Descartes: filósofo racionalista

Filosofía moderna. Racionalismo. Método cartesiano. Duda. Realidad. Sustancia: hombre, Dios, mundo

  • Enviado por: Chewaka
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DESCARTES

MÉTODO Y REALIDAD EN LA FILOSOFÍA RACIONALISTA

I.- INTRODUCCIÓN: LA FILOSOFÍA MODERNA.

  • El Racionalismo

  • El primer racionalismo

  • El racionalismo continental

  • II.- SITUACIÓN HISTÓRICA.

    III.- VIDA Y OBRA.

    IV.- EL MÉTODO.

  • La duda

  • Reglas del Método.

  • El cogito

  • Análisis y clasificación de las ideas

  • V.- LA REALIDAD.

  • El origen de la sustancia.

  • La Res Cogitans: Antropología.

  • La Res Infinita: Dios.

  • La Res Extensa: El mundo

  • I.- INTRODUCCIÓN: LA FILOSOFÍA MODERNA.

    A partir del Renacimiento se van a producir una serie de cambios importantes en todos los niveles de la cultura, que, lógicamente, afectaran profundamente a la Filosofía. Las razones de este cambio las podemos encontrar en el descubrimiento de la cultura griega, que había sido abandonada durante gran parte de la Edad Media, y el desprecio por lo medieval. El resultado va a ser un nuevo gusto por la vida y el hombre, y el nacimiento de la ciencia moderna.

    Este proceso dará lugar a nuevo humanismo, el hombre concebido como medida de todas las cosas, que se caracterizará por un claro antiteocentrismo; espíritu de secularización; y búsqueda de la libertad, sobre todo en la ciencia, frente a las trabas religiosas. El dominio de las ciencias extenderá un sano espíritu de investigación experimental, con olvido de los viejos y caducos dogmas, que poco a poco arrancarán a la filosofía y , sobre todo, a la teología la primacía en la atención de los hombres (la religión ya había cumplido su misión uniendo a los pueblos cristianos frente al Islam). Esto no quiere decir que las cuestiones religiosas y teológicas queden totalmente marginadas, sino que las tratan desde un punto de vista frecuentemente polémico y, sobre todo, crítico.

    a) Desde un punto de vista general, entendemos el Racionalismo como la aportación fundamental de la filosofía moderna. Es más que el racionalismo griego, es una nueva concepción del universo, porque el Universo tiene una estructura racional, y su clave se halla escrita en signos matemáticos. Es decir, para el Racionalismo la realidad no se halla asentada sobre unos datos creados contingentes, que pueden ser otros diferentes, sino que la existencia es un desarrollo necesario, algo de naturaleza racional, que se identifica con la propia esencia. La realidad no es una cosa contingente que recibió la existencia y necesita de un ser necesario como causa, sino que, en su ser total, es un ser necesario, algo que descansa en sí mismo y se explica a sí mismo.

    Una de las consecuencias más importantes, que pondrá fin a una etapa de la Historia de la Filosofía, es el progresivo abandono de la preocupación por las cosas (¿qué son las cosas¿), y supondrá la aparición de una nueva preocupación: ¿cómo conocemos las cosas?. Estamos hablando del fin del Realismo, sustituido progresivamente por el Idealismo, que dominará la filosofía hasta el siglo XX.

    En la filosofía moderna hay, como veremos, muchos modos de concebir el ideal racionalista. El racionalismo continental y el empirismo inglés confluirán en la formación de un racionalismo más complejo y refinado: el formalismo de Kant. Este dará lugar a la culminación de la concepción racionalista en el idealismo absoluto de Hegel. Por fin, y ya en nuestro tiempo, la insuficiencia del racionalismo dará lugar a una nueva filosofía irracionalista y existencialista.

    Descartes

    Espinosa

    Racionalismo

    continental Leibniz

    Malebranche

    Lock

    Racionalismo Empirismo

    inglés Hume

    Formalismo kantiano

    Schelling

    Filosofía moderna Idealismo

    y contemporánea absoluto Hegel

    Positivismo Comte

    Hegelialismo

    materialista Marx

    Nietzche

    Reacción Vitalismo

    Antirracionalista Bergson

    Brentano

    Fenomenología

    Husserl

    Kierkegard

    Heideger

    Existencialismo

    Sartre

    Marcel

    b) El primer racionalismo se desarrolla en Europa en siglo XVII y principios del XVIII. En él podemos encontrar dos corrientes de pensamiento: Racionalismo continental y empirismo inglés.

