la primera parte del siglo XX, predominó en los escritos pontificios la apelación al "derecho natural". No debe extrañar; sabemos que el recurso a la Escritura ha sido redescubierto por la Iglesia Católica en nuestro siglo. En los documentos postconciliares se detecta, según algunos autores, una disminución de ese apelar al derecho natural. Los últimos documentos de Juan Pablo II, especialmente Veritatis Splendor y Fides et Ratio intentan volver a ello bajo el epígrafe "ley natural". Son conscientes de que nos encontramos en un entorno cultural crecientemente mundializado en el que el diálogo no puede basarse muchas veces "en la revelación" si se quieren encontrar espacios comunes con otras tradiciones (religiosas o a-religiosas).

Durante este siglo se ha cuestionado mucho la noción de "derecho natural". Es evidente que con frecuencia, no sólo en la Iglesia, se han colocado bajo ese "paraguas" principios, ideas y prácticas pertenecientes a determinadas concepciones o experiencias del mundo -la europea, por ejemplo. De todas maneras es muy peligroso "tirar el niño con el agua": "no parece posible prescindir del derecho natural considerado en un sentido amplio, es decir, de lo humano del hombre según se lo conoce por la recta razón" .

En cuanto a la Escritura y a la Tradición de la Iglesia, debidamente entendidas, me parece muy claro en que medida son fuente de la DSI.

¿Tiene la Iglesia derecho a formular una "doctrina social" ?

Los últimos 40 años (periodo al que este aporte debe sustancialmente referirse) han sido escenario de un cambio importantísimo en la vida de la Iglesia, en su autocomprensión y en la reflexión que los cristianos hemos hecho sobre nuestra presencia en el mundo. La DSI ha sufrido en estas décadas las consecuencias de este ajuste. Hay que hablar por tanto de "la crisis de la DSI".

Uno de los problemas a los que ha tenido que enfrentarse es al de su misma justificación. Amplios sectores de interés y poder -de muy diferente origen ideológico- han coincidido en desear la ausencia de palabra de la Iglesia sobre cuestiones sociales. Su mensaje ha venido a ser coincidente: que la Iglesia hable de la salvación y de "las cosas de Dios", que de las del mundo ya hablaremos nosotros. Los cristianos -el magisterio- se ha visto en muchas ocasiones obligado a justificar porqué habla también "de las cosas de este mundo".

Desde otras posturas también se han puesto inconvenientes a la DSI, apelando a la autonomía de las realidades sociales y económicas. El mundo "de la economía" -se dice- tiene también sus leyes, como las tiene el mundo de la física-. No tiene sentido que la Iglesia quiera opinar sobre lo que no sabe o sobre lo que "tiene que ser de una determinada manera".

Este discurso es algo más difícil de rebatir. Esa supuesta "dificultad" de la economía; la necesidad de "saber", se esgrime con frecuencia para justificar medidas y posturas ("no hay otra política económica posible", suele decirse). Cualquier persona medianamente honrada y versada en el funcionamiento de lo económico sabe que eso es falso: hay muchas maneras de organizar la satisfacción de las necesidades humanas, de producir bienes y servicios, y de proceder a su reparto. Lo que sí puede acontecer es que una vez establecidos determinados objetivos, modelos de sociedad y de estilo de vida, haya únicamente maneras muy concretas de llegar a ellos.

Los cristianos también objetan a ese carácter supuestamente inaccesible de lo económico. Dice González Carvajal: el mundo de los problemas sociales no se reduce a mera técnica. "La moral debe establecer los fines de la actividad económica. A continuación la ciencia económica determina los medios eficaces para lograr tales fines. La moral, por último, tendrá que intervenir otra vez para decir cuáles de esos medios eficaces son medios legítimos"

La doctrina social de la iglesia

En el catecismo de la iglesia católica III

2419  "La revelación cristiana...nos conduce a una comprensión más profunda de las leyes de la vida social" (GS 23,1). La Iglesia recibe del evangelio la plena revelación de la verdad del hombre. Cuando cumple su misión de anunciar el evangelio, enseña al hombre, en nombre de Cristo, su dignidad propia y su vocación a la comunión de las personas; y le descubre las exigencias de la justicia y de la paz, conformes a la sabiduría divina.

