Desarrollo psicológico y educación

Psicopedagogía. Educación. Situación actual. Conocimiento psicológico. Actividades científicas. Profesionales. Desarrollo. Aprendizaje. Cultura. Psiquismo humano

  • Enviado por: Tfranceskitatr
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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SÍNTESIS: Desarrollo Psicológico y Educación.

Concepciones y tendencias actuales en psicología de la educación.

1.
Introducción

La educación y la enseñanza pueden mejorara sensiblemente mediante la utilización adecuada de los conocimientos psicológicos; esta es la creencia racional de la psicología de la educación. Acorde a esto, la enseñanza puede mejorar sensiblemente si se aplican correctamente los principios de la psicología educacional.

A medida que ha pasado el tiempo, las diversas interpretaciones que se le han dado a la psicología de la educación, han ido evolucionando, llegando al concepto que actualmente se tiene de ella. Algunos de sus precursores más conocidos son William James, John Dewey, Eduard Claparède, entre otros, los cuales, han formulado distintos planteamientos acerca de la psicología educacional, acertando en que ésta era el resultado de la correlación de dos dominios de discurso y dos tipos de problemáticas: el estudio del desarrollo, el aprendizaje y diferencias individuales, junto con el dominio de la incipiente psicología científica, el reformismo social y la preocupación por el bienestar humano, del dominio de la política, la economía, re legión y filosofía. Pero luego de una época, estos planteamientos comienzan a ser abandonados y se comienzan a adoptar las investigaciones de laboratorio para establecer las leyes generales del aprendizaje, comenzando con una orientación académica y estableciendo los parámetros fundamentales del aprendizaje, su refinamiento teórico y disciplina aplicada. Esta nueva visión de la psicología educativa, pasa a ser la disciplina maestra de la investigación educativa.

Prontamente, en los años sesenta, comienza a manifestarse un debilitamiento a esta psicología para fundamentar la educación y la enseñanza, trasladando los conocimientos psicológicos a la educación con el fin de fundamentarla científicamente; por lo que, de esta forma, comienza a perder su protagonismo en el campo de la educación, compartiendo su espacio con nuevas disciplinas sociales que comienzan a interactuar en el ámbito de la educación, empezando a cuestionarse sus propios principios básicos. Sus criterios ya no consisten una sola unidad, más bien, consisten una diversidad. Todo esto está marcado por tres factores: la reconsideración de nuevos postulados y criterios, la aceptación de estos conceptos y el cambio de perspectiva adoptado progresivamente a ellos.

Existen dos grandes concepciones acerca de la psicología de la educación: la primera es que esta disciplina funciona como puente de naturaleza aplicada que se encuentra a medio camino entre la psicología y educación; la segunda es que este método es un mero campo de aplicación de la psicología. Estas dos concepciones concuerdan en que la psicología utiliza y aplica sus conocimientos a la enseñanza, pero difieren en la manera de planteamiento y utilización de ésta.

2.
Tensiones y alternativas en psicología de la educación: las relaciones entre el conocimiento psicológico y la teoría y la práctica educativa.

Algunos autores han desarrollado que la psicología educativa representa una especialización en el seno de la psicología. Otros han documentado que la psicología de la educación es una disciplina encargada de aplicar la teoría y los principios psicológicos a una clase particular de comportamientos relacionados con la enseñanza. Autores varios han argumentado que la psicología de la educación y la psicología son independientes una de otra, y cada una de ellas con sus propias bases teóricas.

Estas discrepancias de diferentes autores, demuestran que existe un abanico de visiones diversas acerca de cómo y de qué debe ocuparse la psicología de la educación, concurriendo en lo que constituye el punto crítico en torno a estas diferencias: la importancia relativa atribuida a los componentes psicológicos en el esfuerzo por explicar y comprender los fenómenos educativos. Al existir esta gran gama de planeamientos sobre la psicología educativa, es posible proporcionar una fundamentación científica a la teoría y a la práctica educativa mucho más completa.

Mayer, tiene tres formas diferentes de forjar la relación entre psicología y educación: la primera constituye en que el psicólogo investigue los procesos de desarrollo y aprendizaje para así transmitírselos al educador y éstos, a la vez, son los responsables de aplicarlos a sus alumnos: la segunda consiste en que existe una ausencia en la relación entre educación y psicología, en donde los psicólogos deben preocuparse de estudiar los procesos de desarrollo y aprendizaje sin ser transmitidos al educador, por lo que el educador tiene la responsabilidad de desarrollar una educación acorde a las necesidades del alumnos sin la ayuda de la psicología; y por último, la tercera radica en que el psicólogo debe estudiar cómo las personas aprenden y su desarrollo en entornos educativos, mientras que el educador debe fundamentar sus aplicaciones a los alumnos con las aportaciones de la psicología, conformándose una relación bidireccional.