    El problema fundamental que debatan ambas corrientes es el problema del conocimiento. La diferencia entre ambas reside precisamente en la forma que tienen de enfocar e intentar resolver la fundamentación de ese conocimiento. Éste es la primera vez en la historia del pensamiento en que se considera la cuestión del conocimiento como previa a todo otro análisis de la realidad, y constituye una característica fundamental de la Edad Moderna.

    c) El racionalismo continental es un movimiento filosófico, que se desarrolla a lo largo del siglo XVII en el continente europeo. Sus principales características:

    • Exaltación de la razón humana como facultad cognoscitiva: el único conocimiento valioso va a ser obtenido por la razón.

    • Depreciación del conocimiento sensible: todo conocimiento procedente de los sentidos, de la experiencia sensible, es, al menos, sospechoso, y con frecuencia falso.

    • Afirmación de la existencia de ideas innatas: ideas que surgen en la mente humana con independencia de la experiencia sensible

    • Aspiración a crear una ciencia universal, válida para todo ser racional.

    • Admiración por la matemática, como arquetipo de la sabiduría humana.

    II.- SITUACIÓN HISTÓRICA

    Teniendo en cuenta que Descartes nace en 1596 y muere en 1650, su filosofía se desarrolla a lo largo del siglo XVII, que se caracteriza por estas tres realidades: la época del absolutismo, la época de la Contrarreforma y el triunfo definitivo de la nueva ciencia.

    Es un periodo de gran inestabilidad y de crisis que se manifiesta en una serie de guerras y revoluciones. Es la época de la expansión colonial que lleva a los estados europeos a luchar en todos los mares. Se van consolidar los estados modernos, independientes y soberanos, que se enfrentan en sus afanes imperialistas. La mayor tentativa en este sentido la protagonizarán los Habsburgo de España y Austria que origina la guerra los estados católicos y protestantes de Imperio Alemán: la Guerra de los Treinta Años.

    La Reforma había tenido lugar el siglo anterior. La reforma interna de la Iglesia es, para muchos, la auténtica reforma, que se hubiera dado igual si no hubiera existido el protestantismo. Entre los hechos más importantes señalamos: la reforma del Carmelo; la influencia de la Compañía de Jesús; y la celebración del Concilio de Trento. Pero al lado de estos hechos hay otros factores que influyeron negativamente en la Iglesia y en la sociedad: la pervivencia de la Inquisición y la luchas políticas que utilizaban la excusa de la religión (Treinta Años).

    Hacia la mitad del siglo van perdiendo fuerza las creencias en lo mágico y la hechicería, y ganado terreno la mentalidad racionalista por influencia del desarrollo científico y del cartesianismo. Muchos de los representantes del racionalismo y del empirismo son científicos: Descartes, coordenadas cartesianas; Leibniz, cálculo infinitesimal. La física tendrá su culminación con Newton (ley de gravitación universal).

    III.- VIDA Y OBRA

    René Descartes nace en 1596, en Turena (Bretaña), de familia noble y acomodada lo que le permitió dedicarse al estudio. Su apellido era des Cartes, de ahí que se diga filosofía cartesiana.

    Estudió en un colegio de los jesuitas, y allí percibe la inconsistencia y confusión del saber de época. De aquí partirá su búsqueda de un fundamento sólido al conocimiento.

    Participa en la Guerra de los Treinta Años, en los dos bandos, pero a partir de 1620 se dedica a viajar y se concentra en su vocación filosófica.

    Filósofo, matemático y hombre de ciencia, su obra tuvo una enorme repercusión entre sus contemporáneos. Huyendo de Holanda se traslada a Suecia para dar clase a la Reina Cristina pero la dureza del clima le ocasionó la muerte en 1650.

    Sus obra principales:

    • Reglas para la dirección del espíritu.

    • Tratado del mundo.

    • Discurso del método.

    • Meditaciones.

    • Principios de filosofía.

    • Tratado de las pasiones.

    IV.- EL MÉTODO.

    Descarte vive con la obsesión de encontrar un método unitario que le permita distinguir entre lo verdadero y lo falso: convencido de la certeza y seguridad de las matemáticas, quiere emplear en filosofía un método que conduzca a la misma seguridad.

    En un principio pensó que podría servir para su propósito saberes como la lógica, la geometría y el álgebra. Pero pronto cayó en la cuenta de sus defectos.

  • La lógica es útil para explica lo que ya se sabe, o para exponer razones, pero no conduce a la verdad ni descubre realidades nuevas

  • En cuanto a las matemáticas, la geometría estaba muy pegada a la figura y el álgebra a reglas y cifras que crean confusión y oscuridad.