2420  La Iglesia expresa un juicio moral, en materia económica y social, "cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas" (GS 76,5). En el orden de la moralidad, la Iglesia ejerce una misión distinta de la que ejercen las autoridades políticas: ella se ocupa de los aspectos temporales del bien común a causa de su ordenación al soberano Bien, nuestro fin último. Se esfuerza por inspirar las actitudes justas en el uso de los bienes terrenos y en las relaciones socioeconómicas.

2421  La doctrina social de la Iglesia se desarrolló en el siglo XIX cuando se produce el encuentro entre el evangelio y la sociedad industrial moderna, sus nuevas estructuras para producción de bienes de consumo, su nueva concepción de la sociedad, del Estado y de la autoridad, sus nuevas formas de trabajo y de propiedad. El desarrollo de la doctrina de la Iglesia en materia económica y social da testimonio del valor permanente de la enseñanza de la Iglesia, al mismo tiempo que del sentido verdadero de su Tradición siempre viva y activa (cf. CA 3).

2422  La enseñanza social de la Iglesia comprende un cuerpo de doctrina que se articula a medida que la Iglesia interpreta los acontecimientos a lo largo de la historia, a la luz del conjunto de la palabra revelada por Cristo Jesús con la asistencia del Espíritu Santo (cf SRS 1; 41). Esta enseñanza resulta tanto más aceptable para los hombres de buena voluntad cuanto más inspira la conducta de los fieles.

2423  La doctrina social de la Iglesia propone principios de reflexión, extrae criterios de juicio, da orientaciones para la acción:

          Todo sistema, según el cual las relaciones socia les estarían determinadas enteramente por los factores económicos es contrario a la naturaleza de la persona humana y de sus actos (cf CA 24).

2424  Una teoría que hace del lucro la norma exclusiva y el fin último de la actividad económica es moralmente inaceptable. El apetito desordenado de dinero no deja de producir efectos perniciosos. Es una de las causas de los numerosos conflictos que perturban el orden social

          Un sistema que "sacrifica los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la producción" es contrario a la dignidad del hombre (cf GS 65). Toda práctica que reduce a las personas a no ser más que medios de lucro esclaviza al hombre, conduce a la idolatría del dinero y contribuye a difundir el ateísmo. "No podéis servir a Dios y al Dinero" (Mt 6,24; Lc 16,13).

2425  La Iglesia ha rechazado las ideologías totalitarias y ateas asociadas en los tiempos modernos al "comunismo" o "socialismo".       Por otra parte, ha reprobado en la práctica del "capitalismo" el individualismo y la primacía absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano (cf CA 10, 13.44). La regulación de la economía únicamente por la planificación centralizada pervierte en la base los vínculos sociales; su regulación únicamente por la ley de mercado quebranta la justicia social, porque "existen numerosas necesidades humanas que no tienen salida en el mercado" (CA 34).  Es preciso promover una regulación razonable del mercado y de las iniciativas económicas, según una justa jerarquía de valores y atendiendo al bien común.

Opinión

En mi opinión la doctrina social de la Iglesia, es algo bueno, porque defiende por encima de todo la dignidad de las personas, antes sólo defendía por decirlo de algún modo a los más necesitados, es decir, a los pobres, pero hoy día se ha actualizado un poco y defiende a todas las personas por igual.

Me parece bien que haya este tipo de doctrinas, pero que se apoye en otras fuentes que no sean siempre religiosas (sagrada escritura...) .

Cambiando de tema, la encíclica más importante es la de rerum novarum, del Papa León XVIII, data sobre la condición de los obreros, ésta produjo un cambio de mentalidad en la vida de la Iglesia, ¿y si no se hubiese publicado esta encíclica? ¿qué tipo de mentalidad tendría la Iglesia ahora?.

Bien, dicho esto sólo me queda aportar que estoy de acuerdo también con que la Iglesia anuncie los derechos de las personas, las denuncie y que coopere en aquellas acciones encaminadas para cambiar la sociedad, pero cambiarla positivamente.

Una de las pertenencias más importantes que tiene la persona es la dignidad y la doctrina social de la Iglesia la defiende por encima de todo, algo que para mi juicio personal me parece muy bueno.

Bibliografía

INTERNET:

http://www3.gratisweb.com/justicia_paz/b-dsi-04.htm

http://www.arvo.net/Teologia/DSI/CEC_DSI.htm