La Psicología aplicada a la educación

A pesar de los matices diferenciales que existen en torno a los planteamientos de la psicología y la educación, hay principios y supuestos básicos que son compartidos. En primer lugar, se cree que el conocimiento psicológico es el único que permite afrontar de manera racional y científica los asuntos educativos; en segundo lugar, el comportamiento humano, responde a una serie de leyes generales que pueden ser utilizadas para explicar la actividad de las personas; y en tercer lugar, no es el tipo de naturaleza de conocimiento que maneja la psicología de la educación, sino, más bien, el campo de aplicación de la educación en donde se pretende utilizar este conocimiento. Por lo tanto, la psicología de la educación, ayuda a comprender y explicar el comportamiento de las personas en situaciones educativas.

Por otra parte, existen amplias ramas de la psicología que ayudan a la educación, como la psicología evolutiva o del desarrollo, la psicología social, psicología de las diferencias individuales o una psicología general, cada una de ellas aplicadas al ámbito de la educación. También se pueden encontrar otras disciplinas de la psicología aplicada a la educación, como la psicología genética, un psicoanálisis aplicado, la psicología conductista, la psicología humanista y la psicología cognitiva. Cabe destacar, que la psicología educativa no es una disciplina propia, sino que es una subdisciplina que no produce conocimientos nuevos, aplica conocimientos ya existentes en otras áreas para la investigación psicológica de la educación. Lo único nuevo que la psicología puede aplicar la a educación, es aspirar a producir estrategias o procedimientos de aplicación.

La relación unilateral entre el conocimiento psicológico y la teoría y práctica educativa, como ha recalcado Wittrock, presenta algunas dificultades, como estudiar problemas y cuestiones ya investigados en psicología, dejando de lado los problemas relevantes desde el punto de vista de la educación que no han sido desarrollados. Esto limita la misión y el alcance de la psicología de la educación en la tarea de conectar aplicaciones pedagógicas en investigaciones psicológicas de contextos distintos a los educativos.

Por otra parte, si bien la aplicación directa facilita la utilización en educación de los avances producidos en todas las áreas de la psicología, las contribuciones recíprocas desde la propia psicología de la educación a los campos de la psicología, son paradójicamente ignoradas.

La psicología de la educación como disciplina puente

A lo largo del tiempo, la psicología de la educación ha ido renunciando paulatinamente a sus postulados que caracterizan los planteamientos de la psicología aplicada a la educación. De esta forma, han surgido nuevos postulados que son reconocidos como puentes entre la psicología y la educación. Esto implica profundos cambios en la manera de entender las relaciones entre el conocimiento psicológico y la teoría y práctica educativa. Por ejemplo, estas relaciones ya no pueden ir direccionadas para un mismo lado, porque el conocimiento psicológico puede ayudar a ala comprensión de los fenómenos educativos, como también estos fenómenos pueden contribuir a los conocimientos psicológicos. Por lo tanto, la psicología de la educación significa la renuncia el reduccionismo psicológico que caracteriza los planteamientos de la psicología aplicada a la educación.

Según Mayer, las relaciones entre la psicología y la educación están distinguidas en distintas fases. La primera fase consiste en una visión optimista al valor de las aportaciones de la psicología científica a la educación; pero a mediados de siglo, educadores y psicólogos se percataron que el optimismo era excesivo y se comienzan a cuestionar si realmente la psicología sirve para guiar, orientar y mejorar la educación, de modo que los psicólogos comienzan a refugiarse en sus laboratorios y los educadores se focalizan en los problemas prácticos de su profesión. En ese momento la educación y la psicología entrar en una fase de separación. Luego de unos años, la psicología y la educación comienzan a formar el puente entre ellas, en donde los problemas educativos son un reto para los psicólogos, quienes elaboran teorías del comportamiento de personas, y así la psicología proporciona a la educación las bases necesarias para tomar decisiones en el ámbito de la práctica educativa.