  • Lo que está buscando sólo lo encontrará en una ciencia especial, la cual reuniera las ventajas de los dos sistemas matemáticos. La llamará mathesis universalis (matemática universal). Con este método, por medio de la deducción (universal - particular), llegaremos desde una verdad cierta a las demás verdades. Así se podrá construir un edificio filosófico sólido.

  • La duda

  • Es el primer paso del método para conseguir su objetivo, distinguir entre lo verdadero y lo falso, Descartes piensa que hay que empezar dudando del aparente conocimiento. Esta duda, debe tener especiales características:

    • Universal: Hay que dudar de todo; hay que someter a la duda todas las certezas y todos los principios filosóficos en que se apoyaban.

    • Metódica: No se trata de una duda escéptica, no es un estado permanente o un hábito del pensamiento. La duda es un instrumento para alcanzar la verdad, no es un fin en sí misma sino un método para elaborar filosofía.

    • Teorética: No debe extenderse al plano de las creencias o comportamientos éticos, sólo al plano de la teoría o la reflexión filosófica.

    Descartes señala tres fundamentos de la duda, tres razones para dudar:

    • Los sentidos falaces: Los sentidos son los mediadores entre la realidad y el pensamiento, pero indudablemente nos engañas algunas veces. Por consiguiente no puedo fiarme absolutamente de ellos. No son fuente segura de conocimiento.

    • Los sueños: Si a veces es imposible distinguir la realidad de los sueños, ¿cómo podemos estar seguros de que exista ese mundo exterior?. Yo lo percibo como real, pero también eso me ha pasado durante el sueño.

    • El genio maligno: Duerma o esté despierto siempre dos y dos sumarán cuatro. Pero no será posible que un “duendecillo”, un espíritu maligno me induzca al error.

  • Las reglas del método.

  • “ Por método entiendo las reglas ciertas y fáciles que hacen imposible tomar por verdadero lo falso [...] sin malgastar inútilmente las fuerzas de la razón, hacen avanzar progresivamente la ciencia para llegar al conocimiento verdadero”

    Descartes no puede quedarse en esta fase destructiva, ya que pretende explicar toda la realidad. En la segunda fase de este proceso buscará una verdadera certeza evitando raciocinios largos: será a base de racionamientos intuitivos y concretos, porque en ellos no es posible el error. Descarte sólo admite como fuentes del conocimiento racional la intuición (1ª regla) y la deducción (las tres restantes). La intuición como luz natural que permite a la razón captar inmediatamente las ideas simples sin ninguna posibilidad de error (idea clara y distinta). La deducción permite a la razón descubrir las conexiones que se dan entre las ideas simples.

    Las reglas cartesianas del método son:

    • Evidencia: No hay que admitir nada que sea dudoso. Solamente hay que admitir aquello que se presenta en nuestra inteligencia con tal claridad y distinción que no quepa la menor duda.

    • Análisis: Podemos tener evidencia sólo de las ideas simples. Por lo tanto, lo que hay que hacer es reducir las ideas compuestas en ideas simples, los raciocinios en intuiciones. Equivale a la búsqueda de las ecuaciones del problema.

    • Síntesis: Una vez que tenemos las ideas simples, debemos volver a recomponerlas por medio de la síntesis, pasar de lo simple a lo complejo. Se trata de formar una cadena de intuiciones parciales, cuyo resultado será una intuición evidente y libre de errores.

    • Enumeración: Se trata de revisar todo el proceso para estar seguros de no omitir nada. Se trata de buscar todo los que es necesario, pero también suficiente, para resolver el problema.

    Todo el método se reduce a la evidencia: hay que lograr una evidencia de la verdad primera de donde se deduzcan las demás (la idea clara y distinta).

  • El cogito

  • Con la duda, Descartes ha barrido todas las opiniones, ha dejado en suspenso todas las certezas, todo menos las verdades de fe y las normas morales, “para seguir viviendo”.

    Pero hay una certeza que resiste todos los ataques de la duda, ni siquiera el todopoderoso espíritu maligno podrá, con sus engaños, impedir que yo piense mientras estoy dudando. Puedo dudar de todo, pero no puedo dudar de que estoy dudando; no puedo dudar de mi pensamiento y mi pensamiento se da porque se da mi existencia

    Termina aquí la duda radical. El dudar mismo es ya un hecho indudable: cogito ergo sum. Entre pensamiento y ser hay la más absoluta coincidencia. El único ser que aparece y se da con absoluta seguridad y evidencia a mi conciencia es el pensamiento, mientras estoy dudando.

    Es éste el descubrimiento fundamental, unánimemente aceptado por toda la filosofía posterior. En el cogito ergo sum encuentra Descartes el principio buscado, la idea clara y distinta, la base firme para construir todo el edificio de la filosofía que le permitirá deducir toda las demás verdades.

    Sin embargo, el cogito tiene determinadas limitaciones. Sólo me permite conocer mi propia existencia, o mejor, la existencia de mi pensamiento. Descartes no quiere pararse aquí, quiere explicar toda la realidad.

  • Análisis y clasificación de las ideas.

  • De todo el proceso mental anterior, Descartes ha encontrado una idea clara y distinta. Clara es la idea que se me manifiesta a la inteligencia de tal modo que no admite duda. Distinta porque está separada de cualquier otra idea, es una idea simple, que puedo diferenciar con precisión. Pero ¿cuál es su origen?, si yo no la he creado ¿de dónde procede?.

    Para responder a estas preguntas, Descartes hace una clasificación de las ideas en tres grupos:

    • Ideas adventicias: Son las que parecen provenir de nuestra experiencia externa: los árboles, los seres humanos, las cosas. Pero no nos costa la existencia de una realidad exterior.

    • Ideas facticias: Son las que provienen de nuestra imaginación y voluntad, pueden construirse aunque no tengan existencia real (un caballo con alas).

    • Ideas innatas: Son las que el entendimiento posee por sí mismo, las tiene por naturaleza. Ésta es la controvertida afirmación fundamental del Racionalismo. Las ideas innatas son los primeros principios del entendimiento, las ideas claras y distintas, y son muy pocas: el principio de identidad y contradicción , los conceptos matemáticos y algunos principios metafísicos (Meditaciones, 3ª)

    V.- LA REALIDAD

    En Descartes el campo de realidad se extiende en una triple dimensión: pensante, infinita y extensa. Descartadas las ideas adventicias y ficticias el análisis cartesiano queda limitado: el hombre (res cogitans), Dios (res infinita) y el mundo (res extensa). Se completa así su filosofía en la concepción de la realidad antropológica, teológica y física.

    Ésta es, sin embargo, la parte más floja de la filosofía cartesiana. Deberíamos esperar que a partir de aquí construyera el gran edificio filosófico, pero no parece que lo logre.

    A partir del cogito es de donde empieza su nuevo caminar filosófico: se trata de un “pienso luego existo” en el que se intuye que el yo existe como una sustancia cuya total esencia es pensar. Descartes emplea como sinónimos las palabras sustancia y cosa (res); es decir que la sustancia es lo concreto existente.

  • El origen de la sustancia.

  • El análisis que realiza Descartes de la sustancia parte de una definición de tipo matemático; construye la definición de un modo completamente a priori y no considera que tiene que justificarse. Y así dice:

    “Cuando concebimos la sustancia concebimos solamente una cosa que existe de tal manera que no tiene necesidad sino de sí misma para existir”

    De este modo, hay una sustancia infinita, que es la que cumple perfectamente la definición; y otras sustancias finitas, que son las almas y los cuerpos, que no necesitan de nada para existir, salvo de sustancia infinita.

    A cada sustancia le corresponde un atributo principal (esencia), que es inseparable de la sustancia: a la res cogitans le corresponde el atributo del pensamiento; a la res infinita, el de la perfección; a la res extensa, la extensión.

    COGITO SUSTANCIA ATRIBUTOS

    RES COGITANS

    Sustancia pensante = yo PENSAMIENTO

    Alma, independencia

    del cuerpo

    RES INFINITA

    PIENSO, entonces Sustancia perfecta. PERFECCIÓN

    EXISTO Viene del ser

    imperfecto

    RES EXTENSA

    Sustancia corpórea EXTENSIÓN

    Viene de sensaciones

    exteriores del cuerpo

  • La res cogitans: antropología.

  • Sé que existo, pero sólo en la medida en que pienso. Al mismo tiempo, dudo de que exista mi cuerpo (el cuerpo lo perciben los sentidos, y me pueden engañar). Por lo tanto, pensamiento y cuerpo son pensados como casas distintas. El pensamiento no sólo es distinto del cuerpo, sino que existe aunque no exista el cuerpo, es, por tanto, una sustancia. Sin embargo, el cogito, sólo demostraba la existencia del pensamiento, pero el ser humano es algo más. Para poder demostrar ese algo más, el cuerpo (la res extensa) tendrá que dar un largo rodeo que pasará por la existencia de Dios.