En la actualidad, según señalan Fenstermacher y Richarson, la psicología de la educación muestra dos vertientes opuestas a la disciplina: la primera es contribuir al desarrollo del conocimiento psicológico a través del estudio de la educación; la segunda es favorecer a una mejor comprensión de la educación y a su desarrollo. La alternativa consiste en que la psicología de la educación despliegue sus instrumentos y técnicas en la búsqueda de mejores maneras de educar, o, por el contrario, continúe esforzándose por perfeccionar sus instrumentos y técnicas dentro de sus propios marcos psicológicos y así proponer a la educación cómo debe integrarse a los nuevos conceptos y teorías generados.

El desplazamiento de la psicología de la educación orientada a las exigencias internas de una comunidad científica psicológica hacia una psicología de la educación orientada hacia las preocupaciones de la comunidad de los educadores, requiere cambios en los planteamientos que aún están lejos de ser asumidos por los psicólogos de la educación. Algunos de los cambios son los siguientes:

- Los temas en estudio deberán ser elegidos a partir de los problemas que presente la educación, y no por la relevancia y aceptación por parte de la psicología científica.

- El planteamiento de los temas estudiados deberán adoptar una forma cercana a la práctica educativa y a las preocupaciones de los educadores, y no por el discurso especializado de la psicología.

- Los aportes de la psicología educativa deberán ser valoradas por obtener un fin de mejora en la práctica educativa, y no ser valoradas como un fin en sí mismas.

- La psicología de la educación deberá aceptar su aproximación a los fenómenos educativos de una forma más humilde, y no como si fuera la única en aportar y guiar la educación y sus prácticas educativas.

- Los psicólogos de la educación deberán utilizar su conocimiento para enriquecer el conocimiento práctico de los educadores, y no sustituirlo.

- Los psicólogos de la educación, tienen que asumir que le educación es una práctica social, lo que implica comportamientos ideológicos y morales, y no pretender refugiarse en un enfoque neutral, científico y disciplinado. Para esto, los psicólogos educacionales, deben formularse una serie de preguntas sobre la educación que equivalen a la naturaleza psicológica, como por ejemplo: ¿qué es una educación de calidad?, ¿cómo debe atender la educación a la diversidad de necesidades educativas de las personas?, entre otras.

3.

La naturaleza aplicada a la psicología de la educación

La psicología de la educación, tiene que ver con aplicación del conocimiento psicológico para enriquecer la teoría y la práctica educativa. Pero existen dos formas de aplicación totalmente distintas. La primera consiste en que el conocimiento psicológico es el auténtico conocimiento científico de referencia, que supone explicar y mejorar la educación a partir de aportaciones psicológicas, mientras que la teoría y práctica educativa son un conjunto de saberes prácticos y profesionales. La segunda explica que el punto de partida no es la psicología, sino las preocupaciones que se plantea la educación, en donde la psicología trata de comprender mejor estas preocupaciones, actuando en consecuencia y enriqueciendo sus propios conocimientos. En este punto es donde se caracteriza la psicología de la educación como disciplina de naturaleza aplicada, en donde se genera el puente entre ellas, manteniendo estrechas relaciones pero sin llegar a mezclarse las unas con las otras.

La investigación psicoeducativa, tiene origen en el ámbito educativo, y tiene como finalidad proporcionar conocimiento psicológico útil para mejorar la educación. Por lo tanto, las teorías aplicadas de la psicología de la educación pueden ser consideradas fundamentales para el progreso científico como las teorías básicas de otras áreas de la psicología. La psicología de la educación se acrecienta con los principios que otorga la investigación psicológica básica, pero a su vez contribuye a enriquecer a esta última con sus aportes sobre los fenómenos educativos y el comportamiento humano en situaciones educativas.

Las dimensiones de la psicología de la educación

La psicología de la educación está compuesta por tres finalidades: contribuye a la elaboración de una teoría que permita comprender mejor los procesos educativos, ayuda a la elaboración de estrategias que le permita orientar los procesos educativos en una dirección determinada, y desarrollar prácticas educativas más eficaces y satisfactorias para que se enriquezcan las personas que participan de ellas.

La psicología educativa es una disciplina psicológica, lo que equivale que su aproximación al estudio de los fenómenos educativos, se oriente al estudio de los componentes psicológicos de estos fenómenos.

La dimensión teórica o explicativa de la psicología de la educación, constituye una serie de conocimientos conceptuales, como principios, modelos, teorías, entre otros, sobre los componentes psicológicos de los fenómenos educativos. La dimensión proyectiva o tecnológica, incluye un conjunto de conocimiento de naturaleza sobre la planificación y diseño de procesos educativos, como actividades de enseñanza y aprendizaje, procedimientos de evaluación, entre otros, inspirados en el análisis de los componentes psicológicos presentes en ellos. La dimensión práctica, conforma conocimientos orientados a la intervención directa en el desarrollo de los procesos educativos.

4.

El objeto de estudio de la psicología de la educación

La psicología de la educación como disciplina puente, se dirige el estudio de procesos de cambio que se producen en las personas, el estudio de sus procesos psicológicos; por lo que su relación con la educación es fundamental en la participación de las personas en actividades educativas. Así, la psicología de la educación es plenamente una disciplina de la psicología, porque su enfoque va directamente a los procesos psicológicos de las personas, como también forma parte de una disciplina de la educación, ya que, los procesos psicológicos están totalmente ligados a las situaciones educativas que los producen.

Los fenómenos educativos no se pueden descomponer para poder estudiarlos uno a uno, sino que abordarlos como un todo, pero sin perder su propia identidad, estudiándolos con las diferentes metodologías que proporcionan las disciplinas educativas. De este modo, la psicología de la ecuación es responsable de estudiar los procesos psicológicos en las variadas actividades educativas, sus factores, dificultades y consecuencias de cada una de ellas.

Por otro lado, la psicología educativa está comprometida con elaborar métodos y teorías científicas que se configuren a la práctica de la misma. Por lo tanto, aquí es donde nos percatamos que esta disciplina es totalmente un método aplicado.

A lo largo de las últimas tres décadas, se ha observado que la psicología de la educación ya no solo trabaja enfocada a los procesos educativos del aprendizaje y enseñanza escolar, sino, más bien, se ha ido ampliando a otro tipo de prácticas, como lo son los entornos familiares, laborales, o en los mismos medios de comunicación, de información o tecnológicos.

Los contenidos de la psicología de la ecuación

La psicología educativa se ocupa de dos grandes contenidos: como primera instancia se ocupa de los procesos de cambio que se producen en las personas estando en un medio educativo, y los factores de las actividades educativas que se relacionan directamente con los procesos de cambio de los que se ocupa la psicología, los cuales explican características y resultados. Estos factores pueden ser intrapersonales -nivel de desarrollo cognitivo, madurez emocional, capacidades intelectuales, etc.- o factores externos al alumnos -características del profesor, materiales didácticos, metodologías de enseñaza, entre otros- los cuales responden a una orientación psicológica cuestionada en la actualidad.

Para Calfee y Berliner, la educación se refiere a que “alguien enseña algo a alguien en un contexto institucional, con un propósito y esperando resultados que son a menudo evaluados”.

Las actividades científicas y profesionales relacionadas con la psicología de la educación

Las actividades profesionales y científicas relacionadas con la psicología educativa son fundamentales en tres ámbitos del trabajo, en los que se produce desarrollo y evolución: la formación del profesorado, la investigación psicológica aplicada a la educación, y la intervención psicológica sobre los problemas de aprendizaje, desarrollo y conducta en niños y adolescentes. La psicología educativa está estrechamente relacionada con la educación especial y la psicología clínica infantil, ya que, con el desarrollo producido en las áreas científicas antes mencionadas, se comienzan a crear servicios para la atención a los trastornos evolutivos y comportamiento de los niños escolarizados, desarrollados principalmente en instituciones de tipo clínico y psiquiátrico, realizando tareas de diagnóstico y tratamiento. Por esto mismo, es que la psicología infantil y juvenil han comenzado a prestar una mayor atención a la dimensión educativa del campo de la psicología de la educación, sus aportes y así establecer nuevas formas de colaboración con los psicólogos educacionales.

Los espacios de actividades científicas y profesionales relacionados con la psicología educativa, están relacionados con dos vertientes distintas: las prácticas educativas escolares (formación del profesorado, investigación educativa, planificación y gestión educativa, educación de adultos, programas educativos, etc.), y las relacionadas con la psicología y psicopedagogía clínica infantil (centros de salud mental, de diagnóstico, servicios de atención, etc.). De esta forma, los espacios de intervención, junto con l apertura del estudio de estas disciplinas, han conformado una red compleja de relaciones entre la psicología de la educación y los espacios de actividad profesional.

5.

Las relaciones entre desarrollo, aprendizaje, cultura y educación

Para la psicología de la educación, el crecimiento personal es el resultado de un proceso de desarrollo positivo dentro de las personas, de manera que la educación cumple el rol de acompañar, facilitar y ayudar a las personas en sus procesos de desarrollo interno. Pero otra postura dice que el crecimiento personal es resultado de un proceso de aprendizaje externo a las personas, de tal modo que la educación ayuda a facilitar la adquisición de tales aprendizajes. Los procesos de desarrollo tienden a una dinámica interna y responden a pautas ciertamente universales, por lo que, la forma y la orientación de esta dinámica interna es inseparable del contexto cultural en que está sumida la persona en desarrollo. De a cuerdo con esto, los conceptos de cultura, desarrollo y aprendizaje están totalmente relacionados, y en que la educación juega un rol clave para que los grupos humanos participen de estos conocimientos.

La naturaleza constructiva del psiquismo humano

En los campos de la psicología y la pedagogía, existe una visión la cual es compartida por las dos disciplinas: el constructivismo, el cual es el resultado de la aparición de la nueva ciencia de la mente y adopción de nuevos enfoques cognitivos. Para la psicología de la educación es muy importante la actividad mental constructiva de las personas en los procesos de adquisición del conocimiento, porque aporta en el proceso de aprendizaje de cada persona.

La visión constructivista del psiquismo humano, es un foco de gran interés para la psicología de la educación, porque con esta visión es posible comprender y explicar de mejor manera los procesos educativos, junto con fundamentar los propuestas curriculares, pedagógicas y de carácter general en los contenidos escolares específicos (ramos y asignaturas), convirtiéndose en un proceso habitual entre los profesores.

La naturaleza social y cultural de los procesos de construcción del conocimiento

La generalización de los enfoques constructivitas, han llevado al aprendizaje a entenderla como un proceso de naturaleza individual e interna. Individual porque es el propio alumno quien debe tener su propio proceso de aprendizaje, e interno porque es resultado de un proceso de construcción, modificación y reorganización de los esquemas interpretativos de la realidad. Esencialmente, el aprendizaje es un proceso de construcción de conocimientos.

El constructivismo tiene una influencia mayor en la psicología de la educación: el constructivismo cognitivo es el que se sitúa en el proceso de construcción del alumno individual, interno y solitario; el socio-constructivismo se sitúa en la comunidad de aprendizaje que forma parte el alumno, como el sujeto del proceso de construcción.

Pero no faltan algunos postulados del constructivismo que dicen que el alumno aprende de otros y con otros y que el aprendizaje está fuertemente influenciado en el origen cultural. Esto demuestra que los enfoques constructivitas son permeables en los planteamientos educativos.

Los enfoques y modelos contextuales y culturales de los procesos psicológicos

Los enfoques y modelos contextuales de los procesos psicológicos son muy diversos, pero difieren y concuerdan en múltiples aspectos, como en la explicación de los procesos psicológicos, interacción entre personas, sus entornos, etc. Los enfoques contextuales y culturales tienen lugar en ciertos conceptos de la enseñanza y el aprendizaje, relacionados con el carácter situado y distribuido de los procesos cognitivos.

La cognición situada postula que los procesos cognitivos de la mente son procesos que forman parte de las actividades de las personas. Para la cognición situada, la mente no es algo que esté en las personas, sino que es el medio por donde interactúan las personas y el entorno, por lo que la diferencia entre interno y externo se difumina completamente. Lave dice: la cognición observada en las actividades cotidianas se distribuye en la mente, el cuerpo, la actividad y los entornos culturales; esto quiere decir que los conocimientos no los posee un solo individuo, sino que lo poseen individuos en un contexto determinado, por lo que la inteligencia está distribuida entre las mentes, las personas y los entornos físicos y simbólicos, naturales y artificiales.

La unidad de la enseñanza y el aprendizaje

En los contextos educativos, los recesos de enseñanza y aprendizaje están relacionados, de tal manera que “pocos negarán que el aprendizaje es el primer propósito de la educación, y que la enseñanza es el principal medio, mediante el cual se alcanza el propósito de la educación”.

Las limitaciones derivadas de la disociación entre la enseñanza y el aprendizaje, están siendo corregidas paulatinamente gracias a las tendencias emergentes de la psicología de la educación, basadas en los enfoques constructivistas de procesos sociales, culturales e interpersonales. Por lo tanto, los significados que atribuyen los alumnos a los contenidos escolares, necesitan complementarse con la ayuda que otorgan los profesores a los alumnos, mediante sus actividades instructivas y educativas en los procesos de construcción de enseñanza y aprendizaje.

La psicología de los contenidos escolares

El interés por la enseñanza y el aprendizaje, marca la tendencia principal de la psicología de la educación, junto con le objetivo de establecer una serie de principios generales del aprendizaje, y así comprender la enseñanza y el aprendizaje como ámbitos específicos del conocimiento escolar, para crear una interrelación entre el alumno y la manera en que se intenta promover su aprendizaje mediante enseñanza.

Algunos autores han identificado la psicología de los contenidos escolares como un ámbito de trabajo y de rápido desarrollo dentro de la psicología de la educación actual. Mayer, recalca que la psicología de los contenidos es una de las áreas más prometedoras de la psicología educativa, teniendo como foco los procesos cognitivos, de desarrollo, aprendizaje e instrucción de los contenidos.

El interés por los problemas de la instrucción y las prácticas educativas en el mundo real

Mediante los estudios de los procesos de aprendizaje, es posible desarrollar teorías más realistas para orientar la enseñanza, permitiendo adoptar una perspectiva multidisciplinar que atienda a los aspectos sociales e institucionales.

Los exponentes más importantes de la psicología educativa, situaron su foco de atención en la práctica, la que fue perdiendo calor a lo largo de los años, en donde se configuraba como una disciplina con una orientación preocupada por establecer principios psicológicos, los cuales ayudaron a la mejora científica de la enseñanza. De este modo, los psicólogos de la educación dejan de verse como científicos dedicados solo a su propia disciplina, sino que, comienzan a verse como científicos sociales que ayudan a solucionar los problemas educativos que se plantean en la práctica. Esto pasa a convertirse en un rasgo característico de la psicología educativa.

Una mayor vinculación entre la investigación y el desarrollo teórico y la mejora de las prácticas educativas concretas

La disociación entre la investigación, las elaboraciones teóricas, las propuestas de cambio y las prácticas educativas, han sido uno de los mayores reproches de la psicología de la educación; De Corte dice que las razones hay que buscarlas en los planteamientos de la psicología aplicada a la educación.

Muchos profesores y psicólogos educacionales, piensan que la teoría y la investigación donde poca utilidad para resolver los problemas que se encuentran en su profesión. La verdad es que no siempre la innovación y prácticas escolares incorporan sus avances de la investigación y teoría a la psicología de la educación, por lo que algunos profesores no son totalmente receptivos a ideas innovadoras, porque están determinados por previos valores y creencias. Por esta misma razón es que algunos autores proponen una orientación disciplinar junto con el desarrollo de estrategias y modelos que refuercen la relación entre ambos aspectos. De Corte señala tres criterios para afianzar los avances teóricos y los esfuerzos de innovación de las prácticas educativas: adoptar un enfoque positivo del entorno del aprendizaje, asegurar una buena comunicación entre docentes y alumnado, y realizar un cambio en los valores y creencias de los profesores con respecto a la educación escolar, enseñanza y aprendizaje.

El interés por diferentes tipos de prácticas educativas formales e informales y por sus relaciones e interconexiones

El protagonismo adquirido por la educación escolar, ha llevado a una reducción del concepto de educación; esto quiere decir que el protagonismo de la educación ha llevado a identificar la psicología de la ecuación con la psicología de la educación escolar, y ésta con las actividades de enseñanza y aprendizaje en las aulas. Pero es necesario que se formule un concepto de educación más amplia y con interés en otros tipos de prácticas educativas no escolares, como el ámbito de la familia y en otros entornos sociales e institucionales. Así, los esfuerzos por relacionar las prácticas educativas escolares y de otra índole, han ido aumentando a lo largo de los últimos años; dejando en claro que la psicología educativa no abarca solamente lo escolar, sino que comprende la apertura a otros tipos de prácticas educativas, formales y no informales, incrementando esta práctica en los próximos años.

Por último, es importante destacar cosas sumamente importantes de la psicología de la educación; la diversidad es la característica más sobresaliente de esta psicología, y es la que hace reflejar la variedad y las encrucijadas en las que se encuentra la psicología científica a lo largo de los años. Lo más importante es que la psicología de la educación es un área de la psicología, lo que la obliga a respetar exigencias y criterios propios de esta disciplina, y se compromete 100% a la mejora de la educación a través de la mejora de la calidad de las personas.