    A la sustancia pensante la llamamos alma, no como principio de vida de un cuerpo, sino como espíritu puro, independiente del cuerpo.

    Esta independencia del alma con respecto al cuerpo trata de salvarla Descartes para defender la libertad del hombre. Los valores espirituales del hombre no se podrían defender si no es liberando el alma del mundo.

    Pero la independencia de las sustancias plantea a Descartes el problema de la comunicación de las sustancias, que será un problema para todos los racionalistas. Alma y cuerpo son dos sustancias separadas que pueden existir la una sin la otra, sin embargo están unidas, hay un “yo” que las une. La unión por tanto no puede ser sustancial como en Aristóteles, sino, más bien, de corte platónico, accidental, y a la vez íntima: la misma realidad que piensa es la que siente...

    La coordinación de estas dos realidades la lleva a cabo por medio de la glándula pineal, ese lugar en el cerebro donde alma hace sentir su eficacia hacia todas partes del cuerpo.

  • La res infinita: Dios.

  • Descartes ofrece tres pruebas de la existencia de Dios: dos de ellas por el principio de causalidad, y la última por el análisis de la idea de perfección (argumento ontológico).

    En las dos primeras son muy semejantes. A diferencia de Santo Tomás, que parte de la experiencia sensible, en Descartes el único punto de partida posible es el yo con sus ideas, puesto que ignoramos aún si existe otra cosa.

  • Tengo la idea de un ser perfecto, por el simple hecho de darme cuenta que es imperfecto dudar. Si esta idea de perfección no proviene de mí, la causa de la idea de perfección no puede ser otra que el mismo Ser perfecto.

  • Soy imperfecto, puesto que dudo, pero tengo la idea de perfección. Las pocas perfecciones que poseo no vienen de mí, dependo de una causa que posee en sí todas las perfecciones.

  • El argumento ontológico está directamente relacionado con el de San Anselmo, que ya había rebatido Santo Tomás. Su punto de aplicación es la idea de Ser perfecto, donde está comprendida la existencia de dicho ser, puesto que la existencia sería la primera de las perfecciones y sería contradictorio negar la existencia de dicho ser pues el ser perfecto no sería perfecto.

  • La base del argumento de Descartes es una idea innata que no es otra cosa, en el fondo, que una intuición confusa de la esencia divina. Descartes no prueba la existencia de Dios a partir de su propio pensamiento: hay un salto desde el plano del conocimiento al plano de la existencia. A lo máximo que se puede llegar es a afirmar “un cogito finito forma una idea finita del ser infinito”. Pero no puede dar un salto al orden real y afirmar la existencia de ese ser.

    En relación con el mundo, Dios es Creador, pero la originalidad de Descartes está en la afirmación de la creación de las verdades eternas. Dios crea, no sólo la existencia de las criaturas, sino también sus esencias y las leyes necesarias del ser, los primeros principios del pensamiento (ideas innatas) y la distinción del bien y del mal. Pero como para él el tiempo es una sucesión discontinua de instantes, Dios debe crear el mundo a cada instante (creación continua).

    La veracidad divina tiene una función importante en la metafísica cartesiana. Dios no puede engañar, pues el engaño supone siempre un defecto. De ello se deriva que la luz natural del espíritu humano es recta. De este modo, queda definitivamente fundado el principio de evidencia y se abre la puerta para le demostración del mundo físico. Sin embargo, este recurso fue considerado por algunos contemporáneos como un círculo vicioso.

  • La res extensa: el mundo.

  • Nos queda por demostrar, siguiendo el planteamiento cartesiano, la existencia del mundo material, del cual, hasta el momento, hay que dudar.

    Según Descartes, la esencia de las cosas materiales no puede ser otra cosa que extensión geométrica. Todas las cualidades sensibles son oscuras y confusas; sólo la idea de extensión, que es innata como la idea de Dios, es clara y distinta.

    Para demostrarlo, utiliza un método puramente deductivo a partir de Dios, como creador conservador del mundo. Prescindiendo completamente de la experiencia y partiendo, esta vez, desde las causa a los efectos, crea una larga serie ordenada de cadenas deductivas que parte de las causas primeras: Dios, la física, el mundo, la res extensa. Así, Descartes prueba esta idea de extensión, de la existencia del mundo, a partir de la existencia de Dios. Resumiendo podemos decir que si en mí está la idea clara y distinta de extensión y puesto que Dios existe y Dios es perfecto y no me puede engañar, lo extenso existe.